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Entradas etiquetadas como ‘Coldplay’

El desamor de Coldplay solo provoca bostezos

Viernes, Mayo 30th, 2014

Chris Martin ha querido con su nuevo trabajo crear su particular Blood On The Tracks, aquel disco con el que Bob Dylan exorcizó su divorcio en 1975. Pero le ha salido fallido. Melifluo y sin chispa, Ghost Stories se queda en las antípodas de ese álbum catártico con el que se expulsan en público los demonios de una ruptura conmocionando al oyente. Todo lo contrario. En vez de despertar la sensación de acceder a las entrañas de un persona hecha pedazos por los vaivenes del amor, se enreda en texturas cristalinas que no van a ninguna parte y termina por erigirse en el peor disco de la irregular trayectoria de Coldplay.

Inspirado en la separación con su esposa, la actriz Gwyneth Paltrow, Ghost Stories patina en todos los frentes. Primero, no tiene ni un solo tema para el recuerdo. Segundo, exhibe unas letras dignas de David Bisbal («Dime que me quieres / y si no lo haces, entonces miénteme», «No puedo superarlo, no puedo olvidarme de ti / y aun así lo llamo magia», ¿hace falta seguir?). Y tercero, y más importante, aburre hasta a las ovejas. Cuando puntualmente el grupo parece tirar de oficio, como en ese subidón a medio gas de A Sky Full Of Stars o amagando un himno que no llega nunca en True Love, no tarda ni treinta segundos en confirmar el uso de pólvora mojada. Si en la primera parte del álbum la desgana se sucede tema a tema, en la segunda llegar hasta el final se convierte en toda una prueba de resistencia.

El barniz electrónico de Magic, sencillo de adelanto y posiblemente lo menos malo de esta desgraciada colección, parecían sugerir el particular Zooropa de unos Coldplay desviando el sonido. Algo de eso hay, amplificado por las constantes guitarras ambientales a lo The Edge y su renuncia a hinchar el pecho en baladas de terciopelo. Pero lejos de un desvío formal que tampoco asume excesivos riesgos, este trabajo empuja a Coldplay de lleno al pozo del vacío más absoluto. Si el mediocre Mylo Xyloto (2011) había dado la luz de alarma tras el notable Viva la Vida or Death and All His Friends (2008), Ghost Stories certifica todos los temores: no hay por donde cogerlo.

Por aquello de la marca, quizá hubiera sido mejor que quedarse firmado solo por Chris Martin. Porque Coldplay no deja de ser el grupo de Yellow, In My Place y Viva La Vida, hitos pop a años luz de este batacazo que deja su futuro en puntos suspensivos. ¿Será la de Martin y Paltrow la única separación?

Coldplay chocan contra las expectativas

Viernes, Octubre 28th, 2011

Está claro que a Coldplay le sientan mal las expectativas creadas. Sus canciones, a veces, los colocan como aspirantes a ese título de Gran Banda del Momento. Pero llegados ahí, parece que les pueda la presión. Incapaces de firmar su álbum definitivo, terminan instalándose en una suerte de duermevela creativa en la que la inspiración se sustituye por el piloto automático sin solución. Y los anhelos de los esperanzados mutan en una frustración total.

Ya les sucedió en el apagado X&Y (2005), tras haber dejado boquiabierto al planeta con aquellas incuestionables In My Place o Clocks de su disco precedente, A Rush of Blood to the Head (2003). Y les ha vuelto a pasar ahora, una vez que el notable Viva La Vida or Death and All His friends (2008) miraba a esa zona noble del rock en la que las bandas se convierten en faros que iluminan un momento. Efectivamente, Mylo Xyloto deja el regusto de lo que pudo haber sido y no fue. Se trata de la misma insatisfacción que produce ver a una persona querida tras un tiempo sin verla y comprobar que ha perdido aquella chispa que la hacía especial.

Relegado Brian Eno a un segundo plano (a hacer “enoxificación” tal y como reza la nota promocional), los mandos los toman unos Markuzs Dravs, Daniel Green y Rick Simpson que pretenden dotar de un barniz sintético al sonido de siempre. La banda aporta ahí, como principal novedad, algún coqueteo con la discoteca y el acabado brillante. En ese sentido se podría tomar Mylo Wyloto como su particular Pop (U2): un abrazo al hedonismo de la bola de espejos (en Princess Of China canta la súper estrella del r&b Rihana) sin dejar de tener los pies en la épica de medio tiempo que los hizo célebres. La idea en sí no está mal. El problema es que, trasladada al disco, no llega a cuajar.

Un disco de Coldplay sin himnos es como un árbol de Navidad sin bolas. Y Mylo Wyloto posee más bien pocos. Si acaso el discutido Everything Teardrop Is A Waterfall servirá para ondear la bandera de la euforia y poco más. En el resto del álbum predomina el perfil medio (ese Paradise que no logra despegar), el deja vu (Charlie Brown, descendiente directa de Viva la vida) y la levadura para estadios (Don´t Let It Break Your Heart). También hay baladas acústicas marca de la casa que no llegan a generar emoción, constantes homenajes a las atmósferas guitarreras de U2 y pequeñas cortinas ambientales que difícilmente serán recordadas en el futuro. A ver si ahora, de nuevo en la liga de las bandas normales, cogen impulso y nos sorprenden a todos con su sexto disco. Todo ello, siempre y cuando, los rumores de separación que flotaron en los meses previos a la edición del álbum no lleguen a materializarse.

Donde dicen plagio yo digo homenaje

Miércoles, Junio 8th, 2011

Ha vuelto a pasar. El nuevo single de Coldplay, Every Teardrop Is A Waterfall no solo es una muestra de pop eufórico y colorista como el ya célebre Viva la Vida, sino que guarda un relativo parecido con una canción anterior. Si en Viva la Vida se habló de plagio (curiosamente se detectaron parecidos sospechosos con canciones de Satriani, Alizee y Creaky Boards) ahora el dedo acusador apunta a un clásico de la pista de baile: El ritmo de la noche, un tema de Mystic de 1991, al que la banda de Chris Martin apela en el tramo inicial de su canción.

El propio líder de Coldplay ha salido al paso de las acusaciones. No solo ha reconocido el parecido, sino que lo ha asumido como algo totalmente intencionado. Chris Martin ha aclarado que se trata de un homenaje a la clásica melodía hedonista de Peter Allen y Adrienne Anderson, la que sirvió de combustible para cientos y cientos de noches en los años noventa y que ahora le va como anillo al dedo al nuevo paso de Coldplay, que incluye líneas como “Y ahora los chicos bailan / bailan toda la noche /hasta la mañana del lunes se siente otra vida”. Pero la cosa se enreda aún más, si se tiene en cuenta que, en su día, El ritmo de la noche ya contaba con demasiados reflejos de otra bailonga canción de los años setenta, I Got To Rio de Peter Allen. ¿Homenajeando a un plagio?

Imagen de previsualización de YouTube“Every Teardrop Is A Waterfall” Coldplay
Imagen de previsualización de YouTube“El ritmo de la noche” Mystic
Imagen de previsualización de YouTube“I Got To Rio” Peter Allen

Chris Martin y Natalie Imbruglia buscan la fórmula perfecta del pop

Miércoles, Septiembre 2nd, 2009

Existe una figura pop femenina muy característica. Se trata de mujeres dueñas de una bonita voz y una imagen impecable que, en más de una ocasión, incitan a pensar en la estrella de pop perfecta. La historia sucede desde los orígenes del pop con figuras como Diana Ross o Nancy Sinatra. Ocurrió en los ochenta con Belinda Carlisle o Martika. Y, también, se pudo ver en los noventa con casos como el de la Kylie Minogue abducida por Nick Cave o la Natalie Imbruglia que convirtió a Torn en una de las mejores canciones de la década.

Precisamente esta última llega ahora con una canción en la que su firma se acompaña de la de una de las estrellas del momento. Sí, el líder de Coldplay, Chris Martin, es el coautor de Want el single de Come To Life, su próximo álbum que verá la luz en octubre. La canción aún no ha sido editada oficialmente, pero durante este verano Natalie la ha interpretado en directo en varias ocasiones.

Imagen de previsualización de YouTube (Ojo: el video se detiene unos segundos, pero luego arranca)

No se trata de un single a la altura de Torn, pero la canción funciona y gana con las escuchas. Curiosamente, lejos del acercamiento al medio tiempo semi épico que se pudiera pensar, el tema mira con tensión a la pista de baile y se aproxima, tanto en sonido como en su agudo timbre de voz, a Kylie Minogue. Es solo uno de los tres temas en los que Chris Martin ha colaborado en el álbum. Pero no es el único nombre de peso que se dejó caer en él. Sin ir más lejos, Brian Eno produce uno de los cortes y Ben Hilliers (productor de Blur, Elbow o Depeche Mode) el resto. Habrá que ver qué sucede, pero con una pareja de buenos singles que alimentase el hambre voraz de los adictos al pop, más de uno ya se conformaría.

Más política pop (*)

Viernes, Febrero 20th, 2009

(*) al respecto véase este post

No deja de sorprender los vericuetos por los que puede llegar a transitar una canción. De pronto, una pieza pop se edita y, a partir de ahí, puede surgir en mil y un lugares inesperados que nada tiene que ver con la ubicación original que le da el fan.¿Alguien esperaba alguna vez escuchar Debaser de los Pixies en el hilo musical de la estación de autobuses? ¿Y el No Surprises de Radiohead en un anuncio de gas natural? ¿Y Disorder de Joy Division en Pull & Bear? ¿Y que me dicen deI’m The Resurection de los Stone Roses como canción de bienvenida a un banquete nupcial? Pues sí, estas opciones han sucedido, como seguramente conozcan ustedes casos igual de bizarros. Pero también hay otros destinos. Más inesperados, si cabe.

El pasado domingo los socialistas coruñeses vivieron su particular highlight de campaña en la carrera hacia las próximas elecciones gallegas del 1 de marzo. Jose Luis Rodríguez Zapatero acudía al Palacio de los Deportes de A Coruña en olor de multitudes. Su mitin constituía la atracción estrella. Y, como todos los mítines, no dejó de tener un punto entre kitch y pop. En este caso incluso más. Intentando trasladar el concepto de Barack Obama a España (un paralelismo que, subliminalmente, muchos medios realizan) el socialismo ha apostado definitivamente por los ganchos musicales para epatar con su audiencia más joven.

Ya quedó claro con la elección de la sintonía oficial de la campaña, una versión de Quen pudiera namorala a cargo de Xoel López (Deluxe). Se trata de una canción insólita dentro del pop hecho en Galicia grabada por el cantautor Emilio Batallán sobre la base de un poema de Alvaro Cunqueiro y que,incluso, ya contó hasta con una versión en clave de pop electrónico a cargo de Marta Sánchez. Esta recuperó su brillo con la afortunada lectura de un Xoel que, con este gesto, se ha ganado no pocas críticas. Mientras algunos ya lo han bautizado como el “Juan Pardo del PSOE” aludiendo a aquel Xuntos que amenizó al PP durante años, lo cierto es que su Quen pudiera namorala se ha convertido en un pequeño himno dentro de esos miembros de las juventudes socialistas que se sitúan con su entusiasmo tras los oradores en los mítines.

Estos merecen una mención especial, ya que, en ese aspecto, la política ha pegado un giro radical. Un poco al modo U2, se acabó eso de la tribuna separaba del público al modo clásico. Ahora se lleva la “integración del político en la masa”, con los seguidores más fieles y sus banderas como fondo. Como la hinchada futbolística, son los encargados de gritar las consignas (“!ista,ista ista, Coruña es socialista!) y arrancar los aplausos en medio de los discursos para que estos se contagien. Solo falta que un día Zapatero saque a una persona del público a que hable. Haría ya el símil definitivo con aquel Bono que siempre dejaba que una persona del público subiera al escenario a darse un bailecito con él.

Pero el uso de las claves del pop en los mítines del PSOE va mucho más allá. Tanto en los prolegómenos de la reunión del domingo, como durante las intervenciones de los líderes, desfilaron diferentes canciones que parecían sintonías publicitarias calculadas al milímetro. Antes de empezar, se pudo escuchar una pieza panchaguera y otra de dance de extrarradio, así como fragmentos de lo que vendría luego, con la llegada de los oradores. La primera fue el Quen pudiera namorada, que antecedió al alcalde coruñés, Javier Losada; luego llegó el Mercy de Duffy justo antes de empezar Mar Barcón, la secretaria de organización gallega; posteriormente el Alrightde Supergrass sucedió al presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño; y enlazando a este con Jose Luis Rodríguez Zapatero el Que el tiempo no te cambie de Tequila y –¡vaya!- Viva la Vida de Coldplay, para muchos el tema del año. Si se fijan, una canción habla de amor, otra de piedad, otra de juventud, otra de principios y, bueno, la de Coldplay, habiamos quedado en que se refería a Israel, ¿no?.

Zapatero y Touriño buscando la eterna juventud a golpe de Supergrass

Entremedias, un trío de gospel revisó en directo el mencionado Quen pudiera namorala de Deluxe y, bueno, al final a alguno se le iluminó algún que otro interrogante. ¿Sabrán Coldplay, Duffy o Supergrass el uso que están teniendo sus canciones en esta campaña? ¿Aprobarían que quedase en ellas para siempre el cuño socialista como pasará con Tequila o Deluxe? Ya rizando el rizo: ¿Y si a Coldplay le parece bien que usen el Viva la vida pero a Joey Satriani no?

La chica que Nico quiere mantener lejos de Lou Reed

Lunes, Diciembre 15th, 2008

Los fans del pop de laboratorio no se deberían perder los pasos de Alizeé (sí, sí la guapa cantante francesa a la que supuestamente Coldplay plagiaron con su Viva la Vida). Aunque en Francia y otros países europeos ha sido una estrella desde su debut, en España apenas se le conoce por su primer single, Lolita. Y, seguramente, más por una bonita melodía perdida entre álbumes recopilatorios de programas de televisión que por ella misma.

En su primera etapa, dirigida en la sombra por los productores Mylène Farmer y Laurent Boutonnat, diseñó con cálculo matemático una mezcla, muy a la francesa, de belleza aniñada, falsa inocencia y seducción en clave de pop. Siempre con carcasa dulce, pero con gotitas de veneno en el interior. Aunque en ocasiones mantenía bien el equilibrio, en otros la cosa pues terminaba siendo demasiado forzada y kitch. Ahora, con su último disco Psychédélices (editado en diciembre del pasado año, tras un largo parón) los tiros van en otra dirección que, sin embargo no han dado los frutos esperados en ventas. Fifty-Sixty el segundo sencillo del álbum, es una canción para incluir entre lo mejor del mainstream de esta temporada. No solo por sus valores puramente musicales, sino por su contenido. La letra habla de la trampa de las estrellas de la cultura pop, en este caso las modelos. De cómo, en un ambiente de fantasía, de Polaroid y Chanel, las engalanan de piropos y las moldean al antojo de managers, productores y directivos, que están siempre en la sombra como un producto que busca la perfección y el dinero.
http://www.dailymotion.com/video/x52ao9
Para ello viaja a Nueva York y se mete ni más ni menos que en el universio de la Factory. Y entre una pieza, que bien puede recordar a lo que hacía Belinda Carlise en los primeros noventa mezclado con el Wake Up de Hillary Duff, van desfilando Andy Warhol, Lou Reed o una Nico, al parecer, celosa.

Aquí queda el clip de la canción, con los subtítulos en castellano para que se entienda todo (pese a que al East VIllage le llamen la Villa del Este). “Llévame en un taxi color amarillo allí de donde empezó la leyenda”, dice…

Satriani no es el único que piensa que le han copiado

Jueves, Diciembre 11th, 2008

No, Joe Satriani y su If I Could Fly no es la única canción que puede reclamar haber sido la silueta previa de Viva La Vida de Coldplay. Otras dos compiten por tal honor. Ahora solo cabe preguntarse: ¿Cuál de todas ellas fue la original?

Mezcla de Viva la Vida de Coldplay y J’en ai marre, de la cantante francesa Alizée editada en 2003. El video íntegro de la canción se puede ver aquí

Mezcla de Vida la Vida de Coldplay y The Songs I Didn´t Write, del grupo neoyorkino Creaky Boards en el que estos explican en clave de humor la coincidencia.

Plagia, pero que sea para bien

Martes, Diciembre 9th, 2008

A Coldplay se les acusa de plagiar con Viva la Vida un tema de Joe Satriani, If I Could Fly. La pregunta no es si Chris Martin y sus secuaces copiaron o no a Satriani, cosa que parece obvia a no ser que se haya dado una conjunción astral, que todo puede ser. No, la cuestión es ¿qué demonios hacían estos escuchando al famoso guitar hero?

La comparativa de este video colgado en Youtube es demoledora:

Coldplay ya ha contestado

Coldplay “Viva La Vida or Death and All His Friends” (Emi, 2008)

Jueves, Junio 12th, 2008

coldplay-buena.jpg

De todos los aspirantes al título de “nuevos U2” surgidos en la última década Coldplay eran, sin duda, los más válidos. La progresión entre Parachutes (2000), su sombrío e intimista primer álbum, y A Rush of Blood to the Head (2002), el segundo que ya miraba abiertamente a la épica de estadio, así parecía confirmarlo. En ambos casos existían buenas canciones, solidez sonora y ese algo de magia que hizo que joyitas como Yellow o In My Place pasasen a formar parte de la intimidad de miles de personas en todo el mundo. Sin embargo, llevados por la inercia, editaron X&Y(2005), un insulso ejercicio de estilo deslavazado y totalmente hueco que puso al grupo pronto en tela de juicio. Las actitudes paranoicas y persecutorias de su vocalista, Chris Martin, tampoco ayudaron y, por aquel entonces, todo apuntaba a que una de las esperanzas de la música comercial con calidad (esta sí, de verdad, no lo que se vende en España como tal) se venía abajo.

Con propósito de enmienda semeja que llega Viva La Vida or Death And All His Friends que renueva considerablemente el sonido de la banda, sin por ello renunciar a sus raíces. Producido por Brian Eno (la mano que moldeó The Unforgettable Fire de U2, de cuya pócima sonora tiran ahora lo suyo ¿quién dijo que la referencia era Rattle and Hum?) en él se constata que el grupo ha buscado nuevos horizontes, dejándose cubrir por el barniz ambiental. En efecto, desde el instrumental de Life in Technicolor que lo abre no es difícil apreciar el pincel de My Bloody Valentine, Cocteau Twins, Sigur Rós e incluso Seefeel otorgando una distintiva capa de niebla, hipnosis y repetición a ese sonido tan suyo de guitarras limpias, falsete eterno y pianos que llevan el New Years Day de U2 incrustado para siempre en el ADN. Ello provoca que la escucha del disco sea como pelar una cebolla en la que, a cada escucha, van surgiendo nuevos matices y hallazgos.

Solo hay que ponerse ante el primer single, Violet Hill, donde en una de esas progresiones de piano trotón con parada lírica y batería a piñón fijo, ya típicas en Coldplay, se agrega un fondo de marañas guitarreras que parece extraído del noise-pop de los primeros noventa. Esa es la tónica dominante y, con alguna agradable sorpresa de por medio (palmas latinas surgiendo en Cementeries of London, dudosos aires arábigos en una Yes que, no obstante, muta en un impresionante tramo final totalmente shoegazer o la emoción contenida de Viva La Vida, erigida sobre vigorosos sintetizadores y ondas de cuerdas), lo cierto es que este trabajo se deja querer tanto por lo que tiene de esencia, como de presencia.

De aquí a unos meses se sabrá si estamos ante un espejismo o una realidad, pero así, a primeras, lo cierto es que Viva La Vida or Death And All His Friends vence y convence.