La Voz de Galicia lavozdegalicia.es - blogs | Inmobiliaria | Empleo | Mercadillo

Entradas etiquetadas como ‘energía nuclear’

De nuevo Fukushima. Un antes y un después.

Domingo, julio 22nd, 2012

A principios de este mes de julio se ha hecho público un voluminoso informe del grupo de expertos, dirigido por el congresista KUROKAVA (ex-presidente del Consejo Científico del Japón), encargado por la Dieta de Japón (su Parlamento) para investigar el accidente nuclear de Fukushima. Tal como señalan la mayor parte de los medios de comunicación, la peor catástrofe nuclear desde la de Chernobil en 1986, la de la planta Fukushima, a mediados del marzo del pasado año 2011, se debió a un error humano resultado de la “connivencia entre el Gobierno, los reguladores y TEPCO (la operadora de la Planta) y la falta de autoridad de las partes mencionadas”.

Esta Comisión de investigación, tras considerar “imperdonable la ignorancia y arrogancia de cualquier persona u organización que trate con energía nuclear”, advierte carencias y desconocimiento en algunos aspectos de la seguridad existentes en la planta de Fukushima. “Su regulación fue encomendada a la burocracia gubernamental responsable de su misma promición”. El operador de la Planta, los reguladores y el Gobierno “no desarrollaron correctamente los requisitos de seguridad más básicos, como la evaluación de la probabilidad de daño, la preparación para contener los daños colaterales de este tipo de desastres y el desarrollo de planes de evacuación“. Tras el terremoto y el tsunami, la falta de formación y los conocimientos de los trabajadores de TEPCO sobre la instalación redujeron la eficacia de la respuesta a la situación en un momento tan crítico. Y, a medida que la crisis se agravó los sujeto intervientes y las autoridades responsables (las agencias gubernamentales y y la Oficina del Primer Ministro) no consiguieron “prevenir o limitar el daño emergente”.

Lo más curioso del informe, a mi juicio, es cómo formula una de sus conclusiones: “Lo que hay que reconocer es muy doloroso, fue un desastre, ‘Made in Japan’”, afirma la Comisión de Investigación. “Sus causas fundamentales se encuentran arraigadas en las convenciones de la cultura japonesa: nuestra obediencia reflexiva, nuestra renuencia a cuestionar la autoridad, nuestra devoción a ‘apegarse al programa”. Y, por este motivo, se recomienda vivamente a los ciudadanos a “reflexionar sobre nuestra responsabilidad como individuos en una sociedad democrática”.

Aunque la industria nuclear esté empleando ahora todas sus energías en convencer a la opinión pública acerca de la seguridad de las centrales nucleares, pensamos que con el accidente de Fukushima hay un antes y un después. En efecto, el hecho de que la catástrofe -que obligó a más de 150.000 personas a abandonar sus hogares- tuviera lugar en uno de los paises más avanzados e industrializados del mundo, ha hecho que la percepción del riesgos por parte de la ciudadanía se haya disparado.

De esto mismo y de los efectos del accidente de Fukushima sobre el sector energético nos hablan la ex-Ministra de Medio Ambiente, Cristina NARBONA y el experto en cambio climático Jordi ORTEGA, en una obrita que lleva por título “La energía después de Fukushima” (editada por Ediciones Turpial, Madrid, 2012). Se trata de un documentado alegato en contra de la energía nuclear (“ni barata, ni limpia, ni segura”) y en defensa de la única alternativa sostenible de nuestro Planeta: la de las energías renovables. La histórica y valiente decisión del gobierno conservador de Alemania de abandonar la energía nuclear y apostar por las energías renovables y de ahorro y eficiencia energética, contrasta con las del actual gobierno español de prorrogar la vida de las centrales nucleares y reducir el apoyo público a las energías renovables.

Vivia yo en el Pais Vasco cuando tuvo lugar la paralización de la –ya muy avanzada- central de Lemoniz (trágicamente enrarecida por el injustificado asesinato de varios de sus operarios). Hoy son nuevos tiempos, pero dudo mucho que, visto lo que hemos visto recientemente en Fukushima, los españoles apoyemos mayoritariamente la continuidad de este tipo de energía. Posiblemente, ni desde el punto de vista económico, nos lo podamos ya permitir.

El “efecto Fukushima” y otras derivaciones de la percepción del riesgo

Sábado, junio 25th, 2011

Han pasado ya más de tres meses desde el gravísimo accidente en la central nuclear de Fukushima y la impresión que da es que este evento marca un antes y un después en el debate sobre las fuentes de energía y, en particular, como es lógico,  en el debate nuclear. Es verdad que la casi totalidad de las víctimas han sido ocasionadas por el terremoto y posterior tsunami que, en cuestión de minutos, azotó las costas de Japón (hasta el momento se contabilizan más de 9.000 fallecidos y 12.645 se encuentran desaparecidos). Pero lo que sigue presente en nuestras retinas son los seis reactores nucleares de Fukushima de los que tres están seriamente dañados y que, a lo largo de estos meses, han seguido emitiendo y vertiendo sustancias radiactivas. Y no es fácil parar tan peligrosa contaminación.

Cuando a finales de abril de 1986 explotaba la central nuclear de Chernobil, dejando tras de si muchas de víctimas mortales y centenares de miles de evacuados, todos pensábamos que este accidente se debía a la falta de rigor en la seguridad de las centrales soviéticas. Ahora, cuando vemos que uno de los países tecnológicamente más avanzados del mundo como Japón sufre un accidente nuclear tan grave (equiparable, según la Escala Internacional de Eventos Nucleares, a Chernobil, con el grado 7), pues es normal que produzca espanto y terror incluso en los que, hasta ahora, habían confiado firmemente en esta fuente de energía. Reconozco que yo mismo, imbuido por la idea de que hay que sustituir cuanto antes los hidrocarburos -de los que tenemos tantísima dependencia en Europa y en España- para eliminar su negativa contribución de gases de efecto invernadero al cambio climático, pues que había que optar en parte, como un mal menor, por este tipo de energía.

Y cuando todo parecía que marchaba de maravilla para el lobby nuclear, cuando muchos países como Italia –por no salir del ámbito europeo- se habían replanteado construir nuevas centrales nucleares, cuando Alemania había decidido prorrogar la vida de algunas de sus centrales, cuando España estaba estudiando la prolongación de la vida útil de sus siete Centrales… Pues, llegó otro terremoto para tan sólido edificio nuclear y con el “efecto Fukushima” se han echado por tierra tantas esperanzas puestas en tan longevo mineral radiactivo, y como consecuencia, el Gobierno de la conservadora Merkel renuncia a la energía atómica y las últimas centrales alemanas dejarán de funcionar en 2022; el pasado domingo, los italianos rechazaron en el referendo, por una abrumadora mayoría, la energía nuclear;…

¿Cómo se ha notado en España el “efecto Fukushima”? Pues, por si acaso, se ha elevado –en virtud de la recientísima Ley 12/2011 sobre responsabilidad civil por daños nucleares- de los 700 a los 1.200 millones de euros la cobertura que deberán cubrir los titulares de centrales nucleares en concepto de responsabilidad civil, aunque, en realidad, se trata de adecuar la vieja normativa española (nacida con la Ley 25/1964) a la comunitaria.  

No es nuevo este efecto psicológico –de rechazo a determinadas tecnologías, instalaciones o actividades potencialmente peligrosas- que se produce en la población cuando percibe un riesgo. De hecho son famosos los acrónimos que refieren a esta lógica reacción humana, como el efecto NIMBY (Not In My Back Yard; no en mi patio trasero), o el efecto NIMEY (Not In My Election Year; no en mi año de elecciones), o el efecto BANANA (Build Absolutely Nothing Anywhere Near Anything; No construir absolutamente nada en ningún lugar que esté cerca de algo), … al que podemos añadir (este es de mi cosecha) el efecto NUMAMICO (nunca más en mi costa).

Pero, por encima de todo, lo que nosotros los ciudadanos debemos demandar a las autoridades competentes es una absoluta transparencia informativa en estas delicadas  materias, lo que, por desgracia, no siempre ha funcionado bien en el desarrollado Japón y más frecuentemente falla en nuestro país.

Nucleares, ¿sí o no?

Domingo, febrero 6th, 2011

En las pasadas semanas, con motivo de la negociación del Acuerdo del Dialogo Social entre el Gobierno, los Sindicatos y las Organizaciones Empresariales –finalmente firmado el pasado 2 de febrero- se volvió a plantear en España el recurrente tema de si debemos prolongar la vida de nuestras centrales nucleares y, en definitiva, si en el futuro será preciso que la energía nuclear forme parte del “mix energético” (suma de las diferentes fuentes de energía). nuclear1

Antes de entrar en esta espinosa cuestión debo confesar que mi larga y entusiasta afición al medio ambiente me ha convertido en un pertinaz alérgico a las centrales nucleares y a sus longevos residuos. Además no puedo ocultar que soy de una generación que se enorgullecía de llevar en la solapa el famoso pin ¿nuclear, no gracias?

Dicho lo anterior, quiero manifestar aquí que me preocupa mucho cómo deben abordarse los dificiles retos del cambio climático que se avecinan y la enorme dependencia energética de nuestro país. Téngase en cuenta de que en el momento presente del consumo de energía primaria en España, casi la mitad es de petróleo (el 48,5%), le sigue el gas natural (con un 23,7%), luego la energía nuclear (con el 10,5%; pero el 18% de la energía eléctrica) y con similar porcentaje las energías renovables (9,4%), para terminar con el carbón (7,9%) (La energía en España, MITyC, 2009). Y la dependencia energética española (es decir, con respecto a los recursos externos que, por lo tanto, debemos de importar) llega casi al ¡80%! (Sostenibilidad en España 2009, OSE);  España importa el 100% del petróleo y el gas que consume y el 70% del carbón.

Si queremos “descarbonizar” nuestra economía, es decir, no depender casi exclusivamente, como hasta ahora, de las energías fósiles que son las mayores resposables de los peligrosos gases de efecto invernadero (recursos energéticos que además proceden de países exportadores de regímenes políticos inestables) pues claramente hay que variar la estrategia de nuestro consumo energético. Por supuesto que todos apostamos por las energías renovables (todavía es prematuro llamarlas “alternativas”) y la Unión Europea se ha fijado la meta de que en el 2020, el 20% de consumo energético proceda de energías renovables. Pero ¡seamos realistas!, todavía no llegamos en España al 10% de este tipo de benéfica energía. Y tenemos que estar preparados porque, como ya ha ocurrido, el precio del barril de petroleo se desmadre.lovelokc

¿Qué alternativas tenemos? ¿es una buena opción la energía nuclear? Por lo pronto hablar de energía nuclear ha dejado de ser un tabú. Y así, el viejo científico ecologista –autor de la famosa “hipótesis Gaia”- J. E. LOVELOCK se descolgó afirmando en su libro La venganza de Gaia (2006) que “la civilización está en grave peligro y tiene que usar la energía nuclear o sufrir el daño que le causará nuestro airado planeta”. Un auténtico “bombazo”. De la misma opinión es P. MOORE, uno de los fundadores de Greenpeace que ahora preside la la organización Greenspirit. Y en España ha tenido cierto predicamento las ideas promovidas por la asociación de “ecologistas por la energía nuclear” (www.ecolo.org) encabezada por el ingeniero B. COMBY. Es el caso de dos sugestivos libros publicados en 2009 por científicos españoles:  J. J. GÓMEZ CADENAS: El ecologista nuclear. Alternativas al cambio climático  (Espasa-Calpe), y M. LOZANO LEYVA: Nucleares, ¿por qué no? (Debate).

lozano-leyvaQue hay muchos inconvenientes para las centrales nucleares lo sabemos: potenciales riesgos catastróficos, el problema de los residuos, el elevado precio de su construcción y desmantelamiento, etc.; pero habrá que ponderar sus ventajas: no emisión de gases de efecto invernadero, menor dependencia del exterior (nos autoabastecemos de uranio al 100%, aunque el uranio enriquecido para las centrales lo importamos), mejora en la seguridad de las centrales de 3ª y 4ª generación, etc.).

En el momento actual –tras la moratoria nuclear en ecologista-nuclearEspaña establecida en el Plan Energético Nacional de 1983- no existe ningún impedimento legal para que una empresa construya una central nuclear. Y, querámoslo o no, cuando hay déficit energético en nuestro país tiramos de los recursos de nuestros nuclearizados vecinos franceses.

Al final se trata de una cuestión económica y política. Lo importante es que no improvisemos y cabe pedir a nuestro Gobierno la máxima seriedad y transparencia en este punto. La cuestion energética no puede ser –como se ha dicho recientemente- moneda de cambio para resolver cuestiones particulares o esporádicas coyunturas.

Mucho me gustaría que fuera verdaderamente aplicable el plan “100% renovable” promovido por Greenpeace hace pocos años. Más digno de atención me parece la propuesta contenida en el Informe “Cambio Global España 2020/50. Energía, Economía y Sociedad”, presentado en el pasado CONAMA10 por algunos de nuestros mejores especialistas en economía de la energía: reducción del consumo de energía primaria (23% en 2030 respecto de 2009), incremento de las fuentes renovables (hasta el 45%), reducción de uso del petróleo (desde 49% en 2009 a 34% en 2030), disminución de la dependencia energética (del actual 80% al 68%), reducción de las emisiones energéticas de CO2 en un 50% en 2030 (respecto de a 1990), etc. Se afirma que este modelo es viable económicamente pero que es “imprescindible lograr un marco regulartorio consensuado y estable a largo plazo, que de confianza a los inversores y consumidores, agentes fundamentales del cambio” (…) “… es necesario un cambio radical en la forma en que se transforma y consume la energía…”.  En cualquier caso este Informe excluye del futuro “mix energético” a la energía nuclear.cambio-global

Y ¿si no es posible lograr esta deseada transición hacia un modelo de energía sostenible y bajo  en carbono? Pues habrá que estudiar bien si tenemos que construir más centrales nucleares –como están haciendo otros muchos países- o renovar las seis que nos quedan. Y ¿qué haremos con los residuos? Pues que si no caben en el “almacén temporal centralizado” que está previsto, personas como LOVELOCK está dispuesto a prestar el jardín de su casa para enterrarlos.  Todo lo que se pueda hasta que el esperanzador proyecto ITER -un reactor de fusión nuclear mucho más seguro y limpio que la actual fisión- logre sus frutos o se acabe implantado la llamada ”economía del hidrógeno” de la que habla J. RIFKIN

ojd