La Voz de Galicia lavozdegalicia.es - blogs | Inmobiliaria | Empleo | Mercadillo

Archivo para Noviembre, 2009

Björk, Nacho Vegas, Pablo Gallo y el reactable

Viernes, Noviembre 27th, 2009

Hasta el domingo se puede ver (y tocar) en A Coruña el reactable, el insólito instrumento que usó Björk en su disco “Volta”

El coruñés Pablo Gallo ilustra la reedición de “Política de hechos consumados”, el primer libro de Nacho Vegas

El underground gallego en A Coruña

Jueves, Noviembre 26th, 2009

Los que sostienen que el pop independiente en Galicia está viviendo su edad de oro cuentan con un motivo para pasarse mañana por la sala Le Club de A Coruña (calle Rey Abdulah, 22 horas, 5 euros). También los que pretendan comprobar si ello es cierto, porque tanto los coruñeses Vale Tudo como el ourensano Emilio José poseen radicales argumentos para demostrar que, en efecto, los optimistas están en lo cierto.

Sí, sí, radicales, muy radicales. La propuesta que el batería Rafael Mallo y el guitarrista Óscar Vilariño hilan en Vale Tudo exige oídos cómplices e inquietos, que tomen un papel activo en la música. Más arriesgados aún que Triángulo de Amor Bizarro (el grupo del que forman parte desde el verano), en este proyecto se inspiran en bandas como Slint, Shellac, La Jr. o Howe Gelb. Eso se traduce en una música lenta y parsimoniosa, con un pie en el post-rock y otro en el folk, y que se interpreta deshilachada y casi en susurros para que el oyente la termine en su cabeza.
Imagen de previsualización de YouTube Vale Tudo en el festival Sinsal

Por su parte, Emilio José procede de Apeiron, una formación ourensana que deslumbró al público indie nacional con el fundamental Todo sigue intacto en el 2002. En el que se advirtieron conexiones con Mus o Lali Puna y una explosión creativa sin parangón en España. Mientras que se esperado segundo trabajo se eterniza, llega el debut en solitario de Emilio José con un doble álbum. Es Chorando apréndese, una obra a medio camino entre el diario sentimental y el político de un joven de una aldea ourensana que canaliza su frustración a través de irresistibles miniaturas domésticas de bossa-nova, pop y rap.

Imagen de previsualización de YouTube Emilio José en el Festipousa 2009
A 2,50 cada artista, quedarse en casa debería ser considerado un pecado.

(Cerrado por vacaciones)

Lunes, Noviembre 9th, 2009

(Retroalimentación cierra unos días por vacaciones. Mientras tanto, dejamos una gran noticia en este paréntesis. Nadadora entran a grabar en enero su tercer álbum con Fino Oyonarte, el miembros de Clovis y el responsable del sonido del histórico Super 8 de Los Planetas.

Para hacer boca aquí queda la estupenda Septiembre no está tan lejos, dentro de su no menos estupendo videoclip. Obra de un Nano Besada que ha convertido Vigo en un escenario totalmente pop, en él intervienen un elenco de rostros conocidos del cine y la televisión como Luis Tosar, María Salgueiro, Jose Bartado y Nerea Barros. La canción, que desprende reminiscencias a Sarah Records por los cuatro costados, se puede escuchar en la web del grupo en un bucle infinito. Puede que no haya sido la intención, pero esa sensación de ser un circulo que gira sobre sí mismo sin fin le sienta a las mil maravillas)

La sala Rock Club de Ourense dará su último concierto

Jueves, Noviembre 5th, 2009

Partiendo de la base de que organizar conciertos en pequeñas salas no es rentable (un concierto con ganancias pronto se compensa con tres de pérdidas), solo existe un modo de tirar para adelante: con amor por la música, toneladas de ilusión y mucha cabezonería. Cuando alguno de los tres elementos anteriores desaparecen -bien porque el público falla, bien porque termina quemando el ambiente especial del rock, bien porque simplemente se busca otro tipo de vida- los listados de artistas se desvanecen y los locales dejan de programar.

rock-clubSin embargo, existen otro tipo de causas. Las que llegan por las presiones de los ayuntamientos que, en muchos casos, siguen sin ver a la música pop más allá de un cúmulo de artistas con cachés sobreinflados en las fiestas patronales. Esas presiones, motivadas por las quejas vecinales por los ruidos, parece que son las razones que han llevado a la histórica sala Rock Club de Ourense a dejar de organizar directos. Al menos, así lo dejan caer en la nota de prensa que hicieron llegar a los medios ayer por la noche: “Después de soportar estoicamente durante más de doce años un trato discriminatorio exigiéndosenos medidas y acciones que nadie cumple, hemos decidido que no merece la pena tanto sacrificio y tanto esfuerzo”.

Ourense pierde de este modo su sala de conciertos más emblemática. Especializada en garage, power-pop y punk-rock, el Rock Club acogió directos de bandas como The Cynics, The Fleshtones o The Dictators, es decir la plana mayor internacional de los sonidos que defienden. Eso ha tenido una influencia capital en la vida cultural de una pequeña ciudad como Ourense, que ahora se quedará huérfana en ese sentido. Menos mal que en la otra orilla, la indie, sigue con brío el Café Pop Torgal (quienes, por cierto, tendrán la próxima semana el directo del muy recomendable Brian Hunt).

Cabe hacer una reflexión, válida tanto para Ourense en particular como para todas las localidades en general. ¿Qué hacen más por la música local, las salas de conciertos o los fastos que los Ayuntamientos programan (generalmente en las fiestas y poco más)? Y es que lo que una panda de chavales necesita no es, por muchos 600, 1.000 o 2.000 euros que les paguen, subir en la plaza mayor a un escenario que les desborda para tocar delante de mil o dos mil personas que “pasaban por allí”. No, lo que necesitan los chicos es una tarima en el que poder crecer antes de dar el salto, si es que este llega. Lo que necesitan es ver a los grupos nacionales e internacional tocando a un palmo de distancia para empaparse de su actitud y presencia. Lo que necesitan, en definitiva, es que existan salas como el Rock Club y tantas otras en las que el rock se expande como un virus.

Por todo ello, y teniendo en cuenta que el derecho al descanso de los vecinos es sagrado, quizá había que pensar que una parte de ese dinero que se gasta (y no tiene previsto dejar de gastarse) en conciertos durante una o varias semanas de fiestas quizá estaría mejor invertido en ayudas a los locales de conciertos para insonorización y adecuación a las normativas que incumplen. Para evitar pícaros, debería acreditarse el haber dado conciertos durante varios años y contar con una programación estable. Se trata, se quiera aceptar o no, de la cultura de la ciudad, porque luego está muy bien pagarle varios miles de euros a Deluxe, Triángulo de Amor Bizarro, Siniestro Total, Silvia Superstar o Los Suaves por tocar en las fiestas y sacar pecho patriótico. Pero para que existan los continuadores de esos nombres es necesario que se den las condiciones adecuadas. Y cerrar los garitos a cal y canto no es, desde luego, la solución.

Nota: el Rock Club se despedirá, como no podía ser de otro modo, con un último concierto