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Archivo para diciembre, 2010

Los mejores conciertos celebrados en Galicia en el 2010

viernes, diciembre 31st, 2010

ourense1Ahora que ha terminado quedan pocas dudas de que 2010 ha sido impresionante para la música en directo en Galicia. La entrada en escena del Xacobeo y su refrescante gestión se fundió con el trabajo de las salas, fundaciones y festivales que ya venían dando señales de cambio en años anteriores. Entre todo se creó un calendario que obligó, en más de una ocasión, a frotarse los ojos para comprobar realmente que todo ello estaba sucediendo en Galicia. Por este motivo, Retroalimentación añade un tercer listado dedicado a los mejores conciertos de estos doce meses. Obviamente, ha resultado imposible asistir a todos los que se celebraron en Galicia y, seguramente, de ir, recitales como el de Public Enemy, Elvis Costello, Ariel Pink’s Haunted Graffiti’s o Motörhead entrarían dentro de esta relación de doce en la que, !ojo!, se han quedado fuera Pet Shop Boys, Yo La tengo, Paul Collins, Flying Lotus, Sun O))), Bill Callahan, Alva Noto & Blixa Bargeld, Patti Smith o These New Puritants, casi ná… Con que el 2011 sea la mitad de bueno que este 2010 nos podemos dar con un canto en los dientes.

1. LEONARD COHEN (Ourense, Pabellón Paco Paz, 12 de septiembre)
Lección maestra. Mejorando lo de Vigo del 2009 (espacio cerrado, menos gente curiosa y más fans convencidos), Cohen ofreció lo esperado: casi tres horas revisando un repertorio inmaculado. Y tanto da que fuera un deja vu: las emociones fueron aún más intensas con el conocimiento previo. El concierto que querríamos escuchar en bucle durante toda nuestra vida. A ver si alguien se anima a traerlo para el 2011 y vuelve a encabezar la lista.

2. ARCADE FIRE (MTV Day, Santiago, Monte do Gozo, 4 de septiembre)
Los canadienses demostraron en el Monte do Gozo que tienen, hoy por hoy, uno de los mejores directos del planeta y que portan el mástil de la bandera musical de toda una generación. Con The Surburbs bajo el brazo equilibraron pasado y presente y alcanzaron clímax totales con piezas como Rebelion (Lies) o, muy especialmente, con ese Wake Up coral que cerró el concierto dejando a la gente entusiasmada. Tanto que muchos repitieron en Madrid meses después.

3. JÓNSI (Xacobeo 10, Monte do Gozo, Santiago, 27 de agosto)
Las buenas referencias llegadas del Sónar-Barcelona no fueron suficientes para hacerse una idea de lo que el líder de Sigur Rós iba a mostrar sobre el escenario. Precediendo a Muse y lidiando con una audiencia hostil, desplegó su pop fantasioso de cintas de colores, ritmos imposibles y euforia desboradante. Enamoró y con Grow Till Tall puso la carne de gallina a fans y profanos que lo escucharon con atención. Una maravilla.

4. DOMINIQUE A (Vangardas Sonoras, A Coruña, Teatro Colón, 16 de enero)
Dominique Ané se puso la camisa negra, se enfundó el traje de Joy Division para el estreno de La musiqué en al ciclo Vangardas Sonoras y superó todas las expectativas con un concierto impresionante. Lo del final Le Courage des Oiseaux y la gente deseando que el teatro no tuviese asientos fue un momento para el recuerdo.

5. BROADCAST (Sónar-Galicia, A Coruña, Expocoruña, 18 de junio)
El mejor concierto del Sonar-Galicia tuvo lugar para unas 200 personas en el auditorio de Expocoruña. Allí Broadcast invocó a la Velvet Underground, puso a girar su caleidoscopio pop y creó verdadera magia. Durante una hora y pico la hipnosis del dúo funcionó a la maravilla, dando la sensación de que aquella habitación permanecía al margen de todo, incluso de la fiesta hedonista que reinaba en el festival.

6. LCD SOUNDSYSTEM (Sónar-Galicia, A Coruña, Expocoruña, 17 de junio)
No se podía pedir mejor pistoletazo de salida para el Sónar-Galicia que traer a uno de los mejores directos de rock del mundo a la ciudad. LCD Soundsystem confirmaron que lo son y con su funk-rock irresistible obligaron al público que abarrotó hall de Expocoruña a bailar sin opción a rechazo. Su Yeah! final puso todo patas arriba e indirectamente dijo: sí, esto es el Sónar amigos, no estáis soñando.

7. LOS PLANETAS (Noroeste Pop Rock, A Coruña, Playa de Riazor, 5 de agosto)
La actuación de los granadinos en el clásico festival coruñés no respondió a las expectativas creadas de público (8.000 cuando se esperaban 15.000), pero desde luego sí a las artísticas. Apostando por su lado flamenco y por la psicodelia densa y al ralentí, ofrecieron una actuación sólida y espectacular que, no obstante, decepcionó a quienes iban a por el concierto festivalero de hits. Dieron un concierto casi calcado del Festival Do Norte de Vilagarcía de Arousa, por lo que aquel podría sustituirse por este en la lista. Desde los tiempos de Canciones para una orquesta química J y los suyos no sonaban tan convincentes en directo.

8. TEENAGE FANCLUB (Santiago, Sala Capitol, 3 de diciembre)
Los escoceses habían protagonizado una actuación lamentable en su día en el Santi Rock y ese recuerdo les había estado persiguiendo siempre a los ojos del público gallego. En cuanto sonó Start Again en la sala Capitol todo disipó y se conjuró un auténtico paraíso para los amantes del pop. Dont´Look Back, The Concept, It´s All In My Mind, Everything Flows… o lo que es lo mismo la banda sonora de una generación comprimida en un concierto que nos recordó que ellos siempre estuvieron ahí, a nuestro lado.

9. BARON ROJO FORMACIÓN ORIGINAL (A Coruña, Coliseo, 6 de marzo)
Un grupo que vuelve con su formación original abiertamente por la pasta, con varios de sus miembros enfrentados, sin nada nuevo que ofrecer y, aun por encima, con un sonido totalmente anclado en los ochenta. Todo pintaba mal y, quizá por ello, el impacto fue aún mayor. Lo que se vivió en el Coliseo sorprendió hasta el propio grupo, que sonó granítico y convincente como nunca, repasando un repertorio soberbio y logrando una comunión grupo-público excepcional. Ahora bien, por favor, que los barones nos dejen este recuerdo y que cada uno siga por su lado.

10. NEIL HANNON (Vigo Transforma, Vigo, Estación Marítima, 10 de julio)
El cartel anticipaba fracaso. Se anunciaba The Divine Comedy, pero luego se especificaba que vendría Neil Hannon solo. Sobre el escenario se pudo ver exactamente eso: Hanon con una guitarra acústica y un piano. Con esas armas, atacó su repertorio inmaculado y con carisma, humor y excelencia tuvo a la audiencia del Vigo Transforma comiendo de su mano. Un concierto sorprendente y encantador.

11. COCOROSIE (A Coruña, Expocoruña, 1 de junio)
Las hermanas Casaddy lograron un inesperado lleno total en su primera visita coruñesa y dejaron un recital para el recuerdo. Medio onírico, medio infantil y siempre excitante, su modo de comandar el espectáculo resultó fascinante disipando en todo momentos las dudas de quienes las miraban con desconfianza. Lemonade sonó a gloria.

12. WILLIE NILE (A Coruña, Sala Le Club, 20 de agosto)
Apareció de sorpresa en la programación de la sala Le Club en pleno mes de agosto. La llenó y dio junto a The Stormy Mondays un concierto que fue una fiesta total de rock. Entre The Byrds y Bruce Springsteen, con el músculo melódico siempre firme, el neoyorkino invocó ante poco más de 150 personas un poderío arrebatador. Uno de esos conciertos que debería ser obligado para la chavalada que solo ha consumido mp3 en su vida.

Los 10 mejores discos nacionales del 2010

jueves, diciembre 30th, 2010

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Las malas lenguas decían que a Triángulo de Amor Bizarro se le habían agotado las ideas, que eran víctimas de su propio éxito y que iban a ser incapaces, ya no de superar su disco de debut, sino de sacar un segundo álbum. Año Santo supone un puñetazo ruidoso y demoledor a todo ese runruneo negativo que de siempre ha acompañado a los de Boiro. Sí, sí, el suyo es el mejor trabajo del año.

1. TRIÁNGULO DE AMOR BIZARRO “Año Santo” (Mushroom Pillow)
Pese a su engañoso arranque pop con De la monarquía a la criptocracia y Amigos del género humano, el segundo trabajo de la banda de Boiro apuesta por la crudeza, la brutalidad y la locura noise-rock sin contemplaciones. Con ello obligan al oyente a perder la cabeza hasta caer en el pantano ruidoso de El baile de los caídos -una maravilla con guiño a Barón Rojo incluido- para finalmente purificarse en Año Santo y dejar exactamente la misma sensación que en su álbum de debut: !Queremos más!

2. LOS PLANETAS “Una ópera egipcia” (Sony)

Pese a no generar tanto revuelvo como su predecesor, Una ópera egipcia confirma a Los Planetas en la senda del rock mezclado con flamenco. Más luminoso gracias a la vena pop de Una corona de estrellas o Soy un pobre granadino, alcanza sin embargo su punto máximo cuando apela a la mística y las tinieblas. Son los pasajes de Señora de las alturas, Virgen de la soledad, Los poetas y, muy especialmente, La pastora divina con Enrique Morente los que dan verdadero valor a este trabajo hecho por un grupo que, además, atraviesa un momento especialmente dulce en directo.

3. NADADORA “Luz, oscuridad, luz” (Ernie Records)
Un auténtico renacer. Cuando (casi) todo el mundo pensaba que habían perdido el rumbo en el drama-pop y la electrónica, Nadadora dieron un paso atrás, volvieron a sus orígenes y editaron la cima provisional de su trayectoria. En Luz, oscuridad, luz descansan las mejores canciones de su carrera (Una nueva vida, Deshazte de mí, 1987…) con un sonido que en ningún momento quiere disimular sus pretensiones: envolverlo todo de oscuridad ochentera y atmósferas shoegazers. Este año deberían estar defendiéndolo en todos los festivales indies.

4. LÜGER “Lüger” (Autoedicion)
Ambientes piscodélicos, rítmica marcial, intensidad que sube minuto a minuto. El sensacional debut de Lüger tiene todo eso que los que en su día fueron fans de Manta Ray y luego de Schwarz buscaban. Entre el kraut-rock de la vieja escuela y las propuestas de grupos como Holy Fuck su debut suena como una auténtica bomba. Actualmente, sobre las tablas son pocas las bandas que le pueden hacer sombra. 

5. STANDSTILL “Adelante Bonaparte” (Pias)
Si con Vivalaguerra los catalanes reclamaban un lugar propio en la escena nacional, con Adelante Bonaparte -un triple epé conceptual que el grupo llama “fábula circular”- no hacen si no crecer dentro de ese emplazamiento. Pretencioso en el mejor sentido de la palabra, este es uno de esos trabajos que parece no escucharse del todo nunca y revela sorpresas cada vez que se vuelve a él. Fascinante.

6. LOS PUNSETES “LP2” (Everlasting)
Como unos Beat Happening con mala baba y algo de ruido planetario, Los Punsetes hacen dos cosas muy bien. Primero, crear canciones a medio terminar, esqueléticas pero súper efectivas. Segundo, trenzar letras que captan estados de ánimo con demoledora sencillez. Cosas como De moda, Tus amigos, Por el V**** o Dinero tienen la cantidad perfecta de cinismo y sinceridad treintañera como para terminar siendo auténticos himnos de andar por casa.

7. REFREE “Matilda” (Marxophone)
Raul Fernández entregó en 2010 su mejor disco como Refree. Para ello se desprendió casi completamente del tono jazzie de su pasado y, a modo de rompecabezas pop de estirpe muy beateliano, creó un catálogo de formas y colores realmente delicioso. En medio, historias de tipos torpes e incompetentes en su día a día vistas con una ternura muy especial, la que delata que en cualquier momento tanto el autor como el oyente puede verse reflejado.

8. HOLA A TODO EL MUNDO “HATEM” (Hatem Prayer Team)
Uno de los grupos revelación de este año ha sido Hola A Todo El Mundo. Su reivindicación del folk sesentero y la psicodelia, junto a su traslado a época actual con pinceladas de electrónica resulta altamente estimulante. Pero donde verdad enamora es en directo. O se sale corriendo repeliendo su buen rollito hippie o definitivamente uno les da un abrazo totalmente entregado a su causa.

9. DELAFÉ Y LAS FLORES AZULES “Vs las Trompetas de la Muerte” (Bus Azul)
Un disco totalmente incomprendido. Eclipsado entre el confeti y la felicidad extrema que el grupo ofrece en vivo, en este álbum descansan algunas de las canciones más tristes y sentidas del año. Sus once temas hablan de la ruptura de una pareja y las ganas de salir adelante de un modo tan cristalino que conmueve. Pero, además, posee dos piezas (Hoy y Funcionarios ausentes) que por sí solas justifican cualquier disco que las cobije

10. NACHO UMBERT & LA COMPAÑÍA “Ay” (Acuarela)
El indie nacional es mayor. Tanto, que los grupos de los noventa ya están en fase cantautor. Nacho Umbert, el ex Paperhouse, pertenece ya a la segunda hornada tras Nacho Vegas y Raul Fernández y su disco de debut ofrece una obra de autor con tono acústico y aroma mediterráneo por la que se pasan personajes sombríos y trasnochados con aroma de cuento musicado.

Los 10 mejores discos internacionales del 2010

miércoles, diciembre 29th, 2010

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Un disco como The Surburbs de Arcade Fire da sentido a todo un curso musical. En unos tiempos en los que la buena música sigue dándose, pero en los que cuesta encontrar unos Pixies, unos Sonic Youth o unos Portishead, la constatación del buen estado de salud de los canadienses resulta una excelente noticia. También la de que buena parte de los artistas que aquí se recogen (Arcade Fire, Flying Lotus, LCD Soundsystem, Cocorosie, Jónsi,…) se hayan podido ver en Galicia en vivo durante este inolvidable 2010 que ya languidece. Ah, y por si alguien le pica la curiosidad, los discos de Salem, Phosphorescent, Trembling Blue Stars, Ariel Pink’s Haunted Graffiti’s o Best Coast se quedaron a las puertas de entrar en este listado.

1. ARCADE FIRE “The Suburbs” (Universal)
Tras impresionar con un debut magistral y poner su lado épico en el mismísimo precipicio con su segundo trabajo, los canadienses optaron ahora por bajar el nivel de intensidad para reflexionar sobre su juventud y cómo ha cambiado América desde entonces. El resultado es un trabajo soberbio y emotivo, quizá el mejor de su carrera, pese a la carencia de himnos evidentes. Bueno, ahí está Sprawl II ejercicendo de biografía musicada de un buen puñado de sus fans combinando temores juveniles, escapadas en bici, deseos de trascendencia y frustraciones contra los muros del barrio. Sin duda, el mejor grupo del momento y una de esas bandas que se recordarán de aquí de 10 o 20 años. 

2. VAMPIRE WEEKEND “Contra” (XL)
Ser el icono de un movimiento tan aparentemente efímero como el afroindie obligaba a desconfiar en un principio de Vampire Weekend. La escucha de Vampire Weekend dos años después no solo refrenda si no que amplia los aplausos iniciales. Y lo mejor: este Contra, pese a estar unos milímetros por debajo en su inspiración (básicamente no tiene un M79), hace presagiar una carrera esplendorosa de pop pulcro, saltarín y barroco. La música que obliga a uno a levantarse de la cama con una sonrisa de oreja a oreja y seguir manteniendo la fe en los poderes terapéuticos de un puñado de melodías.   
 
3. LCD SOUNDSYSTEM “This is Happening” (Virgin)
Fiesta, baile y ritmo. El último capítulo de LCD Soundsystem resultó tan bueno o mejor que los anteriores. Más Bowie y funk que nunca, This Is Happening lleva incorporada de serie una bola de espejos y trasmite el músculo que en su día tuvieron Primal Scream, el que poco a poco han ido perdiendo. Cosas como Pow Pow o Drunk Girls invitan al descontrol y ese homenaje al Heroes titulado All I Want será una de esas piezas que pondrán la piel de gallina a los que hoy tienen 30 cuando la escuchen a los 50.  

4. PAUL WELLER “Wake Up Nation” (Universal)
Cuidadito, que nadie se engañe. Vale que Weller pertenece a la categoría de los intocables, de los que la crítica echa flores por inercia llenando de “modfathers” sus reseñas. También que un tipo de su edad resulta poco atractivo para la chavalada más pendiente de The Drums o cosas así. Pero resulta obligado advertir que Wake Up Nation no solo es una maravilla, sino que incluso podría gustar a los que nunca conectaron con él. ¿Por qué? Porque tiene un modo de experimentar con la tradición a modo de collage altamente sugestivo; porque dentro de esa constante el acabado resulta realmente perfecto con joyas sucediéndose una tras otra entre soul, funk, pop y psicodelia; y porque, en medio, guarda una de esas canciones bandera –Find The Torch, Burn The Plans– capaces de parar a un tren (y sonar en bucle en el iphone hasta al hartazgo).    

5. JÓNSI “Go” (Emi)
El anuncio de descanso por tiempo indefinido que hicieron Sigur Rós a principios de este año pronto se compensó con el movimiento en solitario de su líder. Como una versión a escala de la banda madre, el islandés reunió en Go belleza, intensidad y épica a partes iguales y trazó uno de esos discos soberbios cuyo problema está más en el exterior que en el interior. Sí, lamentablmente muchos lo seguirán viendo como una obra menor en su condición de proyecto paralelo. Craso error. Y, bueno, quien haya visto al artista en el festival Xacobeo 10 de Santiago o en el Sónar-Barcelona sabrá que en vivo pocos pueden hacerle sombra.

6. DEERHUNTER “Halcyon Digest” (4AD)
Brad Cox apuesta cada vez más por la concreción. Frente a los tiempos en los que su banda era un excitante surtidor de ruido, ahora su discurso posee un puñado de canciones lo suficientemente sólidas como para poder prescindir de todo artificio. Aquí lo hace, y entre ambos polos -el pop de trazo clásico y el humo noise- entrega otro gran disco.

7. THESE NEW PURITANTS “Hidden” (Domino)
Pocos se podían esperar que el grupo post-punk de Elvis iba dar un salto tan importante en su segundo trabajo. Oscuro y tribal, Hidden, es un álbum que se inspira en algunas de las mejores cosas que le han pasado al pop de los últimos años -The XX, MIA, The Liars-, le dan un envoltorio gótico-orquestal y lo guían de inicio a fin con percusiones africanas y asiáticas. ¿El resultado? Una obra excitante, diferente y tremendamente adictiva. 

8. FLYING LOTUS “Cosmograma” (Warp)
¿El mejor disco de electrónica del año? Es probable. Steve Ellison ha logrado con Cosmograma un disco con alma de jazz pero con un universo en el que entran el hip-hop, las músicas de videojuegos o la IDM. Con ello el autor crea pequeñas piezas al ralentí que podrían dar a entender en un primer momento que estamos ante uno de esos discos para poner como música de ambiente, pero que escuchado con auriculares revelan una riqueza inabarcable.

9. BEACH HOUSE “Teen Dream” (Sub Pop)
El disco bonito del 2010. Sí, tal y como lo fue el de Fleet Foxes el año pasado. Aquí está el grupo para los nostálgicos del Mercury Rev de Desert Songs. Melodías lánguidas, atmosféricas y enredadoras para dejarse llevar y llevar por su sensación de ver el mundo en colores sepia. Lo más parecido a rescatar una fotografía de juventud y ponerse a suspirar ante ella.

10. COCOROSIE “Grey Oceans” (Sub Pop)
Dentro de su rareza zizagueante e irregularidad, y de esa sensación de atravesar puertas oxidadas y las telarañas, Cocorosie guardan en este disco algunas de las canciones más bonitas del año. La titular Grey Oceans, por ejemplo, es de las de desarmarte por completo y Lemonade está hecha para sonar en bucle hasta al infinito.

Aquí somos de Feliz Navidad

viernes, diciembre 24th, 2010

Pues eso, que nos gusta y nos encanta la Navidad. Queremos que, por un momento, todos los lectores de este blog se imaginen que están en el Rockefeller Center viendo como cae la nieve, mientras Kylie Minogue revisa el inmortal Let It Snow de la forma más dulce posible. Felices fiestas!!!

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De lo bueno lo mejor

miércoles, diciembre 22nd, 2010

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El mejor grupo surgido en Galicia en los últimos tiempos (Franc3s), se alía con el mejor grupo gallego del momento (Triángulo de Amor Bizarro), el mejor de la España indie (Los Planetas) y el productor del mejor disco de la historia del pop nacional (Fino Oyonarte, el responsable sonoro de Super 8). Todo para hacer una gran versión de Isolation, un clásico de uno de los mejores grupos de todos los tiempos (Joy Division). Es Aislamiento. En breve tocará hablar aquí del disco de debut de Franc3s, pero ahora es el momento de disfrutar de este sabroso bocado que confirma que Galicia sigue pegando muy fuerte entre la mejor música nacional. Sonriamos y subamos el volumen.

El pop que vive en el sótano power

viernes, diciembre 17th, 2010

(El Sonar Galicia tendrá a Underworld y Salem. Más aquí)

Paul Collins
A Coruña, Sala Mardi Gras 15-12-2010

En la historia oficial del rock que estudiarán los alumnos de Secundaria del 2030 seguramente se reserve una pequeña nota a pie de página para Paul Collins. Esta dirá que participó en The Nerves, la banda que compuso el clásico Hanging on the Telephone. Ese tema es un ejemplo canónico de la canción power-pop perfecta: eléctrica, breve y arrebatadora. Pero también simboliza las particulares dobleces de este negocio. Tuvo que venir Blondie y el glamour de Deborah Harry para, con su versión, hacerla universal.

Así son las cosas. Collins lo sabe perfectamente y actúa en consecuencia. A sus 56 años el garito continúa siendo su hábitat natural. Y ahí, en la total intrascendencia más allá del guetto, se muestra encantando. “Por favor, quiten el aire acondicionador ya !Quiero sudor!”, dijo al poco de arrancar su actuación en el escenario. Quería calor, energía y ambiente de club. En pocos minutos lo logró. El Mardi Gras había subido la temperatura y en el paisaje humano ya e dibujaban las guitarras imaginarias, los mentones en alto y los taconeos descontrolados.

Normal. En una hora y media el neoyorkino condensó más de 35 años de carrera, la que muchos de los presentes siguieron paso a paso. De hecho, las celebraciones de cada clásico y las peticiones a gritos desde el público de temas olvidados lo delataban. Y Collins, tan sonriente como complaciente, atendió incluso algunas fuera de guión. Tal fue así que cuando decidió atacar el When You Find Out de The Nerves, el guitarrista y el bajista de su banda no pudieron acompañarlo. Obviamente, no estaba ni ensayada ni preparada.

Sí lo estaban joyas como Rock n´Roll Girl o Look But Don´t Touch, ambas de The Beat, su otra gran banda. Esta última contó con la aportación improvisada de tres chicas que acompañaron a Collins y llevaron a las tablas el buen rollo que se conjuró en la sala sudorosa. Ello fue así no solo por estas apelaciones a la nostalgia y un pasado glorioso, sino que su material fresco estuvo totalmente a la altura.

Tanto piezas del anterior álbum, como Hey Dj o la ma-ra-vi-llo-sa I Still Want You, a pildorazos de su nuevo trabajo como C’mon Let´s Go o Do You Wanna Love Me? certificaron que la propuesta que Collins defiende bajo las Lady Gagas de este mundo sigue funcionando a pleno rendimiento. Y, si tal y como indica el título de su último disco, se quiere autoproclamar el rey del power-pop, lo cierto es que con conciertos como el del pasado miércoles nadie se lo va a poner en duda.

Una anomalía a reivindicar

domingo, diciembre 12th, 2010

Peter Broderick
Sala Le Club, A Coruña. 10-12-2010

Le precedía la fama de su excelente actuación dentro del festival Move Lab del 2009 en Expocoruña y no defraudó. Es más, el pase dentro del formato sala realzó aún más si cabe la excelencia de este artista único. Cercana, a solo un palmo de distancia y oyéndola respirar, su música suena aún más bella y enredadora; su recorta y pega muestra todas las costuras ante el asombro general; y todo resulta infinitamente más emocionante.

Para el profano, decir que Broderick se podría situar en algún punto intermedio entre Nick Drake (por su fina sensibilidad folk), Bill Callahan (por el acabado mate de su propuesta) y Matt Elliott (por sus atmósferas místicas). Entre ese triángulo, surge un hombre orquesta que construye su edificio sonoros con loops (secuencia musical que se toca una vez, se graba y luego se repite en bucle) y alcanza cotas verdaderamente conmovedoras.

En menos de cinco minutos desbarató todos los miedos. Su propuesta exige silencio y —!milagro!— lo hubo. Por momentos, se podía escuchar el ruido de los cubos de hielo cayendo en los vasos de la barra, mientras cien personas asistían absortas a su lección de folk. Siempre sorprendente, Broderick tocó con guitarra, violín, piano y hasta un serrucho un repertorio ya familiar entre sus fans. Todo gana en directo. El clima amenazante de Not At Home mantiene en vilo hasta al final, pidiendo un aplauso liberador. Father Song, girando en círculos y subiendo en hermosura otoñal a cada vuelta, directamente embriaga. Y su particular hit, Bellow, se revela como una maravilla todavía más bonita que en disco.

Para entonces, Broderick ya había bajado del escenario, interpretando entre el público una pieza con violín. También había cantado a pleno pulmón sin microfonía. Y, manteniendo el equilibrio perfecto entre lo cerebral y lo emocional, se había metido a la gente en el bolsillo. Solo la recta final, un innecesario mano a mano junto a su telonero, Greg Haynes, deslució una actuación que dejó clara una cosa: Broderick no es ese artista aspirante a convertirse el favorito de alguien, sino que se presenta como una anomalía tan excitante como reivindicable.

Imagen de previsualización de YouTubePeter Broderick interpretando “Father Song”

El mañana sí que existió

jueves, diciembre 9th, 2010

Existen algunas canciones que parecen llegadas de otro planeta. Resulta complicado encontrarles filiación, conexión con el entorno o cualquier tipo de parecido con algo. Son, simplemente, genialidades que aparecen sin más. Cosas como el Heroes de David Bowie, Sympathy For The Devil de los Rolling Stones o Venus In Furs de la Velvet Underground, meteoritos inexplicables más allá del arrollador talento de quien las creó.

The Beatles poseen en su amplio repertorio al menos diez de esos temas: actos de creación pura que dejan al oyente desarmado y sin palabras. Así es como cualquiera se queda al escuchar Tomorrow Never Knows por primera vez, ese acto de afirmación y de contemplar el pop a 40 años vista, yendo más allá lo lógicamente esperable. Para ello John Lennon y McCartney hicieron un recorta y pega de todo tipo de recursos (algo así como el sampler primitivo), lo bañaron en lisergia y ofrecieron una de sus más arrebatadoras muestras de talento conjunto. En el año 2010 aún asombra y, si se escucha con los altavoces a todo volumen, enloquece.

Efectivamente, The Chemical Brothers no inventaron nada

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Los superhéroes defensores del pop

martes, diciembre 7th, 2010

hola-a-todo-el-mundoHola A Todo El Mundo
A Coruña, Sala Le Club 4-1-2010

El pop es fe. Hay que creer en él y todo su artificio. Lady Gaga, Robbie Williams o PJ Harvey se lo creen. Salen a escena dentro de su personaje y no solo logran que su vida parezca especial, sino que iluminan con esa sensación a sus fans durante unos minutos. Seguro que los que fueron sus compañeros de clase en el colegio alucinan. Podrían contar que son unos flipados, que en su día eran torpes en gimnasia e inadaptados en el patio del recreo, quién sabe. A una escala microscópica, puede que suceda la mismo con los componentes de Hola a Todo el Mundo, cinco encantadores superhéroes con una misión: la defensa del poder secutor del pop.

HATEM invitan al público a creer en ellos y toda su parafernalia de capas, flores y cachivaches con aroma hippie. Se puede frotar barbilla, adoptar el escepticismo como actitud y dudar de su propuesta buenrollista. Ya se sabe, que si la actitud es impostada, que si no estamos en 1968, que si Os Mutantes ya lo hicieron antes, ese tipo de cosas. Pero también se puede ir lo más cerca posible del escenario, sumarse a la fantasía, perder la cabeza y recargar las pilas de energía positiva. El sábado en Le Club la mayoría del público optó por la segunda opción. Enamorados de la propuesta de los madrileños, creyeron en ellos.

Pálidos, delagdísios y sonrientes, como ángeles sin malicia ni maldad llegaban a Galicia a ofrecer las canciones del notable Hola A Todo el Mundo como quien da un regalo hecho con sus manos. Temas caídos del cielo, con querencia sesentera y carcasa folk que hacen creer en un mundo en el que lo único que importa es la belleza, la armonía y el dejarse llevar. Con un sonido cristalino -los responsables de la sala comentaban que se tiraron horas y horas hasta encontrarle el punto- lograron que las cabezas se ladeasen al son de su delicia musical y que la interacción fuese total.

Mecidos en el vaivén campestre de The Past & The Sun, los ambientes misteriosos de Amor Fati o las espirales a lo Animal Collective de Choose Your Own Aventure 2, todo condujo al clímax de A Movement Between These Two, una de las canciones del año. Invitada la gente a coger instrumentos dentro de su particular baúl de xilófonos, panderetas, castañuelas, triángulos, etcétera… por unos minutos lograron que las ciento y pico personas que acudieron a la cita fueran una sola. «Na, na, na, na, na», palmas y la sensación final de felicidad plena fueron el broche de oro de uno de esos conciertos encantadores que invitan a seguir teniendo fe y creer en esa cosa bonita llamada pop. Con defensores como Hola A Todo el Mundo estamos a salvo.
Imagen de previsualización de YouTubeCierre del concierto con “A Movement Between These Two”
Foto: Vanesa Abelairas

Aquel curso del 91

domingo, diciembre 5th, 2010

Teenage Fanclub
Santiago, Sala Capitol 3-12-2010

En 1991, cuando en la España pop y supuestamente juvenil sonaba a todas horas la plomiza Cómo hemos cambiado de Presuntos Implicados, Teenage Fanclub editó Bandwagonesque, su tercer álbum. Esa obra maestra de pop con ligero borrón noise corrió como la pólvora dejando boquiabierta a una incipiente generación indie, oculta y harta del sinsentido musical del momento. El disco pasó de cinta TDK en cinta TDK y de corazón en corazón generando infinitas palpitaciones de placer auricular. Su impacto subterráneo fue tremendo. De hecho, formaciones como Los Planetas serían difícilmente entendibles sin aquella aleación de ruido y melodía que la banda de Glasgow conjuró en ese trabajo mítico.

teenage-fanclub-live-61Todo esto explica el aroma a reencuentro del curso del 91 que, por momentos, se vivió en la sala Capitol de Santiago. En el paisaje humano predominaban calvas, entradas, canas y barrigas con michelines. Poco moderneo hipster y escuchimizado, la verdad. Esos fans, que hoy acarician la cuarentena cuando no la superan, tuvieron su gran día. Son dos décadas acompañados de la maravillosa música de Teenage Fanclub, una de esas bandas de confianza, de la que uno siempre se puede fiar. Aunque saquen algún disco flojo –Shadows, el que venían a presentar, lo es-, con tal de que accionen la máquina de hits y encuentren el tono sobre las tablas, la receta resulta infalible. Y esta vez, al contrario del descalabro que en su día protagonizaron en el Santirock, lo fue.

Los acordes arrastrados a la Neil Young de Star Again abrieron la noche. Dejaron claro lo que se venía a ver: canciones con cuño clásico, melodías celestiales, juegos de voces deliciosos y una excitante pizquita de ruido. Y cuando —tras masajear el corazón con I Don´t Feel Anything e It’s All In My Mind— surgió como una revelación venida de la región de las ideas pop Don´t Look Back, aquello ya se había convertido en un puñado de personas totalmente entregadas a sus encantos. Gritos, piel de gallina, corazones derretidos en la sensación de flotar. Al llegar la parte instrumental del tema, la Capitol parecía que se veía abajo.

Solo era la cuarta canción. De ahí en adelante, el delirio. Una catarata de singles sin parangón: desde Star Sing a Ain’t That Enough, pasado por una apelotonada Sparky’s Dream hasta llegar a un The Concept final sencillamente maravilloso . Dos bises después —con Everything Flows coronando el concierto— la satisfacción era tal que solo faltaba que el público se pusiera a dar abrazos, celebrando el haber tomado el camino correcto en 1991 escogiendo el disco de la saca de dinero del Monopoly. Parecía un Benicasim de los de los noventa, lleno de flequillos y camisetas a rayas, aquellos en los que el tecnho aún no había llegado y parecía que la juventud carecía de fecha de caducidad.

Terminó, vale. Pero hay consuelo. Siempre nos quedará Teenage Fanclub. ¿Se imaginan lo que supondría decir algo parecido de Presuntos Implicados?
Imagen de previsualización de YouTubeEl momento en el que la banda atacó “Dont´Look Back” y provocó un delirio que duró hasta el final

Foto: Xavier Valiño