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Las jardineras de Hércules

Escrito por Javier Armesto
10 de agosto de 2008 a las 21:13h

image1.jpgOtra de mobiliario urbano. Esta vez en la ciudad de A Coruña, que siempre me proporciona momentos de diversión. La foto está tomada en la Ronda de Outeiro, esquina con la Avenida de Arteixo. Obsérvese el apelotonamiento de jardineras, esos pétreos e historiados maceteros con la torre de Hércules como motivo central. Bien, el racionalismo y la funcionalidad nunca han sido el fuerte de este ayuntamiento, pero estas jardineras con las bolas colgando… Especialmente ridícula me parece la vertical.

Mención especial merece también la unión de la farola con la acera, en plan levitación trascendental. Es un modelo que sustituyó a las famosas farolas… Pero no. Esto se merece un post aparte. O mejor, una serie. Atentos.

Una marquesina de 60 millones

Escrito por Javier Armesto
8 de agosto de 2008 a las 19:16h

image13-1.jpgDe las antiguas pesetas, para que nos entendamos. A veces nos preguntamos dónde entierran el dinero nuestros políticos, y aquí tenemos una respuesta. Exactamente 359.870,28 euros. La cifra aparece en un cartel informativo situado junto a una de las nuevas marquesinas de autobús de Fonteculler (Culleredo). La obra, impulsada por la Xunta, se terminó en mayo del 2007, pero ya sabemos como funcionan estas cosas, siempre queda algún resto (carteles, escombros, tubos de plástico y otros materiales…) sin recoger. Pero de eso hablaremos otro día.

¿Era necesaria una obra de esta envergadura para que cuatro personas (no suele haber más) esperen el autobús? Pues no. Falso high-tech de acero y cristal para un barrio de clase media que hasta hace poco vertía sus detritus directamente a la ría del Burgo (de esto también hablaremos otro día). Claro que quien paga es Europa (fondos Feder), así que no hay problema.

Lo mejor de todo es que la marquesina de Fonteculler no cumple su función: al ser tan grande y abierta no protege de la lluvia y el viento; y como la cubierta es de cristal tampoco quita los rayos del sol, más bien actúa como una lupa (la foto engaña, porque el pavimento de debajo es de pizarra oscura y parece que hay sombra, pero no). O sea, que o te mojas o te asas. Chapeau.

Durante un viaje que hice a los países nórdicos me fijé en las paradas de autobús que había en todo el sur de Finlandia. Eran muy simples, prácticamente una chapa de metal curvada, pequeñas y casi se podría decir que hasta feas. Pero eran todas iguales y, desde luego, no tenían pinta de que las arcas públicas se hubieran hipotecado por ellas. En Noruega es todavía mejor: en la mayoría de los pueblos la gente espera en un ensanchamiento de la carretera, sin ningún tipo de instalación, solo con su paraguas. Pero ya se sabe que el clima de Escandinavia es tropical comparado con el de Galicia…

Luto en Pininfarina

Escrito por Javier Armesto
7 de agosto de 2008 a las 21:27h

f40_11.jpgEl diseño de automóviles me parece una de las actividades más apasionantes, no solo por lo ligado que está el producto a nuestra vida cotidiana, sino también por las dificultades que entraña: el autor tiene que atender a unos condicionantes industriales (huecos para el motor, las ruedas, etc., aerodinámica, peso…), humanos (crear un habitáculo que sea agradable y práctico para sus ocupantes) y, por supuesto, estéticos. Todo el mundo coincidirá en que los coches italianos, aunque no sean los más fiables, sí son los más bellos, y en ello han tenido mucho que ver nombres como Giugiaro, Scaglietti y, sobre todo, Pininfarina.

Hoy la mítica carrocera italiana está de luto por la muerte en accidente de tráfico de su presidente, Andrea Pininfarina. Fue arrollado por un coche cuando se dirigía en su Vespa a su oficina en las afueras de Turín. No deja de ser una ironía que el heredero de la marca que creó algunos de los automóviles más espectaculares pereciera bajo las ruedas de un vulgar utilitario.

El coche de la foto es un F40, diseñado por Pininfarina con motivo del 90 cumpleaños de Enzo Ferrari. Cuentan que il comendatore, celoso del éxito que estaba teniendo Porsche con su 959, reunió a su equipo y les dijo: “Construir un coche para ser los mejores del mundo”. Con sus branquias en los laterales, sus asientos tipo baquet de competición y su gran alerón, este coche es uno de los superdeportivos más radicales jamás fabricados. Era tan espartano que el interior estaba sin tapizar, las puertas se abrían con un cordón y no había aire acondicionado ni sistema de sonido, para aligerar peso. La carrocería era de fibra de carbono y el capó trasero, transparente, dejaba ver un impresionante motor biturbo V8 de 478 caballos. Fue el epitafio de don Enzo (murió en 1988, un año después del lanzamiento del F40) y una muestra inequívoca del talento de Pininfarina.

PD. Una vez vi uno, creo recordar que en Viena, en el escaparate de un concesionario. No me pude resistir y le hice unas fotos. Yo era muy joven y entonces no había Internet. Pero sigue siendo mi coche favorito.

El nido de los Juegos

Escrito por Javier Armesto
7 de agosto de 2008 a las 0:31h

beijing_national_stadium-1.jpgTodas las miradas del mundo se posarán mañana en el estadio olímpico de Pekín, donde se celebrará la ceremonia de inauguración de los XXIX Juegos de la era moderna. El recinto, proyectado por los suizos Herzog y De Meuron, se ha convertido ya en el emblema arquitectónico de estas olimpiadas, con permiso de la sede de las pruebas de natación (el cubo azul de burbujas diseñado por la firma australiana PTW). Pero, al final, donde se enciende la llama olímpica, donde desfilan los países participantes, el lugar que acoge el deporte rey _el atletismo, aunque solo cada cuatro años_ y a cuya meta llegan los participantes en la maratón, es el estadio.

El “nido de pájaro”, como ha sido bautizado popularmente el edificio, es un impresionante ejercicio de audacia estructural. La malla entrelazada que rodea y conforma la fachada no tiene sólo una función decorativa, sino que actúa de sustento de todo el complejo. Herzog y De Meuron siempre han sido unos maestros en las pieles que envuelven sus creaciones, abarcando todo tipo de materiales: cobre (centro de control ferroviario de Basilea), vidrio serigrafiado (almacén para Ricola en Mulhouse), jaulas de gaviones (bodega Dominus en Napa, California) o el hormigón estampado con técnicas de impresión fotográfica (polideportivo Pfaffenholz y biblioteca de Eberswalde).

Mi memoria arquitectónica olímpica se remonta a 1984, con el Memorial Coliseum de Los Angeles, el único estadio que ha acogido dos Juegos Olímpicos (también se celebraron allí los de 1932). ¿Cómo olvidar la imagen de aquel hombre que aterrizó con un motor de propulsión a su espalda? La arcada de la entrada, el pebetero de inspiración dórica, las estatuas y el hecho de que no tuviera cubierta le daban un aire clásico (fue construido en 1923); si no fuera por los jueces con sombrero de paja parecía que estábamos en la antigua Grecia. Otros estadios con nombre son el de Atenas 2004, obra de Santiago Calatrava (a mí personalmente no me gustó nada), el de Berlín de 1936 (pura arquitectura fascista, lo que no quiere decir que fuera mala arquitectura), o el de Wembley (1948).

Pero sin duda mi estadio favorito es el construido para los Juegos Olímpicos de Munich en 1972. Aunque firmado por Günther Behnisch, la clave del complejo deportivo son las cubiertas atirantadas diseñadas por Frei Otto. Basadas en un principio similar al que se produce cuando se sumerge una estructura de alambre en una cubeta con agua jabonosa (al sacarla se crea una película o gran pompa de jabón), supusieron un hito por la escala a que se aplicaron y la utilización de cálculos informáticos para determinar su forma. En este fabuloso estadio _ubicado en una inmensa área verde y enterrado a ras de suelo_ jugó el Bayern de Munich hasta el 2005, cuando se mudó al Allianz Arena, una nueva y futurista instalación recubierta por miles de paneles romboidales que se pueden iluminar de manera independiente. ¿Saben quiénes lo proyectaron? Herzog y De Meuron.

Colorín colorado

Escrito por Javier Armesto
5 de agosto de 2008 a las 20:22h

img_0478-2.JPGHace una semana estuve paseando por la calle principal de Miño, cuyas aceras lucen la curiosa composición cromática que se aprecia en la fotografía. La rampa por la que parece caminar un chico no es un guiño a los skaters, sino una original (soy benévolo) forma de delimitar el espacio destinado a los contenedores de basura. El concello incluso pavimentó de arcoiris algunas zonas privadas adyacentes y todos los vecinos menos uno (que prefirió que no le decoraran la entrada a su casa) parecen estar encantados. A mí me resulta bastante hortera, pero bueno, luego nos quejamos de que los políticos no hacen nada.

Y no sólo hay baldosas nuevas: bancos, papeleras y demás mobiliario urbano son de diseño, incluyendo unas modernas farolas firmadas por Santa & Cole; la calzada está jalonada por hitos luminosos de aluminio, el mismo material que recubre los parterres de los árboles, y se han instalado unos apagacigarros de granito y acero. También se ha remozado la fachada del ayuntamiento, cubriéndola con un material similar al Alucobond, y se ha creado la Plaza del Parchís, que incluye un tablero gigante, cascadas de agua y una peculiar escultura de varios metros de altura dedicada a la liberación de la mujer (deduzco, por las cadenas rotas que hay en su base).

¿De dónde ha salido el dinero para pagar todo esto? Evidentemente, de las arcas municipales, que en los últimos años recibieron una inyección de efectivo sin precedentes gracias al proyecto Costa Miño Golf (antiguo Costa Anácara). La ciudad fantasma que se erige entre la AP-9 y Vilanova de Miño se ha convertido en el icono gallego de la burbuja inmobiliaria, cuyo estallido ha hecho que cientos de personas digan adiós a parte de sus ahorros, invertidos en ladrillos que ahora permanecen apilados, o a sus sueños de veranear a unos minutos de la playa. Estos días podemos leer en el periódico los casos de personas a las que les expropiaron de manera forzosa sus fincas para el lucro de una empresa privada, que consiguió a precio de saldo terrenos para construir viviendas de medio millón de euros. Muchos de esos propietarios ni siquiera han cobrado el dinero en que tasaron sus ferrados, a diferencia del concello que permitió toda esta negra situación. El mismo concello que ahora pinta las aceras de colores.

Los zapatos de Zaha Hadid

Escrito por Javier Armesto
4 de agosto de 2008 a las 18:49h

zaha-hadid-zapatos.jpgLa iraquí Zaha Hadid ha diseñado para la firma brasileña de calzado Melissa unos zapatos fabricados con plástico inyectado. El modelo se denomina Tentáculo y sus  formas remiten claramente a su arquitectura orgánica y de líneas afiladas. A mí me recuerdan un poco a las Crocs, esas sandalias-zueco que se pusieron de moda hace un año, aunque con más glamour. Los zapatos saldrán a la venta en septiembre, durante la semana de la moda en Londres, y cada par costará 200 libras esterlinas (246,80 euros).

Durante años, Zaha Hadid fue una teórica cuyos proyectos rara vez salían del papel. Quizá por ello se lanzó a diseñar objetos, desde una cubertería a joyas que luce personalmente. Yo he tenido la oportunidad de entrevistarla dos veces, durante sus visitas a Galicia para presentar su propuesta para la Casa de la Historia, en A Coruña, y para participar en los Encuentros Internacionales de Arquitectura de Santiago. En la primera ocasión se enfrentó con el intérprete durante la conferencia que impartió en el salón de actos del Rectorado (según ella no estaba traduciendo bien sus palabras, aunque ignoro como lo supo si no habla español…) y yo temblaba pensando que con el enfado iba a anular el encuentro que habíamos pactado. Pero no lo hizo, y, aunque me pegó un par de cortes, fue muy atenta y agradable. Todo el mundo teme a Zaha Hadid, pero yo creo que lo que le molesta es que no le hagan preguntas inteligentes.

¿Ferrán Adrià hace arquitectura?

Escrito por Javier Armesto
2 de agosto de 2008 a las 22:13h

percebes_1.jpgLa delegación coruñesa del Colexio de Arquitectos de Galicia ha tenido el detalle de enviarme el último número de Obradoiro. La revista oficial del COAG inicia una nueva etapa, dirigida por Carlos Pita y Carlos Quintáns, en la que se da cabida a proyectos de fuera de Galicia (algunos tan exóticos como un bar ruso cuyas paredes son cubitos de hielo o un refugio-vivac en los Picos de Europa fabricado con piezas de un portaaviones) y se hace un esfuerzo de divulgación con un concienzudo análisis de la iglesia de Saint Pierre de Firminy-Vert, de Le Corbusier. Ha cambiado también el formato: ahora es tipo libro, lo cual a mi juicio le resta espectacularidad a las fotos, pero incluye numerosos planos de las obras presentadas.

Pero hay algo que rechina en este número y es la presencia en el mismo de una receta de Ferrán Adrià. Últimamente, el cocinero catalán es el perejil de todas las salsas, pero esto ya me parece excesivo. ¿Qué tiene que ver con la arquitectura? Adrià es un genio (o un cocinero genial), pero en el mundo hay otros virtuosos, genios en sus respectivas profesiones, y no salen en las revistas de arquitectura a menos que estén enseñando la casa donde viven.

El año pasado ya hubo cierta polémica con la presencia de Adrià en la Documenta de Kassel, pero, cuidado, la feria alemana está dedicada al arte y las vanguardias, y ahí sí me parece que se puede encuadrar al restaurador. Sus platos, desbordantes de creatividad, tienen que ver con la investigación y con el diseño, son de una indudable plasticidad y van más allá de la simple cocina. La gastronomía puede ser un arte. Pero en el “Áspic caliente de percebes al té” (la receta que reseña Obradoiro) yo no veo la arquitectura por ninguna parte.

El Palexco y el pollo

Escrito por Javier Armesto
2 de agosto de 2008 a las 20:09h

palexco2.jpg¿En qué se parecen el Palexco de A Coruña y un muslo de pollo? Respuesta: en que el muslo es una ración de ave y el Palexco, una abe-rración. El chiste es de mi primo Xosé Ramón, arquitecto, y refleja bien el cachondeo que existe entre la profesión a cuenta de un edificio que en su día Francisco Vázquez comparó con “la ópera de Sídney o el Guggenheim de Bilbao”.

El Palexco, especialmente el centro de ocio adyacente, ha sido un fiasco a todos los niveles: arquitectónico, político y de gestión. Las autoridades rechazaron el proyecto de Jean Nouvel (entonces firme candidato al Pritzker, que ha ganado este año)  en favor del presentado por la “extraña pareja” formada por Ricardo Bofill y César Portela. Resultado: un edificio convertido en un muro que cierra la ciudad al mar, ubicado en una posición privilegiada pero desde el que apenas se puede disfrutar de las vistas, con unos acabados penosos y graves fallos de diseño, como atestiguan los numerosos rascones en las paredes del parking, donde los conductores se ven obligados a hacer giros inverosímiles. El año pasado, sólo dos después de la inauguración (y a raíz de que el propio Vázquez calificara de “cutre” el complejo), se inició una costosa operación de lavado de cara y mejora de la oferta comercial, pero claro, un búnker es un búnker por muchas flores que le pongas.

Viene todo esto a cuento porque el otro día fui a comer a uno de los dos restaurantes con vistas que tiene el complejo y me topé con la imagen que acompaña estas líneas. Cuando uno sale del ascensor se encuentra con un largo pasillo en cuyos extremos están los dos locales de restauración, un italiano y un japonés. En medio, unos enormes huecos separados por muros de obra, con el ladrillo a la vista y las instalaciones sobresaliendo de las paredes. Son locales que todavía no se han conseguido vender o alquilar y permanecen así, desnudos, dejando al aire las vergüenzas de un proyecto que podría estudiarse en la Escuela de Arquitectura, como ejemplo de lo que no se debe hacer. Desde aquí animo a todo el mundo a ir a verlo… En el italiano, por cierto, se come muy bien.

Maravillas

Escrito por Javier Armesto
1 de agosto de 2008 a las 12:54h

sota13.JPG¡Hola! Voy a empezar este blog explicando qué es ese dibujo que acompaña al título. Se trata de una viga, pero no una cualquiera, sino una de las vigas-puente invertidas de 20 metros de luz que proyectó Alejandro de la Sota para el gimnasio del Colegio Maravillas de Madrid. A los profanos en la materia no les sonará de nada, pero esta solución estructural es una obra maestra que nos legó este pontevedrés universal. He querido ponerla ahí porque, para mí, De la Sota reúne todas las cualidades que aprecio en la buena arquitectura: dar respuesta a las necesidades planteadas, utilizar la tecnología para resolver problemas, ser funcional y humilde. Que la luz y el espacio tengan más presencia que la propia arquitectura.

La viga de De la Sota funciona conjuntamente como piso de las plantas superiores y techo del gimnasio. Su curvatura permite que la luz que entra por el lucernario abierto en la fachada llegue tanto a la cancha como a las aulas. En el sótano del edificio están los vestuarios y un campo de entranamiento de hockey sobre patines; en la cubierta, un patio para juegos al aire libre, protegido por una valla. “No sé por qué lo hice así, pero lo que sí sé es que no me disgusta haberlo hecho”, reconocía con modestia el arquitecto.

En este blog que hoy comienzo espero que aparezcan muchas maravillas como la que hizo De la Sota, aunque sé que, por mi espíritu crítico, veremos muchos desastres. Se aprende más de los errores que de los aciertos, y en eso Galicia es un filón.