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¿Plagas o seres humanos?

Domingo, marzo 17th, 2013

Qué mejor que estos días de uno de los inviernos más normales que recuerdo en los últimos años para visionar en DVD la espectacular serie documental de la BBC Nature: “Planeta helado” (forzen planet, 2011), la última –hasta el momento- dirigida por Sir David ATTENBOROUGH, el popular naturalista y divulgador científico y Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales en 2009.

Tras las exitosas “Planeta Azul” y “Planeta Tierra”, esta “gélida” serie nos permite conocer los misterios de estos inhóspitos lugares del Planeta, desde el menguante ártico hasta el remoto continente Antártico (que contiene el 75% del agua dulce de la tierra y es la concentración más grande de hielo sobre el Planeta). Un viaje extraordinario y un regalo visual hasta los “confines de la Tierra”, a lo largo de las peculiares estaciones climáticas, desde el superlativo y oscuro invierno hasta el corto verano, pleno de abundacia de biodiversidad. Contiene secuencias inolvidables como el trabajo colaborativo de los pingüinos rey para protegerse de las sobrecogedoras ventiscas invernales, o las encarnizadas luchas de los osos polares por conquistar a la hembra. En fin, que no puedes perderte esta nueva joya documental que nos presenta el longevo divulgador británico.

Aun reconociendo mi admiración por David ATTENBOROUGH debo confesar que no me gustaron sus afirmaciones vertidas en una entrevista a la revista Radio Times, a finales del pasado mes de enero, manifestando que “los humanos son una plaga sobre la Tierra” y que, si queremos sobrevivir, hay que poner todos los medios para controlar el crecimiento de la población. No es la primera vez que expresa la idea de que los seres humanos estamos destruyendo el Planeta. En casi todos sus documentales aparece alguna referencia al sombrío futuro que nos espera. En esto me recuerda bastante a su compatriota, el científico James LOVELOCK (“La Tierra se agota” es su último libro publicado en 2011). Los dos comparten un pesimismo existencial, fruto sin duda de un profundo conocimiento del estado ambiental de nuestro Planeta.

Consciente de los muchos y variados problemas ambientales de nuestro mundo –que procuramos reflejar en este blog-  me resisto a calificar a nuestros congéneres como una “plaga”. Hace muchos años que cayeron en mis manos algunas obras de los defensores de la “ecología profunda” (“deep ecology”) con planteamientos similares -sin duda anti-humanistas- que me impactaron en mis primeras lecturas ecologistas. Conforme pasa el tiempo, cada vez estoy convencido de que el ser humano -que origina, en efecto, tan graves problemas- es el único que puede salvarnos de esta situación de crisis ambiental.

Ya sé que algunos ecologistas extremos (ciertos defensores del “biocentrismo”) defienden que lo mejor que puede suceder es que se extinga el último ser humano para que el Planeta no siga sufriendo nuestros desvaríos antropocéntricos. Pues yo me autodeclaro “antropocentrista moderado” que quiero lo mejor para este hermoso mundo –nuestra “casa común”-, para todos los seres vivos, en todos los ecosistemas, hasta los confines del Planeta. Mucho hemos aprendido acerca de la alteración de los procesos ecológicos y del respeto de los ciclos biológicos, y mucho nos queda todavía por aprender para proteger, mejorar y conservar –respetar- nuestro “pequeño mundo”.

Que somos muchos seres humanos en el Planeta -alega David ATTENBOROUGH y otros muchos autores- como causa principal de todos nuestros problemas ambientales no siempre es tan fácil de demostrar. El reciente estudio de la consultora PricewaterhouseCoopers, titulado “El mundo en 2050. Los BRIC y más allá: pronósticos, desafíos y oportunidades” augura que, además de triplicar el PIB mundial a costa de calentar 6º el Planeta, seremos 9.000 millones de personas pero apenas crecerá la población en occidente. Que nos lo digan a la “vieja Europa”.

Sin poner en discusión la innegable “explosión demográfica” en el siglo XX, algunos demógrafos hablan de una “transición demográfica” hasta la estabilización de la población mundial hacia 2100 en 11.000 millones de personas. Y también parece claro que algunos países (generalmente los de mayor desarrollo económico) están comenzando a sufrir una “implosión demográfica” (véase el interesante artículo de David BROOKS en el New York Times expresivamente titulado “the fertility implosion”).

Hay muchas plagas que erradicar de nuestro convulso mundo pero no, por cierto, a los sufridos seres humanos. La plaga del “consumismo”, del despilfarro de recursos, de la intolerancia, de la insolidaridad, de la desigualdad, … en definitiva, todo errático indicio de inhumana autodestrucción, eso es lo que, a mi juicio, hay que desterrar para siempre.

Rebajas, cuesta de enero y la insostenible práctica de la “obsolescencia programada”

Sábado, enero 15th, 2011

Imagen de previsualización de YouTubeEstaba cavilando estos primeros días del año sobre qué tema tratar en este blog y ya me había decidido a escribir sobre algo así como las “rebajas y el consumo sostenible”, cuando mi buen amigo Víctor SALGADO (autor del excelente blog tecno-jurídico de Abonauta) me dijo ayer que no podía dejar de ver en Youtube este documental titulado “Comprar, tirar, comprar: Obsolescencia programada” (Guión y realización de Cosima DANNORITZER).

No podía imaginar que, con tal peculiar nombre, se resume la tesis central de uno de los documentales mejores que he visto en los últimos años. No voy a resumir su contenido aquí ya que merece la pena visionarlo (dura 52 minutos), pero sí pienso que concuerda perfectamente con una de las ideas-madre que aquí defiendo acerca de la sostenibilidad ambiental y el uso racional y responsable de los recursos naturales. Se trata de uno de los mejores alegatos que conozco contra la cultura del despilfarro dominante en nuestra sociedad consumista y que tiene su origen en la idea del “usar y tirar” tan al gusto del modelo productivista norteamericano, nacido a partir de la segunda guerra mundial (American Life Style).imagescafxklx7

La historia de la bombilla y su sospechosa pérdida de rendimiento temporal a lo largo del tiempo (del 2.500 horas en sus inicios a 1.000 horas después) nos pone sobre la pista –al comienzo del documental- de esta insostenible y extendida práctica de producir bienes de consumo con una vida limitada y un corto periodo de caducidad que fomenten la compra de nuevos productos y su constante y compulsiva renovación. Quien no ha tenido la experiencia de comprar una impresora, al cabo de no mucho tiempo experimentar algún fallo de funcionamiento y acudir al establecimiento donde la adquirimos, donde casi indefectiblemente nos dicen que es más barato comprar otra máquina que arreglar la anterior. Y esto añadido al problema de los residuos que se generan y que pueden acabar (como se ve en el documental) en el más recóndito vertedero del tercer mundo.

9788448142957-cradleEn este magnífico documental se entrevistan a muy interesantes personajes como al economista francés Serge LATOUCHE (defensor de la tesis del “decrecimiento” como mejor antídoto contra la crisis económica); o al químico alemán Michael BRAUNGART, coautor del famoso libro Cradle to Cradle. Rediseñando la forma en que hacemos las cosas (en español, “de la cuna a la cuna”, publicado en McGraw-Hill, Madrid, 2005) en el que se defiende una ingeniosa –y acorde a la naturaleza- forma de diseñar los productos para reducir su impacto sobre el medio ambiente; o al escritor norteamericano Giles SLADE, autor del famoso ensayo Made to break: technology and obsolescence in America… Y como jurista, me ha encantado conocer el origen del caso “Westley contra Apple” de 26 de diciembre de 2003 en el que un Tribunal de San Francisco obligó a Apple reponer las baterías de los Ipod que habían sido diseñados inicialmente con menor rendimiento para suscitar –una vez desgastadas- la compra de uno nuevo.

La conclusión que extraigo de todo esto es que nuestra sociedad tiene por delante el inmenso reto de aprovechar mucho mejor nuestros limitados recursos naturales –ahora despilfarrados por una absurda tesis de una devoradora producción económica-. Podemos vivir mucho mejor con mucho menos (sin volver a las cavernas). En este sentido uno de los expertos entrevistados en el documental cita una frase de GHANDI que me ha cautivado: “el mundo es suficientemente grande para satisfacer las necesidades de todos pero será demasiado pequeño para satisfacer la avaricia de algunos”. ¡Genial!

Cuando estos días me he asomado a alguno de los centros comerciales –que hiper-saturan nuestra ciudad-, en medio de la vorágine de la rebajas me acordado de lo que declaró muchos siglos antes de este desafortunado invento de la “sociedad del consumo” el gran sabio SÓCRATES –que dicen que dijo sorprendido al pasar por los escaparates del mercado de Atenas-: ¡cuántas cosas no necesito!

ojd