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Entradas para la categoría ‘Canciones perfectas’

Gloria pop para días de verano

Martes, Agosto 2nd, 2011

Noticia al margen: Lemmy de Motörhead perdió cuatro sombreros en A Coruña y pide la ayuda de sus fans
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A veces surgen canciones totalmente perfectas, como The Weakest Shade Of Blue de The Pernice Brothers. Son esos temas en los que todo fluye con una insultante armonía. Dueña de un arranque-fogonazo directo al corazón pop, avanza en sus primeras estrofas como un pedazo de gloria, gracias a una melodía irresistible que se repite en círculos buscando un estallido de placer. El sonido, nítido y suave pero contundente, resulta idílico; la dicción del cantante, ligeramente difumina, deliciosa; y esa segunda voz que emerge del Libro de Trucos de las Grandes Canciones Pop adelanta que ese corazón, ya impresionado y conquistado, se va a derretir completamente. 

“But don’t cry baby / please don’t cry baby / I’ll be tender til the day I die” cantaba Jason Pernice en esta pieza del 2003, perdida en el olvido. El catador de canciones intuye aromas de fragilidad, briznas de melancolía y una emoción contenida a flor de piel que se destapa totalmente al llegar a un estribillo ma-ra-vi-llo-so: “This love I have for you is terrible and true / how this sheltered loveless life / fades into the weakest shade of blue” (“Este amor que siento por ti es terrible y verdadero / como esta vida abrigada y sin amor / se funde hacia el más debil tono de azul). Ahí el plumilla deja de escribir y se sorprende a sí mismo, eufórico y con el pecho en suspensión, haciendo air guitar. Encara la segunda parte del estribillo. Y en ella que se repiten esos preciosos versos en una pequeña obra de arte pop, en la que el músico se deshace en poesía para explicar los terremotos interiores que la causa ese capricho llamado amor.

De ahí al final, un minuto dedicado a mantener el placer, entre arpegios magistrales y una voz que se apaga, segundo a segundo, hasta llegar a un final que solo pide una cosa: volverla a escuchar. Si después de cinco veces seguidas tienen ganas de escucharla una sexta, no se preocupen: ya le ha pasado a muchas personas con anterioridad.

Este vuelve a ser el tiempo de 091

Miércoles, Junio 1st, 2011

Imagen de previsualización de YouTubePara escuchar la versión de estudio a buena calidad aquí

“Las palomas han volado después de ponerse el sol / un grifo de oro goteando pone el ritmo a mi canción / El amor pasa de largo y la fortuna dice adiós / eso dijo la gitana que las manos me leyó / ¿Qué haréis si yo aparezco / con diamantes en los dedos / un disfraz de Polifemo y un tambor? / Sé que la vida es sueño, ya lo dijo Calderón / sea sueño o pesadilla alguien levantó el telón / Me encontré a un policía que con su arma me apuntó / el también era agorero y mi signo adivinó / “Te ahogarás justo en la orilla después de mucho nadar” / luego me dejó su insignia y se marchó. / Este es nuestro tiempo / feria de contradicciones gritos y silencios… / Este es nuestro tiempo/ Un pasado indefinido presiento un futuro…imperfecto / Hoy es martes y no hay misa pero oigo una oración/ veo a la gente con prisa por saldar cuentas con Dios. / Cucarachas en el piano y grietas en el Partenón / eso vio la pitonisa en mis cartas del tarot. / No hay guión ni argumento tengo la soga en el cuello / y alguien al que yo no veo grita “acción” / Este es nuestro tiempo…/ Las apuestas están altas / hay quien por menos vende el alma / ahora ves las cosas claras / yo aún no. / Este es nuestro tiempo…”

Este es nuestro tiempo (091)

Oportunísimo reportaje sobre 091 hoy en EFEME

La gloria que se deshizo entre los dedos

Lunes, Abril 25th, 2011

(seguimos en la era brit-pop)

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En cierto modo Menswear son el ejemplo perfecto de las grandezas y miserias del brit-pop. Tenían un hit incontestable, imagen lo suficientemente atrayente como para fijarse en ellos, una convención de feromonas a su alrededor y una arrogancia capaz de parar a un tren. En 1995 Daydreamer invitaba a adorarlos, a tener 18 años y hacerse fan de ellos a muerte. No eran más que otro eficaz producto de esa fábrica de sensaciones llamada Londres que persigue gritos, calor, histeria, humedad, fanatismo…. y, a veces, la trascendencia que a Menswear les esquivó completamente.

Ellos asomaron la cabeza así, imponentes, con Daydreamer un single tan tenso, sexy y demoledor como los de lucían entonces Elástica, Sleeper o Pulp. Se lo iban a comer todo. La canción adecuada, en el momento adecuado, con la imagen adecuada… pero tras ellos había únicamente vacío, vacío y más vacío. Fueron el efímero sueño pop, un cohete que voló alto y, cuando tenía a todos mirándolo, se desintegró en un racimo multicolor. Jamás volvería a iluminar.

Debe ser frustrante mirarse al espejo con 40 años y ver al joven de 20 años que ansiaba ser estrella difuminado en un recuerdo de un pasado que prometía un futuro muy diferente. Viene a ser un poco la vida de la mayoría de los fans de la música, pero convertida en una hipérbole aparentemente insoportable. Aquí no es solo una cuestión de entradas que auguran una generosa calva, michelines que impiden ponerse pantalones pitillo y el reflejo en el espejo el puretilla que jamás se iba a ser. Hay algo más. El haber acariciado la gloria y saber que esta se deshizo entre las manos como un pedazo de hielo. Un recuerdo doloroso, que vuelve y vuelve, hasta odiarlo completamente.

¿Qué será hoy en día de Johnny Dean? Sí, aquel maniquí fanfarrón que la montó en el Fib de 1996, exhibiendo lo peor del carácter inglés y demostró que tras sus poses, sus peinados cuidadosamente estudiados y su glamour de cartón piedra no existía absolutamente nada. ¿Qué pensará cuando se mira al espejo y piensa en lo que fue, lo que es y lo que pudo ser? Quizá en uno de esos flashbacks de aquellos maravillosos años alguien pensé que todo se podía resucitar, que alguien le interesaría Menswear en el siglo XXI. En el 2008 se difundió la noticia de una posible reunión, que nunca se llegó a producir.

Eso sí, qué buena era Daydreamer. Tanto, que incluso habrá quien diga, ¿qué grupo británico actual puede presentar un hit así?

Los amores efímeros de la música pop

Viernes, Abril 22nd, 2011

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1996. Piso de estudiantes. Espaguetis con bonito. Los 40 principales escupiendo vulgaridad por la tele. Aparecen unos tales The Bluetones. Slight Return es la canción. Reloj retro dando la hora. Rickembakers estilizadas. Gusto inequívocamente inglés. Trencas Burberrys. Aroma a college. Pop frágil, luminoso y celestial. !Uauuuuuuuu! El mismo click que se sintió en su día con The Stone Roses. !No puede ser verdad! La melodía fluye con insultante armonía. El estribillo es delicioso. Inglaterra. Seducción. Estética cuidadamente descuidada. La cara elegante y refinada de Oasis. Este sí. Este sí que es el gran grupo. Semeja que John Squire les haya cedido el talento. !Quiero ya una trenca igual que la suya! Los interiores del video. Las ventanas, los cuadros en el suelo, los radiadores, todo es perfecto. Hay que comprar el disco como sea. Por la tarde ya, a primera hora. 2.995 pesetas. Un sablazo en toda regla. Un pavo real en la portada. Ansiedad. Ganas de llegar a casa. Play. Mmmmmm. Talking To Clarry cansa. Bluetonic puede molar. Cut Some Rug aburre. Y así hasta llegar a Slight Return, la deliciosa Slight Return. Nueva escucha al disco. Y otra. Y otra. Y otra más al día siguiente. Hasta llegar a la conclusión de que no, no son los nuevos Stone Roses, sino un grupo británico más, del montón. Eso sí, con una gran canción.

Fue bonito mientras duró…

De viaje por el sol en una nueva dimensión

Lunes, Febrero 14th, 2011
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1994. De viaje, abriendo el magistral Super 8. Esta es la canción que nos hizo sentir a toda una generación el verdadero subidón de estar enamorado. Sí, toda esa cálida euforia, juvenil y descontrolada, que no cabe en el pecho y que parece que vaya a estallar de un momento a otro. Los Planetas, verdaderos maestros en el arte de musicar los extremos del amor, crearon con ella un himno total, una de esas canciones que cristaliza con asombrosa sencillez una sensación compartida por miles de personas: el nosotros dos contra el mundo impregnado de romanticismo adolescente. Ese “Tú y yo de viaje por el sol, en una nueva dimensión ¿qué podría ser mejor que estar siempre juntos tú y yo?” se cantó hasta la afonía en cientos de conciertos, pubs y fiestas domésticas como si fuera la última canción de pop que iba a sonar en la tierra.
Desde entonces, nadie (o casi nadie) logró tanta empatía en España. Y porque hoy es San Valentín, y porque esta es la canción de la vida de mucha gente, se merecen un play en toda regla. Lo de que se aceleren los latidos del corazón después será inevitable.

“Sprawl II”, la gran canción del 2010

Martes, Enero 4th, 2011
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Es la canción. La que simbolizará 2010 en la memoria de muchos. Se titula Sprawl II (Mountains Beyond Mountains). Aparentemente banal en su tono synth-pop con ribetes vocales a lo Cyndy Lauper, brilla con luz propia dentro de The Suburbs, el tercer álbum de Arcade Fire. Situada justo al final, como si en su supuesta frivolidad ochentera se evaporase todo el peso reflexivo del disco, surge frente al oyente un poco a traición. Al contrario que los grandes himnos de los canadienses lo hace sin ápice de solemnidad, sin dar a entender, ni por asomo, que es una joya. Por ello, al tocar la fibra sin avisar, conmueve aún más. Por ello, cuando el 2010 se cerró con llave y sonó en la fiesta final, todos se miraron. Y sonrieron. Y dijeron sin hablar que sí, que esa era la canción.

Sprawl II no solo planea un viaje musical a los años ochenta. También lo hace en el plano sentimental para los que hoy superan la treintena. Los deseos juveniles taponados por la incomprensión y la llamada “a la realidad” flotan en el ambiente. “Me oyeron cantar y me dijeron que parase / deja todas esas cosas pretenciosas y pega un puñetazo al reloj”, arranca Régine Chassagne con su voz deliciosamente infantil. No resulta difícil imaginar a una adolescente frustrada en su habitación, empecinada en buscar su lugar, soñando más allá de las opciones que le ofrece su barrio. Cuando está a punto de ceder ( “Estos días siento que mi vida no tiene propósito”) surge de nuevo la luz: “Pero a altas horas de la noche los sentimientos salen a la superficie / Porque en la superficie las luces de la ciudad brillan / Me están llamado, “ven y encuentra a los tuyos”.

Aunque la escena se sitúe en uno de los suburbios de Montreal (“Viviendo en el barrio de las afueras / supermercados muertos se alzan como montañas más allá de las montañas”) poco o nada cuesta abrazarse a ese sentimiento y trasladarlo a la topografía sentimental de cada cual. Buscar a los tuyos, dicen. Encontrar a esas personas que hablan tu lenguaje, que conviertan en real la sensación de libertad de esas canciones, que derrumben los muros del barrio. No hay cinismo todavía. No hay falso glamur pop. Tampoco inadaptados ansiando ser cisnes de fin de semana. Existe, sobre todo, la sensación de “juntos podremos”, la de querer formar parte de un batallón juvenil frente a la sinrazón de la normalidad. Pero inevitablemente, todo ello se germina en otro lugar. “A veces me pregunto si el mundo es tan pequeño / Que nunca podemos escapar del barrio”, confiesa Régine con una pizquita de histrionismo teenager que busca apaciguar su insatisfacción.

Entonces llega la huida. Y los versos más conmovedores de la canción. Uno a uno, inyectan emoción, mientras se visualizan las imágenes como fotogramas adolescentes proyectados en la pantalla. Primero: “Condujimos nuestras bicis al parque más cercano”. Segundo (suspirando): “Nos sentamos bajo los columpios, nos besamos a oscuras”. Tercero (conmoviéndose): “Nos protegemos los ojos de las luces de la policía”. Cuatro (y ya derritiéndose completamente): “Salimos corriendo, pero no sabemos por qué”. Stop, por favor. Podrá parecen una nimiedad, pero en esta línea se encuentra una de esas pequeñas genialidades que, de cuando en cuando, nos depara la música pop. ¿Existe alguna definición mejor de los temores adolescentes que esa huida hacia ninguna parte justo después de haberse besado en la oscuridad? Pues como el “Y si todo va tan bien por qué este dolor que siento” de Los Planetas aquí Arcade Fire tocan el cielo, logran la conexión directa entre palabra y sentimiento y sumen al fan en la plenitud total.

Y todo para llegar a los dos versos finales ( “Y como un espejo las luces de esta ciudad brillan / Nos están diciendo “No necesitamos a la gente como vosotros”) que le ponen un triste telón de fondo a cinco minutos de euforia. Cuando el disco sigue sonando y The Suburbs (continued) lo cierra, ya languideciendo, la mente viaja hacia unos títulos de crédito imaginarios. Y el adolescente sale de la canción para retornar a su casa, al barrio, cansado, desolado y triste. En bici por los suburbios. O en un bus urbano vacío en una ciudad como A Coruña. Deseando salir de ahí, hacia algún lugar, a encontrar a los suyos. Estén donde estén.

El mañana sí que existió

Jueves, Diciembre 9th, 2010

Existen algunas canciones que parecen llegadas de otro planeta. Resulta complicado encontrarles filiación, conexión con el entorno o cualquier tipo de parecido con algo. Son, simplemente, genialidades que aparecen sin más. Cosas como el Heroes de David Bowie, Sympathy For The Devil de los Rolling Stones o Venus In Furs de la Velvet Underground, meteoritos inexplicables más allá del arrollador talento de quien las creó.

The Beatles poseen en su amplio repertorio al menos diez de esos temas: actos de creación pura que dejan al oyente desarmado y sin palabras. Así es como cualquiera se queda al escuchar Tomorrow Never Knows por primera vez, ese acto de afirmación y de contemplar el pop a 40 años vista, yendo más allá lo lógicamente esperable. Para ello John Lennon y McCartney hicieron un recorta y pega de todo tipo de recursos (algo así como el sampler primitivo), lo bañaron en lisergia y ofrecieron una de sus más arrebatadoras muestras de talento conjunto. En el año 2010 aún asombra y, si se escucha con los altavoces a todo volumen, enloquece.

Efectivamente, The Chemical Brothers no inventaron nada

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Romanticismo de terciopelo en el número uno

Martes, Julio 27th, 2010

(Nota al margen: el Nororeste Pop Rock ya ha cerrado totalmente su cartel)

Cheryl Cole es un producto total de la cadena de montaje del pop británico Proviene del programa Popstars: The Rivals (el mismo que en España tuvo una edición presentada por Jesús Vázquez que pasó sin pena ni gloria) de donde salió capitaneando Girls Aloud, convirtiéndose en todo un fenómeno de la cultura pop inglesa. Tras dejar por el camino joyitas como The Promise, el año pasado editó su primer álbum en solitario y este tiene al menos tres temazos: 3 words (cantada con will.i.am de los Black Eyed Peas), Fight For This Love y, sobre todo, Parachutes, una de las mejores piezas que ha dado el mainstream en los últimos meses.

Elegante y barroca como los mejores canciones de Eurythmics (sí, claro, en mente está el Sweet Dreams) lo cierto es que se trata de un tema que posee ese algo que obliga a la escucha en bucle sin parar. Adictiva, con una interpretación perfecta y totalmente diferente a lo que se puede escuchar hoy en día, Parachute demuestra, una vez más, que conviene siempre estar atentos a la cinta giratoria del pop comercial. De cuando en cuando, salen pequeñas maravillas como esta, otra nueva píldora sobre cómo sacarle al entorno las uñas con el amor eterno por bandera. “Esto se trata de tú y yo contra el mundo”, dice en uno de sus apasionados versos. Y sí, pese a lo horripilante del video y su estética romántica demodé, dan ganas de sumarse a esa batalla sin paracaídas, gracias a los enredadores efectos de una canción simplemente maravillosa. ¿Llegará el día en el que el mainstream español ofrezca cosas así o nos quedaremos en el mundo Chenoa de por vida?

Canciones de amor en la radio

Miércoles, Septiembre 16th, 2009

“Canciones de amor en la radio/ tu novia descansa en la cama / sueña con lo que le dijiste / espera que signifique algo” (Lovesongs On The Radio, Mojave 3)

En su día, allá por el 96, Jesús Llorente escribió en Rockdelux que el primer álbum de Mojave 3 eran un disco que convertía en magia todo lo que tocaba y que solo tocaba allí donde había un poco de magia. Cualquier sospecha de ello se tratase de un vacuo juego de palabras quedaba eliminado ante una sola escucha del disco en cuestión, Ask Me Tomorrow. También señaló entonces Llorente que se trataba de una colección de historias de amor a punto de resquebrajarse que tenían el morbo añadido de ser cantadas a medias por Rachel Goswell y Neil Halstead, antiguos amantes cuando militaban aún en los fundamentales Slowdive. Esas cantinelas, insistía el crítico, estaban repletas de relaciones abocadas a un penoso fin, en la que las manos de los amantes dejaban de ser manos para convertirse en las extremidades del adiós mismo. Ahí es nada. Esa precisión sentimental le venía al pelo a un disco de esos que te sacuden a cámara lenta, como quien recibe un masaje justo ahí en la fibra sensible. Catorce años después de su publicación, la magia sigue inalterable.
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Videoclip de “Lovesongs On The Radio”, el tema que abre “Ask Me Tomorrow”

Una de las canciones de la temporada

Jueves, Agosto 6th, 2009

Dicen que Kate Perry estaba obsesionada de pequeña por captar la atención de su padre. Este le hacía más caso a su hermana y ello generaba una competitividad que la llevó a dedicarse a la música. Puede que esas ganas de llamar la atención se proyecten ahora en su carrera musical con canciones como I Kiss A Girl, que tienen más de provocación a la sociedad americana con versos del tipo “Besé a una chica y me gustó” que con algo defendible musicalmente más allá del chiste de temporada.

Por ello, la llegada de un single como Hot n’ Cold ha sido una agradabilísima sorpresa para quienes tienen la oreja sintonizando mainstream a la caza de una canción de esas que alegran una mañana. Esta lo es. Si como decía Pablo Gil en la Guía de la Música Independiente en Españaque al escuchar rock se mueve la cabeza de atrás hacia delante, mientras que con el pop se hace de lado a lado, estamos ante una canción 100% roquera; es sonar y ponérsele a uno el cuello de avestruz. Directa, irresistible y con uno de esos estribillos que se quedan instalados en la memoria para luego manifestarse en canturreos domésticos, lo tiene todo para sonar y sonar hasta el hartazgo, pero sin llegar a hartar. Además, tiene un vídeo la mar de divertido.

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Sin duda, una de las mejores canciones de la temporada