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Entradas etiquetadas como ‘Stone Roses’

The Third Coming

Jueves, Octubre 20th, 2011
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Lo que ven arriba es la rueda de prensa en la que The Stone Roses confirmaron su vuelta a los escenarios, tras años de rumores y más rumores. Hace falta verla varias veces para creer que se trata de ellos y no de unos dobles. ¿Los siguientes? ¿The Smiths? ¿The Jam? ¿Slowdive? ¿Galaxie 500? ¿R.E.M. al año de separarse? Como se puede ver, todo es posible, pero estos, precisamente estos, sinceramente estaban muy bien durmiendo en el panteón de los mitos. The Stone Roses no eran solo un grupo haciendo buenas canciones, eran una cuadrilla de guerreros del pop con una misión: escribir los himnos de una generación que quería alzar el mentón con su propio sonido. Para decadencia, ya vivimos en tiempo real Second Coming, cuando se convirtieron en un ejercicio estético apreciable, pero totalmente carente del nervio, carisma y actitud que cambió completamente la vida de muchos jóvenes allá por 1990.

Desde entonces, seguro que todos nos habremos vuelto más pragmáticos y más cínicos. Y seguro que habremos hecho cosas que otrora veíamos imposible en nuestra paulatina decadencia. Pero hay algunas, que por vivirlas y haberlas sentido en toda su intensidad, duele ver cómo se hacen añicos sin necesidad alguna. Está muy bien eso de “una oportunidad única para quien no pudo ver a la banda en su momento”, sobre todo como reclamo comercial. Pero, para algunos, ese será el momento preciso y precioso para que salga un nuevo grupo, haga una versión de She Bangs The Drums y llene de contenido eso de “El pasado es vuestro / el futuro es mío / todos estáis fuera de tiempo” con la más afilada arrogancia posible. Cuando la canten en su gira inminente sonará más falso aún que el My Generation de The Who o el Satisfaction de aquellos Rolling Stones que tanto criticaron para terminar haciendo lo mismo que ellos. Porca miseria.

Un reportaje sobre los Stone Roses de la época gloriosa aquí

Un posible adiós y un posible reencuentro (ninguno de los dos deseado)

Domingo, Octubre 16th, 2011

Tal y como indica el sello Matador y recoge Pitchfork, Kim Gordon y Thurston Moore de Sonic Youth se divorcian tras 27 años de matrimonio. El futuro de la banda por excelencia del noise rock americano queda así en la cuerda floja, máxime cuando en la nota de prensa asegura que sus planes “son inciertos”. Una pésima noticia. Esperemos que exista el modo de que sigan exprimiendo el limón para editar discos tan buenos como The Eternal, su última obra hasta la fecha.

Según señalan varios medios británicos y recuerda Carlos González en el blog de Vodafone es música, parece que los cuatro ex componentes de The Stone Roses han limado asperezas y que su regreso podría ser inminente. Desde luego, comercialmente la reunión sería un éxito (¿se imaginan lo que podría ser un FIB o un Primavera Sounds con los Stone Roses de cabeza de cartel?), pero los (muy) fans esperamos que eso sea un mero rumor, otro a sumar a la lista.

El secreto de una canción de amor

Lunes, Marzo 21st, 2011

“En mis canciones de amor trato de capturar ese calor que te sube por el pecho hacia las mejillas y que produce un cosquilleo en la nuca. Entonces, hay que traducir eso a una melodía, ensayar una y otra vez con la banda y no dejar que el productor lo joda todo. Cuando llegas al final del proceso y conservas el ochenta por ciento de esa euforia significa que has hecho un gran trabajo”

John Squire (The Stone Roses) *

*en una entrevista hecha por Víctor Lenore y publicada en la revista Factory 9, en enero de 1996

“The Stone Roses”, el disco de las islas desiertas

Lunes, Agosto 24th, 2009

El álbum de debut de The Stone Roses celebra su 20.º aniversario con tres lujosas reediciones

stoneroses Resulta difícil encontrar en la historia del pop un grupo tan perfecto como los Stone Roses de 1989. Parece como si la palabra cool se hubiera inventado solo para adjetivar al cuartero formado por Ian Brown (voz), John Squire (guitarra), Mani Mountfield (bajo) y Reni (batería). Lo tenían todo: imagen, carisma, sonido, actitud, concepto de grupo y un puñado de canciones de esas que pueden cambiar la vida de cualquiera que esté en el lugar y el momento adecuados.

En su día, la revista Spiral dijo que el primer álbum de los Stone Roses era «el disco de las islas desiertas». Bob Stanley, el guitarrista de Saint Etienne, sentenció en la crítica que hizo reicén salido el álbum en el semanario Melody Maker que era el mejor disco de debut que había escuchado en su vida. Miles de fans sintieron exactamente lo mismo. Inaugurado por la hipnótica I Wanna Be Adored —una de las grandes composiciones sobre el sueño pop—, contiene todos los contradictorios sentimientos por los que fluye el trauma posadolescente. Es decir, toda esa mareante mezcla de euforia, recogimiento, rabia, fragilidad y arrogancia que permanecen en la recámara juvenil cuando ya se avistan los treinta y que puede salir a relucir cuando uno menos se lo espera.

«El pasado es tuyo, el futuro es mío. Todos estáis fuera de tiempo», proclama Ian Brown con el mentón subido en She Bangs The Drums, una de las canciones que más abiertamente apuntan al molde melódico de The Byrds. Las espirales melódicas de Waterfall lo hacen a The Beatles para tirarse luego por los toboganes sonoros de Jimi Hendrix. Don’t Stop, por su parte, invoca a la psicodelia extrema de cintas al revés. Bye Bye Madman acude a los suaves bucles de country-pop.

Pero más allá de la erudición en las referencias y el oportunismo de plantearlas, el disco demuestra que The Stone Roses tenían algo más: una magia que convirtió esas piezas de tres minutos y picos en verdaderos himnos generacionales. No se puede hablar de otro modo de la antimonárquica Elizabeth My Dear, el despecho amoroso con toques de clase trabajadora de Made Of Stone o la celebración de una ruptura de I’m the Resurection, cuyo pirotécnico tramo final es capaz de resucitar a un muerto.

Tres formatos
La reedición que conmemora el aniversario de la salida del álbum está disponible en tres formatos. Primero, la special edition, que incluye el álbum remasterizado y un libreto ampliado. Más amplia es la legacy edition, que además trae un segundo cedé, The Lost Demos, el deuvedé Live in Blackpool y un libreto. Por último, y ya rayando lo enfermizo, está la collectors edition, que a todo ello añade un tercer álbum de caras B, tres vinilos (el álbum original, otro con 13 caras B y otro con canciones no recogidas en sus discos) y un libreto de 48 páginas con textos de Tim Burgess (The Charlatans), Noel Gallagher (Oasis), Bobby Gillespie (Primal Scream) y Mark Ronson. Pero no solo eso: también se incluye en una memoria USB ¡con forma de limón! vídeos, tonos para el móvil y fondos de pantalla.

Más de los Stone Roses aquí

Dos miradas de un mismo momento

Martes, Noviembre 25th, 2008

-Tipo de 30 y pico años pesimista: La verdad es que, hoy en día, no hay grupos buenos como los de antes.

-Tipo de 30 y pico optimista: Eso significa que te has hecho viejo, suele ser el primer síntoma eso de andar siempre con el “cualquier tiempo pasado fue mejor”.

-Pesimista: Vale me he hecho viejo, lo que quieras, pero lo objetivo es lo objetivo. Te pongo datos. ¿Cuál es el supuesto mejor grupo británico del momento si te fijas en los medios? Franz Ferdinand, ¿no? ¿Y el americano? ¿The Killers? ¿Tú piensas que se puede comparar eso a los Stone Roses o los Pixies?

-Optimista: Son momentos diferentes. Depende de que cómo lo vivas. Si tuvieras 18 años seguro que verías a Franz Ferdinand de un modo diferente.

-Pesimista: Vale pero, ¿quién son mejores Stone Roses o Franz Ferdinand?

-Optimista: Eso no vale, es como si en el 89 te preguntaban ¿Quiénes son mejores Los Byrds o los Stone Roses? ¿la Velvet Underground o Sonic Youth? ¿Primal Scream o Sly & The Family Stone?

-Pesimista: No me líes, quienes ¿son mejores Franz Ferdinand o Stone Roses?

-Optimista: Bueno, vale, The Stone Roses

-Pesimista: es que es eso, ¿Dónde están los equivalentes actuales a My Bloody Valentine, Sonic Youth o Public Enemy? Yo creo que la vuelta de las leyendas indies es propiciada, en cierto, modo por eso. No me imagino en el año 1991 con resurrecciones de dinosaurios. ¿Quién iba a desear una resurrección de Young Marble Giants en 1991 teniendo lo que tenía el rock del momento? Entonces, incluso se ponía en duda la necesidad de que Bob Dylan o los Rolling Stones siguieran girando. !A ver quién es capaz de hacerlo hoy en día con el panorama que tenemos!

-Optimista: Insisto en que todo es cómo lo mires, con la edad en la que lo mires y en dónde los busques. Te pongo un ejemplo: ¿Para ti REM son un grupo fundamental?

-Pesimista: Por supuesto.

-Optimista: ¿Y qué piensas de Arcade Fire?

-Pesimista: Cabrón, ahí sí que me pillaste.

-Optimista: jejeje.

-Pesimista: Pero bueno, la excepción confirma la regla, que lo sepas.

-Optimista: ya, ya.


Arcade Fire “Intervetion” en directo en Glastombury

Los propietarios de la palabra «cool»

Martes, Octubre 21st, 2008

Existen ocasiones en las que todo se conjuga en una banda de pop para que esta alcance la perfección. Los Stone Roses del 89 eran así. Y lo eran de tal manera que con diecialgo los veías y te quedabas fascinado, totalmente petrificado, con ese vértigo de “!Ummmm…. yo quiero ser así!” que convierrte al pop en algo que es (mucho) más que simple música. Luego, llegaban las fotos en las carpetas, las letras de sus canciones convertidas en proclamas y, siempre, ese sonido, ese embaucador sonido, que casi veinte años después sigue sonando a palabras mayores del pop.

“El pasado es tuyo el futuro es mío / Todos estais fuera de tiempo”, cantaba sobrado Ian Brown en She Bangs The Drums, convencido de que lideraba la mejor banda de pop del planeta, en unos tiempos en los que la calidad sobresalía en todos los frentes (Pixies, Public Enemy, Jesus and Mary Chain, Sonic Youth…). No les faltaba razón. O, al menos, un puñado de jóvenes abducidos por sus encantos se la dieron, pesando que la palabra cool se diseñó única y exclusivamente para adjetivar a bandas así con esa mezcla adictiva de juventud, arrogancia y buen rollo llevado con elegancia, que hace que a su lado tantos supuestos astros palidezcan.

Vean este video. Aunque los símiles futbolísticos aplicados a la música suelan ser bastante detestables, esto es al pop lo que el Brasil de Zico o la Francia de Platini fue al futbol. Recuerden que aquellos mundiales los ganaron Italia y Argentina.

The Stone Roses Waterfall

Más sobre el grupo aquí

Guns n’ Roses “Appetite for Destruction” (Geffen, 1987)

Lunes, Junio 9th, 2008

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Este es EL DISCO. Sí, señores, ni Loveless, ni Stone Roses, ni Doolittle, ni Nevermind ni leches. Antes de siquiera saber qué era eso del indie, si existe un elepé que puso realmente patas arriba a toda una generación en tiempo real, justo cuando ésta empezaba a tomar uso de razón musical, fue el extraordinario Appetite for Destruction de Guns n´Roses . Si me apuran, me atrevería a decir que sólo el The Joshua Tree de U2 y, poco después, el And Justice For All de Metallica pudieron superarlo como punto de encuentro entre todos los adolescentes de la época que escuchaban música “de verdad”.

No era para menos, los Guns n´Roses de aquel entonces eran un cocktail verdaderamente explosivo. Por un lado, poseían una actitud pasada de vueltas ideal para las hormonas afiladas y una imagen que ya forma parte de la iconografía del rock (las calaveras, las rosas, las pistolas, el Jack Daniels, etc…). Por otro, eran una banda súper competente, tanto a nivel de compositores como en directo, siempre comandada por un carismático guitarrista y un cantante suicida que parecía la representación humada del electroshock. Todo ello envuelvo en un sonido muy especial que mezclaba a partes iguales, whisky, heroína y anfetamina (pongamos a los Rolling Stones, Aerosmith y los Sex Pistols en la batidora) que cobijaron, al menos, tres de esas canciones que merecen estar en cualquier lista de momentos míticos de la historia del rock: Paradise City, Welcome to the Jungle y, cómo no, Sweet Child O ´Mine.

Lo cierto es que Axl Rose, el ínclito cantante de la banda, no era sino uno de tantos individuos marginales que encontró en el rock el megáfono para dar rienda suelta a su conflictiva personalidad. La diferencia es que, por muy extraño que parezca, en aquel excéntrico front-man (cruce imposible entre la barbie rockera y un nazi desquiciado proclive al alarido andrógino), poseía un talento que sólo podría haber salido a flote de esa manera. En sus cuerdas vocales resonaba de continuo el mismo sonido: el del sexo que estalla con la chillona violencia de un gato en celo. Y lo hizo dentro de triángulo de glam, hard-rock y punk bañado por el sol californiano que se adueñó de Los Ángeles en la segunda mitad de los ochenta.

Pero que nadie se engañe, pese a las críticas que recibió la banda por una buena parte de la prensa especializada (se les acusaba de ser una versión retrógrada y olvidable de los grandes del rock setentero), no fueron un producto de temporada ni mucho menos. Una escucha de Appetite for Destruction dos décadas después revela las excelencias de su momento, elevadas ya a la categoría de clásico, y hace pensar en un más que probable revival de todo ello en unos años. Tiempo al tiempo

Otros grandes grupos que no se separaron a tiempo

Sábado, Junio 7th, 2008

El post precedente sobre Belle & Sebastian giraba sobre algo totalmente sentimental y no racional u “objetivo”. Desde luego que canciones como Another Sunny Day son notabilísimas, pero -¡ays!- no logran dar en ese membrana en la que uno de deshace como sí ocurría antaño. Y esa diferencia en algunos grupos se hace insoportable: es como ser amigo de la que antes fue tu novia. Se puede, pero,vaya, es bastante diferente. Por eso algunos prefieren eliminar todo tipo de relación.

Una sugerencia: ¿Se imaginan que Belle and Sebastián se separasen en 2001 y, a partir de ahí, se escindieran sus miembros y que lo que actualmente conocemos como Belle & Sebastian se llamase de otra manera?

Para alimentar el debate, he aquí otros casos que como fan perfeccionista hubiera deseado que pusieran fin a todo mucho antes (pese que en algunos casos su obra posterior tenga cosas de valor):

Los Planetas: tras la edición del minielepé La Guerra de las galaxias o, siendo muy, muy estrictos, incluso con el single Nuevas sensaciones. Hasta ese momento no tenían ni una sola canción mala en su repertorio y la formación original con Paco a la batería desprendía una chispa de efervescencia juvenil que jamás volvieron a tener.

Pixies: cuando lo dejaron ¡Y no volver nunca más! Por favor, ¡que no graben disco!

The Stone Roses: justo después de la edición del single One Love. Eran los mejores, a años luz del resto de su generación y hubieran dejaron un mito impoluto. No tendrían que aguantar el bochorno de verse pisoteados luego por la generación brit-pop. Que ni se les ocurra hacer lo mismo que los Pixies.

Suede: tras la gira de Coming Up, estado de gracia total de una banda que, a partir de ahí, se convirtió en una especie de dinosaurio brit-pop solvente en el escenario, pero muy renqueante en sus grabaciones.

Jesus and Mary Chain: después de la puesta de largo de Honey´s Dead. Desde ese entonces nunca volvieron a sonar salvajes. Escucharles el Reverence en directo en 1996 resultaba tan inofensivo con ver a Garbage. Lo del Fib 98 ya fue directamente bochornoso.

Oasis: el mismo día que salió a la venta el single Live Forever. Cuando el talento es limitado y solo se funciona a golpe de arrebato y actitud, lo mejor es eso, no exprimir demasiado el jugo que si no, cuando la mala leche proletaria se termina y vives en un mundo de champang, modelos y cocaína diaria, sale lo que sale: un peñazo insufrible como What´s The Story Morning Glory. Y todo lo que vino luego.