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Gallegos fuera de lista (3): Pantis, Nave Nodriza, Selvática, Bento Veloso y Os Amigos dos Músicos

Escrito por Javier Becerra
31 de Diciembre de 2016 a las 12:08h

Tercera entrega de esta serie que recoge grandes discos editados en el 2016 en Galicia y (casi) que no figuran en los listados de lo mejor del año de la prensa especializada. Daría para una cuarta y quinta, seguro. Os animo a que la completeis. Aquí tenéis la primera y segunda entrega

pantis11. PANTIS “Pranto” (Prenom). Rubén Domínguez es uno de los músicos más inquietos y talentosos que actualmente se mueven en Galicia. A Telephone Rouges o Chicharrón, sumó este año un proyecto de pop electrónico, oscurísimo y krautrockero. De Neu! a Silver Apples, pasando por Suicide. Lo estrenó en directo en Los conciertos de Retroalimentación, telonenado a Triángulo de Amor Bizarro, y nos impactó. En el disco pudimos profundizar aún más en sus imágenes, sus ambientes y esa sensación de trabajo cerrado de infinitas escuchas. Para ponerlo con cascos y olvidarse de todo.

nave12.NAVE NODRIZA “Apesta” (Grabaciones de Impacto). Angelito (Las Aspiradoras, Tropicalia Negra), Víctor (SraSrSra) y Álvaro “Bicis” lanzaron a mediados de este año un primer elepé que responde a lo esperado. Trece trallazos de rock&roll-punk-garage lanzados a lo bruto, sin un ápice de la “modernidad” con la que se han barnizado esos géneros de un tiempo hacia esta parte. No, lo de Nave Nodriza apunta a los Vipers o Devil Dogs, se deja producir por Mike Mariconda y explota en la cara como un puñetazo.

selvatiza13. SELVÁTICA “Canciones cariocas” (Autoedición). Cuando no habían pasado ni un año de la edición de Un mundo extraño (que presentaron en el 2015 en Los conciertos de Retroalimentación), retorna el grupo vigués-pero-afincando-en-Brasil con nuevo trabajo. En realidad es el rescate de de una extensa maqueta a la que se añaden nuevos temas. Todo responde a ese punk-pop con el que ya habían destacado cuando eran Indómitos, pero con atractivos añadidos tropicales que le otorgan un extra de luz.

bento14. BENTO VELOSO & LOS DOCE TRINCHES “Extinción” (Freeky Dicky). Lo llaman psicofolk garagero, tiene aires de western, tensión roquera, aromas de psicodelia y una voz que recuerda a Los Ilegales, The Cramps o los primeros Gabinete Caligari. Sea como sea, esta banda coruñesa posee un puñado de temas con poderío que, por ahora, se concentran en este single con aromas de película gore y novela apocalípitca. Dos temazos que aventuran un futuro de lo más prometedor

amigos15. OS AMIGOS DOS MÚSICOS “Os Amigos dos Músicos” (Gran Derby). Pues sí, me precipité en la primera entrega de esta serie, situando a Os Amigos dos Músicos junto a Malandrómeda o TAB como banda que copa listas. Lo esperaba, de verdad. Su disco de debut, entre el pop, el folk-rock y la tradición gallega, lo merece desde luego. Por lo que significa, pero sobre todo por lo que contiene en su interior: canciones bonitas (que igual remiten a Teenage Fanclub, como a Juan y Jr o Wilco), perfectamente arregladas y listas para ser queridas.

Gallegos fuera de lista (2): Chicharrón, Pardo, Sr. Anido y Sra. Álvarez, Bifannah y David Quinzán

Escrito por Javier Becerra
30 de Diciembre de 2016 a las 11:52h

Seguimos recopilando discos gallegos editados en este 2016 que no salen en (casi) ninguna lista. La primera parte la podéis consultar aquí

aaaaaaaaaaaaaaaaachicharron6. CHICHARRÓN “Postal” (Prenom). En su segundo disco Chicharrón ha dado dos pasos adelante. Primero, usando el gallego en el 100% de sus canciones. Segundo, abranzándose a cierto tipo de ambientes que provoca que su pop se ponga en suspensión. Dentro, el amor como salvación y pasaje a un futuro tranquilizador. “Nada se me perdeu no abismo / e o único que quero é estar contigo”, canta Alberto Vecino en A verdade de calquera fonte resumiendo el espíritu de un disco que explota definitivamente en directo. Lo pudimos comprobar, de nuevo, en Los conciertos de Retroalimentación.

aaaaaaaaaaaaaapardo7. PARDO “Siento no haber sido lo esperado” (Autoedición). Fue uno de los primerísimos del año y una gran alegría para quienes intuían que el coruñés podría dar más de sí haciéndose entender. Antes estuvieron Waitin’To The Other Side (2013) y Let It Stay (2015). Ahora su voz de arena y desagarro canta en castellano. Y sus manos continúan elaborando una suerte de rock americano, con miras al blues, al country y el folk. Con ellas consigue piezas intensas y con punto dramático como Que no te quede más y Ya no sé. Son, respectivamente, inicio y final de un disco con todas las notas de punto de inflexión para un artista muy singular. También estuvo este año en el ciclo de conciertos de este blog

aaaaaaaaaasr-anido-y-sra-alvarez8. SR. ANIDO Y SRA ÁLVAREZ “18” (Discos Porno-Prenom-Grabaciones de Impacto-Discos Bajo el Volcan). Improbable, anómalo y extraño. La unión de Rafa Anido (Metralletas Lecheras, Jiménez del Oso, Iribarnes, Travesti Afgano…) con Javi Álvarez (Fluzo, Duo Cobra) ha generado uno de los discos más insólitos del último rock gallego. Con ramalazos de garage-rock, ecos de Suicide, detonaciones electrónicas y rítmica surf, 18 propone un viaje sorprendente por una música efervescente que igual abofetea al oyente con bailes intrépidos como lo postra en el sillón en pasajes hipnóticos que juegan con el absurdo.

aaaaaaaaaaaaaaaaaabifanna9. BIFANNAH “EP” (The John Colby Sect). Entre Galicia e Inglaterra, este trío con ex miembros de Wild Balbina y Mvnich en sus filas sorprendió a principios de año con su garage lusófono. Sí, lo suyo son los riffs crudos, el chorros fuzz, las ondas psicodélicas y los constantes guiños al tropicalismo. Todo interpretado en portugués. Lo han dejado patente en este primer paso de cinco temas. Adelanta lo que esperemos que sea su elepé de debut. En mayo estuvieron junto a Chicharrón presentándolo en Los conciertos de Retroalimentación.

aaaaaaaaaaaaaaaaadavid-quinza10. DAVID QUINZÁN “Caballito Negro” (Autoedición). David Quinzán nada tiene que ver con la idea de cantautor intimista con guitarra acústica que parece que trasmite. Todo lo contrario. Su música remite al colorido de los años ochenta, a la vitalidad de Talking Heads, la expansiva alegría del Paul Simon de Graceland y al punto sintético del pop de la época. A partir de ahí, el sonido forma bucles contagiosos. Conquista al oyente. Y lo incitan a trasmitir el descubrimiento. En serio, a poco que te sitúes frente a sus encantos serás parte de la cadena.

Gallegos fuera de lista (1): Pablo Seijas, Caxade, Loe Lof Lon, Cro!, Linda Guilala

Escrito por Javier Becerra
29 de Diciembre de 2016 a las 14:29h

Quizá se pueda decir que en el 2016 (les) haya explotado la música que se hace en Galicia. Decimos “les” porque llevamos al menos un lustro avisando de que una buena parte de lo mejor que se hace en España en estos momentos proviene de aquí. Parece que el mensaje ha calado. Ayer nos enterábamos que Malandrómeda eran el disco del año en Rockdelux. Vemos también como Triángulo de Amor Bizarro (el disco nacional del año para un servidor) recogen aplausos por todo el país y son el número 1 para Mondo Sonoro. Y observamos, emocionados, cómo Os Amigos dos Músicos llevan su folk-rock da terra a los oídos de toda la Península. Todo ello sin hablar de consagrados como Iván Ferreiro que directamente arrasan, ocupando el segundo lugar en Efe Eme.

Nos encanta. Nos emociona. Nos reconcilia con el poder de la calidad. Pero hay más. Sí, aún hay más de lo que se puede ver. Hay pequeñas joyas ocultas. Álbumes autoeditados que no han contado con el altavoz preciso. Grupos con discursos arriesgados que no logran esa segunda escucha. Proyectos que enamorarían a cualquier que se ponga delante de ellos. Todos han sacado disco este año. Y por ello, Retroalimentación este año no publicará su habitual lista de lo mejor del año nacional. No, esta vez se fijará en trabajos gallegos que no salen en (casi) ninguna lista. Pero deberían salir. Aquí va la primera tanda.

apablo1. PABLO SEIJAS “Debajo del aire” (autoedición). Sorpresón. El segundo disco en solitario de Pablo Seijas (cantante de los coruñeses Misterioso Viaje Holanda) es una delicia. Aunque con algún ramalazo a lo Radiohead (Aquel que rueda firme) por ahí o alguna pieza crujiente que podría recordar a Iván Ferreiro (Para nuevos soñadores), el álbum discurre mayoritariamente por terrenos electroacústicos, muy en la onda de bandas como Fleet Foxes. Ahí entre claroscuros fronterizos, trenzados folkies y ambientes sinuosos es donde desarma con canciones como Confusión, Nada nos detiene, Sol Crespuscular o la titular Debajo del aire. Una joyita

aaacaxade2. CAXADE “Isto é o amor” (Discos da Máquina). El disco que debería llevar a Caxade mucho más allá, tras la sorpresa de A dança dos moscas (2014) se ha quedado medio escondido. Error tremendo. De caricia más suave y algo más pop, el segundo capítulo del imprescindible proyecto de Alonso Caxade tiene un algo más conmovedor si cabe, que da ganas de abrazarlo y embarcarse a esa sensación de irrealidad que a veces trasmiten canciones como E isto é o amor u Homen Bala. Sin apartar la política explícita (ahí está Independence Day o Colesterol), lo cierto es que exploran otros territorios y nos dejan con la misma cara de emoción que la primera vez. Una maravilla que se suma a la anterior.

aaaaaaaaaalove3. LOE LOF LON “Conventional Elements” (Mutant Sounds). Grabado casi todo en primera toma, con aliento experimental y buscando lo casual, este proyecto de Lugo es de los que zarandea al oyente. Según Gori, su autor, se trata de mezclar al Miles Davis eléctrico con el primer Arto Lidsay, y Ornette Coleman. A todo ello se le aplica un pocode Fugazi, Hawkind, John Cage, Suicide o Neu! y el resultado son once píldoras de sonidos metálicos, guitarras afiladas, saxos intrépitos ritmos que mezclan lo maquinal y lo serpenteante. Uno de esos discos-experiencia que acabarán teniendo fans dispersos en medio mundo. Tiempo al tiempo.

aaaaaaaaaaacro4. CRO! “Mounstros” (Metamovida). Son ya unos veteranos del rock underground gallego. Pero su particular concepción del rock -enrevesada, imprevisible, lunática- sigue escurriéndose a la mayoría. Normal. Tirando por el camino más ancho del rock progresivo y el jazz-rock, trenzan un discurso en el que braman cosas como “¡¡¡El castillo está en llamas!!!” con una voz que recuerda a los míticos Asfalto, giran en las estructuras de la canción como si fueran Yes y pulsan pequeñas detonaciones de electricidad que sientan de maravilla. Eso sí, en directo todo es muuuuuuuuuuuucho mejor. Lo hemos podido comprobar en Los conciertos de Retroalimentación, cuando tocaron con Moura,

aaaaaaaaaaaaaaaaaalinda-guilala5. LINDA GUILALA “Psiconautica” (Elefant).
Un discazo. Cogiendo el testigo de aquel malsano Lo siento mucho de su epé Xeristar, Linda Guilala han desarrollado durante todo un elepé un historia de zozobra espiritual, dolor metal y aceptación personal. Sí, Psiconáutica es un disco-purga que, entre melodías desapasionadas y ruido exorcista, habla de cosas durísimas que necesitan ser expulsadas. Y lo hace abrazándose al sonido shoegazer con maestría, mirando sí a los primeros Planetas, pero también a bandas como Mercromina y a Nadadora. Brutalmente sincero, maravillosamente intenso y emocionalmente demoledor, Psiconáutica te dice en un susurro: “Escúchame, te necesito”. Hemos intentando tenerlos en Los conciertos de Retroalimentación, pero ha sido imposible. No cesaremos en el empeño porque los adoramos.

Los mejores discos internacionales del 2016

Escrito por Javier Becerra
24 de Diciembre de 2016 a las 11:25h

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El año 2016 ha sido del del rock y sus circunstancias. La muerte se encuentra detrás de tres de los álbumes fundamentales del ejercicio: los de David Bowie, Nick Cave y Leonard Cohen. Ha obligado al oyente a cambiar la mirada sobre ellos. Además, se ha consagrado definitivamente Beyoncé como la gran estrella pop del momento, con su hermana Solange despuntando con un espléndido lienzo de música negra. Todo con la emocionante irrupción de una soberbia Angel Olsen, el segundo paso de las imprescindibles Savages, las refrescantes dentelladas de Car Seat Headrest y Public Access Tv y el retorno de una leyenda brit, Suede. Vamos que, al final, el año no ha estado tan mal.

1. DAVID BOWIE “Blackstar” (Sony). La secuencia de vacío-encogimiento-asombro que generó la muerte del artista ligada a la edición de este disco no la olvidaremos jamás. Como queriendo hacer de esta un acto creativo, Bowie pintó una pirueta final que nos dejó conmovidos. Si el disco -entre el frío berlines, las filigranas jazzies y un clima derrotado- nos había encantado, con la desaparición del artista unos días después se convirtió en fundamental. De pronto, lo entendimos todo: la portada, las metáforas mortecinas, el tono angustiado y las melodías que decían adiós. Ya no está con nosotros. Fue un placer haberlo conocido, crecer con él y acompañarlo hasta este maravilloso y superlativo final.

2. NICK CAVE “Skeleton Tree” (Bad Seed). La pérdida de Arthur Cave, su hijo de 15 años, en noviembre del 2015 planea sobre las nueve canciones de este trabajo. Un disco de instrumentación casi estática, interpretado casi en spoken word y con melodías que casi se llegan a dibujar. En esos “casis” se encuentra mucho de su valor. Creado en el estado paralelo que genera una pérdida así y trasmitiéndolo en todo momento con versos demoledores y congoja permanente, se trata de un disco soberbio. Cuando, en la recta final, llega “Distant Sky” a uno literalmente se le encoge el alma.

3. SAVAGES “Adore Life” (Matador). Son uno de los grupos fundamentales del presente del rock. Lo habían demostrado en su primer álbum y lo refrendan en este segundo. El post-punk catártico inicial se abre ahora en caminos de los que surgen joyas de pecho hinchado como la titular “Adore Life”. Menos Siouxsie and the Banshees, más Pj Harvey, “Adore Life” se presenta como un disco de subidones y bajones, de cánticos al amor y la vida, de intensidad máxima y nervios a flor de piel estallando de continuo. Solo es un aperitivo del grupo que, probablemente, brille más en directo en la actualidad.

4. LEONARD COHEN “You Want It Darker” (Columbia). Otro álbum marcado por la muerte y la inminencia de esta. Si 2016 empezaba con la adiós de David Bowie, enfiló su final con la de Leonard Cohen. Más explícito aún (“Si eres tú quien reparte las cartas / déjame salir de este juego / aquí estoy, estoy listo, Señor”), cierra con él no solo su trayectoria, sino la espléndida trilogía crepuscular que supuso su vuelta a los estudios. Todo con tono opaco, música ralentizada, deliciosos coros femeninos y sensación de eternidad. También ha sido un placer estar contigo, Leonard.

5. BEYONCÉ “Lemonade” (Sony).
¿Aún existe algún reacio a aceptar el apabullante talento de Beyoncé Knowles por aquello de la autenticidad y la repulsa a las grandes estrellas del pop? ¿De verdad? ¿Es posible? Le recomendamos que se deja caer por su mejor disco hasta la fecha. Con sus problemas personales sobre la mesa (la supuesta infidelidad de us marido Jay-Z sale a relucir desde el primer verso: “Puedes probar la falta de honestidad / Está por todos lados en tu respiración mientras la pasas tan caballerosamente”), traza un suntuoso viaje musical por el Caribe, el rock, al country y un sinfín de géneros.

6. ANGEL OLSEN “My Woman” (Jagjaguwar).
¿Es quizá “Sister” la mejor canción del año? Lo cierto es que cuando la luz de miel, country y melancolía de la artista interpretan esos versos todo indica que sí. Y cuando en la segunda parte del tema surgen esos coros que parecen venir del más allá en medio de la electricidad, ya no quedan dudas. Se trata de la cima de un gran álbum sensacional, lleno de sorpresas y, sobre todo, de emoción. Como si Emmylou Harris empezase de nuevo en 2016. Sí, así de maravilloso.

7. CAR SEAT HEADREST “Teens Of Denial” (Matador). El grupo de Will Toledo ha surgido para regocijo de quienes aprecien el indie-rock desaliñado de renglones torcidos y voces que rompen melodías por su incapacidad de cantarlas. Sí, ese que va desde Pavement a Clap Your Hands and Say Yeah! y que desde Seattle se cultiva ahora con enorme acierto. Además, posee un gran directo que no hace sino sumar puntos a la causa.

8. SOLANGE “A Seat At The Table” (Columbia). Ha sido una de las sorpresas del año. El tercer disco de la hermana de Beyoncé se (auto)define como «un proyecto sobre identidad, empoderamiento, independencia, dolor y curación. Musicalmente se mueve entre el soul sedoso, los ramalazos de r&b, los destellos de jazz y un intermitente toque funk. Todo al ralentí, cuidando al máximo las voces e introduciendo una rítmica nerviosa que genera una sensación de cómoda extrañeza que resulta adictiva.

9. PUBLIC ACCESS TV “Never Enough” (Cinematic).
No muy celebrado por la prensa especializada, el debut de Public Access Tv debería interesar a los llevan desde 2001 esperando alguien que recoja el testigo de The Strokes. Igual que ellos ponen sobre la mesa Nueva York, juventud, estribillos luminosos y plus de electricidad. Por su cancionero desfilan ecos de Television, The Cars y Gang Of Four con los que arman temas tan potentes como “End Of a Era” o “On Location”, con vocación de himno

10. SUEDE “Night Thoughts” (Warner).
En su segunda vida Suede no solo ha demostrado que sobre las tablas continúa ejerciendo de excelente banda de directo, sino que en el estudio mantiene intacta su capacidad de crear álbumes notables. “Night Thouthts” entra en esta escala, desde luego. Con las miras en el icónico “Dog Man Star” (1994) los Suede del 2016 exprimen su lenguaje jugando a las luces y sombras con maestría, a tensar el músculo pop y entregarse al lirismo de manera majestuosa y a demostrar que, en efecto, eran enormes y son, cuando menos, grandes.

Los conciertos de Retroalimentación homenajean a David Bowie

Escrito por Javier Becerra
12 de Diciembre de 2016 a las 23:00h

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El espíritu del Duque Blanco se revivirá en la sala Playa Club

El próximo 7 de enero el ciclo de conciertos de este blog rendirá tributo a David Bowie. Pocos días antes de cumplirse un año de su muerte, que tuvo lugar el pasado 11 de enero, un grupo de músicos de A Coruña se subirá al escenario del Playa Club (23.30 horas, entrada libre).

Por ahora, integra el listado Pedro Granell (ex Eskizos, ex Kozmic Muffin y Ulrica), Carolina Rubirosa (The Funkles), Fernando Esclusa (Guru Deva, Los Mecánicos), Edu Calvario & Los Mártires del Camposanto, los hermanos Adrián y Pabo Seijas (Misterioso Viaje Holanda) y Lady Leño.

El cartel no está cerrado. Se unirán más artistas en los próximos días. A ti te esperamos como público, porque esta iniciativa va de eso, de estar todos juntos disfrutando una vez más del repertorio de un artista que nos ha marcado. Sin más pretensiones. Solo con esa gran pretensión.

Esta iniciativa de Los conciertos de Retroalimentación y la sala Playa Club surge tras un intento fallido el año pasado. La conmoción que nos causó la muerte del Duque Blanco nos impulsó a ello. De pronto, todos los sentimos un poco huérfanos. De pronto, sin David Bowie nos sentimos infinitamente tristes. De pronto también, experimentamos una extraña alegría en cuando volvimos a escuchar Starman, sabiendo que esa sensación se estaba produciendo al unísono en miles de corazones por todo el mundo.

Sin embargo, no hubo tiempo para poder ponerlo en marcha. Lo recuperamos ahora, con la misma intención y devoción. Reserva la fecha, ponte las mejores galas y píntate un rayo en el rostro. El próximo 7 de enero hay fiesta pop en A Coruña. Para celebrar la existencia de esas canciones que nos acompañaron durante toda la vida y homenajear a uno de los personajes clave de la música popular.

Y todos estáis invitados.

¿Está el bis en peligro de extinción?

Escrito por Javier Becerra
5 de Diciembre de 2016 a las 1:27h

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Hoy hubo fiesta pop en A Coruña. Los Crystal Fighters dieron un concierto que se expandió como una onda sísmica sobre la sala Pelícano. La gente bailó, botó y gritó. Se abrazó, se cogió de la mano y alzó sus brazos al cielo, siguiendo las instrucciones fraternales del grupo. Por momentos, se podría decir que la euforia había conquistado totalmente la sala. Y que pocos, casi ninguno, se llegaron a resistir al contagio de esa vitalidad. Por eso resultó sorprendente que cuando finalizaron el bolo pocos pidieran un bis. Ni un 5% del público se puso a aplaudir, a pedir otro tema y continuar exteriorizando su euforia. Todo lo contrario. El grupo volvió igual al escenario. Y solo ahí, cuando se vio su silueta, retornaron los aplausos.

Hace tiempo que percibo ese comportamiento en el público y noto que cada vez va a más. ¿El bis, al darse por supuesto, no merece el más mínimo esfuerzo? ¿Para qué malgastar un aplauso o soltar un alarido? La cosa no va con uno y, total, el artista va a salir igual. Lo cierto es que cuesta encontrar un concierto de esos en los que la gente termine haciendo “¡oe, oe, oe, oe!” como otrora resultaba común. No hablamos de pequeños bolos en los que no se rompe el hielo con el público. Para nada. Lo de hoy fue un ciclón pop. Pero al llegar el momento de pedir la vuelta al escenario todo se desinfló incomprensiblemente.

Recientemente, observé algo parecido con Carlos Sadness en el Playa Club. Había unas 500 personas enloquecidas, coreando todos sus temas, jaleando los movimientos del cantante y riendo cualquier cosa que este dijera. La sublimación del fan total, en definitiva. Sin embargo, al irse al camerino, se hizo un silencio incomodísimo. Las devotas miraban en una dirección: su móvil. Semeja que ese momento, que tradicionalmente se usaba para pedir “¡Otra, otra, otra!”, se use ahora para revisar los mensajes o ver las fotos hechas con anterioridad.

Ante esa situación no sería de extrañar que llegase un momento en el que los artistas dejen de hacer ese extra que, visto lo visto, empieza a dejar de tener sentido. ¿El bis solo para quien lo merece? Tiempo al tiempo .

De los ritmos caribeños de David Quizán a los quebrados de Cro!

Escrito por Javier Becerra
4 de Diciembre de 2016 a las 11:15h

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La semana pasada este blog rompió la tradición de dejar unas líneas de la actuación correspondiente de Los conciertos de Retroalimentación al día siguiente. Había un motivo: nos había gustado tanto David Quinzán en el Playa Club, que nos fuimos a Santiago al día siguiente a repetir la experiencia al Riquela. Luego llegó la vorágine laboral de la semana. Su pase fue tan estimulante, divertido y disfrutable que no quedó más remedio. Al modo de unos Talking Heads actualizados, la tropa del músico coruñés regó al público con afro-pop, sonidos sintéticos y explosiones rítmicas. Al día siguiente, en horario diurno en Compostela gustó incluso más. En A Coruña, además, estuvo acompañado por Pájaro Sunrise.

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Ayer, por su parte, hubo en la Nave 1839. Tanto daba que anduviesen los Crystal Fighters por ahí, el doble cartel de MØURΔ y Cro!resultó lo suficientemente atractivo para atraer al público. Hicieron bien porque fueron dos grandes conciertos. Los primeros impresionaron. Empezando como Black Sabbath, siguieron enredándose en psicodelia y en ningún momento abandonaron el tono pesado. Apenas interpretaron cuatro (extensísimos) temas y dejaron con ganas de una actuación mucho más grande en un futuro que (esperemos) no se demore mucho.

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Cró!, por su parte, presentaban Mounstros y ofrecieron un concierto fiel a su particular concepción del rock. Un poco jazzie y un bastante progresivo, rompieron ritmos, colaron melodías en ellos que aparecían y desaparecían y no permitieron relajarse a la gente ni un solo minuto. Quiebros y más quiebros en un discurso deliberadamente enrarecido y sorprendente.

Con esta actuación Los conciertos de Retroalimentación cierran un 2016 que no ha estado nada mal. Ya estamos trabajando y cerrando fechas para que el 2017 sea tan o más estimulante todavía. Muchas a todos por estar ahí, respaldando con vuestra presencia el ciclo.

Ennegrecer a The Beatles y hacer una gran fiesta con ello

Escrito por Javier Becerra
5 de Noviembre de 2016 a las 18:47h

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De eso se trataba: de tirarle una fotografía al repertorio de The Beatles pero con un enfoque diferente. The Funkles se colocaron en la esquina del funk y del soul, pusieron las canciones mágicas de los Fab Four en una visor y dispararon. El escenario de la sala Mardi Gras acogió el resultado: temas requeteconocidos con sus melodías magistrales pero con un envoltorio inédito. Con voz de mujer, la potente de Carolina Rubirosa, sonaron She Loves You, Drive My Car, Lady Madonna o Come Together con nueva vida. Perfectamente ejecutadas e irradiando buenas vibraciones se colaron por todos los rincones de la sala pintando sonrisas.

Al final hubo que salir al escenario y alargar un poco más un concierto de esos en los que sale todo a pedir de boca. Muchas gracias a todos los asistentes que desafiaron al chaparrón, a la sala Mardi Gras y, por supuesto, a unos músicos excepcionales. Los conciertos de Retroalimentación siguen y, de manera excepcional, este mes tendremos una segunda fecha. Próxima parada: David Quinzán y Pájaro Sunrise el 26 de noviembre en sala Playa Club.

Caxade nos volvió a enamorar

Escrito por Javier Becerra
15 de Octubre de 2016 a las 21:36h

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Ya los conocíamos por su visita a Los conciertos de Retroalimentación del 2014. Pero ayer nos enamoramos exactamente igual que la primera vez. Caxade son un grupo delicioso, de un presente que mira atrás y que se proyecta hacia el futuro con algo muy particular. Más allá de la fórmula matemática -que si indie, que si folk, que si Beirut, que si no sé qué- logran reblandecerte, obligarte a ladear la cabeza de lado a lado y pintarte la mejor de tus sonrisas. Es música festiva pero melancólica, divertida pero combativa, ligera pero con mucho fondo. Y en este blog estamos totalmente rendidos a sus encantos.

Isto é o amor, se titula su segundo disco. Y ayer, a mitad de concierto, la interpretaron y nos obligaron a bailar: algunos físicamente, otros quietos danzando por dentro. Pero todos con la sensación de estar allí gozando de la música y de un pequeño secreto que debemos -y tenemos que- compartir. Maravillado como espectador y muy orgulloso como organizador llevo todo el día con trompetas sonando en mi mente y sintiendo el dulce vaivén de una música deliciosa y un grupo que adoro.

Fue una joya, en serio. Muchas gracias a todos los que acudisteis al Playa Club a disfrutarlo. Porque como decía ayer Alonso las cosas se hacen grano a grano y este ciclo de concierto sigue esa misma filosofía. Próxima parada: The Funkles, en Mardi Gras el 4 de noviembre.

No es solo poesía (pero me gusta)

Escrito por Javier Becerra
14 de Octubre de 2016 a las 10:09h

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Ya está. La alta cultura ha acogido en su regazo a ese primo lejano llamado rock, otorgándole el Nobel a Bob Dylan. Carente de la historia de otras artes, la música endemoniada que sacudió a Occidente en los cincuenta lleva luchando porque se la acepte como cultura oficial desde hace décadas. Las mismas con las que se ha ido despojando de su punto transgresor original. Ahora, que los bancos se anuncian con guitarras eléctricas, va y la Academia Sueca abre la puerta al que fue el sonido del mundo moderno. Lo hace de un modo extraño: poniendo sobre la mesa sus valores literarios. Es decir, aceptándolo por una parte, no por el todo.

Dylan es mucho más que poesía. En su caso, lo principal no se encuentra tanto en el qué como en el cómo. Lo vi por primera vez en directo, con 17 años y mi inglés precario. No sabía lo que decían sus letras. Pero estas, vivas y fuera del papel, me golpearon con una violencia inusitada. No se trataba de la fortaleza de Iron Maiden o los puñetazos verbales de Public Enemy, sino de una agresividad desconocida para mí. Retorcía palabras. Estiraba vocales. Escupía consonantes. Todo mientras trazaba lineas atropelladas. Ese modo de interpretar me enamoró y siempre ha sido un placer encontrarme con su reflejo, sea en PJ Harvey, sea en War On Drugs, sea en nuestro Xoel López.

Pero, aparte del fraseo, se debe acudir a lo obvio: la música. Desde los esqueletos folkies de la época protesta a la revisión del blues de sus últimos tiempos. Uno, siguiendo a la mayoría, profesa una especial predilección por el período electroacústico de mediados de los sesenta. Esa música, entre el poder y la delicadeza, con melodías que se reinventaban a cada estrofa, representa una de las cimas creativas del siglo XX. Y su influencia resulta apabullante. A veces, no reconocida. ¿Alguien recuerda a Belle & Sebastian? Pues démosle una escucha al Bringing It All Back Home (1965) antes de rescatar el If you’re Feeling Sinister (1996) de los escoceses. Será muy revelador.

Cabe la posibilidad de llevarlo a un cuadrado, subrayando al Dylan personaje y los quiebros imprevisibles que ha dado en su vida. Pero lo dejaremos en un triángulo que, ahora sí, encuentra un vértice final: unas letras mayúsculas escritas en el minúsculo soporte de la canción popular. Desde ahí han entrado en el terreno del himno generacional (The Times They Are A-Changin), la explosión surrealista llena de imágenes mágicas (Visions Of Johanna) o la lírica a corazón abierto (todo el disco Blood On The Tracks de inicio a fin) mereciendo, sí, todo tipo de aplausos. Aunque siempre como parte de un todo más complejo. Porque Dylan no es solo poesía (pero me gusta).