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Jónsi, el líder de Sigur Rós, actuará en el festival Xacobeo 10 de Santiago

Domingo, julio 18th, 2010

jonsiEl año Xacobeo sigue generando placenteros terremotos emocionales entre el público gallego. He aquí la última onda sísmica: tal y como recoge hoy La Voz en su página 31 el líder del grupo islandés Sigur Rós, Jón “Jónsi” Þór Birgisson, actuará en el festival Xacobeo 10 que tendrá lugar el 27 de agosto en al Monte do Gozo (Santiago). Presentará Go, el primer álbum editado a su nombre y en el que muestra diferentes enfoques del pop onírico y barroco que hizo célebre con su banda madre, considerada una de las formaciones más importantes del pop de la pasada década. De este modo, uno de los eventos estrella del Xacobeo suma otro artista de relumbrón a un cartel que encabezan los británicos Muse y que aspira a congregar 30.000 personas

El artista brilló con luz propia en la pasada edición del Sonar Barcelona. Muchas de las crónicas del evento lo señalaron como una de las actuaciones más destacadas del evento que este año incluyo a nombres como Roxy Music, Plastikman, Chemical Brothers, Lcd Soundsystem o Broadcast, estos dos últimos también presentes en la edición coruñesa del festival, también auspiciada por Xacobeo.

Autor de álbumes magistrales como Ágaetis Byrjun (1999), Takk (2005) o Med Sud I Eyrum Vid Spilum (2008) liderando Sigur Rós, Jonsi arrancó una trayectoria paralela en el 2009 con Alex Sommers, su pareja sentimental y diseñador de las portadas de los álbumes del grupo. Bajo el nombre de Jónsi & Alex editaron Riceboy Sleeps, un disco al que le siguió este año Go, alumbrado ya bajo la única nomenclatura de Jónsi. Se trata de un fascinante tratado de pop en el que el músico luce sus claves de siempre: el eterno falsete, las melodías juguetonas y esos pasajes que desprenden humanidad por los cuatro costados. Sus fans seguro que ya cuentan el tiempo en sentido inverso hasta la llegada de su actuación.
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Piezas del puzzle del año 2008

Miércoles, diciembre 31st, 2008

(Como no sabía cómo abordar el tema de las listas de lo mejor y lo peor del año, recurrí a una lista hecha por el periodista David Saavedra en 2003 en el Feedback-zine, que me pareció muy simpática. Eso sí, dándole un pequeño toque galaico)

Disco del año: el Með suð í eyrum við spilum endalaust de Sigur Ros a nivel internacional y el Cronolanea de Lori Meyers en el nacional. En ambos casos reafirmándose.

Un concierto: Bob Dylan en Vigo. Cuando tocaron esa version demoledora de It’s Alright, Ma (I’m Only Bleeding) fue como para morirse de placer allí mismo.

Un festival: por cartel el Primavera Sound como en los últimos años, aunque no haya podido ir. Y aquí, en Galicia, el Sinsal, Vangardas Sonoras, Voces Femeninas, Sonorama, Pecados y Mulleres Arte+Parte. Impagable la labor de todos ellos.

Un grupo revelación: dicen que Los Campesinos!, pero no me parecen para tanto, pese a gustarme. Prefiero a Bracken, una de las escisiones de los fundamentales Hood.

Un disco especial: Third de Portishead, uno de esos álbumes que te hace amar a la música.

Canción del año: Baila Mi Corazón de Belanova o Mercy de Duffy. El mainstream en formato single sigue dando buenos frutos un año más.

Un pinchadiscos gallego:Juanjo (14!, A coruña), precisamente por no flipar y saber qué es pinchar para la gente, no para el onanismo personal.

Un directo emotivo en Galicia: Lori Meyers y Facto Delafé en A Coruña. En ambos casos daba ganas de subir al escenario y darles un abrazo. Ah y todo el Lolapop bajo la tormenta (en el que también estaban Lori Meyers).

Canción que simbolizará el año: sin duda alguna Time To Pretend de MGTM. El verano de 2008 siempre la tendrá como sintonía.

Canción que más he escuchado este año: O Mercy (Duffy) o La distancia adecuada (Christina Rosenvinge). Ambas preciosoas.

Mi mejor entrevista: Kiko Veneno (más por mérito del entrevistado que del entrevistador).

Mi peor entrevista: Ismael Serrano (aquí repartimos las culpas).

Un bluff: la música pop en general en el 2008. Ni el más optimista puede decir que estemos en una buena época. Esto recuerda mucho a 1998. Esperemos que el cambio de década dé tan buenos frutos como dieron los años 2001, 2002 y 2003.

Peor concierto visto del año: Chenoa en la plaza de María Pita (A Coruña), toda una apoteosis de cutrez y chabacanería.

Tontería del año: Plataforma ZP.

Peor disco escuchado: El de Amaia Monterio (peor incluso que el de su ex banda La Oreja de Van Gogh, que ya era difícil)

Escalofrío del año: escuchar The BBC Sessions de Belle & Sebastian y volver a pensar que con Isobel todo era distinto. !Ays!

Verso del año: “Quiero ser una inmigrante en tu boca delirante” (Amaia Montero, superando el dificilmente superable “Tus discos de platino me importan un pepino” de Deluxe).

Concepto en crisis: La perspectiva histórica en la música pop. Mucho 2p2 y mucho Ipod y al final pensamos que Moby copiando a David Bowie es mejor que el propio David Bowie (al cual, lógicamente, ni se ha escuchado)

Sorpresa del año: Ignacio Juliá defendiendo en la revista Ruta 66 a Amaral llegando a decir que la de Eva es la mejor voz del pop español (!glups!). Este mes, en la misma revista se dice que el Rock and Rios de Miguel Rios fue un disco soberbio (!megaglups!).

Un fenómeno curioso: Los pantalones pitillo y las zapatillas tipo Victoria. Jamás pensé que se podía volver a llevar algo tan hortera. El lavado a la piedra está al caer

Peli del año: El Caballero Oscuro

Peor peli del año: El Che.

Mejor programa de televisión: apenas he podido ver la tele, así que….

Lo más odiado del año: la crisis.

Bluff español: Vetusta Morla.

Humorista del año: Pedro Solbes.

Brasa del año: Barack Obama.

Polémica del año en este blog: la crítica de Gato Negro Dragón Rojo de Amaral.

Pronóstico para el 2009: Volverán el grunge y Los Eskizos.

Mogwai “The Hawk Is Howling” (Wall Of Sound, 2008)

Martes, noviembre 4th, 2008

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Parece que Mogwai ya no interesan a casi nadie. La banda que patentó su particular visión del post-rock a golpe de crescendos en el soberbio Young Team (1997) y que luego ofreció una magistral vuelta de tuerca preciosista en Rock Action (2001), lleva ya tres álbumes mostrándose incapaz de dar un paso hacia ninguna dirección que no sea la del canibalismo sobre sus propios logros pasados. Por ello, parte del público que los abrazó como los sucesores de Sonic Youth, en términos de innovación y riesgo, los obvia y solo una pequeña reserva de incondicionales les siguen aún.

A los primeros la verdad es que poco hay que decirles. Los pasos adelante están en otras cubetas. Los segundos, sin embargo, seguramente disfrutarán de lo lindo, buceando en un sonido convertido ya en clásico. Para situarlo, el disco que continúa por las aleaciones de ruido, metal y electrónica que la banda logró en Happy Songs For Happy People (2004), quizá no con tanto acierto como en aquél, pero superando los resultados del predecesor Mr Beast (2006). En efecto, como si la mezcla entre Slint, Metallica, Pink Floyd y Múm se tratase, este álbum posee cuchillo y músculo, pero también ensoñación y embaucadoras chispas de belleza. Los chorros de ruido los ponen canciones como la espléndida Batcat, en la que los escoceses exhiben toda su maestría en el manejo de la tensión y destensión. El lado accesible llega con The Sun Smells Too Loud, con toda probabilidad la pieza más pop de su repertorio que la que late el espíritu de Kraftwerk desdibujado dentro del sonido de los escoceses. Y la sutileza al ralentí llega de la mano de cosas como Thank You Space, de esas que llevan de la mano al oyente hacia firmamentos hermanos a los de Sigur Rós.

El álbum cuenta con una edición especial que incluye un dvd adjunto, con un bonito documental sobre la actuación del grupo en un festival italiano, así como los videoclips de Batcat.

Sigur Rós “Með suð í eyrum við spilum endalaust” (XL-Emi, 2008)

Jueves, agosto 21st, 2008

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Existe una música que pretende reflejar el mundo y otra que, definitivamente, opta por inventar uno nuevo. Es, este segundo, el caso de Sigur Rós. Como ocurría con My Bloody Valentine, quien se aproxima a sus encantos o corre despavorido o emprende el vuelo que proponen hacia una región inexplorada en la que música adquiere una dimensión total. Este Með suð í eyrum við spilum endalaust («Con un zumbido en nuestros oídos jugamos eternamente», traducido al español), su ya séptimo álbum, lo vuelve a demostrar. De nuevo, surgen en medio del galimatías del pop del siglo XXI como algo totalmente diferente, oportuno y siempre necesario: ese grupo enigmático y misterioso que puede cambiar la vida de cualquiera que se ponga a tiro.

Producidos en esta ocasión por Flood, en su nueva obra los islandeses proponen un recorrido que arranca en lo que pueden ser los momentos más pop y expansivos de toda su carrera. Colorista y con aire tribal (una especie de tropicalismo bañado en hielo glaciar), lo abre de manera espectacular Gobbledigook, lo más parecido a un single que Sigur Rós hayan grabado nunca. Desde luego, estamos ante uno de los más grandes temas del año y la demostración de que aún se pueden dar varias vueltas de tuerca al concepto de canción pop. Sirve de saludo, de enganche hacía un trabajo que va engullendo al oyente paulatinamente, hasta sorprenderlo con la piel de gallina. Y lo hace con joyitas que contienen guiños a los Radiohead del Ok Computer (Góðan daginn) o a los Arcade Fire de los grandes himnos (Við spilum endalaust), que no hacen sino preparar el camino para lo verdaderamente sublime.

Porque las palabras mayores, empiezan desde Festival en adelante. Ahí es el lirismo a flor de piel quien guía el camino con la voz de Jón Þór Birgisson, asexuada y siempre proclive al falsete, como protagonista absoluta. Como ocurría en aquel magistral Vespertine de Björk o el White Chalk de Pj Harvey, su gélido envoltorio posee picos de hielo tan punzantes que llegan al corazón y lo desarman como si de la más intensa metralla rock se tratara. Apartado de todo, en ese mundo piezas como Ara bátur o Fljótavík hacen arder el alma, desplegar sus alas y estirarla hasta el infinito, es decir todo ese cúmulo de sensaciones contradictorias que de entrecruzan en busca de de un solo camino: el íntimo placer auricular de quien siente que el escalofrío lo ha cogido de la mano en el viaje.

En serio, hay que escucharlo y sentirlo. Háganlo y asuman el riesgo: durante la siguiente semana el 99% de la música que se les acerque les resultará perfectamente olvidable.

Coldplay “Viva La Vida or Death and All His Friends” (Emi, 2008)

Jueves, junio 12th, 2008

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De todos los aspirantes al título de “nuevos U2” surgidos en la última década Coldplay eran, sin duda, los más válidos. La progresión entre Parachutes (2000), su sombrío e intimista primer álbum, y A Rush of Blood to the Head (2002), el segundo que ya miraba abiertamente a la épica de estadio, así parecía confirmarlo. En ambos casos existían buenas canciones, solidez sonora y ese algo de magia que hizo que joyitas como Yellow o In My Place pasasen a formar parte de la intimidad de miles de personas en todo el mundo. Sin embargo, llevados por la inercia, editaron X&Y(2005), un insulso ejercicio de estilo deslavazado y totalmente hueco que puso al grupo pronto en tela de juicio. Las actitudes paranoicas y persecutorias de su vocalista, Chris Martin, tampoco ayudaron y, por aquel entonces, todo apuntaba a que una de las esperanzas de la música comercial con calidad (esta sí, de verdad, no lo que se vende en España como tal) se venía abajo.

Con propósito de enmienda semeja que llega Viva La Vida or Death And All His Friends que renueva considerablemente el sonido de la banda, sin por ello renunciar a sus raíces. Producido por Brian Eno (la mano que moldeó The Unforgettable Fire de U2, de cuya pócima sonora tiran ahora lo suyo ¿quién dijo que la referencia era Rattle and Hum?) en él se constata que el grupo ha buscado nuevos horizontes, dejándose cubrir por el barniz ambiental. En efecto, desde el instrumental de Life in Technicolor que lo abre no es difícil apreciar el pincel de My Bloody Valentine, Cocteau Twins, Sigur Rós e incluso Seefeel otorgando una distintiva capa de niebla, hipnosis y repetición a ese sonido tan suyo de guitarras limpias, falsete eterno y pianos que llevan el New Years Day de U2 incrustado para siempre en el ADN. Ello provoca que la escucha del disco sea como pelar una cebolla en la que, a cada escucha, van surgiendo nuevos matices y hallazgos.

Solo hay que ponerse ante el primer single, Violet Hill, donde en una de esas progresiones de piano trotón con parada lírica y batería a piñón fijo, ya típicas en Coldplay, se agrega un fondo de marañas guitarreras que parece extraído del noise-pop de los primeros noventa. Esa es la tónica dominante y, con alguna agradable sorpresa de por medio (palmas latinas surgiendo en Cementeries of London, dudosos aires arábigos en una Yes que, no obstante, muta en un impresionante tramo final totalmente shoegazer o la emoción contenida de Viva La Vida, erigida sobre vigorosos sintetizadores y ondas de cuerdas), lo cierto es que este trabajo se deja querer tanto por lo que tiene de esencia, como de presencia.

De aquí a unos meses se sabrá si estamos ante un espejismo o una realidad, pero así, a primeras, lo cierto es que Viva La Vida or Death And All His Friends vence y convence.

ojd