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Archivo para febrero, 2010

Un poquito de por favor…

viernes, febrero 26th, 2010

Con los festivales musicales sucede como en los restaurantes: si uno no se queja de algo parece que carece de la clase y el recorrido suficiente que hay que tener en estos tiempos donde los gourmets – tanto los gastronómicos y musicales- salen de debajo de las piedras. Ello genera un clima asfixiante en el que tanto da lo que suceda: todo será criticado, maleado y pisoteado sin atender a demasiadas razones, porque en el fondo se trata de eso, de una actitud, de un snobismo más que se adopta como quien cambia unos pantalones de campana por unos pitillo más afines a la moda del momento.

El Sónar-Galicia que tendrá lugar en A Coruña el próximo mes de junio es, probablemente, el acontecimiento musical más importante en la ciudad desde el Festival de los Mil Años. Por aquí pasarán -frótense los ojos- LCD Soundsystems, Air, Fuck Buttons, Broadcast, Laurent Garnier, Matthew Herbert, Flying Lotus, Hot Chip y un extenso etcétera que convertirán durante tres días a Expocoruña en un bombeo musical de primer orden. Todo ello, además, se podrá disfrutar por 50 euros si se adquiere el abono de tres días y con entradas sueltas de una jornada que van de 15 a 25 euros.

En principio parece todo perfecto. Así lo ha entendido la mayoría de la gente, que durante la jornada de ayer no paró de celebrar la noticia en blogs, facebooks y demás redes sociales. También los periodistas musiqueiros, que en la rueda de prensa no podían ocultar su sonrisa de satisfacción. Pero existe un sector que no, que entiende que quedarse en un simple alzamiento de pulgar debe dan a entender lo dicho: que uno no ha ido a suficientes festivales, que no sabe de música lo que hay que saber, que posee, en fin, el mismo criterio para esto que para la moda cuando aún sigue usando las campanas. ¿Cuál es el argumento? Pues que el Sónar Barcelona luce un cartel más amplio y que aquí no se podrá ver a Dizzee Rascal, Chemical Brothers o Plastikman. Es decir, lo importante son las ausencias, no las presencias. Continuado con la inevitable visita a un foro de Internet, un “conmigo que no cuenten” y un punto del tipo “ me cojo un avión y me piro a Barcelona” queda desbaratado en un plis plas todas las supuestas excelencias arriba citadas.

Que aquí se pague una entrada tres o cuatro veces más barata no cuenta. Que A Coruña sea una ciudad minúscula en comparación a Barcelona, tampoco. Y que, claro, que estemos ante una primera edición de un evento con vocación de perdurabilidad y no frente a un festival con 17 años de trayectoria, debe suponer un detalle sin importancia. Pero, por encima de todo, se vislumbra una incoherencia mayor: pretender dar a entender que al Sónar-Galicia es un evento menor, una de esas anécdotas que tratan la música pop como un elemento folclórico de los veranos jacobeos, con leyendas resucitadas para la ocasión tocando en una playa y fuegos artificiales de fondo.

No se trata de guardar el espíritu crítico en la trastienda, pero sí de adoptar un poco de sentido común. Se puede poner en duda y debatir sobre el hecho de que un festival así se podía haber hecho desde Galicia, sacrificando su repercusión por una apuesta de futuro cuyos frutos se darían a medio y largo plazo. También se puede desear que Ritchie Hawtin y mil más pasen por aquí. Pero difícilmente se puede sostener que el elenco de artistas, la ubicación, el precio de las entradas y el festival en general no estén de sobra a la altura de lo exigible en una ciudad como A Coruña la que -recordemos para los desmemoriados- no existe la más mínima tradición en este tipo de eventos.

Insistimos: el Sónar-Galicia es, probablemente, el acontecimiento más importante dentro de la música pop que va a tener la ciudad desde el Festival de los Mil Años. Aquel tuvo lugar en 1993. Sí, sí hace 17 años. Esperemos que no haya que esperar otros tantos para poder presenciar algo similar. En las manos del público está.

Sin duda: el Sónar Galicia será el evento del año en A Coruña

jueves, febrero 25th, 2010

lcd La Galicia electrónica debería pintarse en la cara una sonrisa de oreja a oreja porque el cartel del Sónar-Galicia lo tiene todo para ello. Además de los ya anunciados LCD Soundsystems y Air, los días 17, 18 y 19 de junio por el recinto ferial Expocoruña pasarán, entre otros, Laurent Garnier, Hot Chip, Matthew Herbert, 2manydjs, Flying Lotus, Fuck Buttons, Broadcast, Kid Koala, Booka Shade, Dj Medí + Riton, Uffie y Octa Push. Además habrá una amplia representación de artistas gallegos como Cora Novoa, Ino, Grobas o 6PM.

Y todo ello por un precio irrisible: 50 euros el abono y las de día de 15 a 25 euros

Más información aquí


Video promocional estrenado hoy

Continúa la pasión por el ruido

martes, febrero 23rd, 2010

Triángulo de Amor Bizarro
A Coruña, Le Club, 19-2-2010

Galicia vivió los años noventa de espaldas a lo que sucedía en el pop y rock independiente internacional. Mientras Sonic Youth, Pavement o Jesus and Mary Chain enloquecían a toda una generación, los grupos gallegos preferían revisar los años sesenta y setenta. Ello trajo consigo una excelente camada de formaciones revivalistas, pero nada, absolutamente nada que pudiera plantar cara a bandas como Los Planetas, Manta Ray o Penélope Trip. Es decir, los que en España estaban emitiendo los sonidos más excitantes del momento.

Sin embargo, dentro de ese ambiente, existían pequeñas células de resistencia. Una de ellas era Boiro, un pueblo en el que un grupo de chavales escuchaban a Pixies, Black Flag o Spacemen 3 en una era en la que lo que mandaba aquí eran MC5, los Sonics y Small Faces. Allí fue donde Isabel Cea y Rodrigo Caamaño, la pareja que actualmente lidera Triángulo de Amor Bizarro, cayeron en las redes del ruido. Ruido como vía liberadora del hastío adolescente. Ruido como vehículo con el que canalizar su caótica visión de las cosas. Ruido con el que enloquecer y poner todo patas arriba, tal y como rezaban Jesus and Mary Chain en la fundacional Upside Down.

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Quince años después de todo aquello, el idilio ruidista sigue igual. El viernes, cuando Triángulo de Amor Bizarro interpretaba uno de sus nuevos temas se pudo ver la síntesis perfecta entre los Yo La Tengo más eléctricos y los Jesus and Mary Chain de Psychocandy. Sonaban afilados e intensos, anfetamínicos dentro de una maravillosa maraña de acoples. En cierto modo, pretendían decir eso: estamos aquí, aburridos, hastiados, hartos de todo y esta es nuestra particular venganza.

Los Triángulo de Amor Bizarro del 2010 son un grupazo. Siempre lo han sido, pero ahora todo en ellos fluye con soltura, canciones como El fantasma de la transición son pequeños clásicos del indie ibérico y la banda se desenvuelve en escena a las mil maravillas. Reforzados con la incorporación del batería Rafael Mallo y el guitarrista Óscar Vilariño (ambos miembros de los muy recomendables Valetudo) ha logrado una consistencia envidiable

Ofrecieron varios temas nuevos de su esperadísimo Año santo y revisaron su álbum de debut. Todo en 50 intensos minutos en los que Isa se reafirmo como una de las bajistas más cool del planeta y donde el grupo rompió con el teatrillo de los bises. La gente exhausta no los solicitó y ellos no tocaron más. No hacía falta, lo anterior había sido un K.O.

Foto: Guillermo Arias

Imagen de previsualización de YouTubeFin del concierto con “El crimen, cómo ocurre y cómo evitarlo”

¿Vuelven las cintas de casete?

lunes, febrero 22nd, 2010

cintas12Ayer inauguramos en La Voz A Coruña la sección emergentes. La estrenó Carlos Villena, un músico y editor que desde la ciudad regenta el sello Mantricum dedicado a la música noise y experimental. La peculiaridad la da el hecho de que edita cintas de casete, un formato que, al parecer, se está empezando a recuperar a nivel underground.

El artículo lo podéis ver aquí y su continuación aquí.

Por cierto, sin irnos de la ciudad. Los fans del rock progresivo están de enhorabuena porque en abril se celebra el Festival Finiesterrae. Los del heavy clásico, que se den prisa porque Barón Rojo ya ha vendido 2.000 entradas para su directo del 6 de marzo en el Coliseo.

De la decepción a la revelación

sábado, febrero 20th, 2010

Bill Callahan. Festival Sinsal.
Ferrol (A Coruña). Teatro Jofre. 18-2-2010.

Nada más acceder al teatro surgía la desagradable sorpresa: una batería y un solo micro. En cuando Bill Callahan subió al escenario se confirmó el presentimiento: venía sin banda. Adiós, por tanto, a los ropajes otoñales del sensacional Sometimes I Wish We Were An Eagle, el disco que venía a presentar. Parte del público torció el gesto sabiendo lo que ello suponía: el preciosista colchón sonoro del disco iba a quedar ahí, en el disco.

El contratiempo, sin embargo, encerraba todo un descubrimiento: Neal Morgan. Ese es el nombre del excepcional batería que acompaña a Callahan en esta gira, el que logra dar la vuelta el concepto de cantautor bajo mínimos a golpe de talento, imaginación y una resolución fuera de lo común. Ya lo dejó intuir, nada más empezar, en All Thoughts logrando una hipnosis rítmica en la que Callahan se manejaba como pez en el agua. Lo confirmaría, poco después, en Bathysphere, primer clímax de la noche con cesión al guitarreo velvetiano.

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A partir de ahí, Morgan desplegó todo su arsenal de recursos. Acarició los platos, templó los bombos y sacó sonidos del exterior de las cajas. Con baquetas, con mazas y con escobillas. La suya fue una exhibición tal que, por momentos, eclipsó al propio Bill Callahan, siempre contenido y preciso con esa dicción suya tan poderosa. Y aunque la alianza entre ambos renqueó ligeramente a mitad de concierto en Eid Ma Clack Shaw, fluyó a la perfección en tramos como Teenage Spaceship y dejó un fin de concierto francamente delicioso con Say Valley Maker, abrupta, ruidista y espectacular, y la ya clásica Rock Bottom Riser. En este punto, con la mitad del público ensimismado, deberían haber pulsado el stop. El bis desmereció en comparación. Solo dio argumentos a los que, al final, continuaban sin sintonizar con el nuevo enfoque de Bill Callahan.

«Si supiera esto no vengo. Es la mitad de lo que yo vine a ver», se podía escuchar a un chico. Otros, sin embargo, permanecían maravillados con la alianza Callahan-Morgan. A la salida se podía comprar, To The Breathing World, el elepé de batería y voz de Morgan. Vendió unos cuantos. ¿Qué tal incluirlo como artista en una próxima edición del Festival Sinsal?

Foto: Xavier Valiño

The Sunday Drivers: “Este puede ser uno de nuestros últimos conciertos juntos”

viernes, febrero 19th, 2010

Junto a Deluxe o Sidonie, The Sunday Drivers fueron uno de los grupos emblema de cierto tipo pop independiente español de la década pasada. Recogiendo el eco sesentero de bandas como Ocean Colour Scene rompieron con le barreras del guetto indie colándose en anuncios de televisión, pateándose la península de arriba a abajo en directo e, incluso asomando la cabeza fuera de España. Pero mientras sus compañeros de pelotón daban el salto multinacional e idiomático, ellos siguieron a la suya, tejiendo canciones de pop clásico y cuño totalmente anglosajón en una celebrada carrera que ahora parece tocar su fin. Al menos así se desprende de las palabras de Lyndon Parish, el guitarrista que contesta esta entrevista apropósito del concierto que su banda dará mañana sabado en la sala Capitol de Santiago.

-Llevan un año refiriéndose a “The End Of Maiden Trip” como el fin de una etapa. ¿ Ya ha concluido esa etapa?

-Aún estamos llegando el fin de la primera etapa. Me gustaría que hubiese una segunda etapa, pero es más un deseo que una realidad.

-Porque, ¿cuál es la situación en este momento del grupo?

-Necesitamos un descanso. No hay nada planeado, nada en absoluto. Puede ser que ya esté, que se acabó. Estaría bien porque, por el título del disco, ya puedes imaginar que es el final y, por lo menos, tendríamos con un disco muy bueno con el que poner fin a The Sunday Drivers. De todas formas, yo pienso que somos tan amigos que las puertas quedan abiertas siempre para volver a colaborar.

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-Fueron comparados en inicio con Ocean Colour Scene. Luego se apuntaba a Wilco. ¿A qué se sienten más cercanos actualmente?

-Personalmente a ninguno de los dos [se ríe]. Pero, bueno, quizá un poco más Wilco. Los dos son buenas bandas y tienen grandes canciones, pero ambos están continuando algo que empezó hace muchos años. No es una cosa vanguardista. No los veo como The Flaming Lips, que es uno de mis grupos favoritos. En ellos ves perfectamente sus raíces y sus influencias, pero lo hacen de un modo totalmente nuevo. No solo les gusta mucho Pink Floyd, Yes o Led Zeppelin y lo repiten. Esos grupos ya están terminados, hay hacer algo nuevo y yo veo a OCS y Wilco siguiendo esa tendencia. Wilco me parecen unos continuadores de The Band, aunque tengan un guitarrista fenomenal como Neils Cline, pero no es completamente novedoso. Tampoco Sunday Drivers lo son. Supongo que somos de la misma idea, que estamos continuando algo que empezó hace mucho tiempo.

-Son grupos clasicistas, que no pretenden romper nada. Creo que es una postura legítima también.

-Sí, claro, pero yo, personalmente, tengo intereses en muchas cosas fuera de la órbita del pop porque ahí es donde está la vanguardia. Armónicamente, por ejemplo, en la música clásica es mucho más avanzada. Hace 80 o 100 años se había adelantado mucho más del lugar en el que el pop está hoy en día. Eso me gusta mucho, pero yo estoy tocando en los Sunday Drivers. Me gusta mucho la electrónica, cosas progresivas, pero, bueno, tampoco tengo vergüenza en hacer una cosa simple, una melodía bonita y una letra que llegue a los corazones de la gente. Eso es conectar con las personas. Eso es lo importante. Si conectas y haces una cosa completamente nueva es lo mejor, por supuesto.

-El mejor modo es canción perfecta, algo que un grupo como The Sunday Drivers debe estar siempre persiguiendo. ¿Qué es para usted una canción perfecta?

-Depende. Si se trata de una sinfonía es totalmente diferente a una cosa de jazz, todo improvisado o algo folk, que se inclina más hacia el contar una historia, más de letras. Para mí en el pop consiste en ser muy conciso y decir todo lo que tienes que decir en dos minutos con unas melodías pegadizas.

-Dígame un ejemplo.

-Buff, hay muchos. Todas las canciones de Disney me parecen increíbles. Las canciones de James Bond también me entusiasman. Las de los Beatles me alucinan, pero también las de Yes, aunque sean de 20 minutos. ¿Una canción de pop perfecta? Pues Slade y su “Merry Christmas Everybody”. Es la canción más famosa que hay en Gran Bretaña de Navidad. La conoce todo el mundo, sea mi abuelo o mi primo.

-Slade son el grupo de “C’mon Feel The Noise”. Muy populares en Inglaterra pero en España apenas les conoce por ese tema.

-Sí, es una gran canción, como también lo es “How Does It Feel” que es la canción favorita de Noel Gallaguer de Oasis. Tienen un punto muy melódico, un poco John Lennon. Pero también pueden recordar a Led Zeppelin en la voz y las pintas.

-The Sunday Drivers es un ejemplo de supervivencia indie basada en dos puntos: tocar muchísimo en directo y asomar la cabeza más allá metiendo algún tema en anuncios de tele. ¿Son esas las claves?

-Sí, es así. Tienes que tocar bien y tener buenas canciones. Si tienes eso, en un momento u otro alguien va a tomar nota. Pero, desgraciadamente, en la música pop cuentan otras cosas como el cómo eres físicamente. Por ejemplo, tú vas a ver a Chick Corea o Pat Metheny y da igual si son feos o guapos. En el pop sí que importa.

-En el último disco Jero vuestro cantante insistía en que se había captado la espontaneidad y la imperfección del directo. eso da a entender que durante este año quizá haya evolucionado en los escenarios. ¿Cómo suenan esas canciones hoy en día?

-Sí, no mucho. Yo me encuentro improvisando mucho más en directo. En el pasado quizá tenías que tocar las partes más como una composición de música clásica. Ahora lo veo diferente. Un día va mas fuerte, otro día menos y eso hace que no te aburras.

-Llegaron a hacer incursiones en el extranjero. ¿Es cierto que “Oh My Mind” fue un hit en Francia?

-Sí, y también en Grecia.

-Es decir, la gente la conocía y la aplaudida más que las otras.

-Sí, totalmente. Yo tengo conocidos en Francia que le decían a sus amigos “Lyndon está en los Sunday Drivers” y ellos decían “Ah los de Oh My Mind”. O sea que sí, esa canción es muy conocida.

-Comentaba antes de lo que influye el aspecto físico de los músicos en el pop.

-Sí, es algo muy triste. Así tenemos a Hanna Montana y Britney Spears. Aunque bueno, las canciones de Britney son muy buenas, porque están escritas por gente muy, muy buena, pero me parece como un paquete. Yo prefiero a los grupos reales, que los sienta más allá de que sean guapos o feos.

-Bueno, ustedes, queriendo o no, han logrado una imagen. Para mucha gente son “el grupo de los barbudos”. ¿Lo saben?

-Sí, sí [se ríe a carcajadas].

-¿Cómo están ahora esas barbas?

-Tenemos barba todos menos uno [risas]. Yo corté la mía el otro día, porque a mi novia le gusta más sin tanta barba.

-Bueno, sus fans esperan que no el del sábado sea de último concierto del grupo en Galicia y que sigan adelante. ¿Que les decimos?

-A mí me gustaría que esto siguiera, pero me temo que no.

-Entonces habrá que decirle la gente vaya, porque puede ser uno de los últimos directos.

-Si, este puede ser uno de nuestros últimos directos juntos.

La gran “bizarrada” de Sinsal

jueves, febrero 18th, 2010

Todo el mundo se ha quedado anodadado con la noticia de que Shellac vendrán al festival Sin Sal, que una vez más reafirma su condición de imprescindible en el panorama gallego. Pero para quedarse boquiabierto, mejor pulsen aquí y descubran a la gran leyenda del pop sirio, Omar Souleyman. Que sí, que también vendrá al festival Sin Sal dentro del apartado insólitos. Será el 14 de julio, pero aún no se sabe dónde. Pulsen y flipen:
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Este hombre que funciona dentro del mercado de cintas de cassette (donde ha llegado a grabar cerca de 500), trascendió en los últimos años más allá de las fronteras de Siria. Su música, una suerte de pop rebozado en las tradiciones regionales de su país, funcionaba básicamente en el mercado de las bodas de su país. El hecho de que publicaciones como The Wire se hayan fijado en él ha provocado un inusitado por su música viva, desbordante y totalmente bizarra para el oído occidental.

El año pasado actuó dentro del festival Sonar, en donde encandiló a la audiencia mostrando su enorme carisma en los escenarios. La estrella iba a ser La Roux, pero Souleyman la eclipsó convirtiéndose en la gran revelación. He aquí un pequeño fragmento:

Sónar 2009 – Omar Souleyman

Vuelven las sonrisas al pop

miércoles, febrero 17th, 2010

Facto Delafé y Las Flores Azules han perdido el Facto y ahora se llaman símplemente Delafé y las Flores Azules. El próximo 23 de marzo sacan su nuevo trabajo y adelanto, Espíritu santo, es de los que te dibuja una sonrisa en el rostro de esas que, por lo menos, tiene 24 horas de vigencia. Esto, señores, debería ser la música que coronase las listas de éxito de ese mundo pop ideal en el que algunos nos colamos a tiempo parcial para que la vida sea más llevadera. Muchos somos los que esperamos como agua de mayo ese directo suyo de serpentinas y estallidos de color. Sí como aquella borrachera de felicidad que pudimos vivir en el Mardi Gras de A Coruña hace un par de años.

Pulsen y, como recordaban ellos en su anterior trabajo, “por favor, sonrían”.


“Espíritu Santo” Delafé y Las Flores Azules

Delafé y Las Flores Azules | Vídeos musicales MySpace

Canciones de amor y ramos de flores

martes, febrero 16th, 2010

Richard Hawley. Ciclo Xacobeo Importa
A Coruña Teatro Rosalía de Castro. 14-2-2010

Richard Hawley no es, desde luego, ese artista por el que suspiran los políticos para mostrar su gestión a los medios. Tampoco el que provoca colas kilométricas o genera antetítulos periodísticos sobre sus excentricidades. Richard Hawley es simplemente un esteta del rock, un mitómano de los cincuenta que sigue pensando que una canción de Roy Orbison y un ramo de flores siguen siendo la mejor manera de decir “Te quiero”. Es decir, Hawley supone un anacronismo, un desfase temporal de tupés, trajes a medida y guitarras de época que —¡sorpresa!— ha encantado a las nuevas generaciones y —¡más sorpresa aún!— se ha colado en la programación del Xacobeo.

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Inaugurando los conciertos del 2010 del ciclo Xacobeo Importa (en marzo vendrán Yo La tengo y Joan Baez), el músico de Sheffield llenó un teatro Rosalía de Castro cuyo aforo se había agotado con varios días de antelación. Y lo hizo en un día hecho a medida, el de San Valentín. De hecho, a la quinta canción interpeló a la audiencia por si habían correspondido a sus parejas con algún regalo. «Yo le envié un ramo de flores a mi mujer», dijo orgulloso. Y se le creyó, claro, porque su música va de eso: de querer, de ser querido y de echar de menos ese flujo de amor cuando se evapora sin remisión y no queda más remedio que darle a la cantinela rocker.

Todo ello lo trasladó a una actuación capitaneada por el notable, Truelove´s Gutter, su último disco hasta la fecha. Oscuro y algo nebuloso en estudio, sorprendió en directo por el brillo que lucieron canciones como As The Dawn Breaks o Ashes On the Fire. En ellas la audiencia podía escuchar como las púas iban deslizándose cuerda a cuerda con una claridad espectacular.

Pero el público quería clásicos. Y Hawley los fue soltando a cuentagotas. Primero, dulce con Lady Solitude. Luego, épico con Valentine. Y, finalmente, con enredadora calidez apelando a Hotel Room. Ahí, con las cartas echadas, estaba claro que los de la sonrisa tonta ya estaban en el bolsillo y a los escépticos —la gran pregunta era ¿es legítimo que yendo de años cincuenta lleve las cuerdas de su música enlatadas? — quizá les haría falta un plus. Este llegó con Oh My Love, una preciosa pieza en la que acaricia con voz rasgada el espíritu que hizo a Roy Orbison el roquero más adorable de la historia.

Ahí arañó de verdad y dejó el camino abierto para que Don´t You Cry pusiera el punto y seguido. Y la célebre The Ocean el final. Todo, por supuesto con mucho love.

Foto: Xavier Valiño

Las entrañas de la sociedad de consumo

lunes, febrero 15th, 2010

Ryu Hankil, Roberto Mallo y Miguel Prado.
Extensión Fase del Festival Sinsal
Fundación Luis Seoane, A Coruña. 20-2-2010

En el 2006 uno de los geniecillos de la música electrónica, Mathew Herbert, editó Plat du jour. En ese disco Hebert tomó muestras de sonidos como el piar de miles de polluelos antes de ser sacrificados, diferentes tipos de agua cayendo en un vaso o el crepitar de un huevo en una sartén con aceite. Convenientemente sampleados e introducidos dentro de su discurso, tenían un fin: denunciar la globalización de la industria alimentaria. Eso sí, para coger el hilo de sus intenciones hacía falta poco menos que un manual de instrucciones.

Algo similar ocurre con Ryu Hankil, el músico coreano que dejó boquiabierto al público que
acudió a verlo el sábado en la Fundación Luis Seoane de A Coruña. Hankil construye su música con los desechos de la sociedad de consumo de un país, el suyo, obsesionado con la electrónica. Mientras que en Occidente los músicos buscan modelos de guitarras de los cincuenta, en Corea del Sur lo vintage son las radios de hace veinte años, los primeros despertadores electrónicos o los mecanismo vibratorios de los móviles. Esos son sus instrumentos. Con ellos elabora su música. Los de verdad (guitarra, bajo, batería, piano) resultan demasiado caros.

Impulsados por un ordenador portátil, los dispositivos de la miniorquesta de Hankil trenzaron
una hora de concierto con percusiones telegráficas, tenues cintas de ruido y nada, absolutamente nada melódico que echarse a la boca. Acompañado de los músicos coruñeses Roberto Mallo y Miguel Prado, que lo respaldaron con un saxo y una galería de artilugios (una cinta VHS, el motor de una batidora, un walkman) respectivamente, interpretaron la sinfonía de la cara b de la sociedad de consumo, la de ese cementerio de cacharritos inservibles que se acumulan sin posibilidad de reciclaje.

No, no había aquí, por tanto, asidero al que agarrarse. Ni ruidismo, ni música concreta, ni
posmodernidad. Hankil, Mallo y Prado se propusieron girar los tornillos de la caja del progreso y mostrar sus entrañas a la audiencia. Como cuando se abre y se ve por dentro un televisor o un ordenador, toda esa mezcla de polvo, cables, soldaduras y circuitos parecen decir algo. Pero nunca se sabe qué es lo que significa. Así de extraño, así de insólito, así de desconcertante.Igual que el recital del sábado.