La Voz de Galicia lavozdegalicia.es - blogs | Inmobiliaria | Empleo | Mercadillo

Entradas etiquetadas como ‘Teenage Fanclub’

Los mejores conciertos celebrados en Galicia en el 2010

viernes, diciembre 31st, 2010

ourense1Ahora que ha terminado quedan pocas dudas de que 2010 ha sido impresionante para la música en directo en Galicia. La entrada en escena del Xacobeo y su refrescante gestión se fundió con el trabajo de las salas, fundaciones y festivales que ya venían dando señales de cambio en años anteriores. Entre todo se creó un calendario que obligó, en más de una ocasión, a frotarse los ojos para comprobar realmente que todo ello estaba sucediendo en Galicia. Por este motivo, Retroalimentación añade un tercer listado dedicado a los mejores conciertos de estos doce meses. Obviamente, ha resultado imposible asistir a todos los que se celebraron en Galicia y, seguramente, de ir, recitales como el de Public Enemy, Elvis Costello, Ariel Pink’s Haunted Graffiti’s o Motörhead entrarían dentro de esta relación de doce en la que, !ojo!, se han quedado fuera Pet Shop Boys, Yo La tengo, Paul Collins, Flying Lotus, Sun O))), Bill Callahan, Alva Noto & Blixa Bargeld, Patti Smith o These New Puritants, casi ná… Con que el 2011 sea la mitad de bueno que este 2010 nos podemos dar con un canto en los dientes.

1. LEONARD COHEN (Ourense, Pabellón Paco Paz, 12 de septiembre)
Lección maestra. Mejorando lo de Vigo del 2009 (espacio cerrado, menos gente curiosa y más fans convencidos), Cohen ofreció lo esperado: casi tres horas revisando un repertorio inmaculado. Y tanto da que fuera un deja vu: las emociones fueron aún más intensas con el conocimiento previo. El concierto que querríamos escuchar en bucle durante toda nuestra vida. A ver si alguien se anima a traerlo para el 2011 y vuelve a encabezar la lista.

2. ARCADE FIRE (MTV Day, Santiago, Monte do Gozo, 4 de septiembre)
Los canadienses demostraron en el Monte do Gozo que tienen, hoy por hoy, uno de los mejores directos del planeta y que portan el mástil de la bandera musical de toda una generación. Con The Surburbs bajo el brazo equilibraron pasado y presente y alcanzaron clímax totales con piezas como Rebelion (Lies) o, muy especialmente, con ese Wake Up coral que cerró el concierto dejando a la gente entusiasmada. Tanto que muchos repitieron en Madrid meses después.

3. JÓNSI (Xacobeo 10, Monte do Gozo, Santiago, 27 de agosto)
Las buenas referencias llegadas del Sónar-Barcelona no fueron suficientes para hacerse una idea de lo que el líder de Sigur Rós iba a mostrar sobre el escenario. Precediendo a Muse y lidiando con una audiencia hostil, desplegó su pop fantasioso de cintas de colores, ritmos imposibles y euforia desboradante. Enamoró y con Grow Till Tall puso la carne de gallina a fans y profanos que lo escucharon con atención. Una maravilla.

4. DOMINIQUE A (Vangardas Sonoras, A Coruña, Teatro Colón, 16 de enero)
Dominique Ané se puso la camisa negra, se enfundó el traje de Joy Division para el estreno de La musiqué en al ciclo Vangardas Sonoras y superó todas las expectativas con un concierto impresionante. Lo del final Le Courage des Oiseaux y la gente deseando que el teatro no tuviese asientos fue un momento para el recuerdo.

5. BROADCAST (Sónar-Galicia, A Coruña, Expocoruña, 18 de junio)
El mejor concierto del Sonar-Galicia tuvo lugar para unas 200 personas en el auditorio de Expocoruña. Allí Broadcast invocó a la Velvet Underground, puso a girar su caleidoscopio pop y creó verdadera magia. Durante una hora y pico la hipnosis del dúo funcionó a la maravilla, dando la sensación de que aquella habitación permanecía al margen de todo, incluso de la fiesta hedonista que reinaba en el festival.

6. LCD SOUNDSYSTEM (Sónar-Galicia, A Coruña, Expocoruña, 17 de junio)
No se podía pedir mejor pistoletazo de salida para el Sónar-Galicia que traer a uno de los mejores directos de rock del mundo a la ciudad. LCD Soundsystem confirmaron que lo son y con su funk-rock irresistible obligaron al público que abarrotó hall de Expocoruña a bailar sin opción a rechazo. Su Yeah! final puso todo patas arriba e indirectamente dijo: sí, esto es el Sónar amigos, no estáis soñando.

7. LOS PLANETAS (Noroeste Pop Rock, A Coruña, Playa de Riazor, 5 de agosto)
La actuación de los granadinos en el clásico festival coruñés no respondió a las expectativas creadas de público (8.000 cuando se esperaban 15.000), pero desde luego sí a las artísticas. Apostando por su lado flamenco y por la psicodelia densa y al ralentí, ofrecieron una actuación sólida y espectacular que, no obstante, decepcionó a quienes iban a por el concierto festivalero de hits. Dieron un concierto casi calcado del Festival Do Norte de Vilagarcía de Arousa, por lo que aquel podría sustituirse por este en la lista. Desde los tiempos de Canciones para una orquesta química J y los suyos no sonaban tan convincentes en directo.

8. TEENAGE FANCLUB (Santiago, Sala Capitol, 3 de diciembre)
Los escoceses habían protagonizado una actuación lamentable en su día en el Santi Rock y ese recuerdo les había estado persiguiendo siempre a los ojos del público gallego. En cuanto sonó Start Again en la sala Capitol todo disipó y se conjuró un auténtico paraíso para los amantes del pop. Dont´Look Back, The Concept, It´s All In My Mind, Everything Flows… o lo que es lo mismo la banda sonora de una generación comprimida en un concierto que nos recordó que ellos siempre estuvieron ahí, a nuestro lado.

9. BARON ROJO FORMACIÓN ORIGINAL (A Coruña, Coliseo, 6 de marzo)
Un grupo que vuelve con su formación original abiertamente por la pasta, con varios de sus miembros enfrentados, sin nada nuevo que ofrecer y, aun por encima, con un sonido totalmente anclado en los ochenta. Todo pintaba mal y, quizá por ello, el impacto fue aún mayor. Lo que se vivió en el Coliseo sorprendió hasta el propio grupo, que sonó granítico y convincente como nunca, repasando un repertorio soberbio y logrando una comunión grupo-público excepcional. Ahora bien, por favor, que los barones nos dejen este recuerdo y que cada uno siga por su lado.

10. NEIL HANNON (Vigo Transforma, Vigo, Estación Marítima, 10 de julio)
El cartel anticipaba fracaso. Se anunciaba The Divine Comedy, pero luego se especificaba que vendría Neil Hannon solo. Sobre el escenario se pudo ver exactamente eso: Hanon con una guitarra acústica y un piano. Con esas armas, atacó su repertorio inmaculado y con carisma, humor y excelencia tuvo a la audiencia del Vigo Transforma comiendo de su mano. Un concierto sorprendente y encantador.

11. COCOROSIE (A Coruña, Expocoruña, 1 de junio)
Las hermanas Casaddy lograron un inesperado lleno total en su primera visita coruñesa y dejaron un recital para el recuerdo. Medio onírico, medio infantil y siempre excitante, su modo de comandar el espectáculo resultó fascinante disipando en todo momentos las dudas de quienes las miraban con desconfianza. Lemonade sonó a gloria.

12. WILLIE NILE (A Coruña, Sala Le Club, 20 de agosto)
Apareció de sorpresa en la programación de la sala Le Club en pleno mes de agosto. La llenó y dio junto a The Stormy Mondays un concierto que fue una fiesta total de rock. Entre The Byrds y Bruce Springsteen, con el músculo melódico siempre firme, el neoyorkino invocó ante poco más de 150 personas un poderío arrebatador. Uno de esos conciertos que debería ser obligado para la chavalada que solo ha consumido mp3 en su vida.

Aquel curso del 91

domingo, diciembre 5th, 2010

Teenage Fanclub
Santiago, Sala Capitol 3-12-2010

En 1991, cuando en la España pop y supuestamente juvenil sonaba a todas horas la plomiza Cómo hemos cambiado de Presuntos Implicados, Teenage Fanclub editó Bandwagonesque, su tercer álbum. Esa obra maestra de pop con ligero borrón noise corrió como la pólvora dejando boquiabierta a una incipiente generación indie, oculta y harta del sinsentido musical del momento. El disco pasó de cinta TDK en cinta TDK y de corazón en corazón generando infinitas palpitaciones de placer auricular. Su impacto subterráneo fue tremendo. De hecho, formaciones como Los Planetas serían difícilmente entendibles sin aquella aleación de ruido y melodía que la banda de Glasgow conjuró en ese trabajo mítico.

teenage-fanclub-live-61Todo esto explica el aroma a reencuentro del curso del 91 que, por momentos, se vivió en la sala Capitol de Santiago. En el paisaje humano predominaban calvas, entradas, canas y barrigas con michelines. Poco moderneo hipster y escuchimizado, la verdad. Esos fans, que hoy acarician la cuarentena cuando no la superan, tuvieron su gran día. Son dos décadas acompañados de la maravillosa música de Teenage Fanclub, una de esas bandas de confianza, de la que uno siempre se puede fiar. Aunque saquen algún disco flojo –Shadows, el que venían a presentar, lo es-, con tal de que accionen la máquina de hits y encuentren el tono sobre las tablas, la receta resulta infalible. Y esta vez, al contrario del descalabro que en su día protagonizaron en el Santirock, lo fue.

Los acordes arrastrados a la Neil Young de Star Again abrieron la noche. Dejaron claro lo que se venía a ver: canciones con cuño clásico, melodías celestiales, juegos de voces deliciosos y una excitante pizquita de ruido. Y cuando —tras masajear el corazón con I Don´t Feel Anything e It’s All In My Mind— surgió como una revelación venida de la región de las ideas pop Don´t Look Back, aquello ya se había convertido en un puñado de personas totalmente entregadas a sus encantos. Gritos, piel de gallina, corazones derretidos en la sensación de flotar. Al llegar la parte instrumental del tema, la Capitol parecía que se veía abajo.

Solo era la cuarta canción. De ahí en adelante, el delirio. Una catarata de singles sin parangón: desde Star Sing a Ain’t That Enough, pasado por una apelotonada Sparky’s Dream hasta llegar a un The Concept final sencillamente maravilloso . Dos bises después —con Everything Flows coronando el concierto— la satisfacción era tal que solo faltaba que el público se pusiera a dar abrazos, celebrando el haber tomado el camino correcto en 1991 escogiendo el disco de la saca de dinero del Monopoly. Parecía un Benicasim de los de los noventa, lleno de flequillos y camisetas a rayas, aquellos en los que el tecnho aún no había llegado y parecía que la juventud carecía de fecha de caducidad.

Terminó, vale. Pero hay consuelo. Siempre nos quedará Teenage Fanclub. ¿Se imaginan lo que supondría decir algo parecido de Presuntos Implicados?
Imagen de previsualización de YouTubeEl momento en el que la banda atacó “Dont´Look Back” y provocó un delirio que duró hasta el final

Foto: Xavier Valiño

¿Alguien podía imaginar un cierre mejor para este año de ensueño?

miércoles, septiembre 22nd, 2010

Los escoceses se podrán quitar la espina de su flojísima actuación del Santi Rock del 2000. El Xacobeo Importa cerrará el 3 de diciembre el ciclo con el pop de Teenage Fanclub en Santiago .

(En cuanto tenga un momento más…)
(al final, como se puede ver, no hubo ese momento)

Ha salido el sol, es tiempo de pop

martes, abril 6th, 2010

Sí, en la segunda jornada consecutiva de sol, es el día para sacar del trastero la munición de pop luminoso. Empezamos por un clásico: Ain´t That Enought, de Teenage Fanclub. Sí, ha sonado mil y una vez en toda cuanta habitación pop existe en el planeta, pero todavía sigue generado el mismo cosquilleo del primer día. Incluida en Songs Form Northern Britain, supone la quintaesencia del sonido de Teenage Fanclub: ese clasicismo de melodías inmaculadas que bebe los vientos por The Byrds y Big Star y que desarma a cualquiera que opte por resistirse a sus encantos. En su día, mediados de los noventa, cuando aún se estilaba el debate entre lo retro y lo innovador, Guillermo Z. del Águila hizo una preciosa crítica sobre el álbum en la revista Rockdelux. Tras darle vueltas y vueltas al papel de los escoceses en la escena pop, terminaba formulando una pregunta: “¿Justificación intelectual para escuchar escuchar este disco? Pues la misma que para saborear un helado en una tarde de verano”. Si ya han pulsado el play y la canción fluye mientras leen estas líneas, lo habrán entendido todo y sentirán exactamente ese sabor dulce, soleado y refrescante.

Más o menos por esa época, segunda mitad de los noventa, aparecieron los maravillosos singles de Velocette. Se trataba de la enésima recreación de las tablas maestras de The Supremes en clave indie. La diferencia la daba que la banda liderada por Sarah Bleach dejó una canción inmortal (Bitterscene) y un disco fantástico (Fourfold Remedy) en el que se recopilaban todos sus sencillos junto a temas nuevos. Luego, se evaporaron, sin dejar apenas rastro. Tal es así, que el único bocado musical disponible en Youtube es este notable Get Yourself Toguether que, aún siendo una gran canción, no supone ni de lejos la cima de un grupo totalmente a reinvindicar.

Y, bueno, aunque se baje bastante el nivel, y para que no se diga que en Retroalimentacion solo se vive de recuerdos, trasladamos este vídeo nocturno de una canción que posee mucho de resplandeciente luz pop. Son The Drums, una de las bandas de la actualmente fecunda escena de Brooklyn, capaz de hilar en Let´s Go Surfing el espíritu de los Beach Boys con el pop británico ochentero y el afroindie de sus vecinos de Vampire Weekend. Y todo, claro, son un silbido intermitente que hará recordar al celebérrimo Young Folks’de Peter Bjorn and John. Este verano tiene toda la pinta de acogerlo con los brazos abiertos como todo un himno.

Teenage Fanclub “Grand Prix” (Sony, 1995)

viernes, mayo 9th, 2008

f77112pph7b.jpg

Existen discos que parece que están ahí para ser adorados, sin más consideración. Elepés completamente fuera de tiempo que no necesitan impresionar a nadie, que solo es cuestión de dejarlos sonar para que el flechazo sea instantáneo. Son álbumes que solo se pueden rechazar con la razón y la represión dogmática (ya se sabe: que si son retro, que si no innovan, que si los Byrds lo hicieron antes mejor…), pero desde luego no con el corazón.

Grand Prix, el cuarto álbum de los escoceses Teenage Fanclub, es de esa clase de discos. La sensación que produce su escucha es similar a la de estar desbordadamente enamorado y no saber muy bien qué hacer: si besarla, si achucharla, si cogerla de la mano, si…!buff! En efecto, nos referimos a ese estallido de emoción interna con el que no se puede parar de emitir suspiros, hacer gestos de “pero ¿cómo puedo decir lo que siento?”, de dibujar una sonrisa y no dejar de pensar que eres una persona extremadamente afortunada.

¿Cómo lograron todo eso? Con maestría, oficio y ese algo inexplicable que hace que surja inmediatamente el amor. La manida expresión “artesanía pop” se creó para discos como éste, con tal grado de perfección, donde todo está en su sitio y donde no sobra ni un solo segundo. Como si de una clase magistral de pop clásico se tratara, desde About You a Hardcore Ballad el festival de estribillos y melodías es de órdago. Norman Blake, Raymond McGinley y Gerard Love se introducen aquí en las esencias de The Byrds, Beatles y Big Star y extraen una magia que trasciende a cualquier ejercicio de estilo en el que se les quiera incluir. Como ocurría con Suede y el glam o los Black Crowes y el rock sureño, en la era mágica del pop ellos también hubieran destacado.

Lo que resulta difícil es destacar alguna canción, solo quizá diferenciar entre las que proporcionan suaves dosis de placer (About you, Sparkys Dream, Discolite…) y las que directamente te ponen a sus pies con toda esa emoción descrita antes en el pecho. En ese compartimientio descansan Don´t Look Back, haciendo equilibrios malabares en el legado de los Byrds y dosificando los tempos hasta llegar a un final apoteósico, Neil Jung tirando de la sombra Zuma de Young y esa deliciosa maravilla de ternura pop que es Going Places.