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Todo era perfecto… hasta que crecieron

Escrito por Javier Becerra
23 de noviembre de 2010 a las 14:18h

A Arcade Fire le empieza a pasar lo que a Sofia Coppola tras la eclosión de Lost In Traslation. De pronto, pasaron de ser un grupo de entendidos-eruditos más o menos controlado, a desbordar el recipiente y formar parte del patrimonio de la gente normal, es decir de aquellos para los que la música no es el 50% de su vida ni proyectan necesariamente su identidad sobre ella. Irrita que su perfección sea para todos los públicos, que la emoción de su mensaje -se entienda o no- afecte al común de los mortales y que mucha de esa gente que disfruta con Marlango y Coldplay los haya acogido con los brazos abiertos, tras verlos recomendados en todo tipo de suplementos dominicales.

Lo ocurrido el sábado en el Pabellón de los Deportes de la Comunidad de Madrid y muchas de las reacciones posteriores son la prueba más evidente de ello. En el concierto había mucha de esa gente normal, vibrando y coreando sus himnos hasta la afonía. También actores de moda y músicos del pop-rock nacional ala mainstream. Y, en medio de ello, un gran ansia en poder decir “Hey tíos, que yo los vi en el 2005”. Mucho indie de pro, el que sabe qué es Merge y ha escuchado a Final Fantasy, empieza a sacar las uñas, a poner cara de circunstancias y a cambiar entusiasmo por escepticismo. Semeja como si Win Butler y sus chicos estuvieran en los prolegómenos de la expulsión del reino de los elegidos. Todo apunta a que, en breve, formarán parte del compartimento de Moby, The Killers y U2 (de quienes, por cierto, por mucho que le pese a quien le pese siempre bebieron).

Llega un punto en el que todo esto genera cierto cansancio. Se supone que cuando dejas de juzgar a la gente por sus gustos musicales es que has madurado. Debería añadirse que para alcanzar ese estadio habría que evitar que las opiniones sobre un grupo girasen en función del público que los va a ver, o del número de veces que salen en los citados suplementos dominicales. La verdad es que dejar al margen a un grupo de la inmensa calidad de Arcade Fire por eso sería todo un despropósito. No están, desde luego, los tiempos del pop como para despreciar a bandas así.

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