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Entradas etiquetadas como ‘Time To Pretend’

Una década en canciones (2ª parte)

sábado, enero 9th, 2010

Nota: se han quitado todos los vídeos porque daban problemas a la hora de cargar la página

ALEJANDRO SANZ «No es lo mismo» (2003)
No es lo mismo demostró claramente la posibilidad de hacer una música comercial, de calidad y con cierto riesgo en España desde el mismísimo número 1 de ventas. Vamos, que no es una utopía. Solo hacen falta ganas, algo de agallas y, claro, talento. El tema se convirtió en un himno que el candidato a la presidencia de la Comunidad de Madrid, Rafael Simancas, adoptó a modo de eslogan en su lucha electoral con Esperanza Aguirre. Como al PSOE gallego en las autonómicas con Coldplay, tampoco le salió bien

OUTKAST «Hey ya!» (2003)
Una canción que arrancó acústica e inspirada en los Buzzcocks, Ramones y The Smiths, terminó por convertirse en un torbellino de funk-pop recordatorio de lo mejor de Prince. Medio mundo bailó con su celebérrimo “hey yaaaaaaaaaaaa, hey yaaaaaaaaaaaa” y se desternilló con el video del tema, inspirado en la histórica actuación de los Beatles en el Ed Sullivan Show en 1964.

ENRIQUE IGLESIAS «Escape» (2002)
La canción con la que Enrique Iglesias oficializó su relación con la tenista Anna Kournikova descansa en el cajón de los placeres culpables. Posee calidad melódica, pegada rítmica y una excelente producción, pero, ¡ay!, su autor genera todo tipo de prejuicios entre los oídos refinados. Una cata ciega y su posterior instalación en la mente no deja lugar a dudas. Antes de dejar el comentario incendiario, prueben, prueben

MGMT «Time To Pretend» (2008)
La banda sonora del verano del 2008 tuvo las espirales psicodélicas de Time To Pretend como una de sus piezas principales. Vale, Flaming Lips lo habían hecho antes, pero desprestigiar esta canción por ello solo se puede defender desde el mismo integrismo indie que repudió a Radiohead en los tiempos de Kid A.

THE KILLERS «Human» (2008)
Aunque jueguen en otra liga, a The Killers les sucede lo mismo que a Beyoncé: incapaces de convencer en la escucha completa de disco, resultan arrolladores en canciones sueltas. Human es, por ahora, su cima. Brandon Flowers dijo que en ella se cruzaban Pet Shop Boys y Johnny Cash. Y lo cierto es que David Bowie no ha escrito un tema así desde Scary Monsters. Se puede escuchar y escuchar hasta el hartazgo: su emoción permanecerá intacta.

ESTOPA «La raja de tu falda» (2000)
No hay nada peor trasladado a España que el concepto del working class en el pop británico. Ver a tantos jóvenes españoles de máster MBA que no han trabajado de nada hasta terminar sus estudios, ya con 25 o bastantes más años, indentificándose con las cantinelas obreras de esos grupos ingleses que nacen en la cola del paro es todo un contrasentido. Vamos a ver: lo que en Inglaterra representa Oasis aquí lo hacen bandas como Estopa. Otra cosa es que estos no combinen con los polos Fred Perry y que la música no mole tanto, pero el espíritu de barrio-curro-bar-casa-vacile-queme-desfase-subsidio de desempleo reside,entre otros, ahí. Ellos son los verdaderos héroes de la clase trabajadora y explotaron gracias a su frescura, descaro, autenticidad y visión de la rumba catalana. Ajenos a más pretensión que musicar viñetas de la vida de los jóvenes en un barrio, asaltaron las listas de ventas. Y se quedaron.

REM «Imitation Of Life» (2000)
Otra pequeña obra maestra de Michael Stipe y sus chicos. Cuando pocos lo esperaban y muchos los daban por acabados, ofrecieron al mundo una aterciopelada joya de pop eterno a situar entre lo mejor de una trayectoria que rebosa en canciones perfectas. Con The Byrds en el punto de mira, su estribillo es de los que te obligan a decirles «¡Gracias por existir!». Y, por favor, que existan muchos años más.

AVENTURA «Obsesión» (2004)
Una muestra de la cultura del politono. La irresistible melodía de ese estribillo de «No es amor, lo que tú sientes se llama obsesión» se metió en los hogares de media España gracias al anuncio que invitaba a ponerlo en el móvil. Y caló, incluso en los que tienen alergia a los sonidos latinos. El hecho de que algunos disyoqueis indies la incorporasen a sus sesiones lo dice todo.

NENA DACONTE «Tenía tanto que darte» (2008)
Si la clave de la canción pop perfecta es que una melodía la pueda tararear un niño, Nena Daconte hicieron diana con el sencillo de su segundo disco. Se especuló que trataba sobre el sentimiento de pérdida de un aborto, pero pocos se resistieron al morbo en encajar versos como «Tenía tanto amor guardado para ti» con el hecho de que el dúo había sido pareja en el pasado. Por cierto, el estribillo empieza al término de la primera estrofa, no en la segunda como te pide el cuerpo en el momento de escucharla. ¿Para que hacer esperar al oyente en estos tiempos vertiginosos?

LA MALA RODRIGUEZ «La niña» (2003)
Puede que el mayor talento de la música española de esta década sea La Mala Rodríguez. Desde luego, nadie logró una formulación sonora tan arrebatadoramente personal como la suya que trascendió más allá de su lugar de origen, el hip-hop. El memorable striptease de Paz Vega en Lucía y el sexo con Yo marco el minuto hizo que muchos se abrazasen a la artista. Puede que no sea su tema más conocido, pero La Niña posiblemente sea la cumbre de esa mezcolanza de funk, flamenco y barrio marginal de la que han salido tantas buenas canciones. Ah y el clip es tremendo.

Piezas del puzzle del año 2008

miércoles, diciembre 31st, 2008

(Como no sabía cómo abordar el tema de las listas de lo mejor y lo peor del año, recurrí a una lista hecha por el periodista David Saavedra en 2003 en el Feedback-zine, que me pareció muy simpática. Eso sí, dándole un pequeño toque galaico)

Disco del año: el Með suð í eyrum við spilum endalaust de Sigur Ros a nivel internacional y el Cronolanea de Lori Meyers en el nacional. En ambos casos reafirmándose.

Un concierto: Bob Dylan en Vigo. Cuando tocaron esa version demoledora de It’s Alright, Ma (I’m Only Bleeding) fue como para morirse de placer allí mismo.

Un festival: por cartel el Primavera Sound como en los últimos años, aunque no haya podido ir. Y aquí, en Galicia, el Sinsal, Vangardas Sonoras, Voces Femeninas, Sonorama, Pecados y Mulleres Arte+Parte. Impagable la labor de todos ellos.

Un grupo revelación: dicen que Los Campesinos!, pero no me parecen para tanto, pese a gustarme. Prefiero a Bracken, una de las escisiones de los fundamentales Hood.

Un disco especial: Third de Portishead, uno de esos álbumes que te hace amar a la música.

Canción del año: Baila Mi Corazón de Belanova o Mercy de Duffy. El mainstream en formato single sigue dando buenos frutos un año más.

Un pinchadiscos gallego:Juanjo (14!, A coruña), precisamente por no flipar y saber qué es pinchar para la gente, no para el onanismo personal.

Un directo emotivo en Galicia: Lori Meyers y Facto Delafé en A Coruña. En ambos casos daba ganas de subir al escenario y darles un abrazo. Ah y todo el Lolapop bajo la tormenta (en el que también estaban Lori Meyers).

Canción que simbolizará el año: sin duda alguna Time To Pretend de MGTM. El verano de 2008 siempre la tendrá como sintonía.

Canción que más he escuchado este año: O Mercy (Duffy) o La distancia adecuada (Christina Rosenvinge). Ambas preciosoas.

Mi mejor entrevista: Kiko Veneno (más por mérito del entrevistado que del entrevistador).

Mi peor entrevista: Ismael Serrano (aquí repartimos las culpas).

Un bluff: la música pop en general en el 2008. Ni el más optimista puede decir que estemos en una buena época. Esto recuerda mucho a 1998. Esperemos que el cambio de década dé tan buenos frutos como dieron los años 2001, 2002 y 2003.

Peor concierto visto del año: Chenoa en la plaza de María Pita (A Coruña), toda una apoteosis de cutrez y chabacanería.

Tontería del año: Plataforma ZP.

Peor disco escuchado: El de Amaia Monterio (peor incluso que el de su ex banda La Oreja de Van Gogh, que ya era difícil)

Escalofrío del año: escuchar The BBC Sessions de Belle & Sebastian y volver a pensar que con Isobel todo era distinto. !Ays!

Verso del año: “Quiero ser una inmigrante en tu boca delirante” (Amaia Montero, superando el dificilmente superable “Tus discos de platino me importan un pepino” de Deluxe).

Concepto en crisis: La perspectiva histórica en la música pop. Mucho 2p2 y mucho Ipod y al final pensamos que Moby copiando a David Bowie es mejor que el propio David Bowie (al cual, lógicamente, ni se ha escuchado)

Sorpresa del año: Ignacio Juliá defendiendo en la revista Ruta 66 a Amaral llegando a decir que la de Eva es la mejor voz del pop español (!glups!). Este mes, en la misma revista se dice que el Rock and Rios de Miguel Rios fue un disco soberbio (!megaglups!).

Un fenómeno curioso: Los pantalones pitillo y las zapatillas tipo Victoria. Jamás pensé que se podía volver a llevar algo tan hortera. El lavado a la piedra está al caer

Peli del año: El Caballero Oscuro

Peor peli del año: El Che.

Mejor programa de televisión: apenas he podido ver la tele, así que….

Lo más odiado del año: la crisis.

Bluff español: Vetusta Morla.

Humorista del año: Pedro Solbes.

Brasa del año: Barack Obama.

Polémica del año en este blog: la crítica de Gato Negro Dragón Rojo de Amaral.

Pronóstico para el 2009: Volverán el grunge y Los Eskizos.

Otro año sin canción del verano

jueves, agosto 28th, 2008

(publicado en la sección Al sol de La Voz de Galicia el martes 26 de agosto)

Además de los mosquitos, los pringues de bronceador y las consecuencias de los abusos gastronómicos, los meses de julio y agosto traen consigo, por lo general, una pesadilla típicamente estacional: la canción del verano. Se trata de esa pieza particularmente pegadiza, que combina con malsana precisión una letra banal (que si el chiringuito, que si boooomba, que si el pechito y el cachete), una melodía facilona y un contagioso carácter efímero que, con o sin bailecito, acaba por hipnotizar a todos. Como si de un homenaje al mal gusto se tratara, todos los años surge algún King África, algunas Ketchup o algunos Los del Río dispuestos a eliminar cualquier sentido del ridículo entre el gentío hasta septiembre, fecha en la que todo vuelve a la normalidad

Pues este año no. No ha habido canción del verano. Tal y como ocurrió el pasado año, ninguna de las canciones que sonaron durante los dos últimos meses logró convertirse en el himno oficial de los calores. El fenómeno del Chiquilicuatre (principal candidato a heredar el trono dejado por El Koala en el 2006) se apagó antes de arrancar la época estival y la llegada tardía de la belga Kate Ryan con su revisión del Ella elle l’a, popularizado en su día por France Gall, se ha quedado en una especie de premio de consolación. Sin poderse comparar a las fiebres de la Sopa de caracol, Papichulo o Aserejé, su superpegadizo estribillo «ela elá ela elá», inserto en una cama de tecnopop inflado a base de anabolizantes dance, es toda una oda discotequera. Suena a gogós, cuerpos esculturales y noches interminables. Reina nocturna, apenas se deja ver por el día, y ese espíritu ibicenco no logra trascender de la pista de baile.


Kate Ryan Ella elle l’a

Y es que la canción del verano ha de ser necesariamente intergeneracional, que surja en una boda familiar y que la canten del adolescente a la abuela juntos en la misma coreografía. De eso, este año, pues nada. Suenan por ahí, de manera constante, El último vals de La Oreja de Van Gogh, que estrena rostro (aunque las cuerdas vocales realmente parezcan las mismas); Un poco de amor de la triunfita Edurne poniéndose con esa característica épica edulcorada de OT el traje de Freddie Mercury; Gotas de agua dulce, del incombustible Juanes, o la aflamencada Pretendo hablarte, de Beatriz Luengo. Pero, para bien o para mal, ninguna ha calado lo suficiente como para homogeneizar el verano. Probablemente, tampoco lo pretendieran.

Quienes sí lo buscaban eran otros. Por ejemplo, Rakel Winchestein, y su puesta al día de la mala baba de las sevillanas de Pepe da Rosa, esperó al calor para hurgar en la fatiga de las parejas en una Rutina matrimonial que pasó totalmente desapercibida. Desde Operación Triunfo se apeló el espíritu coral del himno A tu lado con una revisión del Corazón contento de Marisol que, ni de lejos, obtuvo el éxito de aquel.

Rama friki

Hay quien optó directamente por la bufonada a ver si sonaba la flauta. Es el caso del gallego Jose Parga con su Baile del pío pío, jaleado por Christian Gálvez de Los Morancos y Ángel Llacer en el programa Tú si que vales. Ambos se sumaron como
bailarines de su coreografía imposible.

No le anda lejos la tecnopachanga de DJ David con La chica del bikini rojo. Versos como «cuando voy a la playa las chicas poco a poco se van quitando todo, me estoy poniendo a cien» no dejan lugar a dudas de su zafiedad.


El baile del Pio Pio


Dj David La chica del bikini rojo

«TIme To Pretend» de MGTM, himno indie

Desde hace unos años existe otro modo de testar el verano musical al margen de las terrazas, las bodas y las discotecas. Ese es el de los festivales y, este año, hay unanimidad. Curioso: aunque lo indie no comulgue con el concepto de canción de verano, las espirales de psicodelia pop de Time To Pretend de MGTM estarán asociadas para siempre al verano del 2008, del mismo modo que el Pull Shapes de The Pippetes lo fue en el 2006 y Take Me Out, de Franz Ferdinand, en el 2004.

Ahí, en ese terreno festivales, es donde se las gastaba no hace mucho Amy Winehouse para los eruditos. Actualmenteconvertida en la reina mayor del soul contemporáneo y coleccionista de planas en la prensa sensacionalista británica, aún les saca réditos a las excelencias de su álbum Back to Black. Aunque salió en el 2006, solo hay que poner la oreja para darse cuenta de que Rehab es un pieza inevitable en cualquier garito que se quiera apartar del sonido latino con música comercial de calidad.

A rebufo de la Winehouse, surgió este año Duffy, como su versión dulce y aniñada. En ella late el espíritu de The Supremes con suplemento de feeling y el single Mercy ha conquistado miles de corazones. Normal, musicalmente, es una de las mejores canciones del año y, de nuevo, se cumple la norma: si se le da una oportunidad a la buena música en las altas esferas la gente no reprime el abrazo.

Otro que está gozando de su gran verano es Guille Milkway de La Casa Azul. Su duelo contra Rodolfo Chiquilicuatre para ser el representante español en el festival de Eurovisión logró un enorme eco. La revolución sexual, la canción con la que participó entonces, se ha convertido en uno de los himnos pop de estos meses.