La Voz de Galicia lavozdegalicia.es - blogs | Inmobiliaria | Empleo | Mercadillo

Entradas etiquetadas como ‘Le Club’

Las salas de conciertos gallegas le hacen frente a la crisis

Sábado, Septiembre 22nd, 2012

La música en vivo en Galicia presenta un futuro incierto. Ocho responsables de salas de conciertos explican cómo harán frente a la situación. En su contra, la crisis económica, la subida del IVA, el descenso de patrocinios y una generación educada más en los festivales que en los garitos. A su favor, el amor por un modo de entender el rock y el pop que ha resistido ya carros y carretas y que siempre se presenta oportuno.

Al final, todo vuelve a su origen. Se acabó la era de los concejales prometiendo un FIB en su pueblo aunque no se pudiera asumir económicamente. También la de las instituciones haciendo obra social contratando en teatros a artistas que, ya puestos, inflaban cachés. Y, por supuesto, los hosteleros ajenos al mundillo estirando el brazo a la música en vivo en busca de su parte del pastel. La realidad obliga a dar marcha atrás. Y salvo excepciones, el público que quiera disfrutar de música en vivo tiene que volver al punto de partida: las salas de conciertos.

Lo hace con menos euros en el bolsillo y bastante menos optimismo en la cabeza. Y eso desde el sector que siempre ha estado ahí, a las duras y a las maduras, se observa con cierta preocupación en el arranque de temporada. «La gente no tiene dinero. Y o se trata algo que le interesa mucho o se queda en casa», comenta Pablo Iglesias, responsable de la sala Mondo en Vigo, una de las ciudades que vivió una época tan dorada que casi muere de éxito: «Hubo un exceso de oferta tremendo. El año pasado era ya algo exagerado. En un mismo día podían coincidir cuatro conciertazos y estaba claro que no podía seguir así».

Más selección en los artistas y, sobre todo, bajada de precios. Entre esos dos polos deambulará la apertura del curso en las salas gallegas. «La tendencia ahora es reducir todo, desde el precio de las entradas a los cachés», explica Rubén Coca de la sala Super 8 de Ferrol. «Los grupos son conscientes también de este cambio —continúa—, aunque es complicado porque sus gastos son siempre los mismos. El mismo material, instrumentos, desplazamientos… y la posibilidades de rentabilizar su esfuerzo resultan cada vez menores». En ese sentido, Pablo Iglesias, de Mondo, da un ejemplo: «Antes, a lo mejor te veía un grupo pequeño, que acababa de empezar, y quería cobrar 10 euros. Ahora eso es imposible».

Mantener el tipo
Pese a todo, el sector no piensa recular ante la crisis. Todos los responsables de salas consultados para este reportaje aseguran que van a mantener el mismo volumen de actuaciones. Alguno incluso incrementará fechas. Es el caso de Capitol, en Santiago. «Vamos a aumentar la oferta —asegura Antonio Borrazás, su director de programación—, porque tenemos la intención de abrir todos los fines de semana con actuaciones en vivo. Inauguramos este fin de semana el Capitol Club, un nuevo escenario que servirá para actuaciones de pequeño formato, la mayoría de ellas con carácter gratuito».

Tanto a Borrazás como a sus colega se les presenta además a un enemigo inesperado: el IVA, que se sitúa desde el mes pasado en el 21 % frente al 8 anterior. «Es como si, de repente, te apareciese un nuevo socio», sintetiza Pablo Iglesias. «Se trata un golpe durísimo para el sector cultural, una subida así es inasumible», opina Tomás Legido, de la sala Mardi Gras de A Coruña que lleva el tema más allá: «No solo es el IVA, el precio de la gasolina es muy importante a la hora de venir a tocar a Galicia». En La Iguana de Vigo aún tienen esperanzas de que el gobierno dé marcha atrás: «Esperamos que se den cuenta de que es una decisión injusta y que la cultura es un bien de primera necesidad y no como lo consideran, un entretenimiento», expone Fran Casanovas.

La postura general pasa por no cargar esa subida al cliente. «Vamos a mantener los precios de siempre, solo subiremos algo los de las consumiciones porque las teníamos baratas», comenta David Pedrouzo, del Torgal, en Ourense. «Incrementar cinco euros la entrada supone vender menos localidades y, por consiguiente, hacer inviable un evento. Nosotros lo vamos a asumir como muchas otras empresas privadas en este país», apuntan desde Capitol. La postura más llamativa se encuentra en Pontevedra. Marcos Rivas, de Karma, opina así: «A nosotros nos da un poco igual lo del IVA. Hay cosas peores en el mundo. Si aguantamos las cosas peores y estos quieres subirlo, ya lo bajarán cuando se den cuenta de que la gente se olvida de los problemas con la cultura».

Patrocinios
El dinero público apenas cuenta en las pequeñas salas. Ahora el ciclo Galicia Importa (auspiciado por la Xunta) o el Girando por Salas (por el Ministerio de Cultura) tienen alguna incidencia. «Más que perder, lo que supone es los patrocinios que se va a dejar de crear», precisa Carlos Landeira de Le Club, en A Coruña. Mira, como tantos otros, a lo privado: «Las marcas tienen aquí un buen escaparate. Un concierto se asocia a algo positivo por el que lo va a ver. Muchas se están dando cuenta y se están introduciendo en la música».

Destaca, en ese terreno, la cervecera Estrella de Galicia, que dentro de Son Estrella ha incluido salas como Le Club, Capitol, Mondo o Torgal, dando lustre a su programación con propuestas internacionales. Otras como Heineken lo hacen en Mardi Gras. «Ese es el camino. Esto no deja de ser un negocio que tiene que funcionar. Lo de los patrocinios públicos hizo mucho daño inflando los precios. Todo eso tiene que cambiar no puede ser que pase aquí lo mismo que con las compañías de bajo coste», concluye Pablo Iglesias.

Fotos: Arriba, escenario del Café Pop Torgal (anónima). Abajo, público en la sala Le Club (Sergio Vieites)

Los conciertos de Retroalimentación

Lunes, Agosto 20th, 2012

Bajo el nombre de Los conciertos de Retroalimentación se engloban una serie de actuaciones en las que este blog, en colaboración con Argonauta Producciones, pretende subir al escenario de la sala Le Club de A Coruña a algunos de los grupos más interesantes que pululan por la Galicia musical ahora mismo. Sí, porque en Retroalimentación se piensa -con la mano en el corazón y con este muy, pero que muy emocionado- que vivimos una época dorada, donde muchas de las mejores cosas que están ocurriendo en España se ubican precisamente aquí. Y no, no se trata de una concesión para hacer patria. Tampoco de inventar una pseudoescena fantasma con lo que queda más a mano. Hay motivos, muchos motivos.

Cuatro de ellos se podrían ver en directo a razón de un concierto por mes. Son los siguientes.

ULRICA (SUSPENDIDO HASTA NUEVA FECHA).Tras ese nombre sacado del título de un relato de Borges figuran tres de los mayores talentos de la música de A Coruña. Uno, muy conocido, es Pedro Granell (ex Eskizos, ex Kozmic Muffin). Los otros dos, no tanto, aunque deberían. Y es que Iago Alvite y Samuel Pérez, aparte de otros, militaron en Diluyana, una de las bandas más imaginativas y personales que existieron en los noventa coruñeses, de los que tristemente no ha quedado ningún documento. Ahora se han fundido en un proyecto que igual tira hacia el pop acústico y aterciopelado, como a los desarrollos progresivos. Preparan su primer álbum, pero ya están listos para ser saboreados en directo. Escucha su demo aquí.

UNICORNIBOT (viernes 19 de octubre, entrada 5 euros). Se autodefinen como “los cuatro jinetes del mathrockapocalipsis” y han entregado en marzo pasado uno de los discos del año. Se trata de Dalle, un trabajo que ha contado con el refrendo unánime de una crítica que lo ha situado en algún lugar entre Shellac, Don Caballero y Fugazi. Dejando las voces fuera y apostando por un discurso totalmente instrumental, desde Pontevedra dibujan música angulosa, intrincada e imprevisible cuyo directo -intenso, lúdico, expansivo- abre bocas allá a donde va. En Le Club volverá a ocurrir lo mismo. Seguro. Escucha su disco aquí.

LENDRONE (sábado 24 de noviembre, entrada 5 euros / 10 con disco). Fueron, junto a Fantasmage, protagonistas del cuatro aniversario de este blog el pasado mes de abril y allí demostraron su capacidad para crear ambientes, sostenerlos en el aire y luego destrozarlos por completo en desarrollos sorprendentes. Hermanos artísticos de Unicornibot, también se pirran por Shellac y Battles y están punto de editar Uno, el primer trabajo de una carrera que esperemos que dure mucho tiempo. Su actuación dentro de Los conciertos de Retroalimentación supondrá la presentación oficial en la ciudad de ese plástico que se podrá adquirir con la entrada a precio muy especial. Escucha un adelanto de su disco aquí.

NADADORA (viernes 28 de diciembre, entrada 5 euros / 10 con disco). Un clásico ya de la escena indie gallega, que en el 2010 grabó su mejor álbum, Luz, oscuridad, luz, con Fino Oyonarte a los controles. Se trata de la perfecta síntesis entre la sensibilidad melódica y el ruido pop que la banda de O Grove persiguió en su primera etapa. Al final, la logró haciendo una especie de borrón y cuenta nueva, volviendo a los días en los que Slowdive, My Bloody Valentine o Yo La tengo flotaban en el ambiente y dejando para la eternidad joyas como Una nueva vida o Deshazte de mí. Aunque no tengan material nuevo, volverlos a tener por aquí siempre es un placer.

El cumpleaños que celebra un momento único

Sábado, Abril 14th, 2012

De oreja a oreja. Así teníamos ayer la sonrisa todos los implicados en la fiesta de aniversario de este blog. Fue una gran noche, con dos bandas demostrando sobre las tablas que aún tienen mejor futuro que presente. Y una audiencia, encantada, testigo de un momento único en la música independiente hecha en Galicia. Fueron Lendrone y Fantasmage, pero podían haber sido otros. Sí, hoy hay muuuuucho donde elegir. Al final del concierto, en un corrillo de críticos musicales se planteó la siguiente afirmación: “Actualmente hay en Galicia, dentro del indie, al menos 10 bandas de nivel”. Uno retó al otro a que las enumerase. Tras hacerlo e ir ya por la 12, subió la apuesta: “Hay, al menos, 15”. Y luego dejó la pregunta en el aire: ¿Conocéis 15 bandas catalanas, andaluzas o asturianas que molen a ese nivel?

Patrioterismos al margen, en Le Club se ofició una demostración práctica de esa excitante realidad. Primero con Lendrone, que envolvieron en humo sonoro a la audiencia a modo de enredador saludo. Su concierto fue sensacional, con largos instrumentales preñados de psicodelia densa, math-rock anguloso y atmósferas adictivas. Mil veces mejor que en la demo que tuvieron colgada en su bandcamp en los meses previos, el trío elevó su propuesta y se mostró como un proyecto de largo recorrido. Finalizaron a gritos, como queriendo decir: “Aquí estamos y hemos entrado en los oídos de todos vosotros”. El epé que tienen previsto editar en verano será uno de los lanzamientos de la temporada.

Y Fantasmage, ojo con Fantasmage. No se puede tener como referencia el (notable) disco que sale el 18 de este mes para Discos Humeantes y que se pudo escuchar en la web de Rockdelux. Resulta tan solo un pálido reflejo de lo que Andrés y Nico son capaces de hacer en el escenario. Imagínense a Parálisis Permanente mezclados con aquellos grupos de garage que salían en los recopilatorios Pebbles tipo The Outsiders. Pues algo parecido a ello, a tope de volumen, energía e intensidad, es lo que ofrece esta apasionante formación. Ayer hizo vibrar, sudar y, al final, loquear. En breve empezarán a tocar por toda España y reventarán el club de fans. Esta vez no ocurrirá lo que aconteció con Indómitos, la ex banda de Nico, que apenas cuatro gatos se enteraron de su existencia. Esta vez, arrasarán

Era este ya el tercer año que este blog soplaba sus velas de esta manera (en el pasado fueron Franc3s, Telephones Rouges, Mano de Obra y Srasrsra los protagonistas). Y, mientras se reserva plaza para repetir la jugada en abril del 2013, se masculla de fondo un nuevo proyecto ligado a la música en directo. Todavía se está perfilando. En los próximos meses se desvelará, pero seguro que gustará a todos los que ayer convirtieron un simple concierto en una toda celebración de un momento mágico. Mil millones de gracias y hasta la próxima.

Un momento de la actuación de Fantasmage tocando “Huesos”

Fantasmage y Lendrone tocarán en el cuatro aniversario de este blog

Martes, Marzo 20th, 2012

Pues sí, la tradición continúa y la idea de servir de escaparate a lo más interesante underground gallego toma cada vez más forma. El próximo 13 de abril en la sala Le Club de A Coruña los vigueses Fantasmage y los coruñeses Lendrone protagonizarán la fiesta de cumpleaños de Retroalimentación. En realidad, se trata de una mera excusa para disfrutar en vivo de dos grandes grupos y será, tal y como sucedió el año anterior, con entrada libre para que nadie pueda justificar su ausencia apelando a la crisis.

Fantasmage es el nuevo proyecto de Nico, uno de los ex componentes de Indómitos, posiblemente el mejor grupo surgido en Galicia desde Triángulo de Amor Bizarro y víctimas de un injusto olvido. Ahora ha juntado fuerzas con Andrés y sirven una magnífica propuesta que incide en el minimalismo, la contundencia y la crudeza. Lo llaman garage-punk pero poco o nada tiene que ver con la mayoría de las bandas que se cobijan bajo esa etiqueta. Su debut en elepé está al caer y es probable que ya lo puedas adquirir en el concierto coruñés. Más información del grupo aquí.

Lendrone es una de las última banda alumbradas en un indie coruñés que, tras unos años de parálisis, parece que vive una nueva época de esplendor. Habitan en el mítico Taller Electrónico que alumbró a Triángulo de Amor Bizarro, Valetudo, Devalo o Srasrsra y conjugan un sonido de querencia analógica, intenciones psicodélicas y método repetitivo. En estos momentos preparan su primer epé, grabado en los Estudios Círculo Polar de O Grove.Es probable que salga a la venta antes del verano. El domingo pasado protagonizaron la sección emergentes de la edición de A Coruña de La Voz.

En el 2010 se celebró la primera fiesta de Retroalimentación con Franc3s y Telephone Rouges. En el 2011 los protagonistas fueron Mano de Obra y Srasrsra. El de Fantasmage y Lendrone es otra anillla dentro de una cadena que ojalá dure muchos años más. Por propuestas interesantes y bandas gallegas de calidad no será. Que siga la racha…

Foto Fantasmage: David Tombilla
Foto Lendorne: Gustavo Rivas

Srasrsra y Mano de Obra tocarán en el tercer aniversario de este blog

Viernes, Abril 1st, 2011

Intentando convertir en tradición lo inaugurado el año pasado y buscando una excusa para subir al escenario a dos de los mejores nuevos grupos de Galicia, este blog celebrará su tercer aniversario con el directo de los coruñeses Srasrsra y Mano de Obra. Será el próximo 16 de abril(*) en la sala Le Club de A Coruña y -!atención!- con entrada libre. Marquen fecha en la agenda.

El cartel es obra de Alberto Vázquez, miembro de Mano de Obra y excepcional ilustrador. Más sobre la fiesta aquí.

* Ese fin de semana está previsto que se juegue el partido Real Madrid- Barcelona, que seguramente decida la liga. Todavía no se sabe si el partido será el sábado, el domingo o el lunes. En cualquier caso, que los futboleros estén tranquilos: si fuera el sábado el concierto se retrasará hasta quince minutos después de finalizar este.

OTRO TEMA AL MARGEN. Hoy le dedicamos en el suplemento Fugas dos páginas al movimiento Galician Bizarre que anda agitando el rock undergound de la tierra. Se puede ver aquí

Elogio al club

Lunes, Agosto 23rd, 2010

“A a ti te mandan rosas y son de invernadero, a mí cartas de amor escritas en ordenador”. Esas líneas que escribió Jose Ignacio García Lapido para Huellas, una de las canciones inmortales de 091, revolotearon el pasado viernes en la Sala Le Club de A Coruña. Pero a la inversa. Willie Nile ofreció flores silvestres y las misivas venían de su puño y letra en plena era de festivaleo hedonista, conciertos de 50 minutos y subida de foto al Facebook. Esto era otra cosa. Era rock de club, brotando intenso a dos palmos de distancia. Ciento y pico personas apretujadas, sudorosas y gozosas, sintiendo la música como algo físico y pegajoso.

Respaltado por The Stormy Mondays, el neoyokino se mostró como uno de esos trabajadores del rock, que dan cada concierto como si fuera el último. Las canciones de su último álbum, el todavía inédito The Innocent Ones, sonaron como si las llevásemos escuchando toda la vida. Corazón pop, músculo rock, ecos de los grandes (de los Beatles a Dylan, pasando por Springsteen o The Byrds) y fiesta total en el sótano de la música popular donde la música es música y nada más. Sí, nadie va a ligar más por ir a un concierto de Willie Nile. Tampoco servirá para mejorar la vida social, ni para crear envidia en el trabajo. Pero había algo en toda esa mezcla de rostros felices, frentes brillantes, botellas de cerveza y camisas con el botón abierto hasta el pecho como para vibrar: un bola de eufórica emoción guitarrera que por un par de horas te hace sentir la persona más afortunada del planeta.

En pleno año Xacobeo, con los neones y el vértigo de los grandes nombres que-no-te-puedes-perder-ni-de-coña, se hace necesario salir del mareo pop. Y es que nadie debería de olvidar de donde viene todo y cuál es el lugar natural de las cosas, el sitio en el que la música suena sin pantallas de video, sin juegos de luces y sin opción a quejarse por las incomodidades. Sí, el club, ese oscuro lugar que una buena parte de la generación MP3 debería conocer para saborear la música sin colorantes ni adictivos.

Imagen de previsualización de YouTube“Hard Times In America”, el pasado viernes en Le Club

La mala educación

Martes, Octubre 6th, 2009

Una de las cosas que siempre me ha llamado la atención de los pijos es esa idea que trasmiten de vivir dentro de una película, la suya, en la que los demás son meros extras, sin ninguna importancia. Me refiero, por ejemplo, a esa estampa de una mujer que va al centro comercial de turno y deja su aparatoso cuatro por cuatro aparcado en el primer lugar que encuentra, acude a por sus zapatos, provoca un atasco de mil demonios y cuando llega ni siquiera acelera el paso o se inmuta ante la sinfonía de bocinazos, cabreos y recuerdos a sus familiares. Ella, a su bola. Ya tiene sus zapatos. Ese era el problema más importante del mundo. ¿El resto? ¿Para qué perder el tiempo pensando en ello?

Todo esto viene a cuento del ambiente que se pudo vivir el pasado sábado en la sala Le Club de A Coruña en el concierto del cantante de Danza Invisible, Javier Ojeda. Aunque venía en un formato trío ajeno a la banda matriz, se supone que el aroma los-años-ochenta-aquello-sí-que-era-música hizo que una buena parte del público estuviera formado por gente que sobrepasaba la cuarentena. Dentro de estos existía un grupo que, más allá de verse entre ellos y esperar a que cayera Sabor de amor, nadie sabe muy bien qué hacían por allí. Ello no tiene per se nada negativo, faltaría más. El problema es cuando su romería de besitos, saludos y oseas impide que el resto de la audiencia pueda disfrutar de un concierto acústico e íntimo que necesita unos mínimos de silencio para ser degustado. ¡Ah! Y que costaba 10 euros.

Pues no, no pudo ser. Que si la ginebra Hendricks “es la mejor que hay”, que si no se quién de la época moza ahora se dedica a no sé cuántos, que si “tenemos que quedar todos juntos como antes un día de estos”, su barullo se convirtió en una pantalla infranqueable para parte de los que estaban allí para -!sorpresa!- ver y escuchar un concierto. Una espectadora, visiblemente enfadada, hizo un comentario a su amiga en voz alta a ver si se daban por aludidos. Nada. Luego se puso a tocar las palmas enérgicamente. Tampoco. Finalmente les pidió malhumorada silencio y respeto. La respuesta fue por parte del más marchoso del grupo una sonrisa cínica y desafiante de esas que enervan a cualquiera. “!Estoy en un pub y hago lo que quiero!”, decía gin-tonic y cigarro en mano. Las amigas del marchoso lucían sonrisa profiden en sintonía y un segundo hombre dentro del grupo se dirigió a la amonestadora con rictus de enfado: “Oye tía, ¿nunca te han dicho que eres un coñazo? ¿Porque lo sabes verdad? !Sabes que eres un coñazo!”. La mujer se puso nerviosa y optó por irse.

Ni caso. Como queriéndose reafirmar en su propia maleducación, el grupo siguió a la suyo, incluso exagerando la pose de buen rollo. Parecían adolescentes con el letrero de “somos los más populares y el resto nos tienen envidia”. En un momento dado en el que Ojeda apeló a un medio tiempo, una dejó la conversación y soltó mirando al escenario “!Toca una con más marchita!”, frase mítica que todos los que hayan pinchado alguna vez conocerán de sobra. Eso sí, la pedidora a los dos segundos retornaba a lo suyo. Es decir, a charlar. Y así hasta el final, machacando al personal que en más de un caso les deseaba la peor de las muertes inimaginables.

La conclusión es que una parte de la audiencia no pudo disfrutar del recital. Y ellos, satisfechos en su superficialidad y mala educación, encantados de la vida. Era algo así como el tunero macarra que pasa a las dos de la mañana con el regatón a toda leche y las ventanillas abiertas, pero en versión Tommy Hilfiger. Para los primeros hay multas. Para los segundos, tendrían que inventarlas. Porque, señores, a este extra de su película le han abortado toda posibilidad de conectar en un concierto al que asistía con curiosidad. Y ya van unos cuantos en una ciudad donde este tipo de comportamientos son realmente preocupantes.