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Los diez mejores discos internacionales del 2013

viernes, diciembre 27th, 2013

Seguramente el 2013 no pasará a la historia como un año clave para la música. Nada ha tambaleado el mundo del pop y del rock de manera especial. Ningún disco ha roto esquemas, ni formales ni emocionales. No existe ese algo que agote suspiros y signos de admiración. Falta, en definitiva, ese punto de inflexión que en temporadas anteriores marcaron Pj Harvey, Animal Collective, Swans, Kayne West o Beach House. Y si tenemos en cuenta entregas que podían prometer (Primal Scream, Arcade Fire, The Strokes, MGMT,…) pero que finalmente decepcionaron, queda un regusto un tanto agridulce. De todos modos, existen buenos trabajos. He aquí una lista encabezada por unos Vampire Weekend que han firmado su mejor obra, erigiéndose en uno de los faros del pop contemporáneo. También se encuentran retornos históricos y varios debuts esperanzadores. Eso sí, ¿los recordaremos a todos ellos dentro de un par de décadas como hoy hacemos a las obras gloriosas de Public Enemy, Pixies, Portishead, Radiohead o Tortoise que encabezaron sus respectivos años? Ahí queda la pregunta para quien la quiera contestar.

1. VAMPIRE WEEKEND “Modern Vampires of the City” (XL Recordings). Sin el impacto inmediato de sus predecesores, el tercer disco de Vampire Weekend exige una digestión sin prisas. Se trata, precisamente, apreciar precisamente su lentitud. Quien lo haya hecho, encontrará un puñado de canciones que profundizan en su pop barroco y africanizado hasta modelar temas excepcionales. Lo abre, suave y sedoso, Obvious Bycicle y, al poco, rato, surgen los cuatro minutos más inspirados del año con una Step deliciosa que, además, llegó servida con un video-homenaje a Woody Allen precioso. La travesía continua por Don’t Lie, la maravillosa Hannah Hunt y otras tantas muestras de perfección de un sonido que puede permitirse el lujo de obviar las píldoras pop.

2. DAVID BOWIE “The Next Day” (Sony). Fue el (inesperado) regreso del año y todo un golpe de autoridad por parte de uno de los más grandes. Aunque, seguramente, no figure en un hipotético top-10 del artista, este trabajo llegó como un caramelo en el 2013. Totalmente autoreferencial desde la propia portada, en él Bowie viaja a su propio pasado para encontrar diferentes caminos por los que canalizar su figura en 2013. Igual por la vía melancólica del Where Are We Now?, que evoca el Berlín perdido, como con el brío guitarrero de The Stars (Are Out Tonight). Salvando un pequeño bajón en su tramo central, el resultado resulta excelso. Lo cierto es que ya quisiera Arcade Fire poder ofrecer un álbum así este año.

3. SIGUR RÓS “Kveikur” (XL Recordings). Valtari (2012) fue un disco apreciable, pero que había dejado a una buena parte de sus fans desencantados. Echaban en cara un exceso de atmósferas ligado a una falta de concreción. Pues como si tomasen nota los islandeses, reducidos a trío tras la marcha de Kjartan Sveinsson, giraron el timón de la nave y ofrecieron un disco mucho más contundente, infinitamente más crudo y con un impacto que hizo desvanecer aquella decepción. Imprescindibles en el pop actual, en esta ocasión optan por un ligero barniz industrial y plantean un fascinante cuerpo a cuerpo en el que, aún así, brotan las melodías oníricas marca de la casa.

4. LOW “The Invisible Way” (Sub Pop). La alianza con Jeff Tweddy (Wilco), que se encargó de la producción del disco, podría haber hecho pensar en un giro radical en su sonido. De eso hay poco. La primera nota es el carácter marcadamente acústico del álbum. La segunda, el agradecido protagonismo de Mimi a lo largo del cancionero. Más allá, todo planea un reencuentro con el universo habitual de Low: canciones crepusculares, rítmica que alterna la sequedad con las escobillas, líneas melódicas que parecen sacadas de un coro góspel y pequeños estallidos metálicos que obligan a apretar el puño. Puro placer.

5. MY BLOODY VALENTINE “m v b” (Autoedición) Al final llegó. 22 años después de cambiar el mundo del pop con Loveless (1991), My Bloody Valentine entregaron un álbum que perfectamente podría haber salido en 1993. Sí, recogiendo el testigo en donde lo dejaron, Kevin Shields y los suyos menearon el canon shoegazer que ellos mismos crearon en un ramillete de composiciones perezosas (Only Tomorrow, Who Sees You, She Found Now…). También se permitieron algún pequeño avance como Nothing Is o Wonder 2, que apuntan maneras de futuro. Evidente no es su predecesor (¿quién puede igualar algo así?), pero sí un gran trabajo.

6. TOY “Join The Dots” (Heavenly). Todos los que miramos a Toy con desconfianza en su debut, tuvimos que cambiar de opinión cuando la evidencia saltó con uno de los mejores directos que se pueden ver actualmente sobre un escenario. Ello obligó a volver la vista hacia su notable primer paso (la versión suave y empastada de aquello) y allanó al camino para este segundo capítulo fascinante. La receta es ya conocida: kraut-rock diluido en ruido shoegazer y psicodelia sesentera. El modo de llevarla a cabo, no tanto. Pocas bandas que se mueven por territorios similares ofrecen un resultado tan rematadamente bueno. Ojalá vuelvan a tocar en Galicia en el 2014.

7. SAVAGES “Silence Yourself” (Matador). Como si Sleater-Kinney se aproximase al mundo de Joy División, Savages ofrecen en su disco de debut una bola oscura pero a la vez inflamable de fuerza y tensión. Comparadas con Siouxie and The Banshees (y desprestigiadas por algunos por su supuesta falta de originalidad), lo cierto es que este cuarteto londinense han entregado un disco redondo. Con el cuchillo entre los dientes, su vocalista Jenny Beth comanda la nave con autoridad en un constante clímax-anticlímax que aturde. Y, al igual que Toy, con un directo demoledor.

8. BILL CALLAHAN “Dream River” (Drag City). Para algunas listas, como por ejemplo la de la revista Mojo, aquí descansa el disco del año. En él Bill Callahan se muestra tranquilo, enamorado y disfrutando de la vida. El tono continua siendo grave. Su voz, impertérrita en primer plano. Y el fondo musical, discreto. Pero en este aparecen ocasionales flautas de felicidad. De los labios del autor surgen frases tan definitorias como “Todo lo quiero es hacerte el amor / sin ninguna preocupación en mi mente”. Y el conjunto del álbum deja una sensación de bienestar y calma maravillosa.

9. VALERIE JUNE “Pushin’ Against A Stone” (Sunday Best). Una de las grandes sorpresas del año es el disco de debuto de esta superdotada cantante de Tennessee apadrinada por Dan Auerbach (The Black Keys). Totalmente clásica en sus fuentes, propone un viaje multidireccional hacia al góspel, el blues, el jazz y el pop del que saca un híbrido fascinante. Con una voz agudísima a lo Billie Holiday, va caminando por todos esos lenguajes con la autoridad de las grandes dejando un trabajo magnífico que obliga a anotar su nombre para el futuro.¿Alguien dijo no se qué de la Amy Winehouse americana?

10. YOUTH LAGOON “Wondrous Bughouse” (Fat Possum). El segundo trabajo del proyecto de Trevor Powers podría tomarse como el de unos Beach House subidos a un carrousel de psicodelia multicolor. Con los Animal Collective de Merriweather Post Pavilion como la principal influencia, en este caleidoscopio sonoro en el que también se dan cita los Mercury Rev de Boces o MGMT. Todo al servicio de un clima alucinado que se mantiene durante sus diez temas. Sí, la escucha no decae. Todo lo contrario, engulle como si de un agujero se tratase.

El Optimus Primavera Sound claudicó a la nostalgia pop y ruidosa

lunes, junio 3rd, 2013

OPTIMUS PRIMAVERA SOUND
Oporto 31 de mayo y 1 de junio 2013

Ya no calzan Adidas Gazelle, no visten aquellos vaqueros acampanados de entonces y a duras penas logran defender el flequillo. Pero están ahí, festejando que un día fueron jóvenes y fans de BLUR. Con New Balance, pantalones pitillos y bastante menos pelo se sintieron por una noche como en los noventa. Entonces su mundo cumplía veinte años, no existía miedo al futuro y Girls & Boys sonaba de fondo. Ahora un pie pisa los cuarenta, el presente se tambalea en una cuerda floja y, al parecer, Two Door Cinema Club son el grupo británico del momento. Sí, esta vez sí: cualquier tiempo pasado fue mejor. Miles de gargantas gritando al unísono “¡¡¡¡Parklife!!!!” cada vez que Damon Albarn los apuntaba con el micro parecían confirmarlo. 

Imagen de previsualización de YouTubeBLUR interpretando “Parklife” ante el delirio colectivo

Corren tiempos de nostalgia. El público la demanda. Y el Optimus Primavera Sound se rindió ante ella. Ya en la primera jornada del festival (en la que este escriba no estuvo presente) tuvo que venir un veterano, Nick Cave, a dar una lección magistral. También The Breeders, a celebrar el 20 aniversario de su mítico Last Splash en otro de esos complacientes ejercicios revisionistas típicos de estos tiempos. Al día siguiente eran BLUR los que acudían a la llamada para ondear la bandera brit que portaron hace dos décadas. Su concierto lo eclipsó todo en la segunda fecha del festival y respondió a las expectativas regresivas. ¡Shhhh!, ni hablar de decadencia. Al contrario de aquella desastrosa visita al FIB de 1999 con actitud de ingleses-de-vacaciones-en-el-Mediterráneo, esta vez BLUR lo bordaron. Sonaron potentes, derrocharon energía y contagiaron una inusitada vitalidad. Todo, con el handicap de lidiar con un repertorio y una imagen tan ligada a lo juvenil como la suya. Sin problemas. La inicial Girls & Boys puso al grupo y al público a disfrutar. Lifting colectivo, hedonismo pop, vibraciones maravillosas. Ya no hubo vuelta atrás.

Damon Albarn brincó como lo hacía en los días de vino y rosas del Brit-Pop y resultó igual de payaso que entonces. Jugó con el público, lo guió y lo manejó a su antojo. Tras él, la banda ampliada con cuatro coristas y una sección de viento, repasó con solidez un repertorio inmarchitable. Desde los botes de euforia con los que fue recibida primeriza There’s No Other Way al pogo desmadrado que se generó con Song nº2 al final, lo que se vivió en Parque da Cidade resultó algo así como la gloriosa celebración colectiva de un pasado ideal e idealizado . Como quien escribe una vez más (y van…) el epílogo de esa idealizada juventud en la que nada parecía imposible. 

Todas, o más bien casi todas (¿por qué dejarse To The End?), acudieron a la cita. En orden y convenientemente dosificadas. Auténticos clicks en el corazón. La perezosa melodía Bettlebum, ladeando cabezas con ese estribillo que se deshace en el aire; la carismática Tender, con el público ejerciendo de multitudinario coro góspel; la zozobra piscodélica de This Is A Low, creando un telón de ensoñación; Country House, servida como un delicioso caramelo pop de fiesta, sonrisas y lligereza. Así hasta el infinito. Al final, tras arriesgar gafas y tobillos con Song nº2 el veredicto resultó unánime: BLUR se salieron. Tan grandes como en los noventa. O incluso mejores. Y totalmente vigentes. He ahí sus (buenísimos) temas nuevos.

Antes de ellos, cabe destacar una nueva exhibición de SWANS, confirmando que son uno de los mejores directos del rock actual. Con Michael Gira totalmente poseído, trenzaron su música catártica, terrorífica y demoledora. Bendecidos por el gran sonido del escenario Super Bock (el mejor de todos) firmaron probablemente el pase del día. Cabe señalar también la agradable actuación de NEKO CASE cayendo la tarde, quien homenajeó a The Sangri-las en clave country, y la de DANIEL JOHNSTON que con su pop errático marca de la casa encandiló a sus entregados fans y repudió a los que no lo son. “Esto parece como cuando un padre se envalentona en la boda de la hija y canta”, comentaba un espectador. También mentar los elogios que despertaron los pases de METZ y FUCK BUTTONS. De estos, lo siento, yo nada os puedo contar. Se escaparon totalmente a mis horarios. Uno, novato, no supo muy bien cómo gestionar el tiempo y las esperas entre actuación y actuación.  

EL TURBADOR PLACER DEL RUIDO 

La nostalgia se vistió de ruido en el tercer día del Optimus Primavera Sound. Los maestros en su administración, uso y disfrute desde los ochenta, MY BLOODY VALENTINE, convirtieron en real la fantasía auricular de toda una generación. Su música ha sido tan mitificada en disco como deseada en directo y su plasmación genera una sensación ambigua: la de hacer de carne y hueso temas que siempre flotaron en un mundo irreal pero, al tiempo, obligar al pellizco precisamente por ello. Y todo desde el mismo arranque en el que, a por todas, se invocó la dupla mágica de la parte central de Loveless , con las maravillosas I Only Said y When You Sleep. De este modo la formación de Kevin Shields dejaba claro que desechaba la idea de que su último álbum, m v b, ejerciera de guía de su actuación, algo que en principio podría casar con una reivindicación del papel del grupo en el 2013. No ocurrió así. Hubo parada en la melodía a cámara lenta de Only Tomorrow con esas viscosas guitarras que en directo parecían masajear al espectador. También en la luz bailable de New You, que surgió al poco de arrancar como un revelador beso pop. Pero, en todo momento, presidió la fórmula del grandes éxitos con suplemento de agresividad.

Imagen de previsualización de YouTubeMY BLOODY VALENTINE abriendo su actuación con “I Only Said”

Sí, MY BLOODY VALENTINE sonaron duros, muy duros ¿Qué queda hoy de aquello de que la banda había extraído toda la violencia al rock con Loveless? La actitud macarra de Debbie Googe aporreando su bajo en los mismos trastes con fruición indicaba más bien todo lo contrario. Y You Made Me Realise, tras varios minutos de contención, resultó toda una detonación noisepopera cuya onda expansiva alzancó a todo el Parque da Cidade. En la otra cara de la moneda surgió ma-ra-vi-llo-sa To Here Knows When. O lo que es lo mismo: Bilinda Butcher poniéndole rostro a la gran nana narcótica del shoegazer. Al término, nadie pidió bises. El público se había quedado exhausto. Algunos, como los chicos de Franc3s que se les pudo ver en las pantallas de video durante la actuación, hablaban del concierto de su vida.

Antes de ellos, LOS PLANETAS dieron la gran sorpresa de la noche, apelando también a hojas del calendario arrancadas hace años. Tocaba soplar las velas de 15º aniversario de Una semana en el motor del autobús, el disco emblema del indie patrio. Todo pintaba mal. Desde la idea misma del concierto al estado actual del grupo, cuyos problemas internos trascienden incluso a las redes sociales. Quienes los habían visto en Barcelona avisaban: desastre a la vista. La posibilidad de darle la vuelta al pronóstico en Portugal semejaba más bien una quimera. Pues, ¡voilá!, sucedió. De menos a más, a mitad de concierto los granadinos se encontraban ya en otra dimensión. Temas como Toxicosmos o, muy especialmente, La Copa de Europa resultaron sencillamente espectaculares, la banda se mostró compacta y sin fisuras y, más allá de las lecturas planas, se palpó la emoción y se pudieron ver detalles sorprendentes (y deliciosos). Por ejemplo, esas guitarras fronterizas con las que Florent bañó Cumpleaños Total, el ímpetu de Erik a la batería convirtiendo Montañas de Basura en algo totalmente nuevo o Linea 11, totalmente renovada sin perder un ápice de emotividad.

Las proyecciones, recreando las letras de los temas y jugando la iconografía creada en su día por Javier Aramburu, hicieron el resto. Y cuando La Copa de Europa ya había alcanzado su clímax y todos dábamos satisfechos la actuación por finiquitada, llegó el regalo. En sintonía con el público, LOS PLANETAS dejaron dos pinceladas de su presente. Primero, y acto seguido, Alegrías del incendio. Segundo, y tras un solicitado bis, Cuando me asomo a la reja, casi queriendo decir que ahí está su Toxicosmos actual. Ambas tendieron un puente de coherencia entre aquellos y estos LOS PLANETAS. El rumor de que Erik Giménez, su batería, podría estar firmando así su última actuación fue de lo más comentado antes y después del concierto. De verdad, no podía dejar el listón más alto. Estuvo tan pletórico que J debería pensárselo. 

Y, entremedias, emergió el grupo del año. Con el cuchillo en la boca, SAVAGES se hicieron hueco entre la nostalgia reinante en el festival. Les tocó lidiar con el sonido metálico de la carpa Pitchfork, pero no importó. Incluso puede que les sentase bien. Como unos Joy Division con suplemento de alaridos, como unas Sleater-Kinney bañadas en post-punk, como Siouxie con 20 años en el siglo XXI…. Las comparaciones llegan en masa para intentan aprehender el espíritu de una banda llamada hacer grandes cosas. Multiplicando el poderío de su sensación debut y envolviendo en una niebla de acoples agudos y afilados, SAVAGES se confirmaron como la revelación del año. Quien sabe si en unos años serán otro muñeco roto de las tendencias, pero hoy por hoy no se me ocurre principiantes mejores a ellas. 
Imagen de previsualización de YouTube SAVAGES tocando “Fuckers” en la recta final de su actuación

Su actuación coincidió con la de unos LIARS que encantaron. Apenas pude ver sus dos temas finales: un trasvase de su locura guitarrera de antaño a la electrónica. También paladeé algo de WHITE FENCE, un voluntarioso ejercicio garagero sin más trascendencia, y a unos EXPLOSIONS IN THE SKY que semejan seguir con el piñón fijo de antaño, el de ser un sucedáneo de Mogwai que no va más allá de la estética sin escalofrío. Tampoco hay que olvidarse de DINOSAUR JR, cumpliendo con creces en la recreación de su repertorio clásico, versión de The Cure incluida. Otro pinchazo nostálgico para un festival que superó con nota el segundo año de su corta vida.

“m b v” es, desde ya, la mejor noticia del pop del 2013

domingo, febrero 3rd, 2013

Sí, es verdad: el número disco de My Bloody Valentine existe. Veintidos años después de marcar el punto y aparte más glorioso de la música pop de los noventa a esta parte, el grupo de Kevin Shields entrega m v b. Al fin, Loveless (1991) tiene su continuación. Ocurrió ayer, al caer la noche y a traición. Automáticamente, las redes sociales se empezaron a inundar de mensajes indicando que la banda acaba de colgar el album en su página web. La respuesta de los fans fue tal que la página estuvo colapsada hasta bien entrada la madrugada. Normal, se trata de uno de los discos más largamente esperados de los últimos tiempos. Tanto, que ahora que los altavoces de los ordenadores de medio mundo lo escupen, parece mentira que sea real lo que se está escuchando.

Al contrario de lo que pudiera parecer un primer momento, m b v no se puede escuchar on line en la web oficial. Allí solamente se ofrece la posibilidad de descargarlo (previo pago de 12,50 euros), así como encargar las diferentes versiones físicas de este. Sin embargo, esta misma mañana ya empezaron a proliferar los sitios para degustarlo on line. Uno de ellos es el canal del grupo en Youtube que ofrece el disco íntegro desde hace unas horas.

El primer tramo del album se muestra totalmente continuista respecto a su obra magna, Loveless. Algo más suave en general, si cabe. Sin los trazos serpenteantes de Only Shallow, sí contiene la bolas de ruido, las voces asexuadas y el lánguido instinto melódico marca de la casa. Totalmente familiar, m b v suena ahí mucho más a reencuentro que a salto adelante. Pero ya en Is This And Yes, además de enamorar totalmente, advierten miradas más allá. Estas llegan con piezas como New You, sedosa y nítida vuelta de tuerca a sus estructuras circulares de siempre, o Nothing Is y Wonder 2, con su rítmica abrupta trotando entre el ruido.

Se trata solo de impresiones iniciales. Sería absurdo sentenciar tan pronto con un grupo como este. Pero, a priori, m b vse revela como la mejor noticia que podría dar la música pop en el 2013. Se prevén muchas horas de placer a su lado. En cuando le de un par de vuelta más nos vemos por ahí.

Imagen de previsualización de YouTube

El resto de los temas se pueden escuchar en su canal de Youtube

Amaral: “Muchas veces, cuando he llegado y me he visto en un hotel de cinco estrellas, me he sentido raro”

lunes, septiembre 14th, 2009

El próximo 17 de septiembre Amaral editan su primer disco en directo, La barrera del sonido, un punto y aparte con el que la banda de Eva Amaral y Juan Aguirre pretenden congelar el momento actual del grupo para la posteridad y afrontar una nueva etapa. Aprovechando la excusa, Juan Aguirre aceptó el reto y se enfrentó a un cuestionario hecho por alguien que no comulga con sus postulados. Al final, resultó ser una extensa charla de una hora y media de duración en la que el zaragozano se mostró como un músico transparente, apasionado y tremendamente fan. La versión editada se publicó en el suplemento Fugas de La Voz de Galicia. Aquí está casi toda la entrevista en bruto.

-Sacan “La barrera del sonido”, un álbum en vivo. Este tipo de disco siempre han tenido mala prensa, se suelen considerar innecesarios. ¿Cómo lo enfocaron ustedes?

-Nosotros somos muy poco partidarios de los discos en directo y los recopilatorios que tienen su fundamento en los departamentos de las discográficas. Nos propusieron un grandes éxitos hace bastante tiempo y siempre hemos dicho que no, que estábamos pensado en el siguiente disco de estudio. En este caso de pronto nos juntamos con una banda y yo creo que, tanto Eva como yo, nos sentimos bastante cerca de nuestro sonido ideal de directo, esa especie de muro sonoro con el que hemos soñado desde que empezábamos. Creímos que, tras cinco discos de estudio, estaba fundamentado un álbum así. Lo grabamos íntegramente en un concierto en el Palacio de los Deportes de Madrid. Nos parecía una manera de cerrar una etapa y de actualizar el sonido de los discos de estudio, tal y como han evolucionado al directo. Eva me decía que quería escuchar en un disco las guitarras igual que las escuchaban en los directo. Yo creo que ha quedado muy bien. Lo hemos mezclado con cuidado, tiene mucha más fuerza que los discos grabados, algunas canciones se han desnudado y otras han dado un giro, aunque en general las hemos respetado. Para nosotros es un disco que pone al día nuestro sonido y cierra una etapa.

-Pertenecen a una generación en la que el disco en directo muchas veces era el modo de acceso a un grupo. ¿Recuerda algún disco grabado en vivo que le haya marcado?

-A mí me marcó mucho una sesión de las que grababa John Peel de House Of Love. No es un grupo muy conocido, pero a mí de adolescente me marcó mucho. Los discos suyos me parecían alucinantes, no entendía cómo podían sonar así las guitarras. Luego, el tratamiento de la voz era como muy intrigante. Me resultó un shock escucharlo en directo en esa sesión, porque era mucho más crudo, los tempos se aceleraban y me voló la cabeza. Es el primero que me viene a la cabeza.

-Lo que sí es que el tema del disco en directo ahonda en la idea de grupo comercial que sigue el dictado y los ciclos de la industria. ¿Tienen que decir algo ante eso?

-Yo es que no creo que seamos un grupo comercial directamente y tampoco creo que sigamos ningún ciclo marcado por nadie ajeno a lo que es el grupo. Siempre hemos editado el disco cuando lo teníamos. Te pongo un ejemplo. Cuando editamos Pájaros en la cabeza, veníamos de un disco que estalló como Estrella de mar y la compañía nos lo pedía con muchos meses de antelación y nosotros lo editamos cuando lo tuvimos. Te voy a ser muy sincero: nuestro sello nunca nos impuso nada. Te lo digo absolutamente en serio y, sobre todo, para romper la idea de que una compañía grande te pueda marcar pautas artísticas o temporales sobre la edición de los discos. Nunca nadie nos ha dicho cuándo teníamos que editar un disco o cómo tenía que sonar. Este disco, de hecho, iba a salir antes del verano, pero nosotros estábamos embarcados en la gira y queríamos que la mezcla fuera muy fiel a lo que sonaba en el Palacio de los Deportes. Queríamos un sonido de guitarra potente, un sonido de batería potente y para eso no basta en soltar lo grabado, sino que hay que mezclarlo en un estudio analógico, no teníamos ninguno cerca en Madrid y bueno… Todo esto se puede resumir en que no, realmente no hemos seguido ninguna pauta temporal, salvo la que nosotros mismos nos hemos marcado y no pensamos que seamos más comerciales que cualquier banda a la que no se le tacha de ello. Somos comerciales desde el momento de que nuestros discos se venden y la gente paga por venir a vernos, pero ninguna de nuestras canciones ha nacido con esa idea. Pero no sé, a mí The Stone Roses me parece un grupo comercial, en el sentido de que hacen música popular y, desde luego, yo hubiera pagado por ir a verlos de haber podido y me he comprado todos sus discos, pero no los considero como unos artistas comerciales.

-De entrada, me contesta tajante diciendo que no son una banda comercial. Eso se reproduce en muchas entrevistas suyas. Da la sensación de que les preocupa esa imagen, que siempre están a la defensiva en ese tema diciendo “Eh, eh, que no somos comerciales”. ¿Consideran que necesariamente existe algo malo en ser comercial? ¿Qué le inspiran, por ejemplo, artistas como Kylie Minogue o Michael Jackson?

-Yo creo que, a veces, el término comercial se usa a veces de forma peyorativa; es como cuando se desprecia al pop, porque se asocia a una música de consumo rápido. Entonces yo digo, “no, no, para mí los Smiths son un grupo de pop”. Es un problema de terminología, creo. Cuando estábamos grabando en Inglaterra, me compré el single de I Can´t Get Out Of My Head de Kylie Minogue me lo compré en un HMV y me iba a correr por las mañanas con él. Me parecía una canción fantástica. En el caso de Michael Jackson, cuando estábamos tocando en el festival de aniversario de Mandela yo me puse a temblar delante de dos personas, uno era Jerry Dammers de The Specials y el otro era Quicy Jones. Para mí Thriller y Bad son obras maestras de artesanía pop. Han devenido en ser discos comerciales, pero si tú te olvidas de lo que han significado en la industria son obras maestras, igual que muchos discos de los Beatles o los Beach Boys. Nosotros no es que estemos a la defensiva, pero pensamos que en este país a veces se duda de un grupo por el hecho de salir en las listas de ventas y solamente por eso. Entonces sí que es cierto de que, a veces, podemos estar a la defensiva ante compañeros tuyos periodistas, como diciendo “vamos a ver, nosotros no somos un producto comercial premeditado”. Es obvio que hemos llegado a un público masivo y estamos encantados por ello, porque para nosotros todo esto era un sueño. Si nosotros fuéramos un grupo pretendidamente comercial habríamos hecho otro tipo de cosas, habríamos seguido las modas. Y nunca hemos sido un grupo que siguiera las tendencias del momento.

-Pese a sus explicaciones, cuesta creer que, cuando tuvieron terminadas canciones como “El mundo sobre mí” o “Toda la noche en la calle”, no se planteasen que podrían ser número uno en un país como España.

-En el caso de Toda la noche en la calle comenzó con una frase que decía “Es que este mundo no lo entiendo”. Era una frase que Eva cantaba con un riff de guitarra y no había letra, ese fue el principio. Fue una canción que surgió intentando comunicar un sentimiento y, luego, se convirtió en un himno de gran auditorio. En el caso de El universo sobre mí recuerdo que habíamos terminado la gira de Estrella de mar, en la que habíamos hecho 180 conciertos en dos años sin parar. Yo me había roto, tras mucho tiempo sin dormir en una época bastante loca, y tuve una lesión que me impedía tocar la guitarra. En esos dos años la percepción de la gente sobre nosotros había cambiado. Éramos dos tíos bastante anónimos de Zaragoza que, de pronto, salías en tu ciudad y era una especie de cosa desorbitada. Eva me mandó un arpegio de guitarra y, luego, yo lo toqué con el melotrón porque estaba lesionado. La única frase que estaba terminada es la que dice “necesito que comprendas que estoy sola en medio de un montón de gente” y yo le llamé porque flipé con su capacidad de síntesis. Pensé que ahí teníamos el germen de una gran canción. Pero pensábamos en la música que necesitábamos oír, no en los parámetros exteriores, sinceramente. En este momento que estamos planteando el futuro, es decir, el nuevo disco, lo entendemos más como el principio, como si fuera el primero. Nos imaginamos que Amaral empieza y lo que va a salir de ahí tiene que ser algo nuevo. Tenemos un latido en ese sentido. Nada de lo que hemos hecho antes nos sirve cuando estamos ante una hoja en blanco y una grabadora. No sé cómo ocurre en otros grupos, pero nosotros no somos de “Oh, hemos vendido tanto y hemos llenado tanto que tenemos que seguir en esa escena”. De hecho, con Gato Negro, Dragón Rojo nos equivocamos, porque pensamos que era un disco para tocar en aforos pequeños, pero no: ha sido la gira más larga y más multitudinaria que hemos hecho. No sé, Concorde no es una canción que esté hecha con la idea que tú me comentas.

-Habla de “Gato Negro, Dragón Rojo”. En ese disco el primer single fue “Kamikaze”. Han dicho que era un single arriesgado. Yo veo una canción de aires after-punk muy en la línea de los primeros U2, con un pianito a lo “New Years Day”. ¿Dónde está el supuesto riesgo?

-Yo creo que nos referíamos más al conjunto del disco más que a Kamikaze en particular. Desde luego, cuando hablábamos de eso nos referíamos a la temática, porque es una temática muy personal. En el fondo, hay algunas canciones nuestras que la gente las puede hacer suyas. En ese momento, cuando empezamos a trabajar en el disco, estábamos en un punto bastante introspectivo, sobre todo en el lado de Eva, que había viviendo una serie de cosas duras. Entonces, Kamikaze, más allá de las sonoridades que te puedan recordar a cierto tipo de rock inglés, para nosotros es como una auto declaración de principios tras el camino recorrido en cuatro discos. A nosotros el éxito nos afecta: nos permite que viajemos, nos permite comprar los instrumentos que queremos, pero también tiene un lado que te desestabiliza. Es cierto, y lo hemos reconocido muchas veces. Si no tuviese a mi lado un ser humano excepcional, me hubiera vuelto más loco. Cuando hablábamos de riesgo, nos referíamos a que el disco a mucha gente le podría resultar hermético en su conjunto o con mensajes demasiado crípticos y personales. Respecto a la sonoridad, es una música que hemos mamado. Joy Division, The Church, toda esa onda oscura que tiene un punto entre épico y melancólico nos ha marcado mucho. El sonido de bajo, de guitarras y el piano nos recordaba más a eso que a stadium-rock. Es la sensación que nosotros tenemos. Obviamente, cuando escuché la melodía de la parte más alta, cuando Eva dice “dime si estás conmigo o contra mí” se me puso la carne de gallina.

-Menciono a U2 no como algo despectivo, sino porque es la referencia más identificable.

-Sí, cuando se escuchan guitarras así la gente piensa en eso, pero cuando yo me interesé por guitarras que no tienen nada que ver con el blues o con los exhibicionismos gimnásticos fue cuando escuché a Tom Verlaine de Television. Recuerdo una noche estudiando que en una emisora de Zaragoza sonó Marquee Moon y me volví loco. Cuando llega la frase esta famosa, el riff, no sabía qué hacer, me quedé absolutamente petrificado. Cuando tocaron en el Azkena nosotros estábamos en la gira Estrella de Mar y me plantee suspender un concierto para ir a verlos. Pero, claro, pronto me di cuenta de que no estaba tocando en una banda de barrio y que detrás de nosotros estaba una infraestructura, unos técnicos y una gente. Ese día me di cuenta de que todo había cambiado. Cuando se lo dije a Eva me dijo “¿pero tú estás loco, en qué mundo vives?”. Y sí, me di cuenta de que estaba agilipoyado.

-Cita a Televisión. Para muchos de los seguidores de los sonidos independientes la primera noticia que tuvieron de “unos tales Amaral” fue con la letra de la canción Moriría por vos, la que decía “Será que suena Marquee Moon, pero está noche moriría por vos”. De pronto, un grupo estaba desde el número uno de los 40 principales hablando de Television. Muchos sintieron lo mismo que cuando La Oreja de Van Gogh citaron a La Buena Vida, que un grupo que no tenía nada que ver con lo que se considera buena música había usurpado una referencia sagrada.

-Me alegro de que me saques este tema porque no estábamos usurpando nada, porque es absolutamente nuestro. Television es absolutamente mío y de Eva. De hecho, no solo Television, sino todas las cosas que luego ha hecho Tom Verlaine y Richard Lloyd. Cuando tocaron en el Arena en Madrid, yo me llevé un montón de vinilos y de cosas así, y recuerdo cuando pasaron al lado no le puede decir nada. Yo le hubiera dicho a Verlaine “Mira tío en las pruebas de sonido toco cosas vuestras e intento hacer un solo en mis canciones que sea tan perfecto como los tuyos”. Me parece impresionante a nivel de sensibilidad, de economía de notas, de todo. Le hubiera dado tanto la chapa, que no le dije nada. Concretamente, esta canción surgió cuando se acabó una fiesta en Santiago en una habitación de un hotel. En aquella época, era un disco que poníamos siempre en las habitaciones de hotel, entero, vuelta y vuelta. Puede que el Marquee Moon sea para mí como para ti el de los Stone Roses. Hay cosas tuyas que si las firmase yo y sustituyera el primero de los Stone Roses por Marquee Moon las podría haber escrito yo. Pienso que se distorsiona todo. Todos mis amigos de Zaragoza saben que hemos dado el coñazo con eso y con Husker Dü y muchas cosas. amaral2Cuando pinchábamos en bares poníamos a Sugar. Es así, es nuestra música. Una vez un periodista en Barcelona, cuando nos dieron un premio de la MTV, nos dijo que poníamos cosas como cool en las canciones y yo le contesté “¿qué voy hacer si a mí lo que me gusta es Television y la Velvet?”. Puedes decir que mi música es una mierda, y lo respetaré porque las reglas del juego son así, pero no me pidas que hable de cosas que no me gustan. Esto es mi música. Yo creo que sí, que hemos estado un tiempo a la defensiva por todo esto. Hemos intentado respetar a toda la prensa, porque antes del estallido masivo éramos muy respetuosos y muy aficionados a la prensa musical, el Ruta 66, el Rockdelux, el Mojo, el Uncut,… lo devorábamos todo. En Zaragoza había un ambientillo en el que había bares en las que las podías leer, igual que cuando nos preguntaban por el P2P y nosotros recordábamos cuando nos grabábamos casetes en los bares. Es nuestra cultura, no estamos usurpando nada. Yo usurparía si ahora me pusiera a hacer funky y pretendiera sonar como Sly and The Family Stone, pero solo hacemos canciones pop, que a veces son más rock o más folk. Lo que nunca hemos hecho es rock AOR estándar. Eva siempre dice que le gusta la música muy suave o el punk. El folk lo introduje yo, que estaba más colgado de grupos como Pentangle. Ya hemos aprendido que todas las situaciones en la vida tienen su cara y su cruz. La cara es que tocamos en sitios grandes delante de mucha gente, y la cruz es que a veces la gente te pone contra una esquina y tú te tienes que defender. No entiendo mucho por qué, pero en este país sucede así. Tampoco me quejo, simplemente lo constato.

-Ha sacado su lado de fan, así que es el momento de preguntarle por el grupo con el que usted dijo eso de “yo quiero tener uno como el de esos”. ¿Cuál fue?

-The Beatles. A los once años.

-Tras escuchar su discografía, se desprende que uno de sus héroes musicales es Peter Buck que llegó incluso a colaborar en “Gato Negro Dragón Rojo”.

-Sí, es un héroe absoluto.

-Presiento que una de sus canciones favoritas es “The One I love”.

The One I Love me gusta mucho, pero no más que muchas de Neil Young en las que creo que está el espíritu de esa canción. De todos modos, la primera vez que escuché The One I Love y, sobre todo cuando vi el vídeo, tuve también una sensación de electricidad. Cuando le enviamos Doce palabras a Peter Buck fue una manera de pagar deudas. Yo creo que en la música hay que ser agradecido. Cuando la música que te dado tanto hay que serlo. En el caso de Omega quisimos pagar una deuda de fan y de agradecimiento. En este caso, lo mismo. A Peter Buck le enviamos la canción sin mucha fe, pero con esa intención.

-Usted tiene una predilección por el sonido Rickembacker. ¿No se plantea que es un sonido que le limita por lo característico?

-Sí, estoy completamente de acuerdo. Lo he pensado muchas veces, de hecho en este último disco he usado muy poco la Rick de 12 cuerdas y en el siguiente no la voy a usar nada. También me pasa con los amplificadores Vox AC-30. Creo que hay una especie de pequeño club, donde podría estar gente como The La´s, Peter Buck o The Church. Sí que es un sonido que tiene algo de folk. Johnny Marr sería como el súper maestro. Pero es un sonido que te limita.

-Retomemos las letras. Hablábamos antes de frases concretas de las canciones. Existen varias en su discográfica que los seguidores las usan como proclamas. ¿Después del tiempo que llevan, cuando están componiendo llega un momento en el que dicen “Este es el verso que va a cantar la gente a voz en grito”?

-Ni idea. Eso es algo que me gustaría saber. Hombre, en una estructura de canción pop tienes una intro, un verso, un cambio y un estribillo, eso es así. Pero, por ejemplo, cuando tocas en directo hay canciones que de pronto oyes una especie de aullido generalizado y te tienes que pegar a la batería, porque te cuesta seguir el ritmo. No sabes por qué la gente ha hecho eso con esa frase. No lo sé. No nos han preguntando nunca esto así, pero me recuerda a cuando nos preguntan por la clave de nuestro éxito. No lo sé.

-Me refiero a lograr que una frase se convierta en una proclama como decir “I´m the resurection” de los Stone Roses o el “Hoy no voy a ser yo” de Los Planetas. Independientemente de calidades y estilos, creo que Amaral ha logrado tener al menos cinco de esos aforismos que los fans los gritan como propios. Eso es muy complicado de lograr.

-Yo no creo que la gente que lo logra se lo plantee. Es una pena que no esté Eva, porque digamos que es la front-woman del grupo. Yo muchas veces la he visto, cuando jugamos en torno a un riff, que de pronto empieza a gritar algo porque le sale. Componemos de una forma muy impulsiva. Es decir, no nos paramos a pensar si es bueno o es malo. En ese momento ha salido así y lo dejamos; si nos sigue gustando con el paso de los días se queda. Yo recuerdo estar tocando y escuchar a la gente pidiéndonos a gritos canciones que eran la parte más introspectiva del disco.

-He pensado muchas veces en el porqué del éxito de Amaral y llegué a la conclusión de que, además de la música, viene porque transmiten unos mensajes muy sencillos, bastante asumibles por cualquiera. Me explico: eso de “Y dime si estás conmigo o contra mí” se puede convertir en un himno personal adaptable a todo tipo de situaciones. Además, tienen cierta carga de cotidianeidad, un poco hablando del día a día de la gente. A ese respecto, y un poco contradiciéndolo, Ignacio Juliá, uno de directores de la revista Ruta 66 reconoció la calidad del grupo en un articulo de opinión, pero también dijo que esas penurias cotidianas perdían su razón de ser sobre amplificadas a través de su exposición de las radios, televisiones, etcétera. Es decir, que se desnaturalizaban por el éxito que conllevaban. ¿Qué piensan de todo ello?

-Bueno, el comentario de Ignacio Julia te diré que para mí fue como 20 Grammys y 15 premios de la música todos juntos. Ese día no te voy a decir que fue el más feliz de mi vida, pero fue un impacto tremendo y un reconocimiento increíble. Me sentí como un niño. Yo recuerdo una vez en el pueblo de mis padres cuando tenía 17 años o así, un verano cogí en bici y bajé a Tudela a 18 kilómetros para comprar una revista porque me aburría. No conocía a nadie y solo tenía una guitarra. En la revista salía un artículo que se llamaba “Telepresión” y era Juliá hablando de Televisión. Cuando yo leí eso supe que tenía que oírlo. Me acordaré siempre de aquella firma. Yo no podía creer que, con el paso de los años, el tipo que escribió aquellas cosas de lo que para mí fue una especie de terremoto sonoro, estuviese escribiendo algo sobre mi grupo. Respondiendo más concretamente a tu pregunta, te diré que me he pegado tres años sin televisión y sin radio en mi casa. Cuando empezamos a sonar en la radio no soportaba escucharnos, porque no me gustaba cómo había quedado la masterización, los planos de las guitarras y no lo soportaba. Cuando en un bar ponían una canción nuestra mis amigos ya sabían que me piraba. No conseguía escucharme. Los escuchaba para recordar qué grabamos y para el directo. Para mí no pierden por eso. ¿Cuántas veces he escuchado yo I´m The Walrus? Para mí la letra no ha perdido sentido por ello. Yo creo que en este país cuando algo suena mucho se desconfía de ese algo. No sé de dónde viene, ni en qué momento se produjo esta especie de ruptura entre la música que le llega a la gente a un nivel bestia y la falta de realidad o de verdad sobre eso, pero es obvio que ocurre. Te puedo poner ejemplos. Yo la primera vez que vi a Russian Red lo que había escuchado de ella era que era una chica que robaba niños de las cunas y se los comía crudos, que era una cosa horrible. Y cuando la vi tocar, descubrí a una chica que cantaba muy bien, con algunas canciones muy buenas y un guitarrista fuera de lo común que es el de Havalina, que me encantó. Y ya vale, punto. ¿Que no te gusta? No la escuches. Pero no puedes machacar a una persona porque ha roto el techo de cristal de la sala Sirocco. En el caso de Vetusta Morla ocurre lo mismo. Yo los fui a ver y flipé. Era una banda que se notaba que no llevaban cinco meses currando. Y no les ha pasado nada que no nos haya pasado antes a nosotros. Te lo digo con un poco de tristeza, no de una forma rencorosa. Toda esta especie de humo se desvanecerá probablemente cuando Eva y yo no estemos como banda. Eso es lo que pienso, sinceramente.

-Me interesa su origen social. ¿Proviene de la clase trabajadora?

-Soy hijo de emigrantes. Mis padres se marcharon de Aragón a trabajar al País Vasco donde yo nací por casualidad. Mi padre quiso ser músico. Tocaba el clarinete en una banda municipal y su ilusión era la de tocar el saxo, pero era una familia extensa y no pudo ser. A mí me tuvieron bastante jóvenes. Siempre nos hemos considerado un grupo de barrio de Zaragoza, siempre hemos pensado que a los chavales de la working class se les negaban las oportunidades de grabar pop-music en España. Nosotros nos sentíamos bastante en sintonía con algunos grupos ingleses que vienen de los suburbios y petan. Escapan de unos curros asquerosos a través del rock y las guitarras eléctricas.

-Las canciones suyas tienen referencias a personas que les hacen perrerías en los trabajos. ¿Son reales?

-Sí, la canción esa que dices no es autobiográfica, pero habla de gente que tiene nombre y apellidos y de historias reales. Es la canción más explícita que hemos escrito en ese sentido.

-Esta pregunta realmente se la quería hacer a Bruce Springsteen, pero mientras que llega el momento se la haré a ustedes. ¿Alguna vez se han planteado si están legitimados para hablar de ese tipo de historias de la clase trabajadora, como algo cercano, cuando ustedes cobran por un concierto lo que cobran?

-Sí, me lo he planteado muchas veces. Muchas veces, cuando he llegado y me he visto en un hotel de cinco estrellas, me he sentido raro… Es una contradicción que todavía no he resuelto.

-¿Le resulta una pregunta incómoda?

-No, no me resulta incómoda, porque no somos un grupo que rehusemos a ese tipo de contradicciones. Al contrario, creo que en las contradicciones te aclaras un poco. No lo sé, nosotros no hemos grabado nunca nada con el dinero ajeno. Si vamos a un sitio, si un disco funciona tocaremos delante de mucha gente y, si funciona menos, tocaremos delante de menos gente. Nos hemos pasamos más tiempo de nuestra vida en el anonimato absoluto, tocando en bares por nada que cobrando cachés potentes y pudieron llevar un buen equipo de sonido. No sé, no hemos especulado con nada ni nos hemos dedicado a invertir en inmobiliarias, ni cosas así. Yo creo que por mucho que lo quisiera disimular, mis orígenes de barrio de Zaragoza siempre estarán ahí. El hecho de que nuestros padres no fueran de una clase social potente lo único que hizo es que fuese mucho más difícil para nosotros el acceder a instrumentos buenos. Pero no nos da la sensación de que nos hayamos desclasado o algo así. No sé si quieres que lo precisemos más.

-Sí, claro. Yo gano un sueldo normal, trabajo una serie de horas al día y tengo la visión de la vida que tengo, en parte obligada por mis circunstancias. A lo mejor, si me pagasen 6.000 euros por ir a una tertulia de televisión una noche y luego otra y otra, vería el mundo de otra manera y pensaría que realmente me merezco ese dinero. En su caso, hacen conciertos pagados por Ayuntamientos donde se abona en una sola noche más de lo que gana en un año un trabajador normal y la bola de nieve que genera ese modo de vida – los buenos hoteles, las zonas vip, el mundo del famoseo,… – a veces puede dar que pensar, “vaya me estoy desarraigando, estoy perdiendo el contacto con la calle y vivo en una burbuja que no es la vida de la gente normal de la que hablo en mis canciones”. ¿Qué me dicen?

-Bueno, por partes. Odiamos las zonas VIP. Cuando vamos a los conciertos, si vamos, nos vamos a la primera fila. Respecto al mundo de la farándula, yo creo que seguimos teniendo los mismos amigos que hemos tenido de siempre y ellos no tienen mucho que ver con el mundo del rock y la farándula. amaral-2Lo de ir a unos hoteles u otros, cuando podemos vamos todo el equipo a los mismo hoteles, porque nosotros consideramos que dentro de un show es igual de importante el batería, la cantante o el técnico de sonido. Son gente que llevan con nosotros mucho tiempo y lo vemos así. Yo, a veces, estoy más a gusto con los técnicos que con las estrellas del rock. No creo que nos hayamos desarraigado. Tampoco creo que sea un franciscano o algo así, pero miro a mi compañera y veo a la persona que yo conocí trabajando de camarera en un bar y es la misma persona. Obviamente, hemos sido muy afortunados en el lado material, pero eso se puede terminar mañana. Tampoco le tengo ningún miedo a que esto acabe. Creo que la música nos ha dado mucho más de lo que esperábamos y que pase lo que tenga que pasar. A mí no me ha hecho más feliz ese tipo de cosas. Yo recuerdo cuando tocábamos en los garitos de Santiago de Compostela con una guitarra, un fuzz y una voz, que éramos igual de felices, porque para nosotros ya era una pasada que vinieran a vernos un grupo de personas que no llegaba a cien. Es así como lo veo, no es el fundamento de nuestra vida, no elegimos hacer música por el dinero. Lo nuestro es una necesidad mucho más profunda. Siempre hicimos lo mismo, lo que sucede es que ahora nos pagan por ello. Nosotros estudiábamos, teníamos curros, yo trabajaba en una gran superficie de dependiente y descargando camiones. La primera guitarra que tuve me la compré descargando camiones en Zaragoza y tenía que entrar a las 5 de la mañana, luego iba a la facultad y luego ensayaba. Y terminaba molido. No estoy intentando demostrar nada con ello, sino contando la verdad.

-Al hilo de ello, en muchas letras suyas se percibe un poco la celebración de la vida del rock n´roll, de haber llegado ahí, de salir de la vida convencional a través de la música, pero aún sorprendiéndose de ello. Como si fuera un camino que escoges, que la gente te dice que vas mal por ello y que, al final, llegas al lugar deseado y lo celebras. ¿Existe algo de eso?

-A veces sí, pero tal y como te lo escucho me resulta un poco banal. No hay ninguna canción que hable del carpe diem del rock n´roll star, porque huimos del concepto clásico del rock n´roll star. Nos parece muy incómodo y muy difícil de llevar en el día a día.

-Una precisión. No me refiero a eso. Me refiero a letras como “Creímos en el rock n´roll”, como el haber tomado un camino lejos de una vida convencional, es decir del de trabajar ocho horas al día en una oficina, por ejemplo.

-Esa canción habla de las sensaciones que tienes cuando una banda llega a tu ciudad y la ves en una carpa. La primera vez que vi a Elliot Murphy con miembros de Violent Femmes en las fiestas de Zaragoza, por ejemplo. Hablábamos de ese tipo de cosas. En el 2006 fue un año en el que volvimos a Zaragoza, después de estar mucho tiempo fuera. Esa letra tiene que ver con una especie de sensación de una cierta ingenuidad, que tiene que ver con los años de Zaragoza. Tú date cuenta que nosotros salimos de Zaragoza y no paramos de viajar. Luego, tuvimos que retornar y nos encontrábamos con unas calles que nosotros recorrimos siendo anónimos y con unas salas en las que estuvimos, con un sentimiento de reencuentro con la ciudad. Ahí surgió esa canción, que es más una especie de recuerdo motivado por el espacio geográfico.

-Entonces el reproche que tenía pensado, el que es idea de rock n´roll de la que hablar resulta un tanto naíf, es plenamente aceptado, ¿no?

-Sí, era la intención. Te hablo de la típica banda de barrio de gente mayor que tú, que flipas al verlos. O, yo qué sé, la primera vez que vi a Paul Collins en Zaragoza. Fue una pasada.

-Amaral desprende una imagen, desde fuera, de grupo muy “oficialista”. Me los encuentro en la Expo, me los encuentro en la Moncloa hablando con Zapatero, me los encuentro en el Laboratorio Ñ subvencionado con dinero de la SGAE, en los 40 Principales… Para mucha gente ese es el primer contacto. ¿Piensan en eso?

-Nosotros nos consideramos a nosotros mismos un grupo situado bastante en la periferia de la cultura oficial. Yo, personalmente, estoy evolucionando cada vez a posiciones más libertarias, anarquistas y descreídas, filosóficamente hablando. Te comento, punto por punto, lo que dices. En el caso de las radio fórmulas, yo no tengo ningún problema en que pongan mis canciones en la radio. Me gustaría que pusieran a muchos otros grupos que también me gustan, pero estoy encantado que la gente nos escuche. En el tema de la Expo, he de decirte que cuando llegó alguien con un portátil y nos habían dicho que habían involucrado a Dylan yo no daba crédito. Nosotros lo único que hicimos en la Expo fue intentar adaptar al castellano y que sonase de la forma mejor posible un texto que para nosotros es increíble y que se hizo cuando todavía no habíamos nacido. Ni tocamos en la Expo ni nada. Nosotros solo fuimos un puente entre A Hard Rain’s A-Gonna Fall y la Expo, no pintamos nada más.

-¿Cómo terminaron y qué pintaron en la Moncloa?

-Sobre el tema de Zapatero te diré nos llamaron porque nos comentaron que había una reunión de músicos. La verdad es que fuimos muy ingenuos, porque no preguntamos de qué iba la cosa y, cuando llegamos, la verdad es que había gente de todo tipo: cantantes melódicos, cantantes latinos, había algún grupo de folk, otros más undeground y nosotros. ¿Por qué fuimos nosotros? Era una época en la que estábamos como muy de subidón, porque había cumplido Zapatero ipso facto su promesa de retirar las tropas de la guerra. Todo lo que le dijimos era algo que para nosotros es muy importante, que en Madrid y en el resto de ciudades no se cerrasen las salas de conciertos, que eso era muy importante para los músicos de base, porque si no no habría Amaral ni nada parecido, y que la música de base saldría por otros conductos muy respetables y que no son los nuestros. Eso fue todo lo que le dijimos.

-¿Qué pasó en el caso del Laboratorio Ñ?

-Nosotros no participamos en el Laboratorio Ñ. Nosotros teníamos una gira en Argentina, tocando en Mendoza y Buenos Aires por primera vez, algo que fue todo un subidón de adrenalina. El Laboratorio Ñ nos propuso participar y nosotros dijimos que sí, sin darnos cuenta de que coincidía con nuestra gira. Era un período de viajes tan loco, que bueno ya ves, por un momento te ha sido más difícil entrevistarnos a nosotros que a Obama. Si te enseño mi agenda alucinas. Fue un poco fruto del momento. Yo por el laboratorio Ñ, creo que hay que preguntarle a Iván Ferreiro, que fue quien lo ideó. A mí me parecía una idea brillante, pero luego me dio una sensación… De hecho, una vez un chico me escribió y me dijo que él también era compositor y que por qué no tenía derecho a participar en el Laboratorio Ñ y si eso era algo restringido a unos pocos. Yo le dije: “Estoy completamente de acuerdo contigo, de hecho te digo que yo no he participado, que se ha utilizado nuestro nombre, pero nosotros no estuvimos allí ”. Y, cuando estuvimos, fue de visita y ni grabamos nada, ni nada. No es la cosa de la que más orgulloso me siento.

-Sea como sea, se habla del Laboratorio Ñ como una escena en la que están ustedes y representa algo así como la dignidad del pop y el rock en España. Muchos medios lo proponen como la música de calidad frente a la música que habitualmente se escucha en radio fórmulas. En la época de OT, se creó el bando de los buenos y de los malos. Los malos eran Bisbal y Chenoa y los buenos eran los que componían sus canciones, no sonaban latinos y hacían pop o rock. Con esa idea banal, superficial y nada profunda, se forma una escena en torno a ese laboratorio como “música de calidad” e incluyen a todos los grupos participantes, entre ellos ustedes. Los mejores grupos que hay en ese momento en España nada tienen que ver con esa historia. Que eso me lo quieren proponer como la única alternativa a Bisbal es duro de digerir.

-Entiendo, pero nosotros aunque se anunció que estábamos allí, no intervenimos. Nosotros fuimos de gira. Nuestra gira hubiese sido con o sin esa iniciativa. No tengo mucho más que decir.

-Todas estas intervenciones que le señalo, son bastante próximas a la izquierda oficialista. De hecho cuando escuché la canción esta de “Revolución” la veía ya sonando en los mítines del PSOE. A lo mejor es el resultado de esa alegría que me dice de cuando Zapatero retiró las tropas de Irak.

-No, no tiene nada que ver. Esa canción no recuerdo al año, pero estaba inspirara en una historia que leyó sobre Miguel Ángel y Leonardo da Vinci. Nosotros no hemos cedido nunca a ningún partido una canción nuestra, ni hemos compuesto nada para ello.

-¿Nunca cayeron en la cuenta de que todas estas historias tiran hacia posiciones de mismo partido político?

-La verdad es que no pensamos en ese tipo de cosas. Lo de la Expo quizá habría que preguntarle más a Dylan, que fue quien cedió A Hard Rain’s A-Gonna Fall.

-Ahí no hay nada que hacer. Con Dylan las motivaciones políticas siempre son ambiguas. Además dudo que sepa lo que es el PSOE.

-Nosotros lo hicimos con eso. Lo del Laboratorio Ñ te repito lo mismo, nosotros pasamos por allí. No es algo que nos preocupe, no hay ninguna intencionalidad en esa línea. Al contrario, creo que somos bastante individualistas y no creemos en las tribus, ni en los rollos generaciones. Lo más parecido que hemos tenido al rollo no individualista es haber participado en algún festival de onda modernista.

-Un grupo muy cercano, en lo geográfico, a ustedes son los Héroes del Silencio. También a ellos siempre se les ponía en duda su supuesta autenticidad y comercialidad. Allá por el año 93 ¿ustedes a qué se sentían más próximos como fans, a Los Héroes del Silencio o a Los Planetas?

-A Los Planetas, a los Smiths, a los Chruch, a un grupo de Zaragoza que se llamaba Lágrimas de Mermelada que era muy velvetiano y que luego se convirtió en El Club Eléctrico. Había canciones de los Héroes del Silencio que nos parecían bien, pero nuestro mundo tenía más que ver con las canciones de El Regalo de Silvia o los grupos que luego sacó el sello Grabaciones en el Mar.

-A Los Planetas los versionaron recientemente. Mucha gente interpretó su lectura de “Si está bien” como algo hecho a modo reafirmación. ¿Querían demostrar algo?

-(se ríe) No, hombre no. La canción es brutal.

-Cuando decidieron hacer esa versión dentro del epé dedicado a los grupos de Granada tenían que saber que necesariamente iban a revolver las sensaciones de muchos fans de Los Planetas, y no siempre para bien. Un amigo me dijo: “Pregúntales si la hicieron solo por joder”.

-Buff, nosotros tenemos una especie de burbuja formada por la banda. Ahí se crea un microcosmos aislado de ese tipo de debates, que son más de fans y de la prensa. A mí la canción me parece impresionante, me parece buenísima y da la casualidad que, desde el principio, nosotros tocábamos muchísimo en Granada. En nuestro primer disco sobrevivimos en base a Galicia, algunas zonas de Murcia y Granada. Fue de las zonas en las que tocamos más. Cuando yo conocí a Eva ella era muy fan de Lagartija Nick. De hecho, cuando tocábamos mucho antes de llamarnos Amaral, hacíamos una versión de “Universal”. Recuerdo cuando se presentó “Omega” en Zaragoza y, cuando salía la banda, le regalamos una cassete con nuestra versión a Antonio Arias. En aquel momento nosotros no teníamos ni idea de que íbamos a grabar discos, de que íbamos a vivir en Madrid, de que saldríamos de gira. En el caso de 091, estuvimos en la concierto de despedida de la banda en Zaragoza y, en el caso de Lori Meyers, nos parece probablemente el mejor grupo español que hay ahora. Cuando la revista Efeme nos propuso algo, ceder unos temas en directo o algo, nosotros ya habíamos grabado el concierto objeto de esta entrevista. Nos parecía que pasar dos veces por el mismo lugar no era bueno. Por ello, nos planteamos ir al estudio y hacer un epé virtual y empezamos con Universal, porque Eva había tocado con Antonio Arias en los conciertos de la reedición de Inercia. Para ella fue como para mí ver a Verlaine. La segunda canción que cayó fue la de 091, porque normalmente la gente cuando hace versiones tira de cosas clásicas. Llegado a ese momento, nos dijimos “Joder, los grupos siempre hacen versiones de grupos viejos y no de los nuevos, ¿por qué no hacemos una versión de los Lori?”. Y nos pusimos a ello. Yo en aquella época había perdido un Ipod y en uno que me regaló Eva metí bastantes discos, entre ellos un recopilatorio de Los Planetas. No paraba de escuchar “Si está bien”. Le dije a Eva “La podíamos tocar en acústico”. Y nos dimos cuenta de que todo eran grupos de Granada y de ahí salió el hilo conductor. Son cuatro temazos. No quisimos ni mejorarlos, ni nada. Tuvimos una mañana y una tarde, porque había que entregárselos a la revista y lo hicimos en nuestro local de ensayo a toda la velocidad.

-Se metieron con usted por unas declaraciones respecto a Los Planetas y My Bloody Valentine, ¿no?.

-Sí, a mí se me ocurrió decir que la versión de Los Planetas queríamos hacer una especie de muro sonoro, porque yo soy muy fan de My Bloody Valentine. Quería grabar un millón de guitarras con e-bow y efectos intentando darle ese punto entre épico y triste y se me ocurrió decir en una entrevista “Quería que sonase como My Bloody Valentine pero no tenía tiempo”. Imagínate, visto desde fuera, oír decir eso al guitarrista de Amaral. La gente me puso a parir, “jaja, pues yo quiero ser no se qué pero no no tengo tiempo”. Yo la verdad es que vivo muy ocupado y no tengo mucho tiempo libre para escribir cosas con nicks en Internet.

-¿Les afectan las críticas?

-Sí, claro. Sí que afectan. Yo distinguiría de las críticas que yo considero inteligentes y fundamentadas de las que son simplemente son una manera de rellenar papel. De la misma manera que no todos los grupos son iguales, no todos los periodistas son iguales.

-¿Se sienten incomprendidos?

-No, en general no.

-¿Y en particular? Yo noto esa sensación de incomprensión en sus comentarios.

-Si, por ejemplo en tu caso considero que hay una parte de nuestro universo que no es comprendida, pero me parece bien. Tu postura me parece estimulante. Las críticas sí que me influyen mucho. A veces me hacen pensar, otras veces me hacen plantear cosas y otras reafirmarme en mis principios. Las críticas son interesantes. Tú has hecho algo, has hecho eso porque tu mente no ha podido hacer otra cosa. Luego llega un tío y lo analiza. Entonces, o te sientes que te han dado una palmada en la espalda y estás muy contento, o te sientes confuso y raro. Rara vez me cabreo. Las críticas que son así de ataque y destrucción me dan igual, las entiendo como parte del juego. Pero una crítica sesuda, que te hace pensar es fantástica. Yo con mis amigos discuto y hablo mucho de música, forma parte todo de lo mismo.

U2 explicado para indies

miércoles, junio 17th, 2009

(Conversación entre dos críticos musicales y una amiga común, de copas el pasado viernes)

-Crítico 1: Deberías plantear en alguno de los medios en los que escribes un artículo que se titulase “U2 explicado para indies”. Aunque sea un grupo tan conocido, yo creo que la gente del ambiente indie los desconoce.

-Crítico 2: Sí, la verdad es ves a los fans de Interpol y Editors y dudo que se hayan escuchado los U2 de los primeros discos.

-Crítico 1: Si bueno ¡Y ya le gustaría a Interpol tener un disco como Boy!

-Crítico 2: Fijo.

-Amiga: ¿Pero por qué creéis que pasa eso?

-Crítico 2: No sé, es como un idea medio impuesta por parte de la crítica de “esto no mola”. Y, luego, hay que reconocer que Bono pone todo de su parte para poner a la gente a la defensiva.

-Crítico 1: Ya hombre, lo de Bono hasta me carga a mí, porque es un tipo insoportable. Pero no más que Morrissey o Noel Gallaguer. Pero el tema es que U2 hasta Acthung Baby! no tienen ningún disco que se pueda calificar como malo y, bueno, ya en plan canciones sueltas, es una banda irreprochable. No sé, decir que I Will Follow, With or Without You o One son canciones malas me parece imposible.

-Crítico 2: Ya pero existe esa idea instalada en el indie de que son grupo chungo.

-Crítico 1: Pues espera a que alguien diga en voz alta eso de que dice (*) de que The Unforgettable Fire es el ensayo de lo que luego sería el sonido shoegazer.

-Crítico 2: Es que yo ese argumento no lo veo yo muy desencaminado.

-Crítico 1: No sé, el día que alguno conecte a My Bloody Valentine con los U2 del 84 se va a producir un cortocircuito mental en sus ideas preconcebidas.

(*) es el cantante de un grupo del ámbito indie

Dos miradas de un mismo momento

martes, noviembre 25th, 2008

-Tipo de 30 y pico años pesimista: La verdad es que, hoy en día, no hay grupos buenos como los de antes.

-Tipo de 30 y pico optimista: Eso significa que te has hecho viejo, suele ser el primer síntoma eso de andar siempre con el “cualquier tiempo pasado fue mejor”.

-Pesimista: Vale me he hecho viejo, lo que quieras, pero lo objetivo es lo objetivo. Te pongo datos. ¿Cuál es el supuesto mejor grupo británico del momento si te fijas en los medios? Franz Ferdinand, ¿no? ¿Y el americano? ¿The Killers? ¿Tú piensas que se puede comparar eso a los Stone Roses o los Pixies?

-Optimista: Son momentos diferentes. Depende de que cómo lo vivas. Si tuvieras 18 años seguro que verías a Franz Ferdinand de un modo diferente.

-Pesimista: Vale pero, ¿quién son mejores Stone Roses o Franz Ferdinand?

-Optimista: Eso no vale, es como si en el 89 te preguntaban ¿Quiénes son mejores Los Byrds o los Stone Roses? ¿la Velvet Underground o Sonic Youth? ¿Primal Scream o Sly & The Family Stone?

-Pesimista: No me líes, quienes ¿son mejores Franz Ferdinand o Stone Roses?

-Optimista: Bueno, vale, The Stone Roses

-Pesimista: es que es eso, ¿Dónde están los equivalentes actuales a My Bloody Valentine, Sonic Youth o Public Enemy? Yo creo que la vuelta de las leyendas indies es propiciada, en cierto, modo por eso. No me imagino en el año 1991 con resurrecciones de dinosaurios. ¿Quién iba a desear una resurrección de Young Marble Giants en 1991 teniendo lo que tenía el rock del momento? Entonces, incluso se ponía en duda la necesidad de que Bob Dylan o los Rolling Stones siguieran girando. !A ver quién es capaz de hacerlo hoy en día con el panorama que tenemos!

-Optimista: Insisto en que todo es cómo lo mires, con la edad en la que lo mires y en dónde los busques. Te pongo un ejemplo: ¿Para ti REM son un grupo fundamental?

-Pesimista: Por supuesto.

-Optimista: ¿Y qué piensas de Arcade Fire?

-Pesimista: Cabrón, ahí sí que me pillaste.

-Optimista: jejeje.

-Pesimista: Pero bueno, la excepción confirma la regla, que lo sepas.

-Optimista: ya, ya.


Arcade Fire “Intervetion” en directo en Glastombury

Coldplay “Viva La Vida or Death and All His Friends” (Emi, 2008)

jueves, junio 12th, 2008

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De todos los aspirantes al título de “nuevos U2” surgidos en la última década Coldplay eran, sin duda, los más válidos. La progresión entre Parachutes (2000), su sombrío e intimista primer álbum, y A Rush of Blood to the Head (2002), el segundo que ya miraba abiertamente a la épica de estadio, así parecía confirmarlo. En ambos casos existían buenas canciones, solidez sonora y ese algo de magia que hizo que joyitas como Yellow o In My Place pasasen a formar parte de la intimidad de miles de personas en todo el mundo. Sin embargo, llevados por la inercia, editaron X&Y(2005), un insulso ejercicio de estilo deslavazado y totalmente hueco que puso al grupo pronto en tela de juicio. Las actitudes paranoicas y persecutorias de su vocalista, Chris Martin, tampoco ayudaron y, por aquel entonces, todo apuntaba a que una de las esperanzas de la música comercial con calidad (esta sí, de verdad, no lo que se vende en España como tal) se venía abajo.

Con propósito de enmienda semeja que llega Viva La Vida or Death And All His Friends que renueva considerablemente el sonido de la banda, sin por ello renunciar a sus raíces. Producido por Brian Eno (la mano que moldeó The Unforgettable Fire de U2, de cuya pócima sonora tiran ahora lo suyo ¿quién dijo que la referencia era Rattle and Hum?) en él se constata que el grupo ha buscado nuevos horizontes, dejándose cubrir por el barniz ambiental. En efecto, desde el instrumental de Life in Technicolor que lo abre no es difícil apreciar el pincel de My Bloody Valentine, Cocteau Twins, Sigur Rós e incluso Seefeel otorgando una distintiva capa de niebla, hipnosis y repetición a ese sonido tan suyo de guitarras limpias, falsete eterno y pianos que llevan el New Years Day de U2 incrustado para siempre en el ADN. Ello provoca que la escucha del disco sea como pelar una cebolla en la que, a cada escucha, van surgiendo nuevos matices y hallazgos.

Solo hay que ponerse ante el primer single, Violet Hill, donde en una de esas progresiones de piano trotón con parada lírica y batería a piñón fijo, ya típicas en Coldplay, se agrega un fondo de marañas guitarreras que parece extraído del noise-pop de los primeros noventa. Esa es la tónica dominante y, con alguna agradable sorpresa de por medio (palmas latinas surgiendo en Cementeries of London, dudosos aires arábigos en una Yes que, no obstante, muta en un impresionante tramo final totalmente shoegazer o la emoción contenida de Viva La Vida, erigida sobre vigorosos sintetizadores y ondas de cuerdas), lo cierto es que este trabajo se deja querer tanto por lo que tiene de esencia, como de presencia.

De aquí a unos meses se sabrá si estamos ante un espejismo o una realidad, pero así, a primeras, lo cierto es que Viva La Vida or Death And All His Friends vence y convence.

Micah P. Hinson: “Quiero que mi música haga más feliz a la gente”

viernes, abril 18th, 2008

Aunque se suelan vender como “una oportunidad única de conocer su nuevo disco antes que nadie”, no dejan de ser un fastidio estas giras de presentación de discos todavía no editados. Un artista deseoso de tocar canciones que aún no se conocen, y un público impaciente por escucharel material antiguo. Algo así es lo que ocurrirá en las fechas que Micah P. Hinson ofrecerá en Galicia (Santiago, sala Capitol, hoy, Vigo, La Fábrica de Chocolate, mañana), recitales ambos que, pese a todo, nadie debería perderse. Además, aún están a tiempo de escuchar la nueva obra del cantautor americano aquí

Esta entrevista se publica hoy editada en el suplemento Fugas de La Voz. Aquí va en bruto íntegra.

-Está a punto de editar su tercer álbum. Su discográfica en España deja caer que es el más importante en la carrera de un artista, el que decide si esta tendrá largo recorrido y si seguirá despertando el mismo interés. ¿Cómo lo afronta usted?
-Pienso que eso una apreciación muy particular, no tiene porque ser el tercer disco el decisivo. En mi caso lo fue mucho más el segundo, ya que para mí fue una forma de demostrar a la audiencia de que lo mío iba a tener una continuidad, algo así como “con este álbum digo que estoy aquí para quedarme”. Este tercer disco es una parte a mayores de esta comprobación y también muestro con él que vamos progresando: las composiciones son mejores, la grabación es mejor y yo tengo más experiencia.

-Sus anteriores trabajos estuvieron marcados por situaciones dolorosas. El primero tras su paso por la cárcel y su relación con las drogas, el segundo por una lesión de espalda que lo tuvo postrado durante la grabación. En este caso, sin embargo, llega tras haberse casado, una situación feliz que, por lógica, debería notarse en el resultado final. ¿Es así?
-Bueno, cuando escribí la mayoría del material llevaba casado apenas unas semanas con mi actual mujer. Muchas de las canciones hablan de mi deseo de que esta situación dure, que sea para siempre. Otras tratan de las experiencias que hemos tenido juntos y cómo las hemos superado. Considero que es mucho más positivo que mis discos anteriores y que posee más luz. No creo que la palabra felicidad sea la clave para definirlo, pero sí que es más positivo y t más luz. Espero que mucha gente lo disfrute, tanto como yo disfruté haciéndolo. Amo el momento en el que estoy en la vida, y eso espero que la gente lo pueda ver en él.

-Por cierto, ¿se ha recuperado de sus dolores de espalda?
-¡Oh no!, no ha mejorado nada. Tuve una operación y fue un fracaso. Ahora estoy yendo a otro especialista para volver a pasar por el quirófano. De hecho estamos ahora en el hospital porque alguien robó mis cosas en la tarde de ayer y dentro de ellas estaban mis medicamentos. Ahora estamos esperando que un doctor español me los vuelva a recetar, pero la espalda está muy, muy mal. Vivo en un dolor constante y para empeorar las cosas, cuando robaron eso, tropecé con un bote de basura y creo que me rompí un pie.

-¿Afectará todo eso a sus conciertos?
-Bueno, tocaré lo más que pueda, pero tocaré.

-A eso se le llama amor a la música
-Tengo que hacer algo para sobrevivir. No puedo permitir que mis dolores me alejen de hacer mi trabajo para poder pagar la renta de mi casa y mantener a mi mujer.

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-Físico o espiritual su música siempre está ligada al dolor. ¿Considera que tiene un componente catártico?
-Diría que sí. He pasado por momentos muy difíciles y poder escribirlos me ayudó a superarlos y creo que estos momentos difíciles me han ayudado a estar donde estoy ahora. Es un reto para mí escribir y siento que todo lo que pasó me llevó a donde estoy parado hoy. Ya no hay tantas cosas ahora de las que tengo que escapar o fugarme, ya no hay tantas cosas a las que les tengo miedo, así que sí es una especia de terapia, escribir y cantar sobre las experiencias negativas que tuve y también creo que estas experiencias han cambiado.

-Si uno busca en el Google español su nombre, suele aparecer el término depresivo asociado a su música. ¿Lo sabía?
-No, me sorprende, esto es muy extraño, pero puedo hacer un comentario al respecto.

-Hágalo, por favor.
-Yo no creo que la música que hago sea depresiva. Hago música triste, pero creo que la depresión es diferente, algo muy difícil de superar. Sin embargo, todo el mundo ha estado triste alguna vez. Yo he escrito las canciones no para hacer sentir peor a la gente, sino porque quiero que mi música haga más feliz a la gente, diciéndoles que no están solos con sus tristezas y crear así una empatía con ellos.

-En “Red Empire Orchesta” sale un vestido femenino en portada. En su primer álbum se podía ver un corsé, en el siguiente unos zapatos. ¿Es fetichista?
-[risas] No, no tiene nada que ver con el fetichismo, tiene más que ver con que siempre han sido fotografías en blanco y negro como si se trataran de un filme clásico. Por otro lado el arte del nuevo disco me gustó mucho y creo que es diferente que todo lo que he hecho hasta ahora. Viendo la portada se puede creer que tiene que ver con las anteriores, pero no lo creo, una vez que tienes el álbum en las manos, y la manera en que todo trabaja en conjunto con la música es muy importante, pues va de la meno el arte con la música.

-De adolescente era fan de bandas experimentales como My Blooy Valentine. ¿Cómo terminó haciendo música ligada al folk y al country?
-Bueno, la música que toco no fue intencionada ni influenciada nunca, no fue influenciado por la música de mi país. Yo no escuchaba a Johny Cash ni a Bob Dylan, sino que escuchaban a Nirvana a los Pixies y My Bloody Valentine, que no tienen ningún reflejo en lo que hago. Creo que mi música sale de dentro de mí, inconscientemente, quizá por ser del sur. Nací en Teennesse y es innato que generase este tipo de música, es decir no fue intencional, no me levanté una mañana y me dije “voy a ser músico de country”.

-¿Es algo que trae en las venas?
-Sí, señor, así es.

-¿Cómo lo ven los músicos tradicionales de Texas? ¿Crea recelo su condición de cantautor indie?
-No sé que piensan los demás de mí. Como músico, hasta ahora, he estado tocando con Devendra Banhart, Wilco y cosas así, pero no siento que encaje con eso de la música indie. De hecho, no estoy seguro cómo denominan a la música que hago. He leído artículos en los que me mencionan junto a bandas como Bright Eyes o Sufjan Stevens, pero no veo la relación con lo que hago yo.

-Uno de los lugares donde más se le aprecia, curiosamente, es en España.
-Sí, he venido aquí más que a cualquier otro país del mundo y creo que la razón por la que vengo tanto es porque la gente de aquí está muy interesada en lo que hago, sino no tendríamos esta conversación, ¿verdad? La gente realmente está interesa por la música que hago, y lo aprecio mucho, este apoyo que me dan, no estaría haciendo lo que hago hoy en día si no fuera por el apoyo de esta gente. También es cierto que si no hubiera venido no me hubieran robado ni me hubiera roto el pie, pero tú sabes, alguna vez hay que hacer sacrificios.

-¿Cómo le podremos ver en el escenario?
-Somos un trío. Nick Felts tambores bajo y lap-steal, Justin Lowe al bajo y piano, que en mi última visita tocó los tambores, y yo guitarra eléctrica y acústica. Son canciones muy calmadas, tocaremos de los anteriores y algo del nuevo. Es muy emocionante y a la gente seguro que le gustará mucho.