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Archivo para Noviembre, 2012

Segundo capítulo resuelto con éxito

Domingo, Noviembre 25th, 2012

Telephone Rouges y Lendrone (en la foto) protagonizaron ayer en Le Club el segundo capítulo de Los conciertos de Retroalimentación. Ambos presentaron sus respectivos nuevos trabajos, certificaron el particular momento de gloria del underground gallego y firmaron un par de actuaciones para el recuerdo. Los primeros con garra, ruido y empuje garage-noise-rock. Los segundos creando ambientes, estrujándolos y sacando músculo de cuando en cuando. Ante ellos más de un centenar de personas respaldando con su presencia que existan conciertos y grupos así.

A todos ellos le damos las gracias y los esperamos en la siguiente parada: Nadadora, 28 de diciembre en la misma sala en un concierto muy especial. Y, pronto, muy pronto, novedades respecto a este ciclo en el 2013.

Foto: Beatriz Camiña

Lisa Hannigan mostró su brillo en Voces Femeninas

Sábado, Noviembre 24th, 2012


Festival Voces Femeninas
Holly Miranda, Little Scream y Lisa Hannigan
Ourense, Teatro Principal
22-11-2012

El milagro continúa. Un año más, el Teatro Principal se volvió a llenar en la quinta edición de Voces Femeninas. Dos días antes lo había hecho también el Teatro Lara de Madrid (que se ha sumado al evento en esta quinta edición) y esta noche todo apunta a que se repetirá la escena en Vigo. De nuevo, el menú resultaba una incógnita para la mayoría de los presentes, una especie de cata a ciegas con tres figuras (Holly Miranda, Little Scream, Lisa Hanningan) de las que el 95% del público sabía nada o casi nada. ¿Cómo ocurre algo así? Pues, trabajando año a año en una línea coherente que logra que la gente pase por taquilla sin dudarlo un momento. Lo dicho, milagroso.

De entrada, Holly Miranda optó por el lirismo. Delgadísima y con Patti Smith estampada en el pecho, arrancó haciendo llorar su guitarra, se marcó una gran versión del I’d Rather Go Blind de Etta James y terminó su pase a piano. Mucho más Cat Power que Stereolab, dejó en el camerino todo el aire onírico que desprenden sus grabaciones, entregándose a lo puro y real. Gustó, pero dejó la duda de lo que podría dar de su con mayor ropaje instrumental.

La canadiense Little Scream, por su parte, tiró hacia lo ambiental. Con un guitarrista de apoyo que dotó de vaho su discurso, sorprendió por su forma cuasi mística de ejecutarlo y dejó al público dividido. Con un estilismo imposible, desbordó emoción y empalmó un set corto. Al final preguntó al público: ¿algo ruidoso o en plan nana? Y, complaciendo a lo primero, terminó por dar los acordes más roqueros de la noche. Uno juraría que, por ahí sonó algo parecido al American Woman de Guess Who.

Por último, Lisa Hannigan se encaminó a lo tenso. Ya en su segundo tema se vio que allí había algo más que una voz dulce en un recital de trámite. Todo lo contrario, con su música de raíz folk erigiéndose hacia territorios más duros y épicos, hizo prever uno de esos conciertos inolvidables. Las canciones sonaban de maravilla, el tempo el correcto y la artista estaba subida a la ola… hasta que surgieron problemas técnicos, desajustes en las guitarras, un arranque de canción con parón y vuelta a empezar. Ello descentró al público y la artista que, aún así, trenzó la mejor actuación de la noche. Ovacionada, concluyó su recital con un Knots soberbio y la sensación de que aquí se esconde una artista que debería ser más grande de lo que es.

Al final, como es norma, todos los músicos subieron al escenario a interpretar un último tema juntos. Y, luego, una buena parte de los integrantes del festival terminaron la noche en el Café Pop Torgal, el particular paraíso pop de Ourense. Allí Hanningan se lamentaba de la mala suerte hablando son el público hasta que, poco a poco, todo se diluyó en una fiesta. A ello ayudaron sus músicos quienes, lejos de la sobriedad que transmitían en escena, terminaron por asaltar la cabina para dar rienda suelta a sus pasiones juveniles: de Cazafantasmas a Superdetective en Hollywwod, pasando por Regreso al Futuro. Sí, entre piezas ochenteras pasadas de sintes y plástico, por un momento parecía que Marty McFly iba a aparecer de un momento a otro.   

Lendrone y Telephones Rouges, segundo capítulo de Los conciertos de Retroalimentación

Jueves, Noviembre 22nd, 2012

Llegó el segundo capítulo. Tras el arranque de la mano de Unicornibot el mes pasado Los conciertos de Retroalimentación retornan con un nuevo cartel: Lendrone y Telephones Rouges. Será el sábado 24 de noviembre en la sala Le Club (Rey Abdulah 13) a las 22 horas. La entrada cuesta 5 euros.

Ambos son ya conocidos por los seguidores de este blog. Los coruñeses Lendrone fueron, junto a Fantasmage, protagonistas del cuatro aniversario de Retroalimentación el pasado mes de abril. Allí demostraron su capacidad para crear ambientes, sostenerlos en el aire y luego destrozarlos por completo en desarrollos sorprendentes. Hermanos artísticos de Unicornibot, también se pirran por Shellac y Battles, gustan de los dibujos angulosos de guitarras y los sintetizadores antiguos. Su primer minielpé en formato físico Uno, debería estar listo para este recital. Al final problemas con la fabricación lo han hecho imposible y no verá la luz hasta el 2013. De todos modos los asistentes al bolo podrán escuchar su nuevo repertorio. Una parte de él se puede escuchar aquí.

Junto a ellos estará Telephones Rouges, quienes en el 2010 soplaron junto a Franc3s las velas del segundo cumpleaños de este blog. Los que asistieron aquella noche sabrán de sobra cómo se las gasta esta célula roquero-ruidosa procedente de O Grove, que igual tira de Link Wray como de Sonic Youth o Parálisis Permanente y logra sobre el escenario una energía absolutamente contagiosa. Su primer elepé, Disenso, acaba de ver la luz hace unas semanas y, este sí, se podrá adquirir en el concierto.Por ahora, los puedes escuchar aquí.

Voces Femeninas: pop, fragilidad y cuerdas vocales de mujer

Martes, Noviembre 20th, 2012

Exacto. Pop, fragilidad y cuerdas vocales de mujer. En tres rápidas pinceladas ahí puede estar el cuadro del festival VOCES FEMENINAS. Desde que en 2008 surgiera en Vigo, poniendo sobre el escenario a Emmy the Great, Nina Kinert, Wendy McNeill y Sevigny, se ha guiado por la misma incorruptible línea: buscar en los cajones del indie mundial artistas femeninas prácticamente anónimas en España y abrir no solo los odios de la audiencia. También su corazón.

Sí, a este festival se va a descubrir, a dejarse embaucar y a volver a casa con nuevo ramillete de amores musicales. Los responsables del evento, la productora viguesa Coconut, pretenden generar el flechazo en esta quinta edición con Lisa Hannigan, Little Scream y Holly Miranda. Y todo ello en tres sedes: Ourense (jueves 22 de noviembre, Teatro Principal), Vigo (sábado 24, Teatro García Barbón) y la novedad de Madrid (martes 20, Teatro Lara), que se suma a la causa.

De la tripleta protagonista de este año quizá la más conocida quizá sea la irlandesa LISA HANNIGAN. Su voz no solo jugaba con la de Damien Rice en sus discos O y 9, sino que la acompañó en directo por medio mundo. Rota la relación (artística, pero también sentimental), la artistas arrancó una interesante carrera con Sea Sew (2008) lleno de bellísimas estampas folk que rezuman ternura y complicidad. A este disco le siguió Passenger (2011), algo más arisco, ligeramente más duro, pero igualmente mágico. Su colección de canciones encandilarían por igual a los fans de Russian Red como a los de Laura Marling y no sería de extrañar que, tras el concierto, más de un fan durmiese con su disco bajo la almohada. En serio, enamorará. Este es el single de su nuevo disco:
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La americana HOLLY MIRANDA tampoco se ha relacionado mal en su corta carreta. Dentro de su trayectoria en solitario (entremedias estuvo la experiencia neoyorkina de The Jelaous Girlfriends), grabó se segundo disco con Dave Sitek (TV On The Radio) y ha girado con grupos como The XX, The Antlers y Tegan & Sarah. Tiene un tercer álbum a punto de editarse, pero mientras el album citado, el juguetón y ensoñador The Magician’s Private Library (2010), continúa emitiendo ondas atractivas al oyente. De efecto instantáneo, engancha con su aire onírico, esa especie de fantasma entre Cat Power y Stereolab que la posee y sus ocasionales incursiones en el misterio y la niebla. Aquí también hay nota rosa: actualmente es Miranda comparte su vida con la actriz Kate Moening, uno de los iconos lésbicos del momento. De su disco sobresale especialmente un tema,Waves. Es este:
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El elenco lo cierra LITTLE SCREAM, el proyecto de la canadiense Laureal Sprengelmeyer. Procedente de Montreal y ha editado un magnífico disco de debut, The Golden Record (2011). Coproducido por su novio, Richard Reed (Arcade Fire), se trata de un puñado de temas que caminan de la mano de una encantadora placidez y una voz de seda, adornada de coros etéreos y ocasionales telones de cuerdas. En apenas unos instantes logra, sí, trasladarte a su mundo para una vez allí sacarte las uñas. Cuando surgen por ahí los arañazos de Guyegaros, algo así como una Pj Harvey de bolsillo, uno se da cuenta de que esto va más allá de arrullar oídos. Una maravillosa sensación que, a buen seguro, se repetirá en esas tres imprescindibles noches que arrancan hoy en Madrid. Pincha abajo para escucharla  
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El rabioso adelanto del tercer disco de Triángulo de Amor Bizarro

Lunes, Noviembre 19th, 2012

Ya está. Pinchen aquí. Se trata de Ellas se burlaron de mi magia. Así se titula el single de adelanto del esperadísimo tercer disco de Triángulo de Amor Bizarro. Lanzado en formato digital esta misma mañana, contiene todo lo que se puede esperar del grupo: ritmo intrépido, guitarras punzantes, letras obsesivas y, sobre todo, la sensación de penetrar dentro del oyente hasta hacerlo enloquecer. Grabado con Sonic Boom (el que fuera miembro de los míticos Spacemen 3) a la producción, augura un gran pepinazo en formato elepé, previsto para el 2013.

El single se completa con una cara b nada desdeñable, Sus hijas entonaron tus cánticos inflamados. Guiada por el espíritu de la Velvet Undeground negra y con algún que otro efluvio mexicano de por medio, cumple de sobra con el cometido: calmar la sed de los fans que demandan nuevo material para que el cuarteto de Boiro retorne a los escenarios.

Aquí se puede escuchar el single completo en Spotify

El menos de Michel Cloup fue más

Domingo, Noviembre 11th, 2012

Michel Cloup
Festival Sinsal é Normal
Sala Normal, A Coruña
10-11-2012

Los grupos son para los jóvenes, los solistas para los mayores. No recuerdo quién dijo la frase, pero, generalizando mucho, se le podría dar la razón. En los noventa, por ejemplo, muchos se tiraban a cualquier debut del brit-pop en vez de degustar los discos en solitario de Grant McLennan. Estos quedaban acotados, casi por exclusiva, a los viejos fans de Go-Betweens. El caso de Michel Cloup resulta parecido hoy en día. Integrante de dos de las formaciones más excitantes del rock europeo de las dos últimas décadas, Diabologum y Experience, editó el año pasado Notre Silence a su nombre. Difícilmente algún oído virgen se acercó a él, quedándose para los muy devotos del francés: aquellos que no tiraron la toalla cuando Experience empezó a coquetear con el nu-metal allá por 2004 con Hemisphere Gauche.

Eso puede explicar el paisaje de su concierto en A Coruña dentro del festival Sinsal é Normal. Más en la cuarentena que en la veintena, el público confirmó, una vez más, que aquel indie que acompañó muchas juventudes entre los ochenta y los noventa hace mucho tiempo que es tan mayor como sus seguidores. Aburguesado en auditorios-de-acústica-perfecta, coqueteando en ocasiones con el sibaritismo del-marco-incomparable y generalmente respaldado por la vía institucional, cada vez tira más de conceptos tipo “ex miembro de” y “proyecto en solitario de”. Sí, los que produce el mismo efecto que en los noventa generaba McLennan: echar para atrás no solo a la gente más joven, sino a muchos de aquellos fans que ven, en ocasiones, esas huidas hacia adelante como capítulos menores de los artistas.

Michel Cloup demostró pronto el error. El de la chavalada y el de los desencantados. Dándole una vuelta de tuerca a su trabajo en Diabologum y Experience, su versión mínima opta por el ralentí, pero ofrece la misma fuerza y mordiente. Y también logra multiplicar hasta el infinito la energía de los discos. Con esa dicción suya tan característica, una especie de rapeo violentamente bello, trenzó una hora y pico sencillamente maravillosa. Salvo el bis, quizá algo volátil, en el resto del recital no sobró ni un solo minuto. Ni la escalada constante y trepidante de Cette Colère, ni ese post-blues arrastrado y poderoso de L’fant ni, por supuesto, la masa de ruido y batería de Notre Silence, descolocando la columna de unos fans que, sin querer, intuyeron entre sombras el fantasma de lo que en su día fue Diabologum.

A ras de suelo, creando un clima perfecto, Cloup y su lugarteniente Patrice Cartier (realmente espléndido a la batería) jugaron al menos es más y se metieron a la audiencia en el bolsillo. Hipnotizándola con sus bucles repetitivos, regalándole retazos de guitarra superpuestos y de efecto narcótico, llevándolos por un camino misterioso pero familiar hacia ese placer oscuro y rugoso al que tantas noches se invocó hace años. Por ello, hay quien continúa escuchando esta nueva rama de la que cuelga ahora Michel Cloup. Por ello, los veinteañeros curiosos y enterados fliparon con el concierto. Por ello los que, desencantados, lo habíamos dejado de lado en día, terminamos entusiasmados comprándole el disco al terminar con un pensamiento: probablemente este haya sido el mejor concierto en la ciudad del arranque de temporada.

A veces los mayores, algunos mayores, tienen razón. Y Sinsal ha vuelto a demostrar que rara vez falla cuando elige.

La leyenda del soul no deslumbró

Jueves, Noviembre 8th, 2012

Mavis Staples
Santiago, Auditorio de Galicia
6-11-2012

«¡Todavía estoy aquí!», gritaba Mavis Staples a mitad de actuación en Santiago. Lo hacía con pretensión de poderío pero, ay, la evidencia demostraba otra cosa. La Dama del Soul no se encontraba al 100% de sus posibilidades. Lo valioso de ella, su voz, renqueaba. Y, ojo, que nadie se lleve a engaño: no se trata de una cuestión de edad (en YouTube existen vídeos de ella recientes donde aún apabulla), sino más bien del momento. Quién sabe si fue la humedad, un frío que la cogió repentinamente o el haber forzado la garganta en fechas previas, pero lo cierto es que Mavis Staples no llegó a deslumbrar.

Gustó, sí. Dio un buen concierto, también. Y demostró trascender al estatus de vieja gloria, por supuesto. Pero esa exhibición sobrenatural que algunos fans aguardaban no llegó a producirse. Quedó claro pronto. Freedom Highway, uno de esos clásicos suyos de vena hinchada y ronca fuerza vocal, sonó tremenda. Pero lo hizo por el bloque de la excepcional banda que la acompañaba, sin que ella llegase a destacar con su aura de iluminada estrella góspel. Todo lo contrario que el sobresaliente guitarrista que lo acompaña en vivo. El mismo que hizo temblar a golpe de metal pesado previamente You Are Not Alone. Su guitarra sonaba perfectamente ralentizada y, a veces, comiéndose con su rodillo blues al protagonismo de la gran figura de la noche. Ella lo intentó de todas las maneras. Saludando a las primeras filas. Apelando al espíritu positivo. Hablando de la esperanza. Y, lógicamente, tirando de un repertorio tremendo.

Mandó You Are Not Alone, el notable álbum que grabó en 2010 con Jeff Tweddy (Wilco) a los mandos de la nave. Cayeron en el Auditorio de Galicia un buen puñado de sus canciones. Desde la inaugural Wonderful Savior a la relectura del clásico de la Credence Clearwater Revival Wrote a Song For Everyone, pasando por la rolliza We’re Gonna Make It o la crepuscular Too Close/On My Way To Heaven, esta probablemente de lo mejor de la noche. También emergió su célebre apropiación del The Weight de The Band y una inevitable mención a los Staples Singers: una versión emotiva y extensísima de la celebérrima I’ll Take You There. Eso sí, con metedura de pata incorporada.

En plena arenga pro derechos civiles e, intentando contagiar al público de sus vibraciones de fe y futuro, a la artista no se le ocurrió mejor cosa que, a micro abierto, preguntar a sus coristas: «¿Cómo se llamaba esta ciudad?». La gente sonrió, lo pasó por alto y pidió enérgicamente un bis. Este se resolvió, con apariencia de improvisación, con dos piezas clásicas de góspel. Punto y final a un concierto que no estuvo nada mal, pero que la mayoría preveía sublime. Y de eso nada. Cuestión de expectativas.

Foto: Álvaro Ballesteros