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El pop debería ser (casi) siempre así

Escrito por Javier Becerra
8 de mayo de 2008 a las 14:07h

Para destensarse… meterse dentro de él


Videos tu.tv

….y alegrar completamente el día.

Eso de que una canción tiene que atraparte y, durante 3 minutos, evadirte de tu día a día, adquiere su sublimación en artistas como Kylie Minogue. Es, sin ningún género de dudas y pese el irregular X, la gran reina del pop de esta década. Aquí sale presentando a lo grande In My Arms, su nuevo y estupendo single.

Nota para mis jefes: se ofrece cronista para su próximo concierto en Madrid, el 3 de junio.

¿Es el pop de izquierdas?

Escrito por Javier Becerra
7 de mayo de 2008 a las 10:09h

En el máster de periodismo que realicé hace un año me dio clase un profesor, con el que ahora comparto espacio bloguero, al que le gustaba echar anzuelos a los alumnos más abiertamente de izquierdas y seguidores del ideario Prisa, que eran mayoría. Me imagino que serían cosas de la experiencia y las tablas, porque con dos líneas era capaz de revolucionar el ambiente. Siempre se montaba una explosión y, claro, siempre ganaba él. Aunque nunca participé en esas trifulcas, lo cierto disfrutaba de lo lindo con el espectáculo dialéctico.

En el pop sucede un poco lo mismo. Existe una ley no escrita en la que parece que per se haya que ser de izquierdas o, cuando menos, anti-PP declarado. Y si no, se monta la polémica.

No citaré nombres, porque no sé si los implicados tienen ganas de convertirse, de nuevo, en objeto de debate. Pero lo cierto es que conozco a algunos músicos del ámbito del pop que, bien por relación familiar o por ideología, mantienen una postura política próxima o metida de lleno en la derecha liberal. Muchísimas veces he escuchado comentarios negativos sobre ellos, hechos a la ligera y queriéndolos desprestigiar, única y exclusivamente por eso: ser de derechas, sin profundizar más allá, como si de un estigma se tratara. A mí que, lo admito, me va la marcha y sacar de las casillas a los enamorados de la palabra cultura con visos de progresía, en esos casos, adopto el papel del mentado profesor y hago unas preguntas.

¿Es incompatible hacer una canción de desamor basada en un estribillo y una melodía con el deseo de que las competencias de educación vuelvan a transferirse al estado? ¿Y el intentar emular el sonido de los Small Faces con la negativa a que exista diálogo político con ETA? ¿Y hacerse una sesión de fotos con los flequillos cuidadamente despeinados con no subvencionar alquileres a jóvenes con la fórmula de los 25O euros? ¿Considerar ello incompatible no será un dogma?

¿No será que hay bastante intolerancia en esta inercia de descalificar por descalificar?

Galaxi faivjandred

Escrito por Javier Becerra
6 de mayo de 2008 a las 10:32h

(Conversación real en una tienda de discos allá por el 2000)

Cliente: -¿Tenéis el recopilatorio de Galaxie 500 [pronúnciese “galaxi quinientos”] que acaba de salir?

-Dueño de tienda de discos: No, ese disco no existe.

-C: Sí, Galaxie 500, tienen tres discos editados y ahora acaban de sacar uno que recopilan todo. No es la caja, sino un disco sencillo.

-D:
Ese disco no salió.

-C: Sí, hombre, sí que salió, ¿no lo puedes mirar en la base de datos?

(el dueño de la tienda va al ordenador mientras el cliente le deletrea para que la búsqueda se efectiva)

-C: es acabado en “ie” ga-la-xie, no en y

(el dependiente teclea en su ordenador y sale un listado de discos entre los cuales se incluye la citada recopilación y también el resto de su discografía)

-C: Es ese Portable Galaxie 500.

(el dueño de la tienda se queda en silencio mirando fíjamente la lista del ordenador)

-D: !Ah! Te referías a Galaxie 500 [dígase galaxi faivjandred], claro, hombre claro. No ese no lo tengo, pero te lo puedo pedir, si quieres.

-C: No, lo necesito hoy que es para un cumpleaños.

El gran momento de El Canto del Loco

Escrito por Javier Becerra
5 de mayo de 2008 a las 10:19h

(Concierto de El Canto del Loco, Coliseo A Coruña 3 de mayo. Grada superior).

Alba. Debe columpiarse entre los 15 y 16 años. Tiene el pelo liso, castaño y brillante, atado en coleta con una goma roja. El mismo rojo que sus pendientes, su estrecho cinturón y sus bailarinas. Lleva un pantalón vaquero pitillo y una blusa blanca. Va impecable, se sabe la más guapa del grupo. No le hace ni el más mínimo caso a los dos chicos que las acompañan. Se pasa todo el concierto grabando en el móvil las canciones, para tener un recuerdo. Le llama la atención que detrás esté un chico de treinta y pico de años con una libreta, que no se entera de nada y pregunta constantemente el nombre de las canciones.

Gemma está a su lado. También mira extrañada. Como son las dos únicas que van sin novio, hacen como un pequeño subgrupo dentro del grupo principal. Gemma no denota la misma seguridad que Alba. Parece que la necesita de como apoyo, que la ve como su mejor amiga, que va un poco a remolque de lo que ella haga.

María y Nuria están abrazadas a sus novios, ambos con una pequeña cresta, con una imagen algo parecida a la que tenía Fernando Torres hace un año. El de María la coge por la cintura y deja caer los dedos poco a poco. Nuría lo ve, y le levanta la mano. El hace como que no se entera y vuelve a la carga. El novio de María juega a la indiferencia.

El concierto transcurre y, desde atrás, parece que a las parejas no les interesa mucho el concierto. Siguen su particular conquista de centímetros corporales a golpe de dedos que se caen accidentalmente. Alba y Gemma sí. Celebran las canciones, saltan y aplauden.

Llega EL MOMENTO

El Canto del Loco tocan la canción que pone fin al recital, Una foto en blanco y negro. Alba y Gemma dan un brinco automático, se miran y se dan un abrazo enfervorizadas. “!Sí!, ¡sí!, !sí!”, gritan. Son un resorte, como si tuvieran un muelle en las piernas. Y, juntando las mejillas, cantan como si no existiera otra canción más en el mundo que ella. El salto en cuestión (me) conmueve.

Si fuera Milan Kundera, empezaría a escribir un libro a partir de ahí como hizo, en su día, con el gesto de Agnes en la piscina en La inmortalidad. Como no lo soy, dejo una simple entrada en el blog.

El Canto del Loco “Personas” (Sony, 2008)

Escrito por Javier Becerra
2 de mayo de 2008 a las 9:55h

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No señor, el buen pop de guitarras no se encuentra en las deliciosas canciones de Lori Meyers. Tampoco en la vuelta de tuerca que a su pasado hardcore hecha por Standstill. Ni en el vigoroso sonido nuevaolero de los coruñeses Combo Dinamo. No, al parecer, quien desee escuchar melodías y estribillos bañadas de electricidad ha acudir a la obra de El Canto de Loco, el grupo que más atención despierta en los medios, el que asegura holgadas cifras de cedés despachados en tiempos de crisis, el que registra llenos allá a donde van.

Es el mundo al revés: el pop patrio esplendoroso y la lista de ventas convertida en toda una pasarela de cadáveres creativos. A la cabeza figura esta semana El Canto del Loco, los hermanos pequeños de los Hombres G. La fotografía de ambos estaría, sin duda, en esa diana imaginaria en la que los críticos musicales desahogan su supuesta frustración tirando dardos llenos de veneno. Personas, su quinto trabajo, no cambiará para nada esa percepción: como los anteriores no es sino una insulsa y plana ración de pop-rock, vulgar y llena de lugares requetesobados e interpretada por esa irritante dicción de Dani Martín (“Esta historia que te cuento es como un gritouuuu”) capaz de hunir hasta la mejor de las partituras.

La novedad la pone el tono, supuestamente maduro y rozando el libro de autoayuda. Eres tonto, que saquea el sonido de Los Rodríguez con vistas a Pereza, es el single de adelanto y una colleja al espíritu para los bajos de autoestima. Peter Pan, en medio tiempo acústico, ya se pueden imaginar por dónde va. La vida, habla de, bueno, perder el tiempo y darte cuenta que hay un mundo maravilloso esperando fuera (“La vida es esto a pesar de mis complejos / quererme a muerte, poder querer al resto”). Y ya está, con tres joyitas como estas ya llegan para dar carpetazo a un disco ciertamente horripilante.

Las dos historias del rock

Escrito por Javier Becerra
30 de abril de 2008 a las 11:55h

Existen dos historias del rock: la que llega hasta el 77 y la que arranca justamente desde ahí. En la primera parece existir consenso al respecto: los Stones, los Byrds y Jimi Hendrix con clásicos, y pese a todos los malditos que se quedaron por reconocer, la justicia prevalece. En la segunda, sin embargo, nada es lo que parece, lo más conocido y radiado rara vez suponía lo mejor. En los ochenta, mientras Dire Straits, Simple Minds y Spandau Ballet sonaban en las radios de medio mundo, el subsuelo ardía. Se anunciaba la explosión que llegaría años después.

Uno de aquellos no-hits era Never Understand de Jesus and Mary Chain. Pasión, mitomanía y nihilismo en una cápsula que nacía de espaldas a todo, que es la única manera de hacerse fuerte cuando eres un joven aterrorizado y totalmente inseguro. Fueron nuestros Sex Pistols particulares, nuestra Velvet Undeground en tiempo real, la banda que sonaba tan auténtica que te comprabas su camiseta y te hacías fan a muerte. Por ello (como en el caso de los Pixies, por ejemplo) molesta tanto verlos ahora por los escenarios de los festivales, sin más espíritu que el recaudatorio recogiendo unas rentas que, en efecto, les pertenecen, pero que mancillan la leyenda de una banda cuyos cinco primeros álbumes posiblemente aún no hayan sido lo suficientemente valorados.

Never Understand cuando había magia verdadera

Combo Dinamo: “Hacer canciones en las que se te entienda a la primera te obliga a ser un poco más exigente”

Escrito por Javier Becerra
29 de abril de 2008 a las 10:13h

El efecto boca a boca se está empezando a notar en los coruñeses Combo Dinamo, la derivación de lo que en su día fueron The Mistakens. Reconvertidos a trío, y con unos planteamientos mucho más frescos, la banda formada por Edgar No (voz y guitarra), Pablo Fidalgo (bajo) ha echado un lazo a los años ochenta españoles, aprehendiendo la esencia y la actitud de una época en la que los grupos se obligaban a ser personales. Radio Futura, David Bowie o Supergras son algunas de las referencias detectables en el vibrante Decencia y buen gusto (Wonderland, 2007), el disco con el que debutaron el pasado verano.

Ahora se les ha sumado la segunda guitarra de Juanjo Casteleiro y hace nada que han lanzado el video clip de Más de lo mismo (obra de Héctor Diéguez y Pablo Goluboff). Recuperamos íntegro este improvisado cuestionario realizado al poco de salir el disco, para aliñar el previo de su concierto de mañana en el Campus Rock en A Coruña, el que también estarán Ginferno, The Phamtom Keys, Soul Gestapo y The Sugar Mountain. Es Edgar No quien contesta

-De Mistakens a Combo Dinamo. ¿Es una nueva etapa para ustedes o estamos ante un simple rebautizo?
-Es una nueva etapa que no empieza exactamente ahora mismo. Quiero decir que, realmente, la base de Combo Dinamo es la del anterior grupo durante su último año, cuando empezamos a hacer las canciones que forman parte de este disco y teníamos todos ya muy claro que había que hacer cambios. Los Mistakens, cuando empezaron, eran un grupo con una visión mucho más revivalista o retro, en la onda 60’s o 70’s y que cantaban en inglés, porque es lo casaba con esa idea. Esa primera formación fue bastante estable pero, al final, sólo quedaba la mitad de ella. Los que seguíamos ya habíamos evolucionado y decidimos que lo apropiado era hacer el cambio con la salida de un nuevo disco. Antes no hubiera tenido mucho sentido.

-Se han reconvertido a un formato de trío, ¿cómo influye eso en el sonido?
-Aunque parezca lo contrario, eso nos hace poder tener un sonido mucho más flexible. Por una parte, tocando los tres solos podemos defender perfectamente los temas en un concierto sin que suene cutre o pierda potencia, pero así también podemos dejar que se añada y cambie otra gente en la formación para darle variedad al asunto como teclados o sintes. En el disco las canciones fueron arregladas según lo que pedían, no pensando que las tenía que tocar un power-trio o algo así

-De todos modos, siguen siendo un grupo basado en la energía de las guitarras
-Sí, pero sin dejarse esclavizar demasiado por ellas. A veces en un grupo de dos guitarras es difícil dejar hueco para otras cosas. En el disco han entrado más teclados, sintes, algún loop…También intentamos ser más exigente con voces y letras.

-Se notan muchas reminiscencias de cierto pop español, de grupos como los primeros tiempos de Radio Futura, Flechazos, Brighton 54 o los primeros Ronaldos. ¿Lo consideran ustedes así?
-Personalmente, los primeros me gustan, el resto más bien no. Lo que pasa que es inevitable que al cantar en castellano y hacer rock nos comparen con los grupos de esa época. Pero me parece bien el comentario, porque la gente entonces cantaba en castellano sin ningún tipo de complejos e intentando no imitar directamente lo que escuchaban de fuera. Eso siempre era una actitud que, al final, lograba que tuviesen mucha más personalidad propia. Me gusta el rollo punki surrealista de los últimos setenta y los primeros ochenta. En general, hacer canciones en las que se entiende a la primera lo que estás diciendo, te obliga a ser más un poco más exigente.

-¿No cogen también un poco la onda del pop británico, tipo Kaiser Chiefs?
-También. Aunque ahora está todo lleno de imitadores, Franz Ferdinand y todo ese rollo está muy bien. En el pop inglés siempre hay referencias. Y aunque mucha gente piense lo contrario, tengo la sensación que en los últimos años han sido un buen momento para toda esta música en muchos lados.

Hay en las letras una especie de impulso optimista de “mirar adelante”. ¿Es una postura vital de treinteañeros?
-A Pablito, el batería, no creo que le vaya a gustar está pregunta, porque acaba de cumplir 20. Lo que dices de las letras, no sé…No eres el primero que lo dice, pero no creo que el disco sea especialmente optimista, o por lo menos a mí no me suena así. Y, desde luego, no hay ninguna postura vital definida conscientemente.

-¿Cómo ven su sonido en la coyuntura actual de España? ¿Encaja en lo que buscan tanto el público como la crítica?
-Bueno, por una parte la escena “alternativa” esta completamente deslavazada. Cada uno va a su rollo y con sus sellos en los que están sus colegas: los punroqueros, los de los cincuenta , los de los sesenta, los de los ochenta, los del indiepop, los tecno-pop, etcétera y mayoritariamente cantando en inglés. No sé si entramos exactamente en alguno de ellos. Las críticas de gente que ha escuchado el disco, tanto de unas tendencias como de otras, han sido buenas. No lo sé, a mucha gente lo que le gusta es algo que se amolde lo que espera. De todos modos, tengo claro que para avanzar en esto dependes sobre todo de contactos que te favorezcan y de dineros que te apoyen. Cuando estábamos grabando, realmente no estábamos pensando en agradar especialmente a nadie y nosotros estamos contentos con lo que ha salido.

-¿Se quitarán con este álbum el sambenito de grupo sixties?
-Espero que sí, si no me dedicaré a cantar regueifas… Aunque a la gente le gustan mucho las etiquetas, así que alguna nos colgarán. Estamos esperando.

Los Campesinos! “Hold On Now Youngster” (Wichita-Sinnamon, 2008)

Escrito por Javier Becerra
28 de abril de 2008 a las 9:52h

webb160cdl.jpg¿Cuánto la durará la excitación a Los Campesinos!? La historia es ya conocida: debut impactante, derroche juvenil, reflexión, borrón, cuenta nueva y madurez, con la consiguiente decepción de sus fans originales y la suma de nuevos seguidores. Les pasó a The Delgados, les pasó a Pavement y, seguramente, les suceda en los próximos años a este burbujeante quinteto galés. Pero eso es futuro, y con veinte el futuro no existe, solo el presente, excitante y acelerado como demuestra Hold On Now Yougster, su esperado disco de debut tras una serie de singles que rememoraban los buenos días de la factoría Chemical Undeground en la segunda mitad de los 90.

Ahí, en esa sensación de deja vu, es donde puede flaquear su esplendoroso manifiesto. Quien vivió, en su día, el florecimiento de The Delgados o Bis todo esto le puede sonar a ya oído. Y claro, del mismo modo ello puede constituir una ayuda por su familiaridad, como producir desinterés por todo ello. No es que estemos ante un facsímil, pero sí con un grupo claramente derivativo que, paradójicamente, va dando lecciones de originalidad acusando a las bandas del pop británico de saquear a los Libertines o los Strokes. Sea como sea, lo que se va a encontrar el oyente aquí es una muestra de pop urgente, desaliñado y ligeramente alocado, dueño de un excitado espíritu similar al de Tilly and The Wall. Al modo de unos B 52´s bañados de cultura indie (vayan a su Mypsace y miren su lista de influencias asumidas) canciones como Death to Los Campesiones, You! Me! Dancing! o Drop It Doe Eyes derrochan color, vitalidad e imperfección. Pero también contienen soterrada una agradable cadencia melancólica (véase esos inesperados quiebros que da a voz de Alexandra! en canciones como Don´t Tell Me to Do the Maths) y un ocasional arranque épico (Knee Deep At Atp o We are all Accelerated Readers, como unos Arcade Fire de bolsillo) que hace pensar en que aquí hay bastante más que una erupción adolescente a desvanecerse en unos meses

Y, aún a riesgo de ser puntilloso o pesado: ¿Quiere decir un disco como este que ha llegado ya el momento de que los grupos revindiquen a The Delgados como el enorme grupo que fueron?

Dibújame un video-clip

Escrito por Javier Becerra
26 de abril de 2008 a las 12:30h


La noche inventada (Family)


Dame estrellas o limones (Familiy)

Otro video aquí

Se pueden pintar las estrellas, pero también las canciones que tantas veces hemos pintado en la memoria. Family, uno de los grupos más especiales, conmovedores y perfectos que haya dado el pop español. Algunos de sus fans han hecho estos clips caseros. Pasen un feliz fin de semana.

“Rollo Barcelona”

Escrito por Javier Becerra
25 de abril de 2008 a las 13:23h

Conversación real en una cabina de un pinchadiscos:

Chico con unas copas de más con vestimenta pija y acento coruñés enrarecido: ¿Oye, tienes algo de Sideral?
Pinchadiscos: ¿de Dj Sideral?
C: Sí, el que murió de sobredosis.
P: No, no tengo nada.
C:¿Qué tienes por ahí “rollo Barcelona”?
P: (piensa que no entendió bien) ¿Rollo Barcelona”?
C:
P: Nada, de “rollo Barcelona” no tengo nada (el pincha se aleja para mezclar la siguiente canción, a ver si el solicitante se va)
C: Vamos, que ni puta idea
(el pincha se queda en silencio)
C: A ver, ¿tienes la remezcla de Hot Chip con Triángulo de Amor Bizarro que hizo …. (imposible traducir el nombre del supuesto mezclador)?
P: No, no la tengo.
C: (se sube a la cabina con copa en la mano aproximándose demasiado a la mesa y con gesto de “vamos a salvar la noche”): Vamos a ver qué tienes por ahí….
P: (nervioso, viendo como la copa se acerca a la mesa con claro riesgo de derrame) Oye mira, aquí no se puede estar. (El chico no hace ni caso y sigue mirando). Dime un tema, si lo tengo te lo pongo, pero aquí no se puede estar. ¡Venga!
C:¿Qué me ofreces?
P: Por favor, tío (lo dice empujando levemente).
C: Bueno, me pones esta de Hot Chip (lo dice con tono exhortativo señalando un recopilatorio de RDL)
P: Vale, venga, chao (le abre la puerta y le da en la espalda para que se vaya)

El chico se va a regañadientes con un gesto resignado que dice algo así como “En Coruña no pinchan como en Barcelona”, ansioso por contárselo a sus amigos

(Hot Chip nunca sonó)