La Voz de Galicia lavozdegalicia.es - blogs | Inmobiliaria | Empleo | Mercadillo

Archivo para Septiembre, 2011

Nirvana, ¿rebeldía sincera o marketing calculado?

Domingo, Septiembre 25th, 2011

La portada de Nevermind muestra a un inocente bebé a punto de ser pescado el el anzuelo del dinero. La situación de Nirvana en 1991/1992 era exactamente esa. Nadie lo esperaba, pero la alfombra roja de la realeza pop se había extendido a sus pies. Todos los que otrora se derretían ante Phil Collins, New Kids On The Block, Milli Vanilli o Eurythmics querían al grupo. De la noche a la mañana, pasaron de tocar en pequeños garitos a ser llamados desde los lugares más insospechados del mainstream. Ellos atendieron esas llamadas, sí, pero lo hicieron a su manera. Se dedicaron a comportarse como niños trastes, desentonando con actitud aparentemente despreocupada, lo justo para demostrar que el éxito no iba a engullir su autenticidad. Sus gamberradas fueron amplificadas por la exposición mediática, generando en sus jóvenes fans una contagiosa sensación de transgresión y la sensación de que se abría una nueva era. Sin embargo, para los críticos con la banda, aquello no era más que una milimetrada campaña de marketing con ínfulas de falsa rebeldía.

Uno de los momentos que mejor ejemplifican esa actitud se pudo contemplar en los MTV Awards de 1992. Con el éxito fresco de Smells Like Teen Spirit, la cadena quería que la banda tocase el susodicho tema en directo. Pero ellos se negaron. Es más, pretendían salir en plena gala e interpretar la, entonces aún inédita, Rape Me (Viólame). Al final, tras un tira y afloja, cedieron y aceptaron una solución intermedia: tocar Lithium, otro de los cortes de Nevermind. Sin embargo, algo le quedó a Kurt dentro. Cuando subieron atacó los acortes de Rape Me, e incluso llegó a cantar unos segundos. Mientras los jefes de la cadena empezaban a tener sudores fríos, el grupo rectificó. Tras hacer Krist Novoselic un gesto que se puede interpretar como un “a sus órdenes mi teniente”, arrancó con espléndida lectura de Lithium no exenta de incidentes.

Tras un arranque algo frío, la rabia se apoderó de la canción en la segunda estrofa. Y Krist entró en éxtasis. Impulsado por los fans que se estaban subiendo a las tablas para hacer stage diving (tirarse desde el escenario al público), lanzó su bajo al aire con tal mala suerte que se llevó un golpe en la cabeza. Cayó redondo al suelo. Kurt no se dio cuenta, siguió con la actuación y, al final, él y Dave Grohl terminaron destrozando violentamente los instrumentos contra los amplificadores dejando al público boquiabierto. Una vez terminada la desfeita, Dave se acercó al micro y empezó a vociferar “!Hi Axl, hi Axl, hi Axl!”. Era su modo de meterse con Axl Rose, líder de los Guns n´Roses, que también actuaba en la gala y con quien mantuvieron una encendida polémica. Esta es toda la secuencia:

Imagen de previsualización de YouTube

No fue Axl la única víctima de la noche. El premio al mejor video de música alternativo recayó en Nirvana con Smells Like Teen Spirit. Y, en vez de recogerlo la banda, lo hizo un actor caracterizado como Michael Jackson. Custodiado por dos policías, dijo que abdicaba como el rey del pop para ocupar un nuevo trono. “!Soy el rey del grunge!”, proclamó. Al terminar su discurso, el público no sabía muy bien cómo reaccionar ante esa burla. Incluso se pudieron escuchar algunos silbidos de desaprobación. Cabe recordar que Nirvana habían usurpado el numero uno a Michael Jackson ese mismo año.

Imagen de previsualización de YouTube

En otro contexto diferente, no se queda atrás su intervención en el popular programa de la BBC Top Of The Pops. Las condiciones de su actuación pasaban por hacer un playback de Smells Like Teen Spirit en el que lo único “de verdad” sería la voz de Kurt. El grupo aceptó, pero en cuando empezó su simulación, los responsables del espacio comprobaron como algo fallaba. Kurt, con gafas de sol y delatadora una sonrisa pícara, tocaba la guitarra de modo automático, como un muñeco semiarticulado. Luego, ya ni eso. Se desentendió de la guitarra y cantó el tema con voz grave y adormilada. En un momento se metió el micro en la boca y, bueno, casualidad o no, la banda jamás volvió a actuar el mítico espacio musical. El documento, que se puede ver pinchando abajo, es impagable.

Imagen de previsualización de YouTube

¿Dónde estabas tú en la era grunge?

Sábado, Septiembre 24th, 2011

Nevermind, el segundo álbum de Nirvana y símbolo máximo de la era grunge, está de aniversario. Hoy hace 20 años que el mítico disco salió a la luz. Por ello ayer, en el suplemento Fugas de La Voz, le dedicamos dos páginas analizando qué supuso el disco, avanzando detalles de su inminente reedición y haciendo un somero repaso a lo que queda del grunge.

Aparte de ello se incluyeron las impresiones de varios músicos gallegos, que nos contaron a Rubén Ventureira y a mí cómo vivieron el fenómeno Nirvana y qué supuso en sus vidas. Por razones de espacio solo se han podía incluir unas líneas de cada uno. Analizando el bruto he creído conveniente hacer este post, abierto a ser completado con la experiencia personal del lector que desee contarnos sus recuerdos alrededor de Nevermind.

RODRIGO CAAMAÑO (Triángulo de Amor Bizarro): “Estaba cursando 1º o 2º de BUP tal, vez, y un amigo que solía pillar las novedades en cinta me hizo una copia ferro del Nevermind, y ese mismo día tiré el 90% de mis cintas, ya que cds no tenía. Para mÍ, como oyente casi profesional, creo que fue el momento más parecido a una revolución musical que viví en tiempo real. Todos oímos historias de lo que supusieron los Beatles, el rock and roll, el punk y demás, y Nirvana fue lo más parecido a eso para nuestra generación. De un día para otro, los Gun´s and Roses, Phil Collins, el AOR y el sleazy pasaron de ser lo más escuchado y  seguido del mundo a ser algo rancio y risible. Realmente fue de un día para otro. Recuerdo perfectamente la tarde en que escuché Nevermind, igual que recuerdo, un par de años más tarde, el día que por fin conseguí algo de My bloody Valentine. Lo que vino después, con el grunge y todo lo demás me parece explotación, pero Nirvana es sin duda el grupo que lo cambio todo, al menos para mÍ. No hacían nada espectacularmente nuevo, pero si reúnen en un solo grupo las cosas buenas de muchas bandas, y todo estaba en ese disco. Aún ahora, al contrario que muchos grupos de la época, me sigue sonando como el primer día, y aunque como disco prefiero el In Utero, lo que supuso el lanzamiento de Nevermind, toda esa ruidera al alcance de los adolescentes del mundo libre, no creo que pueda volver a ocurrir. Así que me siento afortunado de haberlo vivido en tiempo real”.

IVÁN FERREIRO (Los Piratas): “En su momento fue una maravilla, y sigue siéndolo. Es un disco histórico, y todo lo que había que decir sobre él ya se ha dicho, así que sonaría a topicazo que añadiese algo más. Pero yo en esa época, principios de los 90, estaba más pendiente de lo de aquí, enamorándome de la música española: Kiko Veneno y Échate un cantecito, Los Rodríguez, Antonio Vega, Los Planetas empezando… Me gustaba Nirvana, pero no era de los colgados de ellos. Como estos días se está hablando mucho de los 20 años de Nevermind te da como la sensación de que me perdí algo muy gordo, pero, ya te digo que yo, aunque los escuchaba, escuchaba más lo de aquí”.

ALBERTO MARTÍNEZ (Franc3s): “Antes de escuchar el Nevermind yo era un preadolescente carballés, que básicamente iba al colegio por la mañana y jugaba al fútbol por la tarde para poder relacionarme (aunque en realidad ni me gustaba mucho el fútbol ni tampoco relacionarme), y que probablemente seguiría haciéndolo mucho más tiempo si mi hermana no tuviera cinco años más que yo y no trajera un día a casa una cinta de noventa con el disco de Nirvana grabado a medias con uno de Rem, pocos días antes de salir el In Utero. Recuerdo que a ella no le gustó mucho, pero a mí, que hasta ese momento no había sentido nada por la música, me cambió completamente; dejé melena, me negué a ir a misa los domingos… y lo más importante: me descubrió un mundo oculto, del que ya nunca pude salir”.

XOEL LÓPEZ (Deluxe): “Recuerdo que tenía amigos que hablaban del grunge y me pasaban cosas, pero yo estaba muy metido entonces en la música negra de los sesenta y setenta. Digamos que viví esa tendencia desde fuera. En todo caso es un grupo que respeto”.

JULIÁN HERNÁNDEZ (Siniestro Total): “Para mí Nevermind es un buen disco, aunque me gusta más In Utero. Creo que lo de Nevermind fue una operación de marketing genial. Recuerdo que Madrid en su día estaba empapelado con el bebé flotando de marras. Al respecto de ello, Jello Biafra tiene una teoría de que lo de Nirvana fue una maniobra política. Sostiene que en EE.UU. no interesaba eso de que Public Enemy fuese una referencia para la juventud, porque era un grupo revolucionario, cargado de mensaje político, y era lo que atraía entonces (hasta el niño de Terminator 2 lleva una camiseta de Public Enemy). Sin embargo, el mensaje de Nirvana no era político: era estoy triste, me quedo en mi casa y, al final, me pego un tiro.”

GONZALO ABALO (Nadadora): “Eu tiña 16 anos e me debatía entre o descubremento de grupos como Pixies, MBV e Sonic Youth, que representaban algo extraño e fascinante, unha especie de segredo co que podías identificarte e sentirte distinto a o resto, e Nirvana, e en xeral a explosión do grunge (senón me equivoco o Ten de Pearl Jam tamén foi de ese ano), que facían alcanzable sons ata o momento inalcanzables sen sentirte raro, cousa que axudaba para acercarte ás tías. Algo realmente importante naquela época. Sendo adolescente, deixei de lado a Nirvana (recordo, por certo, que foi un dos primeiros CD´s que se comprou a miña irmá), pero un ano máis tarde descubrín o Siamese Dream, e aí sí que cambiaron algunhas cousas. Para empezar, montei a miña primeira banda “Bix-onic Expandora” a imaxe e semallanza de SP. Supoño que a difernza para min é que hoxe sigo escoitando a Pixies, SY e MBV, e sorrio cando escoito a Nirvana nalgún local, pero non me poño os seus discos. Tampouco os de Smashing Pumpkins”.

ELBA FERNÁNDEZ (Jane Joyd): “Nirvana para mí fue la razón por la cual empecé a tocar la guitarra, fue una de esas bandas que van marcando cada etapa vital. Curiosamente lo primero que escuché de Nirvana fue In Utero y luego Nevermind, en esas TDK que pasaban de unas manos a otras. Mi obsesión hizo el resto, interesándome por esas grabaciones inéditas o de directos…tenía que conformarme con eso, Kurt Cobain murió cuando yo tenía 12 años y fue dos años más tarde cuando descubrí su música”.

EDGAR NO (Combo Dinamo): “Me gustaban las canciones y sus singles, y recuerdo bailarlos en la discoteca a pogos. Pero tampoco era muy fan, simplemente me gustaban sin fliparme. Recuerdo que el bajo de Smells Like Teen Spirit me sonaba a los Pixies. Después ví que Kurt Cobain decía que le gustaban mogollón y tal, pero tampoco es que fuera yo un súper fan del tema. A mí me gustaba el rollo Led Zeppelin, MC5 y, como Nirvana eran cañeros, me molaban, porque veías que era un grupo de verdad, no algo de juja, pero tampoco no era algo que le flipara especialmente”.  

CHARLY DOMÍNGUEZ (Los Suaves): “En principio, cuando lo compré me llamó mucho la atención la portada. Hurgando en las tiendas de discos lo encontré y pedí ponerlo. Escuché, el primero, el tercero, el ultimo y tal y me encantó. Me lo llevé a casa y hoy en día lo tengo como un clásico en mi discoteca. Después me aburrí. Todo el mundo lo ponía, hasta casi terminan en el canal clásico de Radio 3. Todo Dios los conocía, a todos Dios le parecían una maravilla y fue todo un exceso. Lo tengo castigado hasta que lo ponga en el programa que tengo en la Radio Galega. Todos los últimos viernes de cada mes desgroso un disco clásico. Entonces volveré a recuperarlo cuando lo toque. Evidentemente no lo voy a hacer ahora, con el veinte aniversario, sino que esperaré”.

SILVIA SUPERSTAR (The Killer Babies): “Yo descubrí a Nirvana en La Iguana Club en Vigo. Pincharon la canción Smells Like Teen Spirit y fui corriendo a la cabina a preguntarle al pinchadiscos qué era aquello porque me sorprendió y me gustó mucho. Me dijo que eran Nirvana y pensé que era un nombre horrible para un grupo, lo recuerdo perfectamente. Luego ya, fue el bum, despuntaron mogollón y,claro, para la gente que les gustaba al principio decían que se había vuelto muy comercial. Eso a mí me parece absurdo, porque cuando un grupo hace algo así no busca la comercialidad y si realmente despunta tanto es porque hay un montón de gente a la que le gusta eso. Para mí fue un gran descubrimiento y, aunque no me influyeran en el tipo de música que yo hacía, sí que creo que hicieron una aportación muy importante en el mundo de la música”.

NACHO MORA (ex Meu): “Recuerdo perfectamente el día que me pasaron la cinta regrabada con el Nevermind de Nirvana (aún la coservo, of course) en una cafetería de la rúa Padre Feijoo donde los cubatas estaban a 300 pesetas, una ganga en el momento oiga! ahora hay una cervecería tope cool. Qué emoción la que compartíamos todos, con 16/17 años, hablando del grupo, del disco, del video… de las pintas, los pelos, la actitud…Por entonces mi top musical eran los Beatles, los Ramones, Elvis… y lo que me gustaba del momento era R.E.M o U2, pero el Achtung Baby! me pareció una mierda, y llegó Nevermind, escuchando una Radio3 que poco se parece a la actual, para rescatar a los jovenes de unos ya repudiados Guns´n´Roses. ¿Qué sonaba Smell like teen… en un garito? Pogo! Muchos rubios y con pelo entonces, a día de hoy podrían ruborizarse reconociendo que tuvieron su momento Cobain, servidor entre ellos. Menos mal que Nirvana se volvió masivo y llegó mi época mod, qué hubiera sido de mi?! Veinte años después lo escucho cómodamente en el Spotify, y sí, me sigo acordando hasta de las lineas de bajo…neno!”.

R.E.M. en diez pinceladas

Jueves, Septiembre 22nd, 2011


Como era de esperar tras la noticia de su separación, hoy la música de R.E.M. ha sonado sin parar en muchos hogares. Sus canciones invocan sensaciones que parecían perdidas, recuerdos que dormían en álbumes de fotos y la certeza de estar ante repertorio demasiado bueno, grande y emocionante como para no sentirse afortunado de haberlos tenido como compañeros de viaje. Este, que quizá se trate del post más extenso de la historia de Retroalimentación, resulta una nimiedad al lado de la obra de un grupo fundamental.

1.MISTERIO. Cualquier fan de la música pop en los ochenta que se tropezaba en una revista con unos tales R.E.M. le entraban unas ganas enormes de entrar en su universo. Transmitían algo especial, algo que para conocer había que atravesar una suerte de puerta en neblina. Ese nombre, esas portadas decididamente artys, esos títulos de una sola palabra (Murmur, Green, Document…), esas declaraciones que salpicaban las publicaciones musicales, esas fotografías,… todo generaba una especie de culto mágico alrededor de ellos. Como Joy Division, Jesus and Mary Chain o Spacemen 3 había en R.E.M. una oscura seducción que tiraba de uno irremediablemente.

2. AMPLITUD. El grupo en general y Peter Buck en particular eran grandes fans de la música. Eso se reflejaba en una inmensa paleta de referencias. Sí, a R.E.M. les había influenciado el after-punk, Michael Stipe bebía los vientos por Patti Smith, Television sobrevolaba su órbita de continuo y mostraban, constantemente, su amor por Gang Of Four. Pero junto a ello (influencias valoradas por la crítica más moderna y post-77) existían deudas tan o más evidentes en el plano supuestamente “retro”: el sentir melódico de The Byrds, el lado folkie de Led Zeppelin e incluso alguna una excelente versión de Toys In The Attic de los nada cool Aerosmith. Los modernos, que entonces apostaban por la innovación por que sí despreciando lo tradicional, nunca supieron muy bien cómo encajar eso.

3. ACTITUD. Michael Stipe fue el gran front-man del rock de los años ochenta. Hasta Pj Harvey no se vio sobre un escenario alguien capaz de irradiar tanto magnetismo. Como si cada concierto fuera el último, como si cada vez que pisaba las tablas lo hiciera con una misión, su manera de dirigir los conciertos resultaba avasalladora. Ello dotaba de una gran confianza al resto del grupo, que se desentendía totalmente para disfrutar del puro placer de tocar. Se puede ver en el mítico video Tourfilm, que recoge la que posiblemente sea la mejor gira del cuarteto. Posee algunos planos maravillosos de un jovencísimo Peter Buck brincando con su guitarra en pleno éxtasis rock. Delante de él, Stipe mantiene hipnotizada a la audiencia.

4. TRIUNFO. Que disco como Out Of Time (1991) llegase al número uno a nivel mundial marcó un antes y un después para muchos de nosotros. Que lo hiciese con un single tan personal, diferente y -sí- misterioso como Losing My Religion (con aquel videoclip a lo Caravagio), vino a ser algo así como el triunfo de la calidad sobre el plástico. Y que, luego, te clavasen un Shinny Happy People con una ma-ra-vi-llo-sa Kate Pierson (B 52´s) secundando a Stipe era para volverse loco. Pero no, es que Out Of Time tenía a Mike MIlls con esos coros fantásticos ( ! además de una interpretación soberbia de Near Wild Heaven! ) y una pieza tan alucinante y claustrofóbica como Country Feedback que te obligaba a entrar en otra dimensión. Aquel álbum era de los de correr a la tienda de discos, preguntar si tenían camisetas del grupo y apuntarse al club de fans más cercano. Todo el mundo debía saber que adorabas a R.E.M. Y era solo el principio.

5. PASADO. Descubrir a R.E.M. de Out Of Time hacia atrás fue uno de los trayectos más placenteros que pudo sentir cualquier joven que en 1991 tuviese sobre 16 años. Un The Best Of REM alquilado en cedé y pirateado en cinta fue la puerta de entrada. Las canciones resultaban tan asombrosas como arrebatadoras. The One I Love, It´s The End Of The World, Fall On Me, Driver 8, Radio Free Europe… ¿Puede caben tanta emoción en una simple TDK D-60? Luego llegarían los discos completos. Buff, imposible elegir, porque ¿en qué miligramo de pasión supera Murmur (1983) a Reckonin (1984)? ¿Realmente Lifes Reach Pageant (1986) es mejor que el re-que-te-definitivo Green (1988)? ¿Y qué podemos decir de Document (1987) y Fables Of The Reconstrution (1985)? Todo ello obliga a hacer LA PREGUNTA: ¿cómo un grupo pudo editar tantas obras maestras seguidas? Va otra: ¿algún contemporáneo suyo se puede comparar? Vale, Sonic Youth. Pero ¿alguno más?

6. FUTURO. Pese a lo que muchos sostengan, lo que R.E.M. hicieron de Out Of Time en adelante tampoco resultó nada desdeñable. Aquellos singles que llegaban y te recordaban lo buenos y especiales que eran se repitieron hasta el final de los días, con todo tipo de suspiros y escalofríos. Primero, Drive adelantando el magistral Automatic For The People (1992), de corte acústico y embellecido a conciencia por John Paul Jones de Led Zeppelin. ¿Alguien en su sano juicio se atrevería a sacar un sencillo así estando en la cresta de la ola? Pues ellos, que iban sobrados, sí. Después, What´s The Frecuency, Keneth?, un calambrazo eléctrico para bailar y bailar hasta desfallecer con el que presentaban el notable Monster (1994). Y cuando todo parecía que se iba a terminar tras la salida de Bill Berry del grupo, aparece, emocionante, Daysleeper presentando la resurrección de Up (1998). Pero es que, cuando ya iban dos décadas de trayectoria, llegó Reveal (2001), precedido de Imitation Of Life y -mmmmmmmmmm….- se sintió algo como no sé, levantase de cama, mirar a tu pareja y verla aún más bonita que hace 20 años. Uno de esos momentos de embriagadora emoción en los que no existe una manera lo suficientemente intensa para decir algo parecido a “!Gracias!”.

7. ¿DECADENCIA? REM solo cuentan con un disco que se merece un suspenso en toda su trayectoria: Around The Sun (2004). Y aún así, contiene uno de esos medios tiempos marca de la casa, Leaving New York, capaz de derretir el corazón más pétreo del mundo. Pero es que, cuatro años después, llegó el golpe de autoridad, oficio y calambres roqueros de Accelerate (¿tiene Coldplay o Wilco un disco que objetivamente lo supere?) y un último álbum, Collapse Into Now (2011), que, resumiendo todo su sonido, quedará para la historia como el último capítulo.

8. LETRAS. No aparecían en los discos y traían de cabeza a los fans. Crípticas, sugerentes y caleidoscópicas resultan indescifrables. Luego, llegó Internet y, efectivamente, descubrimos lo impermeable de su significado en la mayoría de los casos. Entonces, David S Morhoh (Rockdelux) dijo una de sus frases memorables: “Con Michael Stipe ocurre una cosa. No sabes qué es lo que dice en sus canciones, pero sabes que es algo muy importante”. Y, efectivamente, lo clavó. Pocos vocalistas de su generación transmitieron tanto con él.

9. VIDA. Pese al tono melancólico, sus pasajes oscuros y lo retorcido que pudiera parecer Michael Stipe en algunos momentos, R.E.M. transmitían ganas de vivir de la manera más tierna y sincera posible. Su tema Everybody Hurts ha impedido cientos y cientos de suicidios con versos como “Cuando tu día se haga largo / Y la noche, Tu noche, sea solitaria / Cuando estés segura que ya has vivido suficiente / Bien, espera / No te deprimas / Porque todo el mundo llora / Y todo el mundo sufre / A veces….”.

10. CANCIONES. Y más canciones. Además de todo lo citado, R.E.M. sobresalen, sobre todo, por sus maravillosas canciones. Las hay a patadas, en todos sus discos. Junten a las mentadas con anterioridad delicias So Central Rain, con esas lineas de bajo prodigiosas sustentando las voces de Mills y Stipe fundidas en una; At My Most Beautiful rindiendo tributo a los Beach Boys y redefiniendo el concepto “llenar espacios”; Sitting Still y la exhibición primeriza de pulcritud y estilo de Peter Buck a la seis cuerdas; Strange Concurrencies, llevando la balada-REM-de-toda-la-vida a unos niveles de excelencia prodigiosos; Orange Crush, nerviosa, pirotécnica y explosiva; I Belive, majestuosamente pop…

…y un extensísimo etcétera que, si lo desean, pueden rellenar junto a todas las pinceladas (o brochazos) que vean posibles sobre una de las bandas más rematadamente maravillosas del mundo del rock.

Más adioses: R.E.M. se separan

Miércoles, Septiembre 21st, 2011

Esto sí que es el fin de una era. R.E.M., una de las mejores bandas de rock de la historia, nos dicen adiós. Escuchémolos una vez más con lágrimas en los ojos, pensemos en el orgullo que supuso haber sido su fan disco a disco (incluso en la, dicen, floja producción de la década pasada) y digamos, bien alto: gracias chicos. Nuestra vida hubiese sido peor sin vuestra música.

Imagen de previsualización de YouTube
“Fall On Me”, una de las mejores canciones del grupo extraída del mítico “Tourfilm”

Vinilo cierra sus puertas

Martes, Septiembre 20th, 2011

(Interrumpimos el letargo vacacional para hacernos eco del triste cierre de Vinilo)

La visita-peregrinación a O Grove (Pontevedra) se fue convirtiendo, con los años, en una tradición en la vida de muchas personas vinculadas a la música en Galicia. Por mil razones que serían larguísimas explicar aquí, en esa población de algo más de 10.000 habitantes se creó un microclima musical muy particular a partir de mediados de los noventa. Se trata de la cuna de bandas como Nadadora, Telephones Rouges o The Phantom Keys; del lugar en el que podías terminar comiendo unas sardinas asadas en un chiringuito de playa con los Flaming Lips de fondo; y del sitio en el que era increíblemente fácil ir de local en local sin toparte con un ápice de pachanga ni música de radiofórmula. Los sonidos, los buenos (desde lo indie al rollo sixties), parece que siempre tenían una insólita cabida.

El punto de partida para estas rutas idílicas era, en la mayor parte de los casos, Vinilo. Situado en un edificio modernista de 1928, acogió desde el año 2000 a cientos y cientos de personas llegadas desde todas las partes de Galicia y fuera de ella. Todos alucinaban con un local en las antípodas del garito de rigor. Tan lujoso y bien montado como el que más, seguía, sin embargo, una incorruptible línea musical a base de The Cure, Arcade Fire, Pixies y demás astros de la galaxia pop. Dirigida por el entrañable Nano, uno de los socios del local, aquella cabina era el sueño húmedo de cualquier fan de la música: una especie de habitación adolescente situada en al medio de un pub para compartir la fiesta con todos. Al lado, y siempre vigilante, una figura de Robert Smith mil veces fotografiada.

La semana pasada un servidor cumplió con su visita anual con O Grove. Las dos noches que estuve por allí fui a Vinilo, un sitio que forma parte de mi mapa sentimental y del de muchos de mis amigos. Tomamos algo en el rincón en el que Nadadora se hicieron sus primeras fotos promocionales; escuchamos, entre otros, a David Bowie, Clap Your Hands And Say Yeah! o Los Planetas; y hasta le eché un vistazo a un fanzine de papel bastante atrasado que pululaba por allí. El local estaba tremendamente alicaído. Se rumoreaba que el cierre iba a ser inminente. Hoy se confirma por Facebook de la siguiente manera:

“Estimados clientes: 

Carlos Caneda Otero e Nano Besada Caneda queren informarvos oficialmente que a partir do domingo 25 de setembro Vinilo cesa a súa actividade.

Moitísimas gracias por todos estes anos !!!!

 Vinilo 2000-2011”

No cabe duda. Igual que ocurrió hace un mes con el RIP del Rock Club ourensano, todo indica que estamos ante el fin de una era. Una generación que estiró la adolescencia lo más posible, tiene ya prácticamente los dos pies en la edad adulta, mientras ve como, poco a poco, van cayendo sus mitos. Por abajo no se ve el recambio claramente. Y, de existir, camina por sendas muy diferentes a las nuestras. Mientras tanto, podemos preparar la última noche y pulsar, a partir del domingo, el botón de la mítica. “O Grove de los noventa, aquello-sí-que-era-tremendo”, se podrá escuchar a los abuelos cebolletas del 2040. No exagerarán.