La Voz de Galicia lavozdegalicia.es - blogs | Inmobiliaria | Empleo | Mercadillo

Archivo para marzo, 2010

¿Qué pensarán ellas de esas canciones?

miércoles, marzo 31st, 2010

(Ultima hora: Retribution Gospel Choir, el nuevo grupo del ex-Low Alan Sparhawk, tocará en Expocoruña en mayo en una fecha aún por concretar)

Pocas situaciones resultan más inspiradoras para un músico que una ruptura sentimental. En esos momentos, en los que en los sabores, los olores y los sonidos de lo que un día fue una relación parecen fantasmas, una canción, una simple canción, se presenta como el único anestésico posible para calmar un dolor muy particular: el de la pérdida. Con el corazón destrozado y las defensas bajas, se abre la puerta a los aullidos sentimentales, los momentos penosos y las confesiones descarnadas en un exorcismo del que, a veces, salen auténticas maravillas. Blood On The Tracks de Bob Dylan o Her Handwriting de Trembling Blue Stars son dos ejemplos de ello.

abatidoPero, aparte de ese alivio, siempre se vislumbra un algo más en esas cantinelas: el deseo de que ella las escuche. Sí, esa malévola mujer que se dedicó a pisotear el amor hasta matarlo o la que lo abrazó tanto que terminó por desgastarlo. Ella es la destinataria verdadera de todo ese esfuerzo creativo. ¿Catarsis? ¿Terapia? ¿Desahogo? Puede ser pero, en el fondo, los músicos que componen esas piezas a corazón abierto anhelan que la que un día fue pareja encienda la radio y se encuentre con aquella relación comprimida en una cápsula pop, de tres o cuatro minutos. Ahí, entre el desgarro y la delicadeza, quizá se pueda lograr. ¿Qué? Pues, tambalear su corazón, hacerle remover por dentro sensaciones que, quizá, ya estaban estancadas.

Por ello, no es de extrañar que el fan, que tiende a hacer propias las canciones, salga por un momento de ellas y se pregunte ¿Cómo se sentirá ella al escuchar esto? Al tener muchos amigos músicos, en más de un caso he podido ponerle cara a muchas de esas canciones. Incluso he practicado el voyeurismo particular de fijarme en sus rostros cuando esos temas sonaban en un concierto o en un pub. Otras, sin embargo, las he tenido que pintar con la imaginación. La mujer afterhours del The Asphalt World de Suede, la inmisericorde ex novia del protagonista de Segundo premio de Los Planetas o la preciosa rubia de Oxford que le hacía decir a Thom Yorke en Creep ese verso conmovedor de “Eres como un ángel, tu piel me hace llorar”. Todas ellas son como el Mayor Tom de Bowie, el Man de Lou Reed o la Lola de The Kinks: personajes de la película infinita que la cultura pop rueda disco a disco.

En mi filme particular hace unos meses que se ha incorporado un nuevo personaje: la mujer que llevó a Ricardo Lezón, el cantante de los vascos McEnroe, a componer una maravilla como El alce. Se trata de uno de los cortes de Tú nunca morirás, el segundo álbum del grupo, una joya oculta editada el año pasado por Subterfuge que merece una recuperación en toda regla. Sin embargo, no estamos aquí para alabar las excelencias de ese trabajo – que las tiene y muchas- sino de su canción más redonda, la inmensa El alce, uno de esos temas cocinados en el clima malsano y mortificante de la traición.

Sí, sí, el momento exacto en que ella decidió irse con el otro y dejarlo a un lado sin explicación. Ese es el punto de partida de una pieza preciosa levantada sobre un finísimo dibujo acústico, unas cintas de fondo que bien podrían ser llantos y un poderoso bombo velvetiano. En ella, el tono de Ricardo surge grave y sereno, pero aún muestra alguna grieta de fragilidad. Lógico, pregunta en voz alta y poética esos interrogantes que rara vez traspasan la barrera del pensamiento: “Ahora que sé que hubo un día en todo terminó / Me pregunto donde estaba cuando él te tocó / ¿Pensaste en algún momento en lo que sentiría yo? /¿Pensaste en algún momento en decirle que no?”

Cuatro líneas y ya. Está. Clic, conexión, empatía. En efecto, Ricardo es de los nuestros, un tipo solo y puteado al que le han hecho trizas el corazón. Lo abrazamos con los oídos porque todo lo expone con sencillez y clarividencia que sería casi imposible de decir fuera de una canción sin que tiemble la voz. En cuanto termina el cuarto verso, entra un banjo y la emoción se abre como una flor para seguir preguntando, ya en tono patético y casi humillante: “Si al despertarte tal vez hubo un momento de compasión/ Para este imbécil que escribía canciones de amor / Es las servilletas de cafeterías desiertas”. Para finalmente terminar cantando un “Con lo que yo soñaba a otro se lo regalaba”.

Luego, el tema da una vuelta y acude a la imagen que le da título (“Dicen los indios que el alce nunca aprendió a llorar / Por eso embiste a los árboles para descargar / Toda la furia y la rabia que no le deja vivir”) y remata metiendo al autor dentro de ella: “Toda la furia y la pena que no me deja olvidar”. Todo fluye a la perfección y la canción se revela como una de esas confesiones en voz baja que se hacen mirando al vacío y ante las que no sabes muy bien cómo corresponder más que estando ahí, callado, poniéndote en situación y revisando en tu historial sentimental alguna traición similar.

“En lo que yo creía era una mentira / el amor no existe, tú me lo destruiste” termina cantando Ricardo en el final enrarecido de la canción. Y es ahí, precisamente ahí, cuando uno piensa en el rostro de la destinatarias y surgen las preguntas: ¿Cómo se sintió la primera vez que la escuchó? ¿De qué modo contestó a las preguntas? ¿Llegó a llamar por teléfono al autor? ¿Se volvieron a ver? Pero, por encima de todos, existe un gran interrogante: ¿Se puede vivir con el peso de una canción así sin deshacerse por dentro?

Cuernos, traiciones y castillos sentimentales hechos añicos. La historia es la de siempre, la que ocurre casi a diario, pero en esta ocasión ha quedado inmortalizada en una canción que suena y suena sin parar, embelleciéndose con el uso. Todo el mundo la puede escuchar, pero sobre todo ella. Misión cumplida, por tanto. Ahora solo queda saber qué pasó después. Si es que pasó algo y todo esto no fue una simple invención, que nos creímos como real.

Telephones Rouges y Franc3s tocarán en el segundo aniversario de este blog

sábado, marzo 27th, 2010

Reservad fecha en la agenda para ver en directo a dos de las mejores bandas de la nueva hornada de pop independiente que se hace actualmente en Galicia. Será en la sala Le Club de A Coruña el próximo 16 de abril. El cartel es obra de Guillermo Arias.

securedownload

Más sobre Franc3s
Más sobre Telephones Rouges

Indie de guitarra en pecho y poco público

martes, marzo 23rd, 2010

Extraperlo.
A Coruña, Sala Le Club. 20-3-2010

Algo ha cambiado en el pop independiente nacional. Si en los noventa los grupos se reflejaban en Sonic Youth o Pavement, tocando serios, concentrados y con las guitarras a la altura de la cintura, desde hace ya un tiempo han optado por situar el instrumento a lo años sesenta —es decir, en el pecho—, mirar al frente y sonreír. Ahora los modelos son Franz Ferdinand o Vampire Weekend: chicos aparentemente buenos y sonrientes, que contagian su actitud jovial con un sonido luminoso.

En Extraperlo nos topamos con un caso de los de libro. Barceloneses, debutaron el año pasado con Desayuno continental, un celebrado debut que conectaba el pop español con esa corriente neoyorkina que bebe los vientos por el afropop. Se les colgó de inmediato el marchamo de banda revelación y de grupo del que hay que tener una opinión. Recorrieron todo tipo de festivales cosechando críticas estupendas e incluso su canción Bañadores se erigió en un mini-hit veraniego. Por ello su visita a Galicia presagiaba un lleno.

Pero no. Inexplicablemente los pases gallegos del grupo en Galicia terminaron en sendos fiascos de asistencia. Si en Vigo la cosa apenas rebasó las veinte personas, en A Coruña, como mucho, se llegó a la treintena. Pues todos los que se quedaron en casa se perdieron un recital encantador, de los que dejan dibujada una sonrisa en la audiencia con esa agradable sensación de que allí uno estaba mejor que en ningún otro lugar.

Como si de unos Talking Heads júnior se tratase, Extraperlo convencieron desde el primer momento con su pop saltarín, sencillo y eficaz. Empujados por su recién incorporado percusionista, que hacía su tercer directo con el grupo, durante toda su actuación flotó en la sala Le Club la interacción total. Canciones como Cavalcade, Entre las plantas o la mentada Bañadores sonaron sobre las tablas con el brillo que se echa en falta en el disco. Y los temas presentados no hicieron si no confirmar el idilio del grupo con la inspiración. Una hora deliciosa que, sin duda, merecía más público.

Adelanto del “Año Santo” y el Xacobeo

lunes, marzo 22nd, 2010

-Triángulo de Amor Bizarro tienen un espectacular segundo disco, Año santo, inquieto y rebosante de energía esperando su salida. Por ahora ya se puede escuchar en su Myspace uno de los nuevos temas, De la monarquía a la criptocracia, posiblemente su lado más pop hasta la fecha y una de esas canciones que debería estar sonando este verano hasta reventar. No se asusten sus fans más cañeros, que el resto del disco tiene explosiones a raudales y será uno de los álbumes del año

-El evento para 25.000 personas que el gerente del Xacobeo, Ignacio Santos, anunció en su día La Voz ya ha desvelado su identidad: Africa Express. Se trata del festival itinerante que dirige Damon Albarn (Blur, Gorilazz) basado en las músicas africanas. Este año se celebrará en solo tres lugares en el mundo. Uno de ellos será la playa de Santa Cristina, en Oleiros (A Coruña) en una fecha de agosto aún por concretar y con un elenco de artistas que se irá despejando en próximas fechas.

Hardcore e indie-pop hoy en A Coruña

sábado, marzo 20th, 2010

-Los responsables del festival Endland Experience y el grupo At The Beauty Of Sunset hablan sobre el evento que se celebra hoy.

-Entrevistamos a Extraperlo que actúa esta noche en Le Club.

-Y recordamos la avalancha de festivales que vivirá la ciudad durante este 2010.

Muere Alex Chilton

jueves, marzo 18th, 2010

alexEl líder de los míticos Big Star ha fallecido ayer de madrugada. Se trata de un grande, de uno de los más grandes de la historia más penumbrosa del pop, esa que en cuando se penetra uno queda irremisiblemente atrapado por su mezcla de belleza, misterio, seducción y malditismo. Más sobre la noticia aquí y en castellano aquí . Para quien quiera profundizar sobre Big Star puede ver en el Feedback uno de los mejores textos publicados sobre el grupo.

Ira, !queremos electricidad!

miércoles, marzo 17th, 2010

Yo La Tengo
Sala Capitol, Santiago, 16-3-10

Cada cual tiene una imagen instantánea de un grupo, esa que en cuestión de segundos encierra la esencia de una banda. En cuanto escuchamos el nombre de Pixies pensamos en Frank Black desgallitándose en Debaser. Si son Los Planetas, pues elaborando el estribillo eufórico y ruidista de De viaje. Y Franz Ferdinand a la mínima los ubicamos trotando en los acordes post-punk de Take Me Out con una sonrisa. Todos ellos encierran algo más, en algunos casos mucho más. Pero el flash inicial nos lleva a ese punto-resumen. Quizá porque en el fondo ahí está lo que más nos gusta, lo que apreciamos de esas bandas, lo que convierte a uno en fan.

En el caso de Yo La Tengo muchos enloquecimos en los noventa debido a esa velvetiana manera suya de combinar lo frágil y lo agresivo con estallidos de electricidad. Buscamos instintivamente las orgías guitarreras de la banda cuando nos acercamos a ellos. Esto explica que cuando en la sala Capitol Ira Kaplan dejó la guitarra acústica y marcó el riff de Out Of The Window fue como volver a poner el cronómetro a cero y empezar de nuevo el concierto a lomos del espíritu de The Dream Syndicate. Lo de antes había sido un espléndido paseo por todo el catálogo estilístico que la banda ha ido recorriendo en todos estos años. Explorando las dobleces de su nuevo disco, Popular Songs, desde el pop aterciopelado de All Your Secrets a las inmersiones psicodélicas de una Here To Fall que ganó en directo. Y echándose atrás en el tiempo, desde las piezas más atmosféricas como la inaugural Decora a las revisiones de clásicos inmarchitables como Tom Courtenay en clave acústica. Sí, todo muy bonito, perfectamente ejecutado y en su sitio, pero ¿y la electricidad qué? ¿dónde estaba?

yo-la-tengo-santiago1
Llegó, lo dicho, con Out Of Window. Ya habían dado un pequeño aviso con Shaker, pero se quedó como un islote en medio de tanta contención. Había transcurrido una hora de directo sin terremotos ni sacudidas. E inconscientemente casi todos cruzamos los dedos para no retornar a los tecladitos, las acústicas y la voces tenues. Queríamos vatios, arrebato y erupciones de electricidad. Ver a Ira encogido en su guitarra extrayendo chispas, mientras sus compañeros lo llevan al infinito. Le siguió Nothing To Hide, esa pieza medio surfera de su nuevo disco, y, sin descanso, una oportuna recuperación de Little Honda fabulosamente bañada de ruido. Y, cuando, la cosa llegó a I Heard You Looking directamente se abrió un agujero gigante en el techo de la sala por el que muchos ascendieron a un estado nada terrenal. Diez minutos y pico de épica noise que bien valen una entrada, un viaje, unas ojeras al día siguiente en el trabajo y lo que sea.

De pronto en la platea del Capitol se pudo ver una sucesión de puños cerrados, manos haciendo air-guitar, gestos de placer, aplausos espontáneos, gritos, brazos en alto… Todo intentando dar forma física al placer aural que proporcionaba un grupo que sonaba a las mil maravillas, alargando la tensión de la pieza al infinito. Solo un pelín más de volumen la hubiera mejorado.

Luego llegaron unos bises desalabazados, en los que tocaron desde una suerte de Twist and Shout olvidable a una versión del You Are A Sunshine Of My Life de Stevie Wonder dedicada a su road manager que ayer cumplía años. Pese la simpatía y el buen rollito, sonaron totalmente intrascendentes teniendo en cuenta lo que les precedió. El problema fue que lo que les siguió tampoco fue para tirar cohetes y la noche se cerró, un tanto desangelada, con By The Time It Gets Dark, una pieza acústica que apagó a una audiencia que aceptó el fin del concierto sin pedir el tercer bis que merecía la ocasión: subiendo el volumen y dejándose caer por el tobogán abrupto media horita más. Porque, ojo, nadie pone en duda que haya sido una gran concierto, pero la sensación final es que, en diferentes proporciones, faltaron dos cosas: volumen y electricidad. ¿O no?

Foto: Sierjo

Un video chulísimo

lunes, marzo 15th, 2010

(ULTIMA HORA: Cocorosie tocarán el 3 de junio en Expocoruña)

Ya hace tres meses que los coruñeses Nouvelle Cuisine editaron el minicedé La guerra del volumen, una nueva muestra de indie-pop fuera de tiempo que merece mucho la pena (y que se puede descargar gratuitamente aquí). Entre ellas destaca, Sin embargo, un single perfecto que ahora brilla aún más gracias a un video-clip sensacional.

Nouvelle Cuisine – Sin Embargo from nouvelle cuisine on Vimeo.

Bises reales en la oscuridad

sábado, marzo 13th, 2010

these-new-puritansThese New Puritans
Ciclo Vangardas Sonoras
Fundación Caixa Galicia, A Coruña 11-3-10

Uno de los aspectos más falsos del mundo del rock son los bises. Otro, las crónicas de conciertos que arrancan mencionando el vestuario de los artistas. Con These New Puritans, sin embargo, ambas cosas tienen sentido. El bis no previsto se hizo como debe ser: a petición popular de un público que, con las luces ya encendidas, se negaba a abandonar el auditorio. La ropa, toda ella de riguroso negro, no hacía sino combinar fielmente con el sonido de la banda: oscuro, agresivo y urbano.

These New Puritans no llegaron al ciclo Vangardas Sonoras como embajadores de ese globo post-punk en el que muchos los quisieron meter con calzador. No, los británicos ofrecieron la lectura en vivo del arrollador Hidden, un segundo álbum en el que tiran por tierra cualquier emparentamiento como Franz Ferdinand, Bloc Party y demás figurines del escaparte pop de las Islas. Ubicados en algún punto intermedio entre Liars, Wu Tang Clan, M. I. A., Patrick Wolf y el último Scott Walker son, hoy por hoy, una de las bandas más interesantes de un melifluo panorama inglés en el que, está visto, los árboles no dejan ver el bosque.

En su pase coruñés lo demostraron con creces. Apabullantes, con un batería y un percusionista haciendo temblar el auditorio, dieron rienda suelta durante una hora a su apasionante guerrilla art-rock. En cuestión de segundos, con ese We Want War inaugural ya estaban las cartas boca arriba. Aquí había uñas, agallas y miradas desafiantes, ejemplificadas en un Jack Barnett que jugaba a ser el cruce imposible de Ian Curtis y Ian Brown en versión mc.

Desfilaron casi todos los temas de su nuevo disco y alguna visita escogida a Beat Pyramid, su predecesor, como Swords of Truth o Numbers. Todo con una agresividad tal que hizo que una decena de personas abandonasen el concierto. El resto se quedaron y disfrutaron lo suficiente como para, lo dicho, obligar al grupo a retornar. Y, muy a su pesar, tuvieron que tocar Elvis, el gran hit del que la banda parece renegar y que había sido tachado de su set-list. Desganada y sin nervio, supuso el único punto negro de un grandísimo concierto.

Tres enlaces

jueves, marzo 11th, 2010

-El fotógrafo Luís Díaz (el que fuera bajista de los coruñeses Ojo de Pez) llega a la bienal de Bruselas con Cajas de música, un proyecto encantador.

-Ayer entrevistamos en La Voz a L.A. que tocan hoy en A Coruña y el sábado en Vigo

-Se presentó un nuevo festival en A Coruña. Está vez le toca al hardcore y el nombre es Endland Experience.