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Entradas para la categoría ‘Comentarios generales’

En defensa del principio de precaución

Domingo, abril 14th, 2013

Los pasados días 11 y 12 de abril tuve la fortuna de asistir, en la espectacular sede del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC en Madrid, al VIII Simposio sobre la “Razón Jurídica” dedicado a “La previsibilidad de los resultados: aspectos filosóficos y jurídicos”, organizado por los investigadores del citado centro, Lorenzo PEÑA y Txetxu AUSÍN. Ha sido para mí una extraordinaria experiencia intelectual compartir día y medio las reflexiones de tan relevantes filósofos y juristas de toda España pero, en particular, disfrutar de las sabias preguntas y luminosas aportaciones del Dr. PEÑA al hilo de cada una de las ponencias presentadas.

El Simposio se encuadraba en un proyecto de investigación dirigido por el Prof. AUSÍN sobre “Los límites del principio de precaución en la praxis ético-jurídica contemporánea” (conocido con el término en euskera “Kontuz”). Justo en atención a esta temática, fui invitado a exponer algunas ideas jurídicas sobre el “principio de precaución” (o de “cautela”). Un principio que nació en Alemania, a comienzos de los años setenta del siglo XX, de la mano del Gobierno federal socialdemócrata y que ha llegado a convertirse en el paradigma de protección de los grupos ecologistas. No obstante, fue la Declaración de Río de Janeiro aprobada en la Cumbre Mundial del Desarrollo Sostenible de 1992 la que en su Principio 15º popularizó esta directriz jurídica al determinar que: “Con el fin de proteger el medio ambiente, los Estados deben aplicar ampliamente el criterio de precaución conforme a sus capacidades. Cuando haya peligro de daño grave o irreversible, la falta de certeza científica absoluta no debe utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces en función de los costos para impedir la degradación del medio ambiente”.

En mi ponencia traté de explicar cómo este principio ha ido implantándose en los diferentes niveles del ordenamiento jurídico ambiental, desde el nivel del Derecho Internacional (por ejemplo, en el Convenio del Cambio Climático o en el de Diversidad Biológica) al plano del Derecho español -que tiene una de sus más recientes plasmaciones en la Ley 17/2011 de Seguridad Alimentaria y Nutrición-, pansando por el Derecho Comunitario que introdujo en su Tratado de la Unión Eueopea –tras la reforma de Maastricht en 1992- el “principio de cautela” como principio orientador de su política ambiental (el actual art. 191, 2 de su Tratado de Funcionamiento). En la Unión Europea su invocación más conocida fue la que tuvo lugar con ocasión de la crisis de las “vacas locas” (derivada de la “encefalopatía espongiforme bovina”), que dio lugar a varios pleitos ante el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas de los años 1996 y 1998 en los que, frente a las pretensiones de varias sociedades británicas del sector bovino, el Tribunal de Luxemburgo declaró la virtualidad protectora del prinicipio de precaución (que originó, a su vez, el sacrificio de cientos de miles de vacas en toda Europa). A diferencia del “principio de prevención” -en los casos en que hay certeza científica sobre los daños a la salud o al medio ambiente-, la precaución se esgrime en los supuestos en los que no hay tal certeza (organismos genéticamente modificados, campos electromagnéticos, productos farmacéuticos, nuevos productos químicos, “fracking”, etc.).

La aplicación del prinicipio de precaución se proyecta especialmente sobre los “riesgos tecnológicos” (los derivados de la actuación humana para distinguirlos de los riesgos (espontáneos) de la naturaleza) sobre los que todavía existe una incertidumbre acerca de sus efectos negativos sobre los seres humanos o sobre el medio ambiente. Sobre este tema de los riesgos recomiendo el interesante ensayo “Riesgo: una breve introducción” de Baruch FISCHHOFF y John KAVANY (recientemente publicado en España por Alianza Editorial, Madrid, 2013; traducción de la obra inglesa de 2011). Una muy buena aproximación a este tema, tanto en lo relativo a su definición como al proceso de “evaluación de riesgos” al que se somete (en sus fases de análisis, gestión y comunicación del riesgo).

En mi intervención puse de manifiesto de que se trata de un principio particularmente controvertido pues para muchos se trata de una seria rémora al progreso científico y tecnológico (ya que su aplicación estricta puede conllevar medidas restrictivas frente a productos o tecnologías sobre los que hay incertidumbres acerca de sus efectos para la salud o el medio ambiente). El Dr. PEÑA destacó, muy agudamente, en este sentido –en el citado Simposio, tras mi intervención- como en Francia (que introdujo la precaución en su “Carta de Medio Ambiente” de 2005) su aplicación estaba provocando la salida de sus científicos a otros países menos proteccionistas. Yo defiendo una aplicación moderada del repetido principio, sometido a un riguroso proceso de “evaluación y gestión del riesgos” con la intervención de comités científicos verderamente independientes.

Comparto plenamente las conclusiones a la que llega la Agencia Europea de Medio Ambiente en su muy reciente informe “Lecciones tardías de alertas tempranas” (2013) –fruto de muy variados casos de productos y actividades que resultaron perjudiciales por no haber atendido a las iniciales alertas efectuadas-. En él se recomienda un uso más amplio del principio de precaución para reducir los riesgos de las tecnoogías nuevas y no probadas suficientemente. Soy partidario del progreso y de la innovación científica y técnica –al tiempo que rechazo aquellos planteamientos que ven riesgos potenciales por doquier- pero no a cualquier precio para la salud y el medio ambiente. Los actuales procedimientos de evaluación de riesgos, aún con sus limitaciones, no son otra cosa que, razonablemente aplicados, una nueva forma de aplicar la clásica máxima prudencial de los clásicos: “más vale prevenir que curar”.

El futuro será azul o no será

Domingo, abril 7th, 2013

El pasado martes asistí, en la Domus de A Coruña, a una interesante conferencia del Subdirector del INTECMAR sobre las importantes actividades que desarrollan en relación con los productos marinos –particularmente con los moluscos-, controlando, casi diariamente, el estado biologico y ambiental de las zonas de producción acuícola, todo ello con el fin de garantizar su aptitud para el consumo humano y su calidad alimentaria. Aprendimos mucho todos los que asistimos y me impresionó el gran nivel de las numerosos –e inteligentes- preguntas que al ponente formularon los estudiantes universitarios presentes. Me interesó mucho el tema de las mal llamadas “mareas rojas” que tantos quebraderos de cabeza producen en los profesionales de la acuicultura (con el cierre cautelar de sus instalaciones por el INTECMAR): una curiosa modalidad de “contaminación natural” por medio de biotoxinas marinas de tres clases que, como remarcó el conferenciante, no está asociada (como yo pensaba) a la contaminación antrópica.

Esta conferencia inauguraba un ciclo de intervenciones relacionadas con el mar, organizado por el proyecto europeo “Sea for society. Towards a blue society”. En este proyecto -en que participan 28 socios de 11 países- se trata de promover el dialogo entre investigadores, gestores públicos, ciudadanos, gente joven, autoridades locales, etc. con el fin de generar, por medio de un aprendizaje recíproco, el nuevo concepto de la “Sociedad Azul” (Blue Society). A su vez, esta iniciativa de divulgación se enmarca en el más amplio ámbito de la “Política marítima integrada” impulsada desde mediados de 2007 por la Comisión Europea.

Con el objetivo estratégico “Europa 2020” (“una estrategia para un crecimiento inteligente, sostenible e integrador”), la Unión Europea es consciente de su marcada vocación marítima y de las ingentes posibilidades económicas que tiene su configuración geográfica litoral. Desde la puesta en marcha de esta “politica integrada”-que reúne las tradicionales políticas sectoriales comunitarias con inicidencia marina: pesca, transporte marítimo, medio ambiente, etc- se han venido desarrollando varias políticas “transversales”:

- un mayor conocimiento del medio marino para ayudar al sector, las autoridades públicas y los investigadores a encontrar información y utilizarla de forma más eficaz para desarrollar nuevos productos y servicios y, al mismo tiempo, mejorar nuestro conocimiento del comportamiento del mar (véase la Red Europea de Observación e Información del Mar: EMODNET).

- una mejor ordenación de los espacios marinos (marine spatial planning) que consiste en la ordenación y regulación de todos los usos humanos del mar y la protección de los ecosistemas marinos. Y en cuanto al litoral, la Comisión Europea ha recomendado –desde finales de los noventa- la aplicación de la llamada gestión integrada de las zonas costeras.

- una mayor vigilancia marítima en diferentes materias (control en las fronteras, seguridad, control de la pesca, aduanas, medio ambiente, defensa, etc.) con el fin de proporcionar métodos de intercambio de datos e información a las autoridades interesadas o implicadas en esta tarea.

-un mayor crecimiento económico (“crecimiento azul”) a todas las actividades existentes, emergentes y potenciales que pueden generar empleo; por ejemplo, transporte marítimo de corta distancia, turismo costero, energía eólica en alta mar, desalinización, uso de los recursos marinos en las industrias farmacéuticas y cosméticas, etc.

En octubre de 2012 se firmaba en Nicosia (Chipre), con ocasión del Consejo informar de ministros de la Unión Europea relacionados con la política marítima integrada, la “Declaración Limassol”, fijando las bases de la “agenda marítima y marina para el crecimiento y el empleo” y sobre el convencimiento de la importancia de la “Economía Azul”.

No nos cabe ninguna duda de que el mar supone –y lo ha supuesto desde hace muchos siglos- una -¿inagotable?- fuente de recursos y inmenso ámbito de oportunidades para el desarrollo de la humanidad. Sin embargo, tampoco se nos escapan los retos para evitar la aceleradas destrucción y degradación a la que estamos sometiendo nuestro océanos en el último medio siglo. Es muy elocuente en este sentido el ensayo de la  oceanógrafa norteamericana, SYLVIA A. EARLE (conocida internacionalmente “Embajadora del Océano”): “Un mundo azul. El rumbo de los océanos, el futuro de la tierra” (publicado en España por RBA en 2012). Con motivo de la devastadora contaminación producida por la plataforma petrolífera “Deepwater Horizon” en el Golfo de México, la autora examina un ecosistema global como es medio marino que se encuentra al borde de una crisis ambiental irreversible, a menos que actuemos inmediatamente. Y, según ella, “la situación todavía puede revertirse”. Es especialmente luminosa la tercera parte de su obra: “Ha llegado la hora” que estructura en cuatro capítulos: “explorar el océano”, “gobernar el océano”, “cultivar el océano” y “proteger el océano”. Si de verdad queremos un “futuro azul”, hay que actuar en estas direcciones, antes de que sea tarde.

Custodiar la biodiversidad

Domingo, marzo 31st, 2013

Proteger, cuidar, conservar, restaurar, rehabilitar, salvaguardar… son algunos de los muchos verbos que utilizamos para expresar algunas de las múltiples tareas que son el objetivo de las políticas ambientales. Sin embargo, hay una forma verbal que me parece especialmente bella y apropiada para significar lo mismo -y quizá todo a la vez-: custodiar. El término “custodia” -que proviene del latín “custodia/custodiae”- nos remite a diversas acciones: guardar, conservar, respetar o cuidar. En el lenguaje habitual la custodia es una responsabilidad que se tienen sobre la educación y manutención del menor de edad tras un divorcio o separación. También se custodian los tesoros y las riquezas.

En el último decenio la expresión de “custodia del territorio” ha adquirido carta de naturaleza para expresar “un conjunto de estrategias e instrumentos que pretenden implicar a los propietarios y usuarios del territorio en la conservación y el buen uso de los valores y los recursos naturales, culturales y paisajísticos. Para conseguirlo, promueve acuerdos y mecanismos de colaboración continua entre propietarios, entidades de custodia y otros agentes públicos y privados (Basora Roca, X. y Sabaté i Rotés, X. 2006).

Incluso nuestra Ley 42/2007, del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad la ha incluido entre sus instrumentos de protección al establecer en su art. 72, 1 que: “Las Administraciones Públicas fomentarán la custodia del territorio mediante acuerdos entre entidades de custodia y propietarios de fincas privadas o públicas que tengan por objetivo principal la conservación del patrimonio natural y la biodiversidad”.

Esta interesante e ingeniosa figura de protección ambiental tiene una larga trayectoria histórica cuyos orígenes se remontan a finales del siglo XIX en los Estados Unidos (donde se utiliza la expresión “land stewardship”) y desde entonces esta institución se ha extendido por todo el mundo. En España una de las primeras experiencias semejantes fue promovida en 1975 -¿cómo no?- por el querido y genial naturalista Félix RODRIGUEZ DE LA FUENTE: el Refugio de Rapaces de Montego de la Vega en Segovia. Posteriormente han sido muchas organizaciones ecologistas y otras organizaciones relacionadas con la naturaleza, las que han promovido en todo el pais una tupida “red de custodia del territorio”, incluso con el apoyo de algunas Administraciones Públicas (en especial cabe destacar el apoyo prestado por la Fundación Biodiversidad dependiente del Ministerio de Medio Ambiente).

Una fecha muy significativa en la historia de esta institución fue la “Declaración de Montesquiu de Custodia del Territorio” de 11 de noviembre de 2000, si bien circunscrita a Cataluña donde tuvieron lugar algunas de las primeras iniciativas de custodia (desde 2003 se ha creado incluso una red: Xarxa de Custodia del Territori). Y en la actualidad se está constituyendo el Foro Estatal de Custodia del Territorio el cual trabaja de manera estratégica y conjunta para la promoción institucional, social, legal y técnica a nivel estatal del concepto de custodia del territorio y su aplicación en la gestión y conservación del patrimonio natural, cultural y del paisaje.

En el último Congreso Nacional de Medio Ambiente (CONAMA2012) la “custodia del territorio” fue objeto de debate –bajo la dirección de mi buen amigo y excelente jurista ambiental, Enrique ALONSO GARCÍA, Consejero del Consejo de Estado- junto con otros novedosos mecanismos de financiación –adecuados para estos momentos de crisis económica- para la conservación de la naturaleza: los “bancos de hábitats” (un original mecanismo utilizado en los Estados Unidos para aplicar medidas compensatorias derivadas de impactos ambientales, ya sea por la construcción de un proyecto o por daños de accidentes en determinadas instalaciones).

Pero volvamos a la sugerente palabra que inicia este post: la “custodia”. Me ha gustado especialmente que el nuevo Papa, FRANCISCO, haya dedicado una buena parte de la homilía de la misa de iniciación de su pontificado (el pasado 19 de marzo) a hablar de ese deber que nos concierne a todos: “custodiar toda la creación, la belleza de la creación, como se nos dice en el Libro del Génesis y como nos muestra San Francisco de Asís”, que consiste en “respetar a todas las criaturas de Dios y el entorno en el que vivimos”. Una hermosa referencia la vocación propia del ser humano que concluye con una apremiante petición del Pontífice: “Quisiera pedir, por favor, a todos cuantos ocupan puestos de responsabilidad en el ámbito económico, político o social, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad: seamos «custodios» de la creación, del designio de Dios inscrito en la naturaleza; custodios del otro, del medio ambiente; ¡no dejemos que signos de destrucción y de muerte acompañen el camino de este mundo nuestro!”.

¿Plagas o seres humanos?

Domingo, marzo 17th, 2013

Qué mejor que estos días de uno de los inviernos más normales que recuerdo en los últimos años para visionar en DVD la espectacular serie documental de la BBC Nature: “Planeta helado” (forzen planet, 2011), la última –hasta el momento- dirigida por Sir David ATTENBOROUGH, el popular naturalista y divulgador científico y Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales en 2009.

Tras las exitosas “Planeta Azul” y “Planeta Tierra”, esta “gélida” serie nos permite conocer los misterios de estos inhóspitos lugares del Planeta, desde el menguante ártico hasta el remoto continente Antártico (que contiene el 75% del agua dulce de la tierra y es la concentración más grande de hielo sobre el Planeta). Un viaje extraordinario y un regalo visual hasta los “confines de la Tierra”, a lo largo de las peculiares estaciones climáticas, desde el superlativo y oscuro invierno hasta el corto verano, pleno de abundacia de biodiversidad. Contiene secuencias inolvidables como el trabajo colaborativo de los pingüinos rey para protegerse de las sobrecogedoras ventiscas invernales, o las encarnizadas luchas de los osos polares por conquistar a la hembra. En fin, que no puedes perderte esta nueva joya documental que nos presenta el longevo divulgador británico.

Aun reconociendo mi admiración por David ATTENBOROUGH debo confesar que no me gustaron sus afirmaciones vertidas en una entrevista a la revista Radio Times, a finales del pasado mes de enero, manifestando que “los humanos son una plaga sobre la Tierra” y que, si queremos sobrevivir, hay que poner todos los medios para controlar el crecimiento de la población. No es la primera vez que expresa la idea de que los seres humanos estamos destruyendo el Planeta. En casi todos sus documentales aparece alguna referencia al sombrío futuro que nos espera. En esto me recuerda bastante a su compatriota, el científico James LOVELOCK (“La Tierra se agota” es su último libro publicado en 2011). Los dos comparten un pesimismo existencial, fruto sin duda de un profundo conocimiento del estado ambiental de nuestro Planeta.

Consciente de los muchos y variados problemas ambientales de nuestro mundo –que procuramos reflejar en este blog-  me resisto a calificar a nuestros congéneres como una “plaga”. Hace muchos años que cayeron en mis manos algunas obras de los defensores de la “ecología profunda” (“deep ecology”) con planteamientos similares -sin duda anti-humanistas- que me impactaron en mis primeras lecturas ecologistas. Conforme pasa el tiempo, cada vez estoy convencido de que el ser humano -que origina, en efecto, tan graves problemas- es el único que puede salvarnos de esta situación de crisis ambiental.

Ya sé que algunos ecologistas extremos (ciertos defensores del “biocentrismo”) defienden que lo mejor que puede suceder es que se extinga el último ser humano para que el Planeta no siga sufriendo nuestros desvaríos antropocéntricos. Pues yo me autodeclaro “antropocentrista moderado” que quiero lo mejor para este hermoso mundo –nuestra “casa común”-, para todos los seres vivos, en todos los ecosistemas, hasta los confines del Planeta. Mucho hemos aprendido acerca de la alteración de los procesos ecológicos y del respeto de los ciclos biológicos, y mucho nos queda todavía por aprender para proteger, mejorar y conservar –respetar- nuestro “pequeño mundo”.

Que somos muchos seres humanos en el Planeta -alega David ATTENBOROUGH y otros muchos autores- como causa principal de todos nuestros problemas ambientales no siempre es tan fácil de demostrar. El reciente estudio de la consultora PricewaterhouseCoopers, titulado “El mundo en 2050. Los BRIC y más allá: pronósticos, desafíos y oportunidades” augura que, además de triplicar el PIB mundial a costa de calentar 6º el Planeta, seremos 9.000 millones de personas pero apenas crecerá la población en occidente. Que nos lo digan a la “vieja Europa”.

Sin poner en discusión la innegable “explosión demográfica” en el siglo XX, algunos demógrafos hablan de una “transición demográfica” hasta la estabilización de la población mundial hacia 2100 en 11.000 millones de personas. Y también parece claro que algunos países (generalmente los de mayor desarrollo económico) están comenzando a sufrir una “implosión demográfica” (véase el interesante artículo de David BROOKS en el New York Times expresivamente titulado “the fertility implosion”).

Hay muchas plagas que erradicar de nuestro convulso mundo pero no, por cierto, a los sufridos seres humanos. La plaga del “consumismo”, del despilfarro de recursos, de la intolerancia, de la insolidaridad, de la desigualdad, … en definitiva, todo errático indicio de inhumana autodestrucción, eso es lo que, a mi juicio, hay que desterrar para siempre.

Salvaguardar el Ártico

Domingo, enero 27th, 2013

A lo largo de esta semana más de 1.000 delegados de 26 países se han reunido en Tromsø, la bella ciudad del norte de Noruega, para participar en el Congreso Internacional “Arctic Frontiers. Se trata de la octava edición de un Congreso organizado por Noruega en el que se tratan de los asuntos relativos al Ártico. Pero, ¿a qué se debe que este año el repetido evento haya tenido tanto poder de convocatoria? ¿qué es lo que ha llevado a tantos representantes gubernamentales (ocho ministros y más de veinte embajadores), científicos, periodistas, ecologistas a esa pequeña ciudad del norte de Noruega?

La alarmante velocidad con que el Ártico pierde su superficie helada, motivada por el calentamiento global, a la vez que está sorprendiendo a los científicos y preocupando a los ecologistas, al mismo tiempo, está abriendo insospechadas expectativas sobre el acceso a los ingentes recursos de gas y petróleo que esconden las profundidades de las aguas árticas, sobre la apertura de nuevos caladeros de pesca ante la sobreexplotación de los mares y océanos en otras latitudes, sobre la disponibilidad de nuevas rutas naúticas hasta hace poco inaccesibles.  Se calcula que la retirada del hielo en el Ártico podría ser casi total en 2030.

En el mismo Congreso se ha hecho público un estudio científico titulado “El clima del Ártico: cambios en la nieve, el agua y el premafrost” en donde, entre otras conclusiones, se afirma que el deshielo ártico elevará el nivel del mar entre 0,9 y 1,6 metros en 2100 repecto a los niveles de 1990, con las consiguientes efectos sobre las zonas costeras de todo el mundo y las pequeñas islas. Ya con antelación el Grupo intergubernamental de expertos sobre el cambio climático (IPCC) había advertidos del calentamiento ártico y la reducción del efecto albeldo que la retirada del hielo supone para el cambio climático (en su Informe de 2007).

El Ártico es un conjunto geográfico que comprende la extensa región situada al norte del Círculo Polar Ártico (Oceáno Ártico, Groenlandia, las Islas Svalbard y el norte de América, Europa y Siberia). En ésta extensa zona una gran parte de sus aguas y territorios, con predominio de tundras y desiertos polares, que están permanentemente cubiertos de hielo y de dentro de la línea isotérmica de los 10º C. Un total de 26 millones de Km2 en los que habitan casi 10 millones de personas, pertenecientes a los llamados “Estados árticos”: Canadá, Dinamarca, Estados Unidos, Finlandia, Islandia, Noruega, Suecia y Rusia.

Desde finales de los años setenta del siglo XX, la Unión Soviética había sido criticada por varios países por la explotación de los recursos naturales y por la contaminación en sus aguas árticas. Gracias a la iniciativa de Finandia tuvo lugar la celebración en 1989 de una conferencia para la protección del medio ambiente ártico que se concretó en la Declaración sobre la Protección del Medio Ambiente Ártico y la Estrategia para la protección Medioambiental del Ártico, aprobada por los citados países árticos. Pocos años después se dio un paso más en la cooperación internacional para la protección del Ártico con la creación del Consejo Ártico en 1996, al que pertenecen representantes de los citados ocho países, representantes de los veinte grupos indígenas pobladores en la zona (como los Innuit o Saami), así como observadores de otros países y grupos interesados (así, por ejemplo, la misma Unión Europea que incluso propone sus propias medidas de protección y gestión).

Las crecientes expectativas económicas en la zona por el deshielo ha revitalizado las reivindicaciones de soberanía de algunos de los países árticos como es el caso de Rusia que pretende extender el límite de su zona económica exclusiva más allá de las 200 millas naúticas.

Más allá de las campañas desarrolladas por los grupos ecologistas como la del Greenpeace (salva el Ártico), lo deseable sería –como proponen algunos de los asistentes a la Cumbre de “Arctic Frontiers”- es lograr el consenso suficiente para elaborar un tratado internacional como el que protege la Antártida (firmado en Washington en diciembre de 1959).

En efecto, sería muy deseable que, en lugar de una alocada carrera hacia la conquista del Ártico y de sus preciados recursos naturales -siguiendo el modelo de la protección de la Antartida donde “es de interés para la Humanidad” que “no llegue a ser escenario u objeto de discordial internacional” (Preámbulo del Tratado sobre la Antártida)- los paises que conforman el “espacio ártico” fueran capaces de mantener el clima de colaboración existente hasta el momento actual y desarrollar la vigente “Estrategia Medioambiental del Ártico” (1991).

El gas pizarra y la fracturación hidráulica (“fracking”): ¿un regalo envenenado?

Sábado, enero 12th, 2013

Recién agasajados con los regalitos de los Reyes Magos, resulta oportuno abordar,  en tal señalado momento, una noticia tecnológica que, desde hace unos meses, está proliferando en los medios de comunicación. Se trata de la llamada “fracturación hidráulica” (“fracking” en inglés) que es un método de extracción de hidrocarburos, particularmente del gas de pizarra o de esquisto (“shale gas” en inglés), mediante la inyección de agua a presión (mezclada con arena y sustancias químicas) en el subsuelo, produciendo la fracturación de la roca madre (pizarras y esquistos). La perforación, primero en vertical –que puede llegar hasta los 5.000 metros- y luego en horizontal (entre 2 y 5 kilómetros), permite extraer de la veta este gas no convencional.

Las enormes disponibilidades de este recurso en países como los Estados Unidos le sitúan (según la Agencia Internacional de Energía en su Outlook de 2012) como el primer productor mundial de petróleo en 2020 hasta permitir su autosuficiencia en 2030. Y, a partir de aquí, este inesperado regalo de la naturaleza –de sus entrañas profundas- parece resolver los problemas de autoabastecimiento de hidrocarburos y su peligrosa dependencia de los inestables países de la OPEP. De hecho, los Estados Unidos tienen más de 40 años de experiencia con esta técnica y han perforado más de 50.000 pozos. Actualmente este recurso ya representa en este país el 25% de la demanda de gas. El mismísimo Presidente OBAMA anunció eufórico, a comienzos del año pasado, que con la extracción del gas pizarra lograria en poco tiempo su independencia energética.

Resulta que la nueva “fiebre del gaseoso oro negro” –que está llamada a revolucionar el convulso mercado energético- se ha extendido por todo el Planeta, incluido nuestro país, en el que son más de un centenar los permisos de exploración concedidos a empresas extranjeras y nacionales, principalmente en el norte de España, en la cuenca Vasco-Cantábrica, en el Valle del Ebro y del Guadalquivir. En el País Vasco (en Álava), la existencia de un supuesto enorme yacimiento de este tipo de gas llevó a su anterior Lendakari (Patxi LÓPEZ) a anunciarlo a bombo y platillo. Realmente si el gas pizarra tiene tantas posibilidades, sería una importante para un país como España, absolutamente dependiente en el campo energético de las importaciones (del 76% de la energía que consume y cuya factura supera los 40.000 millones de euros). ¿A qué esperamos entonces? Aprovechemos semejante regalo que nos brinda la madre naturaleza.

Ahora vienen las pegas e inconvenientes. Muchos grupos ecologistas (Greenpeace, Ecologistas en Acción, etc), asociaciones vecinales y colectivos ciudadanos (como por ejemplo, las plataformas frackingezaraba y fracturahidráulicano) afectados por las potenciales exploraciones-explotaciones de este revolucionario recurso han puesto de manifiesto los posibles riesgos de la utilización del “fracking”: contaminación de las aguas, uso desproporcionado de los recursos hídricos, emisiones de metano, generación de microseismos, destrucción del paisaje, etc.). Estos temores han llevado a muchos países a establecer cautelas. Mientras Polonia y Reino Unido apuestan por la fracturación hidráulica, otros países como Francia (apelando al prinicipio de precaución) y Alemania mantienen sus reservas hacia este procedimiento minero estableciendo moratorias. En Canadá, tras un exhaustivo estudio de su Academia de las Ciencias, el Gobierno federal declaró una moratoria y ha prohibido su extracción por el momento. En los Estados Unidos de América, algunos gobiernos estatales han motrado sus reticencias y la propia EPA se ha visto obligada a analizar los posibles riesgos del “fracking”.

Por su parte, el Parlamento Europeo (Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria) ha elaborado –siguiendo un estudio realizado por la Agencia Federal Alemana de Medio Ambiente- una guía para los responsables públicos sobre las “Repercusiones de la extracción del gas y petróleo de esquisto en el medio ambiente y salud”, en la que se destaca el vacío legal existente, la falta de conocimiento sobre los posibles riesgos y contaminaciones, aunque se reconoce la amenaza que implica su explotación sobre la disponibilidad de agua potable. Y, en todo caso, recomiendan la elaboración de una Directiva específica en esta materia. Pero el mismo Informe considera además que “los yacimientos potenciales de gas pizarra son demasiado pequeños para tener un impacto sustancial en la situación del suministro del gas europeo”.

En España, algunos Gobiernos autonómicos como el de Cantabria y Aragón han prohibido por ahora la utilización de esta técnica de explotación y muchos municipios (en cuyos términos municipales se han solicitado licencias de exploración) en Cataluña, Cantabria, Castilla-León, etc. se han declarado en contra.  Y, mientras, el Ministro de Industria, José Manuel SORIA, que la “facturación hidraúlica” no conlleva necesariamente consecuencias negativas para el medio ambiente. El PSOE presentó en el Congreso de los Diputados, a finales del 2012, una proposición no de Ley con el fin de lograr una moratoria sobre esta técnica de explotación minera.

Como agudamente ha destacado Jordi ORTEGA en su magnífico blog “Diario de futuro”, la utilización del “fracking” incidiría en la continuación adictiva a los combustibles fósiles y, por consiguiente, contribuiría al incremento de los gases de efecto invernadero y, por ende, supondría descarrilar los objetivos de las políticas del cambio climático y frenaría, al mismo tiempo, el impulso de las energías renovables. En las conclusiones del Grupo de Trabajo en Políticas Energéticas Sostenibles promovido por la Universidad de Comillas sobre “El papel de los recursos fósiles no convencionales (shale gas, tight oil) en la política energética española” (febrero de 2012), se destaca la incertidumbre en torno a su desarrollo y a su impacto sobre la sostenibilidad del modelo energético europeo, pero subrayan el importante impacto negativo que su explotación genera sobre el medio ambiente. En todo caso, se pone de manifiesto la necesidad de valorar el componente ético como elemento básico a la hora de adoptar decisiones en el modelo energético del futuro.

¿Qué hay de realidad y de fantasía en esta revolución del “gas pizarra”? No lo sabemos por ahora. Lo que sí parece prudente es actuar con mucha cautela, hay que evaluar muy bien los riesgos del “fracking” allí donde se va a utilizar (no es lo mismo un lugar que otro) y deben someterse las licencias y concesiones de explotación del gas pizarra a una rigurosa evaluación de impacto ambiental. También habría que indagar otras fórmulas de explotación que no fueran tan potencialmente peligrosas como el “fracking”. En cualquier caso, se trata de evitar a toda costa admitir sin reparos una solución energética, aparentemente rentable y urgente a corto plazo, pero que, a la larga, puede convertirse en un regalo envenenado.

A modo de balance del 2012. La sostenibilidad y “lo imposible”.

Lunes, diciembre 31st, 2012

Como he hecho en parecidas ocasiones me permito despedir el 2012 con estos comentarios que sólo pretenden destacar lo más señalado, a mi modesto entender, de lo que ha deparado este año en materia ambiental. Desde luego, no será recordado como el mejor de la década pero quizá esté marcando, sin que nos demos cuenta, un cambio de tendencia del sistema socioeconómico del mundo occidental en el que vivimos. Lo económico lo domina todo, es el centro de nuestras preocupaciones y comentarios pero intuyo que la clave de las soluciones, la puerta de salida de la crisis, no está propiamente en la economía sino en el fundamento ético de nuestra conducta y la de los operadores económicos que invaden nuestra atmósfera existencial.

En el ámbito internacional, tanto la magna Cumbre de Río+20 celebrada a mediados de año como la Cumbre del clima en Doha de finales, nos enseñan, o que ha fracasado el sistema tradicional de acuerdos internacionales, o que debemos seguir otras pautas de negociación en los temas globales. En todo caso, la omnipresente economía –eso sí, “economía verde”- ha protagonizado el panorama internacional con sus defensores acerrímos y con sus agudos críticos. Y, mientras el mundo científico, por su parte, clama con bastante unanimidad acerca de un Planeta sometido a excesivas presiones ambientales como nunca en la éra del Antropoceno.

La Unión Europea, cada vez más desdibujada en el orbe mundial y débilmente gobernada por el tanden franco-alemán, lucha denodadamente por salir de la crisis económica que amenaza el mercado y la moneda únicos. En su política ambiental lo más reseñable es la aprobación “in extremis” por la Comisión Europea de la propuesta de Programa General de Medio Ambiente de la Unión Europea hasta 2020 que sustituya al ya periclitado 6º Programa que expiró el pasado mes de julio de 2012. Su leit motiv, “vivir bien, respetando los límites de nuestro Planeta” y entre sus objetivos prioritarios se encuentra fortalecer la resiliencia ecológica, impulsar el uso eficiente de los recursos y un crecimiento bajo en carbono, mejorar la aplicación de la legislación ambiental comunitaria, asegurar las inversiones en apoyo de la política sobre cambio climático, promover la sostenibilidad de las ciudades, etc.

En España las actuaciones del Gobierno de la Nación en materia ambiental permiten dos lecturas bien diferentes: la del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente –que en pro de un necesario impulso de la actividad económica está procedimiento a una intensa “desregulación” (puede llamarse también “simplificación normativa”)- y la de los grupos ecologistas –que, recientemente, a través de un comunicado conjunto, hablan de un “desmantelamiento” y “pérdida de peso” de las politicas ambientales en España-. Sea lo que fuere, a mi juicio, como estudioso de la protección del litoral, ya he tenido ocasión de manifestar en este blog mi preocupación y la de quienes componemos el Observatorio del Litoral acerca de las negativas consecuencias que puede tener para la protección de la costa el proyecto de Ley de Protección y Uso Sostenible del Litoral que está terminando su trámite parlamentario en las Cortes Españolas.

Para un mejor conocimiento del estado del medio ambiente en nuestro país, el Observatorio de la Sostenibilidad de España (OSE) acaba de publicar su octavo informe, en el que, entre otras muchas cosas, advierte que para salir de la crisis, apostando por la “economía verde” “no basta con un simple reverdecimiento de la economía a partir de algunos cambios superficiales, sino que, para un cambio profundo del modelo productivo en un sentido de mayor “sostenibilidad estructural” es necesario que la ecoeficiencia, la equidad, la reducción de las desiguladades sociales y la cohesión terrritorial vayan de la mano” (L. JIMÉNEZ HERRERO, en la Presentación del Informe “Sostenibilidad en España 2012”).

Desde la perspectiva de los ensayos y trabajos que no he podido comentar con más detalle a lo largo del año quiero ahora destacar los trabajos de J. RIECHMANN: Interdependientes y ecodependientes. Ensayos desde la ética ecológica y hacia ella (Proteus, 2012); de R. FOLCH, de su segunda edición, corregida, actualizada y aumentada, del ensayo: Ambiente, emoción y ética (RBA, 2012); y de J. VOZMEDIANO: El hombre insostenible (Universidad de Sevilla, 2012).  De todas formas, para los que esperan al regalo de Reyes me permito recomendar la nueva generación de “cuadernos de Campo” de Félix Rodriguez de la Fuente, disponibles en formato digital.

Y ya acabo, dejando paso al nuevo año 2013. Parafraseando el título de la reciente y exitosa película dirigida por J. A. BAYONA, quiero expresar que, así como la familia BENNET logra sobrevivir al devastador tsunami, nuestra sociedad (las personas que la componen) es sostenible, es perfectamente posible que pueda salir adelante con tesón, trabajo y optimismo, como lo hiceron nuestros padres.  Es mi deseo para el nuevo año.

A la vuelta del CONAMA-2012. Motivos para el optimismo

Domingo, diciembre 2nd, 2012

Tal y como os había prometido os cuento hoy algunas de mis vivencias en el 11º Congreso Nacional de Medio Ambiente celebrado a lo largo de esta semana que acaba. La primera impresión que he sacado es que uno se nota cada vez más viejo en la medida en que, cada año que pasa, conozco a más gente de los asistentes asiduos a este evento. En el Pabellón 10 y el Centro de Convenciones Norte del inmenso Recinto Ferial del Madrid (IFEMA) hemos experimentado, una vez más,  esa convivencia multicolor de profesionales del mundo de la empresa ligados con lo que hoy se denomina “economía verde”, de cargos medios y personal técnico -de lo que queda- de las Administraciones Públicas ambientales (de la estatal, la autonómica y la local), de algunos profesores de Universidad, de miembros de grupos ecologistas y de muchos estudiantes universitarios. 

Como estudioso del mundo maríno buena parte de mi tiempo lo he dedicado a las actividades relacionadas con este campo del medio ambiente: la aplicación en España de la reciente Directiva sobre Estrategia Marina (que persigue lograr el buen estado ambiental de las aguas marinas para 2020) expuesta por los técnicos del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente; la “Gestión integral de áreas litorales”, moderada por mi buen amigo el Profesor Juan Manuel BARRAGÁN de la Universidad de Cádiz, donde el tema estrella fue el proyecto de reforma de la Ley de Costas, dura y agudamente criticado –entre otros- por el Profesor Miguel Ángel LOSADA de la Universidad de Granada; la “actividad pesquera y conservación” en la que intervino mi también buen amigo Antonio GARCÍA-ALLUT, Presidente de la Fundación Lonxanet, disertando sobre el caso de las reservas marinas de interés pesquero de Galicia (la de Os Miñarzos en Lira y la de Cedeira) y polemizando sobre los “derechos transferibles” con otro de los pesos pesados del mundo de la pesca, Javier GARAT, Presidente de CEPESCA.

En el “6º Encuentro local de pueblos y ciudades por la Sostenibilidad” (CONAMA Local) que se insertaba en el ámbito del Congreso, se dedicaba a analizar el concepto de moda de las “Smart cities”. Además de acercarme por el stand del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz (que ha sido la European Green Capital de 2012). En una de las muchas sesiones (quizá algo repetitivas) dedicadas a este tema tuve la oportunidad de hacer una pregunta al ex-Ministro de Administraciones Públicas, Jordi SEVILLA, y, si no estoy confundido, mi pregunta sobre la reforma o modernización administrativa en curso, motivó uno de sus últimos tweets (“lo +importante no es saber “qué hacer” (propuestas). La clave esta en saber “cómo hacerlo” y, sobre todo, en “hacerlo” realmente”).

Fue un placer escuchar a Víctor VIÑUALES, Director Ejecutivo de la Fundación ECODES, en la sesión “creando red Rio+20” en la que se presentó la “Unión Global por la Sostenibilidad”, una iniciativa promovida recientemente por varias entidades brasileñas. En el momento actual de la crisis –que, como es lógico, era comentario recurrente en el Congreso- Víctor nos daba cuatro claves: “llorar lo justo”, tener una visión global o internacional de los problemas, asumir las propias responsabilidades (no todo son derechos) y “actuar con diplomacia cívica global”. 

Tampoco dejé de participar todo el tiempo que pude en la reunión de la Red de Observatorios de Sostenibilidad de España (al que pertenece nuestro Observatorio del Litoral), organizado por el Observatorio de la Sostenibilidad de España (OSE) con su Director, Luis JIMÉNEZ HERRERO, y su Coordinadora, Pilar ÁLVAREZ-URÍA,  a la cabeza. Su imparable actividad se manifiesta en esta ocasión con la presentación de dos nuevos documentos: la presentación del Informe “20 años de políticas locales de desarrollo sostenible en España” y la nueva edición de 2012 del Informe de Sostenibilidad de España.

No puedo dejar de relatar aquí la presentación de nuestro séptimo Informe del Observatorio de Políticas Ambientales, coordinado por el Profesor Fernando LÓPEZ RAMÓN de la Universidad de Zaragoza, que contó, entre otros, con la presencia del Secretario General Técnico del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, y con el Director del Centro Internacional de Estudios de Derecho Ambiental (CIEDA). Mi colega, la Profesora Alba NOGUEIRA de la Universidad de Santiago, puso de manifiesto la traumática realidad de las políticas ambientales en las Comunidades Autónomas. Y en el público, más colegas y mi gran amigo, José Manuel MARRACO, incansable y entusiasta abogado ecologista. También tuve la ocasión de saludar en este acto a la activa directora del Instituto Internacional de Derecho y Medio Ambiente, Ana BARREIRA.

Soy consciente de que me dejé muchos y grandes temas de los debatidos en el Congreso como los “bancos de hábitats”, la “optimización de los procesos administrativos en materia ambiental”, la gestión de la movilidad, y un larguísimo etcétera. Después de haber estado allí, he visto a mucha gente jóven con enorme talento y ganas de hacer muchas cosas. Esa gente jóven que serán quienes con su empuje y entusiamo nos traerán ese cambio global que nos saque de la crisis actual y que nos introduzca en una sociedad reinventada donde, en lugar de medir el desarrollo mediante el PIB, se haga a través del índice de la “felicidad interna bruta”. ¡Hay futuro!

Nos vamos/vemos al/en el CONAMA-2012

Domingo, noviembre 25th, 2012

Mañana lunes 27 se inaugura el undécimo Congreso Nacional de Medio Ambiente. La crisis originada por el pabellón municipal Madrid Arena -que ha provocado el cierre cautelar del Palacio Municipal de Congresos de Madrid (donde se iba a celebrar el CONAMA-2012)- ha estado a punto de supender la celebración de este Congreso. Pero hay que felicitar a la organización (la Fundación CONAMA) que, en muy poco espacio de tiempo, ha tenido que cambiar la sede y, al final, se celebrará en el recinto ferial de Madrid (IFEMA). Como reza el lema del Congreso: “reinventémonos”, los sufridos organizadores han tenido que aplicárselo a marchas forzadas.

El primer CONAMA se celebro en 1992, bajo el lema “Al encuentro de las soluciones”, poco después de la celebración de la Cumbre de Río de Janeiro sobre Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible. Qué tiempos tan distintos y distantes. El paradigma del desarrollo sostenible se abría paso con enorme vitalidad y dinamismo en todo el mundo. Se puede afirmar que todavía vivimos de su impulso. Ahora tras Río+20 la crisis sistémica lo inunda todo y el pesimismo es contagioso y ha logrado ralentizar los avances logrados en estos decenios.

La situación económica no hace sino apremiar la necesidad de reinventarnos” expresa el avance del Programa. Y, en efecto, es preciso afirmar que la salida de la crisis ha de pasar, a nuestro juicio, por un cambio de paradigma en el que la triple versión de la sostenibilidad –ambiental, económica y social- oriente la nueva sociedad y el nuevo sistema productivo del futuro. Lo que no tengo claro es que la solución haya de llamarse “economía verde” como se ha difundido en los últimos tiempos.

Desde luego que para los que disfrutamos con el estudio y reflexión sobre el medio ambiente, el CONAMA siempre ha constituido una tentación inalcanzable en la que uno desearía bilocarse (estar en varios sitios a la vez) para asistir a los debates que se producen simultáneamente sobre los temas más variopintos en las diversas salas del Congreso. Y en los pasillos un pulular de personas de diversos gremios profesionales: desde ejecutivos de empresas hasta técnicos especializados pasando por políticos, ecologistas, funcionarios, profesores, … y muchos estudiantes universitarios que aportan el tono de jovialidad que caracteriza el evento.

Este año el CONAMA acoge una vez más un oportuno Encuentro Iberoamericano sobre Desarrollo Sostenible (EIMA 2012) con la participación de representantes políticos, de empresas y de ONGs de toda Iberoamérica con las que nos unen tantos lazos y proyectos en el campo del medio ambiente. Y también se repite una edición del CONAMA LOCAL (su sexta edición) en la que no pueden faltar los grandes temas de la sostenibilidad del futuro que nos conducen hacia unas “smart cities” con sus problemas de movilidad, con sus retos de rehabilitación, con sus soluciones de habitabilidad… La economía es, ¿como no?, otra de las claves del Congreso, desde una nueva configuración de los indicadores macroeconómicos (el “PIB verde”) hacia la búsqueda de los ansiados nichos de empleos y emprendedores verdes.

No faltarán los temas clásicos: aguas, residuos, ruido, biodiversidad, territorio, etc. Desde las últimas ediciones se nota el creciente protagonismo del tema de la “energía y el cambio climático”. También se nota el ascenso de las temáticas relacionadas con la tecnología y eco-innovación. Y no cabe desdeñar el cada vez más importante papel de las redes sociales en el impulso de las políticas ambientales.

Por primera vez en el CONAMA (¡ya era hora!) el Observatorio de Políticas Ambientales –al que tengo el honor de pertenecer- presentamos nuestro séptimo informe sobre el análisis de las políticas ambientales en España y fuera de España.

Vamos a CONAMA, una vez más con la ilusión de aprender, de encontrarse con los viejos amigos ambientalistas y reflexionar sobre las medidas que deben de proponerse e implantarse en la gestión de nuestros recursos naturales y del conjunto de la actividad económica y social de nuestro país. De mis experiencias en esta nueva edición del CONAMA espero dar buena cuenta en posteriores colaboraciones de este blog. ¡Nos vemos en Madrid!

Ciudades para peatones

Domingo, noviembre 11th, 2012

Caminar es el modo de transporte más natural, económico y saludable. Sin embargo se ha convertido en una elección marginal en las ciudades de cierto tamaño. Diría que se trata incluso de una opción radical en una sociedad dominada por el consumismo y una movilidad motorizada, contaminante e insolidaria. La gente que elije caminar se encuentra ante considerables barreras en las ciudades; ante un modelo de movilidad agresivo centrado exclusivamente en el turismo como medio básico de movilidad cotidiano.

Un modelo social de movilidad que prioriza el uso del vehículo individual es ineficiente y costoso. Genera riesgos sociales, sanitarios y ambientales, que posiblemente en el futuro no consideramos aceptables. La OMS estima que la contaminación atmosférica, causada en buena medida por los vehículos, genera unas dos millones de muertes prematuras anuales en todo el mundo. Las políticas urbanas y de movilidad actuales priorizan el uso y aparcamiento de los vehículos individuales, fomentan la separación de las zonas de ocio, de trabajo y residenciales y la implantación de grandes superficies comerciales en la periferia de las ciudades, lo cual incrementa el uso del vehículo y el gasto de combustible, aumenta los niveles de contaminación y los riesgos de atropello o accidente, fomenta hábitos de comportamiento poco saludables, incrementa los gastos sanitarios, debilita el sentido de permanencia a la comunidad, etc. Ser conscientes de las consecuencias que estas políticas y nuestra hábitos de movilidad individual generan, es el primer paso para elegir que ciudades y modelos de convivencia queremos construir en el futuro.

Es preciso políticas que pongan la semilla y creen las posibilidades para que los individuos cambien sus comportamientos y elijan otras formas de movilidad cotidiana, relegando el uso del vehículo individual a las actividades estrictamente necesarias. La planificación urbanística debe de considerar a los peatones, no a los conductores, como los destinatarios principales de las políticas de ordenación de la ciudad. Es preciso habilitar espacios libres de coches o más zonas prioritarias para peatones, como es tendencia en las ciudades más modernas, eliminar las barreras que a menudo limitan la posibilidad de que la gente elija caminar y conectar de forma adecuada los barrios periféricos con los centros de las ciudades. Habría que priorizar en los centros urbanos a los modos de transporte más sostenibles y garantizar vías públicas seguras, accesibles, adecuadamente mantenidas y sin obstáculos para las personas con más dificultades. Apostar por estas políticas es crear espacios para la convivencia y el encuentro, que generan ciudadanos más responsables y solidarios, así como fomentar formas de vida más sanas, sostenibles y eficientes. Articular políticas en torno al peatón es recuperar la calle para que los niños puedan jugar y aprender a convivir, ahora en sus casas o en centros comerciales aprendiendo hábitos de ocio ligados al consumo.

La Carta Europea de Derechos del Peatón (Parlamento Europeo, 1988) afirma que “el peatón tiene derecho a vivir en un entorno sano y a disfrutar libremente de los espacios públicos en condiciones que garanticen adecuadamente su bienestar físico y psicológico.” Es tiempo del tomar el camino de regreso en un progreso mal entendido, y trabajar por un modo de desarrollo social basado en la calidad de vida de las personas y en el bienestar familiar. Hay proyectos cívicos de defensa de los peatón que quizás sean el indicio de un cambio cultural en movimiento. Walk 21 es un movimiento internacional que pretende crear una cultura donde la gente elija caminar (recoge sus propuestas en la Carta Internacional del Caminar). En el ámbito local hay algunas iniciativas de interés, como los colectivos A Pie en Madrid o Cataluña Camina en Barcelona. Ahora “sólo” necesitamos políticos valientes con proyecto de ciudad y ciudadanos responsables. No es poco.

(colaboración de Juan José PERNAS GARCÍA: https://twitter.com/Jpernasg)

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