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El gran momento de El Canto del Loco

Lunes, mayo 5th, 2008

(Concierto de El Canto del Loco, Coliseo A Coruña 3 de mayo. Grada superior).

Alba. Debe columpiarse entre los 15 y 16 años. Tiene el pelo liso, castaño y brillante, atado en coleta con una goma roja. El mismo rojo que sus pendientes, su estrecho cinturón y sus bailarinas. Lleva un pantalón vaquero pitillo y una blusa blanca. Va impecable, se sabe la más guapa del grupo. No le hace ni el más mínimo caso a los dos chicos que las acompañan. Se pasa todo el concierto grabando en el móvil las canciones, para tener un recuerdo. Le llama la atención que detrás esté un chico de treinta y pico de años con una libreta, que no se entera de nada y pregunta constantemente el nombre de las canciones.

Gemma está a su lado. También mira extrañada. Como son las dos únicas que van sin novio, hacen como un pequeño subgrupo dentro del grupo principal. Gemma no denota la misma seguridad que Alba. Parece que la necesita de como apoyo, que la ve como su mejor amiga, que va un poco a remolque de lo que ella haga.

María y Nuria están abrazadas a sus novios, ambos con una pequeña cresta, con una imagen algo parecida a la que tenía Fernando Torres hace un año. El de María la coge por la cintura y deja caer los dedos poco a poco. Nuría lo ve, y le levanta la mano. El hace como que no se entera y vuelve a la carga. El novio de María juega a la indiferencia.

El concierto transcurre y, desde atrás, parece que a las parejas no les interesa mucho el concierto. Siguen su particular conquista de centímetros corporales a golpe de dedos que se caen accidentalmente. Alba y Gemma sí. Celebran las canciones, saltan y aplauden.

Llega EL MOMENTO

El Canto del Loco tocan la canción que pone fin al recital, Una foto en blanco y negro. Alba y Gemma dan un brinco automático, se miran y se dan un abrazo enfervorizadas. “!Sí!, ¡sí!, !sí!”, gritan. Son un resorte, como si tuvieran un muelle en las piernas. Y, juntando las mejillas, cantan como si no existiera otra canción más en el mundo que ella. El salto en cuestión (me) conmueve.

Si fuera Milan Kundera, empezaría a escribir un libro a partir de ahí como hizo, en su día, con el gesto de Agnes en la piscina en La inmortalidad. Como no lo soy, dejo una simple entrada en el blog.

El Canto del Loco “Personas” (Sony, 2008)

Viernes, mayo 2nd, 2008

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No señor, el buen pop de guitarras no se encuentra en las deliciosas canciones de Lori Meyers. Tampoco en la vuelta de tuerca que a su pasado hardcore hecha por Standstill. Ni en el vigoroso sonido nuevaolero de los coruñeses Combo Dinamo. No, al parecer, quien desee escuchar melodías y estribillos bañadas de electricidad ha acudir a la obra de El Canto de Loco, el grupo que más atención despierta en los medios, el que asegura holgadas cifras de cedés despachados en tiempos de crisis, el que registra llenos allá a donde van.

Es el mundo al revés: el pop patrio esplendoroso y la lista de ventas convertida en toda una pasarela de cadáveres creativos. A la cabeza figura esta semana El Canto del Loco, los hermanos pequeños de los Hombres G. La fotografía de ambos estaría, sin duda, en esa diana imaginaria en la que los críticos musicales desahogan su supuesta frustración tirando dardos llenos de veneno. Personas, su quinto trabajo, no cambiará para nada esa percepción: como los anteriores no es sino una insulsa y plana ración de pop-rock, vulgar y llena de lugares requetesobados e interpretada por esa irritante dicción de Dani Martín (“Esta historia que te cuento es como un gritouuuu”) capaz de hunir hasta la mejor de las partituras.

La novedad la pone el tono, supuestamente maduro y rozando el libro de autoayuda. Eres tonto, que saquea el sonido de Los Rodríguez con vistas a Pereza, es el single de adelanto y una colleja al espíritu para los bajos de autoestima. Peter Pan, en medio tiempo acústico, ya se pueden imaginar por dónde va. La vida, habla de, bueno, perder el tiempo y darte cuenta que hay un mundo maravilloso esperando fuera (“La vida es esto a pesar de mis complejos / quererme a muerte, poder querer al resto”). Y ya está, con tres joyitas como estas ya llegan para dar carpetazo a un disco ciertamente horripilante.

De los Hombres G y el pop-rock a Porta y el hip-hop

Viernes, abril 11th, 2008

Porta es un rapero de Barcelona que, tras unas maquetas y hacerse famoso a través de su Myspace, acaba de editar un disco. En boca de tantos, que así se titula, está causando cierto revuelo en las listas de ventas, pero también despertando las iras de algunos de los seguidores del hip-hop. Ayer jueves lo presentó en el forum de la Fnac de A Coruña y las previsiones se desbordaron totalmente: sobre unas 200 ó 300 personas se dieron cita en el acto, en un panorama lo suficientemente particular, como para terminar abriendo una página de local en La Voz.

¿Cuál era ese panorama? Pues algo así como una guerra de hormonas adolescentes: los defensores de Porta y los detractores. Estos últimos, airados por la supuesta condición de rapero falsario de éste (lo acusaban de vendido, pastelero y comercial), lo empezaron a increpar a gritos en su show-case. Luego, lanzaron objetos: un huevo, un llavero, monedas de céntimo… Los seguidores de Porta (niñas de no más de 16 años en un 90%) los replicaron: “!Envidiosos!, ¡envidiosos!”. Porta se encaró con los boicoteadores, hubo unos amagos de avalancha y se tuvo que suspender todo.

Una niña explica: “Vienen solo a fastidiar porque le tienen envidia, son todos unos fracasados”. Y, de pronto, se echa a llorar. En una mano tiene una cámara de fotos. En la otra el disco de Porta. Tras el concierto los iba a firmar, pero visto lo visto, no se sabe si habrá firmas. Más opiniones. ¿Pero qué pasa con Porta? “Mira, lo importante que es nos trae a las fans y a los que no lo son, todos lo conocen, porque es importante y ellos [se refiere a los detractores] no lo pueden soportar”, comenta una quinceañera simpatiquísima con rentintín. Su amiga dice que “Porta es tan importante como El Canto del Loco”. Ambas llevan uniforme de colegio, pendientes de perla y poseen una dicción casi musical, muy, muy pija. Estampa geuinamente coruñesa, pero adaptada a los tiempos: se ha pasado del pop-rock de los Hombres G a Porta y el rap.

En medio de todo este revuelvo, la encargada de promoción de Universal (el sello de Porta) da órdenes a la gente de la Fnac: “Si no se vacía totalmente el foro, no salen”. Y lo vacían. Tienen que ayudar los vendedores, que por un día se tienen que pasar por guardias de seguridad. Se hace una valla. “Solo firmará ejemplares del último disco y de uno en uno”, se avisa por megafonía constantemente. Porta y los tres chicos de su banda (jóvencísimos y alucinados por lo ocurrido) salen. Y se monta: gritos, lloros, temblores. Cánticos de “!Porta!, !Porta!, !Porta!” como si se tratara de la grada de general en un partido del Dépor. Aparte de las más explosivas y descaradas (una con el nombre de Porta pintado en los pechos, otra llevaba en los brazos la leyenda “Porta TKM Sandra”), hay una chica que pasa desaprecibida. Llamémosle Marta y pongamos su historia entre paréntesis.

(Marta no es guapa, tampoco fea. Lleva piercing, tiene acné y una tez blanca coloreada por el sofoco. No habla con nadie, hace la cola sola y, cada cierto tiempo, llora, nerviosa. Cuando llega su turno, Porta le pregunta el nombre y ella se paraliza: manos a la cara y chorreo de lágrimas. Se ve como avergonzada. Seguramente, al llegar a casa, escribió una nota en ese blog secreto que no enseña a nadie. A Marta, el Jarvis Cocker de la próxima década le tiene que componer una canción).

Pero la cosa no iba a estar tan tranquila. Las fans empujan. Viene la Policía Nacional y pone orden de nuevo. El potente y decidido tono de voz del agente, impone a la chavalada. Sin embargo, al rato, tiran un bolígrafo desde lo lejos y Porta se levanta de inmediato abuscar el lanzador: “¿Quién fue, que venga aquí”. Los de seguridad y los vendedores lo calman. Él forcejea, pero a los pocos segundos decide volver. Da la sensación de que está haciendo teatrillo. “!Tú vales más, tú vales más!” gritan las seguidoras, dejándose la voz. Y el rapero vuelve a la mesa a cumplir con su trabajo. Firma, dedicatoria y foto. Pero cae volando una botella de agua. Y otra vez salta Porta como un resorte. “¿Pero quién fue?, tiráis la piedra y escondeis la mano, !corbades!”. Una compañera de prensa detiene el mc en esta ocasión. Dice que no iba con mucha fuerza. “!Será teatreiro!”. Risas. “Vega, vamos a sacarles unas declaraciones y nos piramos”. Malas miradas de los que llevan lidiando con el show toda la tarde: “¿Pero no veis como está esto?”. Es un minuto. “No tengo ni idea, es la primera vez que me paso algo así”, dice Porta mientras le firma un cedé a una de sus seguidoras. “No me llevo mala impresión de la ciudad –aclara- porque la mayoría de la gente es muy guay, solo que hay cuatro se meten por medio para montarla. No soportan mi éxito, ni mi fama”.

La responsable del sello dice que se agotaron todos los cedés. “A las siete, antes de empezar todo ya no quedaban uno. Si se hubieran traído más se vendería el triple”. La de comunicación de la Fnac señala, por su parte, que “se vendieron muchísimos”. Misión cumplida.

¿Sinceramente? !Quién tuviera 15 años!

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