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Lori Meyers deslumbran en el Festival do Norte

domingo, abril 29th, 2012

Este año solo he podido ir a la segunda jornada de un Festival do Norte que celebraba su 11ª edición. Pese a la ausencia de nombres internacionales, demostró una vez más su poder de convocatoria. Gran ambiente en un día en el que brilló, por encima de todo, el pop de Lori Meyers.

Festival do Norte (2º jornada)
Vilagarcía de Arousa, Fexdega 28-5-2012

Lori Meyers lo tienen. Tienen eso que hace que pasen de ser un simple grupo a escribir la BSO de la vida de cientos de personas. Sus canciones proporcionan bienestar en el corazón y calor en las mejillas. Se trata de pequeñas pildoritas musicales que versan sobre ese capricho llamado amor, transformadas desde su sencillez en himnos y elevadas a un estatus que pocos, poquísimos grupos en España han alcanzado. Si a finales de los ochenta fueron Los Flechazos los que nos hicieron sentir súper héroes mods y en los noventa Los Planetas nos convirtieron en protagonistas de una película llamada vida, en los dosmiles Lori Meyers se revelaron como los maestros del estrofa-estribillo-estrofa con efecto de eternidad. Cientos de álbumes de fotos digitales los tendrán a ellos sonando en el futuro, despertando la nostalgia de aquello que fue, que no volverá, pero que resulta maravilloso recordar.

Su actuación ayer en el Festival do Norte fue sencillamente memorable. No importó el sonido, algo apelotonado. Tampoco que se dejasen en el tintero maravillas como L.A. El grupo engatusó desde el primer acorde. Este correspondió a Nuevos tiempos. Abrió el tarro de la euforia, colocó las barbillas prominentes y guió a esas gargantas que escupían versos como “Ahora vienen nuevos tiempos, el amor está en el aire, es momento de escribirle y con más pasión que antes”. Sí, el pop desplegando todas sus armas: melodías irresistibles, letras-sencillas-pero-que-calan y electricidad llevándolo todo a un más allá de ceremonia, de comunión, de estamos-aquí-mejor-que-en-ninguna-parte.

Aunque los que vivieron en sus carnes a Los Flechazos o los primeros Planetas, sigan viendo a Lori Meyers como el talentoso hermano pequeño de un amigo, los granadinos demostraron en el escenario haber crecido muchísimo. Y poseer un repertorio de hits lo suficientemente amplio como para tener a la gente una hora y pico comiendo de su mano y haciendo del hecho de conocerse una fiesta multitudinaria. Cayeron joyas a pares. Algunas explotando en el público como granadas pop (Mi realidad, Alta fidelidad). Otras emergiendo como una pura caricia (Luciérnagas y mariposas, Sus zapatos). Pero todas dejaron a la chavalada embobada. Y afónica.

Se cantó mucho en la carpa grande el Festival do Norte. Y se botó, alzando los brazos al aire, conjurando una atmósfera embriagadora. En el lateral del escenario, miraba al público Carlos Mariño, el mánager gallego del grupo. Mientras, Noni, el cantante, se quedaba sin camisa (y casi sin pantalones) ante las fans enloquecidas, su gesto delataba la satisfacción de tener algo grande, muy grande, entre manos. Sonaba Luces de neón. Entre “parapapapá”, “tendría que reconocer que o llevo razón” y trallazos de batería aquello se venía abajo. Final. Y sí, ya está. La sonrisa, de oreja a oreja, petrificada. Al menos, hasta el día siguiente.

No fueron los únicos Lori Meyers, aunque sí los más importantes. Disco Las Palmeras abrieron la tarde, pero los problemas surgidos en la AP-9 hicieron que muchos de los que venían en coche del norte se quedasen sin su actuación. Apenas dio tiempo a ver algo de Los Pilotos, la nave dirigida por Banin y Florent de Los Planetas dedicada a explorar el rock electrónico espacial. Se acompañaron de un batería y sonaron graníticos, mejor que en disco, pero quizá a una hora demasiado temprana para su propuesta, y más en un escenario pequeño que aguardaba a las Nancys Rubias. Ver a varios fans de estos, bailando el kraut rock de Los Pilotos en plan nos-vamos-de-fiesta-a-Ibiza, reflejaba perfectamente el estado de ánimo.

Las Nancys dejaron en minúsculo el escenario pequeño. Cazando al vuelo alguna de sus letras, se escuchaban cosas del estilo “Somos las Nancys Rubias y hacemos playback” o “somos un derroche de actitud” que se correspondían perfectamente con lo que hacían en el escenario: el fraude expuesto con toda transparencia. Así que fingieron que tocaban esas canciones medio Ramones-medio Sigue Sigue Sputnik y encantaron a los cientos de personas que transmitían la sensación de ir al festival solo para ver en el escenario a los protagonistas del reality de la MTV. Horas después su esposa, Alaska, cerraba los conciertos repasando clásicos de los ochenta (y de décadas posteriores) dentro de un formato cabaretero lleno de vedettes, plumas y, !sorpresa!, la stripper Susana Reche.

Mucho antes, Pollock habían inaugurado los pases del escenario grande son su pop-requeteinfluenciado por Phoneix y, luego, El Columpio Asesino cumplían con solvencia su papel de discípulos del rock pixiano sección oscura. Como era de esperar, Toro se cantó como el himno que es y los más mayores del lugar certificaron que eso sigue siendo todo un milagro. Las carpas de baile acogieron a los dj’s Sandra Dinamita y Hangtheguille. La primera pinchó muchas piezas cincuenteras. El segundo, pop indie. Dicen que muy bien ambos. Un servidor llevaba ya entonces unas cuantas horas de sueño, borracho de pop y con una certeza: en el 2013 hay que repetir.

Fangoria: “En España se lleva el artista que no quiere destacar sobre los demás”

viernes, octubre 30th, 2009

fangoria-absolutamentePocas mujeres transmiten más sensación de seguridad y control sobre su vida que Olvido Gara, más conocida como Alaska. Durante tres décadas ha comandado una montaña rusa que ha ido desde el más absoluto undergound al número uno. Y siempre ha estado ahí, como uno de los grandes iconos de la cultura pop patria sorprendiendo a quienes tenían ideas preconcebidas y callándolas a base de sensatez y un sentido común totalmente contracorriente. Quizá por ello ha sido elegida por la organización del festival Mulleres Arte+Parte, un evento que pretende reafirmar el papel de la mujer como motor creativo. Hoy se la podrá ver a partir de las 22.30 horas en Expocoruña.

—Usted es un caso único. Igual está en una discoteca de electrónica como un programa del corazón o en una tertulia con Jiménez Losantos. ¿Se piensa mucho en donde se expone o simplemente se deja llevar?

—Eso tiene que ver con la visión que tú tienes de cómo quieres hacer las cosas y como quieres estar. Yo no tengo prejuicios, pero eso es algo que tienes que tener contigo desde el principio. La primera vez que fui a un plató y que no era para que me entrevistaran por mi música o el cine fue a La Clave de Jose Luis Balbín participando como lo que hoy llamamos contertulio. Luego, me atreví a hacer La Bola de Cristal sin haber nunca presentado un programa de televisión o escribir en prensa. Tiene que ver con que para mí eso es lo correcto. Entiendo que para otros lo correcto es especializarse en algo y solamente estar con aquellas personas con las que comulgas al 100%. Esa no es mi forma de ver las cosas ni de hacerlas y eso no es más que el reflejo de lo que yo soy.

—Eso se traslada a su música que empieza en el «underground» y termina a los pies de Raphaella Carrá.

—Va todo junto. Nuestra primera versión de Raphaella Carrá es el Rumore y es que del año 83, a la vez que estábamos haciendo una canción que tiene que ver más con Siouxe. Pero es que son nuestras influencias. Ni siquiera hay un ánimo reivindicativo. Te gusta lo que te gusta y lo muestras, sea desconocido o sea totalmente asumido para los demás.

20090506091403015052_fangoria-absolutamente—Este verano unas 300 personas se manifestaron contra el hecho de que Raphael tocase en el Noroeste Pop Rock de A Coruña. Decían que no era un artista pop. ¿Qué le parece?

—Me parece que es no entender lo que es el pop y no tener cultura. En un festival como Glastonbury ha actuado Tom Jones y nadie dudó que ese era el sitio en el que tenía que actuar. Lo veo un poquito como que todavía existe un lastre, que es una cosa muy de España. Si hubieran llevado a Tom Jones nadie hubiera protestado.

—¿Faltan estrellas pop de verdad en España?

—[suspira] Es complicado. En España se va más por el lado del artista que, según cuenta en sus entrevistas, no quiere destacar sobre los demás, que es un poco el chico de al lado que canta canciones para los demás. Pero tiene un yate y, obviamente, no es el chico de al lado. Además, esa imagen que tiene de chico normal tiene horas y horas de estilismo detrás. Eso es lo que más se lleva aquí, porque hay mucha mala conciencia de mostrar lo que uno es o de ser distinto. Por ese lado hay más carencia que en algunos países anglosajones o latinoamericanos.

—En los ochenta florecían las estrellas con cierta arrogancia como usted, Loquillo o Santiago Auserón. ¿Se ha bajado el mentón ahora?

—No, no creo. Cada caso es un mundo. Hay gente a la que una estrella un poco más arrogante tampoco le gusta. Yo pienso en un grupo típico de los dosmiles como puede ser Ellos y no se me ocurre un cantante más arrogante en el buen sentido que Guille Mostaza. O Miqui Puig, que es fruto de los noventa. Tú has citado a Santiago, a Loquillo y a mí. Quizá no podrías citar más, porque tres siempre los hay. El problema es llegar al cuarto [se ríe].Hay un tratado muy interesante sobre la música indie publicado en Inglaterra que dice que la base del indie es la falta de arrogancia, una actitud de no me importa nada, no quiero estar aquí, no me he vestido para estar aquí, no me importa el público, etcétera. Pero eso tampoco es verdad, porque luego veías a Jarvis Cocker que era lo más arrogante y estupendo que querías en el escenario. Así que nada se puede generalizar nunca.

—Participó en el disco de Tamara. ¿Cómo lo recuerda?

—A mí el disco me parece muy bueno, buenísimo. De repente, encontramos a un personaje que tenía una personalidad. Es decir, cantaba de una manera, se movía de una manera, tenía una imagen creada por ella misma… para nosotros eso era ser una artistas. Otra cosa es que eso fuera lo que Tamara pretendía, porque ni ella sabía quiénes eran todos esos que colaboraron en su disco. Ella tiene otra visión del mundo. El error no estaba ni en ella ni en nosotros, es que no coincidíamos. Nosotros veíamos una cosa y ella de sí misma se veía como una cantante normal y corriente tipo Whitney Houston o Mariah Carey. Nosotros le veíamos una cosa muy especial.

—Carlos Berlanga denunció que había habido censura sobre ese disco.

—Se puede constatar. El single de Tamara llegó al número uno de la lista de ventas oficial y en algunos programas de radio repasaban la lista de ventas y cuando llegaban al número uno despedían el programa sin mencionar a Tamara. Obviar eso es una historia sospechosa.

—Ya han colaborado con Camela. ¿Para cuándo con Pimpinela, que son un poco los padres de todo ese pop «telenovelesco»?

—¡Oh que bueno sería hacer una canción con Pimpinela! Somos muy fans de ellos. Carlos Berlanga, por ejemplo, adoraba la forma de componer de ellos y cuando en el año 84 hicimos Cómo pudiste hacerme esto a mí algún crítico dijo horrorizado que parecíamos Pimpinela. Sin embargo, Carlos estaba encantado porque para nosotros no era un insulto, sino un todo un halago. Hay dos tipo de colaboraciones: una que se te ocurre a ti y llamas a la gente para que salga en tu disco, como Sober, Mago de Oz o Camela. Y otras que te proponen a ti, como me pasó con Miguel Bosé o Raphael. A veces los conoces. Con Camela coincidimos en una televisión, cuando había muchos programas tipo Luar por el mundo que ahora ya casi no hay. Eso era muy divertido, porque llegabas al programa conocías a otros artistas y con ellos surgió así. Eran simpatiquísimos, nos encantan musicalmente y conseguimos que se llevasen a su terreno una de nuestras canciones.

fanmgoria—Reivindica a Pamela Anderson como la mujer perfecta. ¿Cree usted que será un icono como Betty Page?

—Totalmente. Será de las que trascenderá al tiempo. Marylin no era especialmente bien considerada en su momento. No sé por qué a la gente le es mucho más fácil reivindicar o quitarle el peso a la cosas cuando pasan 20 o 30 años, porque Pamela ha trabajado con todos los fotógrafos que la consideran un icono tipo David LaChapelle. No es que vaya a serlo, es que ya lo es. En cuanto al físico, sigo pensado que es la mujer perfecta.

—Hace veinte años estaba a punto de nacer Fangoria. ¿Ya han salido los de «Yo estuve ahí cuando Fangoria daban sus primeros conciertos»?

—Todavía no. Los noventa tienen menos entidad que los ochenta y a la gente le cuesta más. Todavía teníamos que ver la reivindicación de Australian Blonde, Killer Barbies o los primeros Dover y eso no acaba de llegar. Pero sí te puedo decir es que ya han dejado de dar la lata con los ochenta. Pero cuando éramos pequeños y hacíamos las primeras entrevistas con los Pegamoides ya nos pasaba. Todos los periodistas nos hablaban de lo maravillosos que habían sido los sesesenta y nosotros les decíamos que no, que lo maravilloso eran los seteta. Es un ciclo de 20 años que siempre hay que mirar lo de 20 años atrás. Como vieja, te aseguro que pasa continuamente.

—¿Era algo insoportable esa adoración a destiempo por los ochenta?

—Sí, pero ¿qué quieres que le hagamos? Las personas que ahora mismo están en las agencias de publicidad, secretarías de cultura tienen cuarenta y tantos años o cincuenta. Entonces, la de esos años es la música que ellos escucharon de pequeños y quieren que se repita. Creo que ha pasado la fiebre, pero la de los noventa todavía no ha entrado.

—En la portada del nuevo disco homenajean a la Factory y el pop-art. ¿Son hijos de Warhol?

—Si de manera muy directa y por separado. Cuando Nacho y yo cuando empezamos en Kaka de Luxe coincidimos, uno de los puntos de encuentro fueron Warhol y la Factory. Nacho siempre dice que la primera vez que oyó hablar de Warhol fue en una canción de David Bowie. Yo pensaba que me hubiera gustado estar en la Factory cuando tenía 12 años. Fue un punto de partida más allá de la música y el arte. Nosotros no tenemos el prejuicio de la estrella o el famoso. Para nosotros es fantástico ser una estrella y un estrella lo eres aúnque nadie te lo reconozca y seas una travesti que estás en una esquina. Tú eres una estrella, eso es algo muy warholiano. Además, tuvimos la suerte de tocar para él cuando estuvo en España. Ha sido una especia de filosofía que además ha triunfado incluso en el peor sentido. Es decir, lo de la fama por la fama en los programa de televisión. Si Warhol estuviera vivo estaría encantado con lo que hay por ahí.

Cosas d’aquí (de A coruña)

viernes, septiembre 18th, 2009

-El 14!, lugar fetiche del indie en la ciudad, ha sido cerrado por el Ayuntamiento de manera (esperemos que) momentánea. Su dueño se explica y la clientela no deja de mandar mensajes de apoyo, tanto en La Voz como en su fotolog

-El corazón progresivo de la ciudad que vio nacer a Kozmic Muffin todavía late

-El showroom de moda urbana Daisy Market traerá en los musical a un ramilletes de grupos más que interesantes (vienen en el último párrafo).

-Fangoria estarán al frente de la segunda edición del Mulleres Arte+Parte