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Archivo para Julio, 2008

Carla Bruni “Comme si de rien n’était” (Naïve, 2008)

Miércoles, Julio 30th, 2008

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Cuando Carla Bruni se quita el disfraz de Jacqueline Kennedy y acaricia su guitarra, suele bañarse en la languidez pop con óptimos resultados. Su frágil belleza (esa que tan bien explota en las portadas e imaginería promocional) no es sino el reflejo de una música parsimoniosa y seductora, que no necesita estridencia alguna para destacar. Lo logró completamente en su primer álbum, a ratos en el segundo y, ahora, lo vuelve e intentar ahora en una nueva obra en la que, a buen seguro, importerá todo menos la música.

Ya le ocurrió con su debut. Surgió como una modelo con ínfulas de artista y la crítica observó su intrusismo con desdén. Sin embargo, las virtudes de Quelqu’un M’a Dit, una deliciosa invocación de la tradición de la chanson francesa, ganaron la partida a base de encanto. Y también el respeto. Pero una nueva criba la espera con este Comme si de rien n´etait, que incluso ha generado algún conflicto internacional gracias a versos como “Eres mi droga, más letal que la heroína afgana y más peligroso que la coca colombiana” que no han sentado nada bien en los países referidos.

Al margen de ello, Comme si de Rien n´etait, traslada al oyente a un balsámico paraje de pop, constantemente sombreado por la chanson. Con invocaciones al folk, el bluegrass y al jazz las canciones buenas son muchas. Por ejemplo, La possibilité d’une île (escrita por Michel Houellebecq) envuelve con su tono nocturno, la preciosa Salut Marin, apuesta con tino al cruce entre Marianne Faithfull y Fracoise Hardy y la versión del You Belong To Me populariza por Bob Dylan se salda con éxito. Pero más allá de un puñado de momentos afortunados aislados, lo realmente engatusador del disco, es esa sensación de pulsar el play y dejarse llevar por el, como quien se envuelve en un manta, se tira en el sofá y desconecta de todo por unos minutos. Incluso de la tentación de jugar a enlazar esos versos de amor y deseo con el rostro de Nicholas Sarkozy.

¡Ays!… la (lógica) envidia.

Pamela Anderson sigue en pie de guerra a los 41

Lunes, Julio 28th, 2008

“Yo sigo pensando que la mujer perfecta es Pamela Anderson” (Alaska)

Pocas cosas resultan menos cool que revindicar públicamente en 2008 a Pamela Anderson. En un terreno como el del pop, general abonado a la languidez, lo andrógino y hasta lo asexuado, un modelo de mujer como el propuesto por ella tiene todas las de perder. Al menos de cara al exterior.

Explosiva, neumática y carnal con ella pasa un poco lo que con Kylie Minogue. Cada una en su historia particular, claro está. Si en la australiana parece que alguien ha juntado todos los ingredientes para hacer la muñeca pop perfecta, con Pamela Anderson semeja que desde un ordenador se han lanzado todas las directrices para crear el mito sexual definitivo. Ambas, que ya superan la cuarentena, de tan plásticas podrían ser de dibujos animados. Y ambas simbolizan, a su manera, un icono de la cultura popular que ya ha quedado congelado ya para la eternidad como un modelo.

Respecto a Pamela existen muchas conexiones con el rock, innumerables. Quedémonos con una. Lit es uno de esos grupos americanos que tanto gustan en la MTV totalmente prescindibles, pero de su tema Miserable, han rodado uno de los video-clips más divertidos que se hayan hecho nunca. ¡Cuántos quisieran poder rodarlo! En él, la banda se pasea por una Pamela Anderson gigante que empieza pareciendo Gulliver y termina por ser King Kong. El vídeo es este:

http://www.dailymotion.com/video/x3hckw

Pero la actualidad tiene noticias. Pam, que ahora vuelve a vivir con Tommy Lee (aunque especifican que solo son amigos), le tiran los reallity shows, hasta tal punto de que va a grabar el suyo propio Pam: Girl on the Loose.: ocho días de la vida diaria de Pam para su posterior emísión en televisión.

Sobre ello dijo: “Uno hace las cosas y no sabe exactamente por qué las hace hasta el final… Sólo sé que soy una exhibicionista. Algunas personas temen que las encuentren. Yo temo no ser encontrada. Es una de esas oportunidades raras y es un acuerdo increíble”.

Síndrome cebolleta

Domingo, Julio 20th, 2008

Dos tíos de (bastante) más de 30 años perdidos como patos mareados en la pista de una discoteca en la que están sonando a todo trapo The Killers. Una pléyade de veinteañeros con las hormonas revolucionadas los corean en plan karaoke. Tras poner en duda el hecho de que un grupo así pueda considerarse como de lo mejor que existe hoy en día (o bien poner en duda el “hoy en día” mismo), uno le dice al otro:

-Tú a estos les pones a Suede y seguro que ni los conocen.

-Fijo- contesta el otro.

-Pues, lo que se pierden. El día que The Killers, Kaiser Chiefs, Moby o alguno de esos grupos haga algo como Trash tendrán su mejor canción.

Suede presentando “Trash” en el Top of the Pops en 1996 y acariciando con la yema de sus dedos la perfección pop

Ramoncín y los derechos de autor

Viernes, Julio 18th, 2008

Ramoncín, uno de los personajes más polémicos del rock español, fue el entrevistado de ayer del programa de Lorena Berdún en TVE. La entrevista discurrió en su línea habitual de enamorado de sí mismo y de “cualquier tiempo pasado fue mejor”, pero tuvo un momento jugoso. Advirtiendo que no quería hablar más del tema, pero que lo hacía en deferencia por la presentadora confesó arrepentirse de haber sido la cabeza visible en el tema de los derechos de autor y el canon digital. Todo ello le causó un sinfín de ataques a su persona, que llegaron incluso a lo físico y, por extensión, a los juzgados. Dijo que terminó convertido en “un muñeco de pim-pam-pum” y acusó de hipócritas a muchos artistas españoles que en privado se quejaban de la situación del gremio, pero que cuando toca manifestarse públicamente cambian el registro.

Para rematarla señaló que, en los veinte años que él llevaba en el tema, no conocía ni un solo caso de un artista que renunciase a su talón de derechos de autor.

Otra entrada sobre el tema aquí

Bobby vuelve a arañar

Lunes, Julio 14th, 2008

Hoy sale a la venta Can´t Go Back, el nuevo single de Primal Scream, una de las bandas imprescindibles del planeta rock. Se trata del adelanto de Beautiful Future, el álbum que estará en las tiendas el próximo 21 y que contiene algunos de los momentos más pop de su carrera.

Can´t Go Back, la canción, no está nada mal. Retoma el barniz electrónico sobre el riff rockero, pone a Bobby Gillespie a soltar estribillos como insistentes proclamas de mitología rockanrolera y posee un punto de excitación que parecía perdida. Pero le falta una explosión, algo que la haga saltar por los aires. ¿Para qué nos vamos a engañar? No estamos ante otro Kowalski, Svástica Eyes o Miss Lucifer. Digamos que nos dan un arañazo felino, cuando deseábamos un puñetazo en toda regla.

Pero, ojo, que no quepa la menor duda: este verano nos cansaremos de practicar air-guitar con ella en cuando el pincha de turno accione el play.

Pues nos vamos a Vigo (conclusión)

Domingo, Julio 13th, 2008

(Comentario cazado al vuelo en una conversación mientras tocaba el telonero de Dylan en su pasado concierto de Vigo)

“Esto es pequeño y la gente debería de empezar a ver a Galicia como un todo. Hoy te coges un coche y en una hora y pico te plantas en Vigo desde Coruña y al revés. Ciudades tan pequeñas no pueden aspirar a tener una programación como la de una ciudad de 2 millones de habitantes, por mucho que a la gente le de el calentón por una polémica como esta. No se le puede exigir a los políticos que subvencionen con dinero público espectáculos sin ton ni son, por encima de las posibilidades la ciudad y todo para competir unas con las otras, cuando hay tantas cosas a las que atender primero. La verdad es que la gente, a veces, frivoliza demasiado”.

Pues nos vamos a Vigo (2ª parte)

Miércoles, Julio 9th, 2008

El concierto de Dylan gustó. Eso es lo que se puede deducir cuando los viajeros retornan al autobús. (Voz masculina) ”Estuvo tremendo, la verdad es que estuvo muy inspirado”. (Voz femenina) “Bueno, a veces se pasa demasiado, debería hacer algunos temas un poco más cortos”. (Voz masculina) “No tocó ninguna de las que conoce Tello” [risas]. (Voz femenina) “Buff, no me arrepiento para nada de haber venido. Guárdame las fotos”. Estamos en el burbujeo post-concierto, ese estado en el que cada uno elige su momento, el instante en el que fue acariciado por un escalofrío, y decide compartirlo con los demás. Uno parece ganar por goleada. (Voz femenina) “Lo de Like a Rolling Stone fue impresionante, se me puso la piel de gallina, solo por eso mereció la pena haber venido”.

Tomi, el organizador de la ruta, también se muestra satisfecho. No solo porque no haya perdido dinero o le haya encantado el directo (“Cuando arrancó con Leopard-Skin Pill-Box Hat, ya me dije que todo iba a salir bien”). Confiesa que un grupo de chicas jóvenes del bus, que apenas pasan de los 18 años, no habrían podido venir si no fuera por el viaje y que eso le reconforta. Pero falta un viajero. Se trata de Andreas, el danés. Lo llaman al móvil y el hombre responde que se queda en Vigo de fiesta con buen rollito recargado tras el concierto. Así que entre camisetas de Dylan, opiniones de Dylan y sensaciones producidas por Dylan, se emprende la vuelta a casa.

Si a la ida la falta de material musical se suplía a golpe de politono, a la vuelta lo registrado en las cámaras de fotos y los móviles toman la voz cantante. Y es que Dylan no lo logró. La obsesión por evitar ser filmado o grabado (no permitió ni que los medios de prensa pudieran tomar imágenes) no es nueva en él. En el 93, en el Concierto de los Mil Años en A Coruña, también hubo problemas al respecto y en esta ocasión prohibió todo tipo de filmaciones. Durante el concierto, incluso, varios miembros de seguridad del Ifevi se dedicaron a requisar cámaras. De nada sirvió. En el bus, quien más quien menos, tenía un pedazo del evento guardado en una memoria digital… y sentimental

Resulta tremendamente novedoso para quien supera los 25 años eso de terminar un directo y, a la media hora, poder recrear desde un teléfono las imágenes y el sonido. En el autobús se veían y se dejaban ver, pero al pasar el peaje de la autopista sorpresa: ¡Un control de la Guardia Civil!. (Voz masculina) “!Guardad los móviles y las cámaras, que Dylan ha llamado a la Guardia Civil!”, se bromeaba. Al final, los agentes no paran el bus. (La misma voz masculina) Pues menos mal que no venimos de ver a Manu Chao que si no…”.

Pasada la euforia, el bus se va silenciando poco a poco. Ojos cerrados, cabezas ladeadas, parejas abrazadas. Algunos reponiendo fuerzas para el día siguiente. Eduardo Herrero, erudito en la materia y replicante suyo en la banda The Highlights, afirma que es la décima vez que lo veía en directo. “Está en forma, dio la talla”, sostiene este fan que considera la actuación en Santiago de 1999 como la mejor de las que pudo ver. Además, comenta que el concierto vigués tuvo algo muy especial que la mayoría desconocen: “Tocó un tema, Handy Dandy del disco Under The Red Sky que nunca tocó en directo, fue todo un regalo”. Lo afirmación se acredita en base a los 300 piratas que posee. De los diez conciertos presenciados, se sumará uno más. Al día siguiente él y su grupo de amigos parten a Ávila para tener otra estampa más en el álbum.

“A mí déjame al final de Simón Bolivar”. “Yo si puedo en la casa del Mar”. Llegada a la ciudad. Cada cual indica la dirección y, poco a poco, se deshace la atmósfera. Esa que convierte los días como este en algo especial, esa que deja su aroma ahí instalado y muchos se llevaron a la cama. Hasta que al día siguiente, el despertador, un teléfono o la aspiradora del vecino te devuelvan poco a poco a la realidad, desdibujando la sonrisa tonta.

Eso sí, todos sabemos quién sonó en los ipods de camino al trabajo.

Pues nos vamos a Vigo (1ª parte)

Lunes, Julio 7th, 2008

Viajar para ver música. Existe algo de especial en los conciertos para los que es necesario hacer kilómetros. El plus de esfuerzo parece revalorizar la condición de fan de quien lo hace, lo integra dentro de una suerte de grupo selecto. Podrá contar para la posteridad con esa línea biográfica que dice: “Vi a tal artista en tal ciudad y, buah, fue increíble”. Aunque ahora, en estos tiempos en los que festivales como el FIB se han convertido ya en un rito de paso juvenil (con sus más de 1.000 kilómetros a cuestas, si se hace desde Galicia), el trayecto A Coruña-Vigo no es que suponga una batallita digna de mención a diez días vista. Pero los antecedentes que rodearon a esta nueva visita de Dylan a Galicia, adornaron la fecha y el evento de esa aureola de ¿pero cómo me voy a perder yo ese concierto? Conscientes de ello, el Colectivo de Universitarios Activos fletó un bus, que por 12 euros hacía el trayecto de ida y vuelta.

“Nos lo habíamos planteado ya antes”, comenta Tomi Desastre, promotor de la iniciativa. “Sé lo cara que es la autopista y la gasolina y pensé que mucha gente le interesaría sumarse al viaje. Ya lo hicimos en su día para ver a REM”. El servicio les sale por un total de 450 euros. Se necesitan 38 y hay 44 apuntados. Es decir, se salvan las cuentas. Las ganancias irán para las arcas de la asociación.”Teníamos algo de duda porque coincide con el fin de curso. Lo íbamos a respaldar con hasta 60 euros de pérdida, pero al final todo salió bien”. Se pasa lista y todos aparecen. Camisetas de Dylan, alguna bandera, mucho bocata… y ganas de charlar sobre el mito.

-¿Estuviste en el 93?
-No, tío, yo ahí tenía 16 años
-Buff, pues estuvo genial. Y tocó un montón de clásicos.

Tomi, el guía, da unas indicaciones de cómo será el viaje y muestra un ejemplar del dvd del filme No Direction Home. “No creo que os importe que lo pongamos, ¿no?”, pregunta irónico. Pero, vaya, ¡El autobús no lleva dvd! Y en plena era mp3 nadie se trajo un cedé. Ni de Dylan, ni de algo audible. Así que toca radiofórmula con gesto resignado, hasta que el conductor del autobús avisa que tiene él algún cedé. Veamos. Se trata de un recopilatorio en el que se puede escuchar a Julio Iglesias o un grupo heavy haciendo una versión de Mi carro de Manolo Escobar, entre las bromas de la gente. La estampa es de risa: cuarenta y cuatro supuestos paladares exquisitos sometidos a un menú infumable. Al poco le comentan el conductor que, si no le importa, la gente casi prefiere que no suene nada. La opción de poner el móvil a todo volumen con el Blonde on Blode es lo más parecido a lo deseado. Mientras, un ejemplar del Ruta 66 de junio (con Dylan en portada) pasa de mano en mano. Ah y la colección de cedés de La Voz, centra más de una conversación.

Al poco de salir de A Coruña se hace una parada. Sube un matrimonio con una niña de 6 años. Olivia Bujan, la madre, explica que no, que la dejan en casa de unos familiares. ¡Vaya! “A Dylan ya lo escucha bastante en casa. No queremos que lo termine odiando”. La pequeña sonríe. ¿Ponen mucho a Dylan tus padres en casa? “Bastante”, contesta dibujándose un hoyuelo. Unos asientos detrás, viaja solo un hombre con aspecto extranjero. Se llama Andreas Andersen. Es danés y vive en Perillo (Oleiros) desde hace dos años. Le encanta Dylan y lo articula con un español atropellado: “Ha cambiado un poco, pero siempre toca bien. Es un músico que no está por dinero, le gusta tocar. Es música avanzada, de mucha calidad”. Quiere que el repertorio incluya Blowin in the Wind. “Es una canción muy delicada, pura poesía”.

“Esas polémicas entre Vigo e A Coruña con unha pura estupidez”, sostiene Nico Cortiñán, primerizo en un directo de Dylan. Acude con Sole, una amiga. Ambos creen que verán una actuación muy importante: “É que hai que vir, porque posiblemente non teremos outra oportunidade de velo”. Puede ser. O no. También debuta Blanca. No solo con Dylan, sino con un gran concierto. 17 años. Su padrino, que va con ella, le pagó el viaje, la entrada y un doble cedé recopilatorio. Pasa de My Chemical Romance y Good Charlote a las palabras mayores. Toda la semana escuchando a Dylan sin parar. “Es que dicen que las cambia tanto, que luego no sé si las reconoceré. Yo quiero ir a delante de todo”. Mientras, llega la llamada al autobús de los que ya han tomado la primera fila. Es el bajista de The Highlights, el grupo tributo con el que Dylan cuenta en A Coruña, es uno de los que verá el directo apoyado en la valla de seguridad. Algunos de sus compañeros van en el autobús. Las camisetas los distinguen.

Llegada al Ifevi. “Tras el concierto, esperamos 15 minutos aquí y nos volvemos”.