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La crítica musical en España (4)

Jueves, enero 27th, 2011

¿CREES QUE LA CRÍTICA ESPAÑOLA ES EN GENERAL AGRESIVA O, POR CONTRA ES BLANDA?

Ignacio Juliá: Hay de todo, claro. Personalmente, detesto a aquellos —son pocos, pero vistosos— que siempre están señalando la paja en el ojo ajeno sin ver la viga en el propio. Lo que sí observo es que, pese a que normalmente se compara a los nuevos cronistas con la vieja guardia, siempre en detrimento de los primeros y de las nuevas tecnologías, hay actualmente un mayor número de opinadores informados, algunos hasta con criterio, que en la época, finales de los setenta, en que yo empecé a ensuciar papel. Internet ha democratizado la crítica, pese a quien pese. Claro que una firma de prestigio siempre será una voz más fiable, y un medio impreso algo menos efímero que un blog.

Jesús Llorente: Creo que hemos sido, en general, agresivos con los débiles y blandos con los fuertes.

Víctor Lenore: Hay de todo. Más que la ferocidad o docilidad me preocupa la falta de sustancia. Los críticos españoles somos bastante ignorantes y poco dados a la reflexión. Aunque suene pedante, citaré a Oscar Wilde: “Para ser crítico hace falta mucha más cultura para que para ser artista”. Aquí en España sólo recuerdo dos o tres artículos reflexionando sobre nuestros trabajo. Tampoco hemos escrito muchos libros que no sean simples biografías (la mayoría, copiadas de otras de fuera). Por no tener, ni siquiera tenemos una lista de correo donde discutir el día a día de nuestra profesión. El grado de reflexión del gremio es pobre , pobre, pobre. Ya que sale esta palabra resulta obligado mencionar que otra de las causas del mal nivel de la crítica musical es que raramente se paga como un trabajo de verdad. A pesar de los pesares, hay grandes periodistas musicales como Luis Troquel, Nando Cruz, Luis Lles, Roger Roca, Roberto Herreros, César Estabiel, Jordi Oliveras (de www.nativa.es) y, al menos, otra media docena de los que me olvido. 

David S. Mordoh: Durante muchos años ha sido blanda porque el crítico dependía de alguna manera de las empresas discográficas. Si te cargabas un disco, ya no te mandaban más. El soporte digital ha desatado ciertas cadenas y permite mayor honestidad de opinión sin tapujos. Sin embargo, en el polo opuesto, la reseña agresiva muchas veces busca más encumbrar a quien la escribe que emitir una opinión meditada.

P Roberto J: Es muy agresiva en la barra de los bares y de los conciertos, y blandita cuando toca ponerlo negro sobre blanco. No es sólo un problema de la crítica musical española, ocurre en el mundo anglosajón también.

La crítica musical en España (3)

Miércoles, enero 26th, 2011


¿QUÉ LE PARECE LA POSTURA QUE DICE QUE LOS CRÍTICOS DEBEN HABLAR SOLO SOBRE LAS COSAS QUE LES GUSTAN Y EN POSITIVO, MIRANDO LO QUE EL GRUPO APORTA Y NO EN LO QUE FALLA?

Ignacio Juliá: Me parece que el crítico debe hablar de lo que sea y de lo que quiera. En periodismo hay una regla básica: no importa el tema, sino como se trata. Dicho esto, apuntar que siempre luce más una crítica negativa que una positiva; es algo que ha encumbrado a muchos críticos mediocres, el derribo sistemático, y que no comparto. Se ha de intentar ser ecuánime, llamar a las cosas por su nombre. Y, sobre todo, no tratar al lector como un imbécil.

Jesús Llorente: Una idea bastante simple, propia del indie español de mediados de los 90, pero luego proyectada hacia la actualidad. Si me gusta un grupo X y pienso que su último disco es flojo, me interesa poder explicar que ese disco no es el mejor modo de entrar en su universo o las razones por las que creo que no se encuentran en su mejor momento. Dicho esto, prefiero leer una crítica en la que el periodista se ensaña con un disco a otra en la que se le alaba sin argumentos.

VÍctor Lenore: Es un comentario clásico, sobre todo de las revistas “indies” (en los periódicos donde he trabajado o tengo amigos nunca lo he escuchado). Luis Calvo y Joako Ezpeleta lo soltaron varias veces en la difunta Spiral (aunque luego, con gesto de cansancio, nos dejasen publicar críticas feroces). Obviamente, quien no critica cosas nunca puede ser un crítico. 

David S. Mordoh: Yo creo en la crítica responsable, en la que argumenta la reseña. Es más fácil hablar de un disco que te ha gustado y en el cual crees. Y es más engorroso mostrarte negativo, sobre todo porque se trata de valorar el trabajo de una persona que ha perdido mucho tiempo en su proyecto. La manera más pragmática es decir que un disco no es satisfactorio a través de una reseña de talante constructivo.

P Roberto J: Horrible. El crítico debe arriesgarse a errar en sus planteamientos negativos tanto como en los positivos. Además, es mucho más fácil argumentar en positivo que en negativo. Y, por último, menudo aburrimiento tenernos a todos diciendo que qué bien todo.

La crítica musical en España (2)

Martes, enero 25th, 2011

¿SE DEBE PROYECTAR EL GUSTO PERSONAL DEL CRÍTICO EN SU TRABAJO?

Ignacio Juliá: Naturalmente que debe translucir su gusto personal. Sólo escribiendo para uno mismo se puede pretender ser de utilidad para otros lectores. Lo que no debe permitirse es que la soberbia de ese gusto personal avasalle al objeto o sujeto estudiados, ni que manipule al lector en un sentido u otro. Claridad y humildad son lo primero, elocuencia e inteligencia las siguen de cerca.

Jesús Llorente: Debe proyectarlo, en mi opinión, pero dejando claro desde el principio que esa es su intención.

Víctor Lenore: Para mí uno de los grandes problemas de la crítica actual es centrarse tanto en el gusto. Todo esto ha devenido en una especie de narcisismo. Dicho esto, creo que explicar al lector los efectos que la música tiene en ti es el mejor camino para transmitir los efectos que la música tiene en general (aunque no coincidan con lo que va sentir quien te lee). Eso no tiene que ver necesariamente con el gusto. Por otro lado, los críticos musicales españoles somos bastante incultos. Estoy de acuerdo, como dice Nando Cruz, en que habría que exigir una especie de examen de crítico similar al del carné de conducir. Para hacer este trabajo hay que tener unas mínimas nociones de la historia de la música popular, desde las condiciones sociológicas en las que se forma hasta haber escuchado unos cuantos discos clásicos de cada estilo importante. Sufrimos una anglofilia extrema que ningunea ramas tan importantes como la música de África y Latinoamérica, entre otras. 

David S. Mordoh: Nadie puede ser totalmente imparcial en cualquier acto de su vida, y redactar reseñas es un acto más. El gusto personal va implícito, lo cual crea tanto adeptos a una firma como detractores. Ahora bien, las fórmulas para conseguir definir el producto pueden variar (reseñas más personales o reseñas más técnicas y asépticas), incluso un mismo crítico puede optar por fórmulas distintas según el mensaje que desee emitir acerca del producto.

P. Roberto J: Sin gusto personal, no hay crítica posible. Sin una subjetividad absoluta, teñida y matizada por el bagaje/el conocimiento, un crítico no es un crítico: es la Wikipedia.

La crítica musical en España (1)

Lunes, enero 24th, 2011

Hace varios meses en los comentarios de esta entrada, se planteó el papel de la crítica rock en un país como España. Entre las opiniones que fueron surgiendo, se me ocurrió reunir a algunas de las mejores plumas que actualmente funcionan en España para que dieran su visión el asunto. Todo estaba planteado para un artículo con citas, pero la cosa se fue retrasando y retrasando hasta caer casi en el olvido. Al final, recuperando todo aquello en las pasadas Navidades y viendo lo recabado, comprobé como las respuestas hablaban por sí solas. Creo que, perfectamente, se pueden soltar en bruto y a bocajarro sin más adorno.

A la cita he llamado a Ignacio Juliá (codirector de la revista Ruta 66 durante años), Jesús Llorente ( Rockdelux, Spiral y otras), Víctor Lenore (Rockdelux, Ladinamo, La Razón) David S Mordoh (Rockdelux, blog Música en la Mochila), y P Roberto J (blog Hipersónica). Los cinco son críticos destacados y de referencia, bajo mi punto de vista, y representan un poco varias edades del sector en España: desde las revistas de los setenta a los blogs que revientan visitas en Internet. Les vamos a hacer cuatro preguntas sobre su oficio. Esta es la primera

PREGUNTA: ¿CUÁL ES EN TU OPINIÓN EL PAPEL DEL CRÍTICO MUSICAL?

Ignacio Juliá: Primero, el de informador de una realidad artística, a poder ser aportando todo el contexto posible sobre la misma. Segundo, el de opinador sobre la misma, intentando que esa opinión contagie al lector las ganas de pasar por la experiencia de esa canción, ese disco, grupo, escena, estilo… Tercero, el de agitador de conciencias y señalador de tópicos y medianías.

Jesús Llorente: Selección y contagio. Saber elegir entre el maremágnum de novedades musicales, explicar el porqué de esa elección e intentar contagiar su entusiasmo (en su caso) por el disco o el artista en concreto. El lector/oyente/aficionado bien sabrá, a su vez, elegir –mediante ensayo y error, en muchos casos- entre esos mismos críticos, y aprender a fiarse o no de uno en concreto (o de varios, claro está).-

Víctor Lenore: La justificación de este trabajo me parece sencilla. El mercado (discográficas, televisiones…) nos inundan con publicidad, que es algo así como información-basura sobre lo que significa la música. Cualquier esfuerzo que se haga por contrarrestar eso tiene su mérito. Santi Carrillo, el director del Rockdelux, dice que la crítica musical es un capricho de sociedades burguesas. No estoy muy de acuerdo: como explica Ian MacKaye (Fugazi, The Evens), la música ha estado presente en todas las culturas de la historia y es algo que precede al lenguaje. “Antes de decir la primera palabra ya habría alguien haciendo ritmos con palos y piedras”. Estoy seguro de que  en cualquier sociedad más igualitaria que la nuestra (que no es difícil) este trabajo existiría (de hecho, existe en Cuba). Por otro lado, como todos sabemos, la música es una importante farmacopea, con gran capacidad para cambiar nuestros estados de ánimo. Hoy el mundo es un sitio muy hostil y cualquier fuente fiable de información para descubrir pastillas que te sienten bien es algo valioso. 

David S. Mordoh: El crítico musical debe describir el producto de la manera más certera posible y después emitir una valoración que permita al cliente hacerse una idea de lo que va a encontrar.

P. Roberto J.: Su papel no es más que el que le otorgue el lector. Si éste le considera opinión autorizada y fiable para descubrir discos o grupos y para seleccionar qué escuchar, será justo eso. Si el lector lo considera un patán sin criterio, es probable que lo sea. Huelga decir que puede ser a la vez patán y crítico fiable; nadie lo sabe todo de todo. 

El Rey ha muerto: Viva el Rey

Sábado, diciembre 20th, 2008

(Todo esto viene a cuento de que hoy sábado 20 de diciembre en el Café Pop Torgal en Ourense tendrá lugar un homenaje a Sergio Algora, el ex cantante de El Niño Gusano, Muy Poca Gente y La Costa Brava, fallecido el pasado mes de julio)

En 1997 El Niño Gusano dieron un concierto en la extinta sala Salamandra de Ourense, territorio rockero donde los haya. Era su actuación número 100 y el grupo decidió salir disfrazado para celebrar la coincidencia. Pero a la gente no le hizo gracia. Ni los disfraces, ni la actitud festivs de los maños. Tampoco el sonido. El pop psicodélico y de reminiscencias sesenteras del grupo no gustó. “!Más caña, más caña!!, decía una chica entre un reducido público que apenas sobrepasaba a las 50 personas.

Los espacios entre canción y canción se hacían así cada vez más incómodos. Los pocos que habían pagado la entrada como fans del grupo veían como los boicoteadores les iban a hundir el concierto. El resto los miraba con total desdén. A la cuarta, la alborotadora mayor le espetó: “!Más caña joderrrrrrrr! !Qué parecéis Los Chunguitos!”. Entonces, Sergio Algora, el cantante del grupo agarró el micrófono y le soltó a la reventadora: “Pues venga niña, a ver si tienes huevos a irte ahora después de haber pagado un billete”. Acto seguido arremetieron con Creo que voy a dejarte (bueno no sé), la canción más agresiva y garagera El efecto lupa, el disco que presentaban y las aguas se calmaron relativamente. De cualquier modo, el concierto fue a trancas y barrancas, luchando el grupo con desdén y humor a una hostilidad que no llegó a decaer en ningún momento.

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Teniendo en cuenta este precedente no deja de sorprender que, 11 años después, sea precisamente un local ourensano sea el encargado de organizar El Rey ha muerto: Viva el Rey. Curiosamente el promotor de la idea, David R. Pedrouzo, trabajaba entonces de camarero en la citada sala. «Buff, en los noventa en Ourense o hacías algo en plan Los Suaves o garage o sino te montaban el cristo. Yo recuerdo a Nosoträsh pasándolo fatal con la gente tirando cosas al escenario. Ahora todo es distintinto. Si a la gente le das un local donde se trata a la gente con respeto, no se porta así. Ahora parece que hayan estado escondidos porque, al final, resulta que todos escuchaban a los Surfin´Bichos de toda la vida».

Ahora David regenta ahora uno de esos locales, el Café Pop Torgal, centro neurálgico de la movida indie en Ourense. Explica el origen del acto: «Todo surgió por un encabronamiento mío con la revista Rockdelux. Me parece muy fuerte que cuando murió Sergio Algora no le dedicasen más que ocho líneas. Me resultó muy desalentador porque para mí es de los cinco grandes del pop en España y cosas como esta no hacen más que constatar que aquí todo va por modas. Como El Niño Gusano ya es música para quienes tienen hoy más de treinta, pues parece que ya no vale».

El homenajeado ya estuvo en el local de David. Fue hace tres años:«Vino para nuestro aniversario a tocar en directo con La Costa Brava. Era un tío que vivía en una fiesta constante, un hombre súper alegre. Ya entonces, se sabía que tenía problemas de corazón gordos, pero él vivía a tope. Dieron un concierto y luego pinchó toda la noche. Recuerdo que le gustaban Paul Anka y Burt Bacharach, es decir no pinchaba lo típico que le puede gustar a un indie».

En el concierto de esta noche, se tocarán muchas de sus canciones y también se leeará parte de su obra poética. Entre otros intervendrán Alvaro Lorenzo (Apeiron), Sumnormal (los antiguos Dado), Yo el Halcón (la nueva versión de Annie Hall, el grupo de la casa) u October Lee. David saca una lectura interesante de ello:«El primer grupo que toca, Los Impresionates, tienen sobre 18 años cada uno y Summormal tienen ya sobre 32. Es decir, que es un grupo que igual gusta a la gente de nuestra generación, como a los que vienen detrás, aunque luego en las revistas traten el tema como lo tratan». Pues eso. A disfrutarlo.

Por cierto, no es este el único homenaje que ha recibido desde Galicia este años. Miren aquí

Facto Delafé y las Flores Azules: “Creemos en esta cosa utópica de que las cosas con amor se pueden cambiar”

Viernes, octubre 24th, 2008

Posiblemente junto a Manos de Topo, el trío catalán Facto Delafé y las Flores Azules ha sido una de las bandas más vilipendiadas del panorama indie español del último año. Su adictiva mezcla de pop y rap inmersa en un romántico sentido positivo de la vida ha conquistado el corazón de centenares de personas, que ya les han hecho un hueco en su vida. Pero, también, se les ha puesto la lupa de la sospecha desde algunos sectores que –¡glups!- en el primer disco no dijeron ni mú y ahora les dedican lindezas despectivas del tipo “los Amaral del indie”, situándolos en el cajón de los Deluxe o Sidonie.

De ese recelo también habla Oscar D’Aniello, el vocalista del grupo, en esta entrevista. Pero, sobre todo, habla de calor, de amor y de emoción, conceptos estos que guían a sus dos preciosos discos editados hasta la fecha y, de manera muy especial, esos directos en los que, sí, uno va y dice “Aquí es donde tenía que estar”.

-La última vez que tocaron en A Coruña, Helena terminó afónica y tuvieron que cancelar la gira. ¿Lo recuerdan?

-Sí, hace un año de eso más o menos ¿no? Elena terminó echa polvo.

-Fue un concierto muy eufórico en la sala Mardi Gras, con la gente literalmente patas arriba, pero con una mala resaca

-Sí, recuerdo que tocamos en una sala de madera en A Coruña y que fue todo muy bien. Lo que pasa es que al terminar el concierto Elena dijo: “Buff!, esto tiene muy mala pinta”. Y, al día siguiente, tuvimos que anular lo que restaba de gira. De todos modos, a Galicia hemos terminado volviendo y es uno de los lugares a los que más nos gusta ir.

-Aquel concierto fue una celebración total. Llegó un momento que las ciento y pico personas que había allí las tenían prácticamente en la palma de la mano. ¿Qué se siente ahí?

-[Se lo piensa unos segundos] Estás como… No sé, piensas: “Hasta ahora ha ido bien, nos está saliendo bien”, básicamente piensas eso. Ya, luego, cuando se acaba el concierto, es cuando dices: “Buff, ha estado muy bien”. Es una sensación impresionante e irreal. Yo cuando termino un concierto necesito una ducha de agua fría, porque tengo un subidón que, a veces, no me lo creo ni yo.

-¿No se siente un cierto poder, como si pudieran manejar las emociones y sensaciones de la gente?

-No, yo me lo tomo como que me siento muy afortunado. Cuando te ves así dices: “¡Qué guapo! Esto lo voy a echar mucho de menos cuando no esté”. Es un momento muy fuerte de juventud: el estar todos juntos en una sala y tener la sensación de que está sucediendo algo importante. Yo cuando he ido a conciertos que he tenido esa sensación como público, disfrutar igual abajo que ahora arriba. Porque, en el fondo, te sientes igual de importante arriba que abajo cuando se produce esta sensación. Yo recuerdo un grupo como Fugazi, sus conciertos eran un poco eso de “!Pero que cosa más chula!” o Jon Spencer Blues Explosion, que lograba crear un amiente impresionante. Aparte de estos grupos, me gusta mucho la música negra, el reggae por ejemplo. En los directos de reggae hay una comunión entre el artista y el público impresionante. No sé, es una sensación muy bonita y me resulta imposible poderla explicar.

Imagen de previsualización de YouTubeUna actuación en la TV tocando en directo La luz de la mañana


-El público sale de sus conciertos con una sonrisa de oreja a oreja. ¿Son conscientes de ese efecto balsámico, de inyectarle una especie de alegría al público?

-Ese es el objetivo, que la persona que vaya a un concierto de Facto Delafe cuando pasamos por su ciudad tenga la sensación de que ahí es donde tenía que estar. Y también porque, de alguna manera, creo que hay pocos grupos en el panorama nacional que se planteen realmente como final de un concierto el que la gente salga con una sonrisa. Conozco a pocos grupos así. En La Casa azul sales con una sonrisa, con Love of Lesbian también, pero la verdad es que hay pocos.

-Respecto a sentido positivo del grupo, al ser pareja usted y Helena y jugar con esa imagen constantemente en las letras, ¿puede existir en el discurso un poco de una actitud de “nosotros dos contra el mundo” o “juntos podremos”?

-[Se lo piensa] Un poco sí, pero no como objetivo final. Con Elena he aprendido a organizarme un poco, porque yo soy bastante disperso. Ella me hace un poco ordenar las ideas y, a nivel laboral, eso se nota mucho. Es una especie de sentido de agradecimiento para ella. De alguna manera, nosotros creemos en esta cosa utópica de que las cosas con amor se pueden cambiar de alguna manera. Entonces, si tu cambias tu realidad, el mundo puede cambiar. No, no diría que es “ella y yo contra el mundo”. Lo que intento en las letras es mostrar una aparte que yo creo que en la música independiente española faltaba. A mí me gusta mucho El Niño Gusano, Los Planetas o La Buena Vida, pero todos trataban el amor desde un punto de vista basado en la melancolía casi siempre y, a veces, desde el rencor. Entonces, yo quería hacer lo que la música negra, como Marvin Gaye, All Green, Steve Wonder o Curtis Mayfield. Hablar así del amor, aunque suene un poco naïf, porque el amor tiene puntos naïf, no hay por qué olvidarlo.

-Ustedes, tanto en Facto Delafé y las Flores Azules, como los otros proyectos anteriores o paralelos proceden del mundo indie. Ahora han sacado la cabeza un poco más allá. ¿Se ven en algún lugar en particular o desubicados?

- Estamos en un momento en el que vivimos de la música, algo que es muy complicado hoy en día. Por otra parte, me siento muy afortunado, porque hemos hecho 100 conciertos este año y cada vez que volvemos a un sitio vemos que se ha multiplicado el público. Todo lo vivimos acordándonos mucho de la suerte que tenemos, porque creo que eso no pasa cada día, poder tener una conexión así con un grupo. Ha influenciado la suerte de ser anuncio del Corte Ingles, pero tambien ha sido de picar piedra de ir tocand y tocando. No me siento desubicado, lo que me siento es afortunado.

- Han dado con un sonido que, al menos en España, no estaba explorado. Simplificando, se podría definir como una mezcla de rap con el indie-pop. ¿Cuándo de ello hay de dejarse llevar y cuando hay de meditación previa?

-[Se lo piensa] Marc siempre ha querido hacer una especie de The Ronettes, pero con un toque pop y a mí esa idea me encantaba. Yo tuve la fuerza de acercarme a la música negra impulsado por muchos grupos de rap que dicen eso de “Do you thing”, que se dice mucho en inglés. Me acerqué al micro tal y como me lo decían los artistas de rap, pero no el rap MTV, sino un rap mucho más undergound. Nosotros lo hicimos todo en plan naïf, ensayando por las tardes después del curro, en casa de uno, sin micro ni nada, intentando mezclar. Eso supongo que pasa cuando te gusta tanto Public Enemy como Yo La Tengo. Entonces tiene que pasar algo así.

-A medida que va pasando la trayectoria del grupo pasan de salas pequeñas a escenarios más grandes. ¿Pierden esa cercanía en directo?

-Es muy diferente un concierto en el que tienes a la gente ahí, casi tocándote. El concierto garagero es muy chulo, no suena tan bien, pero eso de tener la gente con las manos apoyadas en el escenario es algo que a mí me encanta. A Elena y Marc les gusta más el espacio, que se oiga mejor, que los monitores sean buenos. A mí me gusta esa relación de sala de 150 personas y que haga calor, si hace calor mejor. Cuando un escenario mide más de dos metros de altura y tenemos al público a más de tres metros de distancia, a veces cuesta mucho más recibir el calor.

-Su éxito ya ha provocado algún que otro recelo, alguna crítica más elevada de tono que otra. ¿Ustedes lo perciben?

-Yo percibo una rabia hacia el hecho de que nos vayan bien las cosas. Si no nos fuesen bien eso no existiría. Leí la editorial del Rockdelux [se refiere el número de octubre del 2008] y me quedé flipando con Santi Carrillo, sinceramente. Yo, de alguna manera, he crecido con Rockdelux y me cuesta un poco el comprender ciertas actitudes. No las entiendo, me parecen demasiado gratuitas. Entonces, cuando una cosa me parece tan gratuita me hace desprestigiar a esa persona más que nada. El “Dale gas” nuestro podría ser perfectamente el “Give it to me”, que hay grupos que se hartan de decirlo hasta la saciedad y no sé, hacer mofa de eso no me parece moralmente ni éticamente aceptable. Si hay más argumentación lo entiendo, pero así no. Pero, aparte, este artículo empieza hablando de Thom Yorke, luego sigue con Amy Winehouse, para seguir con el “dale gas” que dices “Este tío ¿chochea o qué?”. Pero bueno, en el fondo es promo y nos viene bien que se hable de nosotros.

Imagen de previsualización de YouTubeEl encantador videoclip de La Fuerza

-¿Sucede en la música como en el cine, en el sentido de que hacer algo con espíritu positivo y ligero siempre esté peor visto que hacer algo triste y con aire de solemnidad que es lo que, en teoría, persigue el público indie? ¿Puede que hay un poco de eso en el que hecho de que choque tanto su música?

-Puede ser. A mí me encanta mucha música triste, eh. Yo a Nacho Vegas, por ejemplo, le tengo un respeto impresionante, y Corcobado también me gusta mucho, así en plan nacional. Luego internacional Nick Drake me alucina o los Tindersticks. Pero sí, siempre parece que la oscuridad vence a la luz a nivel de prestigio, pero también hay algo de snobismo en ello porque a ver cuánta gente vio las pelis de Von Trier y a ver cuánta vio a Amelie. Nosotros hemos optado por crear unos unos personajes positivos, hacer un show vitalista y nos ha ido bien. La verdad es que hay mucha gente que está a gusto con esto.

-Esos personajes se pueden incluso visualizar escuchando las canciones. Quizá tenga en ello influencia la portada, pero da la sensación de que lo suyo es una especia de canto a la cotidianeidad, edulcorado y hecho en dibujos animados.

-Buff, yo es que hace mucho que no escucho nuestras canciones. Nuestra música es muy visual, eso sí. Hay mucha gente que hace sus propios videos con las canciones de Facto Delafé. En mi caso yo soy muy fotográfico a la hora de escribir, me imagino una situación y pienso en todo lo que está pasando alrededor, porque necesito de alguna manera rellenar la historia. Y, luego, la música es un poco una terapia para mi propia tristeza. Las letras las escribo para mí y, luego, para Elena y para Marc. He querido invertir mi tiempo en crear algo constructivo, en vez de hacer algo destructivo.

-Habla de auto terapia. La música de Facto Delafé y las Florez Azules, pese a tener ese sentido muy positivo, lo cierto es que transmiten una primera impresión muy melancólica. Para llegar a ese punto de vitalidad hay que sumergirse un poco. ¿Lo ven ustedes así?

-Sí, yo creo que el sentido positivo lo pillas mucho cuando vas a un directo nuestro. Mucha gente nos dice: “Es que en disco me relaja, pero en directo me pone las pilas”. Yo ahora tengo mucho más la perspectiva del directo, porque el disco no lo escucho desde el día que salió. Con las mezclas, la masterización y todo terminé hasta las narices de él. No lo recuerdo, para mí es el directo. Yo lo siento como una tralla máxima, el disco no es cañero, es más música ligera.

-Después de estar tanto tiempo tocando en directo, envuelto dentro de ese calor, es probable que todo ello se refleje en sus nuevas composiciones. ¿Tienen ya algún material compuesto?

-Pues no, no tenemos nada. No sabemos por dónde tirar. Estamos en un momento de bypass y no podemos seguir en la misma línea, o al menos no deberíamos.

-O sea, que va a haber algo de revolución en el grupo.

-Yo creo que debería haberla. No creo que va a ser más tranquilo que este. Cuando más tocas más ganas tienes de hacer música y aquello se vuelve una locura. La intuición me dice que será un disco más movido.

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