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Los mejores discos nacionales de 2015

miércoles, diciembre 23rd, 2015

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Cuatro personalidades capaces de haber construido un universo propio encabezan la lista de los mejores discos hechos este año. Cuatro maneras de entender la música popular en el 2015 en base a la emoción, la solidez del discurso y, a veces, incluso la sorpresa. Cuatro autores capaces de devolver el optimismo a aquel oyente desencantado con el tiempo musical que nos ha tocado vivir. Y junto a ellos, rabiosos mordiscos del presente, reminiscencias de la quietud noventera y un autor que nos visita desde su planeta musical lejos de todo. Descubran o (re)descubran. Y disfruten.

1. RAFAEL BERRIO “Paradoja” (Warner). Después de 1971 y Diarios, en los que se reveló como una bendita anomalía con aires de crooner y chanson, el músico vasco opta ahora por el rock. Sin muchos rodeos, mira claramente a Lou Reed. Con ese molde ha facturado un torrente expresivo, cuyas letras e interpretación se clavan como pequeñas agujas en el oyente. «Solo cambio y veleidades por un lado / y roña y decadencia en su contrario / quisiera ver y no lo veo otro escanario / otro argumento que el argumento que el argumento por excelencia», canta haciendo quizá la mejor fotografía del presente. Es solo uno de los latigazos de un disco cargado de versos eléctricos y tensión instrumental. Un extraño placer a contracorriente de todo que pide ser escuchado en un club.

2. XOEL LÓPEZ “Paramales” (Esmerarte). Uno de los mayores deslices de la historia de este blog ha sido relegar a Atlántico (2012) a 5º disco nacional del año 2012. No solo era del mejor de aquel año, sino posiblemente el mejor disco de pop en castellano de la década. No se cometerá el mismo error ahora. No resulta tan excelso como aquel, pero tampoco lo intenta. Paramales camina en otra dirección. En esta ocasión el músico coruñés ha jugado con la música, la ha moldeado a su antojo y ha dejado un excitante puzzle sonoro con temas magníficos. Unos emotivos, como Almas del norte. Otros contagiosamente melódicos, como Yo solo quería que me llevaras a bailar. Algunos de belleza deliciosa, como Caracoles. Y también poniendo la experimentación al límite, como A serea e o mariñeiro. Una maravilla

3. EL NIÑO DE ELCHE “Voces del extremo” (Telegrama cultural). Seguramente se trate del disco más atrevido del año en España. Igual que Enrique Morente o La Mala Rodríguez, El Niño de Elche sabe perfectamente de dónde viene, el cante flamenco, sin tener muy claro a dónde va. Prefiere guiarse por el instinto y la sorpresa para avanzar, obteniendo jugosos resultados. Así logra un híbrido de pop, flamenco, kraut rock, esencias arábicas y dub preñado de rabia, política y un algo indefinible que explota en piezas como Canción de corro de niño palestino. Se traduce en piel de gallina, gestos de asombro y reconocimiento ante un artista único.

4. PABLO UND DESTRUKTION “Vigorexia emocional” (Marxophone). Pablo García se casó y se divorció en un mismo año. Las emociones giraron 360 grados, convirtiendo su vida en una montaña rusa. De ahí surgió un tercer disco en el que autor asume, tema a tema, la rápida decadencia de un amor destinado al fracaso. Siempre con esa voz suya -limpia, poderosa, presente- y transitando momentos de zozobra, crepúsculo y desesperación, llega a una dolorosa conclusión: Dulce amor. «No puedo seguir así / quiero vivir solo y acorazado / quiero vivir solo y sin nuestro dulce amor», canta. Solo se puede escuchar en el disco. El artista la ha retirado de sus directos. Confiesa que es demasiado fuerte incluso para él

5. BALA “Human Flesh” (Matapadre). Lo dijimos ya hace meses: Bala molan y molan mucho. Pero desde que lo dijimos la primera vez hasta ahora, ya con su disco de debut en la calle, Anxela y Violeta han crecido mucho. Sus directos queman y arañan. Sus canciones poseen la extraña virtud de sonar familiares e impactantes a un tiempo. Y su fórmula semeja estar tocada por la varita mágica que hace que todo mole y que mole mucho. Este es un disco para escuchar con el volumen al máximo, mientras vuelvan los fantasmas de Black Sabbath y Nirvana en una fiesta guitarrera.

6. McENROE “Rugen las flores” (Subterfuge).
Merece la pena seguir cada paso de McEnroe como una opción segura. Ellos siguen haciendo poesía de las pequeñas cosas. Continúan tocando lento y sin prisas. Ahí, en ese compartimento en el que hay que ir a por ellos, guardan canciones preciosas sobre los claroscuros de la vida, con ecos de Red House Painters, evocaciones de los llorados Migala y muchos de cosas cosas que nos apasionaban en los noventa. Y que a algunos nos siguen apasionando hoy en día.

7 EMILIO JOSÉ “Agricultura livre” (Fohen). El retorno el músico ourensano tras Chorando apréndese es un triple cedé en el que da rienda suelta a su particular concepción del pop. Con trazos de bossa-nova, arrumacos al hip-hop, desvíos al synth-pop y una constante sensación de puzzle sonoro, Emilio José habla de un Ourense independiente y el rural olvidado, al tiempo que rinde tributo a Kim Kardashian y reparte bofetones a diestro y siniestro, sea el PP, sea Podemos («Non hai ningunha diferencia entre Rajoy, Pablo Iglesias e Beiras / son xefes, sempre mandan»). Todo a lo grande, en una suerte de empacho musical que necesita tiempo para ser digerido del todo.

8 SELVÁTICA “Un mundo extraño” (Discos de Kirliam).
Dos terceras partes de los viguesees Indómitos son Selvática. En cierto modo continúan la empresa. También practican un punk con gusto por melodías no muy obvias y los ambientes retorcidos. Pero ahora, Manu y Paula, le han dado una nueva luz pop que le sienta de maravilla. Quizá sean los efluvios brasileños (ahora viven en Brasil), pero aquí se pretende ir más allá de Parálisis Permanente y The Fall, serpenteando en psicodelia y haciéndole guiños a Blondie.

9. LADY LEÑO “Lady Leño” (Autoedición). Junto a Bala, la gran revelación del año en A Coruña. Enamorados de los Sonic Youth de Death Valley 69, devotos de Parálisis Permanente y contemporáneos a Savages, el ahora cuarteto destaca entre la producción del 2015. Gracias a su torrente de expresividad, su manera de concebir la música como purga y la sensación de vaciado que trasmiten en cada tema. Hace unas semanas los hemos podido ver en directo en Los conciertos de Retroalimentación. Y flipamos

10. GENTE JOVEN “Casa de socorro” (Acuarela)
. Entre los primeros Sr. Chinarro, The Cure, Silvania y Slowdive, Gente Joven se asoman a la superficie del pop español pidiendo: «Enséñame a calcular el algoritmo de la fascinación». En plena convulsión de un panorama indie cuestionado por su ensimismamiento, ellos parecen reivindicar precisamente eso: el mirarse hacia dentro, el hacer poesía de los sentimientos callados y el pinchar en el corazón del 0,1% de la población a poco que se acerque.

Emilio José: “No soy nacionalista gallego, en todo caso soy nacionalista ourensano”

miércoles, febrero 3rd, 2010

(Ultimas noticias sobre el posible concierto de Sonic Youth en A Coruña aquí)

El ourensano Emilio José editó en el pasado 2009 uno de los discos más destacados del pop nacional, “Chorando apréndese”. Un doble cedé en el que, en medio de un excitante tobogán estilístico, el componente de Apeiron indaga en sus dos grandes traumas: su relación con las mujeres y el hecho de que vivir en una aldea, Quins en el municipio de Melón (Ourense), le haga sentir que tienen una vida menos completa que en la ciudad. Con motivo de los conciertos que está dando en Galicia a cuentagotas, lo hemos entrevistado en el Fugas hace dos semanas. Allí se reprodujo un pequeño extracto de una extensa entrevista que ahora reproducimos completa. Pese a que esta tuvo lugar en gallego, por deferencia a los lectores de este blog no gallegos la he traducido.

-¿Qué es peor lidiar con la Xunta de Galicia o con las mujeres?

-Depende. Es difícil todo, vivir es difícil [risas]. Según cómo lo mires. Realmente, es mucho más complejo el trato con las personas que con las instituciones. O, al menos, debería ser así. No hay formularios para decirle a una tía “¿Te gusto?” y en la Xunta sí que los hay [risas]. Pero también depende de cómo quieres que sea la relación. No es lo mismo estar enrollado con una tía en plan una vez a la semana que querer casarse con ella. Lo de la Xunta es un poco así.

-Bueno, con la Xunta es un matrimonio forzoso.

-Depende. Si eres un usuario como el que se enrolla de vez en cuando es muy fácil, no hay problema. Si quieres tener parte y mirarla de tú a tú, ya es más jodido.

-Se habla mucho en los blogs del sustrato político de su álbum. Antes de esta entrevista lo he vuelto a escuchar a fondo y hay una cosa que no me queda clara. No sé si le gusta vivir en Quins, su aldea, o no. ¿Lo puede aclarar?

-Claro que me gusta, pero…

-¿Pero qué?

-A ver, el disco no es una exaltación de Quins, ni de la vida en la aldea. Es una protesta de la inferioridad con la que nos tratan desde los núcleos de poder. Luego, dentro, está mi relación con la aldea. Antes yo decía, “¿qué sitio es este?”. Pero el problema no es del sitio, sino de fuera. Es imposible hacer nada.

-En el disco se muestra rabioso cuando ve que los conciertos importantes que se hacen en Galicia son en A Coruña o en Vigo. ¿Aspira usted a que los Rolling Stones vayan a tocar a una población como la suya, de 250 habitantes?

-Bueno, pues sería bastante interesante. Pero no se trata solo de eso. Se trata de todo el orden que hay, de las comunicaciones y todo. El hecho de que los Rolling Stones toquen en Vigo o en Praga es bastante indiferente. El problema es que tocan los Rolling, los Wave Pictures y Nacho Vegas, aunque, bueno, afortunadamente Nacho Vegas nunca tocó aquí. En Vigo toca desde Paul McCartney hasta el último grupo de Cádiz que no lo conoce nadie. Siempre es allí. No se trata de que venga Scarlett Johansson y diga “Voy a veranear en Quins”, porque entonces vendrían los de Rivadavia y preguntarían “¿Y por qué no aquí?”. No se trata de eso, se trata de que siempre van siempre a los mismos dos o tres sitio en Galicia.

-En Quins usted debe ser “el músico del pueblo”. ¿Es conocido?

-Sí, y ahora más. Como salí en la TVG soy famoso hasta en Melón [risas]. Allí todo el mundo se conoce.

-¿Qué dicen de usted?

-No lo sé [risas]. Siempre es curioso que haya alguien que hace canciones. Allí hay gente que toca, pero en plan gaitas o lira. No hay gente que haga canciones y salga en la tele.

-Se percibe en el disco una tensión de la que nunca se suele hablar: el resentimiento de la gente de la aldea respecto a la de la ciudad. ¿Piensa que todavía existe ese resquemor?

-Sí, pero también se da en el sentido contrario. Es algo mutuo. El problema es que los débiles somos siempre los de la aldea. Es como un Cádiz-Madrid, los dos equipos están en el campo, pero sabes de sobra quién va a ganar. Lo irónico de todo es que, por ejemplo, Vigo es puro Ourense. Si tú coges en Vigo y le sacas toda la gente que viene de Ourense se queda en cuatro chabolas de nativos y nada más. Y toda esa es gente de la aldea, lo que pasa es que luego tienen hijos y nietos, y ellos ya se consideran de allí y ven la aldea como “!Qué aburrimiento! !Qué coñazo!”. Eso ya se ve como algo normal y claro, la aldea es la aldea, ¿por qué va a haber algo más de lo que siempre hubo en una aldea? Para ellos es normal y dicen “Las cosas tienen que hacerse aquí porque en la ciudad hay más habitantes”. Claro que existe el rencor. Pero eso no significa que vayamos con bates de béisbol buscando a urbanitas (risas).

Imagen de previsualización de YouTube

-Es un poco como el resentimiento de clase social. Son cosas que, en teoría, no existen porque “todos somos iguales”, pero solo hay que abrir los ojos para darse cuenta de que están ahí.

-Sí, claro, totalmente.

-Viví varios años en Ourense. Allí había gente que decía que el sábado era mejor no salir porque bajaban los “montunos”, en referencia a la gente de los pueblos de los alrededores.

-Sí, en Santiago ocurre exactamente lo mismo. En el fondo, la diferencia la da ese barniz de hábitos. Yo creo que una persona que viven en la ciudad puede ser igual que una de la aldea y al revés, son cosas de costumbres. Yo como vivo en Quins hago unas cosas y tú como vives en A Coruña haces otras. Lo que pasa es que parece como que mola más lo tuyo, porque es donde se puede hacer de todo, no como en un pueblo donde no se puede hacer nada. ¿Aquí qué haces? Pues nada.

-Me intriga cómo ve usted dos fenómenos recientes: el turismo rural y los urbanitas que, hartos de la vida en ciudades, se asientan en pueblos para hacer una vida más relajada y saludable.

-Eeee…. mal. Lo veo todo mal [risas]. Básicamente, es un poco rollo África, en plan “vamos a ayudarlos”, cuando en realidad es como si se tratase de caridad. El turismo rural es algo horroroso porque convierte lo rural es una especie de parque temático. Es parecido a la gente esta que en Brasil va a hacer tours por las favelas, que hasta le hacen un espectáculo de fogueo. Puede molar, pero a los chorbos de las favelas dicen “¿Qué pasa aquí?”. Pero, bueno, como les dan dinero tragan y con el turismo rural pasa lo mismo. La gente que viene a vivir a la aldea podría ir, yo qué sé, al desierto del Sahara, que es mucho más tranquilo todavía [risas]. Cada cual puede hacer lo que quiera pero, visto desde ese punto de vista de la dualidad entre el campo y la ciudad, la verdad es que resulta algo ofensivo.

-En la canción “Atlantic City” le reprocha a una persona de ciudad que lo intente tratar como una persona “aislada, rural y tonta”. ¿Eso le ha pasado de verdad o solo se está poniendo en situación?

-Estas cosas pasan. Cuando fuimos a tocar con Apeiron a Coruña, nos entrevistaron en una radio universitaria. El locutor me preguntó “¿Y tú viviendo ahí como te enteras de que existe este tipo de música siendo de una aldea?” Eso ocurre mucho. Atlantic City en esa canción es Vigo. Vigo, mal que os pese a los coruñeses, es la primera ciudad de Galicia. Por un lado, en Vigo hay una diferencia abismal con lo que hay en Quins. Todo está allí, bueno menos la Fnac [risas]. Por otra parte, está el hecho de que no puedes tener una discusión normal. Me ha pasado muchas veces, eso de “¿Cómo es posible que siendo de la aldea te pueda gustar esta música?” o también con las películas. Que tú dices “Me gusta mucho tal película de tal director” y te preguntan “¿Pero la viste?”. Eso pasa, claro que pasa. Lo que sucede que en el disco, salvo alguna canción que es completamente real, normalmente no es nada autobiográfico en el sentido estricto, sino historias a partir de sensaciones e impresiones.

-¿Puede existir algo de auto-odio? Ese hastío de sábado por la tarde escuchando Radio 3 que refleja su disco yo lo vivía de adolescente exactamente igual en el barrio de los Mallos en A Coruña. Nunca me consideré un desgraciado por ello.

-El auto-odio que pudiera haber no es como si estuvieras en un sitio en el que pudieras tener una vida completa, es decir vivir en el siglo XXI. No solo en cultura, sino en servicios, trabajo, relaciones personales, de viajar, de todo. ¿Odiar? Lo único, odiar haber nacido ahí, pero ese no es el problema sino cómo está montado todo el tinglado, entonces no creo que exista auto-odio.

-¿Complejo de inferioridad, quizás?

-Es que no es una sensación, es que eso es totalmente real. Como civil tú viviendo en una aldea eres totalmente inferior a alguien que viva en una ciudad. Eso es así.

-Pasemos a hablar de sus mitos particulares. En Apeiron ya mostró su devoción por Cybil Shepard. Ahora la vuelve a citar. ¿Es su icono femenino por excelencia?

-En la canción en la que hablo de ella es porque venía del ámbito rural. Cito también a Sharon Stone, porque realmente no sé cuál de las dos venían de una aldea. Creo que las dos. Pero, bueno, aparte de ello, Cybil Shepard desde que la vi en Taxi Driver es todo un símbolo ya no sexual, sino femenino.

-Otra que cita en su Myspace como influencia es Alizee, una estrella del pop comercial francés. Sin embargo, especifica que solo la de los dos primeros discos. ¿Se ha olvidado de que el tercero tiene un temazo como “Fifty Sixty”?

-!Qué va! El último disco es horrible, al menos a mí me lo pareció. Lo escuché hace como año y medio, pero no me gustó.

-Es decir, que usted es de los de “Moi Lolita”.

-No, a mí el que me encanta de ella es el segundo. El anterior no me gustaba demasiado cuando salió.

-Al igual que ocurría en la época de Apeiron, le sigue gustando el pop mainstream tipo Christina Aguilera o Britney Speards.

-A mí me gusta todo, yo no hago diferencias. A mí el metal me encanta, por ejemplo, pero eso no se refleja en Emilio José. Yo hago música comercial y, por eso, esas referencias me interesan mucho.

-¿Cuál ha sido la última canción del mainstream que la ha encantado?

-Buff, es que para mí Animal Collective es puro mainstream. Pero, bueno, Alicia Keys acaba de sacar un disco medio horrible, pero tiene una canción bestial pero no recuerdo como se llama. Creo que es la cuarta. También me gustó mucho la versión de los Dirty Projectors que hizo la hermana de Beyoncé.

-¿A quién le gustaría ver más en directo, a Beyoncé o a Sonic Youth?

-A ninguno de los dos.

-Vaya, hombre.

-Es que yo creo que el directo está… Bueno, es que eso es meterse en aguas pantanosas.

-¿Qué quiere decir, que el directo está sobrevalorado? No es el único que lo piensa.

-Claro. Es que ahora se dice que los discos son un catálogo de lo que puedes hacer en un concierto y esas cosas. Luego, hay un montón de conciertos, pero al final es todo igual. Antes se sacaba un disco y el grupo no venía a tocar. Ahora sales de casa un día y están tocando Sonic Youth en tu portal. Personalmente, hay alguna gente que mataría por verlos porque me gustan mucho, pero en general no me interesa mucho el directo. Por ejemplo, cuando estuvieron Franz Ferdinand en Vigo fue un montón de gente que yo conocía y que no sabía ni quiénes eran Franz Ferdinand. Es decir, ya no es un concierto ni nada, sino la experiencia de ir allí. Luego, está esa idea comunista del trabajo, de valorar lo que se hace. No sé, parece que los discos los hace el aire y al tocar, como estás sudando y dando el callo, se ve ese trabajo. Solo por eso parece que ya vale la pena y puedes pagar 20 o 30 euros. Pero bueno, volviendo a lo que dices tú, es que a mí Beyoncé no me gusta, ni su música, ni ella físicamente. Luego Sonic Youth, yo qué se, el año pasado coincidieron en el Primavera Sound con Ghostface Killah y a una amiga que fue le dije “Tienes que ir a ver a Ghostface Killah”. Pero al final fue a ver a Sonic Youth.

-Puntualiza que no le gusta físicamente Beyoncé. ¿No será de los que sostienen que está gorda?

-No, físicamente, por ejemplo, me gusta Martha Wainwright, la hermana de Rufus, y no es que sea una anoréxica precisamente.

Imagen de previsualización de YouTube Emilio José interpretando “Febreiro” en la sala Le Club de A Coruña

-Dice muchas veces que el pop ya se ha agotado y que no queda más que rebozarse en los géneros pretéritos. ¿Existe sitio para la creación pura?

-Sí, claro. Pero hay que hacerlo y, claro, eso cuesta en teoría, a no ser que seas un genio. Pero, bueno, tanto da, porque Beethoven, que lo era, estaba 25 horas al día trabajando. No era que se despertaba una mañana y dijera “Bueno, voy a escribir esto que se me ocurrió”. Pero es lo de siempre y, desde que salieron los Strokes, se hizo todo más real. El rock n´roll siempre fue un 50% moda y un 50% música, pero es que ahora es puramente moda. Sale el disco de Phoneix, que en su día no sería ni un disco de maquetas de The Strokes, y vale porque lo que se busca es el momento de darle al “play” y que enganche. Solo se busca la inmediatez. Y la gente dice “Esto es como en los años sesenta que salían cada semana singles alucinantes”, pero, claro, tú comparas musicalmente una cara b de esa época y tiene más trabajo detrás que todo el último disco de Animal Collective. Porque, bueno, el “Merriweather Post Pavilion” tampoco es un disco, sino que es un single con dos canciones: “My Girls” y “Brother Sport”.

-¿Cómo?

-A ver, la gente tiene la noción de que “Merriweather Post Pavilion” es un disco, pero eso es falso. Es un single en el que la cara a es “My Girls” y la b es “Brother Sport”. El resto de las canciones… yo no sé que existen. Si alguien las escuchó que me lo diga por favor.

Tiene una especial manía con Animal Collective. ¿Le parece un grupo sobrevalorado?

-No, lo que pasa es que lo de Animal Collective es el triunfo del agotamiento. Es como decir “algo tiene que molar”. Y les tocó a ellos.

-¿Piensa usted que algún grupo hoy en día podría ocupar ese lugar?

-Musicalmente, me gustan mucho más los Dirty Projectors, pero es lo mismo de siempre.

-Me refiero a algo audaz, en el sentido de lo que pudo ser en su día el “Loveless” de My Bloody Valentine.

-No. Pero bueno, el “Loveless” me parece que es un disco que es solo sonido. A mí me encanta, pero si le quitas el sonido las canciones creo que son bastantes normales. El sonido resulta abrumador, algo que nunca se había escuchado antes. Si yo tuviera 25 años cuando salió el “Loveless” a lo mejor diría lo mismo de él, pero ahora toca Animal Collective. O Nacho Vegas… pero de este prefiero no hablar.

-¿Pertenece también del club de detractores de Nacho Vegas?

-No, yo soy el presidente. Dios, es que Nacho Vegas es una cosa tan… en fin, dejémoslo.

Cuando le conocí, uno de sus grandes héroes musicales era Liam Gallagher de Oasis.

-Y lo sigue siendo, lo que sucede que lo es de un modo retroactivo. Oasis en su momento eran bestiales, pero ya no me interesan tanto. Ahora, que escucho muchas cosas antiguas, me doy cuenta de que Oasis la verdad es que no eran para tanto. Nada es para tanto. Si sacas a Bach, Debussy, el “Smile” de los Beach Boys y cuatro más, la verdad es que nada es para tanto. Hoy escuchas una cosa del año 70 y dices “Buah, esto es alucinante”. Pero es que mañana, escuchas otra del 68 y te parece aún mejor. Volviendo a Liam Gallaher, en aquel entonces por un lado tenías a Bono diciendo que había que condonar la deuda de los países probres y el coñazo de siempre. Por otro, tenías a Liam borracho dándole puñetazos a un fotógrafo. !Y eso es rock n´roll! Aparte, me encanta como canta.

-Ahora que rapea, qué rapero le gustaría ser ¿Jay-Z?

-No, no me gusta nada. No le acabo de ver el punto. Es como una inercia, lo mismo que Animal Collective. ¿Cuál es el rapero que tenemos? Pues Jay-Z ¿Por qué? Pues qué sé yo. Y mira que escuché todos los discos y sigo sin encontrar eso que le ven muchos por ahí. Hay raperos mucho mejores. A mí el rap me parece la última gran música que salió, porque lo del drum n´bass era un poco como de broma, pese a que haya discazos. El rap es mucho más potente.

-¿Se ve haciendo un videoclip como un rapero en su coche rodeado de mujeres?

-Bueno, es que yo no veo haciendo un videoclip de nada (risas). A mí, tal y como lo veo hoy en día, desde que apareció el rap, desde el 91 o así, es todo un repetición, variando un poco alguna cosa. Para mí el gran modelo es D‘Angello. No hace rap, pero se acerca bastante. Es lo que más escucho últimamente: hip-hop y rock n’ roll de los cincuenta.

-Volvamos al terreno político. El disco está interpretado íntegramente en gallego y una buena parte de su público, por asociación de ideas, seguramente lo ubique como un músico nacionalista. Sin embargo, suelta un “putos nacionalistas” en una de sus canciones. ¿Pretende dejar claro que tampoco le va el nacionalismo?

-Sí, va por eso. La idea de un estado que nos oprime y vamos a liberar a Galiza, no sé. Si fuera una opresión tan grande… Es como lo que digo yo de la aldea. Yo creo que nadie puede negar que hay un menosprecio por la aldea por parte de las ciudades, que es donde se manda. Pero claro, yo tampoco digo que Quins sea al Congo y que la gente se muera de hambre por culpa de Corina Porro, Feijoo o Zapatero. El nacionalismo es un rollo de “hacen terrorismo de estado”, pero si fuera algo tan grave estarías haciendo campañas de marketing bestiales. Nada de eso pasa. Es como si no existiera prisa. “Galicia es una nación y vamos a hacer un estado”, dicen. Pero yo no sé si eso va a ser mañana o dentro de 50.000 años, que es lo que parece. Lo digo por eso. Pero yo no soy nacionalista gallego, en todo caso soy nacionalista ourensano. Pero eso aún tiene que empezar a andar. Estamos empezando.

-Porque usted promulga un Ourense independiente.

-Sí, claro. Toda la provincia sería un estado.

Tiene una canción fuera del disco, “Adeus Feijoo”, en la que habla de la muerte de Alberto Núñez Feijoo, el actual presidente de la Xunta.

-Lo relato con pelos y señales.

-¿Cuando colgó en Internet esta canción no tuvo miedo de que le pudiera acarrear algún problema?

-No, porque no soy un tipo conocido. Si mañana Bisbal hiciera la misma canción a lo mejor se montaba un revuelo. Aparte, es que es una canción. Aunque fuera más famoso no tendría reparo en publicarla. Es como si haces una película, no me entra en la cabeza que pase algo por eso. Es una canción que habla del suicidio, que es algo cotidiano: a diario se suicidan miles de personas en al mundo. En la vida real no quiero que le pase nada a Feijoo. Es más, quiero que viva 150 años.

-Pero, a ser posible, fuera de la Xunta, ¿no?

-No, si yo creo que es bueno. Yo prefiero a Feijoo antes que a Touriño y Quintana, aunque no le haya votado. Realmente, viendo tal y como está yendo el rollo, es mejor porque igual espabilan los otros, aunque la verdad es que lo dudo. Pero yo no entiendo que pase nada por una canción. Es una historia de un tío que se suicida y nada más.

-En “Tres segundo na memoria”, el libro de Diego Ameixeiras, uno de los protagonistas termina confesando en tiempos del gobierno bipartito PSOE-BNG que “contra Fraga vivíamos mejor”. ¿Se identifica con ello quizás?

-Yo creo es que, hoy en día, no existe ni una persona que no eche de menos a Fraga. Otra cosa es que lo admitan, pero que se echa en falta está claro. Porque Fraga era bastante chungo, pero el tiempo lo hizo bueno. Puede que sea como Rajoy. Desde el 2004 era como “Tío, pasa de todo y déjanos tranquilos”. Pero ahora como le están haciendo tanto la cama desde dentro de su propio partido dan ganas de abrazarlo y decirle “Tranquilo, Mariano, sigue luchando”.

-¿Tipo Gran Hermano en plan “!Jorge aguanta!”?

-Sí, eso. Tú ahora, por ejemplo, ves a Fraga trabajando en Madrid en el Senado. Luego ves a Feijoo con Rueda o a Touriño antes y piensas en Fraga presidiendo la Xunta y dices “!Buff!”. Es como Baltar, que se retira ahora. Se le va a echar de menos en Ourense. Mira a Obama. Era un subidón, pero ahora ves que no es nada radical. Hoy en día no hay nada, todo da igual, ni existe izquierda ni derecha, son todos puros tecnócratas y economistas. Ya no hay política. Supongo que los nacionalistas ya no tienen nada contra lo que ir y les pasa lo mismo.

-¿Le sorprende que fuera de Galicia la gente conecte con usted pese a hacer el disco en gallego y con una temática tan particular?

-Bueno, yo pretendo hacer música mundial, no solo para gallegos, pero comprobar que eso pasa de verdad siempre sorprende. En un blog americano me pusieron como disco del año con un 93 sobre 100. En la crítica decían que el tío del disco hablaba del aburrimiento que sentía en la vida rural. Yo pensé “!Esto es alucinante!”. De Valencia en una radio me llamaron y vi también que lo habían cogido. También de Mallorca. Pero es relativamente normal. A mí me sorprende más que venga un chaval de Texas aquí y que todos lo entendamos perfectamente o que digamos que lo entendemos. Por ejemplo, no deja de llamarme la atención que aquí con Wilco la gente diga “esta es nuestra música”.

-Casos como el suyo o del de Apeiron provocan que se entone el discurso de que “al ser de Galicia no se le presta tanta atención como si fueran de Madrid o Barcelona”. ¿Cómo lo ve usted?

-Eso como una extensión de lo de la aldea versus ciudad. Si A Coruña y Vigo se pueden reír de Quins, Barcelona se ríe de Vigo, de Lugo, Ourense y Ferrol. Y Nueva York se ríe de Barcelona multiplicada por quince. Eso es un hecho. Un hecho entendible, por otra parte. Como es entendible que, por ser yo gallego, tú me entrevistes en La Voz de Galicia, también es entendible que una revista madrileña catalana e inglesa saque a los grupos de allí.

-Bueno, eso es relativo. La Voz se fija en las cosas que hacen gallegos porque su línea editorial es la de mirar al mundo desde Galicia. Las revistas musicales ubicadas en Cataluña se preocupan, en teoría, por todo lo que pasa en España.

-Sí, claro. Pero, por ejemplo, el Rockdelux puede tener colaboradores en otras partes de España, pero la mayoría están en Madrid o Barcelona. Yo creo que si Santi Carrillo tuviera 10 millones de euros para invertir en la revista seguramente tendría controladas más las zonas de España, e incluso Europa. Porque Europa apenas sale en el Rockdelux.

-Le veo muy diplomático en este aspecto. Victimismos al margen, creo con toda sinceridad que si Apeiron fueran de Bilbao y “Todo sigue intacto” lo hubiese editado una discográfica como Metak hubiesen estado entre los cinco mejores discos del año en esas revistas que tienen la mayoría de sus colaboradores en Cataluña y Madrid.

-Bueno, yo me puedo poner en plan “Son unos traidores porque pasan de mí”, pero las cosas son así como funcionan. No es por ser diplomáticos, pero tampoco es cuestión de ponerse en plan “!Santi Carrillo préstame atención!”.

Usted estuvo en Brasil. He oído que, una vez allí, se convirtió al Islam. ¿Es cierto?

-No, eso fue después. En el Islam no existe la conversión, todos nacemos en el Islam. Lo único que hace falta es tener dos testigos musulmanes. Pero eso fue después de lo de Brasil. En Brasil estuve tres meses porque tengo familia, pero tengo pensado, cuando sea una mega estrella del rock n’ roll, irme a vivir allí. Lo del Islam fue que empecé a leer el Corán y me parece la obra literaria por antonomasia. Es lo más total que se escribió nunca, pero no religiosamente, sino en el sentido artístico. Pero no, yo no soy musulmán,… todavía.

-La inevitable. Estamos esperando ocho años por el segundo disco de Apeiron. ¿Qué pasa?

-Pues que estamos ahí.

-¿Cuántas veces se hizo y se deshizo ese disco?

-Fue solo una vez. En el 2003 teníamos el disco hecho. Pero era la idea con forma, una especie de boceto. El resultado sería lo mismo. Cuando salga va a ser un desastre. Tanto da si hubiera sido en el 2003 o que sea en el 2012. No le va a gustar a nadie. Seguramente será algo así como “¿y estuvisteis todos estos años haciendo esta mierda?” Pero, vamos, nos da bastante igual, porque es algo muy a tope. El disco va a salir, pero lo estamos haciendo. Ahora con mis canciones y al estar Álvaro y Belén trabajando, ya no es tan continuo como antes. Pero a diario sigue avanzando.

-¿Y cuándo saldrá eso?

-Este año no. El año que viene no lo sé. Yo creo que el 2012 es algo bastante realista, pero igual acabamos antes.

Los 10 mejores discos nacionales del 2009

martes, diciembre 29th, 2009

(Notición al margen: Richard Hawley tocará en A Coruña el 14 de febrero)

Este 2009 que está a punto de terminar no ha dejado ningún disco definitivo, clave o rompedor en el panorama nacional. Lo más parecido a ello ha sido La Bien Querida y mucho nos tememos que no ha llegado a merecer calificativos tan gruesos. Sin embargo, a lo largo de estos doce meses han surgido varios títulos notables en diferentes modalidades, desde el pop más clásico a los experimentos posmodernos inclasificables. Ello deja patente la existencia de un burbujeante caldero patrio en el que se siguen cociendo a fuego lento trabajos tan disfrutables como perdurables. Y, además, este año con una agradable noticia para los gallegos: los tres nombres de la tierra que salen en esta lista de diez lo hacen con todas las de la ley, al margen de cuotas o barrer para casa. ¿Lo verán (u oirán) allá en Barcelona, sede de las redacciones de las principales publicaciones especializadas? Teniendo en cuenta, por ejemplo, que el Todo sigue intacto de Apeiron no ha aparecido entre los 60 mejores de la década según Rockdelux, mucho nos tememos que los ojos seguirán ciegos y los oídos sordos. Ellos se lo pierden.

palLos toledanos Pal en una fotografía de promoción

1. PAL “Error de fábrica” (Limbo Starr). Los males endémicos de la escena indie patria para muchos son el mimetismo, la falta de personalidad, las grabaciones deficientes y la escasa prestancia en directo de los artistas. En las antípodas de todo ello se sitúan los toledanos Pal. Pero, ya ven, ni caso. El oído inquieto que busque una adictiva mezcla de electricidad, nervio y uñas la encontrará en este tercer elepé de una de las bandas más infravaloradas del pop nacional. ¿Se les reconocerá en la década siguiente? Bueno, a El Desván del Mächo no los reivindica nadie todavía. O sea que… Más sobre Pal y este disco aquí.

2. INDÓMITOS “Indómitos” (El Beasto) Otra joya oculta. De este álbum apenas se editaron 500 copias en vinilo a unos días de cerrar el 2008 y su repercusión, más allá de alguna elogiosa crítica de los medios especializados, ha sido prácticamente nula. Y eso que los vigueses solo necesitan unos segundos para capturarte con su rock oscuro y minimalista que entremezcla a Parálisis Permanente, The Fall, los Pixies y The Cramps. Canciones que no llegan a los dos minutos y un directo tan vibrante como el que se pudo vivir en la sala Le Club de A Coruña el pasado mes noviembre. Tremendo, tremendo, tremendo. Más sobre Indómitos aquí

3. ABRAHAM BOBA “La educación” (Limbo Starr). Las prisas y los Ipods no sirven para un disco como el segundo del proyecto del también vigués David Cobas. No, porque se trata de un álbum de pop orquestado en la onda de Leonard Cohen o Scott Walker, que mece al oyente en una sensación de calma musical y lo lleva a canciones tan maravillosas como Frío, un bellísimo retrato del deterioro de una pareja (“Todo un invierno esperando a que el verano se despierte y nos vuelva a calentar / pero ya no hay estaciones como no hay instrucciones para amar”).

4. COOPER “Aeropuerto” (Elefant). Alejandro Díez continúa siendo el gran artesano del pop nacional de ascendencia sesentera. Sus epés se suceden con la misma regularidad con la que llegan las estaciones del año, pero, ojo, siempre se reciben con la misma alegría que la primavera. Cada cierto tiempo se reúnen en un álbum. Aeropuerto supone el último volumen recopilatorio y la colección de estribillos y melodías es de los de parar un tren. Sumen a la cesta de grandes canciones del pop español Canción de es viernes, Tic-tac o Ruido. Más sobre este disco aquí.

5. EMILIO JOSÉ “Chorando apréndese”(Fohen Records). Además de un asiduo a este blog, Emilio José fue una de las cabezas pensantes de los ourensanos Apeiron. Este año debutó en solitario con todo un puzzle en el que autor juega con una infinidad de moldes pop. Canciones, canciones hay pocas (eso sí, buenísimas), pero el tobogán estilístico por el que uno se desliza cuando lo escucha siempre sorprende y siempre entusiasma. Especialmente cuando en plan tropical muestra el patetismo del hombre celoso o cuando saca a relucir, camuflado de ironía, su mezcla de orgullo y rencor de chaval de aldea rabioso ante la evolución de los tiempos. Más sobre Emilio José aquí

6. ELLE BELGA “1971” (Acuarela). Tras finiquitar Manta Ray y Viva Las Vegas, Jose Luis Aguado prolongó la vena susurrante de los segundos en su nuevo proyecto, Elle Belga. Junto a la gélida voz de Fany Álvarez reunió en este debut diez piezas de poso folk y un aroma ¿religioso? armadas sobre esqueletos sonoros. Grises como todo el art-work del álbum, logran inquietar con esos versos que hablan de ajustar cuentas con la conciencia o enfrentarse a los claroscuros del amor.

7. ZA! “Macumba o muerte” (Acuarela). El segundo álbum de los catalanes Za! lleva más allá la locura piscodelia de Coconut y el Guincho. Partiendo desde el free-jazz y dando vueltas por el tropicalismo, el post-rock, la electrónica y el noise embarcan al oyente en un carrousel musical imprevisible. Toda una experiencia difícilmente trasladable al papel.

8. LA BIEN QUERIDA “Romancero” (Elefant). El disco indie del que más se ha hablado en estos meses. Desde los que sostienen que está a la altura de Un soplo en el corazón de Family a quienes piensan que es una de esas modernidades que no aguantan ni dos escuchas. Aquí, ni lo uno ni lo otro. Esta hipotética mezcla entre el Popemas de Nosoträsh y el Performance de Astrud se ha quedado lejos de ser un disco perfecto o definitivo como el de Family (comparación injusta donde las haya, por otra parte). Pero ello no quita que guarde un puñado de canciones para el recuerdo (Corpus Christi o De momento abril) y otro de soluciones sonoras que aún obligan a levantar la ceja para bien (esa invocación del gipsy-rock de El zoo absoluto ) o para mal (el vestido bakala de 96 sigue sin cuajar).

9. DORIAN “La ciudad subterránea” (Pias) . No han logrado ofrecer una diana como A cualquier otra parte (¿la mejor canción del pop español de esta década?), pero a cambio han entregado un disco nocturno y oscuro, exorcizante de demonios, pero con una innegable pegada pop. Siguen sin lograr un trabajo de la consistencia como elepé de su álbum de debut, el excelente 10.000 Metrópolis, pero temas como Veleros o Tormenta de arena se sitúan entre lo mejor de uno de los grupos más valiosos del último pop nacional

10. BOAT BEAM “Puzzle Shapes” (Origami). El disco bonito del año. Una pequeña joya creada por un trío femenino y multinacional (una americana, una australiana y una madrileña) que apuestan por un pop de impecables armonías vocales, los arreglos siempre en su punto y el regusto clásico. Cosas como The Rain Pauly o Falling Over parecen haber nacido para ser envueltas en papel de regalo. Más aquí .

Más grandes conciertos en Galicia para el 2010

jueves, diciembre 17th, 2009

El Festival do Norte anuncia que Nada Suf y Pete & The Pirates formarán parte del cartel de la nueva edición del festival. También han confirmado su presencia We Are Standard, La Bien Querida, Emilio José, JJ, Nudozurdo y DJ Polar. El festival tendrá lugar el 30 de abril y el 1 de mayo en Vilagarcía de Arousa. Más aquí

Además, otro notición: Yo La Tengo tocará en Santiago en la sala Capitol el 16 de marzo. Más aquí

Y, ya para redondear la semana, decir que los inclasificables Sunn O))) estarán en Vigo el 1 de febrero. Más aquí.

La cara b del pop gallego

miércoles, diciembre 2nd, 2009

Vale Tudo y Emilio José
Sala Le Club. A Coruña. 27 de noviembre. 50 personas

Existe otro pop en Galicia. Un pop que nada tiene que ver con Deluxe, Silvia Superstar o Siniestro Total. Un pop que habita todavía más abajo que ese de Nadadora, The Blows o Triángulo de Amor Bizarro que, de cuando en cuando, asoma su rostro en los medios. Se trata de un pop que sobrevive subterráneamente en la endogamia indie. Esa en la que los conciertos casi parecen reuniones de bloggers, disyoqueis, miembros de otros grupos, fotógrafos, diseñadores… y, a mayores, sus amigos y parejas. Más allá de una segunda línea de parentesco se impone el vacío

El pasado viernes el escenario de la coruñesa sala Le Club cedió su escenario a dos pequeños grandes héroes de la noble causa de llevarle la contraria a eso que en España se denomina música de calidad y que no hace más que provocar bostezos. Abrieron el dúo coruñés Vale Tudo, con ese sonido suyo que mira al jazz y al folk, desde la estética post-rock y el minimalismo. Guitarra, batería y susurros. Esas son sus armas. La música, siempre enrarecida y sorprendente, el resultado.

Ya nadie les puede acusar de copiar a Jr. (ahora La Jr.), la banda asturiana de la que partía inicialmente su sonido. Sus estampidas rítmicas y sus quiebros melódicos pertenecen a otro mundo, el suyo propio.

Pero para universos personales queda lo de Emilio José. Con una delicada melodía de piano, cantó: «Carme Chacón ten un fillo e eu o secuestrei / lle dixen pagas un rescate ou que vamos a facer». Terminada la estrofa, confesó que el tema todavía no lo tenía terminado y a trompicones pulsó play a su particular manera de entender un concierto: medio música, medio monólogo, medio de coña, medio en serio, medio sentimental, medio político.

Eso tiene un problema. Al cuarto simulacro de canción, hubo quien afirmó que lo de Emilio José era una tomadura de pelo solo válida para petulantes snobs. El resto, sin embargo, sintonizó en todas sus facetas, la de cantante-a-pianito, la de popero suntuoso de bolsillo y la de rapero rural. Dándole la vuelta al repertorio que conforma Chorando apréndese, su álbum de debut, disfrutó e hizo disfrutar con Ourense, Febreiro, Río Grande do Sul e Astroturfing y todas esas canciones de juguete que han engatusado a la crítica especializada.

Imagen de previsualización de YouTube

La gente se hartó a aplaudir y, al final, un Emilo José sonriente bajó a aplaudir al vacío del escenario. Un cierre, entre lo absurdo y lo genial. Ideal para un músico que serpentea constantemente ambos términos hasta confundirlos.

El underground gallego en A Coruña

jueves, noviembre 26th, 2009

Los que sostienen que el pop independiente en Galicia está viviendo su edad de oro cuentan con un motivo para pasarse mañana por la sala Le Club de A Coruña (calle Rey Abdulah, 22 horas, 5 euros). También los que pretendan comprobar si ello es cierto, porque tanto los coruñeses Vale Tudo como el ourensano Emilio José poseen radicales argumentos para demostrar que, en efecto, los optimistas están en lo cierto.

Sí, sí, radicales, muy radicales. La propuesta que el batería Rafael Mallo y el guitarrista Óscar Vilariño hilan en Vale Tudo exige oídos cómplices e inquietos, que tomen un papel activo en la música. Más arriesgados aún que Triángulo de Amor Bizarro (el grupo del que forman parte desde el verano), en este proyecto se inspiran en bandas como Slint, Shellac, La Jr. o Howe Gelb. Eso se traduce en una música lenta y parsimoniosa, con un pie en el post-rock y otro en el folk, y que se interpreta deshilachada y casi en susurros para que el oyente la termine en su cabeza.
Imagen de previsualización de YouTube Vale Tudo en el festival Sinsal

Por su parte, Emilio José procede de Apeiron, una formación ourensana que deslumbró al público indie nacional con el fundamental Todo sigue intacto en el 2002. En el que se advirtieron conexiones con Mus o Lali Puna y una explosión creativa sin parangón en España. Mientras que se esperado segundo trabajo se eterniza, llega el debut en solitario de Emilio José con un doble álbum. Es Chorando apréndese, una obra a medio camino entre el diario sentimental y el político de un joven de una aldea ourensana que canaliza su frustración a través de irresistibles miniaturas domésticas de bossa-nova, pop y rap.

Imagen de previsualización de YouTube Emilio José en el Festipousa 2009
A 2,50 cada artista, quedarse en casa debería ser considerado un pecado.

Unos cuantos enlaces

miércoles, octubre 29th, 2008

Un ramilletes de cositas cazadas al vuelo que podrían haber sido todas ellas objeto de un post independiente:

-Esta niña, que ya salió por aquí reseñada, dará que hablar

-Una de las grandes del pop de esta década llega a A Coruña dentro de un festival muy especial. Por su parte, la asociación Fase monta otro

-La mayor rock n´roll star del mundo del fútbol da su última pirueta

-Los analistas de mercado de Soraya, la chica de OT que hizo dos discos de música ochentera, le han sugerido que incremente el lado sexy

-Inenarrable documento en el blog de Triángulo de Amor Bizarro (especialmente el segundo de los videos)

-El autor del mejor disco del pop español de la década (sí, sí, el debut de Apeiron) tiene nuevas noticias

-La revista Ruta 66 ya tiene web