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Tan frágiles, tan fuertes, tan intensos

sábado, mayo 7th, 2016

NUENO 2

Tan frágiles, tan fuertes, tan INTENSOS. Chicharrón afilaron su triángulo de virtudes anoche en Los conciertos de Retroalimentación. Con el punto ambiental de su nuevo disco, con el amor de sus letras expadiéndose por toda la Nave 1839 y con el círculo perfecto que traza su música con el público, ofrecieron un recital maravilloso. Frágil, fuerte e intenso, sí. Tocando en el alma y cantando con el corazón, da gusto observarlos y forma parte de eso tan bonito que tienen en las manos. Su música purifica, sienta bien y deja como nuevo. Su próximo disco también lo presentarán en este ciclo. O, al menos, eso intentaremos.

fifannahNo estuvieron solos. Bifannah eran también viejos amidos de este blog. Provienen de Wild Balbina y, como aquellos, también instan a la rudeza garajera. Pero en esa ocasión la bañan de tropicalismo, aromas lusófonos y extra de psicodelia. Se trata de una inesperada anomalía en el jardín pop gallego. En estos momento son un niño revoltoso que está creciendo. Nos dibujaron una sonrisa que se agigantará con los años. Seguro.

Y, bueno, esto siempre es así, pero cabe volver a dar las gracias a todos los que acercasteis. Este año todos los conciertos están registrando entradas por encima de lo previsto. Siempre defendemos que este ciclo no nace para eso, sino para expandir la música. Pero sentir vuestro aliento ahí dota a todo de sentido y refuerza la idea. Así que agradecimiento eterno para los que hacéis que Los conciertos de Retroalimentación sean algo real, autosuficiente y con sentido. Un agradecimiento que abarca por supuesto a dos bandas tan majas como las de ayer y a los responsables de la Nave 1839, paraíso cultural de la ciudad donde siempre es un placer hacer cosas. Próxima parada: Lady Leño + Bala en el Playa Club en junio(el concierto iba a ser el 17 pero es probable que cambie de fecha)

Diez discos que evidencian una edad de oro en el pop gallego

lunes, enero 19th, 2015

Galicia brilla. No son pocas las publicaciones especializadas a nivel nacional que ya han dedicado reportajes sobre ello. Pero más allá de la palabrería, están los hechos. Aquí se encuentran: diez grandes discos editados en el 2014 (el orden no significa que unos sean mejores que otros), que podrían ser al menos otros diez más. Algunos, ya salieron en el resumen de lo mejor del año de este blog. Otros, al tratarse de minielepés, se habían quedado excluidos pese a su gran calidad. Y, ojo, que en el 2015 sacan disco Xoel López, Triángulo de Amor Bizarro, Disco Las Palmeras! y Os Amigos dos Músicos, entre otros.

1. CHICHARRÓN «Chicharrón». De las cenizas de Franc3s y Telephones Rouges surgió esta banda que ha grabado uno de los mejores discos del año. Tomando el punto hipnótico de Franc3s y dándole cuerpo acústico, el trío se embarca en un álbum conceptual sobre la muerte de Alberto Gende, diseñador carballés hermano de Diego Gende (guitarrista del grupo) y alma gemela de Alberto Martínez (cantante). El resultado pone la piel de gallina.

2. LUIS MORO «Cielo color Burdeos». Abrazado de igual modo a Bob Dylan que a Mark Lanegan, este escondido músico coruñés ha entregado con este minielepé su mejor trabajo hasta la fecha. Crujiente, frágil y atmosférico, su blues oscuro y humeante se extiende como una telaraña que atrapa al oyente. Una maravilla de un veterano en la sombra a descubrir más allá de su parroquia de fieles.

3. ARIES «Mermelada dorada». Aunque Isabel Fernández, la persona que trabaja tras este proyecto, sea vasca, ha desarrollado la totalidad de la carrera de Aries en Vigo. Desde allí gira y gira sobre círculos de psicodelia, trenza melodías de ensueño y logra enamorar con un puñado de canciones mágicas. Destacado en la mayoría de los listados del 2014 de la prensa especializada, este disco es una joya a sumar a su predecesor La magia bruta (2012).

4. SRASRSRA «Magia de muerte». En su segundo disco los coruñeses repiten fórmula: punk-pop hiperveloz servido en pequeñas cápsulas de, como mucho, un minuto y pico. Sin poder ya sorprender como hicieron en Puchao (2012), donde emergieron como una polémica bomba musical, sí que mantienen la tensión con otra nueva remesa de ese sonido bautizado en su día como un cruce entre Lightning Bolt y Eskorbuto. Ensuciándolo aún más, proclaman en C8 «No dejaría este sonido por ti». Es la declaración de principios de un grupo que continúa apostando por el minimalismo, la crudeza y la inmediatez.

5. ELVIS NEGRO «Estaba en llamas (El salvaje abandono». El nuevo proyecto del hiperactivo Edu Poch (Nouvelle Cuisine, Ocre) se sitúa en algún lugar intermedio entre Disco Inferno, El Desván del Macho, The Cure, Jesus and Mary Chain y Slowdive. Eso se traduce en un pop desapasionado sobre fondo ruidista, bases programadas y tendencia a la oscuridad. Mejorando a cada escucha, se trata de un disco que crecerá durante este año.

6. WILD BALBINA «Sisters Before Misters». Ya habían pinchado en los corazones indie-pop con el single Eat Tacos (2012) y el año pasado revalidaron el impacto con este minielepé. La receta es fácil: pop servido en fase primitiva al estilo de The Vaselines y Vivian Girls, con mucho desaliño e imagen reforzada. Entre retazos de surf-rock, garage y melodías hurtadas de los grupos de chicas de los sesenta, el conjunto propuesto por el trío vigués vence y convence.

7. APENINO «Viravolta». El ya veterano Marco Maril (integrante de Dar Ful Ful, para muchos el kilómetro cero del indie en Galicia) deja el formato single en el que se venía moviendo desde el 2007 y entrega un conmovedor minielepé. Con su pop electrónico y puntillista marca de la casa, se abraza ahora el gallego, introduce la desazón social en su discurso y hace una ocasional alianza de ensueño con la voz de Mónica Vacas (Mus) en dos de sus canciones. Una, la sorprendente versión de La Leyenda del tiempo de Camarón de la Isla, hace pensar en un proyecto mayor.

8. PUMA PUMKU «Is It In You?». El último tesoro de la burbujeante escena compostelana se encuentra en este trabajo. Recién editado por el sello Matapadre tras una exitosa campaña previa de crowfunding, en él se puede encontrar todo un paseo por la psicodelia de ascendencia sesentera, con el espíritu de Pink Floyd siempre presente y ocasionales guiños al kraut-rock. Con un material así, asombrarán en sus directos del 2015.

9. LINDA GUILALA «Xeristar». Una de las mejores canciones del año es Lo siento mucho. Insanamente adictiva, logra quedarse instalada en bucle en la mente del oyente que recrea sus estampidas guitarreras como quien siente un calambre. Es la bandera del decidido paso shoegazer de este trío vigués que le ha dado un afortunado baño de ruido al pop de Bucles infinitos (2009). Que tuviese continuidad este año en formato elepé sería una estupenda noticia.

10. DAVID QUINZÁN «El maestro de teatro». Músico de la banda de Xoel López durante la presentación de Atlántico (2012), David Quinzán se ha quedado con muchos de los efluvios de aquella pequeña obra maestra. Ya se notó en El vino de las despedidas (2013), que produjo el propio Xoel, y ahora lo refleja en un segundo disco delicioso. Sereno, como quien no quiere llamar la atención, deja un puñado de buenas canciones de un tipo normal cantando de cosas normales.

Los diez mejores discos nacionales del 2014

lunes, diciembre 29th, 2014

Más allá de los nombres obligados que, en ocasiones, provocan grandes eclipses que impiden ver el todo, en buena parte el 2014 ha destacado en parte por los logros de los modestos. Sí, esos que desde su plataformas bandcamp y de sus ediciones limitadas, dejan a veces discos maravillosos. Dos de ellos, Aries y Chicharron, comparten un merecidísimo primer puesto en esta lista que los reivindica como hermosas y singulares flores en el jardín del pop nacional. Sobresalen en la producción de un año convulso en que la política semeja haberse ya instalado en muchos de los textos de los grupos (ahí está el caso de Nacho Vegas o Vetusta Morla) y donde siguen apareciendo plausibles reivindicaciones de las raíces tan logrados como el de María Rodés.

1. ARIES “Mermelada Dorada” (La Castanya) / CHICHARRÓN “Chicharrón” (Prenom). Vigo y Carballo respectivamente acogen las dos grandes joyas del pop nacional del 2014. La psicodelia almibarada de Aries, proyecto unipersonal de Isabel Fernández Reviriego (ex Charades, ex Electrobikinis), continúa la excelencia ya demostrada en Magia Bruta, su disco de debut. Infinito en matices y rico en influencias, lo dirige una monocorde voz de que habla de permanecer inmóvil y de irse, de la luz dorada que ilumina a ciertas personas y de las visiones del deseo. Por momentos, da la sensación de estar escuchando siempre la misma canción en un bucle infinito. Hasta que, después de dar la vuelta un par de veces, el oyente se sumerge bajo la capa uniforme. Ahí encuentra joyas como Moverme de aquí, En el sur o Migrañas, con melodías ondulantes, estribillos mágicos y chiribitas de belleza cayendo sobre ellas. Se trata de un disco y un estado de ánimo totalmente diferente al de Chicharrón, la banda carballesa formada por ex integrantes de Franc3s y Telephones Rouges. Dedicado en cuerpo y alma a la memoria del fallecido Alberto Gende (artista de Carballo, hermano de Diego Gende, guitarrista del grupo y hermano espiritual de Alberto Martínez, compositor y cantante) Chicharrón es un disco sobre los fantasmas de la pérdida y la necesidad de purgar el dolor que esta deja. Siempre con la sensibilidad a flor de piel. En él descansan los versos más conmovedores del año (“Siento que mi alma toca tu alma / Como el aliento helado de las estrellas / Como una mano toca otra mano / Antes de apretarla para siempre”) en un sonido acústico y espacioso, que se muestra frágil en sus formas pero termina llegando con un enorme poder.

2. VETUSTA MORLA “La Deriva” (Pequeño Salto Mortal). Después del monumental Mapas, los madrileños han optado por la confrontación en La deriva. Retrato certero del momento social actual, en él se reparten magníficas percusiones obsesivas, melodías intermitentes que podrían considerarse ya como marca de la casa y versos que hablan de rabia, desesperación, rostros enfurecidos y la necesidad de salir adelante. “Habrá que inventarse una salida / ya no hay timón en la deriva” , “Robaron las antenas, la miel de las colmenas/ no nos dejaron ni banderas que agitar” o “En la sala de espera desde otoño sin respiración / cada rostro es la cruz de un pastor sin rebaño” son algunos de las líneas que se reparten entre 12 piezas que derrochan talento y capacidad de sorpresa sonora permanente.

3. NACHO VEGAS “Resituación” (Marxophone). Seguramente Resituación sonará en la cabeza de muchos cuando, dentro de una década, se recuerde el 2014. En él Vegas se impregnó del espíritu del 15-M y trenzó un puñado de canciones que hablan sin muchos rodeos de víctimas de deshaucios que se tiran por la ventana, abusos policiales en manifestaciones y ciudadanos que se toman la justicia por su mano. Una en concreto, Runrún, se erigió no solo como un himno, sino como un punto y aparte en la carrera del asturiano que, al final, logra sacar algo de luz y esperanza en medio de este caos: «El miedo ha dejado de ser la actitud / suena en cada cabeza un hermoso run rún / nos quieren en soledad nos tendrán en común». Todo ello no debería tapar los valores musicales de un disco con grandes canciones como Luz de agosto en Gijón, Adolfo Suicide o Ciudad vampira que van más allá de su contexto.

4. PUMA PUMKU “Is It in You?” (Matapadre). La sorpresa del año llega desde Santiago. Allí funciona esta célula psicodélica que ha entregado un álbum de melodías maravillosas de aire sesentero vestidas con un traje totalmente perturbador. Desde Pink Floyd a Neu!, pasando por Tame Impala o The Beatles, este quinteto se ha aliado con Rodrigo Caamaño y Roberto Mallo (Triángulo de Amor Bizarro) a la producción logrando todo un caramelo para los oídos. Propone un viaje a lugares quizá ya explorados, pero que encanta volver a visitar de cuando en cuando. Ojalá los podamos ver en un directo que se antoja delicioso.

5. RUSSIAN RED “Agent Cooper” (Sony). Al margen de su decidida mirada a los años ochenta y su renovada imagen, lo bueno de Lourdes Fernandez es que compone canciones que siempre trascienden a su envoltorio. En esta ocasión entre neblina de superproducción, electricidad empastada y colores chillones nos deja una Jonh Michael que si no es el mejor tema del año no le debe andar lejos. También preciosas melodías que dibujan círculos en el agua (Xabier), momentos de pop metálico deslumbrantes (Anthony) o estribillos de esos que dan ganar de comérselos (Alex T).

6. PABLO UND DESTRUCKTION “Sangrín” (Discos Humeantes). Otro de los tapados de la escena nacional. Como ocurría con Rafael Berrio, el asturiano Pablo García logra que su uso del canon crooner espabile al oyente y le haga fijar toda su atención en unas letras y una interpretación sin parangón en España. Este es su segundo disco, una apuesta decidida por un rock oscuro y penetrante que ha recibido (justas) comparaciones con Nick Cave pero que va mucho más allá. Entre el retrato de la decadencia nacional (Pierde los dientes España), la furia de la clase trabajadora a lo El club de la lucha (Por cada rayo que cae) y la fantasía de trenzar un túnel desde Asturias a Moscú (Limonov, desde Asturias al Infierno). Estimulante.

7. JOANA SERRAT “Dear Great Canyon” (El Seguell). Trece segundos es lo que tarda esta catalana en tener al oyente comiendo de su mano. Es la primera vez que abre los labios en Dear Great Canyon, un segundo álbum sin fisuras que se mueve en ese territorio indeterminado llamado americana como pez en el agua y deja doce estampas deliciosas. Se podría citar a Lucinda Williams o a Lisa Hannigan, pero también a Neil Young o Bob Dylan. Sí, porque esta música suena a clasicismo y a búsqueda de la belleza eterna. Nada más y nada menos. Uno de esos discos que los pones en el coche y deseas tardar lo más posible en llegar a su destino.

8. MODELO DE RESPUESTA POLAR “El cariño” (Limbo Starr). No debería pasar desapercibido el segundo trabajo de estos valencianos que trenzan, a corazón abierto, toda una oda al desamor. Con frases como «A mí Madrid ya no me interesa / y tu te sientes tan realizada que me das asco / Te quiero» dejan en diez temas un paseo de pulsiones contradictorias y mareantes que sigue a una ruptura sentimental. Todo con un pop de trazo claro y sin estridencias en el que la voz de Borja Mompó se impone.

9. MARÍA RODÉS “María canta copla” (Chesapik). El interés de María Rodés por la copla se podría tomar por algo anecdótico dentro de la corriente de cierto pop nacional en ahondar en sus raíces. Pero lo cierto es que María canta copla engancha más allá de la rareza. Tomando un género tan apasionado y dramático como este desde su perspectiva desapasionada y serena se produce un sorprendente choque de sensibilidades, que deja un álbum para el que parece que se haya inventado la palabra bonito.

10. CUCHILLO DE FUEGO “Triple España” (Amawisca). Desde Pontevedra, este cuarteto es el último gran disparo surgido de ese undeground gallego crecido alrededor de centros sociales y colectivos culturales. Tirando de la energía de bandas como Melvins o Jesus Lizard hacen su particular retrato de las cosas entre alaridos, explosiones guitarreras y quiebros rítmicos. Por ahí sale la monarquía, los Alfa Romeo Jaime Peñafiel, Gallardón, Shellac y un tipo que dice desesperado «¿qué va a ser de mí?».

Chicharrón: «Este es un disco de amor y no queríamos vender amor»

viernes, diciembre 19th, 2014

Atención, porque uno de los mejores discos del año no saldrá en los medios musicales habituales. El homónimo debut de Chicharron nació de espaldas a ello, trenzando un hilo de emoción en la sombra y haciendo del boca a boca (que en realidad es un de corazón en corazón) su agencia promocional. El resultado es magnífico. Uno de esos proyectos que se dejan querer y que encanta quererlos. Tras ellos están Alberto Martínez, Rubén Domínguez y Diego Gende. Los tres confluyeron en este rosario de canciones, hermosas y tiritantes, que rinden tributo al fallecido Alberto Gende, diseñador gráfico de Carballo, hermano del tercero y amigo de los otros dos. Varios de los temas ya las había compuesto Alberto pensado en su exbanda Franc3s. Pero el fin de esta precipitó este desenlace. Mañana sábado los tendremos en Los conciertos de Retroalimentación junto a Ocre, el proyecto personal de Edu Poch (Nouvelle Cuisine, Elvis Negro). Hoy aquí las claves de su política sentimental.

-¿Acepta que se diga que Chicharrón es Franc3s en acústico?

-En parte, sí. Las canciones de Franc3s la mayoría las hacía yo con la guitarra acústica en casa. Luego bajábamos y empezábamos a meterle capas de ruido. Ahora no, ahora quedan cómo nacieron, que se vea el alma de las canciones. Esas canciones que estaban escritas fueron un punto de partida que nos dio para empezar algo. Los temas son míos

-¿Puede explicar esa idea de que estamos ante un disco de amor como salvación?

-Realmente son canciones de amor hacia un amigo. Cuando empezamos a hacer el disco, esas canciones me ayudaron muchísimo. Nunca lo había hecho así. En Franc3s no hablaba de cosas personales, sino de cosas que iba inventando. Esta vez no, es radicalmente personal y sentido. Cuando canto me vienen a la cabeza imágenes. Sé lo que significa cada palabra. Yo no estaba pasando un buen momento tras acabar Franc3s y hacer esas canciones fue algo que me ayudó mucho. A Diego le pasó lo mismo. Y a Rubén, también. Nos juntamos todos y lo hicimos: un disco de amor hacia Alberto. El disco tiene un concepto, con un principio, un desarrollo y un final. Todas las canciones van ordenadas en ese sentido. Es un disco conceptual de amor y de salvación.

-¿Alberto Gende era su hermano espiritual?

-Era mi mejor amigo en Carballo. Él era un diseñador gráfico reconocido. Yo veía sus carteles y una noche lo conocí. Le dije que me gustaría que hiciera el diseño de la maqueta para Franc3s. Él ni siquiera sabía qué era Franc3s [risas], pero desde esa noche nos hicimos inseparables. Iba a su casa, él venía a la mía. Teníamos cosas en común. Era como un hermano para mí, además de un tío con mucho talento. El nombre de Chicharrón es por él. Realmente a mí no es un nombre que me guste mucho, pero es un grupo que teníamos él y yo, en donde yo tocaba la acústica y él la batería. Él puso aquel nombre y, por eso, lo conservamos. Ya había sido el título de una canción de Franc3s.

-¿Le costó descartar la electricidad y centrarse en lo acústico?

-No, se trata de lo que te decía antes, de hacer algo que tenga alma. A William Burroughs una vez le preguntaron en una entrevista por todos los roqueros que iban a su casa, como Sonic Youth, REM o Nirvana. Él dijo algo así como que lo que deberían hacer todos era colgar sus guitarras eléctricas y escuchar algo que tuviera alma. Me vino esa frase a la cabeza y optamos por cambiar. A mí siempre me gustó ese tipo de música, aunque en Franc3s tendiésemos al ruido que era el punto de unión entre los tres. A mí ahora , por ejemplo me mola Sun Kil Moon, Bill Callahan o Damien Jurado.

-En alguna ocasión dijo que le influenció mucho un disco de Damien Jurado. ¿Cuál?

-El último, Brothers and Sisters Of The Eternal Son. Lo compré cuando estaba haciendo el nuestro y fue una revelación. No tenemos nada que ver, pero lo grabamos exactamente igual que él. En alguna entrevista explicó que lo registró en 40 minutos, con guitarra acústica y voz. Luego vendrían dos semanas de posproducción. Nosotros hicimos lo mismo, sin las dos semanas de posproducción, claro, porque no teníamos pasta. Pero grabamos el disco en directo con dos guitarras y voz. A partir de ahí Rubén empezó a meter cosas que le veían a la cabeza escuchando la música.

-La influencia entonces es de método, no de contenido. Lo digo porque Damien Jurado en sus dos últimos discos es un artista que parece haber encontrado la paz tras haberlo pasado muy mal. En su caso es la religión, pero a lo mejor hay alguna analogía. ¿La hay?

-A mí simplemente me encantó su disco. Estaba en un momento muy receptivo para que me emocionasen las cosas. Me pareció un disco flipante. Pero nosotros buscamos la felicidad en el amor. En la religión no, de momento [risas]. Lo nuestro es algo parecido, cuando lo estábamos grabando sentí algo muy espacial. Todo encajaba. Nunca había sentido algo así.

-De todos modos el suyo es un disco de bajonazo, ¿no cree?

-[risas] No sé, eso depende de las personas. Nos están pasando cosas muy guays con el disco. No se lo dimos a nadie de la crítica. No queríamos entrar en ningún mercado. Es un disco de amor y no queríamos vender amor. Solo se lo dimos a la gente que apreciábamos o que nos interesaba su opinión. Cada uno da su interpretación. Siempre me ha interesado muchísimo cómo ven las cosas desde fuera. Hace poco en un fanzine decían algo desquiciante, que en el disco iba de hablar con la muerte y cosas así. No sé, a lo mejor tienes tú más razón que yo. A mí me parece un disco de amor y optimista. Empieza pidiendo un deseo, luego aparece alguien, después se va. Más tarde esa persona te dice que sigas y aparece otra que te ayuda a encontrar. Y al final dice “mañana será otro día”, aunque haya sido precedido por un momento jodido. En el disco todos empezamos mal, pero nos dio paz mientras que se hacía. Ahora los tres estamos en ese momento de que “mañana será otro día”. Yo estoy muy bien.

-Existe cierta tendencia en el indie a regodearse en el sentimiento de la tristeza, la melancolía y la pérdida, sin asumirlo del todo. Luego ves al artista en las entrevistas: «No, en mi disco dejo una puerta abierta a la esperanza». Y la mayoría de las veces no se trasmite eso para nada. Su disco es el caso. Cosas como “Deseo un invierno vacío y eterno” o temas como gente llorando por la muerte de una persona no son precisamente elemento de bienestar. ¿Cómo lo ve?

-Me parece guay tu punto de vista. Lo que pienso yo no tiene porque ser lo correcto. A veces las interpretaciones ajenas te hacen pensar. Me ocurre muy a menudo. Tú escribes una cosa con un significado y, luego, quien lo recibe lo cambia totalmente y te hace dudar. El otro día vi el documental de Nick Cave de 20.000 días en la tierra. Decía que a él le interesaba hablar de las cosas que realmente no tenían explicación y que no terminaban de perfilar su significado. Yo tampoco sé lo que significa todo lo que hago. Solo te puedo decir lo que sentí. Fueron un montón de canciones que vivieron casi todas juntas a mi cabeza, casi ordenadas con el disco montado de inicio a fin. El disco es básicamente una sola canción. Y sí hay un momento en el que dice: “Deseo un invierno vacío y eterno”. Para mí significa lo más cómodo que hay: estar en el sofá, regodeándote en la tristeza y autocompadeciéndote. Eso es muy cómodo. No tener que salir, no tener que ver a nadie, no tener que hacer nada, solo estar triste. Es como Nirvana que decían “Echo de menos la comodidad de estar triste”. Pero el disco no se acaba ahí. Después de esa canción hay una, que es muy importante aunque puede que no sea la mejor, que dice “Escapé de los rayos, pero nunca vi la nube”. La idea es que la nube va a estar siempre ahí, pero el rayo no me pilló y estoy vivo. Pasaron muchas cosas pero mañana va a ser otro día. Y, luego, otro día y otro día. Me gustaría que escuchases los temas nuevos que estamos grabando. En el concierto tocaremos un par de ellas. En ellas se ve eso: nos levantamos, ya es otro día. Estamos haciendo imágenes mentales de lo que nos pasa, todas ellas en gallego.

-¿Se cambian al gallego?

-Las cuatro nuevas que vamos a sacar en un epé serán en gallego. Son muy poéticas y me apetecía probar. Cambiar es lo que le da sentido a la vida. Podemos hacer lo que nos dé la gana, así que lo vamos a hacer.

-El disco lo han hecho de espaldas a la industria totalmente con una autoproducción y sin promoción alguna. ¿Han tirado la toalla o es una cuestión de comodidad?

-No es tirar la toalla, sino todo lo contrario. Es una manera de reinvindicar otra forma de hacer las cosas. Yo ya estuve ahí, en cierto modo: discográficas, contratos, entrevistas,… Y no sé, me parece algo bastante falso. A Rubén también se lo parecía. Intentamos hacer las cosas de otra manera. Hoy todo el mundo habla de política y de lo que hay que hacer, como si lo demás no importara. Yo creo más en lo que decía Godard: no hacer cine político, sino hacer cine políticamente. Estamos, en cierto modo, haciendo eso. Realmente nos va muy guay, es curioso. El otro día fuimos a tocar en el Cachán en Santiago y estaba lleno. El momento actual de la música en Galicia es increíble. Hay grupos y una infraestructura underground de colectivos que hacen cosas pequeñas sin importarle la pasta. Nosotros nos identificamos mucho con eso. Lo que gastamos en ese disco lo vamos a recuperar al final entre el concierto de A Coruña y otro en O Grove. Estamos muy contentos porque no pensábamos que íbamos a recuperar esto.

-Son la historia indie perfecta: la gente no los conoce porque salgan en una revista, sino porque su amigo fiable se lo ha recomendado.

-Sí, para salir en una lista de esas de las revistas tienes que conseguir que todos los críticos hayan escuchado el disco y hay millones de grupos. A mí los discos que más me han gustado este año dudo que salgan en ninguna lista. Ahora en Galicia hay un momento excepcional. A mí esto me recuerda a la época del hardcore en América, de que los grupos hacían las cosas ellos, que existía una infraestructura para tocar y todo era autosuficiente. Eso me parece bonito.

-¿Se sienten partícipes de algo que va a pasar a la historia? Personalmente creo que los últimos seis años de música independiente en Galicia han sido espectaculares, incluso por encima de la Movida de Vigo.

-Sí, me siento parte de algo muy bonito. Cuando fuimos a tocar al Seara en Vigo Detrás del Marco era alucinante. Era una feria de gente haciendo fanzines, cómics, pegatinas, discos… Toda esa gente no está ganando mucho, pero ya no le interesa andar mandando cosas a las discográficas como hace años, que era la única opción que veías. Ahora no, ahora no es una buena opción, por lo menos para nosotros. Nos sentimos igual en el festival de Santiago que organizó Work On Sunday. Fue una pasada tocar allí con tanta gente. Tenías la sensación de estar viviendo algo único. Me sentía mucho mejor ahí que saliendo en una revista.

-A ver si dura…

-Es que es una pasada. Está claro que todo esto viene de atrás, que ha calado y que se ha multiplicado. Es un momento muy guay. No sé si nos salvó el disco o no, pero vital y profesionalmente estamos en un gran momento.

-¿Eso significará que las nuevas canciones serán abiertamente felices o seguiremos con la fórmula de “puerta final abierta al optimismo”?

-[risas] Eso es como lo de antes, está todo abierto a la interpretación. A lo mejor tú las escuchas y te parecen depresivas, pero yo no las veo así. Una de ellas dice en el estribillo “nada se me perdeu no abismo / o único que quero é estar contigo”. Van un poco de salir del rollo ese del rock n’ roll. No se me pierde nada en el abismo y la tristeza, solo quiero estar contigo, feliz.

-Pues es una buena filosofía de vida. Se la compro.

-Vale [risas]

Los conciertos de Retroalimentación suman y siguen

lunes, noviembre 24th, 2014

Los conciertos de Retroalimentación continuarán en la bisagra entre el 2014 y el 2015. Cinco bandas gallegas de estilos muy diferentes que refrendan en excepcional momento que vive la música hecha aquí. Además se amplía el radio de acción del ciclo con dos actuaciones en la Casa Tomada, un lugar idílico para los pequeños grandes conciertos que ha agitado la vida musical de la ciudad de manera determinante en los dos últimos años.

-CHICHARRÓN + ELVIS NEGRO (20 de diciembre, Casa Tomada, 5 euros). La presencia de Chicharrón en este ciclo es muy especial por varios motivos. Primero, porque tanto Alberto como Rubén estuvieron en el primer concierto organizado por este blog con Franc3s y Telephones Rouges, sus dos bandas precedentes. Segundo, porque ambos se conocieron precisamente en ese bolo y allí hablaron de hacer cosas juntos. Y tercero, y más importante, porque tienen bajo el brazo uno de los mejores discos editados este año. Tirando mucho de las atmósferas hipnóticas de Franc3s, pero llevándolas a un ambiente acústico y confesional, este álbum es de los que traspasa la piel y deja a uno tiritando. Estarán acompañados por los coruñeses Elvis Negro, que dieron su primer concierto teloneando a Triángulo de Amor Bizarro en Los conciertos de Retroalimentación. Acaban de terminar su disco de debut recientemente, Estaba en llamas / El salvaje abandono, lleno de ruido, ritmos sintéticos y tenues melodías.

-GRAHAM SUMMER (26 de diciembre, Mardi Gras, 5 euros). A Graham Summer ya lo tuvimos con su banda Wolrus y también en el exquisito formato de dúo junto a Adri Mt rescatando clásicos del folk americano. Ahora este coruñés de alma yanki llega a Los conciertos de Retroalimentación a presentar Walking On The Highways, su disco de debut en solitario. Se trata de un espléndido trabajo en el que se dan cita todas las pasiones de ese músico: el country, el folk y el rock. De Hank Williams a Neil Young, pasando por The Band su música llega cálida, detallista y generosa en el regusto que deja en el paladar. Pese a ser su proyecto en solitario, en este concierto lo presentará con banda.

-A VECES CICLÓN + APENINO (31 de enero, Casa Tomada, 5 euros). Lo de A Veces Ciclón estaba pendiente, porque es un grupo que se adora en ese blog. Herederos de bandas como Sr. Chinarro, Jr, Mus o Viva Las Vegas el trío ¿lugués? se mueve entre la parsimonia, los pequeños instantes cotidianos convertidos en poesía y las canciones enredadoras que parecen no decir nada pero hacen sentir mucho. Su primer y único disco aún descansa como una de las grandes joyas del pop nacional del 2013. En su pase por Los conciertos de Retroalimentación vendrán acompañados por un proyecto muy querido por aquí. Apenino. De hecho, en el fenecido Feedback-zine hicimos con el compostelano Marco Maril en el 2004 una pequeña gira de presentación de Bumerán, bumerán. Ahora, muchos años después, se dibuja una sonrisa de oreja a oreja con pensar que los temas de Viravolta se presentarán por primera vez en A Coruña dentro de este ciclo.