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Archivo para octubre, 2012

Los discos más esperados del otoño

sábado, octubre 27th, 2012

La llegada del nuevo curso suele ser uno de los momentos con mayor número de lanzamientos discográficos del año. Con un ojo puesto ya en el mercado navideño, los sellos reservan para septiembre y octubre algunos de sus lanzamientos estrella. En el suplemento Fugas hemos hecho una selección de algunos de los más esperados. He aquí la relación (ampliada con un par de trabajos a mayores). Inevitablemente existen decepciones, sorpresas y alegrías.

CAT POWER “SUN” (Matador)
Tras dos obras maestras como You Are Free (2003) o The Greatest (2006), se aguardaba con impaciencia la vuelta de Cat Power al estudio con material propio. Y este ha dejado un cierto sabor agridulce. No porque Sun se trate de un mal disco, sino porque a Chan Marshall se le exige más. Con un toque electrónico que aventura un paso hacia adelante sorprende a mitad de Cherokee, su primer tema. Bases de hip-hop, scratches, voces filtradas… Vamos, una nueva caja de herramientas al servicio de un talento que surge en piezas delicadas como Manhattan, desesperadas como Allways On My Own o bailables con Ruin. Pero en la extensísima Nothing But Time se encuentra la clave del álbum: el intento de llegar a algo sublime y quedarse en un simple «está bien». Puntuación: 6,5 / 10

ALEJANDRO SANZ “La música no se toca” (Universal)
Aunque a mediados de la década pasada Sanz dio señales de chispa con aquel meritorio No es lo mismo, todo confirma que los cuarenta lo han asentado en la previsibilidad. La música no se toca hace honor al título, reúne todo su manual de estilo y pulsa pocas teclas de cambio. Ahí está la balada acústica con aires latinos, el pop-rock ligeramente escorado hacia la música negra, los clímax pretendidos a golpe de coros y arreglos orquestales (incluso a lo Beatles en Como decir sin andar diciendo) y algún toquecillo electrónico. Los seguidores encontrarán en todo ello y en versos como «no me da miedo el amor, no me da miedo el rubor / es una gota en el mar, en un diluvio es un charco» material para seguir confiando en él. Quien no se haya enganchado en el pasado, que desista: aquí hay más de lo mismo (y en todo momento da la sensación de estar menos inspirado). (4 /10)

BOB DYLAN “Tempest” (Sony)
El crepúsculo de Bob Dylan sigue alumbrando grandes discos. Tempest no llega quizá al punto de excelencia del sublime Modern Times (2006), pero no dejará insatisfecho a ninguno de esos seguidores que ven que seguirlo en el siglo XXI supone una de las mejores opciones que oferta el mercado rock. Con un pie en el folk y otro en el blues, narra amores imposibles, desastres sentimentales e, incluso, la tragedia misma del Titanic en 14 colosales minutos. Al frente, su garganta rijosa entonando con voz quebrada canciones que se rebozan en los géneros clásicos y que parecen no querer llamar la atención de nadie más que aquellos que se acercan con ganas al disco. Desde esa suerte de swing a la country de Duquesne Whistle a Roll On Jon dedicada a Lennon, el gozo auricular está garantizado. (9/10)

THE XX “Coexist” (XL)
Son el grupo indie del momento. Y quizá, junto a Beach House, los autores del disco más laureado por esos territorios en lo que va de año. Británicos, confirman en su segundo paso todo aquello que hizo arquear las cejas en su alabado debut homónimo. Ahí permanecen el minimalismo, la oscuridad y la atmósfera de inquietante quietud. También las zozobras sentimentales, fluyendo entre microritmos y flexibles líneas de bajo. Y, cómo no, esa manera de contener el feeling en la música. Cuando todo parece que vaya a estallar, se detiene para volver a empezar. Si al conjunto se le añade esa misteriosa y atractiva estética de jóvenes hipersensibles e inadaptados tras la icónica X, surge lo más parecido al grupo de culto generacional de esta década. Imprescindibles. (9,5 / 10)

TOY “TOY” (Heavenly Records)
El hype del momento en Inglaterra demuestra una vez más que picotear en influencias selectas no garantiza un buen disco. Y esa inercia de parte del público y la crítica consistente en bajar el listón cuando la cosa huele a kraut rock tampoco consigue derribar las evidencias. El debut de Toy apunta hacia algo grande, pero se queda en una obra más bien pequeña y prescindible. Como los Horrors del segundo y tercer álbum, la banda propone un conglomerado de psicodelia, kraut-rock y humo shoegazer con claras intenciones narcóticas. Pero a diferencia de aquellos, que recolectaban diana tras diana, estos chicos no alcanzan en ningún momento nada que vaya más allá de eso, un puñado de buenas intenciones que no encuentran buen puerto y terminan por generar el bostezo. A su final quizá sea un buen momento para rescatar los discos de The Telescopes. (4/10)

MUSE “The 2nd Law” (Island)
La que para muchos es la mejor banda de rock actual del planeta, ha revuelto el gallinero. Primero, lanzando un single, Madness, que coquetea con la electrónica minimalista. Luego, surgiendo como una especie de INXS en la ochentera Panic Station. Y más tarde con un Survival que redefine la palabra exceso aplicada al rock. Son unas pinceladas que vienen a decir que The 2nd Law tira hacia lo ecléctico en el intento de Muse por abrir nuevos caminos asegurando su personalidad. El zigzag ha abierto una brecha. Una parte de fans no aprueban el movimiento. Otros lo refrendan con su aplauso. De todos modos, se debe tener en cuenta que tampoco se trata de un salto tampoco es mortal: aún queda el sonido Muse de toda la vida. He ahí la inaugural Supremacy. (5/10)

THE KILLERS “Battle Born” (Universal)
El cuartero de Las Vegas que maravilló a medio mundo con himnos como Somebody Told Me, Read My Mind o Human entrega el más flojo de sus álbumes. No hay duda. Como si se tratase de una regresión al AOR ochentero, Battle Born está repleto de insustanciales baladas-de-mecherito, cortes roqueros que podría haber firmado el Bon Jovi de Runaway y mucha épica con aroma a romántica película americana de la era VHS. Que conste que el problema no radica tanto el estilo (también se despreciaba el soft-rock de los setenta y miren ahora como beben de él grupos como Wilco), como la falta de enjundia en los temas. Ramplón en todos los sentidos, demuestra que The Killers han perdido completo de aquello que otrora elevaban al éxtasis a sus fans. Una lástima. (2 /10)

MIKA “The Origin Of Love” (Universal)
Difícil lo tiene Mika para volver a los días de gloria Grace Kelly. Su tercer álbum mantiene el tono de pop amable al que nos tenía acostumbrados, pero presenta una grave carencia: la falta de singles adhesivos. Estos brillan por su ausencia. Lo más parecido se
encuentra en Celebrate, la supuesta bandera del disco interpretada con Pharrel Williams. Sin ser un mal tema se sitúa muy lejos del impacto arrebatador de la mentada Grace Kelly, o de Take It Easy o We are Golden. De sus compañeras de reparto tampoco se pueden decir mejores cosas. Entre el pop electrónico, las piezas a piano y el aroma a musical, el álbum discurre sin grandes alegrías. Falta pegada, sobra abulia y, aunque algún tema suelto se muestre simpático (Love You When I’m Drunk), el disco llega a su final sin llegar a molestar. Sí pero, desde luego, tampoco sin lograr enamorar. (5/10)

ANIMAL COLLECTIVE “Centipede Hz” (Domino)
El principal problema de Centipede Hz se encuentra en su predecesor: Merriweather Post Pavillion (2009). Considerado por parte de la crítica como la bandera del pop del siglo XXI, ofreció una dimensión relativamente accesible al grupo de Baltimore. Lo abrió a un espectro de público mucho más allá de lo alternativo. Y en ese sentido, su nuevo álbum tiene el duro hándicap de sonar mucho más enrevesado, psicótico y raramente alucinando que aquel. De hecho, en más de un caso se ha interpretado como una vuelta a sus orígenes. Lejos del clima ambiental y amable, su psicodelia circular se muestra más agresiva y difícil. Apenas Today’s Supernatural serviría como single. El resto pide escuchar e inmersión. El placer llega, pero cuesta. (7/ 10)

THE VACCINES “Come Of Age” (Sony)
Este disco recuerda al que, en su día, grabaron Arctic Monkeys para confirmar el debut Whatever People Say I Am, That´s What I´m Not. Arranca contundente, exhibe orgulloso el sonido y muestra la innegable calidad en las soluciones melódicas. El oyente lo recibe entusiasmado. Pero, a mitad del disco, llega la pega: ¿qué ha pasado con los himnos instantáneos que rompieron tantos corazones en What Did You Expect From The Vaccines? Pues no los hay.Eso puede echar atrás a quien se enganchó a esa luminosa facilidad de aunar estribillos y electricidad en un lugar intermedio entre las Supremes, Ramones y Jesus and Mary Chain. Se perderá un trabajo que requiere más escuchas para ser disfrutado. Solo así se podrá disfrutar de ese All In Vain, que mira al pop mayúsculo sin importarle que lo sigan, o Ghost Town, que tira hacia un territorio de rock a lo Libertines sin importante si eso se lleva o no. (7/10)

Lo nuevo (y muy bueno) de Franc3s y Fantasmage

martes, octubre 23rd, 2012

Las listas de lo mejor del 2012 van a tener que tener toque gallego. Necesariamente. En los últimos días han surgido dos nuevas pruebas de ello. En primer lugar, Apartamento alquilado. Se trata del adelanto del nuevo disco de los carballeses Franc3s, Campanas de fuego rosa. Producido por Rodrigo Caamaño (Triángulo de Amor Bizarro) verá la luz el 19 de noviembre editado por el sello Limbo Starr. La canción reincide en sus notas de siempre: ritmos atropellados, letras obsesivas, ruido de fondo y teclados enrareciendo totalmente el ambiente. Además, lleva un emotivo homenaje consigo. Rubén Domínguez, su director, ha basado toda la imagen en las ideas del diseñador y pintor Alberto Gende, un amigo muy especial del grupo recientemente fallecido.Imagen de previsualización de YouTube
Por su parte, los vigueses Fantasmage ya hace meses que sacaron su tremendo disco homónimo (se puede escuchar on line íntegro aquí), una impactante muestra de punk-rock garagero de los que levantan a un muerto. El golpe se prolonga ahora con el videoclip de Hay Bulla. Creado por Wences Lamas, recoge material de Solos, un cortometraje de 1998 dirigido por Diego Sánchez, con la ayuda de Jaime Sánchez, Alejandro Gil y el propio Wenceslao Lamas. Con su estética serie b, sus imágenes deliberadamente emborronadas y su ritmo visual se muestra como la extensión perfecta de un temazo de guitarras cortantes e interpretación trepidante.

Por cierto, ambos grupos actuaron en el pasado en los conciertos organizados por este blog. Es un placer ver lo bien que están creciendo los chicos.

La verdad de los Tindersticks

lunes, octubre 22nd, 2012


Tindersticks
A Coruña, Auditorio del Ágora
20-octubre-2012

Seguramente una buena parte del público que acudió el sábado a ver a los Tindersticks llevaba años sin escucharlos. Normal. En teoría, sus grandes obras datan de los noventa. ¿El resto? Ejercicios de un estilo, el suyo, que ya figura entre los clásicos del pop británico de las últimas décadas. Se trata de buenos álbumes, nadie lo pone en duda. Pero no logran clavar el dardo de la pasión con la precisión de antaño hasta llegar el punto de dejarlos pasar sin prestarles atención en medio de la avalancha de lanzamientos. Craso error.

En el Ágora pronto se reveló la verdad oculta en la inercia. Ocurrió al cuarto tema, Show Me Everything. Creando una nube hipnótica, la banda manejó la tensión de la pieza de manera magistral, elevándola minuto a minuto. Toda una gama de suspiros, golpes de emoción en el pecho y respiraciones contenidas emergieron en la platea constatando esa verdad: Tindersticks continúan en la división de los grandes. Y no solo por su (glorioso) pasado. También por su (igualmente glorioso) presente. La canción pertenece a The Something Rain (2012), el disco que presentan en esta gira y que se puede tomar como una toda una (gloriosa, insistamos por tercera vez) resurrección.

Efectivamente, el repertorio del novísimo álbum mandó y brilló en la escaleta. Lo hizo con la inaugural Medicine, con los dejes souleros de This Fire Of Autumn, la zozobra metálica de Frozen o la preciosa delicadeza del Come Inside final. Con un sonido excelente realzando todos y cada uno de sus detalles no hicieron sino demostrar lo vivos e inspirados que están Stuart Staples y sus chicos en 2012.

Las miradas atrás resultaron igualmente satisfactorias. Insertando retazos de su repertorio en esta nueva estética —menos drama, más narcotismo, la misma contención vocal de siempre—, por ahí pasearon delicias que pellizcaron el corazón. Dying Slowly de Can Our Love… (2001) resultó especialmente conmovedora a mitad de actuación y Sleepy Song de Tindersticks(1995), todo un regalo. Luego, mandaron los temas de Falling Down A Mountain (2010). Desde un No Place So Alone entre palmas a la ceremonial de Harmony Around My Table con la que inauguraron un bis que, pese a la insistencia, no tuvo continuación.

He ahí el único pero de un recital soberbio que no solo reveló la verdad de los Tindersticks. También certificó otra: que el Ágora es uno de los mejores recintos para este tipo de recitales que existen Galicia. Doble lujo, vaya

Foto: Paco Rodríguez

Una imagen vale más que mil palabras

domingo, octubre 21st, 2012


Momento final de la actuación de Unicornibot en Los conciertos de Retroalimentación
Foto: Sergio Vietes
(Muchas gracias a los asistentes)

Unicornibot da el pistoletazo de salida a Los conciertos de Retroalimentación

jueves, octubre 18th, 2012

Mañana viernes ( 22 horas, sala Le Club A Coruña, entrada 5 euros) arrancan Los conciertos de Retroalimentación. Lo hacen con UNICORNIBOT, una de las grandes alegrías que ha deparado la escena undergound gallega. Provenientes de Pontevedra emergieron hace un par de años con la filosofía del do you it yourself y el boca a boca como cadena de transmisión. Pero al contrario que otros tantos ilusionantes proyectos que se dan de bruces contra el muro de la irrelevancia (bien por su falta de valía, bien por la incomprensión de los medios y público), Unicornibot consiguieron trascender.

Son la historia perfecta del grupo subterráneo. Sus dos discos –Hare Krishna (2010) y Dalle! (2012)-, sus hits particulares –SuperMarioCésar, Lendakari– y, sobre todo, sus arrebatadores directos le han hecho dueños de una merecida fama de grupo demoledor. Esta traspasó primero su ciudad, luego Galicia y más adelante el territorio nacional. Qué se lo cuenten a nuestros vecinos portugueses o franceses atónitos antes sus recientes exhibiciones por allí.

¿Y a qué se dedican estos chavales famosos por envolver sus cabezas en papel de aluminio? Pues practican un intrincado sonido instrumental, lleno de ángulos, pliegues y ocurrentes soluciones. No se asusten, en escena todo resulta más lúdico que sesudo y los recitales del cuarteto suelen derivar en una sudorosa fiesta total. ¿Una prueba? Pinchen aquí y verán. Entre el post-hardcore, el post-rock y el math-rock se les emparenta con bandas como Shellac, Fugazi o Don Caballero y son, sin duda, uno de los mejores directos que hoy en día se puede escuchar en España. Los discos se pueden escuchar en su bandcamp. Para experimentar el cuerpo a cuerpo mañana este blog te presenta una cita. Te esperamos.

Artículo sobre el ciclo en La Voz

Imagen de previsualización de YouTubeUnicornibot interpretando en estudio “Abril Cerrar”