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Archivo para Enero, 2011

Inglaterra presenta a su nueva dama del rock: Anna Calvi

Lunes, Enero 31st, 2011

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Anna Calvi es una de esas artistas que quieres que te guste desde el minuto uno. Atractiva y misteriosa, con una imagen que promete romanticismo, pasión y desgarro a partes iguales, seduce al instante. Asoma su rostro en un periódico gratuito londinense y, observándola en el asiento del metro, se puede sentir la excitación silenciosa junto a unas ganas locas de escucharla. En las palabras que acompañan a la imagen van cayendo nombres ilustres. Rob Ellis, uno de los habituales de Pj Harvey, la produce. Brian Eno la apadrina. Y Nick Cave se la llevó de telonera con Grinderman. De nuevo, miras la fotografía y paseas los ojos por sus labios rojísimos, su tez blanca de muñeca de porcelana y sus ojos verdeazulados con pestañas infinitas. Se presiente que, en efecto, aquí puede estar uno de los discos del año.

Lo es, no lo duden. Al menos hasta que PJ Harvey ponga el rock británico en el estadio de sobresaliente el próximo 14 de febrero y deje en nada a la competencia. Pero, bueno, esa es otra liga. Por ahora, Anna Calvi (Domino, 2011) suena lento, adictivo y perturbador, con ese sonido oscuro y poderoso que primero crea su espacio y, luego, crece y crece, minuto a minuto. Como un susurro rock que brota en la oscuridad, el álbum se inaugura con la instrumental Rider to the Sea, una secuencia de reveraciones, guitarras metálicas y guiños a Ennio Morricone diseñada para aclimatar al oyente. Sí, Calvi y su enamoradiza dicción lenta y esquiva propone música hecha a la sombra, canciones que reptan sinuosas en busca de un haz de luz y que, casi siempre, logran conmover.

Hablamos del satén de No More Words, el golpe seco de energía a lo Patti Smith de Desire o la ensoñación de First We Kiss, piezas que caminan en un lugar intermedio entre Pj Harvey, Chris Isaak y Marianne Faithfull. Es decir, pura delicia para los amantes de las guitarras que persiguen la belleza oculta entre los claroscuros del rock. Todo para finalmente prender la mecha de la épica y trenzar un tema con madera de himno, Blackout -desde ya uno de los temas de la temporada-, y cerrar el disco hinchando el pecho en Love Won´t Be Leaving, con el oyente abrazado a su fotografía y haciéndole sitio dentro de su particular santuario de la mitología rock.

Que nadie saque conclusiones precipitadas. Esto no es un debut estratosférico como Dry de Pj Harvey ni el Grace de Jeff Buckley. Anna, en varias ocasiones, aún se muestra demasiado deudora de sus influencias (en especial, respecto a PJ Harvey) y el acabado no alcanza tanto nivel de perfección estética y emocional como en los títulos citados. Pero de lo que no queda ninguna duda es que estamos ante un interesantísimo primer paso para una artista que promete ponernos la piel de gallina en más de una ocasión. Pulsen abajo y entenderán el porqué.

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El placer de sumergirse en la tristeza

Domingo, Enero 30th, 2011

Rodrigo Leão
Teatro Colón, A Coruña
28-1-2011

Rodrigo Leão concibe la música como un refugio ante todo lo malo del mundo. Allí, empapado en poesía y melancolía, evita mirar al fiero presente a los ojos, optando por la tenue luz de esperanza que que vislumbra al final de su escondrijo. Su directo no es más que un recorrido por todos los grados de esa sensación. Todo para que el público se instale durante una hora y media en ese lugar imaginario en el que el pulso lo marca un acordeón, triste y abatido, que traza un dibujo melancólico, como la hoja marrón de un árbol que cae lenta solitaria en el otoño.

leaoEn efecto, Leão invita a regodearse en la tristeza. Su música suena a paisajes derruidos, a pérdida y soledad infinita. Escuchándolo uno se vuelve más vulnerable, como si el portugués logrará la combinación que abre la caja fuerte de los sentimientos y alcanzase la fibra. Ahí permaneció desde el minuto uno del recital del Colón, inaugurado con A pedra blanca, una preciosa pieza de piano y xilófono que abrió la puerta de su particular relato sin palabras. “Este concierto será sin vocesl, vamos a tocar canciones antiguas y seis temas nuevos. Esperemos que os guste”, dijo el ex Madredeus, que presentaba así las intenciones de la gira en la que actualmente está embarcado, Música Instrumental.

Gustó. Acompañado de cuatro músicos excelentes el recital pasó por todas las formas, estilos y estados de ánimo del autor. Sí, todo esa amalgama de fado, vals, tango y cabaré llevó a la gente desde los momentos paisajísticos a las atmósferas tabernarias, y del abandonar la ciudad al beber para olvidar. Brillaron con luz propia maravillas como Tardes de Bolonha, Rua da Atalia o Espiral II. Las dos piezas nuevas que interpretó con el bajo (una de preciosismo casi minimal y la otra de aromas jazzies) encantaron. Y el final con Ya Skaju Tebe, de resonancias balcánicas definitivamente entusiasmó.

El bis empezó con al bellísimo vuelo instrumental de As Ilhas dos Açores, viajó a la Francia cabaretera con La Fête y terminó con la repetición inesperada de Os Malandros, como si en realidad todo se tratase de un poema que necesita volver a pronunciar un verso para conmover de verdad. Lo hizo. Y con la platea en pie se despidió, dejando al público encantado de haber sido cómplice de su placentera tristeza.

La crítica musical en España (5)

Viernes, Enero 28th, 2011

Al final del cuestionario se les invitó a los críticos a añadir algo, si así lo deseaban. Estas son las conclusiones y el cierre de esta serie de entradas dedicadas a la crítica musical española.

Ignacio Julia:
La crítica, cuando se realiza con vista y talento, puede ser tan creativa como la obra artística en sí. De hecho, puede verse como una continuación de ésta, su final o conclusión, su acento en una nueva vida que ya no pertenece a su creador, la prueba de que ha llegado a su destinatario.

Víctor Lenore: De un tiempo a esta parte se han celebrado un par de debates con títulos como “El papel de los prescriptores en la era de internet”. No creo que los críticos seamos prescriptores. Nuestra labor no es recetar a cada cual el disco que procede. Más bien deberíamos ser filtros que apartamos lo accesorio y animamos a escoger entre lo que tiene más nivel (al menos, eso es lo que yo creo). Nuestro trabajo también consiste en ahorrar tiempo a quien nos lee. En todo caso, con notables excepciones, creo que el nivel es bajo. Se nos podría aplicar sin problemas este artículo reciente que arremete contra la crítica de libros en España: http://www.revistaenie.clarin.com/notas/2010/05/31/_-02201158.htm

P. Roberto J.: El fenómeno blog genera un nuevo formato, capaz de dar, por fin, ese seguimiento de la actualidad que antes no era posible. También mayores posibilidades de salirse de las reglas establecidas, para bien o para mal. Aporta, además, la entrada de muchas nuevas plumas, algunas de ellas muy interesantes. La savia nueva siempre debería ser bien vista en cualquier sector, pero con más razón en un mundo como el de la crítica musical.

La crítica musical en España (4)

Jueves, Enero 27th, 2011

¿CREES QUE LA CRÍTICA ESPAÑOLA ES EN GENERAL AGRESIVA O, POR CONTRA ES BLANDA?

Ignacio Juliá: Hay de todo, claro. Personalmente, detesto a aquellos —son pocos, pero vistosos— que siempre están señalando la paja en el ojo ajeno sin ver la viga en el propio. Lo que sí observo es que, pese a que normalmente se compara a los nuevos cronistas con la vieja guardia, siempre en detrimento de los primeros y de las nuevas tecnologías, hay actualmente un mayor número de opinadores informados, algunos hasta con criterio, que en la época, finales de los setenta, en que yo empecé a ensuciar papel. Internet ha democratizado la crítica, pese a quien pese. Claro que una firma de prestigio siempre será una voz más fiable, y un medio impreso algo menos efímero que un blog.

Jesús Llorente: Creo que hemos sido, en general, agresivos con los débiles y blandos con los fuertes.

Víctor Lenore: Hay de todo. Más que la ferocidad o docilidad me preocupa la falta de sustancia. Los críticos españoles somos bastante ignorantes y poco dados a la reflexión. Aunque suene pedante, citaré a Oscar Wilde: “Para ser crítico hace falta mucha más cultura para que para ser artista”. Aquí en España sólo recuerdo dos o tres artículos reflexionando sobre nuestros trabajo. Tampoco hemos escrito muchos libros que no sean simples biografías (la mayoría, copiadas de otras de fuera). Por no tener, ni siquiera tenemos una lista de correo donde discutir el día a día de nuestra profesión. El grado de reflexión del gremio es pobre , pobre, pobre. Ya que sale esta palabra resulta obligado mencionar que otra de las causas del mal nivel de la crítica musical es que raramente se paga como un trabajo de verdad. A pesar de los pesares, hay grandes periodistas musicales como Luis Troquel, Nando Cruz, Luis Lles, Roger Roca, Roberto Herreros, César Estabiel, Jordi Oliveras (de www.nativa.es) y, al menos, otra media docena de los que me olvido. 

David S. Mordoh: Durante muchos años ha sido blanda porque el crítico dependía de alguna manera de las empresas discográficas. Si te cargabas un disco, ya no te mandaban más. El soporte digital ha desatado ciertas cadenas y permite mayor honestidad de opinión sin tapujos. Sin embargo, en el polo opuesto, la reseña agresiva muchas veces busca más encumbrar a quien la escribe que emitir una opinión meditada.

P Roberto J: Es muy agresiva en la barra de los bares y de los conciertos, y blandita cuando toca ponerlo negro sobre blanco. No es sólo un problema de la crítica musical española, ocurre en el mundo anglosajón también.

La crítica musical en España (3)

Miércoles, Enero 26th, 2011


¿QUÉ LE PARECE LA POSTURA QUE DICE QUE LOS CRÍTICOS DEBEN HABLAR SOLO SOBRE LAS COSAS QUE LES GUSTAN Y EN POSITIVO, MIRANDO LO QUE EL GRUPO APORTA Y NO EN LO QUE FALLA?

Ignacio Juliá: Me parece que el crítico debe hablar de lo que sea y de lo que quiera. En periodismo hay una regla básica: no importa el tema, sino como se trata. Dicho esto, apuntar que siempre luce más una crítica negativa que una positiva; es algo que ha encumbrado a muchos críticos mediocres, el derribo sistemático, y que no comparto. Se ha de intentar ser ecuánime, llamar a las cosas por su nombre. Y, sobre todo, no tratar al lector como un imbécil.

Jesús Llorente: Una idea bastante simple, propia del indie español de mediados de los 90, pero luego proyectada hacia la actualidad. Si me gusta un grupo X y pienso que su último disco es flojo, me interesa poder explicar que ese disco no es el mejor modo de entrar en su universo o las razones por las que creo que no se encuentran en su mejor momento. Dicho esto, prefiero leer una crítica en la que el periodista se ensaña con un disco a otra en la que se le alaba sin argumentos.

VÍctor Lenore: Es un comentario clásico, sobre todo de las revistas “indies” (en los periódicos donde he trabajado o tengo amigos nunca lo he escuchado). Luis Calvo y Joako Ezpeleta lo soltaron varias veces en la difunta Spiral (aunque luego, con gesto de cansancio, nos dejasen publicar críticas feroces). Obviamente, quien no critica cosas nunca puede ser un crítico. 

David S. Mordoh: Yo creo en la crítica responsable, en la que argumenta la reseña. Es más fácil hablar de un disco que te ha gustado y en el cual crees. Y es más engorroso mostrarte negativo, sobre todo porque se trata de valorar el trabajo de una persona que ha perdido mucho tiempo en su proyecto. La manera más pragmática es decir que un disco no es satisfactorio a través de una reseña de talante constructivo.

P Roberto J: Horrible. El crítico debe arriesgarse a errar en sus planteamientos negativos tanto como en los positivos. Además, es mucho más fácil argumentar en positivo que en negativo. Y, por último, menudo aburrimiento tenernos a todos diciendo que qué bien todo.

La crítica musical en España (2)

Martes, Enero 25th, 2011

¿SE DEBE PROYECTAR EL GUSTO PERSONAL DEL CRÍTICO EN SU TRABAJO?

Ignacio Juliá: Naturalmente que debe translucir su gusto personal. Sólo escribiendo para uno mismo se puede pretender ser de utilidad para otros lectores. Lo que no debe permitirse es que la soberbia de ese gusto personal avasalle al objeto o sujeto estudiados, ni que manipule al lector en un sentido u otro. Claridad y humildad son lo primero, elocuencia e inteligencia las siguen de cerca.

Jesús Llorente: Debe proyectarlo, en mi opinión, pero dejando claro desde el principio que esa es su intención.

Víctor Lenore: Para mí uno de los grandes problemas de la crítica actual es centrarse tanto en el gusto. Todo esto ha devenido en una especie de narcisismo. Dicho esto, creo que explicar al lector los efectos que la música tiene en ti es el mejor camino para transmitir los efectos que la música tiene en general (aunque no coincidan con lo que va sentir quien te lee). Eso no tiene que ver necesariamente con el gusto. Por otro lado, los críticos musicales españoles somos bastante incultos. Estoy de acuerdo, como dice Nando Cruz, en que habría que exigir una especie de examen de crítico similar al del carné de conducir. Para hacer este trabajo hay que tener unas mínimas nociones de la historia de la música popular, desde las condiciones sociológicas en las que se forma hasta haber escuchado unos cuantos discos clásicos de cada estilo importante. Sufrimos una anglofilia extrema que ningunea ramas tan importantes como la música de África y Latinoamérica, entre otras. 

David S. Mordoh: Nadie puede ser totalmente imparcial en cualquier acto de su vida, y redactar reseñas es un acto más. El gusto personal va implícito, lo cual crea tanto adeptos a una firma como detractores. Ahora bien, las fórmulas para conseguir definir el producto pueden variar (reseñas más personales o reseñas más técnicas y asépticas), incluso un mismo crítico puede optar por fórmulas distintas según el mensaje que desee emitir acerca del producto.

P. Roberto J: Sin gusto personal, no hay crítica posible. Sin una subjetividad absoluta, teñida y matizada por el bagaje/el conocimiento, un crítico no es un crítico: es la Wikipedia.

La crítica musical en España (1)

Lunes, Enero 24th, 2011

Hace varios meses en los comentarios de esta entrada, se planteó el papel de la crítica rock en un país como España. Entre las opiniones que fueron surgiendo, se me ocurrió reunir a algunas de las mejores plumas que actualmente funcionan en España para que dieran su visión el asunto. Todo estaba planteado para un artículo con citas, pero la cosa se fue retrasando y retrasando hasta caer casi en el olvido. Al final, recuperando todo aquello en las pasadas Navidades y viendo lo recabado, comprobé como las respuestas hablaban por sí solas. Creo que, perfectamente, se pueden soltar en bruto y a bocajarro sin más adorno.

A la cita he llamado a Ignacio Juliá (codirector de la revista Ruta 66 durante años), Jesús Llorente ( Rockdelux, Spiral y otras), Víctor Lenore (Rockdelux, Ladinamo, La Razón) David S Mordoh (Rockdelux, blog Música en la Mochila), y P Roberto J (blog Hipersónica). Los cinco son críticos destacados y de referencia, bajo mi punto de vista, y representan un poco varias edades del sector en España: desde las revistas de los setenta a los blogs que revientan visitas en Internet. Les vamos a hacer cuatro preguntas sobre su oficio. Esta es la primera

PREGUNTA: ¿CUÁL ES EN TU OPINIÓN EL PAPEL DEL CRÍTICO MUSICAL?

Ignacio Juliá: Primero, el de informador de una realidad artística, a poder ser aportando todo el contexto posible sobre la misma. Segundo, el de opinador sobre la misma, intentando que esa opinión contagie al lector las ganas de pasar por la experiencia de esa canción, ese disco, grupo, escena, estilo… Tercero, el de agitador de conciencias y señalador de tópicos y medianías.

Jesús Llorente: Selección y contagio. Saber elegir entre el maremágnum de novedades musicales, explicar el porqué de esa elección e intentar contagiar su entusiasmo (en su caso) por el disco o el artista en concreto. El lector/oyente/aficionado bien sabrá, a su vez, elegir –mediante ensayo y error, en muchos casos- entre esos mismos críticos, y aprender a fiarse o no de uno en concreto (o de varios, claro está).-

Víctor Lenore: La justificación de este trabajo me parece sencilla. El mercado (discográficas, televisiones…) nos inundan con publicidad, que es algo así como información-basura sobre lo que significa la música. Cualquier esfuerzo que se haga por contrarrestar eso tiene su mérito. Santi Carrillo, el director del Rockdelux, dice que la crítica musical es un capricho de sociedades burguesas. No estoy muy de acuerdo: como explica Ian MacKaye (Fugazi, The Evens), la música ha estado presente en todas las culturas de la historia y es algo que precede al lenguaje. “Antes de decir la primera palabra ya habría alguien haciendo ritmos con palos y piedras”. Estoy seguro de que  en cualquier sociedad más igualitaria que la nuestra (que no es difícil) este trabajo existiría (de hecho, existe en Cuba). Por otro lado, como todos sabemos, la música es una importante farmacopea, con gran capacidad para cambiar nuestros estados de ánimo. Hoy el mundo es un sitio muy hostil y cualquier fuente fiable de información para descubrir pastillas que te sienten bien es algo valioso. 

David S. Mordoh: El crítico musical debe describir el producto de la manera más certera posible y después emitir una valoración que permita al cliente hacerse una idea de lo que va a encontrar.

P. Roberto J.: Su papel no es más que el que le otorgue el lector. Si éste le considera opinión autorizada y fiable para descubrir discos o grupos y para seleccionar qué escuchar, será justo eso. Si el lector lo considera un patán sin criterio, es probable que lo sea. Huelga decir que puede ser a la vez patán y crítico fiable; nadie lo sabe todo de todo. 

Un ángel ha subido al cielo

Viernes, Enero 21st, 2011

trish-keenanCada fan articula su universo musical con los latidos del corazón. Ahí de poco o nada vale lo que se entiende por criterio. Ahí gobierna la dictadura de las emociones. Si un grupo llega, llega. No importa que la crítica ataque los supuestos valores de una banda o la relegue al destierro. Cuando un grupo hace click todo se evapora. Y hace años, allá por 1997, Broadcast lo hicieron en el corazón de un puñado de jóvenes en España de un modo inesperado. Fue un click para siempre, que con el tiempo se reveló como una historia de amor con el mejor de los principios posibles. Pero también, desgraciadamente, con un trágico final.

Flashback. Agosto de 1997. Festival de Benicassim. Última jornada. Conciertos de la tarde. Una lluvia inesperada obliga al público a refugiarse en la carpa en la que iba a arrancar su actuación Broadcast. Nadie o casi nadie conocía a la banda. Entonces, había sacado un puñado de (gloriosos) singles recopilados en el volumen Work And Non Work (1997). Supuestamente se trataba un grupo derivativo de Stereolab (dígase con cierto tono despreciativo). Pero empezó a sonar. Y a encantar. Aquel The Book Lovers enredador mareaba. Nublaba la vista y elevaba el pecho en una suerte de ingravidez ensoñadora totalmente ajena a la juerga festivalera. La lluvia tormentosa atrapaba al público y su música, comandada por la voz deliciosa de Trish Keenan, surgía como una masa de sonido llegada de un lugar lejano en el tiempo y en el espacio. Realmente no se escuchaban allí canciones, si no una especie de bucle musical psicodélico y misterioso totalmente embaucador. En el tramo final del concierto, apareció el sol. Y surgió el arco iris. En ese preciso y precioso momento un puñado de jóvenes se dieron cuenta de que el FIB de los pavo reales (Suede, Blur, Chemical Brothers y Pavement lideraban el cartel) una ave solitaria, de vuelo errante y atípico, les había atrapado el corazón. Click.

De poco servía luego la mirada por encima del hombro de una buena parte de la crítica. Decían, con cierta mofa, que les había tocado la bicoca de la lluvia, que jamás volverían a reunir a tanto público en su trayectoria. De lo que se había conjurado allí dentro, nada. De sus méritos musicales, tampoco. Y del valor artístico de la propuesta, ni hablar. Ellos se lo perdían. Porque lo de Broadcast había que tomárselo muy en serio. Cuando la prensa babeaba por los Stereolab del Emperor Tomato Ketchup (1996) algunos pensaban en silencio que, quizá, Broadcast incluso podían superar a la banda de Laetitia Sadier. Mucho más atmosféricos y centrados, menos eclécticos y dispersos, los de Birmingham se había colado en la vida de varias decenas de fans abduccidos por su belleza hipnótica. Se sentían exactamente igual que cuando en BUP se habían enamorado de la chica rara de la clase.

Salto en el tiempo. Junio del 2010. Festival Sónar Galicia. Segunda jornada. Conciertos de la tarde. El auditorio de Expocoruña acogía a unas 200 personas. Esperaban la actuación de unos Broadcast reducidos a dúo. La nave la comandaban James Cargill y Trish Keenan que, pronto, demostraron no solo eso de que menos es más, sino que justificaron tantos años de trabajo silencioso mientras el barullo en Inglaterra lo montaban The Libertines, Franz Ferdinand, Kaiser Chiefs y los demás pavo reales del pop. Sí, todo ese placer furtivo que había proporcionado su inmaculada discografía derivó en algunos de los minutos musicales más conmovedores que se hayan podido presenciar en Galicia sobre un escenario. Lejos de exagerar, lo de su concierto en el Sónar-Galicia fue inenarrable. En el FIB del 97 se había mostrado como una banda llegada de un lugar remoto; aquí proponía el camino contrario: llevar a la audiencia a una región inexplorada. Bañados por un delicioso vaho retrofuturista y proyecciones psicodélicas a lo Exploding Plastic Inevitable, James y Trish dejaron a la audiencia boquiabierta, ensimismada y tan derretida por dentro como aquel que, habiéndose enamorado de la chica rara en BUP, comprobaba como 13 años después la fascinación no hizo sino crecer y crecer hasta límites insospechados.

En el tramo final del concierto, Trish se puso en el lugar de Nico e interpretó una pieza inédita. Puede que haya sido lo más cercano al espíritu de The Velvet Undeground visto por los ojos de nuestra generación. Resoplidos, placenteros ladeos de cabeza, puños cerrados. Diez minutos y pico de repetición, intensidad y ruido celestial que explicaban mejor que nada porque muchos, pasada ya la treintena de largo, siguen enganchados a la música pop y todo su poder de fascinación.

Por todo ello, la noticia de muerte de Trish la semana pasada llegó como un verdadero jarro de agua fría. De algún modo Broadcast era un grupo insignia, algo a lo que agarrarse sobre seguro, al que querer a ciegas, sin miedo a la traición. Y pensar que aquella mujer cuya sombra se proyectaba sobre el vaivén de In Here The World Begins y nos hacía soñar y soñar ya no estaba con nosotros, generaba un vacío enorme. El pecho que otrora se elevaba, sentía así un golpe duro, seco e inesperado que lo paralizaba, una tristeza infinita y un deseo de rebozarse en los recuerdos y sensaciones generados por la vocalista de una de las mejores formaciones que ha dado el pop en los últimos 15 años.

Definitivamente, un ángel subió al cielo el pasado viernes. Y, seguramente, la rueda ya haya girado lo suficiente desde entonces para desdibujar a Trish, quedándose su muerte en una nota a pie de página en el resumen del año. El mundo es así, se supone. Pero algunos, sin embargo, estamos obligados a llevar la contraria a la inercia. No podríamos olvidarla tan fácilmente. Queda mucho amor flotando aún en la tristeza como para ello.


Vídeo de la segunda parte de actuación en Capri, Italia, meses antes de su pase en el Sónar. Es el mismo concierto que se pudo ver en A Coruña en junio grabado con buena calidad. Un documento excepcional cuyo enlace dejó un lector en los comentarios de la entrada precedente. Vale la pena poner la opción de pantalla completa y verlo entero, especialmente los diez últimos minutos

Trish Keenan ha muerto

Viernes, Enero 14th, 2011

Tengo una tristeza dentro enorme. Broadcast eran para mí un grupo muy especial. En estos momentos estoy en Londres. Escribo esto en un Ipad de prueba desde un Apple Store. Le debo un post a una mujer que me ha proporcionado mucho placer en Los ultimos 13 años con Broadcast. En cuando regrese lo escribo. Mientras, el recuerdo màgico de su impresionante concerto en el Sonar-Galicia.

The Strokes “copian” a The Blows

Viernes, Enero 7th, 2011

El año pasado el grupo vigués The Blows usó un fragmento del filme El Hundimiento para promocionar el single Berlin. Subtitulado con toneladas de sentido del humor, se podía ver en él a un Adolf Hitler enfurecido porque nadie le había avisado de que el grupo iba a lanzar nuevas canciones. Aún por encima de todo, solo se iban a poder escuchar en vinilo y el Führer no disponía de aparato reproductor.

En uno de los diálogos, un oficial le decía a Hitler “parece que ya no van a copiar más a los Strokes, ahora usan sintetizadores analógicos alemanes”. Se trataba de un guiño hacia los parecidos entre The Blows y el grupo neoyorkino. Lo que nadie podía imaginar entonces es que la situación iba a dar un giro tal que en el 2011 iban a ser los propios The Strokes quienes “copiarían” a los de Vigo. Sí, para su cuarto álbum están empleando exactamente la misma arma promocional: subtitular esa escena de El Hundimiento para crear espectación sobre sun nuevo trabajo. ¿Se trata de una interacción astral o es que Casablancas y sus chicos echaron un ojo a lo que se hacía en Galicia?
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La pieza de The Blows se puede ver aquí