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Entradas etiquetadas como ‘Nadadora’

Antenas Hacia El Cielo: hay vida más allá de Nadadora

lunes, septiembre 16th, 2013

Nadadora dijeron adiós el año pasado, pero su líder Gonzalo Abalo no se despidió de la música. Aunque con el proyecto grande escribió un emotivo the end, la otra aventura que llevaba a medias con su hermano Dani (también en Nadadora), Antenas Hacia El Cielo, iba tomando forma a guentagotas. Se trataba uno de esos proyectos que estaba ahí, gestándose con bocetos, pero que nunca acababa de desarrollarse. De hecho, algunas de sus canciones terminaron mutándose en temas de Nadadora.

El fin de la banda puso a Gonzalo y a Dani frente al vacío de la nada musical. Y tardaron poco en llenarlo, retomando aquel proyecto paralelo con la intención de darle fin. El fin se produjo este verano con un disco homónimo que nace en una habitación madura, sin sueños de adolescencia, ni pájaros de éxito revoloteando la menta. La venda antes que la herida. Así lo definen en el mail que mandan a amigos y allegados: “Un puro ejercicio de independencia creativa, ahondando en nuestras obsesiones como músicos, sin promo, sin Spotify, sin necesidad de vender discos, bajo la independencia más pura, la que tan sólo lleva a componer por el placer de hacerlo”.

Disponible para su descarga gratuita y escucha on line en la plataforma bandcamp, se trata de ocho temas que ahondan en el gusto del autor por esa línea invisible que va desde el afterpunk a los sonidos shoezagers que ya hizo gala en Nadadora. Pero aquí, todo llega con un plus de electrónica melancólica que obliga a pensar, inevitablemente, en OMD. Lo hace desde la misma introducción del disco, una pieza que nos lleva desde los primeros ochenta a los Silvania que se empezaban a decir adiós a las guitarras allá por el 94-95. Son dos de los ecos que se pueden percibir a lo largo de un disco que también bebe los vientos por The Cure, Disco Inferno, Field Mice y, por supuesto, Nadadora. Sí, aquí se encuentra el ancla más clara de Antenas Hacia el Cielo que, en cierto modo, toman su lado más sintético y lo llevan a la estética de la música de dormitorio hecha con ordenador.

El resultado es un disco notable que, tal y como indica en su web, se debe escuchar a gran volumen y en el que, como ocurría con los suecos The Radio Dept, aparecen mil y un caminos conocidos de los que encanta volver a recorrer otra vez. Porque, en cierto modo, Antenas Hacia El Cielo surgen como una declaración de amor a una cierta manera de entender el pop, con bruma, melancolía y evanescencia. Una visión que no va a triunfar y que, por eso, ya ni se va a intentar que triunfe. Pero que queda ahí, como un desvío ideal para pulsar el play del Iphone, justo cuando se sale del trabajo y, anocheciendo, generar palpitaciones parecidas a las que un día hicieron a uno rodear con un corazón el nombre de ciertas bandas. Si luego llega el deseo que se plasme en un vinilo al llegar a casa no hay que preocuparse: se trata de un deseo más a sumar a la lista

Hasta siempre amigos

jueves, febrero 14th, 2013
Imagen de previsualización de YouTube

…y gracias por tantos buenos momentos

(Nadadora, 2002-2013)

Llenazo (de público y emoción) con Nadadora

sábado, diciembre 29th, 2012


Llenazo ayer en la sala Le Club de A Coruña. De gente y de emoción. El adiós de Nadadora ante el público coruñés dentro del ciclo Los conciertos de Retroalimentación tardará en olvidarse. La banda de O Grove repasó toda su carrera en un concierto para el recuerdo en el que quedaron claras dos cosas: que son una de las grandes bandas del pop gallego y que aún quedaba mucho camino por recorrer. Esperemos que en los proyectos que salgan a partir de este fin se materialice todo eso que ha quedado guardado en un cajón. Ayer algunos veían al grupo por primera vez y no podían evitar lamentar haberse subido al tren justo en la última estación. Un millón de gracias a todos los asistentes por compartir una noche tan bonita y por apoyar un ciclo como este. En breve, daremos un avance de los artistas de este para el 2012. Próxima estación: Ulrica (12 de enero).

Puedes ver aquí fotos del concierto

El adiós de Nadadora en Los conciertos de Retroalimentación

viernes, diciembre 28th, 2012

Nadadora se despide esta noche del público de A Coruña (Sala Le Club, 22 horas, entrada 5 euros). Lo hace dentro de Los conciertos de Retroalimentación y con tono solemne. Cuando, a finales de agosto, se decidió su incursión en el ciclo no estaba tomada la otra decisión: la de disolverse. De hecho, su capacidad de convocatoria generaba entonces serias dudas. ¿Cuánta gente iría a ver a una banda cuyo último disco, Luz oscuridad luz, se había editado hace dos años y no ha grabado nada nuevo desde entonces? Todo era una incógnita. El anuncio de su disolución lo cambió todo, multiplicando el interés. Sencillamente, no habrá otra oportunidad de verlos aquí en directo. Mañana estarán en Vigo y, más adelante, darán un último bolo en Madrid. A partir de ahí serán solo un (bonito) recuerdo.

Por tanto todos aquellos a los que el grupo haya pellizcado en alguna ocasión hoy tienen que estar ahí. Sobre el grupo, su historia y su formulación sonora ya se ha escrito suficiente estos días. Hoy mismo, su bajista Edu Romero, responde las preguntas de Fernando Molezún en el suplemento Fugas de La Voz explicando los motivos de lo que él denomina “parón indefinido”. Pero es el momento de dejar de hablar. Y ponerse a sentir. Sentir, con una sonrisa en los labios, como otra ficha del dominó de lo que un día fue juventud se cae en su carrera sin fin. Ya han caído bastantes previamente como para suene a tragedia. No, todo lo contrario. Celebremos todos pues haber llegado hasta aquí y, por supuesto, habernos conocido. Esta noche, en Le Club, dentro de Los conciertos de Retroalimentación. Todo un honor.

Imagen de previsualización de YouTube“La tarde gira”, una de las primeras grandes canciones del grupo editada en 2004

Nadadora y el tramposo encanto de lo indie

jueves, diciembre 13th, 2012

Cuando en el 2004 escuché por primera vez Set Yourself On Fire de los canadienses Stars lo vi claro. Especialmente con una canción, Ageless Beauty. Ahí se encontraba exactamente el sonido al que debería aspirar Nadadora. Entonces, la banda de O Grove preparaba su primer disco. Estaban todos ellos fascinados por The Delgados y el trabajo que Dave Fridmann había hecho en Hate. También con el viraje hacia el folk-rock de Mojave 3. Pero, a mi modo de ver, ese punto de evanescencia sintética en clave noise pop les iba como anillo al dedo. Se lo comenté a Gonzalo Abalo, cantante y guitarra de la banda que ayer anunciaba en La Voz su separación. Él asentía, pero no tardaba en poner el freno. “Conseguir eso cuesta dinero”, decía.

Ya ha pasado suficiente tiempo para admitir sin problemas que aquel primer disco de Nadadora, Todo el frío del mundo (2005), derivó en algo embarullado y falto de dirección, pese a la calidad de su cancionero. También para afirmar que el segundo, Hablaremos del miedo (2007), se quedó en un frustrante quiero y no puedo de la grandeza dramática a la que aspiraba. Solo en su tercer paso, Luz, oscuridad, luz (2010), se alcanzó ese punto óptimo al que la banda aspiraba desde el primer momento. ¿Cuál es la diferencia? Pues no tanto las composiciones, el estilo o el aprendizaje, que también. Especialmente influyó una cosa: el dinero. En el último trabajo, por fin, el grupo había podido ponerse en manos de un productor a su medida. Fino Oyonarte el responsable del Super 8 de Los Planetas hizo diana. Pero costó. Sudor, pero también euros. Tal es así que mientras los dos primeros trabajos se amortizaron a los pocos meses, al tercero aún le queda una buena parte del “debe” por cumplir. Sí, dos años después de grabarse el grupo aún no ha generado el dinero suficiente con los conciertos como para pagar su grabación.

Ahí radica el gran problema del indie en España. Tras la página laudatoria en Rockdelux, la soñada actuación en el FIB y los “me gusta” de los fans en facebook se esconde una particular espiral que rara vez va más allá de otro destino que la inanición y los bolsillos agujereados. Todos los círculos giran en esa dirección: el amateurismo como filosofía obligada, la necesidad de compaginar todo con trabajos, el poner pasta que nunca vuelve y la sensación de estar viviendo algo muy intenso pero que nunca llega a la plenitud total. Dos años, cinco, ocho, diez… los que sea. Un día hay que decir basta. Cuando la situación laboral obliga a poner tierra de por medio y resulta imposible ensayar, cuando no existe el modo de girar con un crío a cuestas, cuando no hay manera de convertir la de músico en una profesión… Nadadora han llegado a ese punto. Y han dicho basta porque no quedaba más remedio que decirlo. “Nos es totalmente imposible afrontar la grabación de un nuevo disco y su posterior gira”, confesaba Gonzalo Abalo ayer en La Voz.

Resulta, en cierto modo, lógico. Los milagros solo ocurren de cuando en cuando. Que un grupo que se nutre del espíritu de Sarah Records y los sonidos shoegazers pueda vivir de su música en España semeja una quimera. Nadie esperaba otra cosa. Ya bastante supuso llegar a la final del Proyecto Demo, tocar por medio país y colarse en la vida de decenas de personas con esos planteamientos. Realmente, resultó un éxito inesperado. Aunque quizá el haber llegado ahí, acariciando con la yema de los dedos el momento de decirle al jefe “el lunes no vuelvo”, lo haya complicado más el final. Pero cuando llega la parálisis y esta se convierte en una mano que dice adiós todo parece más claro. Como tantos otros, Nadadora no se disuelven porque el discurso esté agotado o no tengan más cosas que decir. No, lo hacen porque no solo no pueden vivir de ello. Ahora, ni siquiera pueden vivir para ello.

No hay amateurismo que resista. Existen unos años en los que sí, se acude a festivales de relumbrón a pérdida. Se asume como unas vacaciones y aún por encima ¡con pase de artista! También hay momentos en los que se presenta la oportunidad de tocar en Albacete y se hacen tropecientos kilómetros para que te vean 30 personas. Todo se justifica como una experiencia. Y, cómo no, se puede terminar llegando (literalmente) a la carrera al Lolapop con la banda esperando en las tablas porque el vuelo que te trae de Madrid en donde saliste de trabajar a las cuatro de la tarde tuvo un retraso. El corazón joven lo resiste. Pero, tarde o temprano, aparece ese día en el que o todo eso se sostiene por sí solo, como un trabajo, o no hay manera de continuar.

Téngalo en cuenta antes de señalar con el dedo a los grupos que pretenden vivir de su música. Sí, a los Lori Meyers, Dorian o Delafé y Las Flores Azules. También a Triángulo de Amor Bizarro, El Columpio Asesino o La Bien Querida. En el indie existe una tendencia a adorar lo marginal y machacar a esas bandas que intentan emprenden el vuelo. El permanecer en el nido no sirve de nada. Puede resultar encantador, vale, pero a la larga no deja de ser más que una tijera que lo aborta todo. Impide que los grupos puedan crecer implicados al 100% en su música, que los discos suenen como tiene que sonar y que las carreras se desarrollen sin que un día la realidad muestre la peor de sus caras diciendo: “Hasta aquí llegaste, amigo”.

Habrá quien insista en que todo ello tiene encanto. Otros hubiéramos preferido que aquellos dos primeros álbumes de Nadadora gozasen de la calidad de sonido del tercero, que todos sus conciertos hubieran estado precedidos de una dinámica normal de ensayos y, sobre todo, que el grupo pudiese decir en un futuro todo lo que ha quedado mudo en el local en un cuarto y quinto disco que nunca verán la luz. Y eso, señores, es una verdadera pena.
Imagen de previsualización de YouTubeNadadora interpretando “Plásticos y metales” en el FIB 06 en su máximo momento de apogeo

Los conciertos de Retroalimentación

lunes, agosto 20th, 2012

Bajo el nombre de Los conciertos de Retroalimentación se engloban una serie de actuaciones en las que este blog, en colaboración con Argonauta Producciones, pretende subir al escenario de la sala Le Club de A Coruña a algunos de los grupos más interesantes que pululan por la Galicia musical ahora mismo. Sí, porque en Retroalimentación se piensa -con la mano en el corazón y con este muy, pero que muy emocionado- que vivimos una época dorada, donde muchas de las mejores cosas que están ocurriendo en España se ubican precisamente aquí. Y no, no se trata de una concesión para hacer patria. Tampoco de inventar una pseudoescena fantasma con lo que queda más a mano. Hay motivos, muchos motivos.

Cuatro de ellos se podrían ver en directo a razón de un concierto por mes. Son los siguientes.

ULRICA (SUSPENDIDO HASTA NUEVA FECHA).Tras ese nombre sacado del título de un relato de Borges figuran tres de los mayores talentos de la música de A Coruña. Uno, muy conocido, es Pedro Granell (ex Eskizos, ex Kozmic Muffin). Los otros dos, no tanto, aunque deberían. Y es que Iago Alvite y Samuel Pérez, aparte de otros, militaron en Diluyana, una de las bandas más imaginativas y personales que existieron en los noventa coruñeses, de los que tristemente no ha quedado ningún documento. Ahora se han fundido en un proyecto que igual tira hacia el pop acústico y aterciopelado, como a los desarrollos progresivos. Preparan su primer álbum, pero ya están listos para ser saboreados en directo. Escucha su demo aquí.

UNICORNIBOT (viernes 19 de octubre, entrada 5 euros). Se autodefinen como “los cuatro jinetes del mathrockapocalipsis” y han entregado en marzo pasado uno de los discos del año. Se trata de Dalle, un trabajo que ha contado con el refrendo unánime de una crítica que lo ha situado en algún lugar entre Shellac, Don Caballero y Fugazi. Dejando las voces fuera y apostando por un discurso totalmente instrumental, desde Pontevedra dibujan música angulosa, intrincada e imprevisible cuyo directo -intenso, lúdico, expansivo- abre bocas allá a donde va. En Le Club volverá a ocurrir lo mismo. Seguro. Escucha su disco aquí.

LENDRONE (sábado 24 de noviembre, entrada 5 euros / 10 con disco). Fueron, junto a Fantasmage, protagonistas del cuatro aniversario de este blog el pasado mes de abril y allí demostraron su capacidad para crear ambientes, sostenerlos en el aire y luego destrozarlos por completo en desarrollos sorprendentes. Hermanos artísticos de Unicornibot, también se pirran por Shellac y Battles y están punto de editar Uno, el primer trabajo de una carrera que esperemos que dure mucho tiempo. Su actuación dentro de Los conciertos de Retroalimentación supondrá la presentación oficial en la ciudad de ese plástico que se podrá adquirir con la entrada a precio muy especial. Escucha un adelanto de su disco aquí.

NADADORA (viernes 28 de diciembre, entrada 5 euros / 10 con disco). Un clásico ya de la escena indie gallega, que en el 2010 grabó su mejor álbum, Luz, oscuridad, luz, con Fino Oyonarte a los controles. Se trata de la perfecta síntesis entre la sensibilidad melódica y el ruido pop que la banda de O Grove persiguió en su primera etapa. Al final, la logró haciendo una especie de borrón y cuenta nueva, volviendo a los días en los que Slowdive, My Bloody Valentine o Yo La tengo flotaban en el ambiente y dejando para la eternidad joyas como Una nueva vida o Deshazte de mí. Aunque no tengan material nuevo, volverlos a tener por aquí siempre es un placer.

¿Dónde estabas tú en la era grunge?

sábado, septiembre 24th, 2011

Nevermind, el segundo álbum de Nirvana y símbolo máximo de la era grunge, está de aniversario. Hoy hace 20 años que el mítico disco salió a la luz. Por ello ayer, en el suplemento Fugas de La Voz, le dedicamos dos páginas analizando qué supuso el disco, avanzando detalles de su inminente reedición y haciendo un somero repaso a lo que queda del grunge.

Aparte de ello se incluyeron las impresiones de varios músicos gallegos, que nos contaron a Rubén Ventureira y a mí cómo vivieron el fenómeno Nirvana y qué supuso en sus vidas. Por razones de espacio solo se han podía incluir unas líneas de cada uno. Analizando el bruto he creído conveniente hacer este post, abierto a ser completado con la experiencia personal del lector que desee contarnos sus recuerdos alrededor de Nevermind.

RODRIGO CAAMAÑO (Triángulo de Amor Bizarro): “Estaba cursando 1º o 2º de BUP tal, vez, y un amigo que solía pillar las novedades en cinta me hizo una copia ferro del Nevermind, y ese mismo día tiré el 90% de mis cintas, ya que cds no tenía. Para mÍ, como oyente casi profesional, creo que fue el momento más parecido a una revolución musical que viví en tiempo real. Todos oímos historias de lo que supusieron los Beatles, el rock and roll, el punk y demás, y Nirvana fue lo más parecido a eso para nuestra generación. De un día para otro, los Gun´s and Roses, Phil Collins, el AOR y el sleazy pasaron de ser lo más escuchado y  seguido del mundo a ser algo rancio y risible. Realmente fue de un día para otro. Recuerdo perfectamente la tarde en que escuché Nevermind, igual que recuerdo, un par de años más tarde, el día que por fin conseguí algo de My bloody Valentine. Lo que vino después, con el grunge y todo lo demás me parece explotación, pero Nirvana es sin duda el grupo que lo cambio todo, al menos para mÍ. No hacían nada espectacularmente nuevo, pero si reúnen en un solo grupo las cosas buenas de muchas bandas, y todo estaba en ese disco. Aún ahora, al contrario que muchos grupos de la época, me sigue sonando como el primer día, y aunque como disco prefiero el In Utero, lo que supuso el lanzamiento de Nevermind, toda esa ruidera al alcance de los adolescentes del mundo libre, no creo que pueda volver a ocurrir. Así que me siento afortunado de haberlo vivido en tiempo real”.

IVÁN FERREIRO (Los Piratas): “En su momento fue una maravilla, y sigue siéndolo. Es un disco histórico, y todo lo que había que decir sobre él ya se ha dicho, así que sonaría a topicazo que añadiese algo más. Pero yo en esa época, principios de los 90, estaba más pendiente de lo de aquí, enamorándome de la música española: Kiko Veneno y Échate un cantecito, Los Rodríguez, Antonio Vega, Los Planetas empezando… Me gustaba Nirvana, pero no era de los colgados de ellos. Como estos días se está hablando mucho de los 20 años de Nevermind te da como la sensación de que me perdí algo muy gordo, pero, ya te digo que yo, aunque los escuchaba, escuchaba más lo de aquí”.

ALBERTO MARTÍNEZ (Franc3s): “Antes de escuchar el Nevermind yo era un preadolescente carballés, que básicamente iba al colegio por la mañana y jugaba al fútbol por la tarde para poder relacionarme (aunque en realidad ni me gustaba mucho el fútbol ni tampoco relacionarme), y que probablemente seguiría haciéndolo mucho más tiempo si mi hermana no tuviera cinco años más que yo y no trajera un día a casa una cinta de noventa con el disco de Nirvana grabado a medias con uno de Rem, pocos días antes de salir el In Utero. Recuerdo que a ella no le gustó mucho, pero a mí, que hasta ese momento no había sentido nada por la música, me cambió completamente; dejé melena, me negué a ir a misa los domingos… y lo más importante: me descubrió un mundo oculto, del que ya nunca pude salir”.

XOEL LÓPEZ (Deluxe): “Recuerdo que tenía amigos que hablaban del grunge y me pasaban cosas, pero yo estaba muy metido entonces en la música negra de los sesenta y setenta. Digamos que viví esa tendencia desde fuera. En todo caso es un grupo que respeto”.

JULIÁN HERNÁNDEZ (Siniestro Total): “Para mí Nevermind es un buen disco, aunque me gusta más In Utero. Creo que lo de Nevermind fue una operación de marketing genial. Recuerdo que Madrid en su día estaba empapelado con el bebé flotando de marras. Al respecto de ello, Jello Biafra tiene una teoría de que lo de Nirvana fue una maniobra política. Sostiene que en EE.UU. no interesaba eso de que Public Enemy fuese una referencia para la juventud, porque era un grupo revolucionario, cargado de mensaje político, y era lo que atraía entonces (hasta el niño de Terminator 2 lleva una camiseta de Public Enemy). Sin embargo, el mensaje de Nirvana no era político: era estoy triste, me quedo en mi casa y, al final, me pego un tiro.”

GONZALO ABALO (Nadadora): “Eu tiña 16 anos e me debatía entre o descubremento de grupos como Pixies, MBV e Sonic Youth, que representaban algo extraño e fascinante, unha especie de segredo co que podías identificarte e sentirte distinto a o resto, e Nirvana, e en xeral a explosión do grunge (senón me equivoco o Ten de Pearl Jam tamén foi de ese ano), que facían alcanzable sons ata o momento inalcanzables sen sentirte raro, cousa que axudaba para acercarte ás tías. Algo realmente importante naquela época. Sendo adolescente, deixei de lado a Nirvana (recordo, por certo, que foi un dos primeiros CD´s que se comprou a miña irmá), pero un ano máis tarde descubrín o Siamese Dream, e aí sí que cambiaron algunhas cousas. Para empezar, montei a miña primeira banda “Bix-onic Expandora” a imaxe e semallanza de SP. Supoño que a difernza para min é que hoxe sigo escoitando a Pixies, SY e MBV, e sorrio cando escoito a Nirvana nalgún local, pero non me poño os seus discos. Tampouco os de Smashing Pumpkins”.

ELBA FERNÁNDEZ (Jane Joyd): “Nirvana para mí fue la razón por la cual empecé a tocar la guitarra, fue una de esas bandas que van marcando cada etapa vital. Curiosamente lo primero que escuché de Nirvana fue In Utero y luego Nevermind, en esas TDK que pasaban de unas manos a otras. Mi obsesión hizo el resto, interesándome por esas grabaciones inéditas o de directos…tenía que conformarme con eso, Kurt Cobain murió cuando yo tenía 12 años y fue dos años más tarde cuando descubrí su música”.

EDGAR NO (Combo Dinamo): “Me gustaban las canciones y sus singles, y recuerdo bailarlos en la discoteca a pogos. Pero tampoco era muy fan, simplemente me gustaban sin fliparme. Recuerdo que el bajo de Smells Like Teen Spirit me sonaba a los Pixies. Después ví que Kurt Cobain decía que le gustaban mogollón y tal, pero tampoco es que fuera yo un súper fan del tema. A mí me gustaba el rollo Led Zeppelin, MC5 y, como Nirvana eran cañeros, me molaban, porque veías que era un grupo de verdad, no algo de juja, pero tampoco no era algo que le flipara especialmente”.  

CHARLY DOMÍNGUEZ (Los Suaves): “En principio, cuando lo compré me llamó mucho la atención la portada. Hurgando en las tiendas de discos lo encontré y pedí ponerlo. Escuché, el primero, el tercero, el ultimo y tal y me encantó. Me lo llevé a casa y hoy en día lo tengo como un clásico en mi discoteca. Después me aburrí. Todo el mundo lo ponía, hasta casi terminan en el canal clásico de Radio 3. Todo Dios los conocía, a todos Dios le parecían una maravilla y fue todo un exceso. Lo tengo castigado hasta que lo ponga en el programa que tengo en la Radio Galega. Todos los últimos viernes de cada mes desgroso un disco clásico. Entonces volveré a recuperarlo cuando lo toque. Evidentemente no lo voy a hacer ahora, con el veinte aniversario, sino que esperaré”.

SILVIA SUPERSTAR (The Killer Babies): “Yo descubrí a Nirvana en La Iguana Club en Vigo. Pincharon la canción Smells Like Teen Spirit y fui corriendo a la cabina a preguntarle al pinchadiscos qué era aquello porque me sorprendió y me gustó mucho. Me dijo que eran Nirvana y pensé que era un nombre horrible para un grupo, lo recuerdo perfectamente. Luego ya, fue el bum, despuntaron mogollón y,claro, para la gente que les gustaba al principio decían que se había vuelto muy comercial. Eso a mí me parece absurdo, porque cuando un grupo hace algo así no busca la comercialidad y si realmente despunta tanto es porque hay un montón de gente a la que le gusta eso. Para mí fue un gran descubrimiento y, aunque no me influyeran en el tipo de música que yo hacía, sí que creo que hicieron una aportación muy importante en el mundo de la música”.

NACHO MORA (ex Meu): “Recuerdo perfectamente el día que me pasaron la cinta regrabada con el Nevermind de Nirvana (aún la coservo, of course) en una cafetería de la rúa Padre Feijoo donde los cubatas estaban a 300 pesetas, una ganga en el momento oiga! ahora hay una cervecería tope cool. Qué emoción la que compartíamos todos, con 16/17 años, hablando del grupo, del disco, del video… de las pintas, los pelos, la actitud…Por entonces mi top musical eran los Beatles, los Ramones, Elvis… y lo que me gustaba del momento era R.E.M o U2, pero el Achtung Baby! me pareció una mierda, y llegó Nevermind, escuchando una Radio3 que poco se parece a la actual, para rescatar a los jovenes de unos ya repudiados Guns´n´Roses. ¿Qué sonaba Smell like teen… en un garito? Pogo! Muchos rubios y con pelo entonces, a día de hoy podrían ruborizarse reconociendo que tuvieron su momento Cobain, servidor entre ellos. Menos mal que Nirvana se volvió masivo y llegó mi época mod, qué hubiera sido de mi?! Veinte años después lo escucho cómodamente en el Spotify, y sí, me sigo acordando hasta de las lineas de bajo…neno!”.

Diez motivos (estrictamente musicales) por los que acudir al Festival do Norte

jueves, mayo 5th, 2011

A un día de arrancar la décima edición del Festival Do Norte, hacemos repaso a algunas de sus claves en el terreno musical (el otro, el del buen rollo y la fiesta, se presupone). A juicio de este blog -y atendiendo a su calidad, el que el grupo no haya tocado recientemente en Galicia, importancia histórica, posibilidad de sorpresa, etcétera…-estas son las nueve actuaciones más interesantes de esta edición que confirma el festival indie por excelencia en Galicia. Indicar la décima le corresponde al lector.

1. PETER HOOK. El concierto de la polémica. ¿Es legítimo que un solo componente de un grupo tan mítico como Joy Division reúna a unos cuantos músicos para interpretar Unknown Pleasures en el año 2011? Pues, legítimo o no, Peter Hook lo hará con cabellera a lo mohicano y un bajista haciendo su trabajo original mientras él se pone en la piel de Ian Curtis. Los vídeos que pululan en Youtube dejan constancia de que, al margen de los prejuicios y las cuestiones morales, la cosa funciona. Ahora bien, ¿lo podrán soportar los fans más puristas?

2.!!! (CHK CHK CHK). La apuesta más segura del festival. Quien los haya visto alguna vez en directo sabrá de sobra cómo se las gasta esta gran banda que en escena se vuelve enorme. Funk requetebailable, ritmos electrónicos, gruesas líneas de bajo, guitarras juguetonas y la energía que le imprime a todo el carismático Nick Offer. Como unos Talking Heads cruzados con la cultura rave lo que buscan !!! es un mar de manos en alto y rostros extasiados. Y al 99% de probabilidades que lo conseguirán este fin de semana.

3. CHAPEL CLUB. La posible revelación. Igual que ocurrió el año pasado con Fanfarlo, Chapel Club es uno de esos nombres que se pasean discretos por el cartel, pero que a poco que hilen con solidez lo demostrado en Palace, su disco de debut, seguramente se llevarán para casa un puñado de fans. En sus canciones se entremezcla la devoción por los Smiths y Echo & The Bunnymen con un agradable toque atmósferico que los hace, cuando menos, reseñables. Atentos con ellos.

4. THE VASELINES. El capricho impagable. Son el grupo de culto perfecto. Dos singles, un disco y una separación instantanea. Kurt Cobain los cita como una de sus bandas favoritas y se genera todo un culto indie alrededor de esas pequeñas genialidades de pop esquelético y maravilloso como Song Of A Gun o Molly’s Lips. Al festival llegan con un nuevo álbum bajo el brazo, pero en cuanto suenen sus temas clásicos Vilagarcía se tendría que venir abajo.

5. MIRRORS. Nostalgia synth-pop. A The Mirrors hay que tomarlos como lo que son: un grupo de puro y duro revival que persigue capturar una sensibilidad muy concreta: la de los OMD que miraban a Kraftwerk. Sí, son un grupo de estilo en toda regla y que no aportan nada al género…, excepto un puñado de buenas canciones resueltas con la devoción de un alumno aplicado, que no es poco.

6. SRSSRSRA. El grupo del momento.
Los coruñeses, que están a puntito de debutar con un single para el sello Los Enanos Gigantes, son la banda que hay que ver en esta temporada. Sus directos son apabullantes muestras de punk-pop hiperveloz que ha sido definido como un cruce entre Lightin Bolt y Eskorbuto y que busca el asalto nacional. Quien no los haya visto seguro que se llevará una (agradable) sorpresa.

7. McENROE. Una joyita nada festivalera. Aunque haya pasado desapercibido, Tu nunca morirás, es uno de los mejores álbumes del rock nacional de los últimos años. Solo por una maravilla como El alce merece la pena un rescate en toda regla a esa banda vasca que, desde presupuestos acústicos, crea ambientes que pueden recordar a los gloriosos Red House Painters o a Migala. Quien tenga más de 30 años y se haya educado con un pie en 4AD y otro en Acuarela los adorará.

8. PONY BRAVO. Mundo aparte. Todo lo que no poseen, por ejemplo, Mirrors, lo tienen Pony Bravo. Es decir, un universo musical propio y reconocible, que en este caso entremezcla los sonidos andaluces con referencias como The Fall o Can. Todo para crear un discurso obsesivo, hipnótico y proclive al delirio. Ojo a unas letras deliciosas. De los de ver y llevarse el disco para casa.

9. NADADORA. La deuda pendiente. Pese a ser uno de los referentes más claros del indie hecho en Galicia, Nadadora aún no se habían subido nunca al escenario del Festival Do Norte. Debutaran con su mejor disco, Luz, oscuridad luz, la ecuación perfecta entre ruido y melodías evanescentes en la que logran cumbres como Una nueva vida, Deshazte de mí o Siempre.

10. A COMPLETAR POR EL LECTOR…

Los 10 mejores discos nacionales del 2010

jueves, diciembre 30th, 2010

atb
Las malas lenguas decían que a Triángulo de Amor Bizarro se le habían agotado las ideas, que eran víctimas de su propio éxito y que iban a ser incapaces, ya no de superar su disco de debut, sino de sacar un segundo álbum. Año Santo supone un puñetazo ruidoso y demoledor a todo ese runruneo negativo que de siempre ha acompañado a los de Boiro. Sí, sí, el suyo es el mejor trabajo del año.

1. TRIÁNGULO DE AMOR BIZARRO “Año Santo” (Mushroom Pillow)
Pese a su engañoso arranque pop con De la monarquía a la criptocracia y Amigos del género humano, el segundo trabajo de la banda de Boiro apuesta por la crudeza, la brutalidad y la locura noise-rock sin contemplaciones. Con ello obligan al oyente a perder la cabeza hasta caer en el pantano ruidoso de El baile de los caídos -una maravilla con guiño a Barón Rojo incluido- para finalmente purificarse en Año Santo y dejar exactamente la misma sensación que en su álbum de debut: !Queremos más!

2. LOS PLANETAS “Una ópera egipcia” (Sony)

Pese a no generar tanto revuelvo como su predecesor, Una ópera egipcia confirma a Los Planetas en la senda del rock mezclado con flamenco. Más luminoso gracias a la vena pop de Una corona de estrellas o Soy un pobre granadino, alcanza sin embargo su punto máximo cuando apela a la mística y las tinieblas. Son los pasajes de Señora de las alturas, Virgen de la soledad, Los poetas y, muy especialmente, La pastora divina con Enrique Morente los que dan verdadero valor a este trabajo hecho por un grupo que, además, atraviesa un momento especialmente dulce en directo.

3. NADADORA “Luz, oscuridad, luz” (Ernie Records)
Un auténtico renacer. Cuando (casi) todo el mundo pensaba que habían perdido el rumbo en el drama-pop y la electrónica, Nadadora dieron un paso atrás, volvieron a sus orígenes y editaron la cima provisional de su trayectoria. En Luz, oscuridad, luz descansan las mejores canciones de su carrera (Una nueva vida, Deshazte de mí, 1987…) con un sonido que en ningún momento quiere disimular sus pretensiones: envolverlo todo de oscuridad ochentera y atmósferas shoegazers. Este año deberían estar defendiéndolo en todos los festivales indies.

4. LÜGER “Lüger” (Autoedicion)
Ambientes piscodélicos, rítmica marcial, intensidad que sube minuto a minuto. El sensacional debut de Lüger tiene todo eso que los que en su día fueron fans de Manta Ray y luego de Schwarz buscaban. Entre el kraut-rock de la vieja escuela y las propuestas de grupos como Holy Fuck su debut suena como una auténtica bomba. Actualmente, sobre las tablas son pocas las bandas que le pueden hacer sombra. 

5. STANDSTILL “Adelante Bonaparte” (Pias)
Si con Vivalaguerra los catalanes reclamaban un lugar propio en la escena nacional, con Adelante Bonaparte -un triple epé conceptual que el grupo llama “fábula circular”- no hacen si no crecer dentro de ese emplazamiento. Pretencioso en el mejor sentido de la palabra, este es uno de esos trabajos que parece no escucharse del todo nunca y revela sorpresas cada vez que se vuelve a él. Fascinante.

6. LOS PUNSETES “LP2” (Everlasting)
Como unos Beat Happening con mala baba y algo de ruido planetario, Los Punsetes hacen dos cosas muy bien. Primero, crear canciones a medio terminar, esqueléticas pero súper efectivas. Segundo, trenzar letras que captan estados de ánimo con demoledora sencillez. Cosas como De moda, Tus amigos, Por el V**** o Dinero tienen la cantidad perfecta de cinismo y sinceridad treintañera como para terminar siendo auténticos himnos de andar por casa.

7. REFREE “Matilda” (Marxophone)
Raul Fernández entregó en 2010 su mejor disco como Refree. Para ello se desprendió casi completamente del tono jazzie de su pasado y, a modo de rompecabezas pop de estirpe muy beateliano, creó un catálogo de formas y colores realmente delicioso. En medio, historias de tipos torpes e incompetentes en su día a día vistas con una ternura muy especial, la que delata que en cualquier momento tanto el autor como el oyente puede verse reflejado.

8. HOLA A TODO EL MUNDO “HATEM” (Hatem Prayer Team)
Uno de los grupos revelación de este año ha sido Hola A Todo El Mundo. Su reivindicación del folk sesentero y la psicodelia, junto a su traslado a época actual con pinceladas de electrónica resulta altamente estimulante. Pero donde verdad enamora es en directo. O se sale corriendo repeliendo su buen rollito hippie o definitivamente uno les da un abrazo totalmente entregado a su causa.

9. DELAFÉ Y LAS FLORES AZULES “Vs las Trompetas de la Muerte” (Bus Azul)
Un disco totalmente incomprendido. Eclipsado entre el confeti y la felicidad extrema que el grupo ofrece en vivo, en este álbum descansan algunas de las canciones más tristes y sentidas del año. Sus once temas hablan de la ruptura de una pareja y las ganas de salir adelante de un modo tan cristalino que conmueve. Pero, además, posee dos piezas (Hoy y Funcionarios ausentes) que por sí solas justifican cualquier disco que las cobije

10. NACHO UMBERT & LA COMPAÑÍA “Ay” (Acuarela)
El indie nacional es mayor. Tanto, que los grupos de los noventa ya están en fase cantautor. Nacho Umbert, el ex Paperhouse, pertenece ya a la segunda hornada tras Nacho Vegas y Raul Fernández y su disco de debut ofrece una obra de autor con tono acústico y aroma mediterráneo por la que se pasan personajes sombríos y trasnochados con aroma de cuento musicado.

Nadadora: «Los singles están sobrevalorados, te aúpan pero también te matan»

lunes, septiembre 20th, 2010

nadadora_01En el título capicúa de Luz, oscuridad, luz se refleja la vuelta a los orígenes que la banda de O Grove ha experimentado en su ya tercer álbum. Superado el drama del predecesor, Hablemos del miedo, se trata de la madurez total —musical, pero también espiritual— de una banda que ha encontrado su camino buscando dentro de sí misma. «Yo tengo la sensación de que siempre trabajamos por oposición en los discos. Hablaremos del miedo era un trabajo de reacción a Todo el frío del mundo, donde queríamos escapar de ahí y explorar hasta dónde podíamos llegar. A partir de eso, el grupo necesitaba volver al principio y a las raíces. Se podría decir que el nuevo disco supone una reinterpretación de nosotros mismos», explica Gonzalo Abalo, voz y guitarra de Nadadora.

—Ello coincide con una reivindicación de la estética del sonido shoegazer a nivel internacional, que se está produciendo desde hace unos cinco años. ¿En ese giro que indica se ven conectados con la escena neo-shoegazer de The Pains Of A Pure Being Heart o The Radio Dept?

—No, de hecho el término shoegazer se acuñó para definir parte de nuestro sonido desde el principio y para mí, de alguna manera, no es una etiqueta. Es parte de nuestra estructura musical. Es decir, no puedo pensar en el shoagazer en algo aislado como un revival, sino que forma parte de mí como músico, unas veces más, otras menos, pero es una base para mí. Sobre todo Slowdive, que es algo que siempre estuvo ahí, con lo que ya nació Nadadora. Por eso no puedo sentir que formo parte de una escena nueva, porque hace siete años ya estaba presente en nuestra estructura.

—De todos modos, en momentos puntuales, ese sonido de pop emborronado está más presente que nunca. Por ejemplo, el tramo central del disco contiene canciones como “Una nueva vida” o “Siempre” que son, probablemente, sus mayores acercamientos a My Bloody Valentine.

—Sí, pero surgió dentro del estudio. Fino, de alguna manera, explotó eso claramente en esas canciones a partir de una idea deliberada nuestra. Él lo magnificó y lo llevó a más de lo que ya estaba premeditado, por eso se nota mucho más. Pero sí, se puede decir que fue premeditado.
Imagen de previsualización de YouTubeVídeo de “Una nueva vida” de Pedro Corredoira

—Flotan por el disco los The Cure del «Disintigration», también del lustro 1987-1992. ¿Piensa que esa fue la última gran era del pop?

—No, ni mucho menos. Yo lo que creo es que fue la última gran era de maduración de la música. Tengo la sensación de que la música necesita unos veinte años para plasmarse en el consciente colectivo. Estoy totalmente convencido. Existen teorías que dicen que tendemos a magnificar la música que escuchamos en la infancia. Esa es la que nos marcar y la que nos va a marcar siempre y siempre volveremos a ella, por eso el revival. No sé si es verdad, pero sí que creo que dentro de 20 años se apreciará la música de hoy en día de la misma manera que la de los primeros noventa.

—Siempre se les asoció al trauma posadolescente, pero el «Luz, oscuridad, luz» semeja el fin de todo ello. ¿Es así?

—Sin duda alguna. En el disco hay un trasfondo de aceptación de toda la imaginería que habitó los textos de Nadadora a lo largo de estos años de un modo más crudo, poético y, al tiempo, a veces con la mala leche que dan los años. Sí, creo que es totalmente un fin y, de hecho, me atrevería decir que hay una ruptura total con el proceso compositivo. El disco tiene una serie de referencias circulares que indican eso. Y termina en una canción, Coge mi mano, este es el camino, que pretende abrir una nueva vía. Si hay un cuarto disco de Nadadora seguro que va a ser muy distinto.

—Ese nuevo camino tiene un tono escapista. La letra de esa canción dice “Vámonos, iremos hacia el sol”, muy al estilo de Los Planetas.

—Sí, va en esa línea. No sé qué nos deparará el futuro. La gente nos pregunta por un cuarto disco, pero cada vez nos resulta más complicado compaginar el trabajo con la música. Todo esto tiene que ver un poco con lo que decía de aceptar las cosas. Creo que ya se acabó esa ilusión que movía montañas y comienza el periodo de aceptación, sobre todo yo, que soy más mayor. Nos encontramos en un momento en el que el futuro de Nadadora es incierto. No sé que va a pasar pero, sea lo que sea, va a ser un camino optimista.

—El disco no tiene singles claros. ¿Han perdido el ansia de tener un éxito que podían tener al principio?

—Bueno, no sé si el resto del grupo compartiría lo que te voy a decir, pero yo lo tengo muy claro. A medida que estoy en este mundillo y veo cómo funciona, vuelvo a cómo yo creo que debería ser el indie y pienso que me gustaría renunciar a muchas de esas cosas para encontrarnos única y exclusivamente con la música que nos gusta, sin la necesidad ni la presión de hacer singles. Son canciones pop, los singles está sobrevalorados tío, los singles te aúpan, pero también te matan. Dorian es un ejemplo: sacó un disco sin una canción tan potente como A cualquier otra parte y pasó desapercibido. Y no creo que sea un disco peor que el anterior ni mucho menos, simplemente que carecía de ese single de masas.

—¿Tienen la sensación de que cuando tocaron en el Festival de Benicassim del 2006 y el mismo día les robaron los instrumentos tocaron un techo desde el cual nada volvería a ser lo mismo?

—Aquello desestabilizó totalmente al grupo y recuperarse de eso fue tremendamente complicado. A todo ello se unieron determinadas circunstancias personales que hicieron que el grupo se perdiese. Nosotros, pero también el público, que dio la sensación de que nos perdió. Creo que las dos cosas van unidas. Pero también tengo que decir que si yo reescucho Hablaremos del miedo es el disco que me entran más ganas de volver a grabar. Pienso que nos equivocamos a la hora de llevarlo adelante, pero también creo que 3 o 4 de las mejores canciones de Nadadora están en ese disco.

—Me refería también a lo que rodeaba al grupo. Es decir, esa efervescencia de que cada paso superaba al anterior hasta llegar a un punto, tras ese concierto y ese robo, en el que se podía decir que el grupo perdió un poco la dirección.

—Puede ser, la verdad es que nunca lo pensé así y debería reflexionar sobre eso más. Pero es posible que haya un momento en el que quizás nos perdimos, en el que quizás las expectativas que había sobre le grupo y lo que el grupo quería hacer no encontraron un punto de unión. Lo que sí te podría decir es que todo es necesario y sin el disco anterior no existiría este.

—¿En qué lugar está Nadadora hoy en día?

—Nadadora está donde nosotros queremos estar: contentos y orgullosos del trabajo hecho. El resto nos da igual.

—En las letras del disco aparecen muchos mensajes contradictorios, en plan me quiero escapar / me quiero quedar, vete /quédate. ¿Qué persiguen?

—No creas que es tan fácil ni tampoco que yo analizo las cosas de esa manera. Yo creo imágenes contradictorias porque nosotros somos contradictorios. Igual yo soy algo inestable, pero mi día a día es un poco contradictorio y, en ese sentido, yo plasmo lo que vivo y mis experiencias. Hay momentos en los que quiero la soledad más absoluta y momentos en los que espero socializar. Eso se tiene que reflejar y, además, al existir toda esa temática en forma de círculos en las canciones nos lleva a otro lugar. Tal y como está estructurado el track-list del disco, y eso es algo que hice muy cuidadosamente, se están mandando continuos mensajes que dicen: Estamos en el futuro, pero al tiempo estamos en la principio, quiero que estés cerca, pero al mismo tiempo quiero que estés lejos. Tengo la sensación de que cuando pasas los treinta eso es un poco la guía de tu vida.

—¿Qué fue peor, haber pasado los 30 o los 35?

—Los 30. Ahora aprendes a canalizar la decepción con rabia y eso te vuelve más cínico e irónico, y te protege contra todo eso.

—Les produce este álbum Fino Oyonarte, el responsable de un álbum histórico, el “Super 8” de Los Planetas. Inevitablemente tuvieron que pensar en ello

—Sí y no. No solo el Super 8, ya que de hecho la producción de este disco no es la que más me gusta de Los Planetas, sino que yo al contrario que el 98% de los mortales prefiero el sonido del Pop. No pensé solo en Los Planetas, sino que pensé en Mercromina o Clovis, su propio proyecto. También pensé en algo importantísimo que no se suele valorar cuando se habla de productores, que es el factor humano. Me explico; a la hora de elegir productores dentro de lo que podíamos aspirar a que entendiera lo que quería hacer Nadadora lo tuve realmente claro. Sabía que Fino a nivel personal se implicaba a un nivel brutal. Yo hablé con él y el proceso fue muy largo. No me dijo que sí hasta que no escuchó las demos. Él necesitaba vincularse, entender y admirar las canciones antes de producirlas. Luego se metió en el grupo totalmente.

—Una de las cosas que logró Fino es que su voz y la de Sara suenen como una sola.

—Hay un poco de todo. Quisimos hacer un tratamiento de voz diferente al anterior. Queríamos solapar las voces a un nivel intuído en Todo el frío del mundo y luego perdido en Hablaremos del miedo. Fino lo logró.

—El álbum también tienen un aroma a los Yo La tengo de los primeros noventa, muy típico de Clovis, el grupo de Fino.

—Sí, claro, son sus referentes. Para también te digo que había arreglos aún más Yo La Tengo de los que él se desprendió para evitar precisamente eso. Lo escogimos porque es un experto en ese tipo de sonido.

—Ahora llega lo complicado: trasladar ese sonido el escenario. Semeja que va a ser difícil

—Se va a conseguir. La falta de guitarras se va a suplir con actitud encima del escenario. No estoy asustado, pero sí que creo que nos va costar conseguirlo. Será un proceso, un proceso que estamos buscando. Me consta que en el último concierto que dimos la gente ya nos decía que íbamos por el camino. Además te podría hablar de muchísimas cosas técnicas que estamos utilizando, como que yo tengo 30.000 pedales derivados a dos amplis y, bueno, ahora Sara está tocando la guitarra también.

—¿Tiene la sensación cuando escucha el disco o toca esas canciones de que ha llegado a algo que perseguía desde el principio?

—Sí. Quería reencontrarme con mis referentes y estar cómodo y lo he logrado, pero también tengo la sensación de que se puede aún hacer mejor.