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Entradas etiquetadas como ‘Wilco’

¿Es Wilco el mejor grupo de rock del momento?

Viernes, Noviembre 4th, 2011

Esta noche actúa Wilco en Vigo dentro de la gira de presentación de The Whole Love. En el suplemento Fugas de La Voz nos hemos planteado una idea que flota en el ambiente, la de si Wilco es el mejor grupo de rock del momento. El interrogante lo plantea Fernando Molezún aquí.

Luego, Ignacio Juliá (Ruta 66) opina aquí que son probablemente la gran banda americana del momento.

Y un servidor acá que la cosa, sinceramente, no es para tanto.

Lo nuevo de Björk, Wilco y Kasabian

Sábado, Octubre 15th, 2011

Minicríticas de tres discos alumbrados en los últimos días:

BJÖRK | «BIOPHILIA» (Universal) Ensimismada en su universo particular, Björk se ha propuesto crear el punto de encuentro entre la naturaleza, la música y la tecnología, grabando el que pueda que sea su álbum más difícil. El lado pop se encuentra en Crystalline, el single de adelanto. Se inspira, al parecer, en la estructura atómica de un cristal. Ahí inserta a unos amantes («Igualamos el flujo con nuestros corazones / besamos nuestros cuarzos para alcanzar el amor») y con un desarrollo circular, obsesivo y caleidoscópico contagia el nerviosismo al oyente hasta explotar totalmente. Esa, la idea de insertar los latidos del corazón dentro de los de la naturaleza, es la guía de un disco arisco a primera escucha, pero cautivador en el corto plazo. Ahí, dentro de sus ritmos quebrados, el minimalismo instrumental y las pinceladas electrónicas, abren las alas maravillas como Virus, que alude al amor que mata a las personas (células aquí) o Cosmogony, que lo relaciona con las erupciones volcánicas. Calificación: 8/10

WILCO | «THE WHOLE LOVE» (DBPM-Pias) Fiesta en Wilcoland. Desde A Ghost Is Born (2004) la banda de Jeff Tweddy no volaba tan alto. The Whole Love no solo resulta un disco notable, sino que aporta la variedad suficiente como para remitir a la todos los hitos de su discografía generando una placentera sensación de reencuentro. Así, Art Of Almost evoca su lado más experimental de Yankee Hotel Foxtrot; I Might y Standin O trasladan al brío power-pop de Summerteeth; y piezas como Opend Mind y Rising Red Lung reconcilian a los seguidores de su nunca bien ponderada faceta acústica. Si todo ello se concluye con broche tan bonito como One Sunday Morning (doce minutos de delicadeza y masaje auricular) pocos peros se pueden poner a esta nueva entrega de uno de los grupos fetiche de la década pasada. Por lo que se ve, también lo será en la presente. (7/10)

KASABIAN | «VELOCIRAPTOR!» (Columbia) Las canciones de Kasabian están llenas de falsas promesas. Poseen brillo y referencias familiares, algo que ayuda a que entren con gran facilidad. Pero, en cuanto la rueda empieza a girar, difícilmente se puede encontrar en ellas algo que no las haga olvidables. En este caso asistimos a un batiburrillo de vocales estiradas a la Gallagher, melodías de querencia sixtie pasadas por el filtro brit-pop, ritmos pretendidamente bailables, fugaces viajes en busca de la inspiración oriental y coqueteos con los sintetizadores analógicos. Pero, aunque en algún caso agraden de entrada, a los pocos segundos se desinflan al llegar a estribillos totalmente ramplones o tropiezan con su incapacidad de mantener el nervio. Toda una oda al vacío en el cuarto trabajo de un grupo cuyo éxito continúa siendo para algunos un absoluto misterio. (2/10)

Colofón a la semana Wilco

Sábado, Junio 6th, 2009

Ya para terminar esta semana, que bien podría bautizarse como “la semana Wilco”, dos cositas contrapuestas:

1.

El miércoles tocó cena con compañeros de trabajo y, claro, salió el caso Wilco. En el copeteo uno de ellos soltó unas cuantas perlas que me permito reproducir aquí:

-Wilco con un grupo aburridísimo, pero oye no te engañes, The Jayhawks son otros que no hacen más que provocar bostezos.

-Wilco no tienen un solo disco que sea mejor que el último de REM, y el último de REM no es, ni de lejos, el mejor disco suyo.

-Wilco y los Jayhawks son lo que en términos futbolísticos los argentinos llaman calientagradas.

-¿Comparar un concierto de Wilco con el directo de The Cure en el Monte del Gozo? La gente es que flipa. Yo vi aquel concierto y fue algo impresionante.

2.

El feedback-zine acogió en su día varios artículos sobre Wilco, que son de lo mejorcito que se ha escrito en España sobre ellos. Pertenecen a Enrique Martínez y engancharán incluso a quienes no les guste o no les apasione el grupo. Disfrútenlos:

Jeff Tweddy, el poeta del rock n´roll

Wilco, Días de radio

Wilco, Comprendiendo al fantasma

crítica de Summerteeth

Obviedades y carencias (2)

Viernes, Junio 5th, 2009

(viene de aquí)

Este blog se enmarca dentro de un diario de información general y pretende tratar la música pop desde una perspectiva personal y en un sentido amplio, eso es desde Britney Spears a The Wave Pictures, pasando por Porta, Clem Snide o El Canto del Loco. Retroalimentacion, me consta, lo lee todo tipo de público: entendidos en la materia, curiosos sin más, gente que no le gusta lo que se trata aquí, profesores que me dieron clase en el colegio, rajadores que intervienen con diferentes nicks, gente que pincha enlaces de blogs de amigos que nada tienen que ver con la música, miembros de asociaciones de vecinos que te conocen de las ruedas de prensa, colaboradores de prensa musical especializada, coleguitas del fin de semana, gente que llega por Google buscando información de Beyoncé, etc, etc, etc…. Se aspira a poder llegar a todos, en la medida de lo posible.

Pongamos por caso a esa persona que hojea el Fugas: un hombre de 50 años que conoce a los Beatles, Van Morrison y los Eagles, pero desconoce a Wilco. Pincha en el blog al entrar en la versión digital de La Voz y se encuentra con el post del concierto de Wilco. Puede que se quede atrapado por el primer párrafo y decida leer toda la crónica intentando buscar una respuesta a la pregunta: ¿Pero quiénes son estos Wilco que dicen que son de lo mejor de la década? Para ese tipo de lector, lo que a Incondicional le resulta una “obviedad”, puede que incluso le sirva de poco. Es decir, que cuando se señala el que Spiders de Wilco es una canción krautrockiana, a lo mejor no estaría de más hacer una breve referencia a qué es el kraut-rock, es decir el rock experimental que se produjo en Alemania en los años setenta y que practicaron bandas como Can, Neu! o Kraftwerk.

Sin embargo, eso es imposible. Una crónica necesita de cierta agilidad y no puede estar llena de paréntesis interminables y explicaciones de cada término especializado que surge. Así que, subiendo un poco el nivel y buscando el equilibrio, se apela a esa referencia de estilo para que el lector se pueda situar. Se decía, recordemos, que la canción entra dentro de la vertiente rarita de Wilco. Si lo dejamos en rarita sin más, la persona que desconozca la canción solo sabrá que eso, que es rara. Pero, si se indica que son 10 minutos con ritmo kraut-rock y que cuesta creer que guste a los seguidores más tradicionales del grupo, puede que logre ofrecer una serie de claves a ese lector que se acerca al texto sin conocer mucho a Wilco, pero con interés en saber qué pasó allí o qué es lo que se argumenta.

Lo mismo ocurre con la referencia a los últimos Pavement respecto a Heavy Metal Drummer. En Wilco confluyen, como bien dice Incondicional varios caminos, desde los que llegan por Tortoise a los que lo hacen desde Dire Straits. Y, la verdad, no es muy común que los segundos posean la discografía completa de Pavement y, muy especialmente, sus dos últimos y olvidados trabajos. Al menos en los casos que uno conoce, no es así. Y viceversa: muchos de los que fueron fans de Pavement aborrecen a Wilco y tampoco tienen por qué conocer esa conexión.

Entre los dos casos planteados, el del lector al que le faltaba infomación y el de Incondicional al que le sobra, subyace el eterno debate sobre dónde hay que situar el nivel de un texto. Se trata de un tema sobre el que no paran de cortarte las alas cuando empiezas a trabajar en un medio, hasta que lo interiorizas. Resulta imposible fijar una regla maestra, pero sí dejarse llevar por cierto instinto de comunicación. Los periodistas, igual que los profesores, ensayistas o conferenciantes, no deberían tener miedo a ese tipo de apoyos. Su misión es informar y, cuando la cosa se pone demasiado especializada, se ha de divulgar en la medida que se puede tal y como se hace con la medicina, la economía o la arquitectura. Eso resulta una habilidad tan valiosa como tremendamente difícil, si uno se pone a ello con humildad y deja el cinismo en el bolsillo. Fijar el listón, tener los conocimientos necesarios para ello y, luego, mantener ese tratamiento igual para Wilco, Paulina Rubio, Seun Kuti o Luar na Lubre: una ecuación muy, muy complicada.

En fin. ¿Mencionaremos a Beach Boys el día que –ojalá se obre el milagro- Animal Collective vengan a Galicia, tal y como Incondicional pide que no se haga? Pues sí, se hará que no le quepa la menor duda. De hecho así acurrió aquí en su día, cuando salió la crítica de Merriweather Post Pavilion en la versión impresa del suplmento Fugas, de la que tantas veces se trasladan aquí los textos. Obviarlo sería no solo una sobrada, sino prescindir del lector, algo que en este oficio no se puede hacer. Aunque, en fin, suceda tantas veces en el onanismo exhibicionista periodístico: ese que pretende demostrar al lector el altísimo nivel que uno tiene y dejarlo alelado, en vez de, ejem, informarlo.

De este modo, al referirse a Animal Collective, a la gente se le habla de Beach Boys pasados de vueltas y de calidoscopios sonoros, de Os Mutantes y de espirales obsesivas, de psicodelia y Disco Inferno sepa mejor de qué estamos hablando que si damos todo ello por sabido (algo que un periodista que no viva en una burbuja tiene que presuponer que no puede ser así). Todo ello del mismo modo que las referencias al realismo mágico son inevitables en un texto sobre Gabriel García Márquez o no mencionar el cubismo es imposible en Picasso. Y no digamos ya si nos referimos a literatos o artistas tan conocidos en lo suyo como Wilco o Animal Collective en el ámbito musical. Porque aunque en el mundo de Rockdelux son grupos de portada, en el otro, en el de U2, Rolling Stones y Alejandro Sanz (vamos en el de los medios de comunicación generalistas) no dejan de ser pequeños islotes desconocidos para la mayoría.

Como empecemos a pensar que los lectores leen tres revistas de música al mes y que su nivel de conocimientos es el de un redactor medio de Ruta 66, va a resultar que nadie ajeno al rollo se va a enterar de nada de nada. Y, bueno, como que el fin es otro.

Obviedades y carencias (1)

Jueves, Junio 4th, 2009

(Este post va en dos partes para no hacerse interminable)

Dentro de los fervorosos comentarios dejados en el post del concierto de Wilco en Santiago hubo uno que sacaba a flote, de refilón, un tema que despierta no pocas dudas a este lado del teclado. Las líneas las firma una persona bajo el nick de Incondicional y en ellas reprocha que se han señalado “obviedades” respecto a las referencias apuntadas en algunas canciones del grupo. Según su argumentación, emplear el adjetivo krautrockiano para referirse a la canción Spiders o incitar a los fans de Wilco para que investiguen en la última etapa de Pavement por la cierta similitud de su sonido están de más. No por equivocadas, sino porque “a estas alturas de la película suenan un poco a obviedad” y que huelen “un poquito copypaste”. De modo irónico, solicita contención informativa en el futuro: “Espero que si de milagro vemos algún día a Animal Collective por estos lares no te dé por hablar de los Beach Boys, por favor”.

Curioso. Este reproche llega apenas días después de una llamada de atención en sentido contrario. En esta ocasión fue de palabra y motivada por una serie de críticas breves de discos publicadas en el suplemento Fugas de La Voz del viernes pasado. Se trataba, entre otros, de los últimos discos de Camera Obscura, The Pains Of Being Pure At Heart, Klaus & Kinski y Pal. La persona que se quejaba, un lector habitual de La Voz, decía que algunas de ellas no se había enterado de nada, que parecían textos pensados para personas que ya conocían a los grupos de antemano y que era incapaz de hacerse una idea tras leerlas de a qué sonaba cada cosa. Por cierto, antes de que nadie se haga una idea equivocada, esto venía desde una persona con más de 2.000 discos poblando las estanterías de su salón y una amplia cultura musical.

Probablemente, lo que solicita la queja del segundo lector a Incondicional le parezca una “obviedad”. Algo así como que se precise que Camera Obscura es un sexteto de Glasgow que picotea en el sonido de la Tamla Motown, el pop independiente de grupos como The Sundays y cierto toque folk de aires sesenteros,… pues le resultaría totalmente innecesario. También el que se resalte el uso de orquestaciones embellecedoras, el sumo cuidado con el que se hacen los arreglos y la apocada voz de Tracyanne Campbell, la cantante del grupo. Y ya no digamos el explicar la relación inicial del grupo con Belle & Sebastian que tantos paralelismos sonoros generó o la importancia de un sello discográfico como 4AD, en el que acaban de aterrizar, y que ha sido cuna de bandas como Pixies, Cocteau Twins o Belly, clásicos básicos del indie de los ochenta y los noventa.

A cualquiera que haya seguido la trayectoria de los escoceses en la prensa musical es probable que todo esto le sobre, seguramente. Sin embargo a la persona que ojee el Fugas sin controlar mucho, le servirá de gran ayuda apuntes como los señalados para poderse formar una idea sobre Camera Obscura, un grupo cuyas canciones no salen en los telediarios cuando editan un disco, ni que escucha todo el mundo en pubs, ni nada parecido. Dicho de otro modo: el 95% de las potenciales lectores de esas críticas no saben nada de Camera Obscura. Por tanto, las muletillas para situarlos en el mapa sonoro son, si no imprescindibles, sí recomendables para que se produzca el flujo informativo. Y, señores, cuando un lector dice “no me he enterado de nada” significa una cosa: el periodista ha fallado, no hay vuelta de hoja. Sus conocimientos han servido para embarullar, en vez de aclarar.

En ocasiones así no queda más remedio que entonar el mea culpa y a aplicarse el cuento en el futuro.

(Continúa en el siguiente post)…

Wilco y la cosa que se pone malita

Miércoles, Junio 3rd, 2009

(Conversación entablada ayer con un compañero bastante rockero en la redacción de A Coruña de La Voz de Galicia media hora después de publicar el post sobre el concierto de Wilco en Santiago. El 2, obviamente, soy yo)

Chico 1:Oye, totalmente de acuerdo con lo de Wilco

Chico 2: ¿Sí? Vaya, al menos un apoyo.

Chico 1: Sí, sí, totalmente. A mí me pasa lo mismo con ellos. Todo es muy bonito, todo elegido con mucho gusto, pero tío, que no me llega. Aunque luego leas a todo el mundo por ahí decir que son la de Dios y tal, que tienen un directo que te mueres…

Chico 2: Ya, yo le dí un montón de oportunidades. De hecho fui al concierto un poco por ello. Conozco a un montón de gente súper fiable que los tiene por las nubes. Y algunos de los mejores críticos musicales, vamos de esos que sigues a ciegas, los adoran. Pero, bueno, ahora me he dado cuenta que en directo me generan la misma sensación de que, vale, molan, están bien, pero les falta algo para llegar a afectar y dejarte con ganas de volverlos a escuchar. No es cuestión del típico debate de que si son retro o si copian. Tú coges a The Jayhawks, que pueden ser un grupo similar o lo que pueden ser Wilco sin experimentación y tienen un puñado de canciones que te conmueven. Estos sin embargo nada de nada.

Chico 1: Ya y Son Volt y todos esos. Todos los grupos que rodean esta historia están muy bien.

Chico 2: El problema es otro. Si Wilco salieran en el 93 te podría decir, sin pensarlo mucho y de carrerilla, 20 o 30 grupos mejores que no tenían ni tres discos editados. Ahora, la verdad es que no me salen ni 5. Los que me salen son gente que lleva 15 años de carrera o ya son unos dinosaurios. Vamos, que Sonic Youth son mejores que Wilco, pero ¿y las bandas nuevas?

Chico 1: Eso significa que la cosa se está poniendo muy malita.

Chico 2: Yo confío que con el cambio de década espabile la cosa, porque ocurrió en el año 2000. De pronto hubo una avalancha de discazos increíble Los tres o cuatro primeros años de esta década fueron gloriosos, por lo menos en lo que me gusta a mí. El Kid A de Radiohead, el Exterminator de Primal Scream, el Hate de los Delgados, el Stories From The City, Stories From The Sea de Pj Harvey,…el de Múm, Boards Of Canada, Godspeed Your Black Emperor!, Piano Magic… Pero es que llevamos una temporada que mucha posmodernidad y mucha cosa pero no sale ni un solo grupo de esos que digas: ¡Estos van a hacer historia!

Chico 1: Yo es que, a ver, le preguntas a Josele Santiago de Los Enemigos en una entrevista y te dice que no, que no le interesa la música actual que no hay grupos buenos… excepto Wilco. Ya no sabes qué pensar.

Chico 2: Pues piensa. En el 14!, el garito indie de aquí, suenan constantemente los Sonics y hasta el rock n´roll de los cincuenta. Cada vez suena menos música de ahora. Eso hace cinco años era impensable.

Chico 1: !Volver a los orígenes, tío!

Chico 2: Pues, debe ser lo que nos queda.

Chico 1: Mientras sea escuchando a los Sonics y los Ramones no hay problema. !Estamos salvados!

Lo siento Jeff, pero sigo sin encontrar la conexión

Martes, Junio 2nd, 2009

Wilco
Palacio de Congresos y Exposiciones,
Santiago de Compostela, 1 de junio 2009

Nueve de cada diez críticos de rock no dudarían en situar a Wilco entre los grandes grupos de rock de la década. Es más, no resulta descabellado sospechar que, para muchos, la banda de Jeff Tweddy es la legítima poseedora del lugar más alto del hipotético podio, a pocos meses del fin del ciclo. Tan solo su sexto álbum, Sky Blue Sky, despertó alguna interferencia en el armónico idilio entre las plumas de la crítica y la banda. Ello adquirió cierta intensidad entre la prensa más moderna, que no encajó de buen grado ver como Tweddy prescindía del barniz experimental que enrarecía su obra en los ya clásicos Yankee Hotel Foxtrot y A Ghost Is Born. Pero, bueno, ante ello quedaba siempre su directo rotundo, incontestable, lleno de algunas de las mejores canciones de la década. O eso decían.

Dejamos la objetividad para otro día. Hoy pasemos a lo subjetivo. En esta ocasión más que nunca, porque el punto de partida quizá lo explique todo: Wilco no me llegan adentro. No me llegaron en sus discos. Ahora sé que tampoco en su directo. Pertenezco a ese pequeño porcentaje de aficionados a los que las bondades de Wilco pasan a su lado sin llegar a producir ningún tipo de emoción aguda: ni entusiasmo, ni rechazo. Simplemente están bien. Y ese están bien, en una sala con 150 personas, supondría un aplauso positivo, posiblemente, pero en medio de un fervor como el que se vivió ayer en el Palacio de Exposiciones y Congresos de Santiago de Compostela casi se convierte, en comparación, en una suerte de pulgar hacia abajo.

jeff-tweddy Las canciones se hicieron paso entre una auténtica fiesta de suspiros, gritos y puños en alto. Pero, en mi cabeza, no dejaban de formar una suerte de rompecabezas: esto está robado de Big Star, esto suena a Van Morrison, esto es un ritmo de Neu!, esta melodía es de la Credence Clearwater Revival, esta guitarra es de Television… No pretendo con ello atacar a la banda ni restarle originalidad al mejunje de influencias del grupo, no. Solo pretendo dejar constancia que uno ha sido incapaz de entrar dentro de ese discurso, que nada o casi nada en él conquistó mi fibra sensible, y que, en su mayor parte, se quedó en un análisis frío y distante, con placenteros momentos sí, pero también con otros en los que mi cabeza no dejaba de hacerse la pregunta: ¿De verdad que esto es lo mejor que nos puede ofrecer el rock en el año 2009?

Dejando a un lado la falta de respeto de la organización (abren las puertas a pocos minutos del inicio del concierto y cuando el grupo empieza a tocar aún falta 1/3 de la gente por ocupar su sitio) y las deficiencias de un sonido que, por momentos, cantaba a pabellón, poco o nada se le puede reprochar a los seis músicos que pisaron en escenario. Se trata de seis tipos excepcionales que durante dos horas sonaron como un bloque compacto sin una fisura, con un batería soberbio que comandó la nave con nervio y precisión. Pese a los temores que podrían circundar, desecharon la idea de presentación de álbum (Wilco, pese a su difusión por Internet, aún no ha salido a la venta) y picotearon en su repertorio haciendo un especial hincapié en las dos obras clásicas, los mencionados Yankee Hotel Foxtrot y A Ghost Is Born. Por la respuesta del público, no cabe más que apuntar que acertaron de lleno.

En mi caso, y volvemos a lo subjetivo por necesidad, me ocurrió lo mismo que en los discos. Por un lado, me agradaron en su vena pop con War on War. Por otro, lograron arañarme en su vertiente más rarita. Me refiero a los diez minutos de un krautrockiano Spiders que cuesta creer que guste al público más tradicional del grupo y, sobre todo, a Misunderstood, verdadero punto álgido del show, que, bueno, lo sería más de no ser por el alargamiento final de un Tweddy recreándose innecesariamente en el “nothing, nothing, nothing, nothing at all” hasta llegar a hartar. Sonó al principio del primer bis e hizo que todo el público se pusiera en pie, que una buena parte de él abandonase sus asientos e invadiera los pasillos y que, durante la más de media hora que restaba, aquello terminase siendo una sala de conciertos con tipos dando saltos, haciendo deficientes karaokes y aspavientos a cada melodía reconocible.

Al final del bolo, los guitarristas del grupo se pusieron a ambos lados del escenario y empezaron un duelo de punteos con una actitud que, ejem, bien podría recordar a Whitesnake o una banda de metal clásico. En las primeras filas los fans sacaron los cuernos. El paroxismo era casi total. Y a mí me empezó a preocupar el atasco de vuelta a Coruña. Definitivamente, salvo esos pequeños picos de emoción, el sudor del directo no ha logrado que Wilco me trasmitan mucho más que en sus discos: esos que llegaron a mí desde sus primeros tiempos con todo tipo de cartas de recomendación, que se dejan escuchar, pero a los que siempre les eché en falta un algo que casi nunca encontré. No sé, un grito certero, un poco de filo de cuchillo, una melodía que me desarme sin poderla ubicar en el cancionero clásico, algo que no me suene a rock de cuarenta y tantos años con americana… No sé, algo que me toque la fibra de verdad.

Lo siento Jeff, sigo sin dar con la conexión.

Foto: Álvaro Ballesteros

Dos caras del pop en Galicia: lo underground y lo institucionalizado

Viernes, Enero 23rd, 2009

Dos noticias publicadas hoy en La Voz que bien podrían ser la cara y la cruz:

Cuatro ruidosos grupos gallegos se han colado entre los semifinalistas del concurso de maquetas del Festival de Benicasim.

-Xoel López (Deluxe) se abraza públicamente al PSOE.

(Al margen de ello, un par de noticias. Por un lado, Françoise Breut tocará en A Coruña en marzo. Por otra, la visita de Wilco a Santiago en junio, con entradas ya a la venta -y, ojo, que se van a agotar en un abrir y cerrar de ojos-. A todas ellas hay que sumar el Vangardas Sonoras que destapará su cartel a lo largo de esta semana)