La Voz de Galicia lavozdegalicia.es - blogs | Inmobiliaria | Empleo | Mercadillo

Archivo para junio, 2012

Balance de Río+20. O ¿menos 20?

Domingo, junio 24th, 2012

Ya que el leit motiv de Rio+20 ha sido la “economía sostenible”, hablando de números y de cifras, realmente se han batido todos los récords: más de 45.000 participantes, 12.000 delegados de 188 países, más de 4.000 periodistas acreditados, caso 9.000 ONGs tuvieron su presencia en el recinto de Riocentro… Y, sin embargo, todos esperábamos algo más de esta Cumbre mundial que se ha desarrollado en lo más hondo de la crisis financiera.

Fracaso absoluto, enorme decepción, desencanto, frustración, etc. son las conclusiones que se desprenden la “Cumbre de los Pueblos” –cumbre alternativa, paralela a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible Río+20-, donde las ONGs han debatido con más frescura y libertad los grandes temas de la sostenibilidad y el desarrollo, y donde la dominado una crítica directa a la orientación de la Cumbre oficial centrada en la “green economy”.

Pero hasta los líderes ofíciales reconocen la tibieza de los resultados alcanzados: un “documento de mínimos” con 283 párrafos distribuidos en seis capítulos, concienzudamente negociados por Brasil para lograr un consenso entre todos los gobiernos., depurándolo de las posibles discrepancias. Como ha declarado Achim STEINER, Director Ejecutivo del Programa de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible: “El documento es una buena base para iniciar la transición porque es rico en acciones. Le faltan compromisos, metas y plazos concretos, pero estos comenzarán a ser negociados en la próxima Asamblea General de la ONU, en septiembre próximo”.

¿Qué logros pueden destacarse de la Cumbre Río+20? Muy sintéticamente:  los Gobiernos han aprobado una serie de “Objetivos del Desarrollo Sostenible” que –a imagen y semejanza de los “Objetivos del Milenio”- sean desarrollados y aplicados antes del 2015; también se ha lanzado un Programa sobre Producción y Consumos Sostenibles para la próxima década. En el capítulo de Océanos y Mares se ha logrado un compromiso para que se respete la opinión científica en la gestión de las pesquerías y se eliminen las ayudas que contribuyen a la sobrepesca y sobrecapacidad de las flotas, se combata la pesca ilegal, y se garantice al acceso de los recursos pesqueros por parte de los pescadores artesanales. En este último punto cabe destacar la extraordinaria intervención de la Fundación Lonxanet –con Antonio GARCÍA ALLUT a la cabeza- promoviendo este modelo de pesca del que viven varios cientos de millones de personas en el Planeta. Sin embargo, ha habido decepción en este apartado por la haberse logrado un acuerdo para la conservación de la biodiversidad en alta mar. Se reconoce que el indicador de Producto Interior Bruto (PIB) no es el que mejor expresa la medida de la riqueza de los países. Y, por último, se fortalece al PNUMA (agencia especializada de Naciones Unidas para el medio ambiente), dotándole de mayores recursos financieros y dando una mayor representatividad a sus órganos directivos.

¿Compromisos concretos? Casi nada (se sigue aquí la tónica de las últimas cumbres sobre el cambio climático: Copenhague, Cancún, Durban…). ¿Fondos financieros para la ayuda al desarrollo? Nada nuevo bajo el sol.

¿Pérdida de tiempo? En absoluto. Estoy totalmente de acuerdo con Remy PARMENTIER –quien tanto me ha ayudado a seguir la preparación y desarrollo de la Cumbre-. Eso opinan quienes no tienen interés alguno por estos temas. La vida sigue y debemos seguir aprovechando el magno esfuerzo realizado por tantos miles de personas. Son pequeños pasos pero pasos necesarios hacia ese futuro que queremos, que será basado en la sostenibilidad y en la ayuda al desarrollo o no será.

La “Economía del bien común” y el medio ambiente, según Christian FELBER

Domingo, junio 17th, 2012

Mientras la ciudad de Río de Janeiro se va poblando de políticos, expertos, lobistas, etc. de todo el mundo, esperando llegar a un consenso sobre “el futuro que queremos”, cae en mis manos un librito muy especial: “La economía del bien común” de Christian FELBER (publicado por ediciones Deusto). Su autor es un joven profesor austríaco, destacado crítico de la globalización y fundador del movimiento Attac, un polifacético intelectual del que ya tenía conocimiento por unas conferencias que había pronunciado en España y que están disponibles en youtube.

A nadie dejará indiferente este verdadero “manifiesto” sobre esta original visión de la economía basada en los planteamientos cásicos del “bien común”, desde Aristóteles hasta la doctrina social de la Iglesia Católica, subtitulado “un modelo económico que supera la dicotomía entre capitalismo y comunismo para maximizar el bienestar de nuestra sociedad”.

¿Es acaso sólo un nuevo intento de “tercera vía”? o ¿se trata de algo nuevo? Mis conocimientos de economía son limitados y no veo capaz de valorar aquí el modelo económico que FELBER desarrolla hasta los más mínimos detalles (acerca de la empresa, de la propiedad, de la función del Estado, de la banca, etc.). Lo que sí digo es que su lectura me ha cautivado profundamente. Después de lo que estamos viendo sumidos en lo más bajo del ciclo de esta espantosa crisis económica, cómo no valorar positivamente un modelo fundamentado en valores como la honestidad, la empatía, la confianza, la estima, la cooperación, la solidaridad, la voluntad de compartir, … la dignidad humana; un modelo económico en los que la búsqueda del beneficio y la competencia se transforman en esfuerzo hacia el bien común y la cooperación; donde se sustituye el PIB como indicador de éxito por el “producto del bien común” (“cuanto más social, ecológico, democrático y solidario es el comportamiento y la organización de las empresas, mejores son los resultados que alcanzan en el balance”); donde las desigualdades de ingresos y riqueza son limitadas en un debate y por decisión democrática; donde la empresas se liberan de la obligación general de cercimiento ilimitado y sólo buscan el tamaño óptimo; donde la banca es democrática (es controlada por el pueblo, no por el Estado); donde los mercados financieros tal como hoy se conocen dejarán de existir, etc.

¿Utopía? ¿Un modelo bienintencionado para acabar con el darwinismo social que impera en nuestra globalizada economía neoliberal? No lo sé. Pero en todo este planteamiento -dejando aparte atrevidas soluciones sobre la propiedad, la transmisión hereditaria, la educación, etc.- encuentro en esta obra una libertad de pensamiento que no es fácil encontrar en otros ensayos de naturaleza económica.

Desde el punto de vista del medio ambiente, FELBER nos propone en su modelo una atractiva y omnipresente consideración de la sostenibilidad. El valor ecológico es uno de los elementos fundamentales del “balance del bien común”; las empresas conseguirán más beneficios legales si son responsables con el medio ambiente y producen productos ecológicos; el beneficio de las empresas revertirá para inversiones con plusvalía social y ambiental; el mercado internacional se basará en el “comercio justo”; a la naturaleza se le reconocerá un valor propio; el crecimiento económico ya no será un objetivo y sí la reducción de la huella ecológica de individuos, empresas y países a una cota sostenible a nivel mundial; etc.

Christian FELBER sí que tiene claro el futuro que quiere para nuestro atormentado Planeta. Pero no sólo es un visionario. No se queda en los principios por atractivos que parezcan. Nos ofrece las “Estrategias para su ejecución”, las bases de un proceso de concienciación que se han iniciado con la constitución en julio de 2011 de la “Asociación para el Fomento de la Economía del Bien Común” e incluso la fundación de un “banco democrático”. También recoge en su ensayo –o, mejor, manifiesto- ejemplos de empresas que se acercan al modelo propugnado por el autor; y el primer caso que cita es la empresa vasca Mondragón, la mayor cooperativa a nivel mundial.

Es preciso, ahora más que nunca, soñar con lo que debe ser un futuro mejor para nuestra juventud y para las generaciones venideras. FELBER nos permite avizorar con esperanza algunos destellos de esa nueva sociedad que, sin duda. se construirá sobre las ruinas del vigente e insostenible modelo económico.

Para proteger los oceános hay que empezar por las costas

Domingo, junio 10th, 2012

El pasado viernes 8 de junio celebrábamos el Día Mundial de los Océanos, bajo el tema “Juventud: la nueva etapa para el cambio”. No hay duda que serán los jóvenes (preferentemente los indignados) de ahora quienes protagonizarán de los cambios del futuro y, presumiblemente, desde una mayor  consciencia de los poblemas ambientales que padecemos.

En este año 2012 celebramos además el treinta aniversario de la apertura a la firma de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (10 de diciembre de 1982, pero que no entró en vigor hasta 1994), verdadera “Constitución de los océanos”.  Por este motivo, no nos puede extrañar que el Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, haya dicho “no podría haber una forma más adecuada de conmemorar el día mundial de los Océanos que con la ratificación de todos los paises que todavía no lo hayan hecho”. ¿No acaso una indirecta a los Estados Unidos?

No hay duda de la importancia de nuestros océanos (nada menos que las tres cuartas partes de  Planeta Tierra-Océano).  Que si los efectos del cambio climático, que si la sobrepesca, que si las especies invasoras… pero no puede olvidarse que más del 70% de la contaminación marina procede de fuentes terrestres. Y de aquí que, una vez más queramos llamar la atención sobre la prioritaria atención que debemos poner en nuestras costas, en las que, por cierto, vivimos más de la mitad de la población mundial.

Y no podemos dejar de poner de relieve esta urgente tarea  desde nuestra humilde pero activa atalaya del Observatorio del Litoral, toda vez que, como ya sabemos, otea en el horizonte normativo de nuestro país la anunciada reforma de la benéfica Ley de Costas. Gran expectación se ha generado sobre este tema en España donde los grupos ecologistas ya se han posicionado a través de la Plataforma en defensa de la Ley de Costas, en la que se recogen diez importantes motivos para mantener inalterada esta Ley:  garantiza el uso público y libre de la costa; debe ser un seguro contra la especulación y contra la corrupción en nuestro litoral; salvaguarda el valor económico del litoral; asegura el buen estado del litoral; permite la instalación en nuestras playas de establecimientos, como restaurantes, terrazas, etc, siempre que cumplan la legislación; avala nuevos modelos de desarrollo turístico, invirtiendo en reformar las infraestructuras existentes; vela por la seguridad ciudadana, evitando que se edifique en zonas peligrosas por riesgo de inundación o temporales, etc.

Más recientemente, un colectivo de profesores universitarios –predominantemente geógrafos pero también eminentes colegas juristas- han promovido la firma de un Manifiesto por la preservacíon y gestión de los espacios costeros, en el que entre otras afirmaciones se subraya la “indeclinable responsabilidad del Estado en la preservación de la costa”, “la situación de la costa (en España) no admite involución normativa”, “la protección del litoral es una obligación moral”, etc.

Y, a todo esto, el “tema estrella” de los últimos meses –como para caldear el ambiente en este materia- es el proyecto urbanístico aprobado por el Ayuntamiento de Tarifa cerca de la playa gaditana de Valdevaqueros. Este mes de enero estuve muy cerca de esa playa, en esa otra maravillosa playa tarifeña de Bolonia (Baelo Clauida). No conozco bien el proyecto pero, aun siendo partidario de un equilibrado desarrollo económico de las poblaciones costeras, sería muy triste si se repitiera de nuevo el triste culebrón del Algarrobico.

Por de pronto, mientras el Gobierno no revele sus intenciones reformistas en la normativa de nuestro litoral, prefiero reservarme el juicio y promover la firma de la “Declaración Universitaria Cadiz 1812-2012 sobre Manejo Costero Integrado en Iberoamérica” –de la que me siento muy implicado por haber participado en el Congreso Internacional, celebrado en Cádiz el pasado mes de enero, en que fue formulada-. En particular, destaco el Objetivo 9º de la Declaración: el de “interiorizar en los modelos de gestión pública y privada que la sostenibilidad del litoral depende del valioso patrimonio costero, natural y cultural, de Iberoamérica. Este paso es previo, y complementario, al aprovechamiento de las oportunidades que ofrece dicho patrimonio en la búsqueda del bienestar de las personas”.

Ojalá tan encomiables principios no sean arrumbados -en plena vorágine de la crisis- por engañosas soluciones desarrollistas (que algunos han denominado “neoladrillismo”).

El futuro nos espera en Río de Janeiro

Domingo, junio 3rd, 2012

Ya son menos de veinte días los que quedan para que se celebre en esa maravillosa urbe de Río de Janeiro –entre los días 20 al 22 de junio- la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible, también conocida como “Rio+20”. Nos hubiera gustado estar allí pero, al final, no ha sido posible. Lo seguiremos por internet y por las redes sociales.

Por lo pronto, como aperitivo o para calentar motores, hoy 5 de junio celebramos el 40º aniversario del Dia Mundial del Medioambiente, dedicado este año, ¿cómo no? a la “Economía verde”. Una economía verde –de la que ya hablamos algo en anteriores ocasiones- que tiene por objetivos fundamentales el bienestar humano y la equidad social, reduciendo, al mismo tiempo, los riesgos ambientales y los daños ecológicos; una economía baja en carbono, eficiente en recursos y socialmente inclusiva.  Aunque algunos no les gusta esto de hablar tanto de economía (¡menos economía y más ecología!, dicen), no debe de olvidarse que, casi desde sus comienzos, la sosteniblidad ha estado muy vinculada al desarrollo social y económico. Es más, estoy convencido de que no se puede hablar de veradero sostenibilidad si no se tienen en cuenta su triple aspecto: el social, el económico y el ambiental.

Estamos en un momento histórico, sumidos en lo más bajo de un ciclo económico, y dan ganas de gritar – con el Nobel KRUGMAN- a los políticos y gobernantes: ¡Acabad ya con esta crisis! Trabajemos juntos en lo que de verdad merece la pena, en reducir todo lo que podamos la extrema pobreza en la que viven una de cada cinco personas en el Planeta. Quizás aún estamos a tiempo de invertir la tendencia de una economía especulativa, injusta, insolidaria e hipercarbonizada. Rio+20 es una buena oportunidad de para replantear muchas cosas.

Para el diplomático chino Sha ZUKANG (Secretario General de la Conferencia Rio+20) “¡El desarrollo sostenible no es una opción! Es el único camino que permite a la humanidad compartir una vida digna en este nuestro único planeta. Río+20 brinda a nuestra generación la oportunidad de recorrer ese camino”. Pero sabemos lo dificil que es traducir estas bellas ideas en hechos y en compromisos políticos. Con relación al cambio climático ya vimos los pobres –y frustrantes- resultados de Copenhague (2009), Cancún (2010) y Durban (2011). Y no es que, en estos momentos domine el optimismo.

El futuro que queremos” es el lema de la Cumbre Rio+20. Demasiado voluntarista pues sabemos que, aunque los movimientos (y redes) sociales cada vez tienen más influjo en la opinión pública, son muy pocos los que manejan los hilos del poder político y económico mundiales.

En las próximas semanas Río de Janeiro y alrededores se irá poblando de una multitud de personas de todos los rincones del Planeta: gobernantes y políticos (algunos con el único objetivo de salir en la foto), representantes de las más variopintas organizaciones no gubernamentales, líderes sindicales, ecologistas, coleccionistas de sensaciones en los grandes eventos internacionales, activistas anti-sistema, jefes de comunidades indígenas, negociantes oportunistas, complusivos oradores… Una colorista muestra de nuestro pequeño mundo que durante varias semanas enriquecerán, más si cabe, la cosmopolita sociedad brasileña.

Para no perderse nada de lo más interesante de la Cumbre, recomiendo vivamente acceder a la sugerente información que proporciona Remi PARMENTIER –uno de los miembros fundadores de Greenpeace Internacional y Director de Varda Group (una importante consultoría en temas ambientales)- en su  magnífico blog “De vuelta a Río” (alojado en la blogosfera EFE: Verde). Tuve la suerte de conocerle en un Seminario en Lisboa y pude comprobar su enorme conocimiento de las complejas dinámicas y más ocultos misterios de las Cumbres internacionales relacionadas con los temas ambientales, en las que ha participado en multitud de ocasiones.

¡Señoras y Señores, Río de Janeiro nos espera!

ojd