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Archivo para noviembre, 2013

Combo Dinamo se une a Los conciertos de Retroalimentación

viernes, noviembre 29th, 2013

Combo Dinamo inaugurarán el año 2014 en Los conciertos de Retroalimentación el próximo 4 de enero. La banda coruñesa nacida de las cenizas de The Mistakens, presentará en su actuación su nuevo epé de cuatro canciones, Nº1. Se trata de una nueva muestra de su pop nueaolero punzante y con barniz electrónico en la línea de lo ya plasmado en Quieto, muere, resucita, su segundo trabajo largo.

De este modo, el ciclo impulsado desde este blog y Argonatura Producciones incorpora a una banda que nos apetecía mucho contar con ella desde el arranque de esta aventura. Mientras tanto, apuramos los cierres de otras actuaciones que, ya veréis, serán muy interesantes. La actuación, como todas las de esta temporada, tendrá lugar en la sala Mardi Gras. Antes de ella estarán allí los Moondogs Blues Party y The Grave Dolls, el 28 de diciembre. Un doblete de blues-rock y hard-rock muy, pero que muy apetecible. Os esperamos.

Foto: Sandra García

El video 24 horas de Pharrell Williams

miércoles, noviembre 27th, 2013

Hay veces en las que todo cuaja y se produce el clic perfecto de la música pop. En el tema de Pharrell Williams que está animando Internet estos días ha ocurrido. La canción, Happy, se muestra redonda como una deliciosa y vigorizante píldora de soul suave, pero que incita con decisión al baile. Su letra, una exaltación de las bondades de ser feliz (“bate las palmas si sientes la felicidad como la verdad”), resulta sencillamente maravillosa. Y, para redondearlo todo, viene servida en un videoclip totalmente revolucionario.

Aunque en Youtube exista una versión de cuatro minutos (la que se puede ver al final de estas líneas), en la web 24 Hours Of Happy se puede disfrutar del video en versión 24 horas. Si uno accede a la web verá el clip correspondiente a la hora en la que se encuentra, pero un gran reloj permite elegir la hora que se desee. Así, existe la posibilidad de ver la pieza amaneciendo, al mediodía o por la noche, al gusto del usuario. Y siempre con actores diferentes. Rodados todos por el colectivo WAFLA de Los Angeles, en los diferentes tramos se pueden ver de todo: desde personajes anónimos que se sumaron a la aventura a otros más conocidos como Derrick T. Tuggle (el protagonista del videoclip Lonely Boy de The Black Keys), el actor Jammie Fox o el exjugador de Baloncesto Magic Johnson.

Lo cierto es que desde aquel maravilloso We Used To Wait de Arcade Fire no se recordaba un videoclip tan rompedor en el uso de Internet. Un bonita nota a pie de página para este desinchando año pop que avista su final.

Esos grupos gallegos que “no saben tocar”

martes, noviembre 26th, 2013

Hace unos días me dijeron que Franc3s, de los cuales soy un encendido fan y alucino con su actual directo, no saben tocar. Era obvio que la cosa iba más por desprestigiar que por ensalzar el encanto de su ruidismo rudo y primitivo. De paso, le cayeron unos piropos similares a Telephones Rouges, también favoritos personales. Unas semanas antes me vinieron con lo mismo de Srasrsra, otros que me vuelven loco en disco pero, sobre todo, encima de un escenario. Ante mi defensa de sus virtudes, me espetaron: «Esto es como si tú ves que le dan tu trabajo a una persona que no sabe escribir».

A mediados de la década pasada esa máxima siempre se la aplicaban a Triángulo de Amor Bizarro cuando uno los sacaba a colación exaltando sus virtudes. Ya se sabe: Rodrigo, Isa y sus compinches solo hacían ruido y no tenían ni un ápice de habilidad con sus instrumentos. Se decía con especial saña, sobre todo cuando la bola de fama empezaba a rodar y la banda rompía el cascarón de la escena local. Y, si nos remontamos a los noventa, aún recuerdo cómo muchos afeaban por idéntico motivo a Los Eskizos, el grupo coruñés que adoraba en mi adolescencia. Eso sí, se exceptuaba en este caso a Luis Garrido, su batería, indultado por los músicos chanes que ponían en duda la solvencia de la banda.

Imagino que todos estos no tolerarían ni en broma a los Siniestro Total de 1982. Tampoco a Aerolíneas Federales o a Viuda Gómez e Hijos. Así, recordando y trenzando, me doy cuenta de que algunos de los mejores grupos de la historia del rock gallego pues, eso, “no sabían tocar”. También parte de los que hoy me tocan la fibra.

Pues, no sé, a mí esto siempre me recordó a ese momento adolescente que manifestabas que una chica era guapa y te advertían rápidamente que su pelo estaba teñido y que llevaba kilos de maquillaje. La respuesta siempre era: ¿Y a mí qué me cuentas? Saber elegir bien el tinte y el maquillaje tenía su mérito. Canalizar así de bien esa supuesta falta destreza instrumental, también. Igual que en los noventa no encontraba por aquí rival posible sobre las tablas a Los Eskizos, ahora no doy con una sola banda capaz de hacer sombra a Triángulo de Amor Bizarro y pienso que Srssrsra es lo más grande salido en A Coruña desde ellos. Además, los Telephones Rouges me ofrecen unos huracanes de guitarras capaces de levantar el peor de mis días. Y he sentido verdaderos escalofríos con el ruidosísimo directo de Franc3s en Los conciertos de Retroalimentación.

Todo ello sin que, al parecer, ninguno de ellos sepa tocar.

El “Acthung Baby!” de Arcade Fire al final se quedó a medio camino

lunes, noviembre 25th, 2013

Puede molestar la comparación a ciertos fans alérgicos a Bono & cia que nunca quisieron ver la obvia conexión entre ambas bandas, pero la escena evoca en su espíritu a los U2 de Acthung Baby! (1990). Las burbujeantes mentes de Arcade Fire han visto la necesidad de reinventarse para su nuevo disco, Reflektor. El revelador y ya clásico discurso de pop épico de Funeral (2004) se había ensanchado a lo grandioso con Neon Bible (2007) y comprimido lo más posible en The Suburbs (2010). Semeja que quedaba más por moldear sin repetirse y optaron por no hacerlo, buscando inspiración en la escena alternativa del momento. Si en 1990 los irlandeses miraron a los sonidos industriales y la burbujeante escena de aquel Manchester que exigía el mad, desde Montreal se han dirijido los ojos al baile a lo LCD Soundsystem (de hecho, produce James Murphy) o la revisión indie del afro-pop, todo ello quitando lastre solemne y dejándose llevar por cierta ligereza discotequera.

Nada malo en ello, en principio. El problema llega cuando el disco transcurre y el oyente tiene la sensación de que a Win Butler y sus muchachos les ha cegado el brillo de la bola de espejos, bajando de manera notable el listón de calidad acostumbrado. Sí, pese a los flashes que emitía la inicial Reflektor en su condición de adelanto -los mismos escalofríos, la misma fuerza, otro lenguaje, subidón, ¡fiesta!- lo cierto es que este excesivo doble álbum deja una cierto regusto a aventura fallida o, cuando menos, a trabajo que se queda a medio camino de su destino. Lo típico: en manos de otro sería un disco notable, pero en el currículo del que para muchos es el mejor grupo del momento surge más bien como un paso en falso. Cuestión de grandeza.

Ahogadas en un envoltorio mate y una producción quizá demasiado densa, las canciones se debaten entre mostrar sus virtudes melódicas o sus soluciones estilísticas. Y rara vez convencen plenamente en ninguno de los dos frentes. Al menos no como solían. Ahí está la pirotécnica Here Comes The Night Time subiendo y bajando velocidad en su evidente guiño a Diplo, la barroca Flashbulb Eyes al modo de un juguetón aleidoscopio caribeño o It’s Never Over buscando inspiración en la eterna modernidad de Bowie. Casi todo entretiene, pero nada se acerca a los (emocionantísimos) logros del pasado. Tampoco los temas más continuistas de su sonido como You Already Know o We Exist, dejando claro que, en efecto, la cosa puede recordar a aquellos U2 que fueron a renacer Berlin. Pero, lo dicho, solo en espíritu.

Porque seguimos sin encontrar aquí un The Fly. Tampoco un One. Ni mucho menos un Ultraviolet. La cosa más bien recuerda a aquellos Suede que quisieron hacer lo mismo con Head Music (1999) y a lo más que llegaron fue a dejar tres singles para el greatest hits junto a alguna pieza aislada. Así que queda disfrutar de ese ramillete (hay que sumar el nuevo sencillo, el potente Afterlife) y ponerle unas velas al santo favorito para que el siguiente paso de Arcade Fire no sea un A New Morning (2002) y todo se vaya al traste.


Vídeo de Reflektor, la pieza que abre el álbum

Torres evaporó lo sublime en un instante

sábado, noviembre 23rd, 2013

Festival Voces Femeninas
Lady Lamb The Beekeeper, Torres y Anna Ternheim
Teatro Principal, Ourense
21-11-2013

Ocurrió a mitad de festival. Mackenzie Scott, la americana que se esconde bajo el alias de Torres, tomó su guitarra y miró al público. Deslizó sus dedos por las seis cuerdas y de allí surgió un sonido melodioso, que sustentaba una voz que aparentemente poco tenía que aportar al arquetipo chica-indie-haciendo-rock-desnudo-con-su-guitarra. Pero, de pronto, su garganta empezó a malearlo todo, a dibujar curvas imprevisibles. Mientras, el instrumento escupía acordes de lija y escupitajos de emoción. En la platea los mentones se empezaban a mover de atrás hacia delante. Bajo la piel brotaba el escalofrío.

Recordando a la PJ Harvey que componía con el cuchillo afilado en los noventa, Torres hizo presagiar una de esas actuaciones que no se olvidan. El segundo tema prolongó el placer auricular. El tercero lo elevó si cabe aún más. Alerta en las butacas: la emoción se iba a descontrolar. Y como si la artista se asustase ante esa posibilidad, se deshizo el nudo de la tensión. Sí, incomprensiblemente su recital perdió ese punch que estaba alterando las pulsaciones del público. Lo prolongó varios grados por debajo, ajena a calificativos como crudo o conceptos como esa “carne viva” a la que apelaba el folleto promocional. Una lástima porque lo que parecía una revelación se quedó al final en eso, en otra-chica-indie-más-haciendo-rock-desnudo-con-su-guitarra.

El subidón-bajón de Torres se escenificó en un Teatro Principal lleno, refrendando de nuevo el milagro de este pequeño gran festival. La apuesta del Voces Femeninas, un año más resultó totalmente suicida. Por el escenario desfilaron la también estadounidense Lady Lamb The Beekeeper y la sueca Anna Ternheim, completando un trío de figuras totalmente desconocidas en España. La primera lo intentó a ciegas, arrancando su concierto sin luces y a capella, iluminando luego con las piezas de Ripely Pine, su debut, y hartándose de dar las gracias por poder estar allí. Su set, sin ser nada del otro mundo, sirvió de agradable introducción.

Más interesante se mostró Anna Ternheim, iniciando con una melosa canción a piano con reminiscencias de Abba y alternando este instrumento con una guitarra de la que extraía temas de folk-pop con baño americano y muchas posibilidades comerciales. Como queriendo dar el cierre perfecto a la velada, optó por concluir su pase con un final también a capela, sin micro de nada. Un último bocado dulce en una noche que pudo ser excepcional. Todo si Torres no se hubiera amedrentado. Una pena.

Foto de Torres: Federico Álvarez

El susurro delicioso de A Veces Ciclón

sábado, noviembre 16th, 2013

Nunca antes el sello Acuarela había alumbrado un disco tan 100% Acuarela como el disco de debut homónimo de A Veces Ciclón. No va esto de juego de palabras, no. Sin las escuchas de bandas como Sr Chinarro, Jr, Mus o Viva Las Vegas este trío con un pie en Lugo y otro en Valencia directamente no existiría. O existiría de un modo radicalmente diferente. Así de claro. Está tan presente en su discurso ese clima lento, sombrío y tenuemente obsesivo que bien se podría sentenciar: en las ocho canciones de este disco se realiza una gran genuflexión a un pop con denominación de origen, el de aquel fantástico catálogo con el que la editorial hizo el tránsito de los noventa a los dosmiles. Los fans, encantados. Y ellos, que también beben los vientos por títulos como 127, Viva las Vegas, El Naval o La primera ópera envasada al vacío, también.

No se interprete lo dicho como si A Veces Ciclón se tratase de un grupo tributo o carente de personalidad. Todo lo contrario, la célula integrada por Óscar Vilariño (guitarra y voz), Xavier Muñoz (bajo y teclados) y Marcos Junquera (batería) parte de ahí para crear un universo propio en el que las emociones se expanden con la misma pereza que una bocanada de humo en el aire. Alternando gallego y castellano con una voz susurrante, Vilariño se recrea igual en imágenes tomadas tanto en comedores universitarios (“Ordeno canciones en servilletas / desprecio al postre incluido”) como en los primeros signos del cambio de estación (“a estación deserta / lentamente, primavera”) o el inquietante malestar interior (“No acepto más risas / resulta retorcido, mi mejor”). Y las lleva a algo muy valioso a base de guitarras ondulantes que, a veces, se cierran en círculos y, poco después, se vuelven a abrir. Al fondo, una batería que juega con la discreción y el ralentí y unos teclados capaces de llevar piezas como Lonxe a lo más parecido a un clímax que tiene un disco que sugiere posibles estallidos, pero que nunca llegan a producirse.

A Veces Ciclón, que se grabó en los Estudios de la CRTVG con Toño Vázquez a la producción, está llamado a alimentar las pasiones de unos cuantos pocos. No podía ser de otra manera. Como sus predecesores en la línea genética, el trío se mueve entre las sombras y los caminos secundarios del pop nacional. Hay que ir a por él, abrazarlo y quererlo de verdad. Quien dé el paso obtendrá justa recompensa. Y si lo hace adquiriendo el cedé original o acudiendo al Spotify, un tema intrincado extra (Curtis) que no debería quedarse fuera de un lote maravilloso.

Imagen de previsualización de YouTubeVideoclip de “Mi mejor”

El fuego prog-rock de One Of These Days & THRTC Lab

sábado, noviembre 9th, 2013

Lleno en la sala Mardi Gras. La actuación de ONE OF THESE DAYS & Thee Heavy Random Tone Colour Lab dentro de Los conciertos de Retroalimentación tenía trazas de acontecimiento undergound coruñés y no defraudó las expectativas. En el escenario, una banda compacta dándole vida a A Peaceful Nacht In Hell con suplemento de vientos. También realizando un interludio en el que se preparó una queimada en directo con fondo psicodélico. Y, en todo momento, poniendo al espectador a lomos de su montaña rusa sonora, repleta de curvas, pliegues y subidas. Al final Diego Veiga, el cantante y guitarrista de la formación, daba las gracias al público: «Habéis demostrado que en A Coruña hay mucha más gente rarita de la que pensábamos». Luego se hartarían a vender ejemplares de un doble vinilo que no tardará en agotarse y que va camino de convertirse en una pieza de coleccionista.

Gracias a todos los asistentes por seguir respaldando estos conciertos de coloristas luces psicodélicas en unos tiempos en los que afuera solo hay gris, gris y más gris. Próxima parada: Moondogs Blues Party y The Grave Dolls, el 28 de diciembre en Mardi Gras