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Archivo para diciembre, 2012

Llenazo (de público y emoción) con Nadadora

sábado, diciembre 29th, 2012


Llenazo ayer en la sala Le Club de A Coruña. De gente y de emoción. El adiós de Nadadora ante el público coruñés dentro del ciclo Los conciertos de Retroalimentación tardará en olvidarse. La banda de O Grove repasó toda su carrera en un concierto para el recuerdo en el que quedaron claras dos cosas: que son una de las grandes bandas del pop gallego y que aún quedaba mucho camino por recorrer. Esperemos que en los proyectos que salgan a partir de este fin se materialice todo eso que ha quedado guardado en un cajón. Ayer algunos veían al grupo por primera vez y no podían evitar lamentar haberse subido al tren justo en la última estación. Un millón de gracias a todos los asistentes por compartir una noche tan bonita y por apoyar un ciclo como este. En breve, daremos un avance de los artistas de este para el 2012. Próxima estación: Ulrica (12 de enero).

Puedes ver aquí fotos del concierto

El adiós de Nadadora en Los conciertos de Retroalimentación

viernes, diciembre 28th, 2012

Nadadora se despide esta noche del público de A Coruña (Sala Le Club, 22 horas, entrada 5 euros). Lo hace dentro de Los conciertos de Retroalimentación y con tono solemne. Cuando, a finales de agosto, se decidió su incursión en el ciclo no estaba tomada la otra decisión: la de disolverse. De hecho, su capacidad de convocatoria generaba entonces serias dudas. ¿Cuánta gente iría a ver a una banda cuyo último disco, Luz oscuridad luz, se había editado hace dos años y no ha grabado nada nuevo desde entonces? Todo era una incógnita. El anuncio de su disolución lo cambió todo, multiplicando el interés. Sencillamente, no habrá otra oportunidad de verlos aquí en directo. Mañana estarán en Vigo y, más adelante, darán un último bolo en Madrid. A partir de ahí serán solo un (bonito) recuerdo.

Por tanto todos aquellos a los que el grupo haya pellizcado en alguna ocasión hoy tienen que estar ahí. Sobre el grupo, su historia y su formulación sonora ya se ha escrito suficiente estos días. Hoy mismo, su bajista Edu Romero, responde las preguntas de Fernando Molezún en el suplemento Fugas de La Voz explicando los motivos de lo que él denomina “parón indefinido”. Pero es el momento de dejar de hablar. Y ponerse a sentir. Sentir, con una sonrisa en los labios, como otra ficha del dominó de lo que un día fue juventud se cae en su carrera sin fin. Ya han caído bastantes previamente como para suene a tragedia. No, todo lo contrario. Celebremos todos pues haber llegado hasta aquí y, por supuesto, habernos conocido. Esta noche, en Le Club, dentro de Los conciertos de Retroalimentación. Todo un honor.

Imagen de previsualización de YouTube“La tarde gira”, una de las primeras grandes canciones del grupo editada en 2004

Los 10 mejores discos nacionales del 2012

jueves, diciembre 27th, 2012

Por mucho que les pese, Los Punsetes son lo más parecido hoy en día a lo que fueron Los Planetas en los noventa. No por los parecidos musicales, sino por ese punto de banda indie generacional en la que un puñado de fans vuelcan muchas de sus emociones. Con su tercer álbum marcan un hito en su carrera, mostrando sólidamente sus múltiples caras en una grabación para el recuerdo. Cuando dentro de 20 o 30 años se apele a la música de este momento, Una montaña es una montaña tendrá que citarse obligatoriamente. Por todo ello, los madrileños ocupan el primer puesto de una lista con un agradable acento gallego. Sí, los sensacionales trabajos de Fantasmage, Xoel López, Franc3s, Srasrsra, Unicornibot y Telephones Rouges confirman lo que algunos venimos diciendo desde hace un lustro: que Galicia es uno de los más excitantes centros de producción musical a nivel nacional. Quizá el más importante. Otra cosa es que allá no lo puedan (o no lo quieran) ver.

1. LOS PUNSETES “Una montaña es una montaña” (Everlasting Records). Habría que ir hasta el De viaje de Los Planetas para encontrar una apertura tan efervescente en una disco de pop español como la que supone Alférez Provisional. En menos de 20 segundos el oyente, que se pregunta qué demonios le han hecho a la protagonista de la canción, está al servicio de la cima provisional de los madrileños. Con El Guincho a los mandos, el grupo saca punta a su desencanto urbano y treintañero para trenzar, uno tras otro, momentos tremendos. Con la misma soltura melódica de siempre, pero con una capacidad de impacto mucho mayor, los grandes temas y las mejores letras se suceden. Tráfico de órganos de Iglesia, Un corte limpio, Mis amigos y Los tecnócratas ya tienen sitio entre lo mejor de la música nacional de esta época. Versos como “He estado en situaciones inauditas / he visto mezclar cerveza con Licor 43”, hueco junto a “Perdón por la gente moderna /porque corro el peligro de verla y perder la razón”. Escucha el disco completo aquí.

2. FANTASMAGE “Fantasmage” (Discos Humeantes). En el 2009 un oscuro grupo vigués llamado Indómitos cosechó con su único elepé los elogios de unos pocos (2º disco del año para este blog) y la ignorancia de la gran mayoría. Ellos mismos tuvieron buena parte de la culpa: apenas hicieron nada por defenderlo en vivo. Disueltos, uno de sus integrantes, Daniel Nicolás, formó Fantasmage junto a Andrés Magán. Pasando de trío a dúo, entremezclaron punk-rock, garage de combate y letras con ecos de la serie b. Ello se plasmó en un fantástico debut que emite placenteras descargas guitarreras que, en directo, se convierten en verdadera locura. Por una vez el menos es más se revela como una verdad y no como la justificación de una limitación. Muchos lo pudieron comprobar en la fiesta del cuarto aniversario de este blog en una actuación memorable. La revista Rockdelux permite escuchar el disco en streaming aquí.

3. CUCHILLO “Encanto” (Limbo Starr). Aunque en el minielepé Duat(2010) los catalanes ya habían demostrado con éxito su tránsito al castellano, la primera aventura en formato grande de Cuchillo con su nuevo idioma se salda con nota. El trío ha sido vendido como una versión patria de Fleet Foxes, pero lo cierto es que suena como si Los Brincos se hubieran dado un baño de psicodelia-folk. Bonito hasta decir basta, Encanto es una de las joyas ocultas de este 2012. Un álbum que no pretende llamar la atención de nadie, pero que derrite el corazón de todo aquel que se acerque a él. Como el último sol de la tarde pegando en la cara en junio, Encanto resulta facilísimo de disfrutar pero complicadísimo de explicar ese mismo disfrute a quien no se haya acercado nunca a ellos. Escucha parte del disco aquí.

4. XOEL LÓPEZ “Atlántico” (Esmerarte). Primero fue el adelanto de Hombre de ninguna parte, una balsámica pieza que emitía contagiosas vibraciones positivas. Luego llegó Tierra. La ceja ya se arqueó totalmente. Si ahí no se encuentra la mejor canción escrita en castellano del año no le debe andar lejos (escúchala aquí). Y, más tarde, el álbum completo con varias maravillas. Por el viejo barrio, La boca del volcán o Desafinando amor son tres de ellas. Conclusión: el Xoel López que dejó atrás Deluxe poniendo un pie en América (y absorbiendo sus mil y una músicas) ha protagonizado la gran sorpresa del pop nacional de este 2012. Salvo alguna disfunción (Buenos Aires o Postal de Nueva York no llegan a cuajar del todo), Atlántico fluye precioso y preciso hasta llegar a El asaltante de estaciones. Un mano a mano entre The Who y Caetano Veloso, al que acuden también Os Mutantes y Carlos Santana, que dejan un final tremendo.

5. FRANC3S “Campanas de fuego rosa” (Limbo Starr). Para rizar el rizo de las comparaciones, el trío de Carballo se ha puesto a los mandos de Rodrigo Caamaño (Triángulo de Amor Bizarro) en un segundo disco que exprime al máximo su libro de estilo. La hipnosis, el ruido abrupto y las letras alucinadas se dan cita desde el primer momento, con el fabuloso single Apartamiento alquilado. Pero, además, en esta ocasión se vislumbran nuevos caminos, como los de esa placidez tan Yo La Tengo de Cables o el punto hasta bailable de Orden en la sala de profesoras. Para concluir, el grupo ha compuesto su Sister Ray particular. Trece minutos a piñón fijo bajo el título de Ritmo intestinal que prometen ser un cierre perfecto para sus directos. Entre ellos, el que darán en febrero dentro de Los conciertos de Retroalimentación. Escucha este disco aquí.

6. ARIES “La magia bruta” (B-Core). Otra delicia que ha pasado desapercibida. Ideal para poner justo a continuación del Encanto de Cuchillo, el proyecto de la ex Charades Isabel Fernández Reviriego apela a las soleadas piscodelias de Beach Boys, The Zombies u Os Mutantes. A partir de ahí logra un espléndido trabajo de pop con grandes melodías, imaginativos arreglos y unas deliciosos coros vaporosos que surgen de cuando en cuando. Todo ello servido en una portada preciosa que, en su versión en vinilo (con el disco transparente), resulta aún más bonita. Llamado a la intrascendencia en el país como España, La magia Bruta pide sin embargo oyentes cómplices. Y si todavía no lo conoces, tú puedes ser uno de ellos. Escucha el disco completo aquí.

7. HAVALINA “H” (Origami). Una trayectoria sin mucho estruendo y apoyada básicamente en el boca a boca como la de Havalina puede dejar al curioso boquiabierto en un contacto ocasional. Los conciertos de presentación de H, su trabajo del 2012, están siendo totalmente reveladores en ese sentido. El trío liderado por el excepcional guitarrista Manuel Cabezalí tiende un puente entre la oscuridad de The Cure y la garra stoner de Queens Of Stone Age y logra todo un rosario de puños cerrados, exhibiciones de air guitar de la audiencia y sudor, mucho sudor. Todo demuestra que existe un público que funciona al margen de los dictados de la prensa. El mismo que considera que en este álbum, que pide meterse dentro de sus meandros, descansan algunas de las mejores canciones del año.

8. SRRSRA “Puchao” (Discos Humeantes). Publicado in extremis, con el esperadísimo disco de debut del dúo coruñés llega el baño de frescor de la temporada. La historia ya es conocida: Zipo y Victor emiten pequeñas erupciones de punk-pop definidas como un cruce entre Lightning Bolt y Eskorbuto. Ninguna llega a los dos minutos y sus bolos apenas pasan los veinte. Pero entre fogonazos guitarreros y letras aparentemente banales pero efectivas logran que la locura se instale en la audiencia. Canciones como Comebolsas, Chica joven, Putos señora o Mojo desprenden algo que en Galicia no se recordaba desde los primeros días de Siniestro Total. Ahora toca el asalto a la Península. Escucha el disco completo aquí.

9. UNICORNIBOT “Dalle” (Matapadre). La banda de Pontevedra posee uno de los mejores directos que se pueden presenciar actualmente en España. Se pudo comprobar en su pase por Los conciertos de Retroalimentación que sirivió de presentación en A Coruña de este segundo disco que transita caminos similares a su primer paso. Totalmente instrumental se hace camino entre el post-hardcore y math rock, recoge ecos de Fugazi, Battles!, Shellac o Don Caballero y deja diez temas con títulos cachondos (Dalle que non mira, Julio Iglesias portero, Todos contra el fuego anal…) y energía a raudales. Pero, eso sí, todo ello no deja ser un complemento a lo que hacen en las tablas. Escucha el disco completo aquí.

10. TELEPHONES ROUGES “Disenso” (Matapadre / Mamma Vynila). El cuarteto de O Grove siempre tuvo un tono oscurete y ciertas reminiscencias del lado más sombrío de los ochenta en España. Todo ello se ha acentuado en un primer elepé cuyo acabado mate repelerá al curioso que, de entrada, no conecte con ello. Semeja que hubieran decido no gustarles a nadie más que a quienes tienen que gustar. Y punto. “É moi estranho ultimamente estou ailhado / máis non agardo que ninguén me faga caso” (“Es muy extraño últimamente estoy aislado / pero no espero que nadie me haga caso”) dicen en Eine Kugel, la abrupta pieza que cierra el disco como si de una declaración de principios se tratase. Llévenle la contraria y préstenle atención. El disco se lo merece. Escúchalo entero aquí.

Los 10 mejores discos internacionales del 2012

miércoles, diciembre 26th, 2012

Este año habla del corazón. Sí, con Beach House no caben las disecciones científicas ni enmarques ideológico-musicales. Bloom es uno de esos discos que sencillamente se adoran con los latidos de este.Seguramente que hay álbumes más innovadores, más trascendentes y más interesantes para quienes exigen sorpresa. Pero no para los que demandan, ante todo, emoción. Ellos son los autores del mejor trabajo del 2012 para Retroalimentación, encabezando una lista que casi necesita ser ampliada. ¿El motivo? Dejar fuera los grandes trabajos que han editado este año Bob Dylan, Tame Impala, Dominique A, Flying Lotus, The Vaccines, Tindersticks o Grizzly Bear. Para el Bish Bosch de Scott Walker, lo siento, no ha dado tiempo ni para formarse una opinión. Queda para el año que viene.

1. BEACH HOUSE “Bloom” (Bella Union). Ningún otro trabajo ha logrado tantos suspiros. El cuarto trabajo de Beach House le ha sacado varias cabezas al resto de la producción del 2012 a base de belleza. Recogiendo la mejor tradición del dream-pop y usando con tino ese puente entre The Cure y los Cocteau Twins que tornaban la música en vapor de agua, insertaron en este disco diez temas que hacen sentir la ley de la gravedad. Como volver si volver a enamorarse por primera vez fuera posible, este álbum hace que uno se reconcilie con la música como vehículo hacia un mundo mejor. Así de puro y romántico. Tal y como se hacía a los 18 años en aquellas noches sin final en los que la palabra futuro era algo lejano pero esperanzador, y no una amenaza que te pisa los talones. Alex, Victoria, un millón de gracias.

2. BILL FAY “Life Is People” (Dead Oceans). Ningún otro trabajo ha generado una congoja parecida. Efectivamente, la resurección del año no solo supone un ajuste de cuentas con un injustísimo olvido, sino que se erige en uno de los trabajos más grandiosos de lo que llevamos de década. Sereno y con la emoción contenida, provoca en el oyente todo lo contrario: la conmoción. Bien en esas preciosas piezas a piano (Never Ending Happening), bien en esos humeantes momentos que parecen llegados de las catacumbas de Big Star (Pig Painter), bien dibujando perfectas piezas de pop para todos los públicos (This World), Bill Fay logra que uno no pestañee. Y que acuda inmediatamente a descubrir sus dos álbumes de los años setenta con todo un tesoro.

3. MARK LANEGAN “Blues Funeral” (4AD). Ningún otro trabajo ha perturbado así. Entregado al blues-rock viscoso, desesperado y con barniz electrónico, Lanegan superó el notable Bubblegum(2004) con un disco excelente. Oscuro y narcótico Blues Funeral crea un penumbroso estado de ánimo en el que las drogas parecen ser la una posibilidad de evasión, aunque al final terminen por tornarlo todo más negro. En un punto intermedio entre el To Bring You My Love de Pj Harvey y el Actung Baby! de U2 (sí, por mucho que pese a parte de sus fans) resulta una apabullante joya sonora de rock contemporáneo. Tremendo.

4. LEONARD COHEN “Old Ideas” (Sony). Ningún otro trabajo ha sonado tan majestuoso. Del mismo modo que lo pudimos ver en sus recitales en Vigo (2009) y Ourense (2010), el Cohen del 2012 suena como híbrido de blues a cámara lenta, aromas griegos y toques country. Cortado todo él por ese patrón, no deja de emocionar y, al llegar a la recta final, sorprender con ligeras variaciones del discurso. Ahí está esa suerte de luz espiritual de Come Healing, los caminos sinuosos de Banjo o la deliciosa nana sintética de Lullaby. Nueva lección de uno de los más grandes de la historia. Todo un lujo poder disfrutar de su crepúsculo artístico en tiempo real.

5. THE XX “Coexist” (XL). Ningún otro trabajo ha confirmado tanto las expectativas creadas. Como en su día ocurrió con el segundo disco de Portishead, no existen grandes variaciones respecto a la fórmula presentada en el debut XX (2009). Todo permanece: el minimalismo, la oscuridad, los microritmos, las super características líneas de bajo, las guitarras goteando sentimentalismo y las voces impertérritas. Una atmósfera inquietante sugieren constantemente que, tarde o temprano, se va a producir una explosión. Pero esta finalmente nunca llega generando un extraño placer, una suerte de adictivo coitus interruptus en el que se encuentran algunos de los mejores momentos del pop británico del momento.

6. DAMIEN JURADO “Maraqopa” (Secretly Canadian). Ningún otro trabajo ha resultado ser una caricia tan suave. Y todo porque el otrora arisco Damien Jurado ha encontrado en el mensaje de Jesús la paz. Desde este estado vital compuso la que es su mejor obra hasta la fecha: un espléndido catálogo de folk-pop que invita al oyente a no hacer otra cosa que no sea dejarse llevar. Con ecos de los grandes (de Nick Drake a Neil Young, pasando por Tim Buckley) y un ocasional deje bossa-novero, la fina producción de Richard Swift hace que gemas como la titular Maraqopa, This Time Next Year o Workin Titles obliguen a pensar en algo mucho más grande que “otro cantautor indie”. Estas caricias deberían llegar a muchas más mejillas.

7. ALT+J “An Awesome Wave” (Infestious). Ningún otro trabajo ha resultado tan sorprendente. Alt+J ha sido en el 2012 lo que Vampire Weekend fue en el 2008 i The XX en el 2009. Es decir, el necesario toque de frescura en un panorama pop que, por lo general, adolece de propuestas que inviten a pensar en algo parecido al futuro en un plano formal. En un amalgama infinito de estilos, aquí hay un nervioso y excitante conglomerado de rap, folk, afro-pop, psicodelia, funk y dream-pop. En cierto modo, evoca aquellos Hood de Cold House pero en versión pop y para todos los públicos.

8. SWANS “The Seer” (Young Good). Ningún disco ha resultado tan apabullante. Para muchos aquí se encuentra la secuencia sonora más potente del 2012. Alucinados por su exhibición en el Primavera Sound 2011, se esperaba con ansias este disco de retorno del grupo de Michael Gira. Y aunque no logre reproducir la magnitud de su directo (¿sería posible algo así?) The Seer se presenta como un potente bloque de rock, con un punto entre industrial, tribal y místico que persigue el trance del oyente. Lo logra.

9. GODSPEED YOU! BLACK EMPEROR “Allelujah! Don’t Bend! Ascend!” (Constellation). Ningún disco ha tensado tanto la cuerda. Fuera ideas preconcebidas. Una vez dentro de Mladic, la impresionante pieza de 20 minutos que lo inaugura, quedan claras dos cosas: que el discurso de Godspeed You! Black Emperor dista de estar agotado y que la banda continúa casada con la inspiración. Tal es así que, de salir este álbum en el 2001, estaríamos hablando probablemente de su gran clásico. Con aires arabescos y un punto de pesadez heavy sirve para revitalizar una grupo imprescindible que llevaba nueve años en silencio.

10. BRUCE SPRINGSTEEN “Wrecking Ball” (Columbia). Ningún disco ha logrado más himnos para todos los públicos. El mundo está jodido y el Boss ha querido aunar bajo el título de bola de demolición un puñado de himnos que versan precisamente sobre cuan jodido está. Con el fuego de Arcade Fire cerca y el oficio de Woody Guthrie dictándole la escencia, el Boss logra que esa mezcla entre su rock musculoso de siempre y el folk de taberna de We Shall Overcome eleve el espíritu y suene a verdad. Todo pese a todas sus contradicciones (como la de cantarle a los desheredados que jamás tendrán dinero para pagar uno de sus carísimos conciertos, pero eso es otra historia).

Feliz Navidad desde Retroalimentación

domingo, diciembre 23rd, 2012

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Como todos los años en estas fechas, Retroalimentación (contando, en esta ocasión, con la colaboración estelar de Bing Crosby y Frank Sinatra) le desea a sus lectores y amigos unas felices fiestas junto a la gente a la que quieren. A ver si entre todos logramos contagiar de alegría a los que detestan esta época del año.

Rihanna y los amores desesperados

viernes, diciembre 21st, 2012

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We Found Love no es solo la mejor canción de Rihanna. Posiblemente se trate del hit más redondo del mainstream del último lustro. Como un cohete perfectamente ensamblado el tema resulta todo un prodigio de composición, producción e interpretación. Todo encaja con maestra perfección hasta el punto de erigirse en himno universal. ¿La temática? Los amores enfermizamente imposibles, el sentir la electricidad justo en el momento y en el modo en el que no se debería sentir y el abandonarse a esa apasionada mezcla de placer, dolor y frustración que se experimenta con ello. De fondo, la euforia química del fin de semana resumida en un incontrolable subidón dance, la banda sonora para el campo de batalla en el que cada siete días se citan las expectativas de llenar el corazón y la posibilidad de terminar con él destrozado.

«Así es como me siento / simplemente no puedo negarlo / pero tengo que dejarlo pasar» canta una derrotada Rihanna que dice haber encontrado «amor en un lugar sin esperanzas» con el registro más frágil de toda su carrera. Vulnerable, proclamando «sentir el latido del corazón en mi cabeza», crea un himno de emociones desbordadas. Este alcanza su principal razón de ser en el sábado por la noche. Ahí, entre el rímel exagerado, los tacones de vértigo y el gin tonic en la mano arde en el pecho. La música suena felina y sexi, pero al tiempo terriblemente sentimental. Parece que penda de un hilo se vaya a romper. No lo hace. Solo llega al final y deja el oyente con un deseo: ¡más!

No era la primera vez que Rihanna y todo el equipo que trabaja con ella hacían diana. La cantante que nació con el nombre de Robyn Rihanna Fenty (Barbados, 1988) ya había dejado claras muestras de su talento en Good Girl Gone Bad (2007). Los excelentes singles de aquel —Umbrella, Don’t Stop The Music o Breaking Dishes— surgieron como erupciones de r&b. Los cantaba una mujer que combinaba las dosis justas de imagen, sexualidad y sensualidad como para que todos se quedasen con su nombre. Harían bien porque, tras el el paso oscuro de Rated R (2009), Loud (2010) la erigió en la gran reina de un pop negro, rítmico, viscoso e inolvidablemente pegadizo. Sí, Only Girl y S&M pidieron sitio. En las cabinas de los disyoqueis y mucho más allá.

Para entonces sus piernas ya estaban aseguradas en un millón de dólares, medio mundo conocía su turbia relación con el rapero Chris Brown e incluso tenía una firma de paraguas con su nombre. Todo en una chica que, de adolescente, había triunfado en un concurso interpretando el Hero de Mariah Carey para terminar eclipsándola totalmente. Con Talk, Talk, Talk (2011) consiguió temas como el citado We Found Love. La Carey de hoy en día directamente mataría por poder contar con un bombazo así.

Ahora llega con el recién editado Unapologetic (2012), exento a priori de grandes hits pero, aun así, apreciable en los términos en los que se aprecia un disco en estos terriorios: por las canciones sueltas. ¿Motivos para ello? El single Diamonds más que apreciable; la colaboración con David Guetta Right Now con la fuerza suficiente como para mover a un tren y, luego, para el sector morboso-corazonil su reencuentro artístico con Chris Brown en Nobodys Bussiness. Sí, pese a los malos tratos del pasado, Rihanna le confesó a Ophra Whinfrey que seguía enamorada de él. Habrá que estar atentos a sus siguientes pasos.
Imagen de previsualización de YouTubeVideoclip de “Diamonds”

Xabi Zirikiain: “En la escena del Donosti Sound están nuestras raíces”

domingo, diciembre 16th, 2012


Tranquilidad. Esto no se ha convertido en un blog de tendencias. Si se hace una desviación al universo de la marca de ropa vasca Loreak Mendian es debido a las infinitas conexiones de esta con la música. Si a todo ello le sumamos que hace un par de semanas abrió su primera tienda en Galicia, concretamente en A Coruña, encontramos el cruce perfecto para que terminen por aquí. La entrevista con su diseñador y fundador Xabi Zirikiain se publicó extractada en las páginas de la edición de A Coruña la semana pasada. Esta es la versión ampliada.

-La marca Loreak Mendian se dio a conocer los noventa a través de la música indie. Muchos recordamos las fotos de Le Mans con su ropa. ¿Son esos sus orígenes?
-Sí, claro. Nosotros veníamos más de la música que de la moda. En aquella escena, que luego se llamó Donosti Sound, están nuestras raíces. Totalmente. Era una escena con inquietudes musicales y culturales, porque la cosa iba más allá de la música, también llegaba al cine, el diseño y muchas otras cosas. Gente muy curiosa.

-Y de ahí a la famosa margarita que se convirtió en su logo.¿Cómo surgió la idea?
-Bueno, en ese contexto del pop de los noventa yo empecé a hacer grafiti. Firmaba por los baños con la margarita de Loreak Mendian. No pretendía crear una marca de ropa con ella, sino que era un grafiti que hacía sin más. Más adelante fue cuando nos planteamos que podían quedar bien en camisetas. Pero, de entrada, era una simple firma de un grafitero. Más que influenciada por el hip-hop era por Keith Haring, que era lo que más me molaba entonces.

-La marca, sin embargo, pegó el estallido a través del surf, ¿no?
-Siempre hemos tenido esas dos vertientes, lo cual es algo curioso. El mundo del surf rara vez se cruza con la música. Ni los surferos suelen ser muy musiqueros, ni los musiqueros tiran mucho por el surf, al menos en Donosti. Pero nosotros siempre hemos estado entre los dos mundos. Nunca hemos cambiado.

-Con la explosión de las sudaderas y las camisetas de la margarita llegaron a los adolescentes con gran éxito. ¿Cómo lo vivieron?
-Sí, la margarita nos vino muy vien, porque se vendía mucho, pero nosotros ya estábamos haciendo otra cosa, con otro estado mental. Quizá Keith Haring ya no era tan importante y nos gustaban mucho más cosas más limpias. Ahí cambiamos el logo y empezamos a usar los quesos. Todo esto mientras la margarita era un súper éxito y nosotros, lo dicho, estábamos en otra cosa. Pero creo hemos seguido de una manera coherente. Quizá el salto más grande ha sido ese, el de pasar de la margarita a los quesos, pero luego los hemos seguido manteniendo.

-Su tienda de A Coruña y la ropa que tienen en ella transmite un poco de nostalgia. ¿Es la intención?
-¿Lo ves así? Pues la verdad es que no lo había pensado. Lo que no somos, y eso es algo que lo tengo muy claro, es una tendencia. Estar a la última no es nuestra guerra. Nosotros intentamos hacer una ropa más atemporal, pero de todos modos creo que la tienda es bastante contemporánea. Los vinilos son algo viejunos [se ríe], pero…

-…también la música que suena. No es muy habitual poner pop de Sarah Records en una tienda de ropa.
-Bueno, es que la música que suena en las tiendas para nosotros es súper importante. La selección la hace Ibon Errazkin de Le Mans. De hecho, Ibon y Teresa tuvieron la tienda de Madrid durante años. Luego él se metió en temas de traducción y trabaja con nosotros en ese terreno y haciendo la selección musical.

-Han abierto establecimientos en Francia y Australia. Además, parece que han tenido cierto éxito en el mercado asiático. ¿Es así?
-Bueno, bueno…[risas] Hemos venido en Japón, pero nuestro éxito principalmente es España, aunque tal y como van las cosas, en menos de dos años, yo creo que vamos a vender más en Francia que aquí.

-¿Tan bien funcionan las tiendas suyas allí?
-No solo eso, también vendemos en tiendas multimarca, donde funcionamos muy bien. Nuestra idea es centrarnos en Francia y también en Alemania. Esos dos son los mercados en los que podemos crecer ahora mismo.

-Son una firma pequeña, pero grande al mismo tiempo. ¿Es difícil mantenerse con ese tamaño?
-Somos los grandes de lo pequeño y los pequeños de los grandes [risas]. Son tamaños muy complicados, aunque creo que todos lo son hoy en día. De todas maneras, independientemente del tamaño real, yo creo que nuestro estado mental es pequeño. Para mí es súper importante estar en las tiendas, elegir dónde va todo, colocar los vinilos con mucho cuidado… son detalles que no me gustaría nunca que me dejasen de importar. Creo que son clave.

-¿Cuántas personas trabajan en Loreak Mendian?
-Entre la central y las tiendas, alrededor de 60 personas. Para Inditex, que están celebrando su tienda número 6.000, somos algo anecdótico [risas].

-Ustedes son fabricantes. ¿Cómo se plantean lo de hacerlo en China o acercarlo más a España?
-Nosotros no tenemos una cosa ética de hacer las cosas solo en Europa. Al principio, lo hacíamos todo en España pero ahora resulta prácticamente imposible. En este momento estamos mucho en Portugal. La situación es extraña. Hace unos años que sí, que todo el mundo se iba a China, pero ahora no está tan claro, porque se ha encarecido mucho. Luego, nosotros de cada referencia no hacemos muchas unidades y eso en China no entra. Nosotros hacemos encajes para la producción, pero ahora en China no hacemos nada.

-Es curioso porque en los ochenta el “Made in Portugal” estaba visto como algo de baja calidad y ahora, sin embargo, se usa precisamente como reclamo de esta.
-Sí. Lo que está claro es que han cerrado los talleres que iban a precio. Porque ahí no pueden competir. Ahora lo que ha quedado es la calidad. En España y Portugal hay esa calidad. Tú antes ibas a Mataró y estaba lleno de talleres que hacían todo muy barato. Eso se ha terminado.

-¿Piensa que la línea pasa porque las marcas pequeñas tiren hacia la calidad.
-Nosotros en la guerra del precio no podemos entrar, eso está claro. Es imposible competir con H&M o Inditex. Eso está perdido. Pero tenemos sitio para desarrollarnos, aunque hay que crearlo. Nuestras tiendas tienen que ser bonitas, con el trato al cliente perfecto, la música muy cuidada… y, luego, trabajar y ofrecer la mayor calidad posible, para que no nos lleve este huracán actual.

-Me habló antes del grafiti. Luego también hicieron guiños al diseño gráfico…
-…y cosas para grupos. Le hicimos el merchandising al FIB, cosas para el Sónar, para sellos discográficos como Elefant Records, para Sigur Rós. Un montón de cosas.

-Se lo decía porque con su trayectoria Loreak Mendian semeja que han creado todo un universo estético que engancha a la gente a la que no le interesa mucho la moda pero sí esas referencias.
-Me encantaría que eso fuese así, vamos. Llevamos tantos años y siempre hemos intentado ir a nuestra bola. Si se llevaban una cosa, nosotros no nos metíamos, porque las tendencias no es nuestro mundo. Lo que nos gusta es lo de siempre: practicamos surf, escuchamos música, disfrutamos con el arte, tenemos muy presentes nuestras raíces vacas …No porque algo se ponga de moda vamos a cambiar.

-Marcas como la suya, que tienen un bum repentino entre público juvenil, luego acusan la falta de recambio. ¿Qué edad tiene su público ahora? ¿Es ese treintañero indie de gustos refinados?
-Nosotros lo que vemos que es nos vamos haciendo viejos con los clientes [risas]. A este ritmo terminaremos haciendo prótesis para jubilados. Pero sí, nuestro público mayoritario son gente entre 30 y 40 años, quizá con un nivel cultural un poco alto y que puedan ser sensibles a nuestro mundo.

-La primera prenda que me compré de Loreak Mendian fue una sudadera en 1999 que guardo con especial cariño. A lo mejor, en unos años, esos modelos darían para hacer una serie vintage en plan “indie de los noventa”
-Todavía somos muy jóvenes para ello [se ríe], pero nunca se sabe. El otro día hablábamos con Ibon que, cuando éramos jóvenes, veíamos las música de los sesenta como de otra era. Para los chavales de ahora nuestros años sesenta son los primeros noventa. Y para nosotros fue como antes de ayer.

-Sí, lo que fue David Bowie para nosotros para estos chicos lo es Blur.
-Totalmente. Eso te hace pensar.

Foto: Paco Rodríguez

Nadadora y el tramposo encanto de lo indie

jueves, diciembre 13th, 2012

Cuando en el 2004 escuché por primera vez Set Yourself On Fire de los canadienses Stars lo vi claro. Especialmente con una canción, Ageless Beauty. Ahí se encontraba exactamente el sonido al que debería aspirar Nadadora. Entonces, la banda de O Grove preparaba su primer disco. Estaban todos ellos fascinados por The Delgados y el trabajo que Dave Fridmann había hecho en Hate. También con el viraje hacia el folk-rock de Mojave 3. Pero, a mi modo de ver, ese punto de evanescencia sintética en clave noise pop les iba como anillo al dedo. Se lo comenté a Gonzalo Abalo, cantante y guitarra de la banda que ayer anunciaba en La Voz su separación. Él asentía, pero no tardaba en poner el freno. “Conseguir eso cuesta dinero”, decía.

Ya ha pasado suficiente tiempo para admitir sin problemas que aquel primer disco de Nadadora, Todo el frío del mundo (2005), derivó en algo embarullado y falto de dirección, pese a la calidad de su cancionero. También para afirmar que el segundo, Hablaremos del miedo (2007), se quedó en un frustrante quiero y no puedo de la grandeza dramática a la que aspiraba. Solo en su tercer paso, Luz, oscuridad, luz (2010), se alcanzó ese punto óptimo al que la banda aspiraba desde el primer momento. ¿Cuál es la diferencia? Pues no tanto las composiciones, el estilo o el aprendizaje, que también. Especialmente influyó una cosa: el dinero. En el último trabajo, por fin, el grupo había podido ponerse en manos de un productor a su medida. Fino Oyonarte el responsable del Super 8 de Los Planetas hizo diana. Pero costó. Sudor, pero también euros. Tal es así que mientras los dos primeros trabajos se amortizaron a los pocos meses, al tercero aún le queda una buena parte del “debe” por cumplir. Sí, dos años después de grabarse el grupo aún no ha generado el dinero suficiente con los conciertos como para pagar su grabación.

Ahí radica el gran problema del indie en España. Tras la página laudatoria en Rockdelux, la soñada actuación en el FIB y los “me gusta” de los fans en facebook se esconde una particular espiral que rara vez va más allá de otro destino que la inanición y los bolsillos agujereados. Todos los círculos giran en esa dirección: el amateurismo como filosofía obligada, la necesidad de compaginar todo con trabajos, el poner pasta que nunca vuelve y la sensación de estar viviendo algo muy intenso pero que nunca llega a la plenitud total. Dos años, cinco, ocho, diez… los que sea. Un día hay que decir basta. Cuando la situación laboral obliga a poner tierra de por medio y resulta imposible ensayar, cuando no existe el modo de girar con un crío a cuestas, cuando no hay manera de convertir la de músico en una profesión… Nadadora han llegado a ese punto. Y han dicho basta porque no quedaba más remedio que decirlo. “Nos es totalmente imposible afrontar la grabación de un nuevo disco y su posterior gira”, confesaba Gonzalo Abalo ayer en La Voz.

Resulta, en cierto modo, lógico. Los milagros solo ocurren de cuando en cuando. Que un grupo que se nutre del espíritu de Sarah Records y los sonidos shoegazers pueda vivir de su música en España semeja una quimera. Nadie esperaba otra cosa. Ya bastante supuso llegar a la final del Proyecto Demo, tocar por medio país y colarse en la vida de decenas de personas con esos planteamientos. Realmente, resultó un éxito inesperado. Aunque quizá el haber llegado ahí, acariciando con la yema de los dedos el momento de decirle al jefe “el lunes no vuelvo”, lo haya complicado más el final. Pero cuando llega la parálisis y esta se convierte en una mano que dice adiós todo parece más claro. Como tantos otros, Nadadora no se disuelven porque el discurso esté agotado o no tengan más cosas que decir. No, lo hacen porque no solo no pueden vivir de ello. Ahora, ni siquiera pueden vivir para ello.

No hay amateurismo que resista. Existen unos años en los que sí, se acude a festivales de relumbrón a pérdida. Se asume como unas vacaciones y aún por encima ¡con pase de artista! También hay momentos en los que se presenta la oportunidad de tocar en Albacete y se hacen tropecientos kilómetros para que te vean 30 personas. Todo se justifica como una experiencia. Y, cómo no, se puede terminar llegando (literalmente) a la carrera al Lolapop con la banda esperando en las tablas porque el vuelo que te trae de Madrid en donde saliste de trabajar a las cuatro de la tarde tuvo un retraso. El corazón joven lo resiste. Pero, tarde o temprano, aparece ese día en el que o todo eso se sostiene por sí solo, como un trabajo, o no hay manera de continuar.

Téngalo en cuenta antes de señalar con el dedo a los grupos que pretenden vivir de su música. Sí, a los Lori Meyers, Dorian o Delafé y Las Flores Azules. También a Triángulo de Amor Bizarro, El Columpio Asesino o La Bien Querida. En el indie existe una tendencia a adorar lo marginal y machacar a esas bandas que intentan emprenden el vuelo. El permanecer en el nido no sirve de nada. Puede resultar encantador, vale, pero a la larga no deja de ser más que una tijera que lo aborta todo. Impide que los grupos puedan crecer implicados al 100% en su música, que los discos suenen como tiene que sonar y que las carreras se desarrollen sin que un día la realidad muestre la peor de sus caras diciendo: “Hasta aquí llegaste, amigo”.

Habrá quien insista en que todo ello tiene encanto. Otros hubiéramos preferido que aquellos dos primeros álbumes de Nadadora gozasen de la calidad de sonido del tercero, que todos sus conciertos hubieran estado precedidos de una dinámica normal de ensayos y, sobre todo, que el grupo pudiese decir en un futuro todo lo que ha quedado mudo en el local en un cuarto y quinto disco que nunca verán la luz. Y eso, señores, es una verdadera pena.
Imagen de previsualización de YouTubeNadadora interpretando “Plásticos y metales” en el FIB 06 en su máximo momento de apogeo

Cooper actuará en el quinto aniversario de Retroalimentación

martes, diciembre 4th, 2012

En abril del próximo año este blog cumple un lustro de vida. Como es habitual lo vamos a celebrar con un concierto. Pero para ese año recurriremos a un nombre muy especial: Cooper. El proyecto del que fuera miembro de Los Flechazos, Alex Díez, actuará el 13 de abril en la sala le Club de A Coruña. Enmarcado dentro de la gira de presentación del doble dvd A propósito de mi universo, en el que tuve el honor de escribir el texto del librero interior, supondrá su único concierto en Galicia en 2013. Por estos lares, una especie de sueño hecho realidad.

Sí, Alex es uno de mis héroes pop particulares. Solo hay que leer a la derecha para ver lo que ha significado este músico para mí. Con Los Flechazos sentí el impulso de hacer mi primer fanzine, fui un fan total de su trayectoria y participé, en plena adolescencia, en un puñado de emocionantes conciertos que han tenido una influencia total en mi vida. Todo ello lo continuó -en otro momento, con otra edad y unas sensaciones que se presentan diferentes pero que, en esencia, resultan muy parecidas- con Cooper, encantándome con su música, pero también con muchos de sus planteamientos vitales. Y algo muy importante: esa especie de extraordinaria normalidad que transmite y con la que te puedes identificar mil veces más que con los roqueros torturados y excesivos o la ciencia ficción de algunas pop-stars.

Su último paso, Mi universo (2011), se presentaba como una especie de libro abierto sobre el mundo particular de Alejandro. Sobresaliendo como un excelso compositor, volvió a demostrar también su habilidad para captar estados de ánimo entre sencillas y coloristas metáforas. Ahora, tras varios años de silencio en una ciudad que lo adora (aquí Los Flechazos dejaban a decenas personas sin poder entrar en la sala cuando en otros lugares apenas lograban reunir a un centenar de seguidores), regresa. Que llegue de la mano de Retroalimentación obliga a sacar pecho. Ya lo decían Los Flechazos en los primeros noventa: “Del orgullo y del recuerdo todo lo que puede salir es bueno, creeme”. Hagan acto de fe. Aquí lo llevamos haciendo desde hace muchos años.
Imagen de previsualización de YouTubeVídeo promocional del dvd “A propósito de mi secreto”

Robbie Williams quiere volver a ser el rey del pop

sábado, diciembre 1st, 2012

Resulta difícil encontrar a alguien a quien le caiga mal Robbie Williams. Al igual que ocurre, por ejemplo, con Kylie Minogue o los chicos de Estopa el niño bonito del pop británico pertenece a esa clase de personas que desprende encanto y simpatía por los cuatro costados. No se trata de una figura musical de primer orden, de acuerdo. Pero tampoco un desecho. Su apañado grandes éxitos aún hoy puede animar mil y una fiesta y sus facultades como showman resultan innegables.

Pero hay más mucho más. Pese a no ser precisamente un adonis, las vuelve locas con ese punto de canalla entrañable que siempre luce una sonrisa. Y todo ello generando entre la gran mayoría de los hombres esa sensación cómplice de «yo en su lugar estaría haciendo lo mismo». Claro. ¿Quién no querría, por ejemplo, protagonizar la portada de Sing When You’re Winning (2000) celebrando el triunfo de su equipo de fútbol? ¿Quién se negaría a meterse con Kylie Minogue en un yacusi tal y como hizo en el mítico vídeo de Kids? ¿Quién rehuiría a ponerse el traje de Frank Sinatra y aparecer en londinense Royal Albert Hall como todo un crooner? Pocos, muy pocos. Seguro

Quizá por este motivo, por esa capacidad innata de seducir a las masas, Robbie Williams se ha ganado fácilmente el título del rey del pop cuando abandonó Take That. Lo mantuvo con facilidad en los noventa y en la mayor parte de la década pasada pero, últimamente, sin embargo, existían muchas dudas. Él lo sabía y por ello ha decidido titular su nuevo disco como Take The Crown (tomar la corona). «El álbum se llama así porque quiero luchar», señala el artista en la nota promocional de la discográfica. «Quiero luchar contra cualquier que se interponga en mi camino en el reino del pop. Quiero retener la corona que un día tuve. Que aún puedo tener. Quiero comunicar a las personas que adoro este trabajo y que lucharé por ello», anuncia.

Ello llega tras su segundo periplo con Take That, en la triunfal gira de reunión. Después de la sobredosis de aplausos y dólares, se trasladó a Los Ángeles para grabar junto a Jacknife Lee (U2, Snow Patrol, REM) su nuevo trabajo. Y lo hizo con una nómina de músicos de lujo. Apunten: Troy Van Leewen (guitarra de Queens Of The Stone Age), Blake Mills (guitarrista de Band Of Horses), Justin Meldal-Johnson (bajista de Beck, Air y M83) y Owen Pallet ( el arreglista de Arcade Fire) son algunos de ellos. ¿El resultado? Un álbum abiertamente comercial, como era de esperar, pero sorprendentemente ochentero.

El single de adelanto, Candy, lleva la firma de su excompañero Gary Barlow y se presenta como un juguetona pieza de pop que podría despistar. Sí, porque son canciones como Different (el nuevo sencillo, también con Barlow en la nómina), la autoparódica Shit On The Radio («irónicamente soy yo esa cosa que está en la radio», apunta) o la inaugural Be a Boy en las que —teclados de época, pechos hinchados a lo U2 y búsqueda del estribillo-himno mediante—, late el verdadero espíritu de este nuevo paso en el que apenas existen asideros a los que agarrarse. No, mucho nos tememos de que ninguno de sus singles terminará colándose en nuestros Iphones.

Con él retornará a los escenarios, reclamando la corona perdida. Habrá que ver si la comunidad pop se la entrega. Al contrario que en el sector de las divas pop, en el territorio masculino apenas hay competencia. Estaremos atentos.

Imagen de previsualización de YouTubeVídeo de “Candy”, el primer single de este disco