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Los mejores discos internacionales de 2015

Lunes, Diciembre 28th, 2015

2015-beach-house

Diez álbumes para perderse en ellos. Diez trabajos editados en el 2015 que acreditan que la buena música sigue ahí, entre la marabunta. Diez discos que han merecido la pena ser escuchados y que, ahora haciendo balance, reclaman su derecho a la reescucha. No se fíen de que Beach House no aparezca en casi ningún lado. Tampoco del ¿olvido? del otrora laureado Bill Fay. Y no piensen que traer aquí a Gwenno o Ryley Walker se queda en una simple una concesión a la diferencia sin dos grandes discos que sustenten la elección. Refrendemos el aplauso unánime de la crítica a Kendrick Lamar o Sufjan Stevens que se han salido del mapa. Recordemos (porque seguro que alguien lo había olvidado ya al ritmo que va todo) que Sleater Kinney y Blur abrieron el año recordando quien fueron y quien siguen siendo. Y que, vaya, Low y Dominique A continúan en su línea previsible de siempre: la de solo editar calidad. Esto es lo mejor del año para Retroalimentación

1. BEACH HOUSE “Depression Cherry” (Bella Union). Victoria Legrand y Alex Scally lo han vuelto a hacer. Han entregado otra maravilla de dream-pop especialmente diseñada para aquellos que en su día deliraron con Broadcast. Esparciendo un poco más las melodías, doblando el componente atmosférico y dejando canciones vaporosas como Beyond Love, Levitation, Space Song o 10.37, el dúo de Baltimore lo ha vuelto a hacer: poner la emoción del oyente en suspensión con un disco que incita a cerrar los ojos, volar y disfrutar con el viaje. No pocos se han sentido decepcionados con él. Les invito desde aquí a que lo intenten varias veces, mientras deslizan la yema de sus dedos por el terciopelo de su portada. Merece la pena

2. SUFJAN STEVENS “Carry & Lowel” (Asthmatic Kitty Records). La muerte de su madre en 2012 y todas las cosas que no funcionario en su relación con ella, sirvieron de argumento para el nuevo trabajo de Sufjan Stevens. Se trata de un disco acústico y cargado de sutilezas, que parece creer evocar una suerte de comunicación espiritual con todo su envoltorio ambiental de voces dobladas y ruidos de fondo. En él surgen recuerdos infantiles, sombras de esa caricia familiar que no llegó a sentir del todo y un deseo de retomar el diálogo ahora, justo ahora que ya imposible. Cantado con una fragilidad desarmante y tocado con una finura exquisita, consigue conmover y dejar con ganas de volverlo a escuchar mil y una vez.

3. SLEATER KINNEY “No Cities to Love” (Sub Pop). Hay retornos y hay retornos. El de Sleater Kinney, que volvieron diez años después de The Woods, es de los que invitan a pensar que el lapso de tiempo en realidad no existió. Con la misma fuerza, con el mismo poderío, Corin Tucker, Janet Weiss y Carrie Brownstein suman y siguen en una discografía ejemplar con canciones-emblema como A New Wave, interesantes desvíos a la síncopa post-punk como Fangless o mazazos a piñón fijo como Fade. Un gran trabajo, de esos que piden máximo volumen para ser escuchados en toda su intensidad

4. KENDRICK LAMAR “To Pimp a Butterfly” (Interscope). Para buena parte de la crítica este es el disco del año y, desde luego, en el ámbito de la música negra no admite rival. No parece una exageración. El tercer trabajo de Kendrik Lamar lo tiene todo: canciones de pegada inmediata (King Kunta, con otros arreglos, podría ser hasta un tema de Bruno Mars), temas de tercera y cuarta escucha, sabio reciclaje de del jazz, el funky y el rap, cuerpo de álbum mayúsculo que radiografía la situación de una comunidad negra abocada (aún) el racismo y solidez en todos sus cortes.

5. GWENNO “Y Dydd Olaf” (Heavenly). Sorpresa mayúscula. Gwenno Saunders, la rubia de The Pippetes, debutó este año en solitario con un disco maravilloso que poco o nada tiene que ver con el pop en techinicolor de aquel. Cantado en galés e inspirada en una novela ciencia ficción escrita en 1976 por Owain Owain, en ese álbum la artista se sumerge en el retrofuturismo, el kraut-rock y la psicodelia. El resultado ha enamorado a los fans de Stereolab y Broadcast, ha encantado a los curiosos que se han acercado a él y, más allá de filias estéticas, convence por la calidad de su contenido.

6. DOMINIQUE A “Eléor”(Cinq7-Wagram-Popstock!). Quizá por entregar gran disco tras gran disco en una trayectoria excelsa, los lanzamientos de Dominique A ya no provoquen tanto entusiasmo como en el pasado. Pero en cada uno de ellos existe verdadera magia. En ese sentido, Eléor suma y sigue en su vertiente más serena con los singles precisos de un mundo perfecto (Central Otago, Par le Canada), canciones diminutas que se hacen enormes orquestadas (Au revoir mon amour, L’Océan) y una maravilla escondida al final (la homónima Eléor y su frágil melodía) que certifica que seguir al francés años y años. No falla.

7. LOW “Ones and Sixes” (Sub Pop). Siempre están ahí. Cuando se lanza al lamento de que el rock actual es incapaz de ofrecer recambios de envergadura a lo que en su día fueron Pixies, Sonic Youth o My Bloody Valentine, aparece su nombre. Lo lleva haciendo ya dos décadas , con grandes discos servidos con saludable regularidad. Y en este 2015 llega otro más. Con cierta conexión sintética con Drums and Guns (2007) pero mucho más accesible que aquel, Ones and sixes revisa el libro de estilo del grupo -encogimiento, dulzura, pasajes rugosos, tubulencias, melodías saliendo a flote-, conformando otro capítulo para uno de los libros más importantes de la música contemporánea.

8. RYLEY WALKER “Primrose Green” (Dead Oceans). Sus conciertos en Galicia (él solo, sin banda) fueron de una intensidad tal, que resultaba obligatorio hacer visita a su discografía. Ahí aparecía este soberbio segundo disco, preñado de folk, jazz y psicodelia, armado con canciones impresionantes y dueño de una interpretación magistral. Andan por ahí los espíritus de Bert Jansch, Richard Thompson, Tim Buckley o Nick Drake, héroes de la música británica que han fascinado a este talentoso músico de Chicago que promete dar muchas más alegrías. Por ahora, un deseo: poderlo ver con banda en Galicia.

9. BILL FAY “Who is the Sender?” (Dead Oceans). Tras la resurrección de Life Is People (2013), tras 40 años en el olvido, Bill Fay ofrece la siguiente entrega de su segunda vida, rebajando el tono y ahondando en el verso. Él dice que se trata de otro modo de góspel. Y lo cierto es que entre su cantar cansado, ese piano que lo acompaña sin molestar y los arreglos orquestales de fondo surge una voz espiritual que que pregunta cuál es el camino correcto en medio de la desesperanza. Lo dice todo de un modo tan conmovedor que, en medio de la escucha, si alguien sugiere llevarlo a lo más alto de los discos del año difícilmente encuentre oposición.

10. BLUR “The Magic Whip” (Parlophone). Con su retorno a los escenarios Blur dejaron claro que un mundo con ellos era mejor que sin ellos. Quedaban dudas sobre su paso por el estudio, resueltas satisfactoriamente con este The Magic Whip. Siendo 100% Blur, pero descartando fingir que todavía estamos en los noventa, este disco navega entre los aromas de soul, toques afro, pinceladas electrónicas y pequeños arreglos orquestales. Todo muy de melómano de cuarentaytantos en el salón de casa. Poco de veinteañero desbocado en el pub. La juventud se esfumó. La nuestra y la suya. Pero, sorpresa, sienta bien.

Los mejores conciertos celebrados en Galicia en el 2010

Viernes, Diciembre 31st, 2010

ourense1Ahora que ha terminado quedan pocas dudas de que 2010 ha sido impresionante para la música en directo en Galicia. La entrada en escena del Xacobeo y su refrescante gestión se fundió con el trabajo de las salas, fundaciones y festivales que ya venían dando señales de cambio en años anteriores. Entre todo se creó un calendario que obligó, en más de una ocasión, a frotarse los ojos para comprobar realmente que todo ello estaba sucediendo en Galicia. Por este motivo, Retroalimentación añade un tercer listado dedicado a los mejores conciertos de estos doce meses. Obviamente, ha resultado imposible asistir a todos los que se celebraron en Galicia y, seguramente, de ir, recitales como el de Public Enemy, Elvis Costello, Ariel Pink’s Haunted Graffiti’s o Motörhead entrarían dentro de esta relación de doce en la que, !ojo!, se han quedado fuera Pet Shop Boys, Yo La tengo, Paul Collins, Flying Lotus, Sun O))), Bill Callahan, Alva Noto & Blixa Bargeld, Patti Smith o These New Puritants, casi ná… Con que el 2011 sea la mitad de bueno que este 2010 nos podemos dar con un canto en los dientes.

1. LEONARD COHEN (Ourense, Pabellón Paco Paz, 12 de septiembre)
Lección maestra. Mejorando lo de Vigo del 2009 (espacio cerrado, menos gente curiosa y más fans convencidos), Cohen ofreció lo esperado: casi tres horas revisando un repertorio inmaculado. Y tanto da que fuera un deja vu: las emociones fueron aún más intensas con el conocimiento previo. El concierto que querríamos escuchar en bucle durante toda nuestra vida. A ver si alguien se anima a traerlo para el 2011 y vuelve a encabezar la lista.

2. ARCADE FIRE (MTV Day, Santiago, Monte do Gozo, 4 de septiembre)
Los canadienses demostraron en el Monte do Gozo que tienen, hoy por hoy, uno de los mejores directos del planeta y que portan el mástil de la bandera musical de toda una generación. Con The Surburbs bajo el brazo equilibraron pasado y presente y alcanzaron clímax totales con piezas como Rebelion (Lies) o, muy especialmente, con ese Wake Up coral que cerró el concierto dejando a la gente entusiasmada. Tanto que muchos repitieron en Madrid meses después.

3. JÓNSI (Xacobeo 10, Monte do Gozo, Santiago, 27 de agosto)
Las buenas referencias llegadas del Sónar-Barcelona no fueron suficientes para hacerse una idea de lo que el líder de Sigur Rós iba a mostrar sobre el escenario. Precediendo a Muse y lidiando con una audiencia hostil, desplegó su pop fantasioso de cintas de colores, ritmos imposibles y euforia desboradante. Enamoró y con Grow Till Tall puso la carne de gallina a fans y profanos que lo escucharon con atención. Una maravilla.

4. DOMINIQUE A (Vangardas Sonoras, A Coruña, Teatro Colón, 16 de enero)
Dominique Ané se puso la camisa negra, se enfundó el traje de Joy Division para el estreno de La musiqué en al ciclo Vangardas Sonoras y superó todas las expectativas con un concierto impresionante. Lo del final Le Courage des Oiseaux y la gente deseando que el teatro no tuviese asientos fue un momento para el recuerdo.

5. BROADCAST (Sónar-Galicia, A Coruña, Expocoruña, 18 de junio)
El mejor concierto del Sonar-Galicia tuvo lugar para unas 200 personas en el auditorio de Expocoruña. Allí Broadcast invocó a la Velvet Underground, puso a girar su caleidoscopio pop y creó verdadera magia. Durante una hora y pico la hipnosis del dúo funcionó a la maravilla, dando la sensación de que aquella habitación permanecía al margen de todo, incluso de la fiesta hedonista que reinaba en el festival.

6. LCD SOUNDSYSTEM (Sónar-Galicia, A Coruña, Expocoruña, 17 de junio)
No se podía pedir mejor pistoletazo de salida para el Sónar-Galicia que traer a uno de los mejores directos de rock del mundo a la ciudad. LCD Soundsystem confirmaron que lo son y con su funk-rock irresistible obligaron al público que abarrotó hall de Expocoruña a bailar sin opción a rechazo. Su Yeah! final puso todo patas arriba e indirectamente dijo: sí, esto es el Sónar amigos, no estáis soñando.

7. LOS PLANETAS (Noroeste Pop Rock, A Coruña, Playa de Riazor, 5 de agosto)
La actuación de los granadinos en el clásico festival coruñés no respondió a las expectativas creadas de público (8.000 cuando se esperaban 15.000), pero desde luego sí a las artísticas. Apostando por su lado flamenco y por la psicodelia densa y al ralentí, ofrecieron una actuación sólida y espectacular que, no obstante, decepcionó a quienes iban a por el concierto festivalero de hits. Dieron un concierto casi calcado del Festival Do Norte de Vilagarcía de Arousa, por lo que aquel podría sustituirse por este en la lista. Desde los tiempos de Canciones para una orquesta química J y los suyos no sonaban tan convincentes en directo.

8. TEENAGE FANCLUB (Santiago, Sala Capitol, 3 de diciembre)
Los escoceses habían protagonizado una actuación lamentable en su día en el Santi Rock y ese recuerdo les había estado persiguiendo siempre a los ojos del público gallego. En cuanto sonó Start Again en la sala Capitol todo disipó y se conjuró un auténtico paraíso para los amantes del pop. Dont´Look Back, The Concept, It´s All In My Mind, Everything Flows… o lo que es lo mismo la banda sonora de una generación comprimida en un concierto que nos recordó que ellos siempre estuvieron ahí, a nuestro lado.

9. BARON ROJO FORMACIÓN ORIGINAL (A Coruña, Coliseo, 6 de marzo)
Un grupo que vuelve con su formación original abiertamente por la pasta, con varios de sus miembros enfrentados, sin nada nuevo que ofrecer y, aun por encima, con un sonido totalmente anclado en los ochenta. Todo pintaba mal y, quizá por ello, el impacto fue aún mayor. Lo que se vivió en el Coliseo sorprendió hasta el propio grupo, que sonó granítico y convincente como nunca, repasando un repertorio soberbio y logrando una comunión grupo-público excepcional. Ahora bien, por favor, que los barones nos dejen este recuerdo y que cada uno siga por su lado.

10. NEIL HANNON (Vigo Transforma, Vigo, Estación Marítima, 10 de julio)
El cartel anticipaba fracaso. Se anunciaba The Divine Comedy, pero luego se especificaba que vendría Neil Hannon solo. Sobre el escenario se pudo ver exactamente eso: Hanon con una guitarra acústica y un piano. Con esas armas, atacó su repertorio inmaculado y con carisma, humor y excelencia tuvo a la audiencia del Vigo Transforma comiendo de su mano. Un concierto sorprendente y encantador.

11. COCOROSIE (A Coruña, Expocoruña, 1 de junio)
Las hermanas Casaddy lograron un inesperado lleno total en su primera visita coruñesa y dejaron un recital para el recuerdo. Medio onírico, medio infantil y siempre excitante, su modo de comandar el espectáculo resultó fascinante disipando en todo momentos las dudas de quienes las miraban con desconfianza. Lemonade sonó a gloria.

12. WILLIE NILE (A Coruña, Sala Le Club, 20 de agosto)
Apareció de sorpresa en la programación de la sala Le Club en pleno mes de agosto. La llenó y dio junto a The Stormy Mondays un concierto que fue una fiesta total de rock. Entre The Byrds y Bruce Springsteen, con el músculo melódico siempre firme, el neoyorkino invocó ante poco más de 150 personas un poderío arrebatador. Uno de esos conciertos que debería ser obligado para la chavalada que solo ha consumido mp3 en su vida.

Círculos de emoción, fuerza y escalofríos

Lunes, Enero 18th, 2010

Dominique A
16 de enero 2010
Teatro Colón, A Coruña

Pese a los distintos ropajes, el 90% de las canciones de Dominique A responden a un mismo patrón. Se trata de piezas de estructura circular que giran y giran, aumentando la intensidad en cada vuelta. Cuando alcanzan el punto exacto, el francés las mantiene varios segundos en el aire, suspendiendo la emoción. En ese instante el espectador que conecte con sus claves puede experimentar cómo la respiración se hace más y más fuerte, cómo la mandíbula se aprieta y un escalofrío recorre totalmente su piel. Cuando finaliza el tema, la respuesta es inmediata. Aplausos, suspiros, gritos, pataleos… lo que sea. Todo para corresponder a un músico excepcional.

dominique-a1 Abría Dominique A el cuarto ciclo Vangardas sonoras de la Fundación Caixa Galicia con La Musique, su octavo álbum, bajo el brazo. Este dibujó la columna vertebral de una gran actuación en la que el francés invocó, más que nunca, al rock oscuro de Joy Division. Las baterías maquinales, los sintetizadores de época y las guitarras cortantes se pusieron al servicio del señor Ané y su interpretación engañosamente delicada. Efectivamente, la contención inicial de sus cuerdas vocales se iba enfureciendo progresivamente y, al final, golpeaba con la misma fiereza de un oleaje desbocado.

Sirva como ejemplo Hasta que el cuerpo aguante, una de las piezas más dulces de su último disco, llamada a convertirse en imprescindible en sus visitas a España. En el Colón arañó los oídos. Le precedió una joya de ambientes opresivos y cables cruzados, Qui Es Tu?, y le siguió Le Commerce de L’eau, con su enredadora agresividad al ralentí. En ese momento quienes habían sacado conclusiones precipitadas con la minitatura tecno-pop de Le Sens con el que abrió la noche, se dieron cuenta que no, que aquello no iba a ser lo que esperaban.

Un final para enmarcar

Gustó, y mucho, su martilleante lectura de Je Suis Parti Avec Toi que parecía llevarnos a la PJ Harvey humeante y trip-hopera de Is This Desire? Apasionó con un Immortels mucho más rugoso y menos preciosista que en el disco. Y puso el corazón en el pecho de más de uno con la taquicardia after-punk de Nanortalik. Pero lo mejor vendría al final, con dos bises para enmarcar. En el primero atacó a los clásicos Antonia y el Le 22 Bar con el que se hizo popular en España allá por el 96. En el segundo, Por la Peau se revalidó una vez más como una de las cimas de su carrera y el post-punk bailable de Le Courage Des Osieaux hizo que sobrasen las butacas para un público que lo despidió en pie con una sonora y entregada ovación. Lógico, acaban de presenciar un concierto soberbio.

Fotografía: César Quian

Un semestre musical de ensueño en Galicia

Jueves, Enero 14th, 2010

No, por ahora, no tendremos a U2, ni a Coldplay, ni a Radiohead en el Xacobeo. ¿Significa eso que no habrá grandes conciertos en Galicia en el 2010? Ni muchísimo menos. Dominique A, Sunn O))), Giant Sand, Bill Calahan, Yo La Tengo, These New Puritans y un extenso etcétera visitarán diferentes ciudades gallegas en los próximos meses. Se trata de un calendario trufado de nombres de primer nivel, generalmente instalado en teatros y auditorios y con respaldo institucional. Algo totalmente impensable hace apenas un lustro. ¿Una nueva generación de programadores ha tomado las riendas dándole sentido al sinsentido habitual? Parece que sí.

Una mirada a este fenómeno aquí

Nota: en la versión impresa del artículo que se enlaza sale una pequeña tabla con algunos de los conciertos más importantes de los próximos meses. En el trasvase digital la tabla se quedó fuera. Se trata de estos Dominique A (A Coruña,16 ene), Giant Sand (Vigo, 23 ene), Sunn O))) (Vigo,1feb), Richard Hawley (A Coruña, 14 feb), Bill Callahan (Ferrol,18 feb), Bill Callahan (Vigo (19 feb), The Duke & The King (Ferrol, 20 feb), Joan Baez (Vigo, 5 mar), These New Puritans (A Coruña,11 mar), Yo La Tengo (Santiago, 16 mar), Alondra Bentley (Pontevedra, 17 abr), Nada Surf y Pete & The Pirates (Vilagarcía de Arousa, 31 abr y 1 may), Castanets (Santiago, 20 may) y Air y Lcd Soundsystems (A Coruña, junio)

Los 10 mejores discos internacionales del 2009

Miércoles, Diciembre 30th, 2009

Si lograr un punto de encuentro en el panorama nacional resulta difícil, en el plano internacional se antoja ya imposible. El pop y el rock está completamente disgregado y la calidad, más que en escenas concretas (ahora, al parecer, le tocó a Brooklyn), se haya en puntos aislados. Y, en ocasiones, equidistantes. De ahí, que el recopilatorio ideal del 2009 haya de ser por necesidad ecléctico: desde los clásicos revisando su trayectoria como Leonard Cohen, a la radiante juventud noisepopera de The Pains Of Being Pure Heart, pasando por las locuras psicodélicas de Animal Collective o la veteranía del indie-rock de Yo La Tengo. ¿Lo mejor para los gallegos? Pues dos de esta lista (Leonard Cohen y The Wave Pictures) han tocado en Galicia el pasado año y, por ahora, otros dos (Dominique A y Yo La Tengo) lo harán el año que viene. ¿Alguien podía imaginarse algo así en los noventa?

anmal-collective-21Animal Collective, las grandes estrellas del 2009

1. ANIMAL COLLECTIVE “Merriweather Post Pavillion” (Domino) . Pocas veces ha existido tanta unanimidad con un disco como el mejor del año. Sí, Merriweather Post Pavillion pertenece a la estirpe de los Loveless, Dummy o Screamadelica, es decir a los álbumes que suponen un punto y aparte en la escena musical del momento. En este caso se trata de la versión más pop y digerible de unos Animal Collective que tomaron la vía abierta por Panda Bear y crearon el mejunje psicodélico definitivo del arranque de siglo. Habrá que ver, si a diez o quince años vista, se podrá suscribir que está a la altura de los títulos mencionados.

2. LEONARD COHEN “Live in London” (Columbia) . La gira que se pudo ver en España el pasado verano (todavía debe sobrevolar en Castrelos la emoción de aquella noche viguesa de agosto) fue prácticamente igual a lo que recoge este trabajo, grabado en vivo en Londres en el 2008. Están todos los clásicos del canadiense interpretados con una precisión arrebatadora. En especial, se incluye un momento de esos de terminar retorcido de placer: la sublime lectura del Take This Waltz en la que Cohen se bate en duelo con las angelicales voces de dos de sus coristas. Se puede escuchar mil veces. La magia seguirá inalterable.

3. YO LA TENGO “Popular Songs” (Matador). Como vienen haciendo en sus últimos años, Yo La Tengo han apostado por el eclecticismo. El álbum se abre con su particular visión de la música negra con orquestaciones (Here To Fall) y termina con una extensa pieza ruidista marca de la casa (And The Glitter Is Gone). Entremedias, todo ese catálogo de sensaciones que han hecho de la banda de Georgia, Ira y James un baluarte del rock contemporáneo. Con la noticia de que el 16 de marzo tocarán en Santiago en la sala Capitol todavía se escucha mejor.

4. THE HORRORS “Primary Colours” (XL) . De Joy Division a My Bloody Valentine, mirando también a Silver Apples o Neu!, el segundo álbum de The Horrors es todo un compendio de rock oscuro, hipnótico y arrebatador. Con las proporciones exactas de cada uno junto al talento (el suyo y el de Geoff Barrow, el productor), el resultado se muestra tan sensacional en lo suyo como el del primer álbum de los Strokes, el segundo de los Black Crowes o el cuarto de Teenage Fanclub en sus respectivos estilos. La pena es que luego en directo la cosa no cuaja. Y mira que el material es de los de prenden fuego a los festivales

5. PREFAB SPROUT “Let’s Change The World With Music” (Shamrock). El mito del Smile según Paddy McAloon. Este trabajo, que debería haber sido la continuación de Jordan The Comeback (1990), permanecía en formato demo guardado en el desván de McAloon. Su colaborador Calum Malcolm rehabilitó la maqueta y el resultado es claro: uno de los discos del año. El desfase no importa: el sonido de Prefab Sprout (esas melodías perfectas, esos arreglos de ensueño) es totalmente atemporal y cosas como Music Is a Princess o I Love Music difícilmente encuentran rival en la producción fresca de este año.

6. DOMINIQUE A “La Musique” (Green Ufo´s). El octavo disco de estudio de Dominique A ha supuesto para la francés una vuelta al yo me lo hago todo. El resultado es probablemente su mejor trabajo desde Auguri (2001). Desde luego, preciosidades como Inmortels son de las que no se escuchan habitualmente y cosas como Nanortalik poseen el nervio y la tensión por la que Editors suspirarían. En unas semanas lo tendremos en directo en A Coruña dentro del ciclo Vangardas Sonoras. Todo un lujo.

7. THE XX “The XX” (Young Turks). Sí, así sí. Si las nuevas sensaciones británicas poseen la excitación, el misterio y la intensidad de los jovencísimos The XX entonces sí que sigue mereciendo la pena estar al tanto de lo que allá ocurre. Como si Young Marble Giants se dieran la mano con los primeros The Cure y, a partir de ahí, se pusieran a explorar el mundo con sorprendentes ecos shogazers y de la música negra, en su álbum de debut The XX han creado una de esas obras que se escucha y escucha y siempre llega a nuevas conclusiones. El problema será darle continuidad manteniendo el nivel.

8. BENJAMIN BIOLAY “La Superbe” (Naïve). El colosal nuevo trabajo de Benjamín Biolay (doble cedé, triple vinilo) es, para algunos críticos, el único disco capaz de competir con Animal Collective como el mejor del año. Con ecos a Tom Waits y a los Smiths, con el jazz desdibujándose entre el poso de la chanson y con ese aroma a crooner de otra época, los 22 cortes de este disco proponen una hora y media de grandes canciones. Y también de sorpresas: véase ese Buenos Aires, que tributa a la capital argentina con un sampler de Carlos Gardel.

9. THE PAINS OF BEING PURE HEART “The Pains of Being Pure Heart” (Fortuna Pop- Houston Party). Para cualquiera que se haya criado musicalmente en el indie de la bisagra de la década de los ochenta y los noventa este disco le sonará a gloria. Porque, en efecto, lo tiene todo. Las melancolía juvenil de Field Mice, el ímpetu pop de los primeros Teenage Fanclub, el descaro ruidista de los mejores Ride. Y un puñado de canciones tan maravillosas como aquellas que nos enamoraron a todos en los Los Planetas del Medusa ep o el Super 8. Escuchar esto en el ipod cuando el sol da de frente supone rejuvenecer al menos 10 años.

10. THE WAVE PICTURES “If You Leave It Alone” (Moshi Moshi). Fueron la revelación del 2008. En el 2009 no perdieron nada de su encanto. En este trabajo continúan fieles a las texturas lo-fi y a esas melodías torcidas a punto de romperse tan suyas. Pero le añaden un buen número de arreglos que logran una atmósfera entre febril y encantadora. Desdibujándose el soul por sus canciones (desde el corte homónimo a la versión de Otis Reeding que lo cierra), sumergiéndose en el folk (“Canary Wharf”, “Tiny Craters In The Sand”) y logrando más de un hit para un mundo perfecto (“Bye, Bye Bubble Belly”) la entrega del 2009 de los The Wave Pictures solo deja un pero: ¿Qué pasaría si dejasen el lo-fi y grabasen, yo qué sé, a lo Prefab Sprout?

De Giant Sand a Dominique A, pasando por Castanets y These New Puritans

Martes, Diciembre 22nd, 2009

dominique_a_portadaUn clásico de la música en Galicia, el ciclo Vangardas Sonoras de la Fundación Caixa Galicia, presenta el cartel de su cuarta edición. Fiel a su filosofía original (traer a teatros gallegos a artistas del panorama independiente a precios populares), este año presenta un catálogo de exquisiteces irresistible. Desde Dominique A presentando el excepcional La Musique en A Coruña a Giant Sand metiéndose en la piel de Johnny Cash para interpretar el Live at San Quentin en Vigo, pasando por las comparecencias de These New Puritans (A Coruña), The Duke & The King (Ferrol) o Castanets (Santiago), los aficionados tienen aquí un ramillete de conciertos a los que no deberían faltar.

Más aquí.

Pereza inicial, enamoramiento final

Viernes, Diciembre 11th, 2009

Resulta complicado explicar el sentimiento de pereza irracional que, en ocasiones, transmiten algunos lanzamientos. Son esos séptimos, octavos o novenos álbumes de artistas de los que, sin profundizar mucho, se sospecha que sus mejores momentos quedan lejanos. En el caso de Dominique A, Auguri (2001) ejerce todavía en el subconsciente de faro oficial de un músico enmarcado dentro de esa generación francesa que obligó a torcer el cuello a los españoles a mediados de los noventa. Desde entonces, sus álbumes continúan cosechando buenas críticas. Pero ya nunca más el francés volvió a gozar de esa aura de “artista del año” o “disco que te tienes que comprar obligatoriamente” de entonces.

Por ello, se impone hacer una llamada de atención sobre las virtudes de La Musique (Green Ufos, 2009), no vaya a ser que se quede en un inmerecido segundo plano. Sobre todo ahora, a un mes del esperado concierto que el músico ofrecerá en A Coruña. Se trata del octavo trabajo de Dominique A que, para redondear la mentada abulia, llega al hogar con el marchamo de “disco grabado en solitario en casa”. Todo eso se diluye ante un par de escuchas, pero de verdad. Y crece con otro par más. Hasta convertirse en uno de esos discos que te reencuentran con la maravillosa sensación de perderse entre doce canciones, sin que necesites nada más que escucharlas y volverlas a escuchar dentro de un bucle infinito. De verdad, insistimos.

Imagen de previsualización de YouTubeVideoclip de Inmortels (¿un homenaje a “Los 400 golpes” de Truffaut?)

La bellísima Inmortels ejerce de single y, sin temor a caer en exageraciones, podríamos decir que se erige como una de las mejores canciones de la trayectoria del francés. Recreándose en su estructura circular, pulsando un nuevo arreglo a cada vuelta y dejando que el dramatismo emerja poco a poco, la interpretación de Dominique A resulta tan fantástica que se podría escuchar y escuchar como un bucle sin fin. Supone el primer gran escalofrío de un álbum que también se maneja magistral por la tensión de Nanortalik, los ambientes enrarecidos de Qui Es-tu? o las programaciones machaconas al estilo de lo que hacían Autor de Lucie en Je Suis Parti Avec Toi.

Las antedichas son apenas cuatro fotografías tomadas en el interior del disco. Lo que propone La Musique viene a ser algo así como un viaje por los diferentes tonos del color que los unifica. Pese a su apariencia uniforme –melancolía, interpretación áspera, oscuridad-, la variedad que se puede encontrar dentro de él resulta infinita, sorprendente y, sobre todo, emocionante. Todo ello hasta el punto de conformar una unidad sólida e incontestable que obliga a sacudirse la pereza de encima y abrazar de nuevo a un artista imprescindible.