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Entrevista: Manuel Gallego Jorreto

Sábado, Enero 15th, 2011

Las gafas de aluminio de Nicholas Grimshaw; las chaquetas verdes de Lord Foster; los anillos moebianos de Zaha Hadid… Nada de eso veremos en nuestro encuentro con Manuel Gallego, un paisano normal, camisa a cuadros, jersey de cuello de pico azul marino y unos zapatos gastados. Y ahí está, en el mismo estudio desde hace casi treinta años en la calle Piñeiro Pose de A Coruña, con un equipo de siete personas que continúan trabajando a las 8 de la tarde un día antes de que su jefe vaya a Madrid a recoger la medalla de oro del Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España.

A estas alturas de su vida y tras haber recibido el Premio Nacional de Arquitectura en 1997, supongo que mira los galardones con cierta distancia. De los elogios que le ha dedicado el Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España (“la alta calidad del conjunto de su obra”, “la búsqueda de la expresión de lo universal a partir de la presencia de lo particular”, la “condición ética de su arquitectura”), ¿con cuál se queda?

Van las tres unidas. A mí me parece que es ético el actuar en la vida con lo que tú crees. Y yo creo que lo universal solo tiene sentido a través de lo particular. No se a qué se refieren cuando hablan de “alta calidad”. Yo la sustituiría por la palabra coherencia, lo que he pretendido es ser coherente con mi arquitectura.

Su obra icónica, no sé si estará de acuerdo conmigo, sigue siendo el Museo de Bellas Artes de A Coruña.

Yo no tengo una predilección tan clara. Los que me conocen de antiguo, me conocen más por obras pequeñas como el Museo de Arte Sacro o la casa pequeñita de Corrubedo, la primera obra que hice.

Es una pena que el museo no tenga más visitas o proyección exterior.

Pero eso es como el que tiene un coche y anda bien o anda mal. Eso es del director y del instrumento que maneja. Hoy en día los museos son artefactos que se gestionan, y de la capacidad de gestión nace la importancia del museo. También hay que darse cuente de con qué mimbres te mueves, no es lo mismo el Museo de Bellas Artes de A Coruña, que es un excelente museo en contenido, que el de Bellas Artes de Bilbao, que es buenísimo, o el de Sevilla.

Por cierto que en A Coruña todavía tienen guardado en el cajón su proyecto de la Casa de la Historia. ¿Hay alguna posibilidad de que salga algún día?

No lo sé, eso había que preguntárselo al ayuntamiento. Yo creo que muy pocas, porque si ya tuvo problemas económicos, ahora tendrá problemas más grandes. Si no hay dinero no hay nada que hacer.

Convocar concursos internacionales como aquel para luego no construir nada…

Sí, eso es un pequeño fracaso. No sé por qué no lo hicieron, porque nunca me lo explicaron, siempre me dijeron que no tenían dinero.

Toda su obra ha estado muy ligada a la piedra…

No, no, no… Yo fui de los primeros en utilizar los paneles de aluminio, creo que fui el primero en utilizar en Galicia el Trespa (aglomerado de celulosa), he utilizado muchos materiales. Siempre que cojo un material nuevo creo que abre un camino con un lenguaje nuevo, es como cuando aprendes un idioma. Un material nuevo es entrar en un universo de formas nuevo. Lo que pasa es que si te toca trabajar en la restauración de un edificio antiguo… Y también cuando he utilizado la piedra lo he hecho de forma diferente, porque los paneles de gran tamaño también fui de los primeros en utilizarlos. Paneles de 6 metros cuadrados por cuatro centímetros, y eso sólo se consigue con la tecnología nueva. Las tecnologías transforman los materiales, crean materiales nuevos y abren lenguajes nuevos en la arquitectura. Como pasó en la historia siempre. Pocas veces he utilizado la piedra como es tradicional, e incluso cuando la he utilizado como ves arriba (señala una foto de un muro exterior en la residencia del presidente de la Xunta, en Monte Pío) lo he hecho con tecnología nueva, con la barrena, con los cortes. Ahí he buscado que lleve la impronta del obrero, la impronta personal del hombre que trabaja a pesar del instrumento nuevo.

Galicia es tierra de canteros, pero el trabajo que desarrollan está infravalorado actualmente, ¿no cree?

Es que el trabajo ha cambiado, ha cambiado la técnica. Ha cambiado tan extraordinariamente que el material mismo es distinto. Primero ya se utilizaban piedras distintas, tenían que tener otra dureza y otra labra, y las piedras duras con la labra puedes hacer casi como cristal con ellas. Por eso me interesa la construcción. Un material, cuando te metes en él es un nuevo vocabulario, te abre la posibilidad de cambiar de idioma.

Usted trata la piedra con delicadeza y elegancia, por ejemplo en Monte Pío, dándole un aura exquisita (y perdón por ponerme pedante) que contrasta con el brutalismo que se ve en muchas viviendas con fachada de granito, en especial con granito rosa de Porriño.

La Presidencia está todo hecho en grandes mampostes trabados. Tiene más influencia casi de la arquitectura de los incas que de la arquitectura gallega, en el trabazón de las piedras. He utilizado la piedra delicadamente cuando, como por ejemplo en el Museo de Bellas Artes, es una piedra que tiene roce con la persona. Entonces he procurado que tenga un roce como si fuera cuero, es una piedra casi blanda. Yo he utilizado una piedra de grano muy fino, de color tostado, caliente y blanda, y la he tratado delicadamente. Pero otras veces no: por ejemplo, en los institutos de la Universidad de Santiago es una piedra casi como un metal, con un tamaño grandote que nos dio mucho trabajo porque entonces la piedra no se colgaba. Porque encontré un cantero que tuvo valor y se atrevió, que es Manuel Deogracias, de Badajoz. Es una piedra que sólo se encuentra en Extremadura. El granito rosa está extraordinariamente bien tratado en el peine de los vientos de Peña Gánchegui y Chillida, no está nada amariconado. En cambio otras veces tienes tú razón. Lo utilizan para encimeras de cocina, para chaletitos muy cursis, o para lápidas. Cada material es un mundo, es como la palabra, la puedes usar de muchas formas, y cada forma y tecnología te da la posibilidad de estirarla y expresar miles de cosas con ella.

Varias voces autorizadas, entre ellas usted y el decano del COAG, Celestino García Braña, han dicho que la crisis ha traído un aspecto positivo: poner coto a la arquitectura del exceso practicada en los últimos años y hacer que se reconsidere el tema “en aras de un sistema más racional y más lógico”. ¿De verdad servirá para algo? ¿No cree que los constructores están tomando aliento para volver a galopar en cuanto se recupere la economía?

Quiero pensar que no. Porque es una crisis muy seria. Yo ya pasé la crisis del 73, de la construcción y energética, y no tiene comparación. Es una crisis financiera, económica universal, que lleva aparejada crisis de más cosas. Y lo que está poniendo en evidencia es el sistema de consumo que llevamos, si tiene salida o no. Yo creo que no. Lo que no me parece válido es buscarle recetas a la crisis actual para compensar los mismos defectos y que vuelva a seguir igual. Requiere una consideración profunda. Es un tema delicado, pero creo que el sector de la construcción no estaba bien ordenado. No me parece normal que en España se construya más que en Francia, Alemania e Inglaterra juntas. Y tampoco que se haga una arquitectura que tenga como objetivo el ganar la atención por el exceso. Hablo de exceso económico, exceso de formas, de costes, de tecnología para hacer una cosa más sencilla. Era un derroche, y eso es lo que nos está haciendo reconsiderar este mundo que consideramos sostenible. Al final, lo válido es que es una reflexión sobre un tema de solidaridad con la vida.

¿Qué opinión le merecen casos como el del Ayuntamiento de Miño, que, no contento con dejar a medio construir y medio vender la mayor urbanización de Galicia (más de 5.000 viviendas) y de “enladrillar” el cinturón costero, ahora también quiere construir en el último reducto que queda libre, el monte Piñeiro, al lado de las marismas y de la playa?

Me parece un disparate, por dos razones. Primero, porque es una producción de construcción sin producir riqueza, favorece la especulación y la inversión inmediata, pero no riqueza. Y segundo, porque destroza. Hay ciertos paisajes y aspectos del territorio que habría que conservarlos porque van a ser las referencias dentro de unos años y todo va a estar construido. Si quedan referencias, reconocerás un país. Si no, no. No creo que haya que conservar todo, porque todo cambia constantemente. Lo que hay que hacer son cambios inteligentes y con sensibilidad.

Usted no ha sido un arquitecto que se haya prodigado mucho, por lo menos no al nivel que acostumbran ahora muchos estudios de mediano y pequeño tamaño. ¿Por qué? ¿Porque no ha tenido encargos? ¿Porque quería tener un mayor control de los proyectos?

Por las dos cosas.. Mis condiciones personales son sencillas, no es el dinero: es que yo pueda explicar o hacer parte de lo que quiero en aras de la racionalidad, porque lo más creativo no se lo cuento a nadie, lo tengo que dar sin que se moleste nadie.

¿Qué le han dicho los presidentes de la Xunta que han vivido en la residencia que usted construyó en Monte Pío? ¿Están contentos?

Están contentos. Fraga, al cabo de un año o dos me llamó y me dijo que me daba las gracias por la casa que había hecho, lo cual en Fraga tiene un mérito increíble. Y a Touriño sé que le gustaba.

Esta semana se han inaugurado los dos primeros edificios de la Ciudad de la Cultura. Dejando a un lado la polémica sobre el proyecto (la idoneidad de su elección, el coste…), ¿cree que todavía puede salvarse y convertirse en un referente para Galicia, y de Galicia para el exterior?

Ya no sé nada. No lo sé. Me cuesta trabajo creerlo. Porque no es de las arquitecturas que más admiro. Pero el mundo de la arquitectura anda un poco revuelto. Se asocia a un mundo de imágenes y no es verdad. Es como si el mundo de la literatura fuera un mundo de imágenes. La imagen tiene una importancia decisiva en la arquitectura, pero tiene tanta importancia el significado de las imágenes, y su intensidad, la emoción que producen. A mí la Ciudad de la Cultura me produce poca emoción. La maqueta me gustaba mucho, pero la ciudad no. De todas formas creo que hay que ser respetuosos con el autor de la Ciudad de la Cultura. Y la Ciudad de la Cultura ya podían acabarla de un puñetera vez con ella, porque hay que saldar la historia. Es sorprendente cómo un presupuesto puede llegar a eso, porque la arquitectura tiene unas limitaciones presupuestarias y de tiempo, siempre, que condicionan la obra. No es lo mismo hacer una obra durante diez años que en dos años. Y no es lo mismo hacerla con un presupuesto que con otro. Esto es un problema que a los colegas nos tiene un poco desconcertados, cómo es posible esto, es un verdadero misterio. Y para los ciudadanos debería ser más misterio aún.

Entrevista: David Chipperfield

Sábado, Mayo 29th, 2010

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Esta entrevista tenía que haberse realizado el pasado 20 de abril en las oficinas centrales de David Chipperfield Architects en Londres, pero la erupción del volcán Eyjafjalla trastocó mis planes de conocer in situ el estudio de uno de los arquitectos más prestigiosos del mundo. Finalmente, y con la inestimable mediación de la Fundación Barrié (¡gracias, Marta!), fue posible conocer al autor de la reconstrucción del Neues Museum de Berlín, que vino a A Coruña como colofón de la exposición Form Matters. Quien esté por Galicia todavía está a tiempo de verla, hasta las 9 de la noche del domingo, y la verdad es que merece la pena. Hay otra forma de hacer arquitectura y Chipperfield lo sabe bien.

David Chipperfield: “Intento reducir la arquitectura a su punto más silencioso”

Zapatos marrones de ante, vaqueros blancos, camiseta y chaqueta oscuras y gafas de pasta a juego con sus cejas. David Chipperfield (Londres, 1953) se presentó ayer en A Coruña con este atuendo informal para clausurar la exposición Form Matters, una fantástica retrospectiva de su obra que todavía podrá contemplarse hasta el domingo en la Fundación Pedro Barrié de la Maza. La noche anterior, Chipperfield había aterrizado en Galicia y no resistió la tentación de pasar por su casa de Corrubedo.

En los textos de la exposición dice que los arquitectos deben ser responsables e imprevisibles a un tiempo, y no ignorar ciertos límites en su trabajo. ¿No cree que muchos han sobrepasado esos límites en la última década?

Ha habido mucha experimentación en la forma arquitectónica y, a raíz de la construcción del Guggenheim de Bilbao y del enorme éxito que tuvo, los edificios se ven no sólo como museos, sino como iconos para la propia ciudad. Se han conjugado una serie de circunstancias para dar lugar a lo que podríamos llamar la tormenta perfecta: gran cantidad de fondos para edificios singulares, experimentación con la forma y que la gente se ha dado cuenta de la importancia de tener un edifico icono como una marca representativa de la ciudad.

La Expo 2010 de Shanghai se presenta bajo el título «Mejor Ciudad, Mejor Vida». ¿No estamos borrando la identidad de nuestras ciudades al convertirlas en centros de servicios, llenando el centro de museos, tiendas y oficinas y llevando a la periferia la vivienda y la industria, que tradicionalmente han sido los motores urbanos? ¿Corremos el riesgo en Europa de que nuestras ciudades asuman el modelo del «downtown» estadounidense?

Estoy de acuerdo con lo que usted dice, es un problema bastante grande. Pero el mundo inmobiliario es una industria y hay una especie de conspiración entre los inversores y el sector de la construcción; se está construyendo muchas veces no sólo porque se necesita ese edificio, sino porque forma parte de la industria de la inversión. En España, en los últimos 10 años ha habido una extraña libertad para el urbanismo y en el mundo anglosajón también, hemos llegado a una desfiguración total del mercado inmobiliario y del urbanismo.

Para ser un arquitecto británico (la arquitectura moderna británica se asocia, en una especie de reduccionismo, al «high-tech») sus edificios tienen un sobriedad clásica. Usted trabajó con Richard Rogers y Norman Foster, pero no parece hacer gala de la tecnofilia que derrochan sus colegas: ¿Le desagrada que la tecnología esté visible en los edificios?

La tecnología está visible en todo, la cuestión es la manera en que se expresa. Rogers y Foster prefieren expresar el papel de la estructura, la provisión de servicios, y formalizar estos elementos dentro del propio lenguaje arquitectónico del edificio.

El Museo de Literatura Moderna de Marbach (Alemania) remite a un templo clásico. ¿Qué opina sobre el clasicismo puro por el aboga el príncipe Carlos de Inglaterra?

No creo que el príncipe Carlos esté abogando por el clasicismo, más bien rechaza el modernismo. Eso lo encuentro bastante extraño. Todo empezó hace unos quince años con un comentario que hizo de que la calidad de la arquitectura moderna en el Reino Unido era bastante pobre, y creo que tenía bastante razón, en su momento fue una crítica muy valiente. Pero personalmente no estoy de acuerdo con lo que dice de que habría que volver a los estilos históricos.

Usted utiliza todo tipo de materiales en la piel del edificio: ladrillo, vidrio con bronce, hormigón, roca volcánica, madera. ¿Alguno es su favorito, como el titanio para Gehry o el hormigón para Niemeyer?

Para mí no hay un material por encima de los demás. Tenemos que buscar siempre el más apropiado. Tengo el privilegio de trabajar en distintos lugares y tengo que ajustar la forma de trabajar, los materiales que utilizo y las ideas a la cultura local. Por ejemplo, podría utilizar el ladrillo el Berlín o el hormigón en México. Pero el hormigón es un material extraordinario de nuestros días, al igual que el vidrio, y anteriores generaciones de arquitectos estarían celosos de las posibilidades que nos ofrecen.

¿En la arquitectura de Chipperfield no hay espacio para la curva?

En mi arquitectura hay sitio para todo lo que tenga su razón. Yo no soy un formalista, intento siempre reducir la arquitectura a su punto más silencioso y la geometría de un cubo es lo que más se aproxima. La geometría de las curvas es un poco más ruidosa.

Usted ha criticado los concursos de obra pública en el Reino Unido, por la ausencia de arquitectos en el jurado. ¿Se siente maltratado en su país, donde ha construido menos que otros paisanos?

Inglaterra no ha sabido crear unas condiciones positivas para la práctica de la arquitectura en comparación con España, donde, a pesar de los actuales problemas económicos, hay una relación muy saludable entre la enseñanza de la arquitectura, su práctica, los concursos y la industria. En España el sistema de concursos públicos ha permitido a los arquitectos jóvenes obtener trabajo y enseñar en las universidades, y así los estudiantes también se benefician de lo que están haciendo, e incluso pueden ayudar a sus profesores a preparar algún concurso.

Uno de los últimos proyectos de Chipperfield ha sido la reconstrucción del Neues Museum de Berlín —que alberga el célebre busto de Nefertiti—, un complejo trabajo de restauración que ha merecido unánimes elogios.
¿Qué lecciones se pueden extraer a la hora de abordar trabajos similares?

Estamos hablando de un monumento destruido por las bombas (en la Segunda Guerra Mundial) en el centro de la ciudad y eso lo hace un edificio muy singular. La aproximación fue muy parecida a la forma de trabajar de un arqueólogo. Se cogen los fragmentos que quedan, se reparan y se intentan unir de forma que tengan sentido en un nuevo conjunto, pero basándonos en su origen histórico. Al principio hubo polémica por mi interpretación de ese elemento nuevo: yo no quería que fuese una copia de lo antiguo, que fuese una imitación de lo que faltaba, sino un edificio nuevo basado en lo que había allí antes y en las ruínas.

En Galicia es usted conocido como el arquitecto británico que se hizo una casa en Corrubedo. Cuénteme el proceso que le llevó a esta esquina atlántica y por qué decidió construir aquí una vivienda.

También me deben conocer como el arquitecto británico que promociona Galicia en el extranjero, pero no demasiado, porque quiero que el secreto de Galicia se mantenga. Recibí la primera invitación para visitar Galicia del arquitecto Manolo Gallego, que es un buen amigo mío, y vine con mi familia hace veinte años. Desde entonces hemos vuelto año tras año y hemos desarrollado un cariño y una fuerte relación con Galicia y especialmente con la ría de Arousa.

Las maquetas de la exposición son realmente extraorinarias. ¿Qué importancia tienen las maquetas actualmente, cuando todos los estudios de arquitectura trabajan con ordenadores y renderizados 3D?

En nuestra práctica utilizamos las maquetas para explorar ideas, son modelos a gran escala, de 1:30. Un solo proyecto puede tener cuatro o cinco maquetas distintas; no son muy detalladas, porque están pensadas para enseñar el espacio, no la forma. Pero para la exposición decidimos hacer unas maquetas mejor acabadas para mostrar el espíritu de nuestro trabajo.

Entrevista a David Chipperfield

Foto: Manuel Marras

Entrevista: Alfonso Penela

Lunes, Mayo 10th, 2010

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Como el ciberespacio no tiene límites, aprovecho para publicar aquí el texto íntegro de la entrevista que se publica hoy en la última página de La Voz de Galicia. Dice cosas muy interesantes, pero yo destacaría estos titulares:

“En Galicia hay mejores arquitectos que arquitectura”

“Seguimos construyendo como en la Edad Media, con cemento, ladrillo y arena, y deberíamos poder construir más con destornillador”

“A veces ser nuevo rico no es bueno, porque no se gasta el dinero bien”

“Una de las asignaturas pendientes es aprender a derribar”

“Una casa, igual que una ciudad, no se acaba el día que has acabado la obra. Entrarán allí y la construirán a lo largo del tiempo con su vida”

“A veces, cuando sueño con la Ciudad de la Cultura la imagino como una ruina maravillosa”

ENTREVISTA A ALFONSO PENELA


¿Cómo va el parador de Muxía?
Muy bien, desarrollando el proyecto a toda velocidad porque los plazos son justos, pero en este momento perfectamente. Hubo unas cosillas no muy comprensibles que distorsionaron las cosas, pero finalmente se pudieron arreglar.

¿Cómo va a ser?
El parador está en un sitio excepcional, de estos que te dan ganas de salir corriendo. Pero después te serenas y dices, voy a hacer un esfuerzo porque si lo consigo todavía voy a poner más en valor esa situación. El proyecto es una respuesta a un lugar extraordinario donde él define el proyecto. Muchas veces, un porcentaje muy grande de un proyecto es entender el lugar. Pero en el caso de Muxía el lugar es absolutamente determinante, por eso el proyecto es una arquitectura silenciosa, ausente, no se va a percibir en el paisaje y sólo una o dos piezas muy determinadas se posarán allí intentando añadir valor al lugar, igual que un buen puente en un río o un faro bien situado añaden valor al paisaje. Entendiendo que el hecho de construir sirva también para preservar el lugar.

¿Qué le parece la iniciativa para convertir los faros en establecimientos turísticos?
Si se hace bien y con elegancia, está bien. Hay que perder ciertos prejuicios, no podemos estar permanentemente haciendo museos y salas de interpretación porque no da de sí. El riesgo es que no se haga con sensibilidad: no entender dónde estás trabajando, la debilidad positiva de la propia arquitectura que lo sustenta, intentar crear ficciones estereotipadas que no atrapan los fantasmas y la esencia de ese lugar. Si intentas hacer un hotel estándar, con todos lo tópicos, no has entendido la austeridad, la sobriedad, la propia debilidad de estos sitios (debilidad en el sentido de lo construido, no del paisaje que es absolutamente potente). La mayoría de las veces se hace un ejercicio de conservación puramente escenográfico, las fachadas, y dentro entras y recibes un modo de ser convencional. Es siempre bueno que un lugar esté vivo y se use, pero es importante sensibilidad, discreción austeridad…

Precisamente, uno de sus proyectos más celebrados fue la reconversión en hotel de una antigua fábrica de salazón en Aldán.
La cuestión es no entender lo que puede soportar y lo que no un edificio como este. Si el edificio está pensado para que vivan dos o o tres personas, el farero y su familia, no puedes meter cuarenta. Si está pensado para un uso domestico no puedes meter un comedor para 40, lo destrozas. Tienes que ver su escala, su dimensión, y a lo mejor es un sitio donde pueden ir tres personas. Hay ciertos parques naturales donde tienes que pedir citas con un año de antelación y van entrando a cuentagotas las personas. Eso implica un modo de usar, a lo mejor hay que llevarse el saco de dormir para estar en ese sitio y no pretender que tenga todo el confort porque es matarlo. Igual exagero un poco, pero si no se hace bien puede ser peor

Cada vez que en Galicia hay un gran proyecto se apuesta por arquitectos de fuera, en vez de los de aquí. ¿Nos falta calarnos la boina?
En Galicia hay mejores arquitectos que arquitectura. No se le está dando la oportunidad a todos los que se la merecen. Pero dicho esto no quiero ser chauvinista, a mí si es un buen arquitecto que venga del lugar mas remoto del mundo, siempre que venga a hacer un buen proyecto y no a vender una marca. Pero en Galicia ha habido también un porcentaje muy grande de edificios institucionales y culturales hechos no por arquitectos foráneos y que la arquitectura que los sustenta es bastante menor.

A veces es más fácil hablar con un premio Pritzker que con un arquitecto gallego. ¿Es la de arquitecto la profesión con más egos?
Me imagino que sí, pero yo procuro estar fuera de esas historias. Hago mi trabajo lo mejor posible e intento hacerlo con la mayor naturalidad. Esto de construir es una cuestión en la que interviene mucha gente y yo le doy valor a todos. Cada día valoro más el trabajo de los obreros que me ayudan a hacer las obras, sobre todo los buenos, los respeto y los admiro, y pienso que tienen tanto valor como lo que hago yo.

¿Cómo se construye en Galicia, bien mal?
Es un arma de doble filo. Está como en todas partes bajando su nivel muy rápido, pero, paradójicamente, dado que teníamos unas condiciones de clima mas duras y exigentes que en otros lados, esto había creado unas educación y formación constructiva mejor. No es lo mismo construir en Canarias que en Galicia, Aquí no puedes construir con un bloque, revestir pintar y para casa, tienes que crear una cámara de aire. Eso había creado unos oficios y gente muy cualificada, pero se está perdiendo. Quizá la llegada de nuevos sistemas constructivos permitirá obviar esto, porque en gran medida seguimos construyendo como en la Edad Media, con cemento, ladrillo y arena, y deberíamos poder construir más con destornillador

El Pritzker lo concede una cadena de hoteles. Es como si el Nobel de Medicina lo diera Corporación Dermoestética…
El Pritzker tiene dos caras: a veces acierta y otras menos. Es una especie de equilibrio, pero en general lo han recibido grandes arquitectos y otras veces han sido cuestiones de marketing mas que de arquitectura

Usted trajo aquí a Paulo Mendes da Rocha, que se ha implicado mucho en la reordenación del campus de Vigo y finalmente se va a hacer una parte de su proyecto.
La parte principal no, pero con suerte si se desarrolla quizá induzca a la otra. Para mí el tema mas interesante es el nuevo modo de estructurar el campus a partir de vías elevadas. Lo que propone ahora es una parte de las construcciones que tendrían en sí mismas el espíritu de esas vías. Es un proyecto un poquilloambicioso que pudo haber asustado un poco.

Esa costumbre que tienen nuestros políticos de impulsar proyectos cuando no hay dinero y se quedan en el cajón, ¿se da también en otros lugares?
En todas parte cuecen habas y el problema no es solo los proyectos que acaban en el cajón, sino algunos que se llegan a construir. Toda esta financiación de la Comunidad Económica Europea… A veces ser nuevo rico no es bueno, porque no se gasta el dinero bien. Muchas veces todo este dinero de la CE ha precipitado que todo el mundo quisiera construir edificios, y yo siempre me imagino al que supervisa eso y dice: “Ah, otro centro cultural, otro auditorio, biblioteca…”. Que además nacen muertos antes de inaugurarse y también como arquitecturas menores, Ha habido poca rentabilidad social y arquitectónica de ese tipo de inversiones, se ha improvisado demasiado y en muchos casos mas que soluciones se han creado problemas. Costes enormes a las arcas municipales, la rentabilidad social es bajísima. Decidir hacer un edificio es algo muy fácil, solo tienes que encontrar un solar; entrar a revertir áreas urbanas con conflictos, hacer una reflexión, tomarse un tiempo, invertir donde sea mas necesario…, esto implica gestión, congeniar más personas y esto es complejo, lleva tiempo, las elecciones son pasado mañana y yo tengo que vender algo… Se venden edificios y se improvisa. Dentro de ese mercadeo entran a veces las estrellas de la arquitectura. Y lo se hace da igual, lo que importa es cuál es la marca que lo hace y cuando lo acaba. En ese juego entran a veces muy buenos arquitectos que no siempre aciertan.

Usted no se prodiga mucho fuera de Galicia. ¿No le gusta viajar?
Siempre ha mantenido una relación con el trabajo muy próxima, no sólo en la obra sino en el propio estudio. Nunca he tenido tentaciones de crecer, al menos de momento. Siempre considero que el mejor trabajo que puedes tener es el que tienes encima de la mesa y el que está cerca de tu casa. Esta imagen que se tiene ahora de los estudios de arquitectura de que tienen trabajo en todas las partes del mundo y en el estudio hay 350 personas, para mí eso no es garantía de algo, no me parece. A mí no me añade nada el viajar.

Pese a la crisis de la edificación, usted debe ser uno de los pocos arquitectos en Galicia al que le sobra el trabajo.
No me quejo, siempre he tenido trabajo. A lo mejor era poco y le dedicaba mucho tiempo, ahora tengo más y le dedico también mucho tiempo. Siempre he estado ocupado, con mucho y con poco. De algún modo estoy recogiendo el trabajo de 7 años para aquí. Ha coincidido con la crisis. Y luego he ido lentamente y con tranquilidad construyendo un proceso de trabajo más estable, nunca he tenido prisa, ni he querido crear una ficción.

¿Sobra obra nueva y falta más rehabilitación?
Creo que es necesario una parte de rehabilitación. Pero es un tema delicado, a veces nos empeñamos en rehabilitar algo y no tiene sentido, a veces rehabilitamos y por no entenderlo lo destrozamos. Es una escenografía, y a veces tampoco tenemos la claridad y la frialdad de analizar la situación, y a lo mejor hay que derribar y hacer algo nuevo. Una de las asignaturas pendientes es aprender a derribar, sería conveniente hacer un análisis critico de las ciudades, localizar áreas estratégicas e incluso en un determinado momento sería económicamente rentable derribar y volver a construir, regenerando la ciudad. Suena muy fuerte, pero es el camino.

¿Cuándo fue la última vez que le vino un cliente con el boceto de una planta en una hoja de papel cuadriculado?
Sigue ocurriendo de otra manera. Hace unos años llega un paisano que quería hacer una casa en el rural y me dice: “Quiero hacer una casa, pero yo quiero una casa moderna”. ¿Y cómo es eso? Pues los que viven al lado mío siempre la hacen de 9 por 9, o de 12 por 12, y yo la quiero de 10 por 12. Ahora estoy haciendo una vivienda unifamiliar y me pasa lo contrario: tengo a veces la sensación de que el cliente es más moderno que yo, tengo que frenarlo y decirle que lo que estamos construyendo es un hogar, y será todo lo contemporáneo que tú quieras pero tienes que vivir con tu familia, no vas estar de pie en tu sala de estar, perfectamente peinado, esperando a que te vengan a ver. Eso es lo que a mí mas me ha ayudado, tener una conciencia de la realidad y no preocuparte de cuestiones de imagen o de apariencia. El trabajo con los clientes tiene una componente lenta de aproximación que tiene que ver con que le tienes que abrir mas el abanico de opciones, y en el caso de las viviendas unifamiliares es muy difícil porque la gente tiende a sublimar ciertos deseos que te cuesta hacerle ver que hay una posibilidad mejor. El esfuerzo es grande.

Usted utiliza mucho la madera en interiores, un elemento que aporta calidez pero que en algunos ambientes modernos (y en Galicia especialmente) se desprecia como antiguo. ¿Nos hace falta un concepto nórdico de lo que es un hogar?
Esto de la frialdad y la calidez es relativa, no siempre es cuestión de material, lo que tienes que entender es el modo de vivir de las personas para quienes vas a hacer la casa. Entender que una casa, igual que una ciudad, no se acaba el día que has acabado la obra. Entrarán allí y la construirán a lo largo del tiempo con su vida, con el rastro de sus movimientos, con sus objetos, con sus cosas. Yo siempre recuerdo dos casas que hice para explicar cómo tienes que ponerte: hablaba de las dos casas y de sus cocinas. La casa de uno era una cocina Mozart y la otra era una cocina Spice Girls. Uno es un personaje muy tranquilo, sereno, ordenado y esa es su forma de vivir; pero la otra gente era lo contrario y toda la casa, como la cocina, podía aguantar cualquier tipo de objeto enorme, de desorden aparente (que es otro orden). Un hogar es un hogar, una vivienda tiene que tener esa cualidad, no puedes hacer una casa para que te hagan una foto en una revista.

¿Qué le parece la Exposición Universal de Shanghai? ¿Cree que tienen sentido estos eventos en la era de Internet?
Pudiera ser que en un lugar, en un momento dado, se produce una capacidad económica para hacer algo tipo propositivo o de investigación, arriesgar, ser ejemplar, que es una de las cosas que nos falla en Galicia. Y las exposiciones universales, salvo algunos ejemplos en la Historia que se aprovecharon para arreglar otra cosa, en general son un despilfarro inconsistente.

Qué bien, hemos terminado la entrevista y no ha salido la Ciudad de la Cultura…
A mí nunca nadie me preguntó mi opinión por la Ciudad de la Cultura, así que ahora es un poco tarde. Todo el mundo entiende que es un problema, algo que no tenía que haber sucedido, pero a mí me parece más grave lo que ha sucedido en toda Galicia con el despilfarro de equipamientos culturales y demás que se han hecho. Si sumas todo eso y la acción de todo eso sobre el territorio, sobre las economías de las ciudades y sobre nosotros mismos, el problema es más grave. A veces, cuando sueño con la Ciudad de la Cultura la imagino como una ruina maravillosa, me parecería un destino fenomenal.

Entrevista: Kazuyo Sejima y Ryue Nishizawa (SANAA)

Domingo, Abril 25th, 2010

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He tenido la suerte de entrevistar a Kazuyo Sejima y Ryue Nishizawa. Les envié un correo al día siguiente de ganar el Pritzker y, aunque en principio la cosa estaba cruda, finalmente me enviaron las respuestas. Es curioso, a veces resulta más fácil entrevistar a unos arquitectos japoneses, que acaban de recibir el premio más prestigioso del mundo y viajan continuamente por los cinco continentes, que a algunos gallegos…

Me ha llamado la atención lo que dicen de la arquitectura espectáculo, ya que, a priori, los proyectos de SANAA no pueden estar más lejos de la obra de colegas como Gehry, Calatrava, Libeskind, Eisenman… Quizá el recientemente inaugurado Rolex Learning Center de Lausana pueda inscribirse en esa corriente, aunque yo creo que más bien responde a las necesidades del programa (un edificio que fuera lugar de encuentro entre estudiantes y docentes) y a la debilidad de sus autores por los espacios indoor-outdoor.

Kazuyo Sejima y Ryue Nishizawa: “El espectáculo puede ser una parte razonable de un encargo”

Entrevista: Jean Nouvel

Martes, Marzo 23rd, 2010

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Voy a colgar en el blog algunas entrevistas que he publicado en La Voz de Galicia en los últimos años. Y voy a empezar por la que le hice a Jean Nouvel en el 2008, con motivo de la concesión del premio Pritzker al arquitecto francés. Yo ya había entrevistado a Nouvel algún tiempo atrás, cuando vino a A Coruña para participar en el concurso del palacio de congresos y centro de ocio del puerto de A Coruña. Nouvel hizo un proyecto precioso, con un edificio de inspiración industrial, elevado sobre la explanada marítima para remarcar su vocación icónica (uno de los requisitos del programa), pero hueco por debajo para asegurar la conexión del puerto con la ciudad. Pero el jurado prefirió al tándem Portela-Bofill y ya sabemos cómo acabó la historia. Nouvel, además, se vio envuelto en un desagradable enfrentamiento entre los promotores de su proyecto y el arquitecto encargado de desarrollarlo a nivel local.

De su paso por A Coruña me llamaron la atención varias cosas: su exquisita educación, su indumentaria (viste de negro de la cabeza a los pies) y la juventud de los asistentes que lo acompañaban. Nouvel regresaría a Galicia para presentar el nuevo plan del puerto Vigo, otro proyecto que también se quedó en el cajón y de cuyo abandono se enteró prácticamente por la prensa, como se puede leer en la entrevista.

Jean Nouvel: “Nunca sigo el vocabulario normal o la técnica establecida”

Entrevista: Peter Hall

Miércoles, Octubre 15th, 2008

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Primicia para los lectores del blog. En Palabra de arquitecto está la entrevista con el urbanista Peter Hall que mañana saldrá publicada en La Voz. Hall pronunciará la conferencia inaugural del congreso La ciudad hacia el agua. Transformación marítima de las ciudades europeas, que se celebra jueves y viernes en A Coruña.

Titulares

“No tiene mucho sentido tener tres aeropuertos en 150 kilómetros”

“Ha sido demasiado fácil eludir los controles de planeamiento en muchas áreas periféricas de rápido crecimiento alrededor de las ciudades”

“Un buen principio básico es controlar la calidad de la edificación”

Entrevista: Celestino García Braña

Domingo, Octubre 5th, 2008

celestino-2.jpgHe colgado en Palabra de arquitecto la versión íntegra de la entrevista que le hice a Celestino García Braña, decano del Colegio Oficial de Arquitectos de Galicia, con motivo del Día Mundial de la Arquitectura.

Titulares

“La austeridad es necesaria y no está reñida con la calidad”

“Los elementos más importantes de la ciudad son sus espacios vacíos, sus espacios abiertos”

“El descenso de trabajo en los estudios se sitúa por encima del 40% y esto supone una sangría económica”

“Habría que destinar una parte importante de la Ciudad de la Cultura, la que fuera necesaria, a la creación del museo de la arquitectura y del territorio de Galicia”