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NO: lo último de Santiago Sierra

Escrito por Javier Armesto
25 de febrero de 2011 a las 23:00h

Lo último de Santiago Sierra, mi artista-jeta predilecto: se ha recorrido medio mundo con dos letras gigantes que forman la palabra NO, colocándolas en diversos lugares para después observar y grabar en vídeo la reacción del público. Las de la foto son de mármol, pero las que se ha llevado de viaje están realizadas en contrachapado marino negro, miden 3,20 metros de alto por 4 de ancho y pesan media tonelada. El NO, Global Tour (¡hey, Sierra, que nombre más cool!) ha recorrido Lucca (Italia), Berlín, Toronto, Nueva York, Londres, Miami, Madrid, Washington y otras ciudades.

Por supuesto, Sierra NO ha fabricado las letras, NO las ha montado (de esta parte de encargó su amigo Iván Aledo), NO las grabó con su cámara (lo hizo Diego Santomé, otro colega) y dudo también que haya creado la página web con la que promociona todo el tinglado. Ahora está en la fase de proyectar la película, hace una semana se pasó en la Berlinale y ayer en el museo Artium de Vitoria, que, por cierto, le ha comprado la escultura de mármol. Adoro a este tipo.

París para el “Guggenheim” de cristal

Escrito por Javier Armesto
5 de febrero de 2011 a las 22:00h

boulogne

París tiene la torre Eiffel, el arco de Triunfo, el de la Defense, la pirámide del Louvre (y otra más grande en proyecto), la place Vendome, los Inválidos, el Sacre Coeur… en fin, todo París. Pero no era suficiente, querían otra “obra única” que en pocos años se convirtiera en uno de los hitos arquitectónicos de la ciudad. “Hito”, ¿dónde he oído esa palabra antes?

El grupo del lujo LVMH encargó en el 2006 a Frank Gehry un espectacular edificio para su museo privado: un proyecto de 127 millones de dolares, iba a ser por dinero… Gehry respondio con precision al deseo del cliente y diseño un Guggenheim de vidrio, un prisma multifacetado que se ha ganado el hortera sobrenombre de “nube de cristal”. Se ubicará en medio del Bois de Boulogne, el gran parque del oeste de la capital y será el segundo recinto del arquitecto norteamericano en París, tras el American Center de Bercy (en lado opuesto de la ciudad), recientemente reconvertido en Cinemateca Francesa.

Ahora, la Justicia ha paralizado el proyecto atendiendo a las demandas de François Douady, presidente de la Coordinadora por la salvaguarda del Bois de Boulogne, que agrupa a una veintena de asociaciones de la zona. Douady se queja de que el edificio de Gehry supera la altura de la masa forestal: “Nos quieren imponer un edificio de 12.000 metros cuadrados y 46 metros de altura, veinte por encima de los árboles. En París nos faltan zonas verdes, no museos”, protesta Douady, quien sugiere que LVMH (Louis Vuitton, Dior, TAG Heuer, Hublot, DKNY, Givenchy, Moët & Chandon, Hennessy, Dom Pérignon, Veuve Clicquot, Fendi, Pucci, Loewe…) ubique su museo en el centro de la ciudad.

En principio, los defensores del verde no tienen mucho que hacer: la obra se encuentra bastante avanzada (la inauguración estaba prevista para finales del 2012) y cuenta con el apoyo del Ayuntamiento de París e incluso de ilustres arquitectos como Jean Nouvel, que ha revelado en Le Journal de Dimanche que “Gehry está destrozado, asombrado, muy enfadado”. Pero esto es Francia, no les tembló el pulso para guillotinar la monarquía, así que ¿quién sabe?

Dossier del proyecto

Kiruna, traslado de una ciudad helada

Escrito por Javier Armesto
4 de febrero de 2011 a las 13:46h

SUECIA-MINERÍA

Kiruna es una de las localidades más septentrionales de Suecia, 145 kilómetros al norte del Círculo Polar Ártico. Tiene unos 20.000 habitantes y la industria principal es la extracción de hierro, que lidera la compañía minera LKAB. Su actividad genera auténticos terremotos cada vez que detonan 100 toneladas de explosivos un kilómetro bajo tierra, motivo por el cual en el 2004 se decidió trasladar el centro de la ciudad, por problemas geológicos de subsidencia o hundimiento del terreno. La operación, que llevará una década y será costeada por LKAB, supondrá desplazar los edificios de esa zona a unos 4 kilómetros de distancia, aunque no se descarta que finalmente haya que trasladar la ciudad entera, ya que el filón de hierro se hunde cada vez más y amenaza la seguridad de los habitantes.

Foto: Maja Suslin / Scanpix / Efe

La “ecological food” de René Redzepi

Escrito por Javier Armesto
30 de enero de 2011 a las 17:57h

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Comida de diseño. Cuenta Pablo Portabales que hay un gallego, Gorka Rodríguez, trabajando en Noma, el restaurante de Copenhague que el año pasado se alzó con el título de Mejor Restaurante del Mundo que otorga la revista Restaurant Magazine, la biblia del sector. Desde entonces, su jefe de cocina y copropietario, el chef René Redzepi, ha salido en mil entrevistas, se han publicado libros sobre su establecimiento y se le considera el nuevo gurú de los fogones, heredero directo de Ferrán Adriá (no en vano trabajó a sus órdenes en El Bulli durante una temporada).

Resulta que Gorka explica que no ha visto a Redzepi en la cocina durante el mes que lleva trabajando allí; que curran de 8 de la mañana a 12 de la noche (como muy pronto) con sólo media hora para comer, un horario laboral más propio de China que de una avanzada sociedad nórdica; y que no disponen de congeladores porque “todo se hace en el día y lo que sobra se tira”, lo cual no casa muy bien con el ecological food and way of life que predica el dueño de Noma, cuya leyenda dice que sale todos los días al campo a recolectar frutos, bayas, setas y flores con los que adornar sus creaciones. Creo que sobra márketing y falta sustancia. Al final va a tener razón Santi Santamaría.

De dudoso gusto, pero ecológico

Escrito por Javier Armesto
26 de enero de 2011 a las 20:05h

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La firma española Roca ha recibido el premio WAN Award 2010 en la categoría de Producto por su concepto W+W, que fusiona el lavabo y el inodoro en una única pieza. Los galardones, organizados por el portal de noticias estadounidense World Architecture News, se entregaron el pasado día 17 de enero en Munich en colaboración con la feria internacional BAU.  Este  es el séptimo reconocimiento internacional que recibe W+W, que ya cuenta en su haber con el Design+ Award 2009, de la feria ISH (Alemania); el Premio al Producto del Año y Mejor Eco Producto 2009, concedidos por la revista FX (Reino Unido); o el Premio HTC de los Lectores que concede anualmente Wallpaper, dentro de sus Design Awards 2010.

La pieza es el resultado del trabajo desarrollado por el Innovation Lab de Roca en colaboración con los diseñadores Gabriele y Oscar Buratti. W+W  permite reducir el consumo de agua hasta un 50%  mediante la reutilización del agua utilizada en el lavabo para las descargas del inodoro, previamente tratada automáticamente en el interior de la cisterna. Una idea que, según el fabricante, “aúna diseño, innovación y sostenibilidad en un solo producto”. Roca colabora con diseñadores, arquitectos e interioristas de prestigio como Armani, Moneo, Chipperfield, Herzog & de Meuron, Benedito, Giugiaro o Schmidt & Lackner, entre otros.

Starck rediseña el fotomatón

Escrito por Javier Armesto
17 de enero de 2011 a las 20:04h

starckbooth“Él dormía… en un fotomatón”, cantaban Esclarecidos en los 80. Puede resultar anacrónico en estos tiempos en los que te haces una foto con tu propio móvil y puedes utilizarla de mil formas diferentes, o imprimirla en uno de esos puntos de autorrevelado que hay en los centros comerciales. Pero en Francia creen que las cabinas de retrato instantáneo aún tienen vida por delante y han encargado a Philippe Starck que diseñe el fotomatón del siglo XXI. El resultado, a mi juicio, no es muy vanguardista para tratarse de Starck, pero el otrora enfant terrible del diseño seguramente ha pensado que si una cosa funciona no hay por qué tocarla, aparte de darle un poco de pop con ese taburete rojo que parece salido de una pesadilla de Verner Panton. Y funcionar, funciona, porque Photo Me, la empresa británica que tiene 12.000 de estas cabinas en Francia, ganó el año pasado 73 millones de euros con ellas. Eso sí, a falta de innovaciones estéticas, el fotomatón de Starck estará dotado de ¿lo último? en tecnología: acceso vía Bluetooth o USB, conexión 3G para el envío de imágenes a Facebook o Picasa, encuadre automático, decorados virtuales y pago por tarjeta de crédito. Hombre, ya puestos, ¿por qué no una persiana eléctrica o un cristal fotocromático que se oscureciese cuando alguien está dentro? Esa cortinilla…

Entrevista: Manuel Gallego Jorreto

Escrito por Javier Armesto
15 de enero de 2011 a las 19:12h

Las gafas de aluminio de Nicholas Grimshaw; las chaquetas verdes de Lord Foster; los anillos moebianos de Zaha Hadid… Nada de eso veremos en nuestro encuentro con Manuel Gallego, un paisano normal, camisa a cuadros, jersey de cuello de pico azul marino y unos zapatos gastados. Y ahí está, en el mismo estudio desde hace casi treinta años en la calle Piñeiro Pose de A Coruña, con un equipo de siete personas que continúan trabajando a las 8 de la tarde un día antes de que su jefe vaya a Madrid a recoger la medalla de oro del Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España.

A estas alturas de su vida y tras haber recibido el Premio Nacional de Arquitectura en 1997, supongo que mira los galardones con cierta distancia. De los elogios que le ha dedicado el Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España (“la alta calidad del conjunto de su obra”, “la búsqueda de la expresión de lo universal a partir de la presencia de lo particular”, la “condición ética de su arquitectura”), ¿con cuál se queda?

Van las tres unidas. A mí me parece que es ético el actuar en la vida con lo que tú crees. Y yo creo que lo universal solo tiene sentido a través de lo particular. No se a qué se refieren cuando hablan de “alta calidad”. Yo la sustituiría por la palabra coherencia, lo que he pretendido es ser coherente con mi arquitectura.

Su obra icónica, no sé si estará de acuerdo conmigo, sigue siendo el Museo de Bellas Artes de A Coruña.

Yo no tengo una predilección tan clara. Los que me conocen de antiguo, me conocen más por obras pequeñas como el Museo de Arte Sacro o la casa pequeñita de Corrubedo, la primera obra que hice.

Es una pena que el museo no tenga más visitas o proyección exterior.

Pero eso es como el que tiene un coche y anda bien o anda mal. Eso es del director y del instrumento que maneja. Hoy en día los museos son artefactos que se gestionan, y de la capacidad de gestión nace la importancia del museo. También hay que darse cuente de con qué mimbres te mueves, no es lo mismo el Museo de Bellas Artes de A Coruña, que es un excelente museo en contenido, que el de Bellas Artes de Bilbao, que es buenísimo, o el de Sevilla.

Por cierto que en A Coruña todavía tienen guardado en el cajón su proyecto de la Casa de la Historia. ¿Hay alguna posibilidad de que salga algún día?

No lo sé, eso había que preguntárselo al ayuntamiento. Yo creo que muy pocas, porque si ya tuvo problemas económicos, ahora tendrá problemas más grandes. Si no hay dinero no hay nada que hacer.

Convocar concursos internacionales como aquel para luego no construir nada…

Sí, eso es un pequeño fracaso. No sé por qué no lo hicieron, porque nunca me lo explicaron, siempre me dijeron que no tenían dinero.

Toda su obra ha estado muy ligada a la piedra…

No, no, no… Yo fui de los primeros en utilizar los paneles de aluminio, creo que fui el primero en utilizar en Galicia el Trespa (aglomerado de celulosa), he utilizado muchos materiales. Siempre que cojo un material nuevo creo que abre un camino con un lenguaje nuevo, es como cuando aprendes un idioma. Un material nuevo es entrar en un universo de formas nuevo. Lo que pasa es que si te toca trabajar en la restauración de un edificio antiguo… Y también cuando he utilizado la piedra lo he hecho de forma diferente, porque los paneles de gran tamaño también fui de los primeros en utilizarlos. Paneles de 6 metros cuadrados por cuatro centímetros, y eso sólo se consigue con la tecnología nueva. Las tecnologías transforman los materiales, crean materiales nuevos y abren lenguajes nuevos en la arquitectura. Como pasó en la historia siempre. Pocas veces he utilizado la piedra como es tradicional, e incluso cuando la he utilizado como ves arriba (señala una foto de un muro exterior en la residencia del presidente de la Xunta, en Monte Pío) lo he hecho con tecnología nueva, con la barrena, con los cortes. Ahí he buscado que lleve la impronta del obrero, la impronta personal del hombre que trabaja a pesar del instrumento nuevo.

Galicia es tierra de canteros, pero el trabajo que desarrollan está infravalorado actualmente, ¿no cree?

Es que el trabajo ha cambiado, ha cambiado la técnica. Ha cambiado tan extraordinariamente que el material mismo es distinto. Primero ya se utilizaban piedras distintas, tenían que tener otra dureza y otra labra, y las piedras duras con la labra puedes hacer casi como cristal con ellas. Por eso me interesa la construcción. Un material, cuando te metes en él es un nuevo vocabulario, te abre la posibilidad de cambiar de idioma.

Usted trata la piedra con delicadeza y elegancia, por ejemplo en Monte Pío, dándole un aura exquisita (y perdón por ponerme pedante) que contrasta con el brutalismo que se ve en muchas viviendas con fachada de granito, en especial con granito rosa de Porriño.

La Presidencia está todo hecho en grandes mampostes trabados. Tiene más influencia casi de la arquitectura de los incas que de la arquitectura gallega, en el trabazón de las piedras. He utilizado la piedra delicadamente cuando, como por ejemplo en el Museo de Bellas Artes, es una piedra que tiene roce con la persona. Entonces he procurado que tenga un roce como si fuera cuero, es una piedra casi blanda. Yo he utilizado una piedra de grano muy fino, de color tostado, caliente y blanda, y la he tratado delicadamente. Pero otras veces no: por ejemplo, en los institutos de la Universidad de Santiago es una piedra casi como un metal, con un tamaño grandote que nos dio mucho trabajo porque entonces la piedra no se colgaba. Porque encontré un cantero que tuvo valor y se atrevió, que es Manuel Deogracias, de Badajoz. Es una piedra que sólo se encuentra en Extremadura. El granito rosa está extraordinariamente bien tratado en el peine de los vientos de Peña Gánchegui y Chillida, no está nada amariconado. En cambio otras veces tienes tú razón. Lo utilizan para encimeras de cocina, para chaletitos muy cursis, o para lápidas. Cada material es un mundo, es como la palabra, la puedes usar de muchas formas, y cada forma y tecnología te da la posibilidad de estirarla y expresar miles de cosas con ella.

Varias voces autorizadas, entre ellas usted y el decano del COAG, Celestino García Braña, han dicho que la crisis ha traído un aspecto positivo: poner coto a la arquitectura del exceso practicada en los últimos años y hacer que se reconsidere el tema “en aras de un sistema más racional y más lógico”. ¿De verdad servirá para algo? ¿No cree que los constructores están tomando aliento para volver a galopar en cuanto se recupere la economía?

Quiero pensar que no. Porque es una crisis muy seria. Yo ya pasé la crisis del 73, de la construcción y energética, y no tiene comparación. Es una crisis financiera, económica universal, que lleva aparejada crisis de más cosas. Y lo que está poniendo en evidencia es el sistema de consumo que llevamos, si tiene salida o no. Yo creo que no. Lo que no me parece válido es buscarle recetas a la crisis actual para compensar los mismos defectos y que vuelva a seguir igual. Requiere una consideración profunda. Es un tema delicado, pero creo que el sector de la construcción no estaba bien ordenado. No me parece normal que en España se construya más que en Francia, Alemania e Inglaterra juntas. Y tampoco que se haga una arquitectura que tenga como objetivo el ganar la atención por el exceso. Hablo de exceso económico, exceso de formas, de costes, de tecnología para hacer una cosa más sencilla. Era un derroche, y eso es lo que nos está haciendo reconsiderar este mundo que consideramos sostenible. Al final, lo válido es que es una reflexión sobre un tema de solidaridad con la vida.

¿Qué opinión le merecen casos como el del Ayuntamiento de Miño, que, no contento con dejar a medio construir y medio vender la mayor urbanización de Galicia (más de 5.000 viviendas) y de “enladrillar” el cinturón costero, ahora también quiere construir en el último reducto que queda libre, el monte Piñeiro, al lado de las marismas y de la playa?

Me parece un disparate, por dos razones. Primero, porque es una producción de construcción sin producir riqueza, favorece la especulación y la inversión inmediata, pero no riqueza. Y segundo, porque destroza. Hay ciertos paisajes y aspectos del territorio que habría que conservarlos porque van a ser las referencias dentro de unos años y todo va a estar construido. Si quedan referencias, reconocerás un país. Si no, no. No creo que haya que conservar todo, porque todo cambia constantemente. Lo que hay que hacer son cambios inteligentes y con sensibilidad.

Usted no ha sido un arquitecto que se haya prodigado mucho, por lo menos no al nivel que acostumbran ahora muchos estudios de mediano y pequeño tamaño. ¿Por qué? ¿Porque no ha tenido encargos? ¿Porque quería tener un mayor control de los proyectos?

Por las dos cosas.. Mis condiciones personales son sencillas, no es el dinero: es que yo pueda explicar o hacer parte de lo que quiero en aras de la racionalidad, porque lo más creativo no se lo cuento a nadie, lo tengo que dar sin que se moleste nadie.

¿Qué le han dicho los presidentes de la Xunta que han vivido en la residencia que usted construyó en Monte Pío? ¿Están contentos?

Están contentos. Fraga, al cabo de un año o dos me llamó y me dijo que me daba las gracias por la casa que había hecho, lo cual en Fraga tiene un mérito increíble. Y a Touriño sé que le gustaba.

Esta semana se han inaugurado los dos primeros edificios de la Ciudad de la Cultura. Dejando a un lado la polémica sobre el proyecto (la idoneidad de su elección, el coste…), ¿cree que todavía puede salvarse y convertirse en un referente para Galicia, y de Galicia para el exterior?

Ya no sé nada. No lo sé. Me cuesta trabajo creerlo. Porque no es de las arquitecturas que más admiro. Pero el mundo de la arquitectura anda un poco revuelto. Se asocia a un mundo de imágenes y no es verdad. Es como si el mundo de la literatura fuera un mundo de imágenes. La imagen tiene una importancia decisiva en la arquitectura, pero tiene tanta importancia el significado de las imágenes, y su intensidad, la emoción que producen. A mí la Ciudad de la Cultura me produce poca emoción. La maqueta me gustaba mucho, pero la ciudad no. De todas formas creo que hay que ser respetuosos con el autor de la Ciudad de la Cultura. Y la Ciudad de la Cultura ya podían acabarla de un puñetera vez con ella, porque hay que saldar la historia. Es sorprendente cómo un presupuesto puede llegar a eso, porque la arquitectura tiene unas limitaciones presupuestarias y de tiempo, siempre, que condicionan la obra. No es lo mismo hacer una obra durante diez años que en dos años. Y no es lo mismo hacerla con un presupuesto que con otro. Esto es un problema que a los colegas nos tiene un poco desconcertados, cómo es posible esto, es un verdadero misterio. Y para los ciudadanos debería ser más misterio aún.

Ciudad de la Cultura: pasen y vean

Escrito por Javier Armesto
14 de enero de 2011 a las 10:27h

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Casi de tapadillo, en martes (ni te cases, ni te embarques) y casi 13, se inauguraron esta semana los dos primeros edificios de la Ciudad de la Cultura, la Biblioteca y el Archivo de Galicia. El público puede ya recorrer esta controvertida edificación, homenaje a la topografía más que a la arquitectura, y pisar su suelo de adoquín (horror). También puede ir para hacer lo que se suele hacer en una biblioteca, aunque los anaqueles estén más vacíos que ocupados (¿una biblioteca física en el siglo XXI, en la era de Internet y del libro electrónico?) y tenga que desplazarse al extrarradio de la ciudad teniendo en el centro de Santiago una excelente instalación pública; o en un archivo, aunque no se sepa muy bien qué contiene.

Digo de tapadillo porque, aunque había una nutrida presencia de autoridades, el ambiente no era festivo ni mucho menos, como cabría esperar en la puesta de largo de un proyecto en el que se han invertido hasta ahora 400 millones de euros (y lo que queda). Realmente, el único que podía estar contento era Peter Eisenman, que ha visto como en un remoto rincón de Europa ha conseguido colar su obra más importante, un mausoleo de su filosofía deconstructivista. “Hay que ser respetuosos con el autor de la Ciudad de la Cultura”, dice un arquitecto al que entrevisté esta semana. Yo he echado un vistazo a su página web, en la que la Ciudad de la Cultura aparece como no podía ser de otra manera en lugar destacado y no he podido dejar de sonreirme al leer cosas como “Eisenman Architects se especializan en una particular tipología: proyectos con dificultades de ubicación, programa y restricciones presupuestarias”. ¡Menos mal que no había dinero!

Formatos, suma y sigue

Escrito por Javier Armesto
10 de enero de 2011 a las 23:59h

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La librería Formatos (Fernández Latorre 5/9, A Coruña) es referencia indiscutible en Galicia en publicaciones sobre arte, fotografía, publicidad y diseño industrial. Si alguien se distingue por apoyar la arquitectura en esta esquina atlántica son Ramón y José Manuel, sus propietarios. Desde enero de 2008 han organizado una treintena de actos entre conferencias, proyecciones y coloquios. Ahora retoman el programa con nueve citas de enero a mayo que comienzan con una conferencia de cuatro estudios de jóvenes arquitectos gallegos: Muiños+Carballo Arquitectos, Desescribir, Iago Cañás y Xoán Mosquera, y González Givaja Arquitectos. Miércoles 12, a las 19.45.

www.libreriaformatos.com

www.intemcion.blogspot.com

Foto by Vítor Mejuto

Manuel Gallego, medalla de oro del Consejo de Colegios de Arquitectos

Escrito por Javier Armesto
8 de enero de 2011 a las 18:02h

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El Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España ha otorgado la medalla de oro 2010 al arquitecto Manuel Gallego Jorreto (O Carballiño, 1936) “por la alta calidad del conjunto de su obra”, según reza el acta del jurado, que también valora “”la búsqueda de la expresión de lo universal a partir de la presencia de lo particular, a través del rigor constructivo y la precisión formal, en la que las resonancias del lugar y del paisaje están siempre presentes”. El fallo reconoce igualmente la “condición ética de su arquitectura, afirmada obra tras obra”.

En su larga trayectoria, Gallego Jorreto ha firmado obras destacadas como el Museo de Bellas Artes de A Coruña, por el que recibió el Premio Nacional de Arquitectura en 1997; las casas de la Cultura de Chantada (Lugo) y Valdoviño (A Coruña); los cuatro centros de investigación en el Campus Vida de Santiago; la residencia del presidente de la Xunta en Monte Pío (Santiago). En la actualidad, trabaja en el Museo de Santiago y de las Peregrinaciones, y en la rehabilitación de un antiguo secadero de papel en el parque de O Carballiño (Ourense). En A Coruña tiene empantanada desde hace años la Casa de la Historia, un ambicioso proyecto museístico alrededor del castro de Elviña, para el que el ayuntamiento convocó un concurso internacional y que ha quedado guardado en un cajón.

Gallego Jorreto sostiene que su arquitectura “quiere ser normal, la importancia está en la intensidad y en la capacidad de expresión y de significados, prestando especial atención al uso y al proceso constructivo”. A los arquitectos jóvenes les dice “lo mismo que me digo a mí mismo, que sean ellos y que sean críticos”. El arquitecto carballinés es de los que ha criticado la arquitectura del exceso: “Exceso de formas, de coste, de apariencia… y la crisis económica me ha dado la razón, porque al menos ha provocado la reconsideración del tema, en aras de un sistema más racional y más lógico”. Enhorabuena.