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Archivo para Diciembre, 2015

Michael Jackson bate récords desde el más allá con “Thriller”

Jueves, Diciembre 31st, 2015

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Ni The Beatles, ni Elvis Presley, ni U2. Tampoco ahora la superventas Adele. Nadie en la historia de la música pop había vendido 100 millones de copias de un trabajo. Todo hasta que la semana pasada la Asociación de la Industria de la Grabación de Estados Unidos (RIAA), El Patrimonio de Michael Jackson, Epic Records y Legacy Recordings daban el anuncio: el histórico Thriller de Michael Jackson había rebasado esa cifra. Se trata de una nueva línea en el currículo de un artista estratosférico, que continúa sumando honores tras su muerte en 2009. Una vez más, se certifica la grandeza global del Rey del Pop. Y se invita a disfrutar de su obra más conocida.

Sí, porque tal y como rezaba la nota de prensa de Sony que anunciaba el logro, no existe ningún lugar del mundo civilizado en el que no se haya escuchado Thriller. El trabajo editado en 1982 convirtió a Michael Jackson en la mayor estrella de la música popular, redefiniendo la música negra, revolucionando por completo el mundo del videoclip y ampliando hasta el infinito al pop como la expresión cultural definitiva del siglo XX. No solo supuso una explosión de dólares, al lograr el número uno de ventas en prácticamente todo el mundo, también dejó algunas de las mejores canciones de la historia.

Canciones, se hace necesaria la precisión. Porque, en conjunto, Thriller no supone el mejor disco de Michael Jackson. Su predecesor, Off The Wall (1979), resulta mucho más sólido. Su continuador, Bad (1987), más atrevido artísticamente y efectivo como bloque. En Thriller flojean algunos temas azucarados, como The Girl Is Mine con Paul McCartney o la balada The Lady In My Life. E incita más a la escucha selectiva. Ahí desde luego arrasa.

Empezando desde el principio. Wanna Be Startin’ Somethin’ inaugura el disco viajando a África. De allí se trae las guitarras puntillistas, la llamada-respuesta en los coros y una percusión alambicada. Todo ello pasa por la trituradora funk y la garganta de goma de Jackson, que se estira y encoge en su frenético ritmo. Una voz que optará por el drama de la homónima Thriller, otra pieza magistral más allá de los géneros que se hizo inmortal de la mano de un videoclip que marcó un antes y un después. En España se emitió en la Nochevieja de 1983, creando uno de esos hitos generacionales que jamás se olvidarán. Todo el mundo sabe en donde estaba ese día antes de quedar boquiabierto con lo que escupía la televisión.

Otro de los hitos de Thriller se encuentra Beat It, colisión entre la música negra y el hard-rock blanco con Eddie Van Halen a la guitarra, creando un zafarrancho genial. Pero, si se trata de buscar una canción ante la que rendir para toda la vida, hay que ir a la cara b del álbum. La abre Billie Jean y reclama para sí un lenguaje cargado de hipérboles y pirotecnica. En la colección de ensayos sobre el artista Jacksonismo, Michael Jackson como síntoma, Mark Fisher habla de ella en estos términos: «No es solo uno de los mejores singles que se hayan grabado, es una de las más grandes obras de arte del siglo XX, una escultura sonora con múltiples niveles cuyos aires de pantera sintética y furtiva todavía revelan detalles novedosos treinta años después».

Solo hay que volver a escucharla para acreditar todas y cada una de las palabras. También para volver a fijarse en su sonido total: una percusión que late como un corazón encendido, una línea de bajo que camina, una fastuosa sección de vientos que envuelve la pieza en puro misterio y una guitarra de funk rugoso que contrae el músculo intermitentemente. A los mandos se encontraba Quincy Jones, No son pocos lo que consideran que a él pertenece la verdadera grandeza de Thriller. Aunque eso es otra historia.

Lemmy, un cabezón del rock n’ roll

Miércoles, Diciembre 30th, 2015

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Sí, Lemmy Kilmister era como Chuck Berry o Johnny Ramone: uno de esos cabezones con una idea invariable de lo que debía ser su rock, ajena a modas, tendencias o el simple devenir del tiempo. Tanto daba que lo llamasen vejestorio, involucionista o carca. El mundo se equivocaba, no él. Lo tenía clarísimo. Había encontrado a finales de los setenta con Motörhead una aleación de rock, heavy y punk de la que no se iba a bajar nunca. Durante todo ese tiempo en las revistas el rock murió sepultado por la electrónica, renació mirando al pasado y volvió a morir para encontrarse en el estado actual indefinido. A Lemmy, outsider total, le importaba un pito la crítica. Obstinado, con su bajo saturado y su vozarrón temerario, hizo exactamente lo mismo durante cuarenta años. Cuando la muerte le sorprendió el pasado lunes, tenía pensado prolongar el mismo plan.

Triunfó en la bisagra de los setenta y ochenta, se convirtió en una vieja gloria en los noventa y disfrutó de una inusitada popularidad entrado ya en el siglo XXI. Incluso doblegó al voluble público indie, que lo acogió en el 2006 en ese Primavera Sound en el que jamás tocarían Barón Rojo o Iron Maiden. Fliparon. «¡Somos Motörhead y esto es rock n’ roll!», dijo. ¡Traca! Lo cierto es que ese torbellino sonoro, del que mamaron Metallica o Slayer, no conocía rival sobre un escenario. Y, como Chuck Berry o los Ramones, en lo suyo alcanzaba la perfección cuadriculada. Todo por no ceder, como buen cabezón del rock n’ roll. Hasta el final.

Aerolíneas Federales, en Los conciertos de Retroalimentación

Martes, Diciembre 29th, 2015

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Pues sí, el mes de enero en Los conciertos de Retroalimentación tendrá una visita ilustre. Los vigueses Aerolíneas Federales, esa erupción de punk-pop surgida en los años ochenta con melodías, desparpajo y muchas ganas de divertirte, pasará por el ciclo. Será el 15 de enero en la sala Playa Club de A Coruña (23 horas, entradas 10 euros anticipada y 13 en taquilla), el mismo espacio en el que hace uno demostraron que sus conciertos son una auténtica fiesta.

Esta actuación servirá para presentar @AFF#715, su último disco recién editado. Sus canciones se sumarán a No me beses en los labios, Soy una punk o Vacaciones, himnos eternos de la movida viguesa. Como podéis deducir estamos encantados de contar con unos históricos como ellos y esperamos veros a todos por allí. Recordar también que el 13 de febrero tenemos a Mano de Obra + Musel en Nave 1839.

Los mejores discos internacionales de 2015

Lunes, Diciembre 28th, 2015

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Diez álbumes para perderse en ellos. Diez trabajos editados en el 2015 que acreditan que la buena música sigue ahí, entre la marabunta. Diez discos que han merecido la pena ser escuchados y que, ahora haciendo balance, reclaman su derecho a la reescucha. No se fíen de que Beach House no aparezca en casi ningún lado. Tampoco del ¿olvido? del otrora laureado Bill Fay. Y no piensen que traer aquí a Gwenno o Ryley Walker se queda en una simple una concesión a la diferencia sin dos grandes discos que sustenten la elección. Refrendemos el aplauso unánime de la crítica a Kendrick Lamar o Sufjan Stevens que se han salido del mapa. Recordemos (porque seguro que alguien lo había olvidado ya al ritmo que va todo) que Sleater Kinney y Blur abrieron el año recordando quien fueron y quien siguen siendo. Y que, vaya, Low y Dominique A continúan en su línea previsible de siempre: la de solo editar calidad. Esto es lo mejor del año para Retroalimentación

1. BEACH HOUSE “Depression Cherry” (Bella Union). Victoria Legrand y Alex Scally lo han vuelto a hacer. Han entregado otra maravilla de dream-pop especialmente diseñada para aquellos que en su día deliraron con Broadcast. Esparciendo un poco más las melodías, doblando el componente atmosférico y dejando canciones vaporosas como Beyond Love, Levitation, Space Song o 10.37, el dúo de Baltimore lo ha vuelto a hacer: poner la emoción del oyente en suspensión con un disco que incita a cerrar los ojos, volar y disfrutar con el viaje. No pocos se han sentido decepcionados con él. Les invito desde aquí a que lo intenten varias veces, mientras deslizan la yema de sus dedos por el terciopelo de su portada. Merece la pena

2. SUFJAN STEVENS “Carry & Lowel” (Asthmatic Kitty Records). La muerte de su madre en 2012 y todas las cosas que no funcionario en su relación con ella, sirvieron de argumento para el nuevo trabajo de Sufjan Stevens. Se trata de un disco acústico y cargado de sutilezas, que parece creer evocar una suerte de comunicación espiritual con todo su envoltorio ambiental de voces dobladas y ruidos de fondo. En él surgen recuerdos infantiles, sombras de esa caricia familiar que no llegó a sentir del todo y un deseo de retomar el diálogo ahora, justo ahora que ya imposible. Cantado con una fragilidad desarmante y tocado con una finura exquisita, consigue conmover y dejar con ganas de volverlo a escuchar mil y una vez.

3. SLEATER KINNEY “No Cities to Love” (Sub Pop). Hay retornos y hay retornos. El de Sleater Kinney, que volvieron diez años después de The Woods, es de los que invitan a pensar que el lapso de tiempo en realidad no existió. Con la misma fuerza, con el mismo poderío, Corin Tucker, Janet Weiss y Carrie Brownstein suman y siguen en una discografía ejemplar con canciones-emblema como A New Wave, interesantes desvíos a la síncopa post-punk como Fangless o mazazos a piñón fijo como Fade. Un gran trabajo, de esos que piden máximo volumen para ser escuchados en toda su intensidad

4. KENDRICK LAMAR “To Pimp a Butterfly” (Interscope). Para buena parte de la crítica este es el disco del año y, desde luego, en el ámbito de la música negra no admite rival. No parece una exageración. El tercer trabajo de Kendrik Lamar lo tiene todo: canciones de pegada inmediata (King Kunta, con otros arreglos, podría ser hasta un tema de Bruno Mars), temas de tercera y cuarta escucha, sabio reciclaje de del jazz, el funky y el rap, cuerpo de álbum mayúsculo que radiografía la situación de una comunidad negra abocada (aún) el racismo y solidez en todos sus cortes.

5. GWENNO “Y Dydd Olaf” (Heavenly). Sorpresa mayúscula. Gwenno Saunders, la rubia de The Pippetes, debutó este año en solitario con un disco maravilloso que poco o nada tiene que ver con el pop en techinicolor de aquel. Cantado en galés e inspirada en una novela ciencia ficción escrita en 1976 por Owain Owain, en ese álbum la artista se sumerge en el retrofuturismo, el kraut-rock y la psicodelia. El resultado ha enamorado a los fans de Stereolab y Broadcast, ha encantado a los curiosos que se han acercado a él y, más allá de filias estéticas, convence por la calidad de su contenido.

6. DOMINIQUE A “Eléor”(Cinq7-Wagram-Popstock!). Quizá por entregar gran disco tras gran disco en una trayectoria excelsa, los lanzamientos de Dominique A ya no provoquen tanto entusiasmo como en el pasado. Pero en cada uno de ellos existe verdadera magia. En ese sentido, Eléor suma y sigue en su vertiente más serena con los singles precisos de un mundo perfecto (Central Otago, Par le Canada), canciones diminutas que se hacen enormes orquestadas (Au revoir mon amour, L’Océan) y una maravilla escondida al final (la homónima Eléor y su frágil melodía) que certifica que seguir al francés años y años. No falla.

7. LOW “Ones and Sixes” (Sub Pop). Siempre están ahí. Cuando se lanza al lamento de que el rock actual es incapaz de ofrecer recambios de envergadura a lo que en su día fueron Pixies, Sonic Youth o My Bloody Valentine, aparece su nombre. Lo lleva haciendo ya dos décadas , con grandes discos servidos con saludable regularidad. Y en este 2015 llega otro más. Con cierta conexión sintética con Drums and Guns (2007) pero mucho más accesible que aquel, Ones and sixes revisa el libro de estilo del grupo -encogimiento, dulzura, pasajes rugosos, tubulencias, melodías saliendo a flote-, conformando otro capítulo para uno de los libros más importantes de la música contemporánea.

8. RYLEY WALKER “Primrose Green” (Dead Oceans). Sus conciertos en Galicia (él solo, sin banda) fueron de una intensidad tal, que resultaba obligatorio hacer visita a su discografía. Ahí aparecía este soberbio segundo disco, preñado de folk, jazz y psicodelia, armado con canciones impresionantes y dueño de una interpretación magistral. Andan por ahí los espíritus de Bert Jansch, Richard Thompson, Tim Buckley o Nick Drake, héroes de la música británica que han fascinado a este talentoso músico de Chicago que promete dar muchas más alegrías. Por ahora, un deseo: poderlo ver con banda en Galicia.

9. BILL FAY “Who is the Sender?” (Dead Oceans). Tras la resurrección de Life Is People (2013), tras 40 años en el olvido, Bill Fay ofrece la siguiente entrega de su segunda vida, rebajando el tono y ahondando en el verso. Él dice que se trata de otro modo de góspel. Y lo cierto es que entre su cantar cansado, ese piano que lo acompaña sin molestar y los arreglos orquestales de fondo surge una voz espiritual que que pregunta cuál es el camino correcto en medio de la desesperanza. Lo dice todo de un modo tan conmovedor que, en medio de la escucha, si alguien sugiere llevarlo a lo más alto de los discos del año difícilmente encuentre oposición.

10. BLUR “The Magic Whip” (Parlophone). Con su retorno a los escenarios Blur dejaron claro que un mundo con ellos era mejor que sin ellos. Quedaban dudas sobre su paso por el estudio, resueltas satisfactoriamente con este The Magic Whip. Siendo 100% Blur, pero descartando fingir que todavía estamos en los noventa, este disco navega entre los aromas de soul, toques afro, pinceladas electrónicas y pequeños arreglos orquestales. Todo muy de melómano de cuarentaytantos en el salón de casa. Poco de veinteañero desbocado en el pub. La juventud se esfumó. La nuestra y la suya. Pero, sorpresa, sienta bien.

Los mejores discos nacionales de 2015

Miércoles, Diciembre 23rd, 2015

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Cuatro personalidades capaces de haber construido un universo propio encabezan la lista de los mejores discos hechos este año. Cuatro maneras de entender la música popular en el 2015 en base a la emoción, la solidez del discurso y, a veces, incluso la sorpresa. Cuatro autores capaces de devolver el optimismo a aquel oyente desencantado con el tiempo musical que nos ha tocado vivir. Y junto a ellos, rabiosos mordiscos del presente, reminiscencias de la quietud noventera y un autor que nos visita desde su planeta musical lejos de todo. Descubran o (re)descubran. Y disfruten.

1. RAFAEL BERRIO “Paradoja” (Warner). Después de 1971 y Diarios, en los que se reveló como una bendita anomalía con aires de crooner y chanson, el músico vasco opta ahora por el rock. Sin muchos rodeos, mira claramente a Lou Reed. Con ese molde ha facturado un torrente expresivo, cuyas letras e interpretación se clavan como pequeñas agujas en el oyente. «Solo cambio y veleidades por un lado / y roña y decadencia en su contrario / quisiera ver y no lo veo otro escanario / otro argumento que el argumento que el argumento por excelencia», canta haciendo quizá la mejor fotografía del presente. Es solo uno de los latigazos de un disco cargado de versos eléctricos y tensión instrumental. Un extraño placer a contracorriente de todo que pide ser escuchado en un club.

2. XOEL LÓPEZ “Paramales” (Esmerarte). Uno de los mayores deslices de la historia de este blog ha sido relegar a Atlántico (2012) a 5º disco nacional del año 2012. No solo era del mejor de aquel año, sino posiblemente el mejor disco de pop en castellano de la década. No se cometerá el mismo error ahora. No resulta tan excelso como aquel, pero tampoco lo intenta. Paramales camina en otra dirección. En esta ocasión el músico coruñés ha jugado con la música, la ha moldeado a su antojo y ha dejado un excitante puzzle sonoro con temas magníficos. Unos emotivos, como Almas del norte. Otros contagiosamente melódicos, como Yo solo quería que me llevaras a bailar. Algunos de belleza deliciosa, como Caracoles. Y también poniendo la experimentación al límite, como A serea e o mariñeiro. Una maravilla

3. EL NIÑO DE ELCHE “Voces del extremo” (Telegrama cultural). Seguramente se trate del disco más atrevido del año en España. Igual que Enrique Morente o La Mala Rodríguez, El Niño de Elche sabe perfectamente de dónde viene, el cante flamenco, sin tener muy claro a dónde va. Prefiere guiarse por el instinto y la sorpresa para avanzar, obteniendo jugosos resultados. Así logra un híbrido de pop, flamenco, kraut rock, esencias arábicas y dub preñado de rabia, política y un algo indefinible que explota en piezas como Canción de corro de niño palestino. Se traduce en piel de gallina, gestos de asombro y reconocimiento ante un artista único.

4. PABLO UND DESTRUKTION “Vigorexia emocional” (Marxophone). Pablo García se casó y se divorció en un mismo año. Las emociones giraron 360 grados, convirtiendo su vida en una montaña rusa. De ahí surgió un tercer disco en el que autor asume, tema a tema, la rápida decadencia de un amor destinado al fracaso. Siempre con esa voz suya -limpia, poderosa, presente- y transitando momentos de zozobra, crepúsculo y desesperación, llega a una dolorosa conclusión: Dulce amor. «No puedo seguir así / quiero vivir solo y acorazado / quiero vivir solo y sin nuestro dulce amor», canta. Solo se puede escuchar en el disco. El artista la ha retirado de sus directos. Confiesa que es demasiado fuerte incluso para él

5. BALA “Human Flesh” (Matapadre). Lo dijimos ya hace meses: Bala molan y molan mucho. Pero desde que lo dijimos la primera vez hasta ahora, ya con su disco de debut en la calle, Anxela y Violeta han crecido mucho. Sus directos queman y arañan. Sus canciones poseen la extraña virtud de sonar familiares e impactantes a un tiempo. Y su fórmula semeja estar tocada por la varita mágica que hace que todo mole y que mole mucho. Este es un disco para escuchar con el volumen al máximo, mientras vuelvan los fantasmas de Black Sabbath y Nirvana en una fiesta guitarrera.

6. McENROE “Rugen las flores” (Subterfuge).
Merece la pena seguir cada paso de McEnroe como una opción segura. Ellos siguen haciendo poesía de las pequeñas cosas. Continúan tocando lento y sin prisas. Ahí, en ese compartimento en el que hay que ir a por ellos, guardan canciones preciosas sobre los claroscuros de la vida, con ecos de Red House Painters, evocaciones de los llorados Migala y muchos de cosas cosas que nos apasionaban en los noventa. Y que a algunos nos siguen apasionando hoy en día.

7 EMILIO JOSÉ “Agricultura livre” (Fohen). El retorno el músico ourensano tras Chorando apréndese es un triple cedé en el que da rienda suelta a su particular concepción del pop. Con trazos de bossa-nova, arrumacos al hip-hop, desvíos al synth-pop y una constante sensación de puzzle sonoro, Emilio José habla de un Ourense independiente y el rural olvidado, al tiempo que rinde tributo a Kim Kardashian y reparte bofetones a diestro y siniestro, sea el PP, sea Podemos («Non hai ningunha diferencia entre Rajoy, Pablo Iglesias e Beiras / son xefes, sempre mandan»). Todo a lo grande, en una suerte de empacho musical que necesita tiempo para ser digerido del todo.

8 SELVÁTICA “Un mundo extraño” (Discos de Kirliam).
Dos terceras partes de los viguesees Indómitos son Selvática. En cierto modo continúan la empresa. También practican un punk con gusto por melodías no muy obvias y los ambientes retorcidos. Pero ahora, Manu y Paula, le han dado una nueva luz pop que le sienta de maravilla. Quizá sean los efluvios brasileños (ahora viven en Brasil), pero aquí se pretende ir más allá de Parálisis Permanente y The Fall, serpenteando en psicodelia y haciéndole guiños a Blondie.

9. LADY LEÑO “Lady Leño” (Autoedición). Junto a Bala, la gran revelación del año en A Coruña. Enamorados de los Sonic Youth de Death Valley 69, devotos de Parálisis Permanente y contemporáneos a Savages, el ahora cuarteto destaca entre la producción del 2015. Gracias a su torrente de expresividad, su manera de concebir la música como purga y la sensación de vaciado que trasmiten en cada tema. Hace unas semanas los hemos podido ver en directo en Los conciertos de Retroalimentación. Y flipamos

10. GENTE JOVEN “Casa de socorro” (Acuarela)
. Entre los primeros Sr. Chinarro, The Cure, Silvania y Slowdive, Gente Joven se asoman a la superficie del pop español pidiendo: «Enséñame a calcular el algoritmo de la fascinación». En plena convulsión de un panorama indie cuestionado por su ensimismamiento, ellos parecen reivindicar precisamente eso: el mirarse hacia dentro, el hacer poesía de los sentimientos callados y el pinchar en el corazón del 0,1% de la población a poco que se acerque.

Trío de guitarras para el cierre de campaña

Sábado, Diciembre 19th, 2015

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Cuando los políticos cerraban la campaña en Los conciertos de Retroalimentación rugían las guitarras. Ayer lo hicieron las de Lenny Leonard, Muerte Mortal y Selvática. Los primeros de manera disparatada en un concierto que apenas duró un suspiro. Los segundos a golpe de punk-pop atropellado. Y los terceros con la evolución luminosa del torbellino que en su día habían sido Indómitos. La banda creada en Río de Janeiro por Manu y Paula y reformada en Vigo con los tres compinches con los que se plantaron en la Nave 1839 dieron cera, dibujaron melodías tras la electricidad y nos dejaron a todos con ganas de más.

Los conciertos de Retroalimentación seguirán en el 2016. Ya está cerrado el doble cartel de Musel + Mano de Obra para el 13 de febrero. La próxima semana, no obstante, anunciaremos el concierto de enero. Muchas gracias a todos los que acudís y dais sentido con vuestra presencia a todo esto.

Entre la tensión y la destensión, un placer llamado Lady Leño

Sábado, Diciembre 12th, 2015

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Antes de saltar Lady Leño a escena sonaba en Mardi Gras Bad Moon Rising de Sonic Youth. Habían pedido ellos que fuese la banda sonora introductoria. Y provocó ese efecto: el de encontrarse ante algo extraño, pero familiar; algo que hace mucho tiempo que no suena, pero que reconforta volver a escuchar. En las tablas ocurrió algo parecido. Lo que propone Lady Leño -oscuridad, alaridos, guitarras en erupción, catarsis- semeja remitir a otro momento almacenado en la memoria, pero que se torna totalmente actual cuando explota ante tus ojos.

Ayer explotó. El cuarteto coruñés presentó su primer disco con muchos gestos de moción. La mirada agresiva de Bea Argüelles, cantante y bajista. El rostro extasiado de Iago Golpe, guitarrista. La serenidad de Javi Pico, batería. Y el contrapunto misterioso de Sekone a los sintes. Entre todos hicieron del vaivén tensión-destensión un placentero viaje de exorcismos personales y placeres musicales. Un honor para este blog poder haber servido de escaparate para otro gran disco salido de Galicia. Muchhas gracias a la banda, a la sala Mardi Gras y a todos los asistentes que la llenaron una vez más.

Próxima estación: Selvática, Lenny Leonard y Muerte Mortal el 18 de diciembre en Nave 1839

Lady Leño: «Si no te dejas llevar por la culpa las cosas salen mejor»

Jueves, Diciembre 10th, 2015

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Llegó. Tras ser durante los dos últimos años una de esas promesas de escena local de la que todo el mundo habla, esta semana Lady Leño se colocan en el escaparante con su flamante disco de debuto. La banda formada por Bea Argüelles (bajo,letras y voz), Iago Golpe (guitarras), Javi Pico (batería) y Sekone (sintes) ya tienen listo su elepé homónimo. Situado en ese lugar en el que se topan los Sonic Youth de Death Valley 69 con los Parálisis Permanente de Autosuficiencia y las Savages de Shut Up, el álbum desprende nervio, fortaleza y poderío. También oscuridad, basura interior y ganas de liberación. Y, por supuesto, ramalazos de rock de ascendencia siniestra y miras indies.

El viernes 11 lo presentan en Los conciertos de Retroalimentación. Un honor para este blog y un placer para todos los que acudáis. Por ahora, Bea atiende las preguntas.

-¿De quién se ven más cerca, de Savages o de Parálisis Permamente?

-Si soy súper sincera, y hablo solo por mí, yo no conocía mucho a Parálisis Permanente. Para Iago sí que eran un referente, pero yo los empecé a escuchar con atención cuando llegaron las comparaciones con ellos. Así que, no sé si será por género o porque son un proyecto más actual, pero yo me siento mucho más identificada con Savages. No reniego de lo otros, pero esa es la verdad.

-Usted, igual que ellas, chilla y canta hacia fuera. ¿Tenía algún referente?

-Claro, vocalmente es muy diferente. No me fijé en nadie. Nunca había cantado antes de entrar en Lady Leño. Salió así, me sentí cómoda y me quedé en eso. Sin más.

-Pues ahora es una de las señas de identidad.

-Umm, no sé, eso me cuesta verlo mucho desde dentro. Para mí es un todo. Lo natural en mi caso hubiera sido en inglés, por la música que escuchaba. Pero quise hacerlo en español y que se entendiera todo lo que digo

poster-15-Según ustedes sus letras hablan de «la ambigüedad y el misterio de la naturaleza humana». ¿Es así?

-Aunque suenen un poco pretencioso, yo el disco lo veo como El viaje al fin de la noche de Celine y esas obras literarias que hablan de la partes oscura de cada uno. Hay mucha carga social en las letras. Aunque escriba desde mis experiencias y sentimientos, lo intento trasladar al ser humano en sociedad y lo que esto supone. Este disco es un viaje particular al fin de la noche. Sacar todo lo oscuro y sórdido para mejorar. Que sea el punto de partida para ver las cosas mejor. El último tema, Algas, suelta toda la agresividad, quedando todo desnudo y directo. Todo para llegar al punto de «Bueno esto está muy mal, pero hay un hueco para liberarnos de todo eso».

-Es decir, que el siguiente disco de Lady Leño ya va a ser un disco feliz.

-No, feliz no [risas]. Probablemente será un poco más positivo, pero feliz, feliz no. O sí, quién sabe. Un par de cosas que hemos hecho últimamente tienen algo más de luz. Pero de ahí a ser felices no. Tenemos un estilo y nos sentimos cómodos en él. No vamos a hacer pop luminoso de repente.

-Dicen «Si Dios no mira las cosas son más divertidas». ¿Hablamos ahí de la culpa?

-Sí, totalmente. La culpa como freno para hacer cosas que queremos hacer. Tiene que ver con la cultura en la que hemos nacido. Aunque yo no soy creyente ni mi familia tampoco, es algo que está ahí. Creo que las mujeres lo mamamos especialmente desde pequeñas.

-Esa canción es totalmente Parálisis Permanente, ¿no cree?

-Bueno, yo creo que ellos lo hacían de un modo más provocador por la época en la que surgieron. Nosotros no lo hacemos con esa intención. Lo nuestro es más reflexivo. Si no te dejas llevar por la culpa las cosas salen mejor. Cualquier cosas: un proyecto, la relación de pareja, la amistad… No pretendo ofender a nadie, a ningún creyente ni a nadie.

-Una constante del disco es el arrebato. ¿En directo se enajena uno tocando temas como “Cuerpos” o “Ojos”?

-Sí, tienen un rollo muy catártico y visceral. Hay mucha verdad y mucha honestidad. Puede ser más o menos elaborado, pero tiene esa verdad. Últimamente estoy muy pesada con eso. Me gusta recibir y dar eso.

-En “Algas” se permiten chello, un pequeño lujo.

-La chelista aceptó encantada porque desea salirse del clásico. Miro el tema, se vino al local y cuajó todo. La grabamos así

-¿Lady Leño viste necesariamente de negro?

-No, en absoluto [risas]. Yo creo que me voy a vestir de blanco nuclear. En las fotos promocionales opté por no salir de negro. está muy bien el negro, queda guay y es muy de tendencia, pero hay cabida para otros colores.

-Habla de sinceridad. ¿Cómo se concilia el buen rollo y afabilidad que trasmiten en el rato personal con el mal rollo y agresividad de su música? ¿Es honesto eso?

-Yo lo tengo súper claro. Eso también somos nosotros. A la gente le llama la atención el cambio que hay entre cuando estoy cantando y cuando hablo entre tema y tema para dar las gracias. Me dicen si hago un personaje o algo. Y no. No es que nos esforcemos en conciliar, sino que es algo que está en nosotros. Yo también soy esa persona que se ve en el escenario. Eso sí, es mejor y más productivo sacarlo a través de la música. Porque sí, somos riquiños y majos, pero también agresivos. Es una manera terapéutica de sacarlo. Es natural. No es pretendido. No hay artificio.

-¿No descartamos que algún día nos hagan un “Shinny Happy People”?

-No sé, hay que ser coherentes en la vida pero tampoco puede ocurrir lo de la culpa: que esa coherencia te frene. En el próximo disco habrá verdad. Pero si nos apetece hacer algo más luminoso lo habrá. Lo mejor de autoeditarte y eso es que tienes la libertad total.

Foto: Antón López Bazarra

INXS ha vuelto…como serie de televisión

Miércoles, Diciembre 9th, 2015

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Londres, estadio de Wembley, Londres. Año 1991. Setenta mil personas con los brazos en alto. Tres golpes de batería. Riff de guitarra. Explosión. «Vive nena vive / Ahora que el día terminó / Tengo una nueva sensación / En momentos perfectos, imposibles de negar», canta un Michael Hutchence efervescente. El público se convierte en una masa ondulante. Salta como si no hubiera mañana. Setenta mil almas al unísono entregabas a la pregunta: «¿Estás preparada para la nueva sensación?». La banda, encendida, representa el hedonismo mismo. Juventud infinita. Vibración eterna. Plenitud máxima. Barbilla siempre levantada.

El tema se llama New Sensation. Y la banda, INXS. Se encontraba entonces en la cresta de la ola, sosteniendo la gloria con la palma de la mano. Ese momento se emplea como punto de partida en Never Tear Us Apart: The Untold Story of INXS, la serie de cuatro capítulos que recrea la historia del mítico grupo australiano. El año pasado se estrenó en su país, donde gozan de tratamiento de leyenda. Ahora ha llegado a España despertando recuerdos adormecidos sobre una banda formidable que, sin embargo, no suele reivindicarse en las miradas atrás de los fans y críticos. Pero si suena I Need You Tonight —eléctrica, seductora, irresistible— no queda más remedio que admitir que el olvido tiene mucho injusto.

Ese tipo de calambre abunda en una serie con la que, no obstante, conviene poner la venda antes que la herida. Por sí misma no resulta ninguna maravilla. Más bien se trata del típico telefilme biopic ligeramente ampliado en cuatro entregas. Pero sirve fundamentalmente para revivir aquel fenómeno que cristalizó comercialmente con Kick (1987) y que se mantuvo firme durante los primeros noventa. Luego decayó y se topó con un trágico final. El suicidio de Michael Hutchence en 1997 marca el fin. La realidad es que INXS siguieron sin él. Pero, lógicamente, todo resultó diferente.

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Como ocurre tantas veces, la arrebatadora figura pop germinó en un adolescente introvertido, sensible y con problemas. Lo interpreta Luke Arnold. Se ve cómo el cantante que arrebata con su presencia, colecciona amantes e inhala cocaína sin pensar en el mañana, viaja de cuando en cuando a su pasado. Procedía de una familia burguesa de Perth. Sus padres combinaban broncas, infidelidades y cinismo. Él decidió subirse al vagón de la música. Vía de escape. Escribía en una libreta letras para las canciones de su imaginación y acabó siendo objeto de burla entre los matones la escuela de Preparatoria. Corría 1977.

En una ocasión cuando se encontraba a punto de recibir una paliza, otro alumno salió en su defensa. Se trataba de Andrew Farriss, un chico con inquietudes musicales. Hablando tras el rifirrafe, descubrió los versos que Michael reflejaba en aquellos papeles. Le propuso trabajar juntos. Pronto se unieron el guitarrista Tim Farriss (hermano de Andrew) tocaba en distintas bandas y Kirk Pengilly formando The Farriss Brothers. Dos después, cuando el baterista Jon Farriss (también hermano de Andrew y Tim) concluyó el colegio secundario, hicieron su particular todo o nada: marcharse a Sídney a triunfar.

Ahí, viviendo todos juntos en un maltrecho piso, empezaron a rodarse en escena. En la serie se ve cómo Michael se soltó en directo. Contorneándose y mostrando abiertamente sexual, ponía a latir el deseo en las mujeres que lo iban a ver. «Así es como tienes que actuar cada noche, con una mujer del público en mente». Dicho y hecho. Cuando su mánager, se quedó mirando un disco de XTC vio la luz. «¡Os vais a llamar INXS!», dijo. Suena igual que in excess (en exceso). Les iba a ir como anillo al dedo.

ASCENSIÓN A LA FAMA

Aunque INXS llenaban las salas en las que tocaban y, luego, ya se asentaron en las audiencias medias, eran un grupo ambicioso. No aspiraban a la categoría de banda de culto. Ellos se miraban en los Stones («veo a Mick Jagger, pero no a los Rolling Stones», le dice en un momento el director de la compañía a Chris CM Murphy, su segundo mánager). Querían aparecer en la televisión y enardecer a los fans. Aspiraban a llegar a todo el mundo sonando modernos, sofisticados y sencillos al mismo tiempo. Ansiaban provocar sacudidas emocionales a escala mundial

Lo lograron con Kick (1987), un disco que reunía todo lo antedicho. Rabiosamente contemporáneo, mostraba a un grupo en su máximo esplendor. «Te doy un millón de dólares, te olvidas de esto y los mandas al estudio a que graben un disco de verdad», dijo el dueño de la compañía cuando lo oyó. Poco después presumía por los discos de oro logrados. Mientras, el grupo se daba baños de masas. Mirando de tú a tú a U2. Saludando desde arriba a Simple Minds. Y poniendo a Australia en lo más alto.

Ahí empezó la locura. Con I Need You Tonight generando constantes descargas de funk-pop, el grupo se embarcó en una gira continua. Mujeres corriendo desnudas por los pasillos, botellas de champán en habitaciones, drogas de diseño antes y después del concierto. Tras dos años, pidieron uno de descanso. Se estabilizó. Hubo bodas y planes de familia. Doce meses después volvía la locura. A Kick le sucedió X (1990). Multiplicó la fama. Luego, faltos de inspiración, tirarían de inercia, mientras Michael peleaba con sus demonios. Un incidente con un taxista en Milán le dejó tocado. Los paparazis acosándolo pusieron el resto. Deprimido, terminó por apartarse del mundo, dejándolo sin una estrella de las de verdad.

Selvática, Lenny Leonard, Muerte Mortal, Musel y Mano de Obra en Los conciertos de Retroalimentación

Lunes, Diciembre 7th, 2015

Este fin de semana nos vemos todos en Lady Leño. Pero ya os adelantamos nuevas fechas dentro de Los conciertos de Retroalimentación, con grupos excelentes y sonidos formidables que os encantarán. Trabajamos en más cosas. En breve os decimos. Pero por ahora apuntad en la agenda.

-SELVÁTICA + LENNY LEONARD + MUERTE MORTAL (18 diciembre, Nave 1839, 5 euros). En diciembre Los conciertos de Retroalimentación se multiplican y, además de Lady Leño, disfrutaremos este excitante tripe cartel.

SelvaìticaSelvática tienen un pie en Vigo y otro Río de Janeiro, practican un garage-punk-pop que enerva al oyente y acaban de publicar un disco, Un mundo extraño, que es una de esas joyas condenadas al ostracismo pero que encantará a quien se sumerja a conocerla. Parte del grupo deriva de Indómitos, aquella oscura banda viguesa que editó un álbum homónimo para el sello El Beasto sin que casi nadie se enterase. Los que sí lo hicieron sabrán que ello es un sello de calidad.

L_LPor otro lado, Lenny Leonard, son la banda de punk coruñés subterránea que creó Scavengers, una canción sobre la crisis económica, los comercios cerrados en San Andrés y una ciudad en la, cantan, «que no hay nada que hacer». Dicen que en directo son capaz de «lo malo o de lo peor». También de versionar a Elvis o de explicar La Ilíada. Y de iniciar una trifulca o de quedarse completamente idos en silencio. El próximo 18 se podrá experimentar todo ello

M_M_palaceEl triángulo lo completa el trío Muerte Mortal, que llegan desde Madrid agradeciendo que les hayan endosado la etiqueta de post-punk. «La verdad es que no nos molesta, porque nos han ahorrado el trabajo de buscarnos una etiqueta o explicar lo que hacemos, aunque, en honor a la verdad, tampoco nos hace una ilusión infinita». Muerte Mortal, su primer disco homónimo, sí que genera todo lo contrario: muchas ganas de escucharlos, sentirlos y disfrutarlos.

-MUSEL + MANO DE OBRA (13 febrero, Nave 1839, 5 euros) La actividad seguirá en el 2016. En esos momentos estamos negociando algunas cosas, pero ya hay un doble concierto que podemos confirmar.

muselTeníamos muchas ganas de tener en Los conciertos de Retroalimentación a Musel, el proyecto de Óscar Vilariño (A Veces Ciclón). De hecho presentamos en este blog Rabuña, su epé de cuatro temas para el sello Acuarela. Herederos de la excelsa del sello madrileño, flotan sobre los ecos Galaxie 500, Bedhead, Low o Yo La Tengo y ofrecen un trabajo estupendo. Ahora fliparemos con ellos en directo.

mano de obra +El cartel se completa con unos viejos amigos, Mano de Obra. Ya estuvieron en uno de los aniversario del blog, en la sala Le Club. Entonces nos fascinaron con su retro-pop ochentero inspirado en Aviador Dro y prometimos volverlos a integrar en el ciclo. Fue complicado. Siempre que los llamábamos o tenían otro blog cerrado o estaban desperdigados sin poder tocar en directo. Así que los acogeremos con los brazos abiertos.