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Archivo para julio, 2015

Emocionante encuentro de Los Eskizos y Piti Sanz

domingo, julio 12th, 2015

Los Eskizos
Sala Mardi Gras, A Coruña
14 julio 2015

Dale al play. Hoy sobran las palabras

Silencio, está tocando un grande: Ryley Walker

jueves, julio 9th, 2015

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Ryley Walker
Sala Mardi Gras, A Coruña
8-7-2015

Es difícil triunfar solo con una guitarra acústica. Resulta una proeza lograr enmudecer al público del 2015. Y, luego, sostener desnudas canciones concebidas para la versión eléctrica. Pero Ryley Walker lo consiguió. Anoche en la sala Mardi Gras obró el milagro. Pocos (¿alguien?) salieron defraudados. Muchos (¿alguno que no?) dibujaban una sonrisa tras la exhibición de este joven americano de apenas 24 años, sobrado de clase, talento y oficio. Insistimos. Después de lo que se suele ver con otras “leyendas” (por ejemplo, Lee Ranaldo hace unos meses en la misma sala), lo suyo es para enmarcar.

Walker, que venía presentando su segundo álbum Primrose Green, se plantó en escena como un artista folk a la vieja usanza. Técnico con las manos, versátil con la garganta y equilibrado siempre en la ejecución -limpia, emocionante, intensa- invocó, cómo no, al espíritu de Nick Drake. Despojado de toda la parafernalia instrumental que jazzea su música, el fantasma de Five Leaves Left estuvo de continuo. Esos trenzados guitarrísticos (con los ojos cerrados), esa impertérrita manera de cantar (con los ojos abiertos), esa elegancia final (con los ojos achinados por la sonrisa) no se llegaron a ir del todo en ningún momento. Aunque sí dio pie a inflexiones que se salían el molde.

Desde luego, esa manera de aullar a lo Van Morrison de Summer Dress, poco tenía que ver con la contención que se estila en lo indie. Más bien recordaba a superclases como Damien Jurado obrando el milagro de la comunicación musical pura. Y así, retorciendo un discurso que no se llegaba arrebatar del todo nunca, repasó el disco y aportó alguna pieza nueva como Cocaine que engatusó a la audiencia. Al final, muchos fueron a comprar el album. No tenía. El paquete que se había enviado a su promotor no había llegado a destino. Una lástima porque ese mismo momento, de corazón reblandecido y bolsillo fácil, hubiera despachado un par de decenas mínimo. A ver si la próxima vez. Ojalá que sea con banda. Porque si esto caló así, arropado como en el disco puede derivar en algo orgiástico.

Los Eskizos de 2015 rugen con «Josephine»

martes, julio 7th, 2015

ESKIZOS ACTUAL

La de Los Eskizos ha sido siempre una historia de dejarse llevar. Ocurrió cuando se separaron en los primeros noventa, avistando el éxito. Lo hicieron cuando se reunieron, habiendo dejado escapar la oportunidad de ir de la mano de la edición de su recopilatorio en Mushroom Pillow. Y lo vuelven a repetir ahora, lanzando 22 años después de aquel Turn Off The Light póstumo un nuevo epé de cuatro canciones: Josephine. No se sabe muy bien qué papel juega un artefacto así, tan fuera de tiempo y contexto, en el universo rock actual. Pero es que, realmente, tampoco se conocía con exactitud el sentido de su epé homónimo en 1991. Lo cierto es que con Los Eskizos ajustar las cosas a la lógica resulta un esfuerzo baldío. No hay planificación.Todo responde más a una cuestión de impulsos, llegados en pequeñas descargas de esa electricidad a contracorriente. La que les ha guiado desde el minuto uno. 

Comprobado el ajuste en la formación con Iago Alvite sustituyendo al fallecido Jose Carral, tomado el pulso de la banda en directo en su reunión en Mardi Gras en 2014 (o también sus apoteósicos pases en el Noroeste Pop Rock o el Purple Weekend) y constatado que aún quedan cuerpos sedientos de ese rock eskizo, la pulsión los ha llevado al estudio. En los ensayos y los directos no solo se revisaba el pasado. También se creaba el presente. Y las cuatro piezas de Josephine lo materializan. Unos segundos después de empezar el tema titular queda acreditado. Hay vida. Hay corazones latiendo. Hay músculos contraídos. Todo por esa electricidad. Guitarras que rascan. La voz de Pedro que ondula, juega al falsete e hincha la vena del cuello. Y -¡oh sí!- la sensación de que todo estallará en la recta final. Lo hace a tropezones, en una orgía de rock cubista que pretende rendir tributo a Josephine Baker, aquella bailarina y actriz estadounidense que aterrizó en el París de los veinte fascinando a todos los artistas. 

Fuck The World, ya conocida por sus directos, arranca con maneras de rock n’ roll clásico y perfectamente engrasado. Pero pronto un trío de vientos (saxo, trompeta y trombón) la sitúa en una nueva dimensión. Cuando los pulmones de Daniel Bautís, José Bascoy y Nando González se funden con las guitarras y el teclado de Diego Veiga el oyente muerde el labio. Luego, entrecierra los ojos en un gesto de placer ¿Alguien dijo The Saints? No anda desencaminado. «I Wanna Fuck The World», toca cantar ahora. Hace unos años era Fuckin’ Day. Siempre jodiendo, en definitiva. Aquella la interpretaba Pedro en los noventa. Ahora lo hace normalmente Astray, que en este nuevo disco ocupa de la mitad del material. “The Place” y “The Witch” llevan su firma. Conforman la cara b. La primera, con la voz filtrada y guitarras que se aceleran en espiral hacia una suerte de psicodelia stoogiana y constante sensación de vértigo. La segunda, con unos deliciosos arpegios que parecen remitir a los del “Frantic Romantic” de The Scientits que ya versionaban en los noventa. Acogen un fraseo de voz rasgada y un estribillo ultramelodioso. Acople perfecto con el lado a. 

El disco, cómo no, saldrá en vinilo. Lo edita el sello Tualmonteyyoalmar Records. De nuevo, Los Eskizos atrayendo a su lado a esa gente que los hace aún más especiales. «¿Queréis grabar unos temas?». Venga, adelante. Sin más. La pequeña gran leyenda del garage-rock coruñés se encuentra también ahí, en las cubetas de novedades de las tiendas de discos. No se trata de contradecir a la nostalgia. Tampoco de demostrar el sentido de los pasos dados con un disco-coartada. Con Los Eskizos todo resulta más sencillamente complejo que eso. Se trata de ponerse al servicios de esos calambres que llegan en sentido contrario y que nunca se sabe a dónde apuntan. Así fue en 1988, cuando cambiaron Skizofrenia Colectiva por Los Eskizos. También 1992, poniéndole cortando de cuajo su historia. Igualmente en 2014, resucitando el mito. Y, por supuesto, en 2015 no semeja que vaya a cambiar. La suya continua siendo electricidad a contracorriente. Los pocos muchos que desean seguir disfrutando de esas descargas están de enhorabuena.