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Entrevista: David Chipperfield

Escrito por Javier Armesto
29 de mayo de 2010 a las 0:35h

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Esta entrevista tenía que haberse realizado el pasado 20 de abril en las oficinas centrales de David Chipperfield Architects en Londres, pero la erupción del volcán Eyjafjalla trastocó mis planes de conocer in situ el estudio de uno de los arquitectos más prestigiosos del mundo. Finalmente, y con la inestimable mediación de la Fundación Barrié (¡gracias, Marta!), fue posible conocer al autor de la reconstrucción del Neues Museum de Berlín, que vino a A Coruña como colofón de la exposición Form Matters. Quien esté por Galicia todavía está a tiempo de verla, hasta las 9 de la noche del domingo, y la verdad es que merece la pena. Hay otra forma de hacer arquitectura y Chipperfield lo sabe bien.

David Chipperfield: “Intento reducir la arquitectura a su punto más silencioso”

Zapatos marrones de ante, vaqueros blancos, camiseta y chaqueta oscuras y gafas de pasta a juego con sus cejas. David Chipperfield (Londres, 1953) se presentó ayer en A Coruña con este atuendo informal para clausurar la exposición Form Matters, una fantástica retrospectiva de su obra que todavía podrá contemplarse hasta el domingo en la Fundación Pedro Barrié de la Maza. La noche anterior, Chipperfield había aterrizado en Galicia y no resistió la tentación de pasar por su casa de Corrubedo.

En los textos de la exposición dice que los arquitectos deben ser responsables e imprevisibles a un tiempo, y no ignorar ciertos límites en su trabajo. ¿No cree que muchos han sobrepasado esos límites en la última década?

Ha habido mucha experimentación en la forma arquitectónica y, a raíz de la construcción del Guggenheim de Bilbao y del enorme éxito que tuvo, los edificios se ven no sólo como museos, sino como iconos para la propia ciudad. Se han conjugado una serie de circunstancias para dar lugar a lo que podríamos llamar la tormenta perfecta: gran cantidad de fondos para edificios singulares, experimentación con la forma y que la gente se ha dado cuenta de la importancia de tener un edifico icono como una marca representativa de la ciudad.

La Expo 2010 de Shanghai se presenta bajo el título «Mejor Ciudad, Mejor Vida». ¿No estamos borrando la identidad de nuestras ciudades al convertirlas en centros de servicios, llenando el centro de museos, tiendas y oficinas y llevando a la periferia la vivienda y la industria, que tradicionalmente han sido los motores urbanos? ¿Corremos el riesgo en Europa de que nuestras ciudades asuman el modelo del «downtown» estadounidense?

Estoy de acuerdo con lo que usted dice, es un problema bastante grande. Pero el mundo inmobiliario es una industria y hay una especie de conspiración entre los inversores y el sector de la construcción; se está construyendo muchas veces no sólo porque se necesita ese edificio, sino porque forma parte de la industria de la inversión. En España, en los últimos 10 años ha habido una extraña libertad para el urbanismo y en el mundo anglosajón también, hemos llegado a una desfiguración total del mercado inmobiliario y del urbanismo.

Para ser un arquitecto británico (la arquitectura moderna británica se asocia, en una especie de reduccionismo, al «high-tech») sus edificios tienen un sobriedad clásica. Usted trabajó con Richard Rogers y Norman Foster, pero no parece hacer gala de la tecnofilia que derrochan sus colegas: ¿Le desagrada que la tecnología esté visible en los edificios?

La tecnología está visible en todo, la cuestión es la manera en que se expresa. Rogers y Foster prefieren expresar el papel de la estructura, la provisión de servicios, y formalizar estos elementos dentro del propio lenguaje arquitectónico del edificio.

El Museo de Literatura Moderna de Marbach (Alemania) remite a un templo clásico. ¿Qué opina sobre el clasicismo puro por el aboga el príncipe Carlos de Inglaterra?

No creo que el príncipe Carlos esté abogando por el clasicismo, más bien rechaza el modernismo. Eso lo encuentro bastante extraño. Todo empezó hace unos quince años con un comentario que hizo de que la calidad de la arquitectura moderna en el Reino Unido era bastante pobre, y creo que tenía bastante razón, en su momento fue una crítica muy valiente. Pero personalmente no estoy de acuerdo con lo que dice de que habría que volver a los estilos históricos.

Usted utiliza todo tipo de materiales en la piel del edificio: ladrillo, vidrio con bronce, hormigón, roca volcánica, madera. ¿Alguno es su favorito, como el titanio para Gehry o el hormigón para Niemeyer?

Para mí no hay un material por encima de los demás. Tenemos que buscar siempre el más apropiado. Tengo el privilegio de trabajar en distintos lugares y tengo que ajustar la forma de trabajar, los materiales que utilizo y las ideas a la cultura local. Por ejemplo, podría utilizar el ladrillo el Berlín o el hormigón en México. Pero el hormigón es un material extraordinario de nuestros días, al igual que el vidrio, y anteriores generaciones de arquitectos estarían celosos de las posibilidades que nos ofrecen.

¿En la arquitectura de Chipperfield no hay espacio para la curva?

En mi arquitectura hay sitio para todo lo que tenga su razón. Yo no soy un formalista, intento siempre reducir la arquitectura a su punto más silencioso y la geometría de un cubo es lo que más se aproxima. La geometría de las curvas es un poco más ruidosa.

Usted ha criticado los concursos de obra pública en el Reino Unido, por la ausencia de arquitectos en el jurado. ¿Se siente maltratado en su país, donde ha construido menos que otros paisanos?

Inglaterra no ha sabido crear unas condiciones positivas para la práctica de la arquitectura en comparación con España, donde, a pesar de los actuales problemas económicos, hay una relación muy saludable entre la enseñanza de la arquitectura, su práctica, los concursos y la industria. En España el sistema de concursos públicos ha permitido a los arquitectos jóvenes obtener trabajo y enseñar en las universidades, y así los estudiantes también se benefician de lo que están haciendo, e incluso pueden ayudar a sus profesores a preparar algún concurso.

Uno de los últimos proyectos de Chipperfield ha sido la reconstrucción del Neues Museum de Berlín —que alberga el célebre busto de Nefertiti—, un complejo trabajo de restauración que ha merecido unánimes elogios.
¿Qué lecciones se pueden extraer a la hora de abordar trabajos similares?

Estamos hablando de un monumento destruido por las bombas (en la Segunda Guerra Mundial) en el centro de la ciudad y eso lo hace un edificio muy singular. La aproximación fue muy parecida a la forma de trabajar de un arqueólogo. Se cogen los fragmentos que quedan, se reparan y se intentan unir de forma que tengan sentido en un nuevo conjunto, pero basándonos en su origen histórico. Al principio hubo polémica por mi interpretación de ese elemento nuevo: yo no quería que fuese una copia de lo antiguo, que fuese una imitación de lo que faltaba, sino un edificio nuevo basado en lo que había allí antes y en las ruínas.

En Galicia es usted conocido como el arquitecto británico que se hizo una casa en Corrubedo. Cuénteme el proceso que le llevó a esta esquina atlántica y por qué decidió construir aquí una vivienda.

También me deben conocer como el arquitecto británico que promociona Galicia en el extranjero, pero no demasiado, porque quiero que el secreto de Galicia se mantenga. Recibí la primera invitación para visitar Galicia del arquitecto Manolo Gallego, que es un buen amigo mío, y vine con mi familia hace veinte años. Desde entonces hemos vuelto año tras año y hemos desarrollado un cariño y una fuerte relación con Galicia y especialmente con la ría de Arousa.

Las maquetas de la exposición son realmente extraorinarias. ¿Qué importancia tienen las maquetas actualmente, cuando todos los estudios de arquitectura trabajan con ordenadores y renderizados 3D?

En nuestra práctica utilizamos las maquetas para explorar ideas, son modelos a gran escala, de 1:30. Un solo proyecto puede tener cuatro o cinco maquetas distintas; no son muy detalladas, porque están pensadas para enseñar el espacio, no la forma. Pero para la exposición decidimos hacer unas maquetas mejor acabadas para mostrar el espíritu de nuestro trabajo.

Entrevista a David Chipperfield

Foto: Manuel Marras

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3 respuestas a “Entrevista: David Chipperfield”

  1. PMOSQ2IGUALA1 dice:

    Sin duda la exposición merece la pena!! las maquetas son maravillosas y se puede ver con mucho detalle el proyecto de reconstrucción del Neues Museum de Berlín.
    Personalmente me ha encantado.
    Un saludo
    Patricia

    [Reply]

    Javier Armesto Reply:

    Efectivamente. Hay que decir que la Fundación Barrié (al igual que su vecina, la Fundación Caixa Galicia) no son muy cómodas para ver exposiciones, ya que debido a sus problemas de espacio tienen que repartirlas en varias plantas. La de Chipperfield, por ejemplo, te obligaba a recorrer los dos sótanos y luego coger el ascensor para ver la parte final, que era además donde estaba el proyecto del Neues Museum.

    Es una pena, porque la Barrié trae exposiciones muy buenas, pero es el peaje por estar en el centro de A Coruña. Hay que elogiar la labor de la Fundación, que, entre otras muchas cosas, en su día creó la Escuela de Arquitectura de A Coruña, ahí es nada. ¿Qué ha hecho, por ejemplo, la primera empresa de Galicia (aparte de Citröen-Vigo, que es de matriz francesa) y cuyo propietario figura en el top ten de los hombres más ricos del mundo? Respuesta: donar unos ordenadores al instituto de Arteixo…

    [Reply]

  2. Berl dice:

    […] De nada Un fragmento de la entrevista con Chipperfield publicada en El Tiral

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