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El último gran disco de los Stones

domingo, diciembre 18th, 2011


La reciente reedición de “Some Girls” cargada de extras y temas inéditos devuelve a la actualidad a uno de los grandes discos de The Rolling Stones

En 1977 dos grandes focos alumbraban el mundo musical. Uno era el punk, que pretendía recuperar la esencia original del rock n’ roll, canalizando a través de ella la rebeldía juvenil del momento. El otro se encontraba en la música disco, un sonido que perseguía la liberación hedonista a través del escapismo del baile. Las dos escenas suponían una reacción ante la sofisticación, la decadencia y el aburrimiento en el que habían caído muchos de los grupos de los años sesenta.

Uno de esos nombres denostados eran los Rolling Stones, cuya producción posterior al Exile On Main Street (1972) había perdido una buena parte del punch del pasado. Los punk-rockers, desde luego, no les tenían el más mínimo respeto. Es más, los consideraban unos dinosaurios tan acabados como los Pink Floyd, The Eagles o Yes contra los que escupían su malestar. Bajo la bola de espejos, el panorama no resultaba más favorable: a nadie le importaban lo más mínimo lo que hicieran los Stones mientras la música disco siguiera sonando. Sin embargo, he ahí la paradoja, ambas corrientes sirvieron de empujón para que la banda de Mick Jagger entregase un año después una de sus obras más inspiradas: Some Girls.

El grupo fotografiado por Helmut Newton en las sesiones de grabación del disco

Considerado por muchos de sus fans como su último gran disco, la reedición que acaba de salir a la venta lo devuelve a la actualidad como el testimonio de un momento mágico. Grabado en París a caballo entre 1977 y 1978, refleja de manera fidedigna las dos direcciones de la banda. Por un lado, un Keith Richards absorto en su nube narcótica, ajeno al mundo e insistiendo en su sonido tradicional. Por otro, Mick Jagger en papel de super-star, dejándose ver por las discotecas, absorbiendo los sonidos que surgían en la pista de baile e imponiendo su dirección artística en esta batalla desigual.

El batería Charlie Watts lo resume perfectamente en unas declaraciones recogidas en el libro According to the Rolling Stones: «Muchas de las canciones del álbum fueron producto de la influencia de las discotecas. Se puede ver en los ritmos four on the floor y en el estilo de tocar la batería de Filadelfia. Recuerdo una ocasión en la que estamos en Múnich y Mick y yo volvíamos de un club cantando una de las canciones de Village People, Y.M.C.A., creo que era. Keith no la soportaba, pero lo cierto es que sonaba genial en la pista de baile».

De ese tira y afloja surgió Miss You la canción más famosa del álbum y, en cierto modo, su avance formal más significativo. Todo sin renunciar a la esencia. Y es que pese a los bajos marcadísimos, las guitarras abiertamente funk, el sinuoso manejo del tempo y el falsete intermitente, se trataba de una pieza 100% stoniana. Mick Jagger se había salido con la suya, logrado que los Stones pudieran sonar en la pista de Studio 54. Y no como unos segundones, sino por la puerta grande, junto a los iconos del sonido disco que estaba reinando en las discotecas de medio mundo.

Respecto al punk, su reflejo se puede apreciar en la interpretación de Lies o Respectable, que devolvía a la banda una energía y un mordiente que parecía perdido para siempre. Junto a ello, Keith Richards continuaba haciendo de las suyas. La sensacional Before They Make Me Run es suya. Se trata otro himno pendenciero a sumar a la celebérrima Happy. Narra las aventuras del guitarrista en los bajos fondos y cómo termina largándose a la carrera antes de que unos camellos den con él.

Novedades con la esencia de siempre

Pese a todas las novedades (la entrada de Ron Wood en la banda, el contagio de las influencias del momento, el trabajo del ingeniero Chris Kimsey en Paris…) lo mejor de Some Girls es que suena a Rolling Stones. Y del mejor nivel. Piezas como When The Whip Comes Down (en clave roquera), Far Away Eyes (con mezcla de blues y country) o Beast Of Burden (en el terreno del medio tiempo) muestran diferentes prismas del sonido que había perfilado la banda entre finales de los sesenta y principios de los setenta. Cambia el barniz y poco más. El resultado es un disco sin tacha surgido en un momento particularmente prolífico que ahora se despliega,

En las sesiones de París se llegaron a grabar hasta 45 temas. Unos se recuperaron en discos posteriores. Otros, eran pasto del pirateo o permanecían inéditos. Los extras de esta reedición permiten acercarse a ese jugoso archivo en el que se encuentran los momentos más enraizados en la tradición. Desde un Keith Richards abonado a la balada en We Had It All a un Jagger pletórico en los meandros del blues de When You’re Gone, se trata de una docena de canciones que, por sí solas, conformarían un álbum excelente.

Imagen de previsualización de YouTubeVideoclip original de “Miss You”

El exilio definitivo del rock

sábado, mayo 29th, 2010

(Artículo publicado hoy en el suplemento Culturas de La Voz)

La reedición hasta en tres formatos diferentes de Exile on Main Street, consideraba como la obra cumbre de los Rolling Stones, muestra un álbum en el que late un modo muy especial de entender la música, el caos y la creación

En 1971 los Rolling Stones decidieron exiliarse. Física y metafóricamente. La historia oficial sostiene que escapaban de la presión del fisco británico, pero en realidad huían de todo: del ambiente del pop, de la evolución de este y del foco de los medios. Los Stones, que habían perfilado en Let It Bleed su aleación definitiva de country, rock, soul y blues, querían rebozarse en su propia decadencia. Es decir, disfrutar del rock n´roll way of life sin que nadie les molestase.

La Inglaterra del momento no era, desde luego, el mejor sitio para continuar deslizándose en público por el tobogán del vicio. El estado les quería exprimir hasta la última libra que pudiera y la justicia vigilaba sin cesar sus movimientos en la búsqueda de un desliz que los pudiera meter entre rejas. El propio Keith Richards lo recuerda en el libro According To The Rolling Stones: «Al año siguiente podía estar en las cárcel, así que pensé que lo mejor era divertirse mientras aún fuese un hombre libre».

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En esta tesitura, la banda se instaló en diferentes mansiones del sur de Francia para preparar su siguiente álbum, el sucesor del exitoso Sticky Fingers. Al no encontrar un estudio adecuado, la morada de Richards, Villa Nellcôte, terminó por convertirse en el centro de operaciones del grupo con una unidad móvil. Pero no solo eso, también acabó por ejercer como polo de atracción de camellos, delincuentes, parásitos y todo el particular ecosistema que se forma cuando aparece la droga. Porque droga hubo. Y la hubo en cantidades industriales.

Se trata de la etapa de mayor adicción a la heroína de Keith Richards que, junto a su pareja de entonces, la bellísima Anita Pallenberg, caminó por una auténtica cuerda floja más enganchado que nunca. Sin embargo, he ahí la paradoja, el guitarrista se erigió como comandante en jefe de un álbum magistral, el más ambicioso de la trayectoria del grupo y, para muchos, el mejor.

En efecto, Exile on Main Street es el disco de Keith Richards. Aquí no existe la más mínima intención de sintonizar con el ritmo de lo tiempos o crear himnos pop definitivos que cristalicen el momento, todo ello tan al gusto de Mick Jagger. Al contrario, lo que nos encontramos en Exile on Main Street es a la misma banda que en los sesenta emergió fascinaba por los sonidos del blues y el soul que llegaban de EE.UU. volviendo a mirar a la tierra prometida con reverencia, pero plenamente conscientes de su potencial. Abandonados a la suerte de su talento y navegando entre las pasiones musicales y extramusicales, incorporaban además el country, que Gram Parsons acercó al discurso estoniano con tino.

La grabación fue un auténtico caos. Por no haber, no había ni siquiera electricidad, que lograron haciendo un empalme con una estación ferroviaria. Rara vez los cinco miembros del grupo estuvieron juntos y fueron frecuentes las escenas de Richards cayendo en redondo mientras tocaba la guitarra. Había que seguirle el ritmo. Estar ahí hasta que la inspiración apareciese y aprehenderla. Charlie Watts recuerda que «Keith solía no comparecer cuando más se le necesitaba». Jagger, por su parte, señala que el disco «tiene cuatro temas buenos, pero los otros no funcionan».

El tiempo ha querido llevarles la contraria. Incomprendido en su momento por la crítica, hoy en día el Exile On Main Street forma parte de los títulos imprescindibles. Y lo hace como álbum, no como una colección de temas sueltos. En él late una banda vibrante recorriendo sin frenos todos los meandros de su sonido, acariciando de continuo el paroxismo. El Exile es un trabajo de inmersión, de dejarse llevar por toda esa masa de riffs lentos y arrastrados; de sentir cómo se funde con slides, pianos y saxos provocando el delirio; de comprobar como, poco después, se encoge en estampas folkies; de terminar totalmente obnubilado en clave de hipnosis soul.

Todo eso y más es Exile On Main Street, que ahora llega con una propina irresistible —ocho temas inéditos y dos tomas alternativas—. Merece la pena acercarse de nuevo a la grandeza.

Muerto Jacko, ¿quién es el rey? (5)

viernes, julio 17th, 2009

Ultima entrega, con las opiniones de Patricia Godes y Julio Ruíz.

PATRICIA GODES (periodista y autora de la biografía sobre Michael Jackson publicada en 1990 por Salvat)

-¿Por qué piensa que es un artista global?,(referido a Madonna, Bruce Springsteen, U2 y Rolling Stones)

-La música anglosajona nos ha sido impuesta a los países satélites de EEUU en detrimento de nuestras músicas autóctonas. En los países asiáticos y africanos la colonización musical ha quedado más diluida y sólo unos pocos artistas anglosajones han logrado desbancar a los locales. Michael Jackson, Madonna y Boney M serían los más claros. Los roqueros lo tienen difícil al ser el suyo un lenguaje musical generalmente más pobre que los locales y sólo dentro del lavado de cerebro de la coca-colonización más absoluta se llega a preferir. En el caso de Michael Jackson, sus considerables ventas de discos son la palpable demostración del alcance global de los siete únicos discos de su carrera adulta.

-¿Qué papel piensas que representan en el cultura popular hoy en día? (referido a Madonna, Bruce Springsteen, U2 y Rolling Stones)

Creo que los artistas que nombras representan papeles diferentes. Los grupos roqueros sirven a los adolescentes de sexo masculino para auto-afirmarse en esa dificil etapa de la vida. Algunos adultos con problemas de personalidad también necesitan recurrir a identificarse con los iconos del rock. Los que podríamos llamar entretenedores, como Madonna, pasan a formar parte del mundo del espectáculo tradicional sin problemas: no suelen encontrar fronteras dado que tienen poco contenido extra-musical. Por su parte, Michael Jackson ha pasado a formar parte de la vida de las personas, no sólo por el volumen de su éxito y la calidad de su música, sino por su personalidad extraña y enternecedora, las miríadas de cotilleos y rumores que constantemente circulan a su alrededor, y la profundidad de algunas de sus canciones.

-Una opinión sobre Jackson y su proyección mundial.

-Una de las voces más bonitas de la música anglosajona, uno de los compositores más inspirados y osados y, sin duda, la personalidad más extraña y fascinante del mundo de espectáculo sintemporaneo.

-Teniendo en cuenta que todos son artistas de los 60, 70 u 80, ¿son posibles los artistas globales en la actualidad en el sentido que lo era Michael Jackson?

-Me vas a dejar que puntualice porque basta mirar cualquier biografía para comprobar que la década más de MJ son los 90. Respecto a tu pregunta, la respuesta es no, imposible. Dada la falta de talento y de entendimiento de las personas con cargos importantes en la industria del disco y del espectáculo y los aberrantes criterios de selección de sus colaboradores, la música popular se desliza hacia abajo a velocidades vertiginosas. Seguramente existen talentos musicales del mismo calibre o mayor que los clásicos establecidos y personalidades igualmente atractivas o más, pero están condenados a morir en la miseria sin que lleguemos a disfrutar de sus obra

JULIO RUIZ (Discogrande RNE 3)

Allá van las respuestas, tal cual me has formulado las preguntas…

-Evidentemente es un artista global porque ha traspasado décadas -les ocurre a todos los artistas de vida longeva o que empezaron muy pronto, como él- y llega a distintos seguidores de distintos estilos de música.

-Se le ha llamado el rey del pop y nadie puede discutir que tiene una trilogía de discos, sus tres primeros álbumes en solitario, que son obras maestras, estuviera Quincy Jones detrás dándole lustre a su obra o no hubiera estado.

-Sí que es un grande Jackson. Le ha perjudicado que el personaje se comiera a la persona (al músico) en esta última década y media de desvaríos y excentricidades. Pero, sí, Beatles, Stones, Presley… y Jackson.

-Lo he dicho antes. Longevo y abarcar varias décadas lo asocio a artista global. Jackson hacía grandes hits junto a sus hermanos comparsas cuando les prohijaba Diana Ross en los tiempos del I want you back o Abc y siguió en activo hasta su muerte.

Muerto Jacko, ¿quién es el rey? (4)

jueves, julio 16th, 2009

VÍCTOR LENORE (Rockdelux, La Dinamo)

dscn15501U2: Soy muy fan de la mitad de Achtung Baby!, además de otra docena de canciones de U2. Pero, siendo sinceros, les veo como rock para gente a la que no le gusta el rock. No han hecho nunca nada controvertido, nada que pueda enfadar al gran público, nada que pueda desafiarle un poco siquiera. Eso les descalifica como grupo de rock and roll y también explica su aceptación masiva. The Edge tiene un estilo inconfundible de tocar la guitarra, Bono ya sabe cantar como si hubiera vivido algo (no como en los cuatro primeros álbumes) y la sección de ritmos siempre sonó muy sólida. Aunque parezca ofensivo, la experiencia me dice que la mayoría del público de U2 es gente que no compra más de diez o quince discos al año. Si supieran sus opciones, muchos serían fans de otros artistas. Ahora mismo U2 me parecen un grupo sin rumbo que ofrece con cada disco menos de lo mismo. Suenan a algo conocido, familiar, fácilmente descifrable, carente de conflictos y de misterio. Supongo que por eso venden tanto.

Bruce Springsteen: Hace unos meses en la web Slate.com leí una frase buenísima: “¿Es posible escuchar a Bruce Springsteen sin imaginar que eres Bruce Springsteen?” Creo que ahí está su poder de seducción: representa a una especie de superhéroe que todos quisiéramos ser en la vida cotidiana. Incluso los perdedores de sus historias tienen un halo de dignidad y chulería muy atractivo (bueno, la mayoría, no creo que nadie quiera verse metido en The River o My Hometown). Mi impresión es que para él empieza la cuesta abajo. En solitario no tiene la misma intensidad que con The E Street Band y estos empiezan a mermarse entre muertes prematuras y problemas de salud. Hace dos o tres giras que Clarence Clemmons saca un butacón para poder sentarse cuando no toca el saxo. Me da que lo mejor lo ha dado ya, pero eso dijeron muchos de Johnny Cash y acabó haciendo discos enormes al borde la muerte. In boss we trust.

Madonna: Dicen los expertos en mercadotecnia pop que te conviertes en estrella cuando consigues seducir simultáneamente al público infantil y la comunidad gay. A la altura de Like a Virgin, su segundo disco, ella ya tenía a los dos en el bolsillo. Tengo una amiga feminista que dice que los vídeos de Madonna han contribuido más a que las chicas se sientan poderosas que todas las cantautoras del mundo juntas. Sabe contagiar la sensación de confianza y de control sobre tu vida. Por desgracia con los años se convirtió en aburrida neohippie (Ray of Light) y diosa de los fashion victims. En esta gira sale en un Rolls y dos canciones después habla del hambre el África. Resumiendo: hoy combina lo peor de Paris Hilton con lo peor de Pedro Guerra.

Rolling Stones: Creo que se convirtieron en artistas globales porque capturaron mejor que nadie un montón de energías sociales reprimidas que salieron a la luz en los sesenta y setenta. Además , todas sus canciones hablan de necesidades humanas básicas. Mira por ejemplo Gimme Shelter, podría ser el himno oficial de la crisis que estamos viviendo. Hoy se han convertido en un grupo de autohomenaje, pero el concierto de la gira 40 Licks (verano de 2003) en el Vicente Calderón es de lo mejor que he visto sobre un escenario en los últimos veinte años. Y eso que acudí sin mucha esperanza de ver algo sustancioso”.

Michael Jackson: Si no hubiera existido habría que inventarlo. Bad es una obra maestra. Creo que si hoy no tenemos otro como él es porque en 2009 los medios de comunicación son mucho más conservadores que en 1982. Ahora mismo tendrían que estar dando máximo protagonismo a artistas tan singulares, alucinantes y mágicos como él. Me vienen a la cabeza M.I.A o Gnarls Barkley, que podrían ocupar perfectamente su lugar, pero no se ha dado al gran público la oportunidad de conocerlos a fondo como sí tuvo él en la época de Thriller y siguientes.

Muerto Jacko, ¿quién es el rey? (3)

miércoles, julio 15th, 2009

IGNACIO JULIÁ (director de Ruta 66)

-¿Por qué piensa que son artistas globales? (pregunta referida a The Rolling Stones y Bruce Springsteen)?julia1
-No creo que Springsteen ni Stones sean artistas totalmente globales, quedan acotados al mundo occidental y algunos territorios bajo su influencia. Son parte de la predominancia de la cultura anglosajona a partir de los cincuenta. Globales lo han sido Bob Marley, Julio Iglesias, Michael Jackson, en el sentido de que sus canciones se han escuchado por igual en las capitales europeas que en los paises africanos o asiáticos. En todo el orbe, vamos.

-¿Qué papel piensa que representan en el cultura popular hoy en día? (pregunta referida a The Rolling Stones y Bruce Springsteen)

-El rol de Sprinsteen parece claramente definido: el superhéroe popular que mantiene el equilibrio entre la fama descomunal y el compromiso con su música y su mensaje. En cuanto a los Stones, son una gozosa reliquia de la era de plenitud del rock, mantenida con vida por la clarividencia para los negocios de Mick Jagger.

-Una opinión sobre Jackson y su proyección mundial.

-La proyección de Jackson siempre me pareció desmesurada. Thriller es uno de los más importantes, y redondos a nivel artístico y comercial, discos de la historia de la música grabada. Pero su figura llegó a las grandes masas por otras historias: su habilidad coreográfica, los primeros videos realmente creativos, el mito de Peter Pan y su enfoque hacia un público mental o físicamente adolescente, o una combinación de todas esas cosas. Como amante de la música, me parece vergonzoso que los medios le hayan dedicado a su muerte veinte veces más atención que a la de James Brown, uno de los norteamericanos más cruciales del siglo veinte, a todas luces un gigante cultural frente a Jacko.

-Teniendo en cuenta que todos son artistas que se pueden considerar globales empezaron 60, 70 u 80, ¿son posibles los artistas en la actualidad con la proyección de Michael Jackson?

-La globalidad se ha merendado lo global. Ahora que estamos todos conectados a la madre cibernética, se multiplican las opciones hasta el infinito y esto aborta la posibilidad de que un artista invada el centro de la escena y atraiga toda la atención en un mismo momento. Es lo que ocurrió la noche que pasaron el video de Thriller en TVE, que toda España y parte del extranjero lo vió. Esto hoy es obviamente imposible, dado el abanico de la oferta televisiva e internet. Y tampoco creo que sea necesaria la figura del Rey del Pop o el Dios del Rock; me parece más saludable que cada cual busque sus opciones musicales evitando lo gregario o lo impuesto.

Muerto Jacko, ¿quién es el rey? (2)

martes, julio 14th, 2009

Seguimos desgranando las opiniones de críticos inlcuídas en Muerto Jacko, ¿quién es el rey. Es el turno ahora de:

BORJA PRIETO (director en España de Myspace)

borja_prieto1-¿Por qué piensa que es un artista global? (referido a Springsteen, U2, Madonna y Stones)

-Es más que un artista global. Michael es un icono cultural cosa que no son, por ejemplo U2. Michael es una empresa en si misma, ha influido más allá de la música, ha revolucionado el mundo del videoclip, ha vendido más que nadie y encima ha tenido una vida excéntrica que lo ha convertido en lo que es. El ser un misterio ayuda a que tu figura sea casi una religión.

-¿Qué papel piensa que representan en el cultura popular hoy en día? (referido a Springsteen, U2, Madonna y Stones)

-Con la muerte de Michael se cierra el capítulo de las superestrellas. La democratización de la música vía Internet ha provocado dos cosas: que la gente tenga una oferta ilimitada donde elegir y que uno mismo acaba convirtiéndose en su propio prescriptor. Los medios tradicionales tienen una audiencia más dispersa y la gente atiende más a recomendaciones de amigos y a focos de información nicho. Ya nadie te dice qué escuchar y eso afecta directamente a las superestrellas. Hay menos superestrellas con un superéxito y muchas pequeñas estrellas con un éxito más medido.

-Una opinión sobre Jackson y su proyección mundial.

-Yo soy fan. Michael era un genio y tuvo la suerte de vivir su época de esplendor en los 80, manejó como nadie a los medios de comunicación empleando técnicas supernovedadosas, imágenes chocantes y dando canciones que eran himnos. Eso ha quedado en la memoria de millones de personas, por eso es tan grande. Ahora es poco probable que salga alguien tan talentoso y todavía más improbable alguien que influencie a tanta gente simplemente porque el momento es otro.

-Teniendo en cuenta que todos son artistas de los 60, 70 u 80, ¿son posibles los artistas globales en la actualidad en el sentido que lo era Michael Jackson? ¿Quiénes podrían ser?

-No. Madonna ha sido la única y está sufriendo los coletazos de la democratización. Para ser un artista global no sólo vale tener talento musical sino ideas geniales que rompan. Lo más parecido para mi sería EMINEM y últimamente a la gente le importa cada vez menos.

Muerto Jacko, ¿quién es el rey? (1)

lunes, julio 13th, 2009

Ayer domingo se publicó en La Voz Muerto Jacko, ¿quién es el rey? Se trata de un artículo que pretendía analizar cómo queda el rock y el pop masivo una vez que ha desaparecido su estrella más global. La conclusión fue la esperada: ningún artista que haya empezado su carrera en las dos últimas décadas se puede comparar a nivel de impacto y proyección. Entonces, hay que acudir a iconos del calibre de Madonna, Bruce Springsteen, U2 o los Rolling Stones para poder hablar de un nivel parecido.

Para ello, pedimos a algunas de las mejores plumas de la prensa musical española sus reflexiones al respecto. De estas apenas se usó un 15% en el artículo por limitaciones de espacio. Estas son lo suficientemente interesantes como para que durante esta semana se vayan desgranando en este blog. En ellas, a modo de cuestionario, se mandaba unas preguntas abiertas que cada cual contestó cómo quiso. Empezamos por las opiniones de Luis Troquel:

LUIS TROQUEL (Rockdelux, El Periódico)

luis-torquel -¿Por qué piensa que es un artista global cada uno de ellos? (referido a U2, Madonna, Bruce Springsteen y Rolling Stones)

– Madonna es el vivo ejemplo de que saber valerse del talento ajeno es a veces incluso mejor que tenerlo. Mientras el rock sigue sin tener una reina indiscutible, en el pop reina indudablemente Madonna.

– U2 son los farsantes más longevos de la historia del rock. Llevan décadas convenciendo al mundo de que juegan en la misma liga que los más grandes sin serlo. Lo malo es que no solo mienten en eso y Bono no parara de mentir en todos los campos hasta que le den el Nobel de la Paz.

– En las antípodas de Jacko, Bruce Springsteen domina el arte de ser excepcional sin dejar de parecer una persona normal. Es uno de los grandes, sin duda, pero en España lo tenemos sobrevalorado. En ningún otro país acapara tantos titulares

– Los Stones serían musicalmente inferiores a los Beatles, pero en imagen, concepto y fuerza en directo siempre fueron muchísimo mejores. Si Mick Jagger hubiera muerto joven sería aún más mítico que Elvis y Jacko juntos. Afortunadamente para él, sigue vivo.

-¿Qué papel piensa que representan en el cultura popular hoy en día? (referido a U2, Madonna, Bruce Springsteen y Rolling Stones)

– Hace mucho que Madonna ya no puede presumir de ir por delante del resto. En su último disco va por detrás de Britney y hasta de Mariah Carey. Yo creo que mataría por un hit como los últimos de Rihanna o Kate Perry.

– U2 decían que iban a reinventar el rock con su último disco y luego resulta que es una mala copia de los últimos Led Zeppelin. En lo único que han atrapado a los Stones es en convertirse en el mayor espectáculo del mundo.

– Los revivals han jugado en los últimos años a favor de Bruce Springsteen (y todavía más de U2). Incluso el concepto rock de estadio del que ellos fueron emperadores ha vuelto con inusitada fuerza. En directo cumplen, pero en disco son mejores sus imitadores

– Los Stones hace mucho que son como un desfile de la reina de Inglaterra, pero, igual que ella, no hay ningún otro monarca rockero (al menos en lo que a grupos se refiere) que haya llegado donde ellos.

-Una opinión sobre Jackson y su proyección mundial.Teniendo en cuenta que todos los citados son artistas de los 60, 70 u 80, ¿son posibles los artistas globales en la actualidad en el sentido que lo era Michael Jackson?

– Un artista de las características de Michael Jackson no es posible ni antes ni después. Y ni siquiera en esa misma época si no hubiera existido él. Pero artistas globales seguirá habiendo, por supuesto. Igual no tan grandes, pero todavía más globales

Eso debe ser como unha droga

lunes, mayo 11th, 2009
Imagen de previsualización de YouTube

Un hombre de 75 años se pone a mirar la tele al lado de su hijo de 33. Emiten Shine a Light en el Canal +. Es la película de Martin Scorsese sobre los Rolling Stones. Tras estar viéndola en silencio unos minutos con ojos de extrañeza, echa una carcajada en medio Shattered, el segundo corte del filme.

-E que estou pensando alá en Órdenes, cando eu era chaval e se facían os bailes e as festas. Se chega un tipo da orquesta e ponse como este -se refiere e Mick Jagger- eu creo que o matan os rapaces (risas) Eso debe ser como una droga ¿non? Móvese de esa maneira e a xente tolea. Hai Dios, como cambia todo….

El hijo se lo imagina. Y, en fin, también termina riéndose con lo que desfila en su mente: una especie de escena a lo Michael J. Fox tocando Johnny B. Good en Regreso al Futuro, pero a la gallega y en los años cincuenta. No estaría nada mal.

Nota: una vez más disculpas a los que no saben gallego, pero es imprescindible que sea así para que tenga sentido.

Guns n’ Roses “Appetite for Destruction” (Geffen, 1987)

lunes, junio 9th, 2008

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Este es EL DISCO. Sí, señores, ni Loveless, ni Stone Roses, ni Doolittle, ni Nevermind ni leches. Antes de siquiera saber qué era eso del indie, si existe un elepé que puso realmente patas arriba a toda una generación en tiempo real, justo cuando ésta empezaba a tomar uso de razón musical, fue el extraordinario Appetite for Destruction de Guns n´Roses . Si me apuran, me atrevería a decir que sólo el The Joshua Tree de U2 y, poco después, el And Justice For All de Metallica pudieron superarlo como punto de encuentro entre todos los adolescentes de la época que escuchaban música “de verdad”.

No era para menos, los Guns n´Roses de aquel entonces eran un cocktail verdaderamente explosivo. Por un lado, poseían una actitud pasada de vueltas ideal para las hormonas afiladas y una imagen que ya forma parte de la iconografía del rock (las calaveras, las rosas, las pistolas, el Jack Daniels, etc…). Por otro, eran una banda súper competente, tanto a nivel de compositores como en directo, siempre comandada por un carismático guitarrista y un cantante suicida que parecía la representación humada del electroshock. Todo ello envuelvo en un sonido muy especial que mezclaba a partes iguales, whisky, heroína y anfetamina (pongamos a los Rolling Stones, Aerosmith y los Sex Pistols en la batidora) que cobijaron, al menos, tres de esas canciones que merecen estar en cualquier lista de momentos míticos de la historia del rock: Paradise City, Welcome to the Jungle y, cómo no, Sweet Child O ´Mine.

Lo cierto es que Axl Rose, el ínclito cantante de la banda, no era sino uno de tantos individuos marginales que encontró en el rock el megáfono para dar rienda suelta a su conflictiva personalidad. La diferencia es que, por muy extraño que parezca, en aquel excéntrico front-man (cruce imposible entre la barbie rockera y un nazi desquiciado proclive al alarido andrógino), poseía un talento que sólo podría haber salido a flote de esa manera. En sus cuerdas vocales resonaba de continuo el mismo sonido: el del sexo que estalla con la chillona violencia de un gato en celo. Y lo hizo dentro de triángulo de glam, hard-rock y punk bañado por el sol californiano que se adueñó de Los Ángeles en la segunda mitad de los ochenta.

Pero que nadie se engañe, pese a las críticas que recibió la banda por una buena parte de la prensa especializada (se les acusaba de ser una versión retrógrada y olvidable de los grandes del rock setentero), no fueron un producto de temporada ni mucho menos. Una escucha de Appetite for Destruction dos décadas después revela las excelencias de su momento, elevadas ya a la categoría de clásico, y hace pensar en un más que probable revival de todo ello en unos años. Tiempo al tiempo

Fotografías fragmentadas de un momento

miércoles, mayo 14th, 2008

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Hay quien piensa que en el pop se puede encontrar el más certero y mejor retrato de la sociedad occidental del siglo XX. Ahora, por ejemplo, que estamos en pleno aniversario de Mayo del 68 solo hace falta evocar canciones como Revolution de The Beatles o Street Fighting Man de los Rolling Stones para dar o quitar razones a aquellos que lo sostienen. Pero también hay otras facetas del pop que documentan eras y momentos con precisión, pero una precisión al alcance de cualquiera. De ahí la magia, eso que convirtió al pop en la forma de arte más democrática de todas. La que todo el mundo entiende.

Miren arriba. Se trata de un collage de Robert Ruschenberg, uno de los pioneros del pop-art, fallecido ayer a los 83 años. Su contemplación da (o puede dar) pleno sentido a lo antedicho. Ahí están los años sesenta de EE.UU. convertidos en pequeños iconos reunidos, sucediéndose, un poco entre el héroe del cómic o el retrato de una estrella de cine. Es solo una muestra de una obra amplia y muy influyente (hay cosas suyas que pasaría por diseño grafico actual), pero cuya visión en profundidad se le escapa a este blog, que solo pretende alimentar la curiosidad de los demás,… con la propia.

Eso sí, como siempre, quedan invitados a explayarse en los comentarios.