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Los Planetas, capaces de lo peor y lo mejor en A Coruña

Jueves, Agosto 6th, 2015

LOS PLANETAS ENTRADA

Esta noche Los Planetas escribirán una nueva página en el libro de los conciertos de A Coruña. Será la sexta vez que toquen en una ciudad que los vio por primera vez a principios de 1995 en un concierto al que acudieron poco más de un centenar de personas. Ocurrió en la sala Playa Club dentro de la gira de presentación de Súper 8 (1994). Entonces eran una banda emergente que subía gracias al impulso del sencillo Qué puedo hacer y su fichaje en RCA. Por aquel entonces empezaba a hacerse un hueco en las radio fórmulas mostrándose como los estandartes del nuevo pop que se estaba haciendo en España. Fue la actuación de un grupo exultante, irradiando juventud y un punto de rareza concretizado en la fuga de su bajista May: de espaldas al público. Tocaron todo su disco, alguna versión de Blondie y, por supuesto, los temas de su epé Medusa. El concierto fue tan sensacional que, al término, se podía ver a la banda estallando de felicidad.

No volverían hasta 1996, dentro de la gira de Pop (1996), con nueva formación tras la sustitución de Paco Rodríguez por Raul Santos a la baterías. También en el Playa Club, pero mostrando un perfil radicalmente diferente. Fracasaron estrepitosamente, mostrando la peor parte de su débil directo. Los vigueses Rebelde Rojito, sus teloneros, fueron claramente superiores y entre los fans de Los Planetas la decepción fue mayúscula. Nada sonaba bien. Todo iba descompasado. Y el grupo que había estado probando sonido con Jesus & Mary Chain pareció ese día como un globo pinchado que pierde todo su aire. Los escépticos sentenciaron: es un bluff. Los fans ya no sabían que pensar.

Para curarla hubo que esperar hasta 1999, cuando, convertidos ya en el gran grupo del indie nacional, abarrotaron el Playa firmando una actuación memorable. Ya se sabía que en la gira de Una semana en el motor de un autobús (1997) Los Planetas se habían convertido en un grupo tan sólido como emocionante. Con Eric Jiméndez a la batería armando el esqueleto y Kieran Stephen al bajo, Florent y J comandaban la nave con soltura. Entonces sus temas ya eran himnos y aquel día, cuando Segundo Premio se fundió con De Viaje las 500 o 600 personas que se apretujaban en la sala levitaron. Al final, el grupo se despidió con una ruidosísima La Copa de Europa que dejó a la gente con los oídos pitando durante días.

Retornaría en el 2000 con Unidad de desplazamiento (2000), también al Playa Club. Meses antes había estado el batería Eric Jiménez en el Patachim en una fiesta de presentación del disco. En directo el grupo no alcanzó los niveles de intensidad de su anterior visita. El nuevo repertorio, más relajado y expansivo, se tocó con corrección. El público se desgañitó con los celebérrimos «cuatro millones de rayas», pero faltó la emoción emoción arrebatadora de 1999.

Con el siguiente, Encuentros con entidades (2002), tenían una doble fecha reservada en el Playa. Eso daba una idea de lo que ya eran Los Planetas entonces: un grupo que trascendía totalmente al indie. Días antes cancelaron su visita. ¿El motivo? El desastre del Prestige. El grupo, a través de un comunicado, exponía que no creía que fuese el mejor momento para actuar en Galicia, posponiendo la fecha para los meses siguiente. Nunca se llegaría a hacer.

El grupo tardaría más de diez años en subirse a un escenario en A Coruña. Lo hizo en plena convulsión en el área de Fiestas del Ayuntamiento. Ocurrió en el 2010. El Ayuntamiento había decidido suspender el festival Noroeste Pop Rock por falta de presupuesto. Debido a ello, el mismo grupo que se había manifestado el año anterior por la inclusión de Raphael y El Consorcio en el evento, formó la plataforma Salvemos O Noroeste. Al frente se encontraba el hoy concejal de movilidad de la Marea Daniel Diaz Grandío. Entre la presión de esta plataforma y los hosteleros de la zona el alcalde rectificó y recuperó el evento, con un coste más reducido y evitando artistas internacionales.

Ahí es donde entraron Los Planetas, que dieron un formidable concierto que, sin embargo, dividió al público. Con la psicodelia flamenca y ruidosa de sus últimos tiempos empalmada con parte de su repertorio antiguo más relajado, crearon todo un estado de ánimo -expansivo, envolvente y un poco viscoso- que decepcionó a los que iban a por el greatest hits. Nada que no le haya venido pasando al grupo desde La leyenda del espacio y que, a estas alturas, debería estar ya superado. Su dirección es definitiva. Lo demostraron el año pasado en un formidable concierto en Santiago. Hoy seguro que ocurrirá lo mismo en A Coruña.  

Carlos Mariño: «Que un grupo te deje de gustar porque llegue a más gente es de gilipollas, no tiene otro nombre»

Lunes, Marzo 2nd, 2015

La agencia de contratación Spanish Bombs cumplió el mes pasado 20 años de vida. Tras ella se encuentra al arzuano Carlos Mariño, promotor de conciertos y mánager por el que han pasado algunos de los nombres clave del pop nacional de las tres últimas décadas. Los Enemigos, Kiko Veneno, Los Planetas, Dover o Lori Meyers han sido algunos de ellos. Pero también aquellas giras iniciáticas de los primeros noventa en Galicia con gente como Sex Museum, Los Flechazos, El Inquilino Comunista o mil más. Es decir, estamos ante un pionero de la contratación en Galicia dentro del rock independiente. Con motivo del cumpleaños (que celebró en Madrid y Barcelona presentando a sus tres nuevos fichajes: Anni B. Sweet, Deloran y Delacruz) le hice una entrevista para el suplemento YES de La Voz. Apenas se pudo reproducir en papel un 20% de la charla por motivos de espacio. La recupero ahora íntegra.

-¿Cómo un estudiante de Historia terminó siendo manager musical?

-Bueno, la carrera de Historia la terminé. Pero cuando iba a un examen de oposición a Coruña, me metí una hostia impresionante en Ordes. Terminé debajo de un camión y no me maté de milagro. Aquello fue una señal de que la docencia no era el camino[risas].  

-¿No había hecho ningún pinito antes?

-Sí, mi prima era la concejala de Cultura de Arzúa en el año 1986. Ella organizaba la Festa do Queixo. Hasta ese año siempre se programaba folk, que molaba mucho. Venían Milladoiro, Fuxan os Ventos, todos estos grupos míticos. Pero en los últimos años el festival empezaba a fallar. La gente se aburría porque los grupos eran siempre los mismos. Entonces, le comenté a mi prima que lo que había que hacer era traer a grupos de rock, como Siniestro Total u Os Resentidos. Ella me dijo: «¿Por qué no los llamas tú?». Miré los discos, venían los teléfonos y me puse a ello. Mi primera llamada fue a Siniestro Total. No sé con quien hablé, pero me dijo que cobraban mucho, pero me ofrecieron un grupo paralelo, que se llamaba Aerolíneas Federales, que molaba mucho. Ni siquiera habían sacado su primer disco. Cobraban 200.000 pesetas. Le pareció bien a mi prima y los trajimos.  

-¿Tuvo éxito?

-¡Qué va! No había nadie en la plaza, más que cuatro del pueblo y yo. Al año siguiente trajimos a Os Resentidos, que habían sacado ya el primer disco. De hecho, en la Festa do Queixo se estrenó Fai un sol de carallo. Lo recuerdo perfectamente porque yo ya era fan de Reixa. Me acerque a él en pan admirador y me dijo: «Fala ahí co meu mánager». Me quedé muy cortado. Luego, el manager empezó a decir que estaba todo mal, que era un desastre. Cuando Reixa se puso a cantar y decía ese verso de «moi mal organizado» yo pensaba que me lo estaba diciendo en plan indirecta.  

-En los primeros noventa llegaban ecos a toda Galicia de que en Arzúa había un festival de rock con bandas potentes alrededor de la fiesta gastronómica. Era una cosa totalmente insólita para la época.  

-No era consciente pero sí. Ni siquiera en el resto de la península se hacían cosas así. No era habitual que un pueblo tan pequeño organizase este tipo de conciertos. Después de Os Resentidos, trajimos a La Frontera, Malevaje y Los Coyotes. Y fue un éxito descomunal. Algo que no podías imaginarlo. Empiezan a llegar autobuses de Vigo, un montón de gente, la plaza del pueblo a reventar. Fue algo brutal. Paralelamente hacíamos la Festa dos Botes, ya con mis colegas. Tiraba para mi lado, trayendo a grupos más pequeños como BB Sin Sed, Brighton 64, Los Desperados, Raiser… un montón de cosas.  

-¿No se oponían en el pueblo a una cosa tan rara como esta?

-No, al contrario. Al principio estaban un poco reticentes, pero claro veían el éxito que era aquello, que venía un montón de gente de fuera, que se bebían todo lo que se podía beber y comían todo lo que se podía comer y les encantaba. Los supermercados se vaciaban. Todo el mundo estaba encantado. Una vez hubo problemas. Un año que no lo organicé yo vino La Polla Records. Yo, encantado porque me gustaban mucho. Pero buff, es que se montó un pollo de la hostia. Las amas de casa y la asociación de vecinos se mosquearon. Empezaron a decir que si quemaban un crucifijo en directo. Se lío un rollo felliniano muy potente. Antes y después del concierto se reunió todo el pueblo, con todos los personajes importantes diciendo: «Arzúa perdona, pero no olvida».  

-El rock ya no provoca ese tipo de reacciones. ¿Ya está asumido socialmente?

-Ahora es el rap el más complicado. En mis últimos años de la Festa do Queixo empecé a meter hip-hop. Traje a los Violadores del Verso, a los Ojos de Brujo, La Excepción. Tienen un público muy potente, pero empezaron a aparecer pintadas por el pueblo. Ahora que ya no lo organizo yo, por el enfrentamiento que tuve con un alcalde, pero me dicen que habían sugerido desde el Ayuntamiento no traer grupos de hip-hop por conflictivos.

-¿Qué enfrentamiento tuvo?

-Fue con el anterior alcalde. Yo hice la Festa do Queixo casi todos los años desde 1986 hasta el 2008. De pronto, tuve un enfrentamiento por varios motivos. Lo típico: estás en el pueblo, haces las cosas y muchos piensas que te estás forrando. En mi caso, no era por dinero. Yo ya estaba en Madrid y lo hacía porque me gustaba e intentaba a traer a lo mejor para el pueblo, tirando de mis contactos y adelantando yo el dinero. Y en el Ayuntamiento pagaban muy mal y muy tarde. Encima te decían: «Bah, te estas forrando». Rollos chungos. Un día le dije al alcalde: «Mira, me debes 60.000 pavos y aún me estás exigiendo cosas. Así que ahora quiero el dinero, en vez de adelantarlo yo». Él me dijo: «Pues si no quieres hacer la Festa no la hagas». Y ahí quedó. Lo dejé ahí y a tomar por culo. El alcalde ya no está pero a mí ya no me quedaron ganas de volver. Hubo muy mal rollo, con un enfrentamiento en el pueblo entre defensores y detractores míos… No quiero volver. Aunque tampoco me reclaman [risas].

-Aparte del tema Arzúa, usted empezó una actividad paralela con la productora Spanish Bombs. ¿Cómo arranca eso?

-Con Los Enemigos. En el año 88 o así. Entonces tenían como mánager a Lalo Cortés, que falleció años después en accidente de tráfico. Él en Arzúa me decía: «Tú vales para esto, yo tengo unos grupos que podemos hacer cosas juntos en invierno». Me apunté. Montamos una gira de cinco fechas de Los Enemigos en Galicia. Hicimos A Coruña en el Playa Club, Santiago en el Hipódromo, otro en Moaña, otro en Melide y otro en Lourenzá. Después de cinco días de carretera con estos, flipé. Al acabar la gira me dieron unas 100.000 pesetas. Y dije: «¡Joder, y me pagan!». Ya no hubo vuelta atrás. A partir de ahí empecé a hacer giras de Los Enemigos, Deltonos, Sex Museum, Los Flechazos, Cool Jerks, Australian Blonde, El Inquilino Comunista, de todo dios. En 1995 le puse nombre al invento y salió Spanish Bombs porque el London Calling de The Clash me encantaba.

-Estamos en los primeros noventa: el indie era nuevo y excitante, no había infraestructura y tampoco precedentes. ¿Había alguna guía a seguir?

-Bueno, eso fue antes, en Arzúa. En los noventa ya había en España diez o quince como yo. Unos estaban en Castellón, otros en Andalucía. En Galicia había más gente que yo. Estaba Xaime de Vigo, con el que estuve asociado un tiempo, también Bosco que llevaba a Los Deltonos. Antes del bum del indie, los grupos que funcionaban eran Sex Museum, Enemigos, Deltonos, Flechazos…

-¿Hacía la carretera con los grupos o era de los que solo gestionaba por teléfono?

-No, yo llegaba el fin de semana y me iba con los grupos por ahí. Un día en Vigo, otro en Santiago , otro en Lugo y al final en Ourense

-¿Y ese modo de vida engancha o quema?

-Eso molaba mucho. Era muy joven y para mí todo era nuevo. Cada vez que venía un grupo, me contaban su vida y me empapaba de su historia. Yo les enseñaba Galicia. Ese era mi gancho. Todos flipaban. Tenía una ruta hecha de restaurantes y hoteles negociados para que la visita fuese lo más agradable, placentera y rentable. La gente se iba muy contenta. Recuerdo una vez con Alex de Los Flechazos, que al terminar una gira, me dijo: «Si te fueras a Madrid, dejaríamos León y nos iríamos todos contigo». Y yo le dije: «¡Ni de coña me voy a Madrid, estoy de lujo aquí!». Y mira.

-Habla de Los Flechazos. Sus conciertos en el Playa Club eran legendarios.  

-Sí. Hubo uno en concreto en el que no dábamos crédito. Fue en el puente de diciembre del 94 o así. Se habían venido todas las entradas, 900. Ellos vendían sobre 400, que estaba muy bien. Pero aquel día se vendió todo. Se petó de una manera total. Fue muy especial. Recuerdo a Nonito Pereira padre, el jefe del Playa Club, haciendo las cuentas que nos decía con su voz en plan El Padrino: «Dile a Notario que tome nota». Notario era el manager de Los Flechazos. Entre Juancho, el road manager de Los Flechazos, y yo fue una frase que siempre quedó ahí. Aquello fue un éxito que no te esperabas.  

-Recuerdo llenazos con El Inquilino Comunista.

-Sí, que perdimos a uno de Sexy Sadie en Ourense [risas]. Miqui se quedó dormido. Venían de teloneros, sin un miembro y tocaron igual.

-Los de Los Enemigos era tremend. Aquello era una montaña rusa: capaces de lo mejor y lo peor. ¿Cómo era gestionar un grupo como ese?

-Buff, Los Enemigos eran muy grandes. Recuerdo un bolo en el que Chema se había fastidiado una pierna. Teníamos una gira montada. Me llamó el mánager que tenía un batería suplente. Al terminar el concierto, Josele lo vio tan mal que decidimos suspender toda la gira. Eso es de lo más normal, porque los conciertos de entonces no terminaban cuando acaba el concierto. Mi trabajo seguía toda la noche, hasta las siete u ocho de la mañana e íbamos al hotel de milagro. En A Coruña acabábamos siempre en la discoteca Punto 3, que me encantaba.

-Llega un momento en el que Dover aparece en su vida y esta cambia. ¿Cómo fue ese encuentro?

-En abril del 97 empecé a oír en Radio 3 a Dover. Mi intención era traerlos a Galicia y hacerles una gira. Llamé a Carlos Subterfuge y le dije: «Quiero hacer una gira con estos chicos, ¿con quién tengo que hablar?». Y va él y me dice que no tenían manager. Me quedé flipado. Me dieron el teléfono de Jesús, el batería. Lo llamé. Yo entonces ya era manager de Doctor Explosión y Sexy Sadie. Además de sus bolos en Galicia, vendía bolos para toda España de estos grupos. Pero no tenía ni puta idea. Ni conocía infraestructuras, ni conocía Madrid, ni nada. Pero hablé con Jesús, diciéndoles que estaría encantado. Esa misma tarde ya les cerré un bolo en un festival Jaén. En mayo tocaban en el Festimad. Quedamos de vernos allí. Cuando fui, me quedé impresionado. Era por la tarde, a eso de las seis. Pero aquello era una cosa espectacular. Recuerdo verlo y pensar: «Esto es imposible que me lo quede yo». Ver ahí 5.000 personas por la tarde botando como yo no he visto botar en mi vida… Ellos no eran conscientes de lo que estaba pasando, pero los que teníamos un poco de idea y veíamos eso, estábamos flipando.

-Y era solo el principio.

-Claro. Eso era nada. No había ni salido el disco.

-Cuando hicieron la gira del aniversario de «Devil Came To Me», Cristina dio una entrevista a La Voz. Nos decía que aquello fueron siete u ocho meses de vértigo en los que nadie daba crédito a lo que estaba pasando. ¿Fue así?

-Sí, claro. Yo te puedo decir que llegó un momento en el que yo estaba deseando que parase. Ahora, con la perspectiva del tiempo, me da mucha ternura, pero entonces lo pasaba fatal. Todo empezó con eso del Festimad. Luego me atreví a ir a saludarles, cuando estaban ya todos los periodistas detrás y todo el mundo agobiándolos. No era aquel día el mejor para hablar y quedamos en vernos otro día. Los daba por perdidos. Como yo los había visto más gente. Sabía que se los iban a quedar los grandes. Yo no era nadie. Pero, bueno, a la semana siguiente cogí un avión y quedé en un VIPS a comer. Ahí les enamoré. Yo ya estaba enamorado. Les dije que iba a matar por ellos, que iba a hacer todo lo que pudiese, que me daba igual el dinero y la liamos. Sabía que era algo muy gordo, pero la verdad es que jamás pensé en lo que iba a venir luego. Para mí muy gordo eran Los Planetas. Pensaba en un grupo de 10.000 copias.

-De hecho, en Subterfuge pensaban que se iban a mover en esas cifras en cuanto escucharon la grabación.

-Claro, es que era lo máximo y lo razonable. Pero luego llegó la campaña del Radical Fruit. Hay quien dice que fue por eso. Pero yo quiero creer que fue el boca a boca de lo que pasó en el Festimad y los conciertos siguientes. Empecé a trabajar con ellos. Nos fuimos a Canarias y se petó de locura en Las Palmas. La gente estaba loca. Todos flipábamos. Ellos no tanto. Porque no tenían un punto de comparación. Pero yo sabía que era algo diferente, no lo de siempre. Y era continuo. A la semana empezó la bola de nieve. Me llamaban de Subterfuge y me decían: «Hemos vendido hoy 3.000 discos». Luego eran 20.000. Luego eran 30.000. Más tarde hicimos 50.000. Cuando en verano celebramos el Disco del Oro flipamos. Pero, al llegar la Navidad, estábamos ya en 200.000. O 250.000. Porque había un caos total, ya que la distribuidora no conseguía asimilar aquello. Nadie estaba preparado para ese éxito.

-Y ahí pasó lo de siempre: un grupo de una compañía indie la lía y acaba vendiendo como Alejandro Sanz. El público inicial los empieza a cuestionar y se convierten en unos venidos. ¿Como se gestiona eso?  
                               
-Lo que pasó ahí no se ha vuelto a repetir. Ni siquiera hoy Vetusta Morla se puede aproximar a eso. Tú ahora hablas de Vetusta Morla, Lori Meyers, Love of Lesbian y tal y sí, llenan los festivales, ¿pero y sus discos? Mira Vetusta Morla, que son los primeros, y han vendido 40.000 discos. Lo que pasó con Dover no se repetirá más.

-Tampoco Vetusta Morla se han colado en la radiofórmula como ellos en su día.

-Claro. Cuando llevábamos 80.000 discos con Dover sin radiofórmula, llamaron a la puerta los de Los 40 Principales. Lo valoramos, porque sabíamos que no era lo nuestro. Pero nos planteamos que, si lo querían poner sin pedir nada a cambio, ¿por qué no? Así fue. Hicieron Serenade número uno en noviembre. Nos pidieron un concierto en Bilbao, que nos lo pagaron. No le dejamos poner la lona con su logotipo ni nada. En cuanto empezaron a ponernos en la radio, las ventas se multiplicaron instantáneamente. Pasó lo mismo con Estopa, por ejemplo. Habían vendido 200.00 disco sin sonar en Los 40 Principales, pero empezaron a sonar y despacharon un millón. Nosotros en Navidad ya teníamos 200.000. Pero luego hubo una ruptura con Subterfuge, las relaciones empezaron a ir mal y dejaron de invertir en el proyecto. Ya no hubo más vídeos. Si las relaciones hubieran seguido bien, a lo mejor en vez de los 500.000 que se vendieron se hubiera vendido un millón. ¿Qué pasó con todo eso? Que cuando empiezas a vender tanto y traspasas el circuito de los auténticos pues empiezan las críticas. Y muchos periodistas que alababan a Dover en junio, en enero los ponían a parir con el mismo disco.

-¿Y eso cómo se vive?

-Pues muy mal, claro. Dices: «Joder, este hijo de puta que me la chupaba en junio mira ahora lo que escribe, que si somos unos vendidos y tal». ¡Y con el mismo disco! Porque una cosa es que te critiquen en el siguiente, pero con el mismo te deja mosqueado. Ellos lo pasaban muy mal, pero yo pensaba: «Pues vaya, a mí me pasó lo mismo con Nirvana». A mí me flipaban cuando sacaron Nevermind, pero cuando vi que le empezaban a gustar a todo el mundo les di la espalda. Yo, Judas [risas]. Cuando vi que pasaba lo mismo con Dover me decía: «Joder, ahora entiendo por qué la gente es tan injusta y tan tonta». Que un grupo te deje de gustar porque llegue a más gente es de gilipollas, no tiene otro nombre.

-Cuando uno es joven y la música forma parte de tu identidad el hecho de que tu grupo le guste a los tíos que te caen mal de la clase te revienta.

-Sí, es así de gilipollas y de absurdo. No soportas que le guste tu grupo a tu hermana pequeña, por ejemplo. Eso pasa y seguirá pasando. Es muy difícil que des en el clavo: vender disco y que encima la crítica te respete. Tú ves las listas de lo mejor del año de las revisas más guays y, entre los 20 primeros, no han venido ni 10.000 discos.

-¿Se ha encontrado alguna vez con la situación de querer llevar al grupo más allá y que este lo rechace por esos prejuicios?

-No, no te creas. Forzar al grupo a hacer algo que no quiere no conduce a bien sitio.

-¿No le ha pasado con Los Planetas?

-Bueno, con ellos sí. Los he intentado en su día llevar a otros sitios. Básicamente es J. Los demás son más fáciles. J es complicado, se come muchísimo la cabeza. Alguna vez he guerreado con él por esas cosas. No eran cosas de radio, ni nada. Él, a veces no quería tocar en un determinado festival, porque decía que no era auténtico. Pero es que, según su teoría, solo podía tocar en el Primavera Sound. Ni siquiera Benicassim cumplía los requisitios que él quería. Yo le decía: «¿Qué hacemos entonces dos conciertos al año?». Los cogí sobre el 2002 y estuve hasta el 2009.

-¿Fue el grupo más difícil con el que ha trabajado?

-No, el más difícil fue Dover. Entonces yo no tenía mucha experiencia y el éxito fue mucho mayor. El problema con Los Planetas era J, con quien me une un gran respeto y una mayor amistad. Me llevó mucho mejor con él ahora que antes. Hubo un momento en el que le dije: «Hasta aquí, no aguanto más, no puedo amargarme todo el tiempo por esto».

-¿Saltan muchas chispas en esa relación?

-No, lo normal. Te enfadas a veces. En concreto con J fue en México, en una noche de jarana. Me dio la puta noche. Estábamos en casa de Julieta Venegas. Por la mañana me levanté, le puse el desayuno y le dije: «Mejor, cada uno por su lado. Ya hemos tocado techo. Has sacado lo mejor que yo tenía y mejor que busques por otro lado». Y ahí están, sacando discos cojonudos. Para mí es uno de los mejores grupos de la historia de la música en España.

-Le queda la experiencia de estar tras uno de los mejores discos de la historia del rock español: «La leyenda del espacio».

-Sí, totalmente. He tenido mucha suerte en ese sentido, de trabajar de gente como J en ese disco, o Dover con Devil Came To Me o cuando dieron el doble salto mortal con Follow The City Lights.

-Eso tuvo que ser tremendo.

-¡Eso fue la hostia!

-¿Cómo reaccionó el grupo con la nueva desbandada de seguidores?

-Ahí ya les importaba menos, porque había tanta gente a la que le gustaba la canción de Let Me Out que era distinto. Además yo ya estaba curtido. Luego está lo de trabajar con Kiko Veneno. A veces lo miro y pienso que estoy trabajando con Lorca o alguien así. Para mí está a ese nivel. Es súper especial. Es un artista de arriba a abajo y, además, un intelectual. Estás con él y te quedas con la boca abierta escuchándole. Aprendes un montón de cosas. Sabes que dentro de 50 años sabes que se va a seguir hablando de él.

-¿Actualmente su bandera es Lori Meyers?

-Son mis niños. Los cogí al principio. Me los puso J, los conocí, congeniamos y nos pusimos a trabajar juntos. Estaban grabando el Hostal Pimodan. Las cosas iban mal, nos fuimos de Houston Party, fichamos por Universal e hicimos un trabajo muy bueno. Miras atrás y te sientes orgulloso de a dónde has llegado. Ha sido muy fácil, porque ellos se dejan. Enseguida hubo entendimiento, pese a nuestra diferencia de edad. Hubo siempre química con ellos y una gran amistad.

-A mí me trasmiten una cosa muy fuerte: que si fuera otro momento en el pop español serían como Nacha Pop o algo así.

-Sí, es lo que ha ocurrido en los últimos años con el fenómeno del indie-mainstream. Empezó con Vetusta Morla, sigue con Love Of Lesbian y, luego, vamos nosotros. Esto va paralelo a una serie de festivales a los que la gente va a en masa. Un poco con eso, otro poco con Internet se produce esa explosión. En los ochenta fue de otra manera. Se produjo una explosión de contratación en los pueblos, Radio 3 y un montón de programas en televisión. Ahora ha ocurrido de otra manera, pero ha ocurrido.
 
-Menciona el indie-mainstream. Para una parte de la crítica y público eso es lo peor y ponerlo a parir el modo de reafirmarse en otras valoraciones. ¿Qué piensa?

-Estamos en lo mismo de antes: una parte de la crítica no perdona el éxito. Y, entonces, hay una serie de blogueros y de revistas que se quejan de que siempre son los mismos en los festivales, que siempre tocan los mismos y tal. Pues claro, es que es lo normal. España es mucho más pequeña ahora que hace años. A medida que las comunicaciones han mejorado, que hay trenes de alta velocidad y buenas autovías ya no puedes hacer las giras que se hacían en los ochenta de 90 bolos. Ahora no, como mucho puedes hacer 20 o 30 bolos. Y ya te ha visto toda España. Con que toques en el Low-Cost, en el S.O.S., el Sonorama, el Contemporanea, el Ebrovisión y unos pocos más ya te va visto todo el mundo.  

-¿No cree que son comprensibles las quejas de que siempre están los mismos?

-Ya pero es que son los grupos que venden los tiques. Y al final la gente reclama esos grupos. Los siguientes molan, pero la gente quiere a los gordos. Somos muy conscientes de eso y procuramos no repetirnos. Yo no voy dos años seguidos al mismo festival. A mí me llaman para Lori Meyers de todos los festivales y les estoy diciendo que no, porque ya llevamos dos años con el mismo disco y no queremos repetir. Quiero que el grupo descanse, que prepare nuevo disco y, bueno, me jode porque son conciertos muy golosos. Pero hay que saber decir que no.

-Maneja nombres muy exitosos, pero el medio está Emilio José que es un artista que se quedó por ahí perdido. ¿Qué pasó con él?

-Sigue ahí. Es de mis niños bonito, sin duda. Si hubo un disco que he escuchado mil veces en los últimos años es el de Chorando apréndese. Lo pongo y lo sigo poniendo, descubriendo siempre mil cosas. Lo que pasa es que Emilio es un personaje. Si no hay llegado más lejos es porque no ha querido. Este sí que es auténtico, aún más que J. J dice que no pero sí, pero este dice que no y es no. Ha desaparecido porque quiere desaparecer. Lo ha dejado todo. Yo hablo de vez en cuando con él y me dice: «A punto, estamos ahí». Lleva así dos años.

-Bueno, el segundo disco se Apeiron, su exbanda, se espera desde 2002.

-A mí ya me lo había advertido Marc, de Foehn, su sello. Yo no renuncio a convencerlo a que dé el paso. Estoy seguro que por fin lo acabe va a ser muy fácil. Hay mucha gente que no se ha olvidado de él. Es un genio, un tío muy especial. Su disco es para aquí y para el mundo. Flipan con él. Hace poco en Buenos Aires me preguntaban por él. Y en México igual. No hay nadie como él. De hecho, él no quiere escuchar música actual para no contaminarse. Me lo imagino metido en su casa, en Quins, grabando toda la noche.

Fotos: Benito Ordóñez

Mística planetaria en la Quintana

Sábado, Julio 26th, 2014

Los Planetas
Santiago de Compostela, plaza de la Quintana
25-julio- 2014

Flotó la magia desde el minuto uno en la plaza de la Quintana. La música de Los Planetas, cada vez más mística, parecía fundirse en los pináculos del muro barroco de esa fachada de la Catedral de Santiago. Con una propuesta inicial de (pocas) luces y (muchas) sombras los granadinos dejaron claro desde el arranque de Poetas que la actuación iba a ser única. Más allá de la exclusividad de la cita (sólo esa en Galicia y una de las poquísimas que darán los granadinos este año), por lo que se vivía. Elevando la masa de sonido, poniendo el pecho del público en suspensión y adornándolo de chiribitas espaciales, J y los suyos aclimataron la plaza con Poetas y llevaron a lo real lo que proponía el cartel genial del recital. Abajo, la mayoría se dejaba llevar, certificaba que todo sonaba de maravilla, y se disponía a viajar por su galaxia sónica.

Ya hace tiempo que los decepcionados con el viraje de La leyenda del espacio (2007) decidieron bajarse del carro. Los conciertos de Los Planetas hoy en día no responden a la catarata de greatest hits que otrora disparaban en los festivales.Con un bloque inicial centrado en sus dos últimos discos, jugaron a girar la manilla de la tensión de un lado a otro: desde el punch motorik de Romance de San Juan de Osuna a la psicodelia flamenca en expansión de Virgen de la soledad, para terminar en Ya no me asomo a la reja. Esta, titubeante de inicio y mostrando signos de fatiga interpretativa, ganó en cuerpo hasta mostrarse como un esplendor de luz, de esos que se sienten en el rostro con los ojos cerrados y la piel extasiada.

El primer viaje al pasado llegaría con Toxicosmos. Click sentimental. Millones de imágenes de la juventud disparadas a toda velocidad en la mente, mientras la pieza se desarrolla lenta y en claroscuros. Todo hasta alcanzar el mismo arrebato que Ya no me asomo a la reja, su hermana flamenca. Luego, Corrientes circulares. Doble click, con el primer karaoke colectivo. Más tarde, una inesperada Nunca me entero de nada. Y, sí, el pellizco de verdad con una Santos que yo te pinte expulsada con imágenes de la catedral de Santiago de fondo. Entremezcladas con su última producción (Entre las flores del campo, Corona de estrellas, Si me diste la espalda) lograron todo ese zig-zag de emociones que conduce a una euforia mareante. En ese momento, el público no sabía si se encontraba en la Quintana buscando los añicos de un pasado perdido o celebrando que se ha seguido ahí, a pesar de todo y de todos los que se fueron cayendo. No lo sabía y, quizá, tampoco lo quería saber.

En adelante, ya estaba todo preparando para el triunfo. Ante piezas como Devuélveme la pasta, Segundo Premio, Pesadilla en el parque de atracciones poco hay que decir. Solo entregarse a ellas, formar parte de su rencor y cantarlo a los cuatro vientos, constatando que Los Planetas son la mejor banda surgida en España desde los noventa hacia esta parte. Y si en el bis, claudican al mudo deseo común y rescatan David y Claudia y De Viaje, terminas por formar parte de mil gargantas desgañitándose con eso de “Tú y yo de viaje por el sol, en una nueva dimensión”. Certificas una vez más que todo ha merecido la pena: conocerlos, invitarlos a escribir parte de tu vida y no dejarlos de seguir nunca. Aunque todo -ellos, tú, nosotros- hayamos cambiado. Tan poco o tan mucho. Eso va por días.

Solo les faltó rematar el bolo a lo grande. Teniendo en cuenta que durante la prueba de sonido se pudo escuchar La copa de Europa y el recuerdo de su interpretación en el Primavera Sound permanecía glorioso, difícilmente se les podía ocurrir un final mejor. Pero no quisieron. Y dejaron la oportunidad de coronar una noche que se quedó en grande cuando podía haber sido grandiosa. Mención aparte, merecen los teloneros Disco Las Palmeras!, que abrieron demostrando que su nueva versión en cuarteto los acerca cada vez más a My Bloody Valentine.

Foto: Xoan A. Soler

El día que “La caja del diablo” irrumpió en la noche coruñesa

Domingo, Febrero 9th, 2014


(Por favor, léase escuchando el tema al mismo tiempo)

Puede parecer una coña, pero resulta rigurosamente cierto. Salvo algún local orzanero que clavaba el ¿Qué puedo hacer? entre su menú de radiofórmula, en 1996 era prácticamente imposible encontrar un pub de A Coruña en el que pusieran a Los Planetas. Aquí el ambiente underground miraba hacia un sitio muy diferente que a la explosión indie que existía en otros puntos de España. Y, en muchos casos, existía una verdadera hostilidad hacia ese tipo de sonidos. Sin embargo, entre mi grupo de amigos de la universidad (estudiábamos fuera pero éramos todos de A Coruña), los granadinos se convirtieron en algo así como un símbolo. Sentíamos esa sensación inexplicable de escuchar algo que solo se podría entender con verdadera militancia de fan, una vez sumergido en ese universo inescrutable para la mayoría. Es decir, era el mundo el que estaba equivocado, no nosotros, que veíamos en aquel Super 8 nuestra vida secuenciada en un puñado de canciones. La oposición lo hacía más excitante, si cabe.

Un día, hartos ya de la situación e impulsados con ese descaro que se tiene a los veinte años, yo y un compañero bajamos de copas con el cedé del Super 8 en el bolsillo. Fuimos a uno de los locales roqueros de la ciudad, el desaparecido Fun House (hoy Casa Italia, en la Ciudad Vieja). Pedimos que nos pusiera el disco. El pinchadiscos, que era un tipo encantador aunque bastante lejano a nuestra sensibilidad (le gustaba más el Second Coming de los Stone Roses que el Stone Roses, por situarlo), se dejó embaucar por la descripción sonora de lo que le entregábamos. Nos preguntó “¿Cuál pongo?”. “¡La diez, la diez!”, le dijimos. Y allí, entre Janis Joplin y Jimi Hendrix sonó -gloriosa, excitante, tremenda- La caja del diablo. ¡El germen de Spacemen 3 instalado en el bastión del rock ortodoxo! La cara del pincha era todo un poema. Con todas las letras escritas en su gesto decía: ¿Pero qué demonios pasa aquí?. “Espera un poco, que ahora es cuando empieza a molar”, le contestábamos, preparándonos para la estampida de baterías de Paco. Las cejas en el local se arquearon y yo y mi colega, extasiados, celebramos aquel pequeño momento de placer estúpido, arrogante y maravilloso.

Por supuesto, el tema no llegó al final, pero el estallido resultó tremendo. Luego, con el tiempo, todo cambiaría, pero mmmm… que agradable sensación aquella.

El Optimus Primavera Sound claudicó a la nostalgia pop y ruidosa

Lunes, Junio 3rd, 2013

OPTIMUS PRIMAVERA SOUND
Oporto 31 de mayo y 1 de junio 2013

Ya no calzan Adidas Gazelle, no visten aquellos vaqueros acampanados de entonces y a duras penas logran defender el flequillo. Pero están ahí, festejando que un día fueron jóvenes y fans de BLUR. Con New Balance, pantalones pitillos y bastante menos pelo se sintieron por una noche como en los noventa. Entonces su mundo cumplía veinte años, no existía miedo al futuro y Girls & Boys sonaba de fondo. Ahora un pie pisa los cuarenta, el presente se tambalea en una cuerda floja y, al parecer, Two Door Cinema Club son el grupo británico del momento. Sí, esta vez sí: cualquier tiempo pasado fue mejor. Miles de gargantas gritando al unísono “¡¡¡¡Parklife!!!!” cada vez que Damon Albarn los apuntaba con el micro parecían confirmarlo. 

Imagen de previsualización de YouTubeBLUR interpretando “Parklife” ante el delirio colectivo

Corren tiempos de nostalgia. El público la demanda. Y el Optimus Primavera Sound se rindió ante ella. Ya en la primera jornada del festival (en la que este escriba no estuvo presente) tuvo que venir un veterano, Nick Cave, a dar una lección magistral. También The Breeders, a celebrar el 20 aniversario de su mítico Last Splash en otro de esos complacientes ejercicios revisionistas típicos de estos tiempos. Al día siguiente eran BLUR los que acudían a la llamada para ondear la bandera brit que portaron hace dos décadas. Su concierto lo eclipsó todo en la segunda fecha del festival y respondió a las expectativas regresivas. ¡Shhhh!, ni hablar de decadencia. Al contrario de aquella desastrosa visita al FIB de 1999 con actitud de ingleses-de-vacaciones-en-el-Mediterráneo, esta vez BLUR lo bordaron. Sonaron potentes, derrocharon energía y contagiaron una inusitada vitalidad. Todo, con el handicap de lidiar con un repertorio y una imagen tan ligada a lo juvenil como la suya. Sin problemas. La inicial Girls & Boys puso al grupo y al público a disfrutar. Lifting colectivo, hedonismo pop, vibraciones maravillosas. Ya no hubo vuelta atrás.

Damon Albarn brincó como lo hacía en los días de vino y rosas del Brit-Pop y resultó igual de payaso que entonces. Jugó con el público, lo guió y lo manejó a su antojo. Tras él, la banda ampliada con cuatro coristas y una sección de viento, repasó con solidez un repertorio inmarchitable. Desde los botes de euforia con los que fue recibida primeriza There’s No Other Way al pogo desmadrado que se generó con Song nº2 al final, lo que se vivió en Parque da Cidade resultó algo así como la gloriosa celebración colectiva de un pasado ideal e idealizado . Como quien escribe una vez más (y van…) el epílogo de esa idealizada juventud en la que nada parecía imposible. 

Todas, o más bien casi todas (¿por qué dejarse To The End?), acudieron a la cita. En orden y convenientemente dosificadas. Auténticos clicks en el corazón. La perezosa melodía Bettlebum, ladeando cabezas con ese estribillo que se deshace en el aire; la carismática Tender, con el público ejerciendo de multitudinario coro góspel; la zozobra piscodélica de This Is A Low, creando un telón de ensoñación; Country House, servida como un delicioso caramelo pop de fiesta, sonrisas y lligereza. Así hasta el infinito. Al final, tras arriesgar gafas y tobillos con Song nº2 el veredicto resultó unánime: BLUR se salieron. Tan grandes como en los noventa. O incluso mejores. Y totalmente vigentes. He ahí sus (buenísimos) temas nuevos.

Antes de ellos, cabe destacar una nueva exhibición de SWANS, confirmando que son uno de los mejores directos del rock actual. Con Michael Gira totalmente poseído, trenzaron su música catártica, terrorífica y demoledora. Bendecidos por el gran sonido del escenario Super Bock (el mejor de todos) firmaron probablemente el pase del día. Cabe señalar también la agradable actuación de NEKO CASE cayendo la tarde, quien homenajeó a The Sangri-las en clave country, y la de DANIEL JOHNSTON que con su pop errático marca de la casa encandiló a sus entregados fans y repudió a los que no lo son. “Esto parece como cuando un padre se envalentona en la boda de la hija y canta”, comentaba un espectador. También mentar los elogios que despertaron los pases de METZ y FUCK BUTTONS. De estos, lo siento, yo nada os puedo contar. Se escaparon totalmente a mis horarios. Uno, novato, no supo muy bien cómo gestionar el tiempo y las esperas entre actuación y actuación.  

EL TURBADOR PLACER DEL RUIDO 

La nostalgia se vistió de ruido en el tercer día del Optimus Primavera Sound. Los maestros en su administración, uso y disfrute desde los ochenta, MY BLOODY VALENTINE, convirtieron en real la fantasía auricular de toda una generación. Su música ha sido tan mitificada en disco como deseada en directo y su plasmación genera una sensación ambigua: la de hacer de carne y hueso temas que siempre flotaron en un mundo irreal pero, al tiempo, obligar al pellizco precisamente por ello. Y todo desde el mismo arranque en el que, a por todas, se invocó la dupla mágica de la parte central de Loveless , con las maravillosas I Only Said y When You Sleep. De este modo la formación de Kevin Shields dejaba claro que desechaba la idea de que su último álbum, m v b, ejerciera de guía de su actuación, algo que en principio podría casar con una reivindicación del papel del grupo en el 2013. No ocurrió así. Hubo parada en la melodía a cámara lenta de Only Tomorrow con esas viscosas guitarras que en directo parecían masajear al espectador. También en la luz bailable de New You, que surgió al poco de arrancar como un revelador beso pop. Pero, en todo momento, presidió la fórmula del grandes éxitos con suplemento de agresividad.

Imagen de previsualización de YouTubeMY BLOODY VALENTINE abriendo su actuación con “I Only Said”

Sí, MY BLOODY VALENTINE sonaron duros, muy duros ¿Qué queda hoy de aquello de que la banda había extraído toda la violencia al rock con Loveless? La actitud macarra de Debbie Googe aporreando su bajo en los mismos trastes con fruición indicaba más bien todo lo contrario. Y You Made Me Realise, tras varios minutos de contención, resultó toda una detonación noisepopera cuya onda expansiva alzancó a todo el Parque da Cidade. En la otra cara de la moneda surgió ma-ra-vi-llo-sa To Here Knows When. O lo que es lo mismo: Bilinda Butcher poniéndole rostro a la gran nana narcótica del shoegazer. Al término, nadie pidió bises. El público se había quedado exhausto. Algunos, como los chicos de Franc3s que se les pudo ver en las pantallas de video durante la actuación, hablaban del concierto de su vida.

Antes de ellos, LOS PLANETAS dieron la gran sorpresa de la noche, apelando también a hojas del calendario arrancadas hace años. Tocaba soplar las velas de 15º aniversario de Una semana en el motor del autobús, el disco emblema del indie patrio. Todo pintaba mal. Desde la idea misma del concierto al estado actual del grupo, cuyos problemas internos trascienden incluso a las redes sociales. Quienes los habían visto en Barcelona avisaban: desastre a la vista. La posibilidad de darle la vuelta al pronóstico en Portugal semejaba más bien una quimera. Pues, ¡voilá!, sucedió. De menos a más, a mitad de concierto los granadinos se encontraban ya en otra dimensión. Temas como Toxicosmos o, muy especialmente, La Copa de Europa resultaron sencillamente espectaculares, la banda se mostró compacta y sin fisuras y, más allá de las lecturas planas, se palpó la emoción y se pudieron ver detalles sorprendentes (y deliciosos). Por ejemplo, esas guitarras fronterizas con las que Florent bañó Cumpleaños Total, el ímpetu de Erik a la batería convirtiendo Montañas de Basura en algo totalmente nuevo o Linea 11, totalmente renovada sin perder un ápice de emotividad.

Las proyecciones, recreando las letras de los temas y jugando la iconografía creada en su día por Javier Aramburu, hicieron el resto. Y cuando La Copa de Europa ya había alcanzado su clímax y todos dábamos satisfechos la actuación por finiquitada, llegó el regalo. En sintonía con el público, LOS PLANETAS dejaron dos pinceladas de su presente. Primero, y acto seguido, Alegrías del incendio. Segundo, y tras un solicitado bis, Cuando me asomo a la reja, casi queriendo decir que ahí está su Toxicosmos actual. Ambas tendieron un puente de coherencia entre aquellos y estos LOS PLANETAS. El rumor de que Erik Giménez, su batería, podría estar firmando así su última actuación fue de lo más comentado antes y después del concierto. De verdad, no podía dejar el listón más alto. Estuvo tan pletórico que J debería pensárselo. 

Y, entremedias, emergió el grupo del año. Con el cuchillo en la boca, SAVAGES se hicieron hueco entre la nostalgia reinante en el festival. Les tocó lidiar con el sonido metálico de la carpa Pitchfork, pero no importó. Incluso puede que les sentase bien. Como unos Joy Division con suplemento de alaridos, como unas Sleater-Kinney bañadas en post-punk, como Siouxie con 20 años en el siglo XXI…. Las comparaciones llegan en masa para intentan aprehender el espíritu de una banda llamada hacer grandes cosas. Multiplicando el poderío de su sensación debut y envolviendo en una niebla de acoples agudos y afilados, SAVAGES se confirmaron como la revelación del año. Quien sabe si en unos años serán otro muñeco roto de las tendencias, pero hoy por hoy no se me ocurre principiantes mejores a ellas. 
Imagen de previsualización de YouTube SAVAGES tocando “Fuckers” en la recta final de su actuación

Su actuación coincidió con la de unos LIARS que encantaron. Apenas pude ver sus dos temas finales: un trasvase de su locura guitarrera de antaño a la electrónica. También paladeé algo de WHITE FENCE, un voluntarioso ejercicio garagero sin más trascendencia, y a unos EXPLOSIONS IN THE SKY que semejan seguir con el piñón fijo de antaño, el de ser un sucedáneo de Mogwai que no va más allá de la estética sin escalofrío. Tampoco hay que olvidarse de DINOSAUR JR, cumpliendo con creces en la recreación de su repertorio clásico, versión de The Cure incluida. Otro pinchazo nostálgico para un festival que superó con nota el segundo año de su corta vida.

De viaje por el sol en una nueva dimensión

Lunes, Febrero 14th, 2011
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1994. De viaje, abriendo el magistral Super 8. Esta es la canción que nos hizo sentir a toda una generación el verdadero subidón de estar enamorado. Sí, toda esa cálida euforia, juvenil y descontrolada, que no cabe en el pecho y que parece que vaya a estallar de un momento a otro. Los Planetas, verdaderos maestros en el arte de musicar los extremos del amor, crearon con ella un himno total, una de esas canciones que cristaliza con asombrosa sencillez una sensación compartida por miles de personas: el nosotros dos contra el mundo impregnado de romanticismo adolescente. Ese “Tú y yo de viaje por el sol, en una nueva dimensión ¿qué podría ser mejor que estar siempre juntos tú y yo?” se cantó hasta la afonía en cientos de conciertos, pubs y fiestas domésticas como si fuera la última canción de pop que iba a sonar en la tierra.
Desde entonces, nadie (o casi nadie) logró tanta empatía en España. Y porque hoy es San Valentín, y porque esta es la canción de la vida de mucha gente, se merecen un play en toda regla. Lo de que se aceleren los latidos del corazón después será inevitable.

Los mejores conciertos celebrados en Galicia en el 2010

Viernes, Diciembre 31st, 2010

ourense1Ahora que ha terminado quedan pocas dudas de que 2010 ha sido impresionante para la música en directo en Galicia. La entrada en escena del Xacobeo y su refrescante gestión se fundió con el trabajo de las salas, fundaciones y festivales que ya venían dando señales de cambio en años anteriores. Entre todo se creó un calendario que obligó, en más de una ocasión, a frotarse los ojos para comprobar realmente que todo ello estaba sucediendo en Galicia. Por este motivo, Retroalimentación añade un tercer listado dedicado a los mejores conciertos de estos doce meses. Obviamente, ha resultado imposible asistir a todos los que se celebraron en Galicia y, seguramente, de ir, recitales como el de Public Enemy, Elvis Costello, Ariel Pink’s Haunted Graffiti’s o Motörhead entrarían dentro de esta relación de doce en la que, !ojo!, se han quedado fuera Pet Shop Boys, Yo La tengo, Paul Collins, Flying Lotus, Sun O))), Bill Callahan, Alva Noto & Blixa Bargeld, Patti Smith o These New Puritants, casi ná… Con que el 2011 sea la mitad de bueno que este 2010 nos podemos dar con un canto en los dientes.

1. LEONARD COHEN (Ourense, Pabellón Paco Paz, 12 de septiembre)
Lección maestra. Mejorando lo de Vigo del 2009 (espacio cerrado, menos gente curiosa y más fans convencidos), Cohen ofreció lo esperado: casi tres horas revisando un repertorio inmaculado. Y tanto da que fuera un deja vu: las emociones fueron aún más intensas con el conocimiento previo. El concierto que querríamos escuchar en bucle durante toda nuestra vida. A ver si alguien se anima a traerlo para el 2011 y vuelve a encabezar la lista.

2. ARCADE FIRE (MTV Day, Santiago, Monte do Gozo, 4 de septiembre)
Los canadienses demostraron en el Monte do Gozo que tienen, hoy por hoy, uno de los mejores directos del planeta y que portan el mástil de la bandera musical de toda una generación. Con The Surburbs bajo el brazo equilibraron pasado y presente y alcanzaron clímax totales con piezas como Rebelion (Lies) o, muy especialmente, con ese Wake Up coral que cerró el concierto dejando a la gente entusiasmada. Tanto que muchos repitieron en Madrid meses después.

3. JÓNSI (Xacobeo 10, Monte do Gozo, Santiago, 27 de agosto)
Las buenas referencias llegadas del Sónar-Barcelona no fueron suficientes para hacerse una idea de lo que el líder de Sigur Rós iba a mostrar sobre el escenario. Precediendo a Muse y lidiando con una audiencia hostil, desplegó su pop fantasioso de cintas de colores, ritmos imposibles y euforia desboradante. Enamoró y con Grow Till Tall puso la carne de gallina a fans y profanos que lo escucharon con atención. Una maravilla.

4. DOMINIQUE A (Vangardas Sonoras, A Coruña, Teatro Colón, 16 de enero)
Dominique Ané se puso la camisa negra, se enfundó el traje de Joy Division para el estreno de La musiqué en al ciclo Vangardas Sonoras y superó todas las expectativas con un concierto impresionante. Lo del final Le Courage des Oiseaux y la gente deseando que el teatro no tuviese asientos fue un momento para el recuerdo.

5. BROADCAST (Sónar-Galicia, A Coruña, Expocoruña, 18 de junio)
El mejor concierto del Sonar-Galicia tuvo lugar para unas 200 personas en el auditorio de Expocoruña. Allí Broadcast invocó a la Velvet Underground, puso a girar su caleidoscopio pop y creó verdadera magia. Durante una hora y pico la hipnosis del dúo funcionó a la maravilla, dando la sensación de que aquella habitación permanecía al margen de todo, incluso de la fiesta hedonista que reinaba en el festival.

6. LCD SOUNDSYSTEM (Sónar-Galicia, A Coruña, Expocoruña, 17 de junio)
No se podía pedir mejor pistoletazo de salida para el Sónar-Galicia que traer a uno de los mejores directos de rock del mundo a la ciudad. LCD Soundsystem confirmaron que lo son y con su funk-rock irresistible obligaron al público que abarrotó hall de Expocoruña a bailar sin opción a rechazo. Su Yeah! final puso todo patas arriba e indirectamente dijo: sí, esto es el Sónar amigos, no estáis soñando.

7. LOS PLANETAS (Noroeste Pop Rock, A Coruña, Playa de Riazor, 5 de agosto)
La actuación de los granadinos en el clásico festival coruñés no respondió a las expectativas creadas de público (8.000 cuando se esperaban 15.000), pero desde luego sí a las artísticas. Apostando por su lado flamenco y por la psicodelia densa y al ralentí, ofrecieron una actuación sólida y espectacular que, no obstante, decepcionó a quienes iban a por el concierto festivalero de hits. Dieron un concierto casi calcado del Festival Do Norte de Vilagarcía de Arousa, por lo que aquel podría sustituirse por este en la lista. Desde los tiempos de Canciones para una orquesta química J y los suyos no sonaban tan convincentes en directo.

8. TEENAGE FANCLUB (Santiago, Sala Capitol, 3 de diciembre)
Los escoceses habían protagonizado una actuación lamentable en su día en el Santi Rock y ese recuerdo les había estado persiguiendo siempre a los ojos del público gallego. En cuanto sonó Start Again en la sala Capitol todo disipó y se conjuró un auténtico paraíso para los amantes del pop. Dont´Look Back, The Concept, It´s All In My Mind, Everything Flows… o lo que es lo mismo la banda sonora de una generación comprimida en un concierto que nos recordó que ellos siempre estuvieron ahí, a nuestro lado.

9. BARON ROJO FORMACIÓN ORIGINAL (A Coruña, Coliseo, 6 de marzo)
Un grupo que vuelve con su formación original abiertamente por la pasta, con varios de sus miembros enfrentados, sin nada nuevo que ofrecer y, aun por encima, con un sonido totalmente anclado en los ochenta. Todo pintaba mal y, quizá por ello, el impacto fue aún mayor. Lo que se vivió en el Coliseo sorprendió hasta el propio grupo, que sonó granítico y convincente como nunca, repasando un repertorio soberbio y logrando una comunión grupo-público excepcional. Ahora bien, por favor, que los barones nos dejen este recuerdo y que cada uno siga por su lado.

10. NEIL HANNON (Vigo Transforma, Vigo, Estación Marítima, 10 de julio)
El cartel anticipaba fracaso. Se anunciaba The Divine Comedy, pero luego se especificaba que vendría Neil Hannon solo. Sobre el escenario se pudo ver exactamente eso: Hanon con una guitarra acústica y un piano. Con esas armas, atacó su repertorio inmaculado y con carisma, humor y excelencia tuvo a la audiencia del Vigo Transforma comiendo de su mano. Un concierto sorprendente y encantador.

11. COCOROSIE (A Coruña, Expocoruña, 1 de junio)
Las hermanas Casaddy lograron un inesperado lleno total en su primera visita coruñesa y dejaron un recital para el recuerdo. Medio onírico, medio infantil y siempre excitante, su modo de comandar el espectáculo resultó fascinante disipando en todo momentos las dudas de quienes las miraban con desconfianza. Lemonade sonó a gloria.

12. WILLIE NILE (A Coruña, Sala Le Club, 20 de agosto)
Apareció de sorpresa en la programación de la sala Le Club en pleno mes de agosto. La llenó y dio junto a The Stormy Mondays un concierto que fue una fiesta total de rock. Entre The Byrds y Bruce Springsteen, con el músculo melódico siempre firme, el neoyorkino invocó ante poco más de 150 personas un poderío arrebatador. Uno de esos conciertos que debería ser obligado para la chavalada que solo ha consumido mp3 en su vida.

Los 10 mejores discos nacionales del 2010

Jueves, Diciembre 30th, 2010

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Las malas lenguas decían que a Triángulo de Amor Bizarro se le habían agotado las ideas, que eran víctimas de su propio éxito y que iban a ser incapaces, ya no de superar su disco de debut, sino de sacar un segundo álbum. Año Santo supone un puñetazo ruidoso y demoledor a todo ese runruneo negativo que de siempre ha acompañado a los de Boiro. Sí, sí, el suyo es el mejor trabajo del año.

1. TRIÁNGULO DE AMOR BIZARRO “Año Santo” (Mushroom Pillow)
Pese a su engañoso arranque pop con De la monarquía a la criptocracia y Amigos del género humano, el segundo trabajo de la banda de Boiro apuesta por la crudeza, la brutalidad y la locura noise-rock sin contemplaciones. Con ello obligan al oyente a perder la cabeza hasta caer en el pantano ruidoso de El baile de los caídos -una maravilla con guiño a Barón Rojo incluido- para finalmente purificarse en Año Santo y dejar exactamente la misma sensación que en su álbum de debut: !Queremos más!

2. LOS PLANETAS “Una ópera egipcia” (Sony)

Pese a no generar tanto revuelvo como su predecesor, Una ópera egipcia confirma a Los Planetas en la senda del rock mezclado con flamenco. Más luminoso gracias a la vena pop de Una corona de estrellas o Soy un pobre granadino, alcanza sin embargo su punto máximo cuando apela a la mística y las tinieblas. Son los pasajes de Señora de las alturas, Virgen de la soledad, Los poetas y, muy especialmente, La pastora divina con Enrique Morente los que dan verdadero valor a este trabajo hecho por un grupo que, además, atraviesa un momento especialmente dulce en directo.

3. NADADORA “Luz, oscuridad, luz” (Ernie Records)
Un auténtico renacer. Cuando (casi) todo el mundo pensaba que habían perdido el rumbo en el drama-pop y la electrónica, Nadadora dieron un paso atrás, volvieron a sus orígenes y editaron la cima provisional de su trayectoria. En Luz, oscuridad, luz descansan las mejores canciones de su carrera (Una nueva vida, Deshazte de mí, 1987…) con un sonido que en ningún momento quiere disimular sus pretensiones: envolverlo todo de oscuridad ochentera y atmósferas shoegazers. Este año deberían estar defendiéndolo en todos los festivales indies.

4. LÜGER “Lüger” (Autoedicion)
Ambientes piscodélicos, rítmica marcial, intensidad que sube minuto a minuto. El sensacional debut de Lüger tiene todo eso que los que en su día fueron fans de Manta Ray y luego de Schwarz buscaban. Entre el kraut-rock de la vieja escuela y las propuestas de grupos como Holy Fuck su debut suena como una auténtica bomba. Actualmente, sobre las tablas son pocas las bandas que le pueden hacer sombra. 

5. STANDSTILL “Adelante Bonaparte” (Pias)
Si con Vivalaguerra los catalanes reclamaban un lugar propio en la escena nacional, con Adelante Bonaparte -un triple epé conceptual que el grupo llama “fábula circular”- no hacen si no crecer dentro de ese emplazamiento. Pretencioso en el mejor sentido de la palabra, este es uno de esos trabajos que parece no escucharse del todo nunca y revela sorpresas cada vez que se vuelve a él. Fascinante.

6. LOS PUNSETES “LP2” (Everlasting)
Como unos Beat Happening con mala baba y algo de ruido planetario, Los Punsetes hacen dos cosas muy bien. Primero, crear canciones a medio terminar, esqueléticas pero súper efectivas. Segundo, trenzar letras que captan estados de ánimo con demoledora sencillez. Cosas como De moda, Tus amigos, Por el V**** o Dinero tienen la cantidad perfecta de cinismo y sinceridad treintañera como para terminar siendo auténticos himnos de andar por casa.

7. REFREE “Matilda” (Marxophone)
Raul Fernández entregó en 2010 su mejor disco como Refree. Para ello se desprendió casi completamente del tono jazzie de su pasado y, a modo de rompecabezas pop de estirpe muy beateliano, creó un catálogo de formas y colores realmente delicioso. En medio, historias de tipos torpes e incompetentes en su día a día vistas con una ternura muy especial, la que delata que en cualquier momento tanto el autor como el oyente puede verse reflejado.

8. HOLA A TODO EL MUNDO “HATEM” (Hatem Prayer Team)
Uno de los grupos revelación de este año ha sido Hola A Todo El Mundo. Su reivindicación del folk sesentero y la psicodelia, junto a su traslado a época actual con pinceladas de electrónica resulta altamente estimulante. Pero donde verdad enamora es en directo. O se sale corriendo repeliendo su buen rollito hippie o definitivamente uno les da un abrazo totalmente entregado a su causa.

9. DELAFÉ Y LAS FLORES AZULES “Vs las Trompetas de la Muerte” (Bus Azul)
Un disco totalmente incomprendido. Eclipsado entre el confeti y la felicidad extrema que el grupo ofrece en vivo, en este álbum descansan algunas de las canciones más tristes y sentidas del año. Sus once temas hablan de la ruptura de una pareja y las ganas de salir adelante de un modo tan cristalino que conmueve. Pero, además, posee dos piezas (Hoy y Funcionarios ausentes) que por sí solas justifican cualquier disco que las cobije

10. NACHO UMBERT & LA COMPAÑÍA “Ay” (Acuarela)
El indie nacional es mayor. Tanto, que los grupos de los noventa ya están en fase cantautor. Nacho Umbert, el ex Paperhouse, pertenece ya a la segunda hornada tras Nacho Vegas y Raul Fernández y su disco de debut ofrece una obra de autor con tono acústico y aroma mediterráneo por la que se pasan personajes sombríos y trasnochados con aroma de cuento musicado.

De lo bueno lo mejor

Miércoles, Diciembre 22nd, 2010

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El mejor grupo surgido en Galicia en los últimos tiempos (Franc3s), se alía con el mejor grupo gallego del momento (Triángulo de Amor Bizarro), el mejor de la España indie (Los Planetas) y el productor del mejor disco de la historia del pop nacional (Fino Oyonarte, el responsable sonoro de Super 8). Todo para hacer una gran versión de Isolation, un clásico de uno de los mejores grupos de todos los tiempos (Joy Division). Es Aislamiento. En breve tocará hablar aquí del disco de debut de Franc3s, pero ahora es el momento de disfrutar de este sabroso bocado que confirma que Galicia sigue pegando muy fuerte entre la mejor música nacional. Sonriamos y subamos el volumen.

Dos festivales sobre la arena

Viernes, Agosto 6th, 2010

Al final, se celebró en la playa de Riazor de A Coruña el Noroeste Pop Rock más polémico de la historia. Dejo aquí las crónicas de ambos días:

-Primera jornada: Loquillo saca músculo roquero en Riazor

-Segunda jornada: Los Planetas dividen al público

Por otra parte, está ya todo listo en la playa de Santa Cristina en Oleiros para recibir mañana el desembarco de la Festa dos Mundos y, para amenizar la espera, hoy en La Voz entrevistamos a un histórico entre históricos: John Paul Jones, el bajista de Led Zeppelin En la edición de papel también se puede ver una entrevista con la china Sa Dingding.