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Archivo para mayo, 2011

Uso eficiente de los recursos naturales o la llamada al sentido común

Sábado, mayo 28th, 2011

Estos días se ha celebrado en Bruselas, bajo los auspicios de la Comisión Europea, la Semana Verde (Green Week) que este año 2011 se dedica al tema de la “eficiencia de los recursos naturales” con el lema “usar menos, vivir mejor”. La Semana Verde ha reunido a centenares de expertos en Bruselas entre los días 24 a 27 de mayo de 2011 que han debatido sobre esta vital cuestión.

Es indudable que el vigente -e insostenible- modelo de desarrollo socioeconómico en nuestro Planeta cada vez requiere más recursos naturales (materias primas como los combustibles, los minerales y los metales; y  otros recursos esenciales como el agua, la tierra, los ecosistemas, etc.). Y si la mayor parte de la presión sobre estos recursos ha provenido de los países desarrollados, en el momento presente se observa una creciente demanda en las nuevas economías emergentes que como China o India requieren un ingente volumen de materias primas.

Desde hace décadas la Unión Europea ha venido trabajando en la necesidad de aplicar políticas que impliquen una utilización más eficiente de los recursos naturales: mejora de la eficiencia energética, incremento de los índices de reciclado, perfeccionamiento en el diseño de los productos (ecodiseño), ahorro del cosumo de agua, etc. Esta dirección es muy clara en la política de las 3R en residuos (reducir, reciclar, reutilizar). Ahora la Comisión Europea propone –con arreglo a la Estrategia para un crecimiento inteligente, sostenible e integrador de la Unión Europea 2020- como “iniciativa emblemática” la que incentive “una Europa que utilice eficazmente los recursos”.

A la Semana Verde organizada por la Dirección General de Medio Ambiente de la Comisión Europa han sido invitados varios responsables del Programa de Medio Ambiente de Naciones Unidas (el más importante organismo ambiental de esta institución). También en la ONU se está trabajando para lograr que el consumo de los recursos naturales disminuya considerablemente mediante una mayor eficiencia en su uso, disociando, en definitiva el crecimiento económico y el uso de los recursos; a esta temática se dedica el último Informe “Decoupling”, publicado por el PNUMA, fruto del trabajo realizado por el “Grupo internacional de Gestión de los Recursos”.

Volviendo a nuestra Unión Europea, la Iniciativa emblemática sobre eficiencia de los recursos naturales prevé un ambicioso programa de medidas que se irán concretando a lo largo del año presente 2011. Desde un nuevo plan de trabajo para promover una economía basada en un bajo nivel de emisiones de carbono para el 2050, un plan europeo de efeciciencia energética para 2020, una nueva Estrategia en materia de biodiversidad, las reformas de las políticas agrícolas, pesquera y de cohesión, planes estratégicos sobre el transporte, revisión de las normativas y programas energéticos, etc.

Pero tras leer estos sesudos informes me da la impresión que es “más de lo mismo”. Desde hace muchos años medidas como estas las viene propugnando la “economía ambiental y de los recursos naturales”. El mismo Comisario comunitario de Medio Ambiente, el esloveno Janez Potocnik, en la presentación de la citada “Semana Verde” ha afirmado que, en realidad, “el uso eficiente de los recursos es básicamente sentido común”.  O como me comentaba un compañero de trabajo, “esta politica de eficiencia de recursos, ¿no es acaso la que aplicaban nuestros abuelos en los pueblos y aldeas?

Ante el consumismo productivista al que nos ha abocado la sociedad actual de la opulencia, lo dificil es convencer que es posible “vivir mejor con menos” y que, al paso que vamos -nosotros (los países desarrollados) y los países emergentes-, resulta absolutamente necesario y urgente.

Por la diversidad biológica forestal: ¡stop al eucalipto!

Domingo, mayo 22nd, 2011

Hoy celebramos el Día Internacional de la Diversidad Biológica –proclamado por la Asamblea General de Naciones Unidas en diciembre de 2000- con un tema de reflexión relativo a la “diversidad biológica forestal” (con el subtítulo “El Tesoro viviente de la Tierra”), justo en este año 2011 en que ha sido designado “Año Internacional de los Bosques”.

Como se dice en el documento-presentacion de este evento, “Los bosques contienen algunos de los ecosistemas más vibrantes de nuestro planeta. Ellos son el hogar de una variedad maravillosa de aves, animales, insectos y plantas y son vitales para la salud y el bienestar de las personas, en particular los que viven en o alrededor de los bosques. Los bosques proporcionan combustible, materiales para la construcción, medicinas naturales y alimentos como las nueces y bayas. También juegan un papel crítico en la regulación de los flujos del agua y del clima”; pero, a continuación, se advierte: “Sin embargo, los bosques del mundo se enfrentan a presiones inmensas y las sociedades están en una carrera contra el tiempo para encontrar la forma de conservación y el uso sostenible de los bosques en beneficio de las generaciones presentes y futuras”.

La diversidad biológica forestal sustenta el bienestar humano a través de una multitud de servicios de los ecosistemas: culturales (enriquecimiento espiritual, valores estéticos, identidad paisajística, etc.), de suministros (recursos genéticos, maderas, alimentos, etc.), de regulación (purificación del aire y del agua, regulación del clima, etc.) y de apoyo (producción de la biomasa primaria, la retención del suelo, el suministro del hábitat, etc.). Ante esta inmensa riqueza el patrimonio forestal está sometido en todo el mundo a diversas amenazas y desafíos: deforestación y degradación forestal, impactos del cambio climático, sobreexplotación, invasión de especies exóticas, etc. Por este motivo, Naciones Unidas difunde la necesidad de promover la “gestión forestal sostenible” (SFM) o lo que es lo mismo “un concepto dinámico y en evolución que apunta a mantener y a aumentar el valor económico, social y ambiental de todos los tipos de bosques, en beneficio de las generaciones presentes y futuras”.

En fechas recientes algunos grupos ecologistas han llamado la atención sobre el preocupante incremento del eucalipto en Galicia, una especie que, pese a no ser autóctona, se extiende por caso 400.000 hectáreas (casi el 28% de la masa arbórea de la Comunidad Autónoma). Con motivo del presente “Año Internacional de los bosques” más de veinte organizaciones conservacionistas y colectivos ecologistas nacionales y autonómicos han hecho público el Informe “Una visión común sobre el problema de las plantaciones de eucalipto”. Tras exponer la importancia cuantitativa del eucalipto en la península ibérica y el conjunto de los problemas e impactos que generan, se formulan una serie de propuestas articuladas en nueve Directrices y veinticuatro medidas. “Es necesario mejorar la gestión de estas plantaciones y, poco a poco, empezando por los espacios protegidos, ir eliminándolos de nuestros paisajes más singulares y frágiles. No se trata de acabar con los eucaliptos, pero sí de fijar fronteras a su creciente e imparable expansión” sería la síntesis conclusiva de este interesante informe que suscribo en casi todos sus contenidos.

No estoy de acuerdo con una visión conservacionista a ultranza de nuestro patrimonio forestal. Defiendo plenamente “el cumplimiento equilibrado de la multifuncionalidad de los montes en sus valores ambientales, económicos y sociales” (que es uno de los principios que inspiran la Ley básica de Montes de 2003: art. 3, b). Confío en que los comprensibles intentos por salir de la crisis económica –promoviendo, por ejemplo, un productivismo forestal desaforado- no acabe con lo mejor de nuestro patrimonio natural. Y espero que no se llegue a la apocalíptica “eucaliptización” de Galicia a la que se ha referido recientemente el escritor Manuel Rivas.

Océanos de ignorancia y de oportunidades

Lunes, mayo 16th, 2011

Nuestro Planeta bien merecería llamarse “planeta océano” o “planeta azul” como lo describió Yuri GAGARIN en el primer viaje del hombre al espacio, pues no en vano el 72% de la superficie de la la Tierra está cubierta por agua quedando sólo el 28 % para los continentes y las islas. Y además resulta que la hidrosfera es una de las partes más desconocidas de nuestro Planeta.

Para conocer un poco más la riqueza y complejidad de los ecosistemas marinos, de los oceános y de los mares, se puede leer con aprovechamiento el documentado ensayo que acaba de publicarse con el título “El planeta azul. Un universo en extinción” (Editorial Debate, Barcelona, 2011). Su autor es el  italo-español Sergio ROSSI, biólogo marino e investigador del Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales de la Universidad Autónoma de Barcelona que ya había escrito otros libros sobre divulgación científica. Tras una breve historia de los mares y de su biodiversidad, de sus organismos vivos y de sus extinciones, y de algunos de los primeros impactos del ser humano, se van desgranando diversos efectos negativos sobre el medio marino y sus recursos como los ocasionados por la sobrepesca, por la contaminación y por el cambio climático.

A lo largo de sus páginas, el lector puede informarse sobre un gran número de problemas que aquejan a nuestros oceános y mares. Desde la considerable reducción de las reservas pesqueras por la pesca ilegal y la sobrepesca en la mayor parte del Planeta –el caso cercano de la anchoa del Cantábrico, la insostenible presión sobre atún (el “pez de oro”), los irracionales descartes por la práctica del “by-catch”, etc.- hasta la destrucción de los fondos marinos y de los benéficos y preciosos corales por los arrastreros, por la utilización dinamita… Y todo ello desbaratando la cadena trófica y provocando la proliferación de medusas (los “fantasmas del mar”) ante la falta de sus depredadores naturales.

En el apartado de la contaminación marina no faltan referencias a los vertidos de buques y a la catástrofes petroleras (incluida la reciente de la Deepwater Horizon), a las increibles “islas de plásticos” que se existen en algunas áreas marinas (como el mar de los Sargazos o del Pacífico Norte), a la presión sobre las zonas costeras (de la que hemos hablado muchas veces en este blog), a las temibles mareas rojas, a las dañinas especies invasoras (especies alóctonas)…

También el cambio climático es tratado desde la perspectiva marina que tiene una vital importancia por el infujo de las corrientes marinas (El Niño, la Niña y, como dice un amigo mío, “la madre que las parió”). El mar es un sumidero de CO2 pero a cambio de incrementar –como explica ROSSI- la acidez de las aguas marinas que puede perjudicar a algunas especies. Otros temas son más conocidos como la reducción de los hielos en el Ártico y en el Antárquico, y el consiguiente incremento del nivel del mar, el calentamiento del agua, la desaparición de los arrecifes y manglares

Pero no todo en el “Planeta azul” es apocalíptico. En la cuarta parte del libro se abre una puerta para la esperanza. Ante la escasez de pesca y el colapso de los caladeros se presenta la “revolución azul” que trae consigo –no sin problemas- la creciente producción de la acuicultura. Ante la degradación de los mares y las zonas costeras se presenta la fórmula de las “áreas marinas protegidas” como medio de regeneración de los ecosistemas marinos. Ante la actual crisis de la energía, el mar ofrece inmensas potencialidades energéticas (eólica marina, maremotriz, etc.).

A lo largo del libro su autor trata de exponer algunas claves sobre el futuro modelo de gestión de los mares  y océanos sobre los que todavía nos falta mucha información. Este intento es muy oportuno ahora que acaba de aprobarse en nuestro país la Ley 41/2010 de Protección del Medio Ambiente Marino –que es transposición de la Directiva comunitaria 2008/56/CE sobre Estrategia Marina- en virtud de la cual habrá de elaborarse una estrategia de protección del medio marino que tengan en cuenta todos los problemas que inciden sobre este ámbito.

En todo caso, ya no se sostiene la extendida idea de que el mar es un sistema inagotable que todo lo regenera. Todavía sabemos muy poco de los océanos pero lo suficiente como para concluir que lo estamos degradando a marchas forzadas. ROSSI no obstante es optimista: estamos a tiempo de dar una oportunidad a la regeneración pero para ello “no vamos a tener más remedio que ser valientes y cambiar radicalmente nuestro concepto de futuro, transformar considerablemente nuestras necesidades”.

Juan Pablo II: ¿el Papa ecologista?

Lunes, mayo 9th, 2011

Hace una semana celebrábamos la beatificación de Juan Pablo II que tuvo lugar el pasado día 1 de mayo en Roma con la asistencia de más de un millón de personas. El Papa polaco gobernó la Iglesia Católica durante los años 1978 a 2005 y durante sus veintisiete años de pontificado hizo muchas cosas: recorrió todo el mundo visitando 129 países, emitió 14 encíclicas, se reunió con más de 1.500 jefes de Estado y de Gobierno,… y con seguridad es la persona que se haya reunido de forma directa con más seres humanos en toda la historia de la humanidad. En esta ocasión el comentario lo centramos, como es lógico, en la temática que nos viene ocupando desde el inicio de este blog; y, en particular, respondiendo a la cuestión inicial: ¿puede considerarse el nuevo Beato Juan Pablo II con un Papa ecologista?

Se puede afirmar sin temor a equivocarnos que en el Magisterio de la Iglesia Católica (conjunto de documentos oficiales en los que se explicita el contenido de la doctrina católica) la preocupación ecológica nunca había sido abordada con tanta profundidad y frecuencia como en el pontificado de Karol Wojtyla. Desde el comienzo de su Pontificado las cuestiones relativas a la ecología y al medio ambiente, incluso con un llamativo golpe de efecto como es el de la declaración de San Francisco de Asís en 1979 como “patrono celestial de los ecologistas”; a la que más tarde seguiría la beatificación de la Kateri Tekakwitha, una indígena de la tribu de los Mohawks que vivió en norteamérica en la segunda mitad del siglo XVII y a la que también le dio el título de “patrona del medio ambiente y de la ecología”.

En cuanto al contenido doctrinal, ya su primera encíclica (El Redentor del hombre, 1979) se hace una llamada a ejercer una vigilancia responsable sobre el mundo creado frente a toda irracional explotación de los recursos naturales. Pero será en la encíclica sobre La preocupación social de la Iglesia de 1978  (sobre la doctrina social de la Iglesia) donde se articula –en la Parte IV- un discurso muy extenso y elaborado sobre el auténtico desarrollo humano, sus posibilidades y sus riesgos, criticando la sociedad de consumo y su agresiva competitividad que es incompatible con una ecología de rostro humano.

Sin embargo, a mi juicio, el texto mas valioso sobre la cuestión ambiental se encuentra en el mensaje que el Pontífice emitió con motivo de la celebración de la Jornada Mundial de la Paz (el 1 de enero de 1990) titulado “Paz con Dios creador, paz con toda la creación”. En él se vincula estrecha y sólidamente la crisis ecológica y la falta de debido respeto a la naturaleza con un problema moral: urge fomentar una nueva solidaridad entre los países desarrollados y en vías de desarrollo, y debe revisarse seriamente el estilo de vida del hombre actual dominado por el consumismo.

Luego seguirían otros textos con explicitas referencias al medio ambiente: en el Capítulo 4º de la Encíclica Centesimus Annus de 1991; diversas llamadas en el Catecismo de la Iglesia Católica de 1992 (por ejemplo, los números 337-354, 2401-2406, 2415-2418), en el Capítulo 10º del Compendio de la Doctrina Social del Iglesia de 2004 (titulado “Salvaguardar el medio ambiente”), en la Encíclica El Evangelio de la Vida de 1995, en la Carta “Al comienzo del nuevo milenio” de 2000, etc.

En mi opinión, el Papa Juan Pablo II –montañero, apasionado amante de la naturaleza- no pueda llamarse “ecologista” por el carácter reduccionista e ideológico de este término, pero sin duda sí que puede atribuirsele, con todo merecimiento, el título de “defensor de la vida”, ya que siempre aunaba la cuestión ecológica y la defensa de la naturaleza a la de la vida humana (la que denominada “ecología humana”).

ojd