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Entradas para la categoría ‘Mobiliario urbano’

Me producen urticaria

jueves, septiembre 2nd, 2010

Leo en la agencia Efe que la iluminación artificial de las ciudades influye en el estado de ánimo y el bienestar de quienes las habitan, cuyas emociones se ven afectadas por esa luz urbana en aspectos como el sentimiento de arraigo o la estima hacia el espacio que les rodea, según un estudio de la arquitecta Berenice Calvillo. Puedo dar fe de ello: de hecho, a mí algunas farolas me producen urticaria, incluso estando apagadas.

Farola rococó coruñesa, perfecta para enmarcar monumentos Patrimonio de la Humanidad

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Farola estilo escobilla de váter, una plaga que se extiende por Pontevedra

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Farola modelo “me sobra el dinero porque he dejado a los constructores enladrillar el concello de Miño y no sé qué hacer con la pasta”

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Premios RIBA para Sevilla y Barcelona

jueves, mayo 20th, 2010

R.UNIDO-ARQUITECTURA

El Campus Palmas Altas, de Sevilla, del estudio Rogers, Stirk, Harbour+Partners, y la Ciudad de la Justicia de Barcelona y Hospitalet de Llobregat, de David Chipperfield Architects y Fermín Vázquez (b720 Arquitectos), que aparece en la foto de arriba, han sido galardonados con sendos premios a la excelencia en arquitectura que concede cada año el Royal Institute of British Architects (RIBA). Ambas construcciones optarán, junto con otros siete proyectos europeos y 93 edificios británicos, al Riba Stirling, que se fallará en octubre.

Lista completa de los ganadores del RIBA Award

Yo también tiraría la estatua de María Pita a la basura

jueves, mayo 21st, 2009

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Chapeau para Fernando Agrasar, que se ha atrevido a decir en público lo que muchos pensamos: que la estatua de María Pita en la plaza coruñesa que lleva el nombre de la famosa heroína es un horror y que estaría mejor en un vertedero. El argumento es claro: no se puede decorar un espacio público con estatuas decimonónicas en pleno siglo XXI.

No se trata de criticar al escultor, que hizo lo que le pidieron, sino de dejar patente que el urbanismo se debe ejecutar con elementos actuales, modernos y funcionales, y no plantando un “despropósito iconográfico”, como lo definió Agrasar: una estatua de bronce en paroxismo guerrero, sobre una peana con volutas y capiteles, y con un pebetero en la base junto al que aparece grabada la palabra “libertad”. El conjunto es para morirse.

Agrasar habla a título personal, aunque con la autoridad que le da el ser profesor en la Escuela Técnica de Arquitectura de A Coruña y de haber sido el responsable, desde 1999 hasta el 2007, de la Comisión de Cultura del Colegio Oficial de Arquitectos de Galicia en A Coruña. Precisamente, sus colegas del COAG emitieron hoy una nota en la que no se responzabilizan de la opinión de Agrasar, que, dicen, es “una valoración subjetiva, no sustentada en criterios técnicos ni normativos, sino méramente estético”.

Flaco favor hacen los arquitectos coruñeses a su profesión. Callar (el que calla, otorga) cuando tienen motivos más que de sobra para alzar la voz por los desmanes cometidos en su ciudad durante las dos últimas décadas. La etapa de Francisco Vázquez fue nefasta para una urbe que engaña a los turistas por su configuración peninsular, pero que está a años luz de otras capitales españolas en arquitectura, urbanismo y servicios.

Ahí van otros horrores coruñeses que yo tiraría  a la basura:

– El Palexco y el centro de ocio del puerto

– El tranvía chu-chu

– Las farolas de los Cantones (modelo “quiero y no puedo”, según una pintada que alguien les hizo una vez)

– El obelisco Milenium

– El ascensor bola (tengo la esperanza de que un día se salga de su eje y ruede hasta el mar, sin que haya desgracias personales, por supuesto)

– El mirador cubierto del monte San Pedro

– La balaustrada del paseo marítimo

– Las jardineras de la Ronda de Outeiro

Resbalones y caídas en el puente de Calatrava

lunes, septiembre 29th, 2008

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Está claro que, si los periodistas nos empeñamos, podemos estirar una polémica hasta el día del Juicio Final (eso, y que no hay nada que nos guste más que hacer leña del árbol caído). El Corriere de la Sera publicaba ayer un reportaje sobre los “numerosos resbalones y caídas” sufridos por los viandantes que atraviesan a diario el puente de Calatrava sobre el Gran Canal de Venecia. Según el rotativo, desde que fue abierta la pasarela diez turistas han tenido que ser atendidos en el hospital tras haber tropezado mientras lo cruzaban.

Para evitar denuncias de ciudadanos y turistas, el ayuntamiento ha pedido permiso al arquitecto español para colocar carteles que adviertan sobre los “engañosos escalones”. El problema, según el diario milanés, es que el puente tiene unos peldaños más largos que otros, y, además, como son de vidrio opaco no se aprecia bien la inclinación.

Después de toda la polémica sobre su inauguración, especialmente por la falta de un acceso para minusválidos, algunas personas en sillas de ruedas o madres que empujan sillas de bebé han asegurado que el puente se pasa fácilmente debido a que los peldaños son bajos y largos. Es más, los miles de turistas y venecianos que cada día lo atraviesan lo consideran «una maravilla», reconoce el rotativo. Pero el titular es el titular, y eso es lo que queda.

Hay que recordar, sin embargo, que la pasarela de Calatrava sobre el río Nervión, en Bilbao, también sufrió fuertes críticas por su piso deslizante. El vidrio es muy estético, pero quizá no sea el material más apropiado para transitar sobre él en exteriores.

Asturias y la voluntad

miércoles, septiembre 17th, 2008

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Este fin de semana estuve en Asturias. Iba con la idea de contemplar alguna de las dos etapas de la Vuelta a España que se desarrollaban en las carreteras del Principado, pero al final solo vi a los ciclistas en la televisión de un bar de Gijón el día del Angliru. Bueno, el ciclismo era la excusa para dar un paseo por la región vecina (y “prima hermana”, dice el refrán) y la verdad es que fue muy interesante. Hace poco, Jorge Casanova publicó en La Voz una serie de reportajes sobre el “guapismo” asturiano; yo voy a dar mi propia versión. Trataré de ser lo más objetivo posible, porque cuando uno viaja tiende a verlo todo del color de rosa y desmerecer lo que tiene en casa, y no siempre es así. Por otra parte, tampoco voy a hacer juicios sumarísimos sobre lugares en los que apenas he estado unas horas. Allá voy.

p9130118.JPGEn primer lugar tengo que reconocer que lo del “guapismo”, en contraposición al “feísmo” gallego, no es un cliché. En general las casas están más arregladas, pintadas (y de otros colores aparte del amarillo “Danet”), sin ladrillo a la vista y con la finca cuidada. Esto se aprecia incluso en zonas de mayor degradación como la cuenca minera. Por otra parte, no he visto pazos de cartón piedra ni cierres de bloques de tres metros de altura. ¿Es una cuestión de arquitectos o políticos? No, es sólo la voluntad de querer hacer las cosas bien, para satisfacción de uno mismo y de los que le rodean; al final es el ciudadano el que tiene el poder de cambiar las cosas. En cualquier caso, no me parece un mérito especial de Asturias porque la realidad es que sales de Galicia y en la mayoría de las comunidades cuidan estos detalles.

Oviedo. El casco viejo no me pareció para tanto. Tiene su encanto, por supuesto, pero haciendo un poco de chauvinismo creo que el de Santiago o el de Pontevedra, por poner dos ejemplos de aquí, le dan mil vueltas (la piedra es la piedra). Quizá fue porque el día era lluvioso, porque en la plaza de la catedral habían plantado un escenario y estaban ensayando a ver cuántos decibelios aguantaba la torre, porque la de Porlier estaba llena de tenderetes tipo feria medieval o porque me molestó que estuvieran en labores de carga y descarga a las 4 de la tarde. Lo que está claro es que una zona histórica, aparte de monumentos, tiene que tener vida: calles peatonales, comercios, cafés… No como el de A Coruña, convertido en un gueto de pubs y viviendas rehabilitadas para nuevos ricos.

Lo que más me gustó de Oviedo fue su Ensanche: calles amplias, plazas, estatuas, fuentes, terrazas y el parque de San Francisco, que no es el Retiro, pero más que suficiente. ¡Qué importante es para cualquier ciudad tener un pulmón verde en el centro! Por si fuera poco, los ovetenses tienen el monte Naranco para esparcirse, con sus joyas del prerrománico, senderos peatonales para subir (lo opuesto al modelo coruñés y su ascensor bola al monte San Pedro), miradores, merenderos…

p9120075.JPGLo que menos me gustó: el palacio de congresos de Calatrava, un auténtico mamotreto en medio de la slow city, una urbe modesta y tranquila. Totalmente fuera de escala y con una forma injustificable, salvo para llamar la atención. La de barbaridades que se cometen en nombre del efecto Guggenheim… Ah, y que le hayan roto las gafas a Woody Allen.

Gijón. La comparan con A Coruña, pero creo que se parece más a San Sebastián (o San Sebastián a Gijón…). El paseo de San Lorenzo, con su mobiliario de color blanco (valla, farolas, bancos…), acentúa el ambiente marino y no resta protagonismo a la playa. De nuevo es inevitable traer a colación mi ciudad, con sus farolas y postes rojos para el tranvía y su petrea balaustrada que todos los años es derribada por la fuerza del mar en Riazor.

Lo que más me gustó: el paseo está separado de la carretera (y en cierto modo aislado) por una instalación continua de estructura metálica (siempre pintada de blanco) que contiene hileras de bancos protegidos por una especie de parasoles o brise-soleil. De vez en cuando se intercalan unos contenedores de acero inoxidable, todos idénticos, que alojan puestos de helados y otros servicios. Una línea de tamarindos por detrás completa el conjunto. La estructura es ligera y permite el paso por debajo para acceder a los pasos de cebra y paradas de bus.

Y para teminar otra comparación odiosa: circulé entre Oviedo, Gijón, Mieres y Langreo por varias autovías (la Y y la Minera) sin que me costase un duro. Aquí tengo que pagar 50 céntimos para ir a trabajar a 15 kilómetros de mi casa, por una autopista (A Coruña-Carballo) que en cualquier ciudad forma parte de las redes periurbanas y de circunvalación. Autopista que en su día se prometió como autovía gratuita. ¿Y qué decir de la AP-9, la principal arteria de Galicia, hipotecada hasta el 2048 por obra y gracia del anterior Gobierno de la Xunta? Falta voluntad: en Asturias ya habrían quemado las cabinas de peaje.

p9120071.JPGPD . Lo sé, esto está muy lejos del microblogging. Procuraré sintetizar.

Puente de Calatrava en Venecia

jueves, agosto 21st, 2008

venecia1-1.JPGYa hay fecha para la inauguración del cuarto puente sobre el Gran Canal de Venecia, obra del arquitecto e ingeniero valenciano Santiago Calatrava. Será el próximo 18 de septiembre, en una ceremonia a la que podría asistir el presidente de la República. Honores para un proyecto polémico sometido actualmente a dos investigaciones: una, de la Fiscalía, para aclarar los posibles peligros de un derrumbe de la infraestructura, y otra del Tribunal de Cuentas, por el excesivo coste de las obras (unos 20 millones de euros).

No voy a entrar en lo del dinero, pero que se dude de la capacitación y los cálculos de un profesional de la talla de Calatrava (experto en puentes, además) me parece inconcebible. Está previsto que un equipo de técnicos controle las 24 horas del día y durante al menos cinco años los movimientos de la estructura. Otra crítica que le han hecho al arquitecto español es que el puente no contempla el acceso de discapacitados. Creo que sólo cuatro de los 434 puentes de Venecia pueden ser cruzados en silla de ruedas, pero bueno, en este punto no voy a defender al español.

Al pobre Calatrava siempre le rodea la polémica. En Bilbao acabó a la greña con el ayuntamiento porque desvirtuaron su puente peatonal sobre la ría del Nervión pegándole una pasarela que conectase con las torres de Arata Isozaki. En mi opinión, el arquitecto tenía toda la razón, y las autoridades municipales debieron haber previsto antes la urbanización de toda la zona, no ir haciendo remiendos sobre la marcha. También es conocido su enfrentamiento con Norman Foster, que supuestamente plagió su proyecto para el Reichstag alemán (la historia puede leerse aquí).

Pero bueno, Calatrava puede estar contento porque tener un puente en el Gran Canal de Venecia es todo un hito. Solo hay otros tres: el mítico Rialto, de piedra, construido entre 1588 y 1591 y diseñado por Antonio da Ponte; el puente de la Academia, en madera, inaugurado en 1933 (reemplazó a otro de hierro de 1854), y el puente de los Descalzos, también en piedra, de 1934.

El puente de Calatrava mide 94 metros y su anchura es de unos 3 metros en cada orilla, para ir ampliándose progresivamente hasta alcanzar los 9 metros en el centro. De esta forma, los paseantes podrán detenerse a admirar el paisaje sin molestar a los que estén cruzando de un extremo a otro. Esta “pasarela de luz”, como la ha definido su autor, contará con luces fosforecentes, pasamanos de bronce y barandas y escalones de vidrio.

Actualización:  El ayuntamiento de Venecia ha decidido cancelar la ceremonia de inauguración del puente de Calatrava tras las numerosas polémicas que han rodeado su construcción, según anunció la concejala de obras públicas, Mara Rumiz. El puente se abrirá a mediados de septiembre sin ninguna ceremonia extraordinaria. Los partidos derechistas en la oposición habían amenazado con iniciativas durante la ceremonia de inauguración para protestar por el elevado coste del puente respecto al presupuesto inicial. La mencionada carencia de un acceso para minusválidos es otro de los motivos de discordia. Rumiz consideró, no obstante, que el puente «es bellísimo» y que «Venecia necesitaba una gran obra de arquitectura contemporánea». Aseguró que los ciudadanos venecianos y los turistas sabrán apreciar la originalidad de la construcción y su utilidad.

Off topic: sé que hay una iniciativa en la blogosfera para no publicar hoy nada como homenaje a las víctimas del accidente aéreo de Madrid. Yo me niego a hacerlo, y aprovecho para decir que me parece lamentable la información que están dando los medios de comunicación. Valga como ejemplo esta perla escuchada hoy en las noticias de Antena 3 acerca de una persona fallecida en el siniestro: “Hace poco le habían implantado un marcapasos en su corazón (…), pero ha dejado de latir para siempre”. Morbo, recreación en el dolor y especulaciones sin base en nombre del derecho a informar. Y de esto sé un poco.

Farolas coruñesas (1)

lunes, agosto 11th, 2008

farolaparra_1.jpg¿Las recuerdan? Son las famosas farolas-parra de la Ronda de Outeiro, en A Coruña. Creí que su rastro se había perdido para siempre, pero el archivo de La Voz me ha dado una gran alegría. Cuando las vi por primera vez no daba crédito; no sabía qué era peor, si esa pantalla estilo preservativo o el racimo de uvas colgante. Bueno, sí, esto último. Ignoro qué pasó por la mente del (o de la) concejal de Urbanismo de turno para seleccionar este modelo. ¿Fue un arrebato etílico? ¿Un homenaje al universo del vino? En cualquier caso no duraron mucho, creo que las retiraron porque la gente las rompía a pedradas.

Seamos serios: el mobiliario urbano de una ciudad, al igual que la arquitectura, tiene que tener una unidad, un denominador común. En el estilo, en el color, en la forma… Lo primero es la función, y después elegir un diseño acorde con los tiempos y que no esté trasnochado. Si uno va a Londres, los bancos que hay en los parques son prácticamente todos el mismo modelo de madera. Amplios, discretos y robustos, con la deliciosa costumbre de que cualquier ciudadano puede “comprarlo” y colocar una pequeña placa que recuerde a algún familiar o amigo que se sentaba siempre en ese banco. A lo que íbamos: las farolas tienen que iluminar adecuadamente, ser eficientes y ahorrar energía, tener un diseño moderno y duradero… No son adornos, el problema de muchos políticos es que confunden la arquitectura con la escultura y el urbanismo, con la mala decoración.

Las jardineras de Hércules

domingo, agosto 10th, 2008

image1.jpgOtra de mobiliario urbano. Esta vez en la ciudad de A Coruña, que siempre me proporciona momentos de diversión. La foto está tomada en la Ronda de Outeiro, esquina con la Avenida de Arteixo. Obsérvese el apelotonamiento de jardineras, esos pétreos e historiados maceteros con la torre de Hércules como motivo central. Bien, el racionalismo y la funcionalidad nunca han sido el fuerte de este ayuntamiento, pero estas jardineras con las bolas colgando… Especialmente ridícula me parece la vertical.

Mención especial merece también la unión de la farola con la acera, en plan levitación trascendental. Es un modelo que sustituyó a las famosas farolas… Pero no. Esto se merece un post aparte. O mejor, una serie. Atentos.

Una marquesina de 60 millones

viernes, agosto 8th, 2008

image13-1.jpgDe las antiguas pesetas, para que nos entendamos. A veces nos preguntamos dónde entierran el dinero nuestros políticos, y aquí tenemos una respuesta. Exactamente 359.870,28 euros. La cifra aparece en un cartel informativo situado junto a una de las nuevas marquesinas de autobús de Fonteculler (Culleredo). La obra, impulsada por la Xunta, se terminó en mayo del 2007, pero ya sabemos como funcionan estas cosas, siempre queda algún resto (carteles, escombros, tubos de plástico y otros materiales…) sin recoger. Pero de eso hablaremos otro día.

¿Era necesaria una obra de esta envergadura para que cuatro personas (no suele haber más) esperen el autobús? Pues no. Falso high-tech de acero y cristal para un barrio de clase media que hasta hace poco vertía sus detritus directamente a la ría del Burgo (de esto también hablaremos otro día). Claro que quien paga es Europa (fondos Feder), así que no hay problema.

Lo mejor de todo es que la marquesina de Fonteculler no cumple su función: al ser tan grande y abierta no protege de la lluvia y el viento; y como la cubierta es de cristal tampoco quita los rayos del sol, más bien actúa como una lupa (la foto engaña, porque el pavimento de debajo es de pizarra oscura y parece que hay sombra, pero no). O sea, que o te mojas o te asas. Chapeau.

Durante un viaje que hice a los países nórdicos me fijé en las paradas de autobús que había en todo el sur de Finlandia. Eran muy simples, prácticamente una chapa de metal curvada, pequeñas y casi se podría decir que hasta feas. Pero eran todas iguales y, desde luego, no tenían pinta de que las arcas públicas se hubieran hipotecado por ellas. En Noruega es todavía mejor: en la mayoría de los pueblos la gente espera en un ensanchamiento de la carretera, sin ningún tipo de instalación, solo con su paraguas. Pero ya se sabe que el clima de Escandinavia es tropical comparado con el de Galicia…

Colorín colorado

martes, agosto 5th, 2008

img_0478-2.JPGHace una semana estuve paseando por la calle principal de Miño, cuyas aceras lucen la curiosa composición cromática que se aprecia en la fotografía. La rampa por la que parece caminar un chico no es un guiño a los skaters, sino una original (soy benévolo) forma de delimitar el espacio destinado a los contenedores de basura. El concello incluso pavimentó de arcoiris algunas zonas privadas adyacentes y todos los vecinos menos uno (que prefirió que no le decoraran la entrada a su casa) parecen estar encantados. A mí me resulta bastante hortera, pero bueno, luego nos quejamos de que los políticos no hacen nada.

Y no sólo hay baldosas nuevas: bancos, papeleras y demás mobiliario urbano son de diseño, incluyendo unas modernas farolas firmadas por Santa & Cole; la calzada está jalonada por hitos luminosos de aluminio, el mismo material que recubre los parterres de los árboles, y se han instalado unos apagacigarros de granito y acero. También se ha remozado la fachada del ayuntamiento, cubriéndola con un material similar al Alucobond, y se ha creado la Plaza del Parchís, que incluye un tablero gigante, cascadas de agua y una peculiar escultura de varios metros de altura dedicada a la liberación de la mujer (deduzco, por las cadenas rotas que hay en su base).

¿De dónde ha salido el dinero para pagar todo esto? Evidentemente, de las arcas municipales, que en los últimos años recibieron una inyección de efectivo sin precedentes gracias al proyecto Costa Miño Golf (antiguo Costa Anácara). La ciudad fantasma que se erige entre la AP-9 y Vilanova de Miño se ha convertido en el icono gallego de la burbuja inmobiliaria, cuyo estallido ha hecho que cientos de personas digan adiós a parte de sus ahorros, invertidos en ladrillos que ahora permanecen apilados, o a sus sueños de veranear a unos minutos de la playa. Estos días podemos leer en el periódico los casos de personas a las que les expropiaron de manera forzosa sus fincas para el lucro de una empresa privada, que consiguió a precio de saldo terrenos para construir viviendas de medio millón de euros. Muchos de esos propietarios ni siquiera han cobrado el dinero en que tasaron sus ferrados, a diferencia del concello que permitió toda esta negra situación. El mismo concello que ahora pinta las aceras de colores.