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Archivo para junio, 2009

Los príncipes de la cultura pop

lunes, junio 29th, 2009

Internet cambió un poco las reglas pero antes había cuatro clases de grupos:

a) los que te pasaban un disco suyo y no lo grababas.

b) los que te pasaban el disco y lo grababas.

c) los que, aunque te pasasen el disco, te lo comprabas original.

d) los que no solo te comprabas el original, sino que querías también una camiseta suya para demostrar al mundo que eras un gran fan.

La última opción era la cúspide, la sublimación de la idea del pop: el nombre de una banda estampada en el pecho del fan. ¿Qué señal de amor más grande puede pedir un grupo que esa? Cuando alguien se ponía una de esas camisetas equivalía al reconocimiento oficial de “escuchad tíos, me flipa este grupo” y “me bato en duelo con quien sea para defenderlo”. Todo generando un mudo diálogo de fans. Es decir, chico A sabía de qué iba el chico B solo por su camiseta. Y viceversa. Si coincidían, hacían por encontrarse. Si no, por alejarse. Como si se tratase de personas dentro de un cómic esas camisetas equivalían a uno de esos globos que imitan una nube y que sirven para representar los pensamientos.

Ayer en la cola de los cines del Centro Comercial Puerto de Ocio de A Coruña, esos globos se salían de la viñeta. Como si de la pasarela roquera se tratase, un grupo de unos 10 quinceañeros que probablemente esperaban para ir a ver la película de Millenium competían por exhibir su particular pancarta textil. Se trataba de una pandilla metálica, pero metaleros del año 2009. Aunque los grupos de referencia no han variado mucho, sí el modo de combinarlos, ya que aquí se conjuntaba el tema con la estética skater y cierto punto emo. Uno llevaba una camiseta de Napalm Death con pantalones anchos, gorro de lana y una cadena del cinturón al bolsillo. Otro de Slayer con muñequera de tachuelas y zapatillas de suela gorda. También había camisetas de Queen y Mago de Oz, uno con pinta de muchachote con gafas y buenas calificaciones y el otro con un monopatín a juego. De las chicas del grupo había una que combinaba el Eddie de Iron Maiden con unos pantalones a cuadros y maquillaje siniestro. Y todos mostraban esa actitud de “aquí estoy yo y esta es la música que me gusta”, orgullosos de su diferencia y de formar parte de todo ese rosario de logos, símbolos y mensajes, completamente ajenos al mundo adulto.

Cabía preguntar entonces cuántos conservarían esa actitud en el futuro, cuando la necesidad de un sueldo les obligue a cortarse el pelo y arrancarse los piercings de la cara. Cuando esas camisetas pasen a ser un recuerdo de lo que un día se fue y no de lo que se sigue siendo. Todos hemos visto cómo aquel gótico se reconvirtió a vendedor de seguros, el mod que ahora se pone trajes actuales como abogado o el rapero a lo Vanila Ice que en el bar en el que trabaja más de uno alucinaría si lo viera como era a los 15. ¿Echarán de menos aquellos días en los que desfilaban por el mundo como príncipes de la cultura pop? ¿Pensarán tras sus nuevos uniformes que aquel mundo era definitivamente mejor? Y es que ver a unos quinceañeros con toda su militancia a cuestas enternece, pero no menos se puede pensar del tipo que pasados los 30 aún sigue enfundándose su camiseta. Todo para que quede claro eso: que es, que sigue siendo, un fan. Pese a todo y pese a todos. Aunque sea solo poniéndosela el domingo para ir a comprar el pan y pasear el carrito del niño.

Aquella Nochevieja de 1983

viernes, junio 26th, 2009
http://www.dailymotion.com/video/xzv4f

Cuatro años antes de que Sabrina revolucionase el país con su pecho saltarín, el especial de Nochevieja de televisión española -todo un acontecimiento entonces- emitió un documento de esos que iba a afectar totalmente a una generación. Viajemos en el tiempo. 31 de diciembre de 1983. Champán y campanadas en la Puerta del Sol. Televisiones sin mando a distancia y primos mayores arreglándose para salir. Padres más sonrientes de lo normal y esa sensación de estar ahí, sin más, como un personsaje secundario del telefilme familar. De pronto, anuncian en la tele a un artista americano. Uno que, dicen, es una estrella que va a revolucionar el pop. Lo que empieza a verse -¿una película?, ¿un anuncio?, ¿una serie?, ¿¿¿qué demonios es eso???- engancha. Se hace el silencio. Lo emiten con subtítulos. El protagonista lleva una cazadora de cuero rojo súper molona. Sale con su novia del cine de ver una película de zombis. Y arranca la música. ¡Zas! Todo encaja: la música, la interpretación, la manera de bailar. De pronto, surge la fascinación. Ojos abiertos, abdución por lo que se ve en la televisión, sentir –sin saberlo- el efecto del pop en su máxima expresión. Cuando llegan las coreografías finales el artista atrapa totalmente. Michael Jackson, un tipo del que la mayoría jamás había escuchado ni una palabra y que se colaba en los hogares españoles para siempre. El clip era Thriller.

Aquel día muchos de los que hoy tienen treinta y tantos sintieron esa magia, la que empuja hacia el mundo pop y ante la que no hay marcha atrás. Luego, llega la adquisición del disco, Thriller, una maravilla que escuchada hoy en día es todavía más maravillosa (aunque solo por los arreglos de Quicy Jones en Billy Jean hay que rescatar). Un disco que el hermano mayor compra en vinilo y el menor lo graba en una cinta TDK para poder escuchar en el radiocasete, para poder llevar al cole, para poner en las tardes de los viernes, el día que dejaban poner música. Mientras, la devoción aumenta. Eran aquellos tiempos sin Internet, donde cuando llegaba un disco al hogar se escuchaba y escuchaba como si no existiera otra cosa en el mundo. Donde en 1984 se seguían escuchando los discos de 1982 como algo reciente. Y Thriller sonó y sonó hasta que, más adelante, aquellos niños ya preadolescentes reciben Bad, un disco si cabe mejor. Sí, sí, es la obra de The Way You Make Me Feel, Smooth Criminal, Dirty Diana y la homónima Bad. Sí, pero por encima de todo es el disco de Man In The Mirror, esa canción maravillosa que, cuando se tienen once años y apenas cuatro o cinco discos, se escuchan mil veces seguidas. Y, luego, al año siguiente, emiten la gala de los Premio Grammy en la segunda cadena y ese tema interpretado juno a coro góspel suena a cuarto mitad de gloria y a la reivindicación de un artista que, entonces, parece insuperable.

Imagen de previsualización de YouTube Actuación de Michael Jackson en los Grammy 1988

Pero ya se sabe, se crece, se aprende y se pierde esa inocencia. A medida que se conocen a los supuestos grandes grupos (U2, Bruce Springsteen, The Cure, The Police, Pink Floyd… o eso eran lo que nos decían) Michael Jackson queda a un lado como algo menor, artificial, prescindible. Se pierde en el cuarto de los trastos. Y tendrán que pasar muchos -pero muchos- años para darse uno cuenta que precisamente en aquellos impactos infantiles y juveniles radica la esencia del pop. Cuando toca valorar The King of Pop, una recopilación alimenticia de Jackson editada recientemente y hecha única y exclusivamente para recaudar dinero, el que otrora fue fan infantil se ve incapaz de bajar de las tres estrellas sobre tres ante la sucesión de joyas. Unos meses después, Internet escupe: el mito ha muerto. Entonces, a muchos le vienen a la cabeza un montón de sensaciones y, quizá, a alguno de ellos incluso la explicación sobre qué demonios hace a las dos de la mañana frente a un ordenador intentando dar forma a unas emociones imposibles de empaquetar en unas líneas. Sí, él fue uno de los que pulsó el resorte.

El círculo del enamoramiento

jueves, junio 25th, 2009

boat-beam-2
Ocurre a veces: ves una fotografía y te entran unas ganas locas de escuchar el grupo que sale en ellas. Llamémosle encanto, intuición o lo que sea, pero la imagen te transmite algo. Y ese algo lo necesitas certificar. Luego, cuando lo escuchas, todo responde a las expectativas. Encaja. No quitemos, esta vez, el factor sorpresa al lector situándolas en el mapa de influencias y sonidos. Solo digamos que las chicas de arriba son un trío llamado Boat Beam y que, pese a ser una australiana, otra estadounidense y otra española, tienen sede en Madrid. En cuando pinchen en el video que hay abajo entenderán por qué cierran completamente el círculo del enamoramiento pop. Sí, sí, con la sonrisa tonta de las ocasiones especiales.

Y si cambio de idea

lunes, junio 22nd, 2009

Más allá de errores ortográficos, gazapos en fechas de edición u opiniones encontradas, existe un reproche que suele molestar y doler al crítico. Se trata de la típica mención a algo que se escribió hace años y que contradice por completo a lo que se defiende en la actualidad. Es decir, la demostración de que el crítico es un veleta y, por tanto, que su criterio no es fiable. Por poner un caso bastante repetido, !cuántos han puesto a parir a Los Planetas en sus primeros dos discos y, luego, tras Una semana en el motor de un autobús se apuntaron al club de fans con aires de este es mi grupo favorito de toda la vida! Antes podía colar, todo se quedaba en la amonestación en un círculo en un pub o, a mayores, en una carta al director, pero ahora no. Siempre existirá esa molesta mosca cojonera que, en un foro digital, en un blog o en la opción de comentarios de la publicación en la que se escriba, saque a colación aquellas líneas. Sí, sí, en las que textualmente se decía que los chicos de J & cia eran un auténtica basura.

Es el problema de dejar las cosas por escrito, que permanecen. Los fans cambian de opinión sobre sus grupos, pero esos giros gustativos se quedan en opiniones orales, que se las lleva el viento. Todos tenemos uno de esos amigos requetecool que moldea al pasado a su antojo y que piensa que todo cuela. Sí, ya saben, el típico que va que le gustaban Einsturzende Neubaten y Nick Drake cuando tenía 14 años en vez de U2 o Nirvana. Sin embargo, la crítica tiene la obligación de pronunciarse públicamente y no en un corrillo de colegas tomando copas. Normalmente, sin el tiempo necesario de formar una opinión. Y así, uno se ha podido encontrar a firmas de primerísimo nivel nacional haber despotricado a gusto contra grupos del calibre de Nirvana, Radiohead, Spiritualized, Lagartija Nick o Primal Scream de un modo difícilmente sostenible en la actualidad. Asimismo, desde esa misma prensa seria, también se han vertido piropos al advenimiento de The Bluetones, The Presidentes Of United States Of America, Deluxe u Offspring que hoy, es de imaginar, que harían sonrojar a más de uno.

Esto, señores, es como lo de lanzar los penaltis. El que se atreve puede fallar. Con los juicios de los discos ocurre lo mismo. Si a mí me hubieran mandado hacer una crítica del Dry de Pj Harvey en 1993 probablemente lo habría puesto fatal, ya que no le pillé el punto hasta To Bring You My Love. Lo mismo pasa con Sr. Chinarro a quienes, estupefacto ante la unanimidad de la crítica, no logré entender hasta La primera ópera envasada al vacío o The Strokes, que de entrada me los tomé como un grupete-de-un-single al estilo de Kaiser Chiefs, hasta que no quedó más rendido que caer rendido a sus pies. ¿Qué sucedió? Pues que esas impresiones no quedaron plasmadas por escrito. Entonces se puede hacer el borrón y cuenta nueva y tirarme el rollo de “yo ya lo sabía” sin peligro a la colleja pública. No así por ejemplo con mis azotes dialécticos ante grupos como Chemical Brothers u Orbital a quienes en una crónica del Fib 96 taché de coñazo aburridísimo. O Suede, que consideré en una crítica una banda de revival sin más chicha que malcopiar a David Bowie y lucir palmito. O, quién sabe, a Wilco que ya ven la que se montó aquí por decir que no me llegaban adentro y a lo mejor mañana se convierten en mi grupo favorito con todo tipo de escalofríos.

Por ello, fans de la música, miren a sus adentros y contemplen sus mil y una contradicciones. Seguramente darán con muchas, tantas como las de las personas que las exponen en público. Aunque, claro, pasarle tippex a la memoria es más fácil que hacerlo en la tinta impresa.

Sí, sí, sí, aquí somos de Beyoncé

viernes, junio 19th, 2009

beyonce_article_big1(El suplemento Fugas de La Voz de hoy publica una entrevista con Beyoncé con motivo de su nueva película. Junto a ella se incluyó este perfil de la artista)

Año 2003. «¿Estás preparado?». Lo pregunta una desafiante Beyoncé en el vídeo de la célebre Crazy In Love. El espectador asiente. Desconoce la bola de fuego que viene luego. Entre suntuosos «oh, oh, oh, oh» e imposibles contorsiones físicas y vocales, surge toda una irresistible erupción soulera propulsada por samplers de época. Con ella Beyoncé se corona definitivamente como una de las reinas del pop de la década, la cara negra de la misma moneda en la que figura al dorso Kylie Minogue. Igual que ella, el trono conlleva el estatus de mito sexual.

No obstante, genera polémica en ambos frentes. Como ocurre con Scarlett Johansson, la mirada femenina y la masculina parecen llevar lente diferente. El escucharlas, a muchas de ellas, tachándola de gorda —sí, sí, de gorda— genera que en la mayoría de los rostros de ellos se dibuje una mueca de interrogación. También que alguno, preocupado por adónde nos puede llevar esta locura impuesta por los diseñadores de moda, solicite una urgente revisión de los cánones de belleza. Que a este ritmo la Sofía Loren de los sesenta va a ser retomada como un ejemplo claro de obesidad.

Por otra parte, está su producción musical en la que incluyen algunos de los mejores singles del último decenio. Eruditos y puristas no opinan lo mismo. Es más, la consideran un puro chicle y un cero a la izquierda. Seguramente necesiten 20 años y la nostalgia del recuerdo granulado para verla como hoy se ve a Diana Ross. A la que, por cierto, interpretó en la bienintencionada pero fallida Dreamgirls. Y es que lo de su valía como actriz, pues, ejem, corramos un tupido velo.

Del mismo modo que Diana en The Supremes, Beyoncé Giselle Knowles (Houston, 1981), dio el primer paso firme de su carrera dentro de un grupo de laboratorio. Nos referimos a las Destiny’s Child. Surgidas en los primeros noventa, no cristalizaron hasta el enganche entre una década y otra. Entonces jugaban a lo dulce y lo agresivo en clave r&b. Acariciaban a golpe de tercipelo melódico con los celos desesperados de Say My Name y prendían fuego a la pista de baile con Bootylicious, una palabra compuesta y creada por Beyoncé que junta los vocablos booty (‘trasero’) y delicious (‘delicioso’) en donde lo dejaba claro sus intenciones: “Mis caderas son firmes, mis muslos tambien / mi pelo es bonito, mis ojos son frescos / luzco ardiente, huelo muy bien / vengo como bajada del cielo”. Paradójicamente, todo ello contó con el asesoramiento de su padre, el pastor Rudy Rasmus de la Iglesia Metodista Unida de San Juan, que ha guiado su carrera.

Su mentor le inyectó ego y la impulsó en el 2003 a dar el paso en solitario con el exitoso Dangerously in Love. Breve reunión de las Destiny’s Child mediante, el paso fue definitivo. Luego, llegó un segundo disco, B’ Day. Y, posteriormente, un tercero supuestamente bicéfalo, I Am Sasha Fierce, que en su cara agresiva incluye la ya célebre Single Ladies, todo un cántico al “busco marido en la discoteca”. Posiblemente sea, tras Crazy In Love, su mejor tema. Un trallazo de r&b que rememora la fuerza de Tina Turner y cuya coreografía ha sido imitada por artistas de todo pelaje, desde Justin Timberlake a Pilar Rubio. Y bueno, esta semana estrena una película. David Bowie también fue actor, ¿no?

U2 explicado para indies

miércoles, junio 17th, 2009

(Conversación entre dos críticos musicales y una amiga común, de copas el pasado viernes)

-Crítico 1: Deberías plantear en alguno de los medios en los que escribes un artículo que se titulase “U2 explicado para indies”. Aunque sea un grupo tan conocido, yo creo que la gente del ambiente indie los desconoce.

-Crítico 2: Sí, la verdad es ves a los fans de Interpol y Editors y dudo que se hayan escuchado los U2 de los primeros discos.

-Crítico 1: Si bueno ¡Y ya le gustaría a Interpol tener un disco como Boy!

-Crítico 2: Fijo.

-Amiga: ¿Pero por qué creéis que pasa eso?

-Crítico 2: No sé, es como un idea medio impuesta por parte de la crítica de “esto no mola”. Y, luego, hay que reconocer que Bono pone todo de su parte para poner a la gente a la defensiva.

-Crítico 1: Ya hombre, lo de Bono hasta me carga a mí, porque es un tipo insoportable. Pero no más que Morrissey o Noel Gallaguer. Pero el tema es que U2 hasta Acthung Baby! no tienen ningún disco que se pueda calificar como malo y, bueno, ya en plan canciones sueltas, es una banda irreprochable. No sé, decir que I Will Follow, With or Without You o One son canciones malas me parece imposible.

-Crítico 2: Ya pero existe esa idea instalada en el indie de que son grupo chungo.

-Crítico 1: Pues espera a que alguien diga en voz alta eso de que dice (*) de que The Unforgettable Fire es el ensayo de lo que luego sería el sonido shoegazer.

-Crítico 2: Es que yo ese argumento no lo veo yo muy desencaminado.

-Crítico 1: No sé, el día que alguno conecte a My Bloody Valentine con los U2 del 84 se va a producir un cortocircuito mental en sus ideas preconcebidas.

(*) es el cantante de un grupo del ámbito indie

La decadencia del pop español resumida en 46 segundos

martes, junio 16th, 2009

El nuevo anuncio del Seat Ibiza continúa en la línea de pinchazos emocionales. Pretende dar a entender, a través de conexiones musicales, que ese modelo de automóvil forma parte de la vida de varias generaciones de españoles. Su predecesor, el que se servía de la cristalina versión del Forever Young de Alphaville que en su día hicieron Youth Group, tuvo éxito logrando hacer diana en los sentimientos adormecidos de los espectadores (“¿qué canción es esta?”, “oh,!cómo me gusta!”, “mira, mira, mira que vuelve a sonar”). Ahora, con el nuevo, aspiran a algo parecido hilando cuatro momentos diferentes del pop patrio. Y puede que lo hayan logrado. Pero de lo que no queda la menor duda es que que han alcanzado mérito indirecto: la confirmación en 46 segundos de la degeneración del pop español comercializado (que no es lo mismo que comercial) en este cuarto de siglo.

Imagen de previsualización de YouTube

Veamos. El anuncio arranca con dos amigos en un modelo Ibiza de los ochenta que introducen una casete en la pletina y suena Ni tú ni nadie de Alaska y Dinarama. Recuerden: año 1984, las burbujas de la Movida en las listas de ventas y el melodrama pop tejido por Nacho Canut, Carlos Berlanga y Alaska en Deseo Carnal convertido en ese elepé que tenía que entrar por narices en todas las casas. Independientemente de filias y fobias, pocos habrá que pongan en duda la valía y calidad de un disco que, por ejemplo, la revista Rockdelux eligió como el 5º mejor álbum de la historia del rock español.

Pero, cuidado, el spot sigue. Y bajando. Salto en el tiempo, cambio de imagen en los protagonistas y surge la machacona Quiero tener tu presencia de Seguridad Social. La insoportable oleada de rock latino que depararían los noventa (justo cuando coleaban Surfin´Bichos o Lagartija Nick), hace que se recuerden con más desgana si cabe. Pero, ojo, no deja de alcanzar incluso la categoría de un soplo de aire fresco si lo comparamos con la siguiente. Cuando los protagonistas del anuncio, introducen un cedé y las chicas que pasan a su lado en ciclomotor llevan casco, suena uno de esos insoportables baladones edulcoraos de Alex Ubago, Sin miedo a nada, que alguno incluso ya habían dado por desaparecido del musiqueo.

Y llegamos a 2009, el día de hoy. ¿Cuál es la formación que definirá este momento en la memoria colectiva? Pues ni más ni menos que los inefables El Sueño de Morfeo, grupo pésimo donde los haya y supuesta visión a la española del folk AOR de las ya de por sí mediocres The Corrs. Descartado el que puedan mantenerle una comparativa a los Alaska y Dinarama de 1984, la pregunta es: ¿Existe algo peor (y que pulule por ahí como grupo de calidad) que El Sueño de Morfeo? Pues resulta tremendamente complicado dar con candidatos. Pero si eso es un grupo que suena, que vende y que se proyecta da que pensar. Y no en positivo. Volvamos a atrás. 1984 Alaska y Dinarama coronando el foco mediático sí. Pero, ojo, también Radio Futura o Nacha Pop. ¿Hoy en día qué? ¿A qué grupo español decente se puede ver en la tele, escuchar en la radio o ver en directo dentro de la programación tipo de un ayuntamiento cualquiera? Pues eso, que el creador de ese spot, con o sin intención, se encargó de contestar con total nitidez. Ninguno.

Levántese de la butaca y póngase a bailar

lunes, junio 15th, 2009

Festival Laboratorio
A Coruña, Expocoruña
13 junio 2009

Para su intervención en el festival Laboratorio, Mouse on Mars habían solicitado por contrato que el recinto en el que se iba a desarrollar su actuación debería estar libre de asientos. Su set totalmente festivalero y de baile no casaba con la dinámica de auditorio con público sentado y en silencio. Y ese era el emplazamiento en el que iban a tocar. La organización barajó la posibilidad de retirar todas las butacas para su actuación. Sin embargo, el elevado coste obligó a desechar la idea. Al final, los germanos aceptaron el emplazamiento, pero eso sí, sin cambiar un ápice el planteamiento musical. Subieron entre nubes de humo y dispararon. Al público se le iban los pies y progresivamente se escoró a los pasillos. La imagen hablaba por si sola: los laterales del auditorio de Expocoruña llenos de gente entregada a la tralla propuesta por los alquimistas electrónicos, mientras solo unos cuantos permanecían sentados. Funcionó. Readaptando los espacios, aceptando el “esto es lo que hay” y tirando para adelante, su presencia (histórica: nunca antes vinieron a Galicia) solo se puede calificar de éxito. Por allí cayeron, como era previsible, trallazos como Wipe That Sound o I Go Ego Why Go We Go. El hecho de que estirasen su pase más allá de la hora prevista lo dice todo.
Imagen de previsualización de YouTubePlanningtorock interpretando “Changes”

Lo de Mouse on Mars supuso el cierre. Antes, la berlinesa Planningtorock dejó boquiabierta a la audiencia, gracias a su espectacular puesta en escena, sus proyecciones caleidoscópicas y su insólita combinación de géneros que van del glam-rock al music-hall pasando por el rap. Puede que su música, por sí sola, no llegue al nivel de ninguno de sus tres compañeros, pero el efecto sorpresa hizo que gozase de los mayores aplausos de la noche. Dos de cada tres personas la alzaron como la mejor actuación de la noche. Solo unos pocos otorgaron ese honor a Peter Broderick. Fue el músico que más se apartaba del hilo electrónico que unía los nombres en cartel. Lo suyo fue una mirada erudita a Nick Drake, Low, Red House Painters, Dakota Suite y demás héroes de las esquinas sombrías del pop con raíz folk. Un bajón para la euforia química, sí. Pero una verdadera maravilla para los que tienen tendencia a regodearse sobre la belleza que se puede extraer cuando se juega a acariciar a lo místico. Su dominio del looping (secuencias musicales que se graban y se repiten en círculos) es de sacarse el sombrero. Las atmósferas obtenidas para hartarse a aplaudir. Su nombre ya debe figurar en la lista de los descubrimientos del año y Home, su estupendo segundo álbum, volcado en el Ipod.
Imagen de previsualización de YouTubePeter Broderick interpretando “Not At Home”

El arranque del evento lo dio la japonesa Tujiko Noriko. Un portátil, su voz y los juegos de luces de la iluminación dieron lugar a lo que se esperaba de ella: un pequeño y extravagante capricho pop que se aprecia en distancias cortas y formato reducido. El recinto elegido, un lugar cuco y acogedor donde los haya, sirvió de marco idílico para trasladar la ensoñación de sus discos. El próximo en pasar por allí será Yann Tiersen y la idea de que Laboratorio (que respondió de sobra a las espectativas de público, con unas 300 personas) se sume a iniciativas como Sinsal, Con Cierto Centido o Vangardas Sonoras una gran noticia para la música alternativa en Galicia. Eso sí, por favor, que los programadores no se olviden, dentro de lo posible, de los clubes y las salas, en muchas ocasiones el lugar natural de este tipo de propuestas. Que un día de esos vamos a terminar por ver a Jon Spencer en un teatro sentados, en silencio y dejando la cerveza en la taquilla.

Festival Laboratorio: el pop en tubo de ensayo

viernes, junio 12th, 2009

Experimentar, innovar y retorcer las esencias del pop hasta dar con un sonido insólito y personal. Esas parece que sean las directrices de los cuatro nombres que integran el cartel del festival Laboratorio. Tendrá lugar mañana sábado en el recinto ferial Expocoruña de A Coruña y no resultaría nada exagerado señalar que marca un hito en la cultura alternativa de la ciudad. La sola mención de Mouse on Mars o Tujiko Noriko no debería deja lugar a dudas: esto no es un cajón de saldos con retales sin ton ni son, sino un acontecimiento insólito que no se debería perder ningún oido inqiuieto.

Para empezar, lo principal: Mouse on Mars. Lo de su debut en Galicia tiene trazas de acontecimiento histórico. Y es que los germanos son historia viva de la electrónica en su lado undegroud. Mientras Daft Punk y Chemical Brothers se abrazaban al rock en los festivales de medio mundo, este dúo sin embargo se encargaba, junto a otros kamikazes como Autechre o Aphex Twin, de grabar algunos de los discos más excitantes, atrevidos y reivindicables de la electrónica de vanguardia de los noventa. Nos referimos a joyas como Autoditacker (1997) y su imaginativa mezcolanza de melodías de juguete y ritmos quebrados.

Pero, ojo, los Mouse on Mars que aterrizarán en A Coruña son una banda si cabe más retorcida. Y agresiva. Tras el devaneo funk de Radical Connector -en el que se pudieron escuchar algunos de los momentos más convencionalmente pop de su carrera- su último disco, Varcharz, coquetea con el ruidismo, suena con una violencia nunca vista y rompe con todos los patrones melódicos. Los vídeos de sus últimos directos no hacen sino confirman que su actuación será explosiva.
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“One Day Not Today”, una de las canciones incluidas en el último álbum de Mouse on Mars, “Varcharz”

Horas antes, será la nipona Tujiko Noriko inaugurará la jornada. Y aunque puede sonar a tópico para los entendidos en la materia, lo de la Björk japonesa continúa siendo un buen modo de aproximar al profano a su obra. Como ella, diseña un pop extravagante en el que su voz fluye libre y sin límites creando una verdadera fantasía musical cercana, por momentos, a los universos de Donna Regina o Broadcast. Su último trabajo, Trust, suma y sigue en su notable trayectoria.

Mucho menos conocido es Peter Broderick, un joven cantautor de Portland que enamoró a la crítica indie con Home, su segundo disco. Como si el Nick Drake más mohíno se acercase al lado evanescente de Joy Division, Broderick consigue que su folk logre atmósferas cuasi místicas. Aunque se le coloque al lado de Matt Ward, lo suyo se emparenta más con los primeros álbumes de Red House Painters, recuerda por momentos a Durruti Column y engancha a quienes les guste casar conceptos como fragilidad, intimismo y oscuridad. A buen seguro que dejará boquiabierto a más de uno que se acerque sin saber lo que se espera.

Y atención con Planningtorock. Más que nada por el impacto. Es el inclasificable proyecto de la berlinesa Janine Roston capaz de tejer un híbrido de glam-rock, hip-hop, music-hall y audiovisuales totalmente inaudito.

A-a-a-a-a-lucinación

jueves, junio 11th, 2009

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Algunos desconocíamos la existencia de este video-clip. Se trata del único documento audiovisual disponible de Apeiron, un trío orensano de la aldea de Quins que en 2002 sacó a la luz Todo sigue intacto, un disco alucinante y desbordante de talento, cuya grabación totalmente doméstica se produjo cuando ninguno de sus integrantes !pasaba de los 18 años! Se trata, posiblemente, de la muestra más imaginativa, personal y diferente del pop independiente nacional de esta década. El video que corresponde a su hipotético single, Crepitación, recoge además entre molinillos eólicos, bolsas del supermercado Claudio, hórreos y carreteras secundarias una fidedigna imagen del rural gallego del siglo XXI. Y todo ello sin bufonadas, sin carallos y sin subvención.

Para saber algo más de Apeiron pinchen aquí. A ellos decirles que seguimos esperando ese segundo disco.