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Gallegos fuera de lista (1): Pablo Seijas, Caxade, Loe Lof Lon, Cro!, Linda Guilala

jueves, diciembre 29th, 2016

Quizá se pueda decir que en el 2016 (les) haya explotado la música que se hace en Galicia. Decimos “les” porque llevamos al menos un lustro avisando de que una buena parte de lo mejor que se hace en España en estos momentos proviene de aquí. Parece que el mensaje ha calado. Ayer nos enterábamos que Malandrómeda eran el disco del año en Rockdelux. Vemos también como Triángulo de Amor Bizarro (el disco nacional del año para un servidor) recogen aplausos por todo el país y son el número 1 para Mondo Sonoro. Y observamos, emocionados, cómo Os Amigos dos Músicos llevan su folk-rock da terra a los oídos de toda la Península. Todo ello sin hablar de consagrados como Iván Ferreiro que directamente arrasan, ocupando el segundo lugar en Efe Eme.

Nos encanta. Nos emociona. Nos reconcilia con el poder de la calidad. Pero hay más. Sí, aún hay más de lo que se puede ver. Hay pequeñas joyas ocultas. Álbumes autoeditados que no han contado con el altavoz preciso. Grupos con discursos arriesgados que no logran esa segunda escucha. Proyectos que enamorarían a cualquier que se ponga delante de ellos. Todos han sacado disco este año. Y por ello, Retroalimentación este año no publicará su habitual lista de lo mejor del año nacional. No, esta vez se fijará en trabajos gallegos que no salen en (casi) ninguna lista. Pero deberían salir. Aquí va la primera tanda.

apablo1. PABLO SEIJAS “Debajo del aire” (autoedición). Sorpresón. El segundo disco en solitario de Pablo Seijas (cantante de los coruñeses Misterioso Viaje Holanda) es una delicia. Aunque con algún ramalazo a lo Radiohead (Aquel que rueda firme) por ahí o alguna pieza crujiente que podría recordar a Iván Ferreiro (Para nuevos soñadores), el álbum discurre mayoritariamente por terrenos electroacústicos, muy en la onda de bandas como Fleet Foxes. Ahí entre claroscuros fronterizos, trenzados folkies y ambientes sinuosos es donde desarma con canciones como Confusión, Nada nos detiene, Sol Crespuscular o la titular Debajo del aire. Una joyita

aaacaxade2. CAXADE “Isto é o amor” (Discos da Máquina). El disco que debería llevar a Caxade mucho más allá, tras la sorpresa de A dança dos moscas (2014) se ha quedado medio escondido. Error tremendo. De caricia más suave y algo más pop, el segundo capítulo del imprescindible proyecto de Alonso Caxade tiene un algo más conmovedor si cabe, que da ganas de abrazarlo y embarcarse a esa sensación de irrealidad que a veces trasmiten canciones como E isto é o amor u Homen Bala. Sin apartar la política explícita (ahí está Independence Day o Colesterol), lo cierto es que exploran otros territorios y nos dejan con la misma cara de emoción que la primera vez. Una maravilla que se suma a la anterior.

aaaaaaaaaalove3. LOE LOF LON “Conventional Elements” (Mutant Sounds). Grabado casi todo en primera toma, con aliento experimental y buscando lo casual, este proyecto de Lugo es de los que zarandea al oyente. Según Gori, su autor, se trata de mezclar al Miles Davis eléctrico con el primer Arto Lidsay, y Ornette Coleman. A todo ello se le aplica un pocode Fugazi, Hawkind, John Cage, Suicide o Neu! y el resultado son once píldoras de sonidos metálicos, guitarras afiladas, saxos intrépitos ritmos que mezclan lo maquinal y lo serpenteante. Uno de esos discos-experiencia que acabarán teniendo fans dispersos en medio mundo. Tiempo al tiempo.

aaaaaaaaaaacro4. CRO! “Mounstros” (Metamovida). Son ya unos veteranos del rock underground gallego. Pero su particular concepción del rock -enrevesada, imprevisible, lunática- sigue escurriéndose a la mayoría. Normal. Tirando por el camino más ancho del rock progresivo y el jazz-rock, trenzan un discurso en el que braman cosas como “¡¡¡El castillo está en llamas!!!” con una voz que recuerda a los míticos Asfalto, giran en las estructuras de la canción como si fueran Yes y pulsan pequeñas detonaciones de electricidad que sientan de maravilla. Eso sí, en directo todo es muuuuuuuuuuuucho mejor. Lo hemos podido comprobar en Los conciertos de Retroalimentación, cuando tocaron con Moura,

aaaaaaaaaaaaaaaaaalinda-guilala5. LINDA GUILALA “Psiconautica” (Elefant).
Un discazo. Cogiendo el testigo de aquel malsano Lo siento mucho de su epé Xeristar, Linda Guilala han desarrollado durante todo un elepé un historia de zozobra espiritual, dolor metal y aceptación personal. Sí, Psiconáutica es un disco-purga que, entre melodías desapasionadas y ruido exorcista, habla de cosas durísimas que necesitan ser expulsadas. Y lo hace abrazándose al sonido shoegazer con maestría, mirando sí a los primeros Planetas, pero también a bandas como Mercromina y a Nadadora. Brutalmente sincero, maravillosamente intenso y emocionalmente demoledor, Psiconáutica te dice en un susurro: “Escúchame, te necesito”. Hemos intentando tenerlos en Los conciertos de Retroalimentación, pero ha sido imposible. No cesaremos en el empeño porque los adoramos.

Diez discos que evidencian una edad de oro en el pop gallego

lunes, enero 19th, 2015

Galicia brilla. No son pocas las publicaciones especializadas a nivel nacional que ya han dedicado reportajes sobre ello. Pero más allá de la palabrería, están los hechos. Aquí se encuentran: diez grandes discos editados en el 2014 (el orden no significa que unos sean mejores que otros), que podrían ser al menos otros diez más. Algunos, ya salieron en el resumen de lo mejor del año de este blog. Otros, al tratarse de minielepés, se habían quedado excluidos pese a su gran calidad. Y, ojo, que en el 2015 sacan disco Xoel López, Triángulo de Amor Bizarro, Disco Las Palmeras! y Os Amigos dos Músicos, entre otros.

1. CHICHARRÓN «Chicharrón». De las cenizas de Franc3s y Telephones Rouges surgió esta banda que ha grabado uno de los mejores discos del año. Tomando el punto hipnótico de Franc3s y dándole cuerpo acústico, el trío se embarca en un álbum conceptual sobre la muerte de Alberto Gende, diseñador carballés hermano de Diego Gende (guitarrista del grupo) y alma gemela de Alberto Martínez (cantante). El resultado pone la piel de gallina.

2. LUIS MORO «Cielo color Burdeos». Abrazado de igual modo a Bob Dylan que a Mark Lanegan, este escondido músico coruñés ha entregado con este minielepé su mejor trabajo hasta la fecha. Crujiente, frágil y atmosférico, su blues oscuro y humeante se extiende como una telaraña que atrapa al oyente. Una maravilla de un veterano en la sombra a descubrir más allá de su parroquia de fieles.

3. ARIES «Mermelada dorada». Aunque Isabel Fernández, la persona que trabaja tras este proyecto, sea vasca, ha desarrollado la totalidad de la carrera de Aries en Vigo. Desde allí gira y gira sobre círculos de psicodelia, trenza melodías de ensueño y logra enamorar con un puñado de canciones mágicas. Destacado en la mayoría de los listados del 2014 de la prensa especializada, este disco es una joya a sumar a su predecesor La magia bruta (2012).

4. SRASRSRA «Magia de muerte». En su segundo disco los coruñeses repiten fórmula: punk-pop hiperveloz servido en pequeñas cápsulas de, como mucho, un minuto y pico. Sin poder ya sorprender como hicieron en Puchao (2012), donde emergieron como una polémica bomba musical, sí que mantienen la tensión con otra nueva remesa de ese sonido bautizado en su día como un cruce entre Lightning Bolt y Eskorbuto. Ensuciándolo aún más, proclaman en C8 «No dejaría este sonido por ti». Es la declaración de principios de un grupo que continúa apostando por el minimalismo, la crudeza y la inmediatez.

5. ELVIS NEGRO «Estaba en llamas (El salvaje abandono». El nuevo proyecto del hiperactivo Edu Poch (Nouvelle Cuisine, Ocre) se sitúa en algún lugar intermedio entre Disco Inferno, El Desván del Macho, The Cure, Jesus and Mary Chain y Slowdive. Eso se traduce en un pop desapasionado sobre fondo ruidista, bases programadas y tendencia a la oscuridad. Mejorando a cada escucha, se trata de un disco que crecerá durante este año.

6. WILD BALBINA «Sisters Before Misters». Ya habían pinchado en los corazones indie-pop con el single Eat Tacos (2012) y el año pasado revalidaron el impacto con este minielepé. La receta es fácil: pop servido en fase primitiva al estilo de The Vaselines y Vivian Girls, con mucho desaliño e imagen reforzada. Entre retazos de surf-rock, garage y melodías hurtadas de los grupos de chicas de los sesenta, el conjunto propuesto por el trío vigués vence y convence.

7. APENINO «Viravolta». El ya veterano Marco Maril (integrante de Dar Ful Ful, para muchos el kilómetro cero del indie en Galicia) deja el formato single en el que se venía moviendo desde el 2007 y entrega un conmovedor minielepé. Con su pop electrónico y puntillista marca de la casa, se abraza ahora el gallego, introduce la desazón social en su discurso y hace una ocasional alianza de ensueño con la voz de Mónica Vacas (Mus) en dos de sus canciones. Una, la sorprendente versión de La Leyenda del tiempo de Camarón de la Isla, hace pensar en un proyecto mayor.

8. PUMA PUMKU «Is It In You?». El último tesoro de la burbujeante escena compostelana se encuentra en este trabajo. Recién editado por el sello Matapadre tras una exitosa campaña previa de crowfunding, en él se puede encontrar todo un paseo por la psicodelia de ascendencia sesentera, con el espíritu de Pink Floyd siempre presente y ocasionales guiños al kraut-rock. Con un material así, asombrarán en sus directos del 2015.

9. LINDA GUILALA «Xeristar». Una de las mejores canciones del año es Lo siento mucho. Insanamente adictiva, logra quedarse instalada en bucle en la mente del oyente que recrea sus estampidas guitarreras como quien siente un calambre. Es la bandera del decidido paso shoegazer de este trío vigués que le ha dado un afortunado baño de ruido al pop de Bucles infinitos (2009). Que tuviese continuidad este año en formato elepé sería una estupenda noticia.

10. DAVID QUINZÁN «El maestro de teatro». Músico de la banda de Xoel López durante la presentación de Atlántico (2012), David Quinzán se ha quedado con muchos de los efluvios de aquella pequeña obra maestra. Ya se notó en El vino de las despedidas (2013), que produjo el propio Xoel, y ahora lo refleja en un segundo disco delicioso. Sereno, como quien no quiere llamar la atención, deja un puñado de buenas canciones de un tipo normal cantando de cosas normales.

Linda Guilala, brillo pop en la niebla

lunes, marzo 31st, 2014

Lo siento mucho de los vigueses Linda Guilala es una de esas canciones que atrapará desde el primer momento a ciertos corazones. Con un dibujo circular que invita a cerrar los ojos, una voz en bucle amenazando tormenta y las guitarras convirtiendo la amenaza en realidad, traslada a un momento en el que en España se empezaba a recoger el eco de lo que bandas como Ride, My Bloody Valentine o Chapterhouse hacían en Inglaterra. Dentro de ese discurso, se inserta un mensaje repetido con malsana manera mecánica (“Lo siento, no te quiero engañar / No va a pasar, va a dolerte siempre”). Se hace sitio entre detonaciones de ruido. En ese mismo momento el oyente, que aún sigue con los ojos cerrados, se da cuenta de que ayer lloraba el fin de Nadadora y hoy sonríe por la aparición de Xeristar, el mini-lo que recoge, lo nuevo de Linda Guilala.

Antes estuvo el indie-pop sintético de Bucles Infinitos (2009), su album de debut. Entonces, cuando la nave la comandaban solo Eva e Iván, el trazo era nítido y claro. Ahora, convertidos en trío con la incorporación de Bruno, ocurre todo lo contrario. Se impone la bruma, los ambientes enrarecidos, lo difuminado y la agradable sensación de tener que penetrar en el jardín de cada canción para dar con su melodía. A Lo siento mucho le acompañan otras cinco piezas dentro de este trabajo, editado en bonito vinilo transparente de 10 pulgadas. En todas ellas se dan distintas combinaciones del mismo pop enmarañado, algo que sentará a las mil maravillas a esos ciertos corazones a los que se apelaba en la primera línea. Concretamente, todos aquellos que en su día, cuando el indie patrio decidió darle portazo al agonizando pop-rock español de FM, se enamoraron de la languidez, el ruido y ese algo que solo abrazándose a lo pequeñito se puede sentir.