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Archivo para Mayo, 2013

El festival indie fantasma que iba a acoger el Ágora en A Coruña

Viernes, Mayo 24th, 2013

«Abrí una cuenta de Twitter y así se montó todo». Ana Pedreira, una estudiante de 24 años que cursa un máster de dirección de arte en publicidad, dio el martes pasado una tramposa alegría a los fans del pop independiente. Por la mañana lanzó en las redes sociales la primera edición del Twee Pop Festival, un evento de este estilo que se hizo célebre en el indie de los ochenta. En él actuarían los clásicos del género, como The Pastels, Heavenly o The Field Mice. Pero también otros como Los Bonsáis, Tiger Trap o Pipas.

El evento se iba a desarrollar el 21 y el 22 de junio en el Ágora de A Coruña, recuperando así la actividad musical que tiene prácticamente aparcada desde el año pasado. Todo se completaría con una exposición fotográfica de la historia de The Pastels y la proyección de un documental sobre Sarah Records, el sello emblema de este estilo musical. Es decir, un caramelo para los seguidores del twee-pop, algo idílico y único en su especie. Un evento de minorías, pero que precisamente por su especificidad podría llegar a triunfar. Todo encajaba.

El problema empezó en los supuestos puntos de venta. La página de Facebook del evento fantasma indicaba que se podían adquirir las entradas en locales como el Café Pop Torgal de Ourense o el Segundo Premio de A Coruña. Sus responsables no sabían nada. Tampoco en el IMCE, que no daban crédito. Y todo con un evento tan bien diseñado, con su página web propia y todo, que ya había hecho salivar a más de un melómano que marcaba los días en su agenda.

«Retiré todo de Internet, pensé que me metía en un lío», reconoce la autora. Sí, el Twee Pop Festival solo existió en su cabeza: era su trabajo de fin de máster. Tan perfecto y bien estructurado que, pese a la extrañeza, coló durante todo un fía. Luego llegó la desilusión de unos pocos que se lo creyeron. Aunque, bueno, siempre se puede tomar como un ejemplo a seguir. Quizá estas ilusiones, sirvan como pista. Ojalá así fuera.

Toy dijeron en Vilagarcía que son mucho más que un simple hype

Domingo, Mayo 19th, 2013

FESTIVAL DO NORTE, segunda jornada
Vilagarcía de Arousa, 18 de mayo 2013

Los británicos TOY llegaban al Festival do Norte con la aureola de ser el hype del momento y todas las dudas que ello conlleva. Y no solo las evaporaron en un abrir y cerrar de ojos, sino que elevaron la excelencia del evento a un nivel máximo. Su concierto resultó sencillamente excepcional y, sobre las tablas, demostraron ser algo más, mucho más, que una nueva banda de émulos del kraut-rock con ínfulas falsamente experimentales. Provocando emisiones de ruido ensoñador y manejando los tempos a su antojo, crearon momentos de esos en los que el público -parte del público, mejor dicho que aquí pasó como con TAB en el viernes- levita. Dejando su discreto álbum de debut en pura anécdota, el trasvase en vivo resultó un huracán de guitarras noise, ritmos a piñón fijo y chiribitas de psicodelia. Sí, hay grupo, hay sonido y hay excelencia. Tras ellos, el resto carecía de sentido. Lo suyo fue un K.O. total, un “donde dije digo, digo Diego” y una rectificación en toda regla de aquellos que no lo veíamos del todo claro. Encantados de hacerlo, por cierto.

Ocupaban la franja estrella, pasada la medianoche. Después venían WE ARE STANDARD con la misión de llevar al público bailongo al clima perfecto para desplazarse a la carpa. Apenas les vi cinco temas, aún obnubilado por la exhibición de Toy. Por ello, cualquier apreciación sobre ellos sería injusta. También hacia DOVER, de los que presencié el arranque del directo en el que invocan la era grunge de Devil Come To Me. Recientemente había tocado en Le Club en A Coruña, defendiendo muy dignamente un repertorio respetable. Y, por lo que me cuentan, ayer ocurrió igual pero sin conectar tan bien con la audiencia como entonces. Lo siento. Uno tenía que cenar: no podía pasar otro día más sin alimento nocturno, que ya no estamos en edad.

Mónica IragoAerolíneas Federales en su actuación

Por la tarde la fiesta la protagonizaron AEROLÍNEAS FEDERALES. Como una señora ya madura que sobresale por su poderío entre un grupo de jovencitas que palidecen a su lado, los de Vigo llegaron, encantaron y triunfaron. La sucesión de himnos, el buen rollo que transmitían en el escenario, el cachondeo continuo de Miguel Costas que se presento como el Señor Chingarro y esa especie de nostalgia cuarentona de “Ey tíos, esto sí que eran temas despampanantes y sin pretensiones” provocó que la tarde resultase un poco más feliz de lo que ya lo era de por sí. No me beses en los labios, Soy una punk, En pelotas y muchas otras más dejaron un sabor tan dulce que lo justo sería repetir la jugada en una sala todos más juntitos, más apretujados.

Quedan en el tintero ESTEREOTYPO!! y DELORENTOS. Los primeros pusieron el escenario grande a dar botes con su electro-rock como si fuesen ya las dos de la mañana. Incluso se atrevieron con una versión del Love Me Do. De tener más nombre tocarían algo más tarde, seguro. Los segundos, resultaron una sorpresa. Iniciaron un poco a traspiés, suavecitos y cortando un poco el rollo, pero al rato mostraron una vena bailable y disfrutable que arqueó más de una ceja. Todo perfecto por tanto para DELAFÉ Y LAS FLORES AZULES que en la nueva vuelta de tuerca a su propuesta (ahora con banda sin vientos y con Óscar D’aniello de ocasional percusionista) repartieron sonrisas, hicieron botar y tuvieron a la gente comiendo de su mano. Helena es seguramente la mejor voz del pop nacional y su show, aunque esté ya muy visto y carezca del factor sorpresa, continúa resultando efectivo. Y estimulante. Otros que ojalá que retornen a Galicia en formato sala.
Público durante el concierto de Delafé y las Flores Azules

La noche la continuó Amable, Gato y Nano Vinilo a los platos. Y otra vez el pub Sama Sama cerrando, con llave la jornada y el evento. Un Festival do Norte que, pese a contar con menos público que al año anterior, demostró tener carisma suficiente como para obligar a todos a reservar fecha para el año que viene. Sí, allí estaremos. Seguro.

Foto Areolíneas Federales: Mónica Irago // Foto TOY: Xavier Valiño

El día del (delicioso) odio a Triángulo de Amor Bizarro

Sábado, Mayo 18th, 2013

FESTIVAL DO NORTE, primera jornada
Vilagarcía de Arousa 17 mayo 2013

Pasada ya la medianoche. TRIÁNGULO DE AMOR BIZARRO se enfrentan a unas 5.000 personas. Y lo hacen a su estilo: abriendo el chorro de ruido, girando la manilla de la intensidad y provocando esa especie de caos controlando que, cuando cuaja, resulta fantástico. Cuajó. Lo suficiente como para que, abajo, algunos perdieran la cabeza y la notasen flotando en la maraña de feedback. Otros, sin embargo, no daban crédito. Más de la mitad del público suspiraba porque aquello se terminase cuando antes, algunos incluso optaron por abandonar. “Sin odio no hay rock and roll”, escribían los de Boiro en su Twitter poco después, rescatando una líneas de su amigo Jorge Ilegal. Lo hubo. Hubo odio, Pero también amor, bizarro y apasionado. Ellos firmaron el mejor concierto de la noche de largo. Su Victoria mística (que esperemos que salga cuento antes) está llamado a ser uno de los discos del año. Nos mordemos las uñas.

Antes también destacaron GUADALUPE PLATA. Con su blues aceitoso y obsesivo lograron llenar la inmensidad del escenario grande, dejando claro que no solo son una gran banda de club, sino que funcionan perfectamente en el formato festivalero. Su toque ibérico los hace perfectamente exportables. Además, sorprendieron THE PRIMITIVES que rescataron su repertorio clásicos de los ochenta con dignidad y efectividad. Con The Supremes siempre en el corazón, el toque eléctrico en el bolsillo y Tracy Tracy en versión madura-pizpireta-enrollada contagiaron buen rollo a raudales. Por cierto, se decía en las primeras filas que la cantante trabaja de peluquera en Torrevieja, de ahí su apañado español. ¿Alguien lo puede confirmar?

Cabe señalar dentro del apartado positivo también a JANE JOYD. Con formación de gala atacó el escenario pequeño con sus armas: lirismo, épica y poderío vocal. No era su sitio. La gente, que aún se estaba acomodando hablaba, hablaba y volvía a hablar, y Elba defendía como podía un repertorio llamado a grandes metas. Después de ella, pisó las tablas SR.CHINARRO con una actuación en la que se agradeció la electricidad pero también se evidenció que no es precisamente un proyecto que brille por su directo. Y menos cuando se apela al repertorio de sus últimos (flojos) discos. “Tengo más ganas de hablar que de tocar”, decía Luque bromeando. Lo mejor, rescatar Cero en gimnasia y ver a la gente coreando Del montón. Aún hay fe en el gusto popular.

Queda citar a LA HABITACIÓN ROJA, DORIAN y XOEL LÓPEZ en la zona regular. Los primeros defendieron con una elogiable solidez un repertorio tirando a normalito que, eso sí, encantó en las primeras filas. Los autores de A cualquier otra parte, por su parte, no funcionaron como otras veces. Había muchas ganas de verlos y compartir la fiesta con ellos, pero en esta ocasión, al menos desde mi punto de vista, la cosa no funcionó como en otras maravillosas ocasiones. Algunas interpretaciones sonaron rutinarias y, por momentos, parecía que el grupo llevaba el piloto automático. Ya, por último, Xoel empezó estupendo. Atlántico es un disco delicioso pero que, glups, no gusta a la mayoría de sus seguidores de siempre, que andan un poco mosqueados. Estos aplauden a rabiar nimiedades como Los jóvenes mueren antes de tiempo. El mundo al revés, vamos. Hombre de ninguna parte irradió felicidad. Y Tierra demostró, una vez más, ser la mejor canción del pop en español del año pasado. Pero el concierto transcurrió un poco a tropezones. Una lástima, porque Atlántico se merece en escena la misma fluidez que irradia en el disco que, a buen seguro, se valore más de aquí a unos años que ahora.

La noche se prolongó luego con Miqui Puig y Faber Cores a los platos. Y luego en el Sama Sama com ambientazo de gala. Hoy más. Nos vemos!!!

La foto de TAB: Mónica Irago

Un extraño polígono de amor bizarro

Domingo, Mayo 5th, 2013

El bolo de Triángulo de Amor Bizarro puso fin a la primera temporada de Los conciertos de Retroalimentación. Y lo hicieron a su manera: montando un barullo de mil demonios. Sí, sonaron ruidosos, agresivos y afilados, como debe ser. Pero esta vez, además, contaron con un aliado insólito. Tras repartir ruido, acoples y canciones de esas que suenan como una punta de compás rayando el cristal, invitaron a subir a Jorge Martínez de Los Ilegales al escenario de Le Club. “Triángulo de Amor Bizarro me gustan. Suenan a una mezcla entre lo que era el final de un concierto de Los Ilegales cuando íbamos puestos de anfetaminas y el sonido de mi afeitadora eléctrica”, dijo el asturiano antes de poner su guitarra al servicio de La Malicia de las Especies protegidas de TAB.

Imagen de previsualización de YouTube“Chicos pálidos para la máquina”

Luego tocó hacer parada en el repertorio de Los Ilegales. Y surgió, como una bomba, Chicos pálidos para la máquina. Ahí se vio mejor que nada el porqué de la fusión, lo tremendamente potente que sonaba la pieza con el respaldo instrumental de TAB. Eso de “Si no hay odio no hay rock n’ roll” que reza el tema les venía al pelo. ¿Un disco conjunto el futuro? Quien sabe, no estaría mal. Le siguió una lectura de ¿Quiénes son los curanderos? y el final, como no podría ser de otro modo, le correspondió a Soy un macarra encantando a un público que lleva ya tiempo encantado. Sin bises. Al estilo bizarro de siempre. Con los oídos pitando y la sonrisa en la cara. Entre otras, en la de Nacho Vegas, que se dejó caer por el concierto en el que se formó “un extraño polígono de amor bizarro” (Jorge dixit)
Imagen de previsualización de YouTube“Soy un macarra”

Los conciertos de Retroalimentación se despiden hasta después del verano. Ya tenemos en mente algunas cosas que se irán perfilando en los próximos meses. Os esperados a todos. Y ojalá que en la temporada 2013-2014 logremos que los asistentes de Triángulo de Amor Bizarro o Nadadora, también vayan a los recitales más minoritarios. Existen demasiadas cosas buenas en este momento pululando en Galicia como para quedarse en casa el día que alguna de ellas se acerca a la puerta. . Nos vemos en octubre. O quizás ya en septiembre.

Foto: Pablo Mella. Más fotos del concierto aquí y aquí

Toundra: “Hacemos punk rock, con efectos pero punk-rock”

Viernes, Mayo 3rd, 2013

Son uno de los grupos del momento. También una de esas historias independientes con final feliz que otorgan aura de autenticidad. Toundra han hecho del boca a boca entre fans su correa de transmisión. Sus poderosos directos han entusiasmado tanto que ese entusiasmo se ha multiplicado en redes sociales y conversaciones de colegas. Ese fue su marketing. El resto, el sonido. Con un pie en el post-rock y otro en el post-metal poseen uno realmente estremecedor. Hoy lo subirán al escenario de la sala Capitol de Santiago. Forman parte del TriCiclo, tercer capítulo de la singular iniciativa de la promotora Work On Sunday. Poco a poco, están trayendo a Galicia algunas de las mejores bandas del planeta. A Toundra le acompañarán esta noche Pony Bravo y Guerrera. Mientras tanto hablamos con Esteban Girón, guitarrista de un grupo en estado de gracia. Entre otras coas, nos explica cómo llegaron ahí.

-Si uno escucha “III” se les puede relacionar con tanto con grupos post-rock como Mogwai como con bandas de post-metal como Isis. ¿Cuáles son sus orígenes para llegar ahí?
-El factor común que tenemos los cuatro es el punk-rock. Todos crecimos escuchando bandas de punk-rock, sobre todo americanas. Lo natural, cuando te tira eso, es evolucionar hacia el hardcore. Tocábamos en bandas de las diferentes ramas del hardcore y, bueno, nos conocimos compartiendo local, yendo a conciertos, esas cosas… En un momento decidimos hacer un grupo, pero sin cantante. De la gente que íbamos a tocar juntos ninguno sabía cantar y todo fluyó de manera natural. No pretendíamos ni hacer post-rock ni post-metal. Nos gusta mucho experimentar, pero también grupos metal como Mastodon o Neurosis. Pero, en el fondo, todo conduce al mismo lugar Si nos ves tocar la guitarra te darás cuenta que hacemos punk-rock, con efectos pero punk-rock [risas].

-En vivo sorprende su actitud. Parece como si la música penetrase dentro de ustedes como una descarga de electricidad. ¿Hay momentos en los que se enajenan?
-Bueno, es algo que nos comentan mucho. Creo que somos un grupo que se ve que lo estamos pasando bien en el escenario, que se mueve y sonríe. Muchas veces cuando íbamos por Europa llamábamos la atención porque las bandas con las que tocábamos solían ser muy estáticas. A nosotros lo que más nos gusta del mundo es tocar en directo, así que ¿por qué no vamos a ir al escenario a pasarlo bien y a dejar toda nuestra energía? En cuanto subimos a las tablas nos concentramos en una cosa: dar el 100% de nosotros y transmitir al público toda esa energía. La música nos lleva totalmente. A mí, por ejemplo, me dejaban flipado los directos de bandas como At The Drive In y, bueno, creo que eso es lo que un grupo tiene que hacer. Darlo todo y dejarse hasta la última gota de sudor.

-Creo que eran Lisabö los que decían que se sentían como si hubiesen tenido una pelea. ¿Cómo se quedan ustedes tras un concierto?
-A mí la verdad es que al termina un concierto me duele todo. Incluso, si damos concierto el viernes y el sábado el domingo te levantas con agujetas. Es como si acabásemos de jugar un partido de fútbol. Yo hice karate muchos años y esto me recuerda a cómo me sentía después de un entrenamiento de kárate [risas].

-Tienen fama de tocar muy alto. Incluso han tenido problemas en el extranjero por ello. ¿Qué ocurrió?
-Bueno, en la primera gira europea no tuvimos nunca ningún problema. Sin embargo, cuando volvimos por segunda vez en Bélgica, nos encontramos con que existía en el lugar que tocábamos una ley municipal al respecto. En la mesa había un medidor de decibelios y, al terminar el concierto, se hacía una media. De ahí, se se redactaba un informe. Los promotores del festival lo tenían que llevar al Ayuntamiento. Si se pasaban de x decibelios, creo recordar que eran 104, los multaban. El motivo era la salud de la audiencia, no los vecinos. Y, claro, nosotros al probar veíamos que solo la batería iba a 101 decibelios [risas]. Tuvimos que hacer cosas como poner los amplis de espaldas al público para poder sacar nuestro sonido. En el caso de Toundra el volumen es importante. Una de nuestras características es precisamente ese volumen. Más bajo no tiene sentido.

-¿Me recomienda entonces que lleve tapones al concierto de Santiago?
-Sí, te recomiendo que lleves tapones y que te los quites dentro del concierto para poder sentir toda la fuerza [risas]. Nuestro batería, por ejemplo, tiene que tocar ahora con cascos de obra porque se estaba quedando sordo. Yo voy a tener que tomar medidas al respecto. Noto que después de tocar durante un día tengo un pitido constante en el oído. Si tu vienes a un concierto no pasa nada pero nosotros, entre ensayos y conciertos, estamos sometidos a un volumen muy fuerte varios días a la semana. Y eso pasa factura. Pero tampoco no es nada que no se haya hecho antes.

-Dicen que “III” es un disco oscuro y refleja el estado actual de las cosas a nivel social. Cuesta verlo en un disco instrumental sin el apoyo de las letras. ¿Cómo le dan la “temática” a lo instrumental?
-En cuando empezamos a componer para este disco vimos que podíamos generar la sensación de nausea y de asfixia, por el tipo de armonías que utilizábamos y la presión de frecuencias. Pretendíamos un disco más oscuro porque es lo que la gente nos decía de nuestro directo en relación a “II”. Aquel era más luminoso, pero en directo se transformaba en todo un puñetazo en la cara. Queríamos reflejar ese sonido. Además de ello, hay una gran influencia en nosotros que es Led Zeppelin. Ellos jugaban mucho con el oscurantismo y las ciencias ocultas y era un pequeño homenaje que les queríamos volver a rendir. De hecho, los discos se llaman I, II y III como un pequeño guiño a esa gran influencia que ha sido Led Zeppelin para nosotros. Luego, cuando ya lo pusimos en descarga, la gente nos decía que había mucha rabia en las canciones. A posterori, lo piensas y te das cuenta de que estuvimos yendo al local puteados por la situación global que estamos viviendo. Muchos hemos perdido nuestro trabajo y nuestras familias han sido víctimas de todo ello. Por ejemplo, mi hermana ha tenido que emigrar fuera del país y a mis padres les han privatizado el hospital en el que trabajan. Es por ello que estamos más cabreados y eso se terminó plasmando en la música. Esa reflexión la hice y la solté en una entrevista. Cuando se este totalmente feliz la creación artística es más difícil de llevar a cabo. Es mejor centrarse en el descontento. Y yo, particularmente, estoy muy en descontento con el sinsentido que tenemos ahora mismo en nuestro país.

-Me llama poderosamente la atención en Toundra su batería. Es mucho más que el 25% del grupo. ¿Piensa lo mismo?
-Es el motor. De hecho, en el primer disco Alex no estaba. Entró para hacer unos conciertos y se quedó. Muchas veces nos preguntan por cuál ha sido nuestro punto de inflexión y decimos que ha sido la entrada de Alex, un batería como yo nunca he visto. Nunca he tocado con alguien tan bueno, con tan buenas ideas y, sobre todo, con una mente tan abierta a comentarios y proposiciones. Eso es algo fundamental para componer. Nosotros llegamos con la idea de la canción en plan “esto va así y esto asá”. Luego llega Alex y le da la vuelta a todo. Somos conscientes de que es el mejor instrumentista de todos nosotros.

-Comparten cartel con Pony Bravo. ¿Son fans?
-Los he visto ya cinco veces en directo y, sí, soy muy fan de ellos, de su música y de su modo de ir adelante. Tal y como he visto cómo han canalizado su música, su manera de llevarla casi do it yourself, es un grupo que no solo admiro sino que respeto. Creo que son muy necesarios en la escena actual. Aparte, los he conocido personalmente y he visto que son gente super maja.

-Un cartel como este, con Pony Bravo y Toundra, ha logrado mucha atención. Parece el triunfo de una nueva generación de bandas en España que usan unos canales diferentes a los habituales. Y no me refiero solo a “regalar” la música en Internet, sino sacar la cabeza al margen de la prensa oficial, a través de las correas de transmisión entre fans.
-A lo mejor me gano algún enemigo con esto. Yo trabajo en la industria de la música, si se le puede llamar así a lo que existe en este país. Quizá sería mejor decir artesanía de la música. Tengo 25 años, empecé con 19 tanto a trabajar en esto como a tocar en mi grupo. Siempre fue ignorado, un grupo que todo el mundo de tomaba como “el grupo de hardcoretas que tiene Esteban el que trabaja en X sitio”. Poco a poco, con trabajo y con sacrificio de todos los miembros del grupo y de la gente que nos apoya como nuestro sello, vemos que estamos llegando incluso más lejos que otros grupos que usan otro tipo de herramientas para conseguir ese éxito entre comillas mediático, que nosotros o Pony Bravo no alcanzamos. Y lo siento mucho, pero a mí se me dibuja una sonrisa en la boca cuando grupos así crecen constantemente y la gente, al final, tiene que darse la vuelta al cuello sorprendida de que estemos creciendo. A veces lo pienso: la generación que estábamos tocando toda la puta vida en salas sin licencia con aforo de 100 personas al final nos estamos llevamos el gato al agua. Me hace muy feliz, porque es la constatación del triunfo de la honradez, de la honestidad y del trabajo.

-¿Y como se sienten cuando esos medios que les ignoraban ahora muestran interés en ustedes?
-Bueno, lo veo lógico. Yo soy periodista y entiendo a la prensa. Con toda la saturación que hay de bandas, de festivales y de conciertos sea difícil focalizar la atención y atender a todos. Ahí está la gracia: no todo vale. Lo que pasa es que nosotros, al ser propuestas que, en principio, podrían ser más minoritarias, costaba más conseguir esa atención. Al final, se ha demostrado que el oído del público español es súper abierto. En Santiago se podrá ver la mayor manifestación de ello: ir a ver a Pony Bravo y a Toundra a la vez y que te gusten los dos grupos, tampoco es fácil. Creo que el hecho de que la prensa nos haga caso ahora es bueno, en el sentido de que se produzca una comunicación a dos bandas: desde la prensa al público y desde el público a la prensa. Eso está genial. Yo no tengo rabia hacia nadie, no tengo tiempo que perder.

-Usted es más joven. Yo vengo de una época en la que había Ruta 66 o Rockdelux. A nivel independiente o salías ahí o no te comías nada. De repende, esas revistas y las que vinieron luego continúan con su inercia de señalar los grupos que valen o no, pero se producen unos movimientos subterráneos que desmotan totalmente esa dinámica. Desde ustedes o Pony Bravo a Los Punsetes o Vetusta Morla, parece que la prensa ha perdido ese monopolio. Creo que ello resulta saludable.
-Si estudias lo que ha pasado en los últimos años parece que la prensa ha perdido prescripción respecto a los gustos de la audiencia. Pero eso resulta demasiado superficial, porque a lo mejor lo que X redactor opina en X revista no va a misa, pero luego lo que dice en su Twitter sí. Es peligroso que se tome a la prensa como algo que ya no vale. Debe haber un filtro para todo. Igual que yo no hablo de medicina porque no tengo ni idea y no me puedo atrever, la opinión que pueda tener mi padre sobre la actualidad musical de este país no puede tener la misma legitimidad que un periodista que lleva años trabajando, que se ha documentado durante todo este tiempo y que sabe escribir. Creo que la figura del público y de la prensa han de convivir y han de ser tomadas de forma diferente. Quizá debería pasar como lo que sería necesario en el Congreso, que el pueblo llano controlase a los diputados siendo estos los periodistas, siempre vigilados por su audiencia. Pienso que esto es un triunfo de los gustos musicales frente a las marcas. Muchas veces ocurría que marcas como Sony, Warner y esas a veces provenían de grupos empresariales que nada tenían que ver con la música pero metían mucha publicidad porque tenían dinero y lograban que salieran sus contenidos. El que ahora la audiencia tenga tanta prescripción puede servir como un sistema de control a la prensa, pero la prense sigue siendo muy necesaria.