Jueves 12 de Abril
Manu, Naranjito y yo nos marchamos de Río Celeste en Costa Rica para llegar en un día de viaje a otra nueva casa del camino, el Hostal Esperanza en la turística localidad costera de San Juan del Sur, ya en Nicaragua. Un hostal a escasos metros de la costa y con butacas en primera fila para el atardecer y regentado por una familia de lo más hermosa recomendada tiempo atrás por un buen amigo en común.
Nos hicimos buenos amigos al instante y al poco tiempo llegamos al acuerdo de intercambiar alojamiento por trabajo, en este caso de nuevo un mural en un muro blanco del patio interior de la residencia.
A los pocos días, en cuanto llegaron el francés Cha Cha, el uruguayo Juan y el argentino Gabi, el equipo se terminó de formar y el espectáculo pudo continuar.
Cenas multitudinarias bañadas en alcohol, músicas del mundo para dar y tomar, risas de todos los colores, cumpleaños felices, bailes y taconeos, sustos, un poco de surf, mucha pintura y mucho mucho color, nos sirvieron de introducción a una Semana Santa desagradable que nos expulsó sin piedad para no tener que lidiar con borrachos violentos tirados por todas partes, peleas y suciedad desproporcionada que llegó desde todos los puntos cardinales del país.
Un par de días antes de que todo estallase definitivamente, terminé el mural y el equipo partió quedándose Manu atrás con la guitarra en una mano y la gorra en la otra. Para él una masa semejante consumiendo en bares y restaurantes es sin duda una oportunidad única para sacar un buen billete en poco tiempo. Como algunos dicen en mi pueblo, “la sarna con gusto no pica”.
El francés Cha Cha (que ya había conocido en Montezuma-Costa Rica) se unió a Naranjito, mientrás que Gabi, Juan y la argentina Brenda se subieron a un autobús que los llevó a nuestro encuentro en Catarina, un pueblo precioso en uno de los balcones de La Laguna de Apoyo cercana a Granada donde el abuelo Carlos se acercó para preguntar por el coche y terminó guiándonos a un terreno donde podríamos acampar unos días compartiendo con su extensa y humilde amigable familia. Era el comodín que necesitábamos para pasar tranquilos tan estresantes fechas.

Junto a esta humilde y generosa (en todos los sentidos) familia, pasmos una semana de frutas recién cogidas y charlas a los pies del fuego donde por fin pudimos conocer la cultura popular y la historia de un pais tan fascinate como es Nicaragua.
Charlamos sobre la Revolución y sobre la Contrarevolucion, sobre Sandino y sobre el sandinismo, sobre economía, gastronomía, religión, educación y sobre muchos otros temas no menos importanets que ahora no consigo recordar.
Todos y cada uno de nosotros aprendió mucho, esto sí me atrevo a decirlo, tras el poco tiempo compartido con estos profesionales del respeto y las buenas maneras. Con estos amigos del camino.
Tras la dura (como siempre) despedida todos nos separamos para escoger distintos caminos camino a Antigua en Guatemala.
Cha Cha y yo nos fuimos rodando despacio primero por Granada,
después por León,
y más tarde por Honduras (tan solo 3 horas de mala carretera y no demasiada policia) hasta que entramos en….
….El Salvador, pais que nos tomamos con un poquito más de calma aunque sin perder el buen ritmo de los últimos dias de viaje.
































