El Gobierno se divide en dos bandos liderados por Blanco y Salgado
El primer síntoma de deterioro de un Gobierno es siempre la división interna y la consecuente crisis de liderazgo de su presidente. El varapalo al que los mercados están sometiendo al Ejecutivo español parece haber conseguido que se produzca esa divergencia, que no habían logrado los durísimos ataques de la oposición, los malos augurios de los sondeos ni las críticas de los medios hostiles. En el Gobierno parece haber ya dos bandos antagónicos. Por una parte, y con la vicepresidenta económica Salgado y el ministro de Trabajo Celestino Corbacho a la cabeza, quienes piensan que la situación económica es muy alarmante y que por ello es necesario olvidar el discurso de un gasto social y un mercado laboral intocables. Por otra, y con José Blanco, Chaves y el propio Zapatero como abanderados, quienes consideran que en plena crisis el Ejecutivo puede seguir abanderando en España y en Europa un discurso social a la contra de lo que dictan los mercados, convirtiéndose así en el adalid de los más castigados. Al margen de quién de los dos tenga razón, si esa disyuntiva persiste e incluso se agrava, la unidad del Gobierno tiene los días contados y una ruptura sería la antesala de una crisis en el PSOE de inciertas consecuencias. El episodio se ha repetido históricamente con otros gobiernos de distinto signo.
Etiquetas: crisis, división, José Blanco, liderazgo, mercados, Salgado, Zapatero
febrero 10th, 2010 at 14:41
Lo malo sería que no hubiese discrepancias y crisis política con 5 millones de parados, y situándonos en la cola de Europa con Grecia y Portugal, después de no hace mucho haber aspirado a superar a Francia.
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febrero 10th, 2010 at 15:04
Vamos a ver. Si hay algo que nadie duda es que a Zapatero le gustan los retos difíciles. Así, tras la desastrosa etapa de Aznar, le hubiera resultado fácil quedar como un buen gobernante, pero prefirió batir el record anterior y pasar a la historia como el peor Presidente del Gobierno en doscientos años.
Y ahora, que con sólo irse daría lugar a una mejora económica (es una ley de los sistemas democráticos que siempre se potencia la economía cuando un gobernante se va, sobre todo si es malo) prefiere hacer lo complicado y quedarse.
¿Cómo no va a estar dividido el Gobierno? ¡Bastante es ya que siga existiendo!
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