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Archivo para Octubre, 2011

Mi debut como “crítico musical”

Sábado, Octubre 29th, 2011

“Después de algún tiempo devorando una y otra vez aquellas maravillosas sesiones de grabación que, afortunadamente por un lado y desafortunadamente por otro, algún personaje robó me encuentro ante un esperadísimo “Achtung Baby!”. Analizar un álbum de estas características se presenta algo complicado, pero vamos allá. A la primera escucha me pareció un tanto decepcionante. A medida que lo he ido escuchando poco a poco se ha convertido para mí en un álbum redondo. La nota predominante es la variedad. Es un vinilo inclasificable, con variedad de estilos y formas que van desde baladas tipo soul como “One” a algunos ritmos bailables como “Mysterious Ways”. Eso sí, todo con el inconfundible sello U2. Como es habitual también se incluyen temas en la línea U2 de toda la vida como “Ultraviolet” o “Until The End Of The World”. A destacar ese temazo, “Who’s Gonna Ride Your Wild Horses”, o las inetiquetables “Zoo Station” o “The Fly” (a saber de dónde sacaron la inspiración para componer “Zoo Station”, el tema más extraño desde aquel memorable “Exit”). La joya del disco la pone “Acrobat”. !Qué maravilla de canción! En ese tema los U2 rayan la perfección y seguramente constituirá un plato fuerte en sus próximos shows en directo. Tristemente, y me pesa decirlo, la nota triste la constituye “So Cruel”. No digo que sea una mala canción, pero la considero fuera de sitio e indigna de un grupo como U2.
En resumen, gran disco y tenemos U2 para rato. ¿No os morís por verlos interpretar las nuevas canciones en directo? Una última cosa. Espero con impaciencia a ver qué parrafada suelta Julián Ruiz sobre el disco. ¿A quién plagian ahora?”

Disculpen el autobombo, pero la coincidencia me ha dibujado una sonrisa que quiero compartir. Lo que se puede leer arriba es la crítica del Acthung Baby! de U2 que firmé en el número de invierno de 1991 del fanzine Alternativa, entonces el medio de difusión del club de fans de los irlandeses en España. Tenía 16 años recién estrenados y era la primera vez que publicaba algo en algún medio. Ayer el suplemento Fugas de La Voz incluía un reportaje mío sobre el 20º aniversario del álbum, que se conmemora con la reedición del disco en varias versiones. Mientras escuchaba aquellas canciones para refrescar las ideas, me venían a la mente un sinfín de sensaciones sobre la emoción, el nerviosismo y la excitación que me producía la música cuando era adolescente. Pero también del placer de empezar a jugar a describirla y comentarla, aunque sea del modo tan torpe como el que se recoge arriba, repleto de repeticiones, yoismosy la inevitable puyita fanzinera a los periodistas profesionales.

Si entonces me dijeran que un día yo iba escribir de U2 en la La Voz de Galicia, el periódico que compraba mi padre y el que se leía en casa, no me lo hubiera creído. Mi padre tampoco. Y, la verdad, aún hoy nos cuesta creerlo a los dos. Se podía decir aquello de “un sueño hecho realidad”, pero esa posibilidad no entraba ni siquiera dentro del mundo de los sueños.

Coldplay chocan contra las expectativas

Viernes, Octubre 28th, 2011

Está claro que a Coldplay le sientan mal las expectativas creadas. Sus canciones, a veces, los colocan como aspirantes a ese título de Gran Banda del Momento. Pero llegados ahí, parece que les pueda la presión. Incapaces de firmar su álbum definitivo, terminan instalándose en una suerte de duermevela creativa en la que la inspiración se sustituye por el piloto automático sin solución. Y los anhelos de los esperanzados mutan en una frustración total.

Ya les sucedió en el apagado X&Y (2005), tras haber dejado boquiabierto al planeta con aquellas incuestionables In My Place o Clocks de su disco precedente, A Rush of Blood to the Head (2003). Y les ha vuelto a pasar ahora, una vez que el notable Viva La Vida or Death and All His friends (2008) miraba a esa zona noble del rock en la que las bandas se convierten en faros que iluminan un momento. Efectivamente, Mylo Xyloto deja el regusto de lo que pudo haber sido y no fue. Se trata de la misma insatisfacción que produce ver a una persona querida tras un tiempo sin verla y comprobar que ha perdido aquella chispa que la hacía especial.

Relegado Brian Eno a un segundo plano (a hacer “enoxificación” tal y como reza la nota promocional), los mandos los toman unos Markuzs Dravs, Daniel Green y Rick Simpson que pretenden dotar de un barniz sintético al sonido de siempre. La banda aporta ahí, como principal novedad, algún coqueteo con la discoteca y el acabado brillante. En ese sentido se podría tomar Mylo Wyloto como su particular Pop (U2): un abrazo al hedonismo de la bola de espejos (en Princess Of China canta la súper estrella del r&b Rihana) sin dejar de tener los pies en la épica de medio tiempo que los hizo célebres. La idea en sí no está mal. El problema es que, trasladada al disco, no llega a cuajar.

Un disco de Coldplay sin himnos es como un árbol de Navidad sin bolas. Y Mylo Wyloto posee más bien pocos. Si acaso el discutido Everything Teardrop Is A Waterfall servirá para ondear la bandera de la euforia y poco más. En el resto del álbum predomina el perfil medio (ese Paradise que no logra despegar), el deja vu (Charlie Brown, descendiente directa de Viva la vida) y la levadura para estadios (Don´t Let It Break Your Heart). También hay baladas acústicas marca de la casa que no llegan a generar emoción, constantes homenajes a las atmósferas guitarreras de U2 y pequeñas cortinas ambientales que difícilmente serán recordadas en el futuro. A ver si ahora, de nuevo en la liga de las bandas normales, cogen impulso y nos sorprenden a todos con su sexto disco. Todo ello, siempre y cuando, los rumores de separación que flotaron en los meses previos a la edición del álbum no lleguen a materializarse.

El homenaje de The Cubical a Adriano Celentano

Domingo, Octubre 23rd, 2011

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Como unos Doctor Feelgood propulsados con vientos. Así es como suena Dirty Shame, el tremendo single de adelanto de It Ain’t Human, el segundo elepé de los británicos The Cubical. Con una voz cavernosa, Dan Wilson dirige una excelente pieza de rythm & blues garagero que, además, cuenta con el espectacular vídeo que se puede ver arriba. Se trata de un oportunísimo homenaje a un video de Adriano Celentano de la canción Prisencolinensinainciusol (un temazo, por cierto) que servirá, sin duda, para picar la curiosidad de aquel que se lo tope delante.

Es la puerta de entrada de un disco que edita, en su versión de vinilo, el sello coruñés Grabaciones de Impacto y que ahora se presenta en Galicia. Será esta noche en Cangas y mañana en A Coruña . Hoy incluimos una pequeña entrevista con la banda en La Voz, en la que explica que son bastante más que una banda de garage. Una escucha al álbum, en el que se pasean por el universo de Jonny Cash, Hank Williams o Captain Beefheart, les da totalmente la razón.
Imagen de previsualización de YouTubeAquí el vídeo original de Adriano Celentano
Imagen de previsualización de YouTubeY aquí una espectacular actuación de Celentano para la RAI !con Raffaella Carrá dándolo todo como bailarina y puntual cantante!

Eilen Jewell y Laura Gibson: dos en la carretera (gallega)

Viernes, Octubre 21st, 2011

Poco tienen que ver entre sí, excepto que el hecho de ser mujeres que beben de los ancestros de la música americana y su coincidencia en diferentes escenarios de Galicia este fin de semana. Eilen Jewell tira hacia una suerte de country-rock melancólico y con vistas a Nueva Orleans. Laura Gibson, por su parte, se encoge dentro de un discurso folk frágil de corte indie. Las dos afectan, cuelan su música en los poros del oyente y le proporcionan una agradable sensación de bienestar parecida al enamoramiento. Sus conciertos resultan, a priori, tan interesantes que más de uno tendrá que echar la moneda en un cara o cruz imposible para decidir a cuál va. Sabrá, en todo momento, que lo que desecha será también un pequeño tesoro.

Esta noche Eilen Jewell demostrará en Cangas (Pontevedra) por qué algunos críticos han visto en ella a la nueva Lucinda Williams. Tan magnético como cálido y delicioso, lo que recoge Queen Of The Minor Key, el disco que presenta, es una memorable colección de canciones elaboradas en esos acordes menores de la tristeza. Desde ya pide un puesto destacado entre lo mejor del año. Arropada por un aire vintage que evoca los años cincuenta, su música suena a moteles, corazones rotos y vasos de whisky con una sensibilidad que, definitivamente, conmueve en piezas como Santa Fé. Escucharla y ponerse a mirar los kilómetros que distan desde el lugar en el que esté uno de Cangas es uno.

Imagen de previsualización de YouTube Eilen Jewell tocando en directo “Santa Fé”

Cuando la señorita Jewell erice la piel de su audiencia, Laura Gibson desplegará sus armas en Vigo, para repetir mañana en Ourense. Su recital servirá como presentación de Voces Femeninas, una singular propuesta que trae anualmente a ambas ciudades a algunas de las mejores vocalistas del ámbito indie. Y nadie mejor que ella para ejercer de aperitivo, ya que ejemplifica a la perfección el bum que en el ámbito independiente se produjo con este tipo de cantantes. Originaria de Portland, lleva desde el 2004 trenzando bonitas cantinelas de folk espartano, ocasionalmente embellecidas en arreglos atmosféricos. A destacar Beast Of Seasons, su disco del 2009, así como su colaboración con Ethan Rose en un precioso álbum conjunto que fundía el discurso de Gibson en la textura granulada de él.

Imagen de previsualización de YouTube“Younger”, de la alianza de Laura Gibson con Ethan Rose

En sus dos pases gallegos presentará algunas de las canciones que conformarán La grande, el álbum que tiene previsto editar en el 2012 y en el que cuenta con colaboraciones de Calexico o The Dodos. Todo un lujo, su recital y el de Eilen Jewel, en estos tiempos en los que la cultura oficial cada vez mira menos a este tipo de sonidos condenados al underground.

The Third Coming

Jueves, Octubre 20th, 2011
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Lo que ven arriba es la rueda de prensa en la que The Stone Roses confirmaron su vuelta a los escenarios, tras años de rumores y más rumores. Hace falta verla varias veces para creer que se trata de ellos y no de unos dobles. ¿Los siguientes? ¿The Smiths? ¿The Jam? ¿Slowdive? ¿Galaxie 500? ¿R.E.M. al año de separarse? Como se puede ver, todo es posible, pero estos, precisamente estos, sinceramente estaban muy bien durmiendo en el panteón de los mitos. The Stone Roses no eran solo un grupo haciendo buenas canciones, eran una cuadrilla de guerreros del pop con una misión: escribir los himnos de una generación que quería alzar el mentón con su propio sonido. Para decadencia, ya vivimos en tiempo real Second Coming, cuando se convirtieron en un ejercicio estético apreciable, pero totalmente carente del nervio, carisma y actitud que cambió completamente la vida de muchos jóvenes allá por 1990.

Desde entonces, seguro que todos nos habremos vuelto más pragmáticos y más cínicos. Y seguro que habremos hecho cosas que otrora veíamos imposible en nuestra paulatina decadencia. Pero hay algunas, que por vivirlas y haberlas sentido en toda su intensidad, duele ver cómo se hacen añicos sin necesidad alguna. Está muy bien eso de “una oportunidad única para quien no pudo ver a la banda en su momento”, sobre todo como reclamo comercial. Pero, para algunos, ese será el momento preciso y precioso para que salga un nuevo grupo, haga una versión de She Bangs The Drums y llene de contenido eso de “El pasado es vuestro / el futuro es mío / todos estáis fuera de tiempo” con la más afilada arrogancia posible. Cuando la canten en su gira inminente sonará más falso aún que el My Generation de The Who o el Satisfaction de aquellos Rolling Stones que tanto criticaron para terminar haciendo lo mismo que ellos. Porca miseria.

Un reportaje sobre los Stone Roses de la época gloriosa aquí

El flechazo pop de Veronica Falls

Lunes, Octubre 17th, 2011

Existen grupos que conjugan todas las referencias que le gustan a un fan determinado. Y los londinenses Veronica Falls, aparte de contar con un punto de antemano por un nombre tan guay, harán diana certera en aquel que beba los vientos por el indie-pop británico de los ochenta y noventa. Su delicioso disco de debut posee todas esas pinceladas que pululan por el subconsciente estético de quien usó flequillo y camiseta a rayas con intención alguna vez en su vida. A saber: melodías nítidas de los girl-groups, desapasionada interpretación chico-chica, dosis de guitarreo velvetiano con percusiones a piñón fijo, desaliño modelo c-86, toques intermitentes de surf y ecos de rock n’ roll clásico. Y todo ellos con una ligera neblina shoegazer apareciendo, de cuando en cuando, en el paisaje.

Pero lo mejor no es que sugieran que estemos ante un híbrido más de The Pastels, Heavenly, Lush, The Vaselines o los primeros Prefab Sprout, astros mayores en esa galaxia pop particular. Lo bueno de verdad llega cuando se comprueba que lo entremezclan de un modo tal que enamorarse de ellos resulta la cosa más fácil del mundo. Sí, como cuando aparecieron The Pains Of A Being Pure At Heart hace un par de años, pueden tirarse sin miedo a las aguas de su álbum recién editado, el homónimo Veronica Falls. No hay fallo. A poco que se conecte con las referencias mentadas, el placer está más que garantizado. Sus garabatos melódicos trasladan a ese lugar en el que la palabra pop se escribe con letra minúscula y un trazo no del todo perfecto pero totalmente encantador. Temas como Found Love In Graveyard, Beachy Head, Misery o The Box se disfrutan con el corazón palpitante y una sonrisa de ojera a oreja tal que, por unos instantes, puede hacer olvidar que fuera todo está podrido.

Imagen de previsualización de YouTubeVideoclip de “Beachy Head”Imagen de previsualización de YouTubeVideoclip de “Bad Feeling”

Un posible adiós y un posible reencuentro (ninguno de los dos deseado)

Domingo, Octubre 16th, 2011

Tal y como indica el sello Matador y recoge Pitchfork, Kim Gordon y Thurston Moore de Sonic Youth se divorcian tras 27 años de matrimonio. El futuro de la banda por excelencia del noise rock americano queda así en la cuerda floja, máxime cuando en la nota de prensa asegura que sus planes “son inciertos”. Una pésima noticia. Esperemos que exista el modo de que sigan exprimiendo el limón para editar discos tan buenos como The Eternal, su última obra hasta la fecha.

Según señalan varios medios británicos y recuerda Carlos González en el blog de Vodafone es música, parece que los cuatro ex componentes de The Stone Roses han limado asperezas y que su regreso podría ser inminente. Desde luego, comercialmente la reunión sería un éxito (¿se imaginan lo que podría ser un FIB o un Primavera Sounds con los Stone Roses de cabeza de cartel?), pero los (muy) fans esperamos que eso sea un mero rumor, otro a sumar a la lista.

Lo nuevo de Björk, Wilco y Kasabian

Sábado, Octubre 15th, 2011

Minicríticas de tres discos alumbrados en los últimos días:

BJÖRK | «BIOPHILIA» (Universal) Ensimismada en su universo particular, Björk se ha propuesto crear el punto de encuentro entre la naturaleza, la música y la tecnología, grabando el que pueda que sea su álbum más difícil. El lado pop se encuentra en Crystalline, el single de adelanto. Se inspira, al parecer, en la estructura atómica de un cristal. Ahí inserta a unos amantes («Igualamos el flujo con nuestros corazones / besamos nuestros cuarzos para alcanzar el amor») y con un desarrollo circular, obsesivo y caleidoscópico contagia el nerviosismo al oyente hasta explotar totalmente. Esa, la idea de insertar los latidos del corazón dentro de los de la naturaleza, es la guía de un disco arisco a primera escucha, pero cautivador en el corto plazo. Ahí, dentro de sus ritmos quebrados, el minimalismo instrumental y las pinceladas electrónicas, abren las alas maravillas como Virus, que alude al amor que mata a las personas (células aquí) o Cosmogony, que lo relaciona con las erupciones volcánicas. Calificación: 8/10

WILCO | «THE WHOLE LOVE» (DBPM-Pias) Fiesta en Wilcoland. Desde A Ghost Is Born (2004) la banda de Jeff Tweddy no volaba tan alto. The Whole Love no solo resulta un disco notable, sino que aporta la variedad suficiente como para remitir a la todos los hitos de su discografía generando una placentera sensación de reencuentro. Así, Art Of Almost evoca su lado más experimental de Yankee Hotel Foxtrot; I Might y Standin O trasladan al brío power-pop de Summerteeth; y piezas como Opend Mind y Rising Red Lung reconcilian a los seguidores de su nunca bien ponderada faceta acústica. Si todo ello se concluye con broche tan bonito como One Sunday Morning (doce minutos de delicadeza y masaje auricular) pocos peros se pueden poner a esta nueva entrega de uno de los grupos fetiche de la década pasada. Por lo que se ve, también lo será en la presente. (7/10)

KASABIAN | «VELOCIRAPTOR!» (Columbia) Las canciones de Kasabian están llenas de falsas promesas. Poseen brillo y referencias familiares, algo que ayuda a que entren con gran facilidad. Pero, en cuanto la rueda empieza a girar, difícilmente se puede encontrar en ellas algo que no las haga olvidables. En este caso asistimos a un batiburrillo de vocales estiradas a la Gallagher, melodías de querencia sixtie pasadas por el filtro brit-pop, ritmos pretendidamente bailables, fugaces viajes en busca de la inspiración oriental y coqueteos con los sintetizadores analógicos. Pero, aunque en algún caso agraden de entrada, a los pocos segundos se desinflan al llegar a estribillos totalmente ramplones o tropiezan con su incapacidad de mantener el nervio. Toda una oda al vacío en el cuarto trabajo de un grupo cuyo éxito continúa siendo para algunos un absoluto misterio. (2/10)

El príncipe del pop británico

Martes, Octubre 11th, 2011

Una de las grandes figuras del pop británico actual llega a Galicia. Patrick Wolf actúa el jueves 13 en Vigo. Aprovechando esta circunstancia, la semana pasada lo entrevistamos en el suplemento Fugas, un texto que recuperamos aquí en una versión algo ampliada.

Patrick Wolf surgió en el 2003 como una criatura fascinante dentro del pop británico. Entonces, el foco alumbraba a The Libertines, mientras Franz Ferdinand preparaban el salto y Kaiser Chiefs permanecían en la retaguardia. Él se asomó en la neblina de los canales alternativos con Lycantrophy, un disco de folk cruzado con IDM en el que se mostraba como un personaje desafiante. Sus canciones hablaban con caligrafía propia de la búsqueda obsesiva de la libertad, el rechazo al acomodamiento burgués y la inmersión en la oscuridad. Un tema, Bloodbeat, se convirtió en un pequeño himno underground. Sobre una nerviosa base de microritmos, su voz grave escupía versos como «Sin necesidad de comodidades / sin necesidad de luz / estoy en busca de los secretos de la noche / comer el terror, lamer la chispa / oh, mi sangre late oscura». Su imagen —ambigua, desgarbada y aniñada, de pequeño genio excéntrico coqueteando con la indigencia— completaba el cuadro. Y un puñado de entrevistas reafirmando la condición de rara avis hicieron el resto para que la correa de transmisión empezase a funcionar.

Ocho años después de aquello, el universo del artista resulta harto diferente. «Mi vida ha cambiado muchísimo desde aquella canción —reflexiona—. La escribí en mis días de adolescente desbocado. Estaba sin dinero, sin futuro, solo con la cabeza y el corazón lleno de sueños. Recuerdo cantar esa canción en el Festival de Benicasim sin banda, solo con un portátil y un teclado». El próximo jueves en Vigo estará mucho más arropado. Saldrá a escena con cinco músicos, varios de ellos multiinstrumentistas como el propio Patrick. Pero también lo hará con un discurso muchísimo más accesible que aquél.

Es lo que encierra Lupercalia, el álbum que viene a presentar, un luminoso y eufórico canto al amor en su estado más pasional. «En cada disco que grabo intento documentar mis experiencias como si fuera una cápsula de tiempo para que, luego, el resto del mundo pueda formar parte de ellas y viajar en mi vida», apunta Patrick. « Supe, al terminar el disco, que había aprendido lo suficiente sobre el amor. En The Magic Positon mostraba una opinión de él mucho más juvenil, claustrofóbica y efímera». En esa nueva catarata de sentimientos fluye un romántico juntos-para-toda-la-vida que recuerda a aquel nosotros-dos-contra-el-mundo que tanto cultivó Suede en los noventa. ¿Podría ser este quizá su Coming Up particular? «Recientemente toqué en un show acústico a petición de Brett Anderson. Fue todo un honor, él tiene una voz maravillosa y única», dice eludiendo la pregunta.

De acuerdo, Patrick Wolf regatea el juego de los parecidos. Tanto da que vengan como piropos. Quiere mostrarse personal a toda costa. Por ello también esquiva las referencias de Scott Walker en ese tono melodramático suyo, los claros paralelismos de canciones como House con la alquimia pop de Prefab Sprout o ese punto de grandiosidad épica que lo sitúa, en The Future, cerca de Arcade Fire. Lo de exigir una explicación por el semi plagio perpetrado en Time Of My Life respecto al Gettin Away de James en este contexto ya ni se intentó.

Entre todas esas referencias surge un disco luminoso y con sabor atemporal. «Usé técnicas de grabación orgánicas en un momento en el que todo es robótico y digital, pero eso no significa que apele a una era concreta», aclara el autor que ve crecer su audiencia día a día. «He tenido más público y respuesta de los medios con este disco que en los diez años que llevo haciendo música», asegura. Y aunque parte de la crítica que otrora lo adoraba le esté dando la espalda (ahí está la crítica de Pitchfork que tanto enfureció al artista), asegura que espera no retornar al pasado: «Examiné el infierno y luego puse mi corazón, mi alma y mi vida en este lugar. Y no pienso regresar allí demasiado pronto». Es la optimista seguridad que proporciona ese capricho voluble y encantador llamado amor cuando se posa en el corazón de una persona, por descreída que sea. “Me encanta que vivas aquí conmigo /me aporta la mayor paz que jamás haya tenido / porque durante demasiado tiempo he sido un hombre solitario/ sí, he sido durante demasiado tiempo una piedra rodante”, dice pletórico en House. Sí, Patrick está enamorado y quiere contagiar su felicidad con su audiencia. No sería extraño que más de un fan adoptase esas canciones como propias

Lady Gaga y Joni Mitchel
La exposición lograda con Lupercalia ha generado que el nombre de Patrick Wolf suene en los labios de algunas figuras del mainstream. Si en los noventa era Madonna la que se fijaba en Björk y en la década pasada se hicieron cópulas entre Kylie Minogue y New Order, ahora es Lady Gaga quien ha mostrado si interés en el británico. «Me encantaría trabajar con ella», admite sin pestañear. Sin embargo, si de colaborar se tratase, existe un pequeño sueño aún realizar. «Si pudiera elegir una arista con la que colaborar, probablemente elegiría a Joni Mitchel. Ella canta una canción titulada Secret Place en un duo con Peter Gabriel. Yo suelo soñar que ella quisiera cantar en vivo esa canción y yo ponerme en el lugar de Peter Gabriel».

Videoclip de “House”, uno de los singles de “Lupercalia”.

Mucho oficio pero poca alma en el nuevo álbum de Lenny Kravitz

Sábado, Octubre 8th, 2011

(Dos cosas al margen: 1) Paul Di’Anno, el cantante original de Iron maiden, actuará en A Coruña y 2) ¿Quieres “meterte” en la portada del “Nevermind” de Nirvana?)

Lenny Kravitz nunca fue un músico sobresaliente. Se quiso vender, en los primeros noventa, como el relevo de Prince como gran embajador de la música negra, pero su privilegiada posición en la lista de ventas jamás encontró un lugar paralelo en la escala artística. Vale que sus tres primeros álbumes aguantan todavía una escucha libre de prejuicios. Y no cabe duda que el punch de singles como Mr. Cab Driver, Allways On the Run o Are You Gonna Go My Way aún incitan a empuñar la guitarra imaginaria si surgen en un pub. Pero si, ya entonces, costaba encontrar muestras de genialidad verdadera en su trabajo, la evolución posterior no hizo más que confirmar que se trataba de un artista que rara vez traspasaba la línea de la corrección.

Black & White America, su noveno álbum, reafirma esa impresión. Más setentero que sesentero, el disco deambula entre el rock de riffs marcados y los cortes de formas barrocas y pretensiones envolventes. En lo primero, Come On Get It advierte pronto el cansancio: suena a híbrido de Allways On the Run y Are You Gonna Go My Way resuelto con mucho oficio pero poca alma. Rock Star City Life, In the Black o Everything tampoco logran libertarse del plomo y volar. En el segundo grupo, existe algo más de variedad. Desde una aceptable apelación a Isaac Hayes en la titular Black America al notable soul de terciopelo y falsete de Liquid Jesus, pasando por el cansino funk de trazo grueso en Superlove. Y, para que no se le tache de retro, ahí está un (olvidable) dueto con la estrella del rap Jay-Z en Boogie Drop.

Todo ello reafirma la imagen que muchos tienen de Kravitz: un estudioso de la música negra, que edita álbumes formalmente aceptables, pero de escasa sustancia. Como las baguettes precocidas que se hornean en los supermercados, saben como el pan, pero, mmm, ¿alguien es capaz de deleita en su sabor? Pues morder en este Black & White America genera la misma insípida esa sensación.

Imagen de previsualización de YouTube“Liquid Jesus”, uno de los mejores cortes del disco